Juez bloquea medida migratoria de Trump que permite arrestos en iglesias para ciertos grupos

El juez de distrito Theodore Chang determinó que la medida del gobierno del presidente Donald Trump podría violar la libertad religiosa

Un juez federal emitió este lunes una orden que prohíbe que los agentes de inmigración realicen operativos en lugares de culto para los cuáqueros y algunos otros grupos religiosos.

El juez de distrito Theodore Chang determinó que la medida del gobierno del presidente Donald Trump podría violar la libertad religiosa de estos grupos, por lo que deberá permanecer bloqueada mientras se lleva a cabo el proceso de impugnación.

La orden preliminar de restricción del juez con sede en Maryland aplica únicamente a los demandantes, entre los que también se incluye a una red de iglesias bautistas con sede en Georgia y un templo sij en California.

Los grupos interpusieron la demanda después de que el gobierno federal dejó de lado las políticas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés), las cuales limitaban los lugares en los que se podían llevar a cabo las detenciones de migrantes, en momentos en que Trump busca cumplir con sus promesas de campaña de llevar a cabo deportaciones a gran escala.

El cambio en la política indica que los agentes de campo pueden llevar a cabo operativos con “sentido común” y “discreción” en lugares de culto sin la aprobación de un supervisor.

Los abogados de la parte demandante argumentan que la nueva directiva del DHS se aparta de una política que el gobierno mantuvo durante 30 años en contra de los operativos de inmigración en “áreas protegidas” o “lugares sensibles”.

Cinco congregaciones cuáqueras de Maryland, Massachusetts, Pensilvania y Virginia interpusieron la denuncia en contra del DHS y su titular, Kristi Noem, el pasado 27 de enero, menos de una semana después de que se diera a conocer el cambio en la política.

Muchos inmigrantes tienen miedo de asistir a servicios religiosos mientras el gobierno aplica la nueva regla, dijeron los abogados de las congregaciones en un documento judicial.

“Es un miedo que atraviesa la gente en todo el país”, dijo el abogado de los demandantes, Bradley Girard, durante una audiencia hace unas semanas. “La gente no se presenta, y como resultado de ello los demandantes están sufriendo”.

Los abogados del gobierno afirman que la parte demandante pide al tribunal que interfiera en las actividades de seguridad basándose en meras especulaciones.

“Los demandantes no han proporcionado evidencia que indique que alguna de sus organizaciones religiosas se haya visto afectada”, dijo la abogada del Departamento de Justicia, Kristina Wolfe, al juez, quien fue designado al banco por el presidente Barack Obama.

  • Más de una veintena de grupos cristianos y judíos que representan a millones de estadounidenses también han presentado una demanda similar en el estado de Washington.

Los demandantes en el caso de Maryland son representados por la Fundación Democracy Forward, cuyos abogados pidieron una orden del juez para bloquear la política del DHS a nivel nacional.

“La nueva política del DHS le otorga la autoridad para entrar en cualquier lugar de culto en todo el país, sin importar sus creencias religiosas”, escribieron los abogados.

Los abogados del gobierno aseguran que durante años se han permitido operativos de inmigración en lugares sensibles, incluidos los lugares de culto. El único cambio en la política es que ya no se requiere la aprobación de un supervisor, añadieron.

EE.UU. planea cárceles para migrantes en 10 bases militares

Los centros serían la antesala para la deportación de los detenidos, según un texto atribuido al Departamento de Seguridad Nacional.

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Washington planea construir centros de detención de inmigrantes indocumentados en al menos una decena de bases militares del país, según un memorando interno del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) obtenido y revelado este lunes (24.02.2025) por la National Public Radio (NPR) de Estados Unidos.

El plan de la administración Trump contempla comenzar en Fort Bliss, una base militar cercana a El Paso (Texas), en la frontera con México, y continuar después con las instalaciones de la Base Conjunta McGuire-Dix-Lakehurst (Nueva Jersey), la Estación Aérea de la Reserva de las Cataratas del Niágara (Nueva York), la Base Aérea Hill (Utah) y la Base Aérea de la Reserva de Homestead (Florida), según el memorando en mención.

La idea es que estos centros sean el primer paso para “preparar a los detenidos para su deportación”, revela la fuente.

El documento, enviado por Juliana Blackwell, secretaria ejecutiva interina del DHS, detalla una solicitud al Departamento de Defensa para ampliar significativamente el papel del Ejército en la aplicación de leyes migratorias.

Durante un período de evaluación de dos meses, la instalación en El Paso albergaría hasta 1.000 inmigrantes, con la posibilidad de expandirse hasta 10.000, con lo que se convertiría en un centro clave para las operaciones de deportación, detalla NPR.

Más de 40.000 migrantes en custodia

Según el centro Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) tenía en custodia a 41.169 inmigrantes hasta el pasado 9 de febrero.

Los datos recopilados por este centro de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, detallan además que hay más de 3,7 millones de casos pendientes en cortes de inmigración, de los cuales 1,7 millones son solicitudes formales de asilo.

jc (efe, National Public Radio)

Las vivencias de una dominicana encerrada en un centro de deportados en EE.UU.

La incertidumbre de no saber qué pasará crea estrés y frustración mientras espera el día de su juicio

Un altercado cambió su destino y podría truncar su sueño americano

349 dominicanos han sido deportados desde la llegada de Trump

Hace poco más de dos años, el amor y la esperanza de un futuro mejor impulsaron a Mayra a dejar atrás su tierra y tomar un vuelo sin regreso a los Estados Unidos. Con el corazón lleno de ilusiones, nunca imaginó que un simple altercado se convertiría en el giro inesperado que pondría en “jaque” su destino.

Fue la tarde del 30 de enero, cuando la joven tuvo una discusión con una chica que vivía con ella y alguien llamó a la policía por los gritos entre ambas. Pese a que su compañera de casa retiró cargos, la policía la detuvo de todas maneras, no sin antes leerle sus derechos. Posteriormente, las autoridades se percataron de su estatus migratorio irregular y fue trasladada a una Oficina de Detención y Deportación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ubicada en Seattle, Washington.

Residía en el Bronx, como tantos inmigrantes dominicanos, compartiendo techo con otras tres personas para sobrellevar los exorbitantes costos de la vida en “la Gran Manzana”. Entre ellos, su hermano, su mayor apoyo, quien ahora enfrenta la angustia de verla recluida, mientras la deportación amenaza el sueño de vida que con tanto esfuerzo estaba construyendo.

Mayra (un nombre ficticio utilizado para proteger su identidad), junto a su pareja, avanzaba en los preparativos para casarse y así proceder con la legalización de su estatus migratorio.

“Las atenciones son buenas”

Según cuenta los centros de detención delICE, son centros parecidos a la gran sala de la serie “El juego del calamar”. Duermen en un pabellón grande, con muchos camarotes que están divididos con puertas, comparte habitación con dos mujeres, una colombiana y otra mexicana. Además, los chicos están separados de las chicas.

“Aquí solo encontré una dominicana. Nacionalidades hay muchas, pero, aunque no tenemos el mismo idioma, todos compartirnos algo y es el miedo a ser deportados“.

“A pesar de que no fui atrapada en una redada como muchos aquí, es el mismo sentimiento de angustia “Mayra RamírezDominicana recluida en un centro de Detención y Deportación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas

Comidas

Mayra indicó que las comidas son variadas, pero las porciones son suficientes para satisfacerse. “Aquí nos dan comidas tres veces al día y puede variar: arroz con frijoles, pollo, pan, avena, salchichas, huevos, ensaladas y así. También tenemos acceso a comprar comida y cosas personales. No es la casa, pero al menos las atenciones son buenas”.

Visitas 

Las visitas solo están permitidas dos veces a la semana por 30 minutos, pero su familia está a seis horas de vuelo y a tres días de viaje en automóvil. “No quiero que vengan. Primero, porque es un trayecto demasiado largo y segundo, porque no quiero que me vean en estas condiciones”, expresó con tristeza.

En el centro hay varias tablets con acceso internet y pueden usarlas cuando deseen para hacer llamadas normales y videollamadas con recargas que le hacen sus familiares, “Es lo único que me mantiene cerca de ellos, ya que no los puedo ver”, expresó.

Dijo que es de dos niveles y abajo tienen televisiones, teléfonos, comedores, entre otras cosas que tienen acceso cuando lo deseen. “Hay un patio el cual podemos usar para recrearnos”.

Explicó que los baños son comunes, divididos por una columna.

Espera fecha de juicio ¿Qué puede pasar?

Mayra se encuentra en una situación incierta mientras espera la decisión de un juez. Según la experta en migración Marlena De Los Santos, su futuro dependerá de varios factores clave, como la razón de su detención, su estatus migratorio y la acción que tome el juez.

Violencia, lesiones o daños a la propiedad

  • “Si el altercado incluyó violencia, lesiones o daños a la propiedad, podría enfrentar cargos criminales en Estados Unidos“, explicó la experta. Sin embargo, si solo fue una discusión sin mayores consecuencias, las autoridades podrían optar por liberarla con una advertencia o una multa.

El estatus migratorio de Mayra también influirá en el desenlace de su caso. “Ella se encuentra en el país de manera irregular, ya que ha excedido el tiempo permitido por su visa”, señaló De Los Santos.

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Infografía
La abogada migratoria Marlena de Los Santos (FUENTE EXTERNA)

Posible deportación

En este contexto, si la policía informa a ICE sobre su situación, podría ser puesta en proceso de deportación, lo que complicaría aún más su permanencia en EE.UU.

La decisión final estará en manos de un juez, pero el tipo de tribunal al que sea llevada marcará la diferencia. “Si su caso es tratado por un juez criminal, este evaluará si existen cargos en su contra relacionados con la pelea. En cambio, si se trata de un juez de inmigración, se analizará su estatus y se determinará si puede permanecer en el país o si debe ser deportada”, detalló la abogada.

Las consecuencias pueden variar dependiendo de su historial y la gravedad del incidente. “Si tiene antecedentes penales o si el altercado fue grave, la deportación podría ser más rápida. Sin embargo, si no tiene antecedentes y la falta es menor, podría salir bajo fianza mientras enfrenta su proceso migratorio”, precisó De Los Santos.

Además, si tiene familiares ciudadanos o residentes en EE.UU., podría explorar opciones legales para regularizar su situación y evitar la deportación.

¿Puede regularizar su situación a través del matrimonio?

Mayra había iniciado el proceso para casarse con su novio, lo que podría abrirle una puerta hacia la legalización de su estatus en EE.UU. La Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA) establece que quienes ingresaron legalmente al país con visa pueden solicitar la residencia permanente si se casan con un ciudadano estadounidense”, indicó la abogada migratoria.

Legalizarse mediante el matrimonio

  • Haber ingresado a EE.UU. con una visa válida, aunque haya excedido el tiempo de estadía.
  • Casarse con un ciudadano estadounidense en un matrimonio legítimo (no por conveniencia).
  • No tener antecedentes criminales graves ni violaciones migratorias que impidan el ajuste de estatus.

Proceso de ajuste de estatus

  • Presentar el Formulario I-130 (Petición de Familiar Extranjero).
  • Presentar el Formulario I-485 (Solicitud de Ajuste de Estatus) para obtener la residencia sin salir del país.
  • Asistir a una entrevista con USCIS para demostrar que el matrimonio es real.

 

Recomendaciones para su proceso

  • Buscar asesoría de un abogado de inmigración para evitar errores.
  • Reunir pruebas del matrimonio, como fotos, cuentas bancarias conjuntas o contratos de renta.
  • No salir de EE.UU. sin un permiso de viaje, ya que podría afectar su solicitud.
  • Evitar fraudes matrimoniales, pues pueden llevar a la deportación y prohibiciones de entrada futuras.

Obtención de residencia

Si su matrimonio es legítimo y cumple con los requisitos, podría obtener la residencia permanente y, eventualmente, la ciudadanía estadounidense. Sin embargo, su futuro depende del juicio que le espera y de cómo se maneje su caso ante las autoridades migratorias.

Si la víctima o las partes involucradas deciden no presentar cargos, es posible que el juez opte por liberar al detenido sin imponer una fianza, especialmente si se trata de un delito menor y el individuo no tiene antecedentes penales. Lo ideal es que su pareja vaya a la audiencia y se haga responsable económicamente de ella indicando que en X días se casaran para someter el ajuste.

Fianza

La fianza puede ser de US$ 500 a RD$ 2,500.

349 dominicanos han sido deportados

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la República Dominicana ha recibido en calidad de deportados a un total de 349 de sus ciudadanos, detenidos en Estados Unidos y Puerto Rico por diferentes delitos, según datos de la Dirección General de Migración (DGM).

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Análisis-“Países puente”: los problemas que enfrentan Panamá y Costa Rica al ayudar a la política de deportación de Trump

  • Autor,Ángel Bermúdez
  • Título del autor,BBC News Mundo

Su destino era Estados Unidos, pero muchos se encuentran ahora en un limbo.

En torno a medio millar de migrantes, principalmente procedentes de países asiáticos, están siendo deportados por el gobierno de Donald Trump hacia Panamá y Costa Rica desde donde -se espera- los trasladen a un nuevo destino.

Durante la última semana llegaron a Panamá deportados desde Estados Unidos unos 300 migrantes de distintas nacionalidades, especialmente de países asiáticos como India, China, Uzbekistán, Irán, Vietnam, Turquía, Nepal, Pakistán, Afganistán y Sri Lanka, entre otros.

Se espera que este jueves empiecen a llegar a Costa Rica los primeros deportados por EE.UU.

En una declaración divulgada por la oficina del presidente costarricense, Rodrigo Chaves, se informó que ese país “colaborará” con EE.UU. en la repatriación de unos 200 migrantes.

El texto destaca que se trata de personas originarias de países de Asia Central y de India.

Tanto Panamá como Costa Rica han asegurado que estas operaciones son financiadas por Estados Unidos y que se llevan a cabo bajo la supervisión de la Organización Internacional de Migraciones, un organismo que forma parte del Sistema de Naciones Unidas.

El gobierno de Costa Rica aseguró que ese país servirá de “puente” para que esos migrantes lleguen a sus países de origen.

Sin embargo, la experiencia de los primeros deportados llegados a Panamá parece indicar que se trata de un proceso complejo que plantea fuertes desafíos para los países latinoamericanos.

Estos se enfrentan no solamente con las dificultades operativas para hospedar y trasladar a estas personas, sino además con la legalidad misma del proceso e, incluso, con la conveniencia de que estos migrantes sean devueltos a sus países de origen.

Pero ¿qué implica que Panamá y Costa Rica hayan aceptado recibir a estos deportados?

El traslado de la responsabilidad

Marco Rubio

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Los acuerdos para que Panamá y Costa Rica ayuden a repatriar a los migrantes deportados se gestaron durante la reciente gira del secretario de Estado, Marco Rubio, por América Central.

Muzaffar Chishti, investigador principal del centro de estudios Instituto de Política Migratoria en Estados Unidos, explica que al enviar a estas personas a otros países que los recibieron, Estados Unidos se libró de su responsabilidad hacia los deportados.

“Una vez que te llevas a esas personas fuera, las leyes, la Constitución y las regulaciones estadounidenses ya no aplican. Si esas personas tenían algún derecho bajo la ley estadounidense, al llegar a Panamá eso desaparece”, dice Chishti en conversación con BBC Mundo.

El experto cree que probablemente una de las principales motivaciones de Washington para deportar hacia Centroamérica a estas personas es que muchas proceden de los llamados países “recalcitrantes”, que son aquellos que no colaboran o no están abiertos a aceptar el regreso de nacionales deportados de EE.UU., por lo que hace falta realizar constantes negociaciones diplomáticas con esos gobiernos.

“Al enviarlos a Panamá, Estados Unidos sale de la foto. Es un dolor de cabeza para Panamá hacerse cargo de esas negociaciones y ver cómo hacer para que esos países acepten recibirlos de nuevo”, apunta.

Juan Navarrete, abogado especializado en derechos humanos que trabaja en el tema migratorio con Amnistía Internacional, considera que probablemente muchas de estas personas requieren de protección internacional, pues en muchos casos proceden de países que viven conflictos armados internos o internacionales, o bajo gobiernos autoritarios que no respetan los derechos humanos.

“Son personas que salieron de sus países por necesidad de protección internacional. Entonces, ya eso las coloca en una condición de vulnerabilidad y de revictimización”, le dice el experto a BBC Mundo.

Agrega que en muchos casos un eventual regreso a sus países de origen puede exponerlas a ser sometidos a privación de la libertad o a torturas o incluso tratos crueles, inhumanos o denigrantes.

Inicialmente, los 299 deportados que fueron enviados a Panamá recibieron alojamiento en un hotel de la capital de ese país que era custodiado por guardias armados que les impedían salir.

A través de las paredes de cristal, varios de ellos escribieron o mostraron mensajes solicitando ayuda.

Pese a estas estrictas medidas, que según el gobierno de Panamá solo buscaban proteger a los migrantes, este miércoles se informó sobre la supuesta evasión de una deportada originaria de China.

El Servicio Nacional de Migración emitió un comunicado solicitando ayuda para que esta mujer sea entregada a las autoridades y advirtió que quienes la hayan ayudado a salir del hotel podrían incurrir en delitos como tráfico de personas. Horas más tarde se informó que la mujer ya había sido localizada.

Dos niñas muestran un cartel que dice: "Por favor, salven a las niñas afganas".

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,“Por favor, salven a las niñas afganas”, decía uno de los letreros que los deportados mostraron a través de los cristales del hotel en Panamá donde fueron alojados.

Aunque las autoridades panameñas no permitieron el acceso de la prensa al hotel, testimonios obtenidos por The New York Times dan cuenta de que entre los deportados hay varios que temen regresar a sus países de origen.

Uno de ellos, un ciudadano chino, dijo a ese medio que “preferiría saltar de un avión que regresar a China”.

BBC Mundo conversó con una mujer iraní que vive en Panamá desde hace años y que estuvo en contacto con uno de los migrantes dentro del hotel y aseguró que estaban “aterrados” por la posibilidad de que los lleven de regreso a Irán.

Al parecer, varios de los iraníes deportados están convertidos al cristianismo, lo que en teoría los podría exponer a ser condenados por apostasía, un delito castigado en ese país con pena de muerte, según The New York Times.

Juan Navarrete apunta que ahora, al recibir a estos deportados desde EE.UU., “los responsables en materia de Derechos Humanos a nivel internacional [por lo que les pueda ocurrir] van a ser Panamá y Costa Rica”.

¿Puente o destino?

José Raúl Mulino, presidente de Panamá

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,El gobierno de José Raúl Mulino ha dejado claro que Panamá no tiene previsto ofrecer asilo a los deportados.

Desde un inicio, las autoridades panameñas han dicho que su país no ha ofrecido ni ofrecerá asilo a estos migrantes.

El gobierno del istmo ha planteado su rol en este proceso más como un intermediario, como un país puente, que como un destino para estos migrantes.

De hecho, Panamá accedió a colaborar con este proceso luego de una visita del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, que se produjo en el contexto de las amenazas que hizo el presidente Donald Trump sobre la posibilidad de que su país retome el control del Canal de Panamá para contrarrestar la supuesta influencia de China sobre esa vía marítima.

Un primer paso en la resolución sobre el destino de estos migrantes parece haberse logrado ya, pues las autoridades panameñas anunciaron que 171 de los 299 deportados que recibieron han aceptado ser devueltos a sus países de origen.

¿Y qué pasará con los otros 128 migrantes que no desean ser retornados?

Por lo pronto, se mantienen en una suerte de limbo.

“Ellos podrían pedir asilo allí o, al menos, pueden pedir no ser devueltos a sus países si albergan temores. Básicamente, no deberías deportar a las personas a un país donde pueden sufrir daño o persecución”, dice Muzaffar Chishti.

El martes por la noche, los migrantes fueron trasladados desde el hotel donde estaban alojados en Ciudad de Panamá hacia el campamento San Vicente, habilitado por el gobierno para albergarlos en la región del Darién, según informó Reuters.

BBC Mundo intentó corroborar este dato con el gobierno de Panamá, pero hasta la publicación de esta nota no obtuvo respuesta.

Sin embargo, el ministro de Seguridad Pública de Panamá, Frank Ábrego, adelantó el martes que los migrantes que sean trasladados al Darién permanecerán en ese lugar hasta que consigan asilo en un tercer país “donde se sientan seguros”.

Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo de Panamá recomendó que el Servicio Nacional de Migración emita una resolución que determine el estatus de estas personas mientras se gestionan su repatriación o reasentamiento.

Sugieren que la resolución adopte la forma de una “Estadía de Corta Duración” o de una “No Admisión a Territorio Panameño”.

Costa Rica también ha dejado claro que su rol en este proceso es servir como “puente”.

El gobierno de ese país se comprometió con la Casa Blanca a recibir unos 200 deportados y para este jueves ya estaba confirmado un primer vuelo con 93 deportados de origen asiático.

El canciller costarricense Arnoldo André Tinoco anunció que, al llegar al país, las autoridades tomarán los datos biométricos de estas personas e, inmediatamente, se iniciarán los trámites para su repatriación.

Marco Rubio y Rodrigo Chaves.

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,El gobierno de Costa Rica se comprometió a ayudar en la repatriación de 200 migrantes.

Costa Rica también planea albergar temporalmente a los migrantes en el cantón de Corredores, una región fronteriza próxima a Panamá.

Muzaffar Chishti explica que probablemente tanto Costa Rica como Panamá están trasladando a los migrantes lejos de sus capitales como una medida para ahorrar costos, pero también pensando en la posibilidad de poder agruparlos con facilidad para organizar los vuelos de deportación de acuerdo con los distintos destinos.

A diferencia de Panamá, las autoridades de Costa Rica sí han abierto la puerta a la posibilidad de que algunos de los deportados se puedan quedar en su territorio.

El canciller Arnoldo André dijo que los casos de aquellos que aleguen temor a volver a sus lugares de origen podrán ser evaluados de forma individual y con plenas garantías, de cara a evaluar la posibilidad de otorgarles refugio en ese país.

Chishti señala que ese es, justamente, uno de los derechos de estos migrantes que deben ser respetados.

“La gente tiene derecho a solicitar asilo. No es el trabajo de los gobiernos preguntarle a la gente si está buscándolo. Eso le corresponde al solicitante. La responsabilidad de los gobiernos consiste en que una vez que la persona pide protección, entonces su caso tiene que ser oído”, apunta.

Pero, quizá, esa no será la parte más ardua de este proceso para los dos países latinoamericanos, si se toma en cuenta que aún les queda por delante negociar con los estados “recalcitrantes” y/o buscar nuevos destinos para estos migrantes que Estados Unidos no quiso acoger.

Dinámica comunidad de Massachusetts se convierte en pueblo fantasma por redadas de ICE en busca de trabajadores migrantes

Somerville, Massachusetts._ La tradicionalmente dinámica comunidad Somerville,en Massachusetts,  se ha convertido en un pueblo virtualmente fantasma debido a las frecuentes redadas de la Policía de Inmigración y Protección de Aduanas (ICE) en busca de migrantes ilegales paralizando casi en su totalidad la actividad económica afectando al comercio, el transporte, las escuelas, el turismo y el transporte, reseñan medios de Nueva Inglaterra.

Ayer lunes en la tarde, negocios y calles de la ciudad de esa ciudad en Massachusetts, lucían desolados ya que la comunidad asegura que hay miedo por los recientes operativos que realizan agentes federales de inmigración.

Empleados de diversas tiendas en la calle Broadway, donde suele haber mucha actividad comercial, dicen que la clientela les ha bajado mucho y todo por el temor a los operativos migratorios.

“En los negocios se ha sentido el cambio”, dice el barbero dominicano Noe López que  trabaja en una barbería que está en el corazón comercial de Somerville, Massachusetts, diciendo que desde que comenzó el año, la clientela ha disminuido

“La gente no sale, con miedo”, expone otro barbero dominicano, Marvi Pérez. “Han bajado bastante. Como un 50 por ciento”.

En otros negocios sobre la calle Broadway, la mayoría asegura que las ventas han caído hasta un 60 por ciento desde que comenzaron los operativos de los agentes federales.

Para estos trabajadores la situación es crítica y temen se ponga peor, Somerville es una ciudad santuario que recientemente ratificó su compromiso con la comunidad inmigrante.

Los dueños de restaurantes en East Boston dijeron que han visto una caída en los clientes de su comunidad inmigrante, ya que muchos están preocupados por las redadas de ICE.

Calles vacías y mesas de comedor es una tendencia inquietante que el dueño de un restaurante, Fernando Rosas, notó en el vecindario hace un par de semanas. Una comunidad de inmigrantes que alguna vez fue vibrante, ahora paralizada por la preocupación.

«Como propietario de un negocio y residente de East Boston, estoy deprimido. El futuro no pinta bien», dijo el propietario del restaurante BONO en la calle Meridian al canal WBZ-TV.

«Es como si hubiera una especie de miedo. No se ve tanto tráfico peatonal. Las estaciones de tren están bastante vacías”, agregó.

Calles y mesas de comedor vacías, recalcó Rosas, desde que los agentes federales de inmigración comenzaron a realizar redadas en Massachusetts.

Rosas dijo que muchos hispanohablantes en el vecindario tienen miedo de lo que está por venir.

«Ven que algo está pasando en el barrio, están en modo de alerta», dijo. «Deciden no salir de su casa, lo cual es malo para nuestra economía».

«Tan pronto como comenzó a decirse que ICE iba a entrar y llevarse a la gente, ha sido una gran caída», dijo el propietario Aldo Callejas. «Definitivamente, Trump llega al cargo, vino diciendo que iba a deportar a un montón de gente. Es un miedo a lo desconocido, nos dicen estos dueños de restaurantes, y la prueba está en los números”.

«Son las 12:30 y nuestras ventas son de $22.39″, nos mostró. No creo que exista ningún restaurante con estos números».

Si bien muchos de sus compañeros tienen miedo de hablar, Rosas siente la obligación de dar un paso al frente.

«Algunos de nosotros tenemos la responsabilidad de señalar lo que está pasando y me temo que si las cosas siguen como están, vamos a ver el cierre de muchas pequeñas empresas», vaticino el comerciante.

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