Máxima tensión: esta es la batalla que libran Abelardo De La Espriella y Álvaro Uribe. Todo empezó en la campaña y se agudizó con la elección del presidente del Congreso

El presidente electo, Abelardo De La Espriella, y el expresidente Álvaro Uribe libran un fuerte pulso político. Foto: semana
El presidente electo, Abelardo De La Espriella, y el expresidente Álvaro Uribe libran un fuerte pulso político por la elección de las mesas directivas del Congreso. Las diferencias entre ambos vienen desde la campaña y podrían profundizarse.
18 de julio de 2026
A pocos días de la posesión de Abelardo De La Espriella como nuevo presidente de Colombia, ocurrió lo que nadie hubiera deseado: el mandatario electo y el expresidente Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático, libran una dura batalla por la presidencia del Congreso. La tensión está al máximo. Como es costumbre, el Tigre ya definió su guiño para asegurar la legislatura en el primer año de gobierno y respalda al senador Alfredo Deluque, de La U –la sexta bancada de la cámara alta (ocho curules)–, para que presida el Senado a partir del 20 de julio. Pero Uribe le montó competencia y dice que en las elecciones legislativas su partido se ganó ese derecho. Por eso, con la segunda bancada más grande en el Senado (17 curules), postuló a Honorio Henríquez, un curtido congresista de la colectividad que goza de su confianza.

Congreso de Colombia. Foto: ESTEBAN VEGA LA ROTTA
La competencia entre Uribe y De La Espriella se transformó en una batalla y en un asunto de honor, a tal punto que, de lado y lado, algunas fuentes le dijeron a SEMANA que se trata de un “segundo tiempo” en la confrontación que surgió entre ambos en la pasada campaña presidencial. Los videos de inteligencia artificial se convirtieron en un arma política en los dos bandos. Allí hubo heridas que no solo no han sanado, sino que se han profundizado con el paso de las semanas. Por ejemplo, el rifirrafe entre Carlos Suárez, el estratega del Tigre, y Uribe, justamente al día siguiente del triunfo, también sigue vigente. “Los 25 años de hegemonía política de Uribe terminaron en la era del Tigre”, afirmó Suárez en entrevista con SEMANA. El expresidente le replicó duramente, lo calificó de “solapado” y más, pero Suárez no dio su brazo a torcer: “No me asustaron los dinosaurios, menos lo harán sus fósiles”.
De La Espriella y Uribe no se han reunido personalmente luego de las elecciones. Solo ha habido escasos contactos telefónicos muy puntuales, como el de la felicitación por el triunfo al presidente electo. El último que dio a conocer el propio Uribe fue precisamente para hablar de las mesas directivas del Congreso. El expresidente no tuvo problema en revelar ante los medios los detalles de la conversación. “Deluque es mi amigo y yo le prometí”, le habría dicho Abelardo a Uribe. La llamada no funcionó para concretar un acuerdo, ya que el expresidente le pidió al presidente electo que aplazara ese compromiso.

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Una fuente del nuevo Gobierno, consultada por este medio, aseguró: “Uribe no supera que Abelardo lo derrotó y que no le debe la presidencia. Quiere doblegarlo, incluso, aliándose con Petro, pero De La Espriella no se va a dejar y les va a ganar”.
Lo que es una realidad es que el Tigre ganó la Casa de Nariño teniendo a Uribe de contradictor, del lado de la candidata Paloma Valencia, quien se convirtió en su más aguda crítica. “Cepeda y Abelardo son lo mismo”, dijo en campaña. Hoy algunos aseguran que Valencia es la que más se ha movido tras bambalinas para impedir que Deluque dirija el Congreso. En su propio partido la responsabilizan de las consecuencias que pueda traer esta división entre De La Espriella y Uribe.
En todo caso, De La Espriella ya marcó una línea de independencia frente a Uribe. Una prueba de ello es que, por lo menos hasta ahora, no ha tenido en cuenta a ninguna ficha del uribismo en su gabinete. Ni siquiera Paloma Valencia. Por el contrario, en las últimas horas, De La Espriella anunció que Paola Holguín, la exsenadora que renunció al Centro Democrático, será su ministra de Cultura. Ahora el Tigre tiene vuelo político propio y hay una ponencia favorable en el CNE para que su movimiento, Defensores de la Patria, tenga personería jurídica y sea su partido.

Abelardo de la Espriella, presidente electo y Álvaro Uribe Vélez, exmandatario nacional. Foto: Semana
Abejas laboriosas
No hay duda de que, tras lograr casi 13 millones de votos en la segunda vuelta, el Tigre recibió un mandato que lo catapultó como el principal líder de la derecha. Y todo indica que no está dispuesto a ceder o a compartir ese lugar con nadie que le dé órdenes. Uribe afronta hoy una investigación por las masacres de El Aro, La Granja y el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle.
Este viernes, el expresidente hizo una ronda de medios y, en tono enérgico, planteó una preocupación en medio de la tensión política: “A mí sí me da miedo la idea que hay en el entorno de De La Espriella de acabar con el Centro Democrático”. “Si el Tigre ruge para acabar con el partido, nos toca volvernos unas abejas laboriosas y defendernos, como las abejas cuando las atacan”, aseguró.
Según lo dicho por Uribe, queda en evidencia que al expresidente le habría gustado que el Centro Democrático hubiese sido la plataforma política del Tigre. Lo paradójico del asunto es que Uribe le dijo no a De La Espriella cuando él le pidió pista en la colectividad para ser candidato presidencial.

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“Abelardo es una persona muy popular en nuestro sector político; la gente lo ama. Él tiene a Defensores de la Patria, que será su partido. Esta es una declaratoria de guerra en la que el Tigre saldrá fortalecido porque muchos líderes del Centro Democrático podrían migrar hacia la otra colectividad”, le dijo a SEMANA otro congresista electo, quien pidió reserva.

Álvaro Uribe Vélez, expresidente y líder del Centro Democrático. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO
A raíz de las declaraciones de Uribe, el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, le dijo a SEMANA: “El Centro Democrático cuenta no solo con un aprecio sincero por parte de este Gobierno, sino que contará también con todas las garantías para la defensa de sus posiciones. Nadie en este Gobierno tiene intención alguna de afectar ni perjudicar a esa querida organización política”. Lara fue claro: “El Gobierno de Abelardo De La Espriella no se deja arrinconar y menos aún presionar. Aquí somos tolerantes, pero también somos combativos ante los desafueros. En ese sentido, ratifico y exijo respeto para el derecho que le asiste al presidente De La Espriella de sugerirle respetuosamente al Congreso el nombre del presidente del Senado, quien es el que le deberá poner la banda presidencial, como ha ocurrido en tantas ocasiones en el pasado”.
“Recordemos que el ganador de estas elecciones con 13 millones de votos fue Abelardo De La Espriella. Él ganó sin apoyo de los partidos políticos”, dijo Lara. Asimismo, sobre la puja que se avecina, el ministro del Interior designado reveló: “Ya sabemos que el presidente Petro le dio instrucciones a sus huestes para que voten por el Dr. Honorio Henríquez. Por eso, conociendo el carácter patriótico del Centro Democrático, yo sé que no se van a prestar para los malos propósitos de Petro para con el Gobierno de Abelardo De La Espriella”.
La disputa por las mesas directivas se resolverá este sábado y domingo en las reuniones entre los compromisarios de los partidos, antes de la elección el lunes festivo 20 de julio. El Gobierno electo buscará imponerse con sus mayorías (La U, liberales, conservadores, Cambio Radical, entre otros), mientras que el Centro Democrático y el petrismo se podrían, al final, unir en un mismo objetivo, curiosamente, para tratar de propinarle la primera derrota política al Tigre.

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Las negociaciones
Las últimas horas han sido cruciales y muy tensas. Los hilos los están moviendo De La Espriella, Petro y Uribe. Controlar la presidencia del Senado garantiza el manejo milimétrico de la agenda legislativa, de los debates de control político y también el trámite de los proyectos del Gobierno en su primer año, cuando goza de la llamada luna de miel. Es en ese periodo en el que, habitualmente, los Gobiernos tramitan las iniciativas más impopulares, pero necesarias.
Un repaso a la historia reciente muestra cómo funciona una regla no escrita en política sobre el presidente entrante y el Congreso. En 2002, cuando Uribe llegó a la Casa de Nariño, impulsó a Luis Alfredo Ramos como presidente del Senado, y así fue. Luego, en 2006, se aseguró de que la elegida fuera Dilian Francisca Toro. En el caso del expresidente Juan Manuel Santos, su guiño fue para Armando Benedetti y, en el segundo periodo, para José David Name. Por su parte, el expresidente Iván Duque se la jugó por Ernesto Macías, del Centro Democrático, y Petro ayudó a elegir a Roy Barreras, del Pacto Histórico. Es decir, ningún presidente electo ha perdido de entrada la batalla por el Legislativo.

Abelardo de la Espriella, presidente electo. Foto: SEMANA
Por esa razón, cederle terreno al uribismo en el arranque del gobierno puede suponer para el Tigre mostrar debilidad política, y más cuando va a enfrentar una oposición articulada y en las calles por parte del petrismo.
Si dicha elección del presidente del Senado fuera este sábado, Alfredo Deluque sería el escogido y quien le impondría la banda presidencial al nuevo mandatario el próximo 7 de agosto. Uribe lo ha cuestionado durante los últimos días con insistencia. “El senador Alfredo Deluque votó varias reformas y recibió beneficios del Gobierno de Gustavo Petro, incluida la Ley de Paz Total. Extrema coherencia”, dijo en un mensaje en X.

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De inmediato, el congresista le respondió y aseguró que él fue un “opositor racional” y sostuvo: “Soy un hombre de paz, pero soy firme, y cuando la paz no funciona, hay que combatir a los delincuentes”. El senador guajiro también reconoció que su partido, La U, buscó al Pacto Histórico en medio de las negociaciones de las mesas directivas. Deluque prometió que, si resulta elegido como presidente del Congreso, les dará garantías a todos los partidos.
El congresista se ganó la confianza del Tigre porque fue uno de los políticos que lo acompañó de frente y desde el principio en la campaña.
En medio de esta dura puja, tanto el Gobierno electo como el uribismo han buscado el apoyo de la Alianza Verde. El senador Jota Pe Hernández, de ese partido, anunció su respaldo al uribista Honorio Henríquez. “Para que los medios de comunicación hagan sus cuentas y para que mi voto sea público y transparente”, afirmó.

Honorio Henríquez, uribista que cuenta con el apoyo de Jota Pe Hernández. Foto: GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA
Los verdes están divididos y prometen cotizarse al alza porque podrían ser determinantes. La periodista Darcy Quinn reveló una imagen de la reunión entre Deluque y el congresista verde Duvalier Sánchez. Ariel Ávila, por su parte, dijo que no votaría nunca por un uribista, lo que hace suponer que respaldaría a Deluque.
SEMANA conoció que la mayor insistencia de Petro, en una reunión con su bancada, era que había que frenar a los alcaldes del nuevo Gobierno, pero aún no se conoce a quién apoyarán este 20 de julio.

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El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, señaló al Centro Democrático de querer aliarse con el Pacto Histórico de Petro con tal de derrotar al nuevo Gobierno aun sin haberse posesionado. Sin duda, una demostración de fuerza del uribismo. De hecho, en entrevistas radiales, el senador Iván Cepeda no descartó la posibilidad de un “diálogo político” con ese sector, que ha sido su contradictor acérrimo.
El senador electo Hernán Cadavid, del Centro Democrático, rechazó una alianza con el petrismo en contra de De La Espriella. “Lamento que quieran adjudicarnos un colegaje o cercanía con el Gobierno Petro”, reaccionó.

Senador Alfredo Deluque. Foto: GUILLERMO TORRES REINA
Uribe, por su parte, reconoció en Caracol Radio: “Si me preguntan si Gustavo Petro tendrá garantías con la presidencia del Senado de Honorio Henríquez, respondo que sí”.
El Centro Democrático quiere que la elección del presidente del Senado se haga a voto limpio en la plenaria del 20 de julio. Si ese escenario ocurre, Honorio Henríquez podría triunfar porque hasta el Pacto Histórico, eventualmente, terminaría aliado con el Centro Democrático con tal de atravesársele a De La Espriella. Una historia similar ocurrió el 20 de julio de 2023, cuando Iván Name le ganó, a última hora y por cuatro votos, la presidencia del Senado a Angélica Lozano, ungida por el Gobierno de Petro.

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“Me resisto a pensar que el Centro Democrático se va a ir al voto limpio (…) eso implica una alianza con el Pacto Histórico”, insistió el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara.
SEMANA habló con varios integrantes de la bancada del Centro Democrático y reconocieron que las tensiones entre el presidente y el expresidente están en su máximo nivel. El tema causa preocupación porque el partido podría resultar damnificado, ya que, más allá del respeto que genera Uribe, nadie quiere enfrentarse con la aplanadora del Gobierno.
Los congresistas del Centro Democrático están en una verdadera encrucijada. Por un lado, respetan y obedecen a Uribe. Por otro lado, no quieren estar alejados de De La Espriella porque la mayoría salió a las calles en la segunda vuelta a respaldar su candidatura. Otros, en voz baja, lo apoyaron desde la primera vuelta dejando a un lado a Paloma Valencia, quien no logró representarlos. En la bancada hay otro sector que considera que pasaron cuatro años del Gobierno Petro alejados de la burocracia y otros cuatro años más es complejo.

Daniel Briceño, aspirante a ser presidente de la Cámara. Foto: Cristian Bayona
Valencia, añadió una fuente, estuvo detrás de la estrategia de impulsar a Henríquez a la presidencia del Senado, dinamitando la aspiración de Daniel Briceño a la presidencia de la Cámara. Briceño es el congresista más votado del país y tiene a su favor una trayectoria política limpia. El sector palomista no le perdona que haya cuestionado el papel de Juan Daniel Oviedo como fórmula de Paloma. “Todo iba bien hasta que llegó Oviedo a la campaña”, dijo Briceño en su momento, y con razón, tal como lo mostraron los precarios resultados de la candidata.
Si la elección de las mesas directivas fuera hoy, De La Espriella les ganaría esta batalla a Uribe y a Petro, y Alfredo Deluque sería el presidente del Congreso a partir del 20 de julio. Sin embargo, los contradictores del nuevo presidente se moverán hasta el último instante con alianzas inesperadas con tal de derrotarlo. Pero, si el presidente electo logra su cometido, llegará al poder pisando fuerte el próximo 7 de agosto. Eso sí, la relación con Uribe, tal como están las cosas, podría verse aún más deteriorada. Después del desastre del Gobierno Petro, lo único que quieren los colombianos es que el país eche para adelante.
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