Análisis CNN: El voto de la Cámara sobre los poderes de guerra de Trump en Irán muestra cómo está cada vez más acorralado

Análisis por Aaron Blake, CNN

4 de junio de 2026

CNN — 

Antes de la votación que llevó adelante la Cámara de Representantes el miércoles sobre si limitar o no los poderes de guerra del presidente Donald Trump respecto a Irán, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, instó a los republicanos a oponerse a la medida.

En una entrevista con Manu Raju de CNN, Johnson reiteró en varias ocasiones que tal medida sería “peligrosa” y que mermaría el poder de negociación de Trump para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra.

Y lo cierto es que Johnson tenía razón. Este tipo de votaciones evidencian una falta de determinación —incluso dentro del propio partido de Trump— para continuar con el conflicto bélico.

Sin embargo, cuatro republicanos votaron a favor de la resolución de todos modos, permitiendo que esta fuera aprobada por 215 votos contra 208 y propinando a Trump uno de los mayores reveses legislativos de su presidencia.

Si la resolución llegara a ser aprobada en el Senado —donde 50 de los 100 senadores parecen respaldarla—, Trump se vería obligado a retirar las tropas de Irán o a obtener la aprobación del Congreso para proseguir con la guerra.

La Casa Blanca, que ya ha dado a entender que considera inconstitucional la ley subyacente, podría intentar hacer caso omiso de la resolución.

Pero, como mínimo, la votación de la Cámara constituyó un elocuente indicio de hasta qué punto los republicanos parecen estar perdiendo la paciencia con Trump y con una guerra que les está causando un grave daño político. Fue una señal de que un grupo reducido pero indudablemente significativo de ellos está cada vez menos dispuesto a concederle tiempo para intentar encontrar una vía de salida.

El resultado es que Trump se encuentra cada vez más acorralado.

Y esa situación se está convirtiendo en algo habitual para el presidente, cuyos índices de aprobación en las encuestas han caído a mínimos históricos. Con la amenaza de una posible debacle electoral para el Partido Republicano en noviembre, y a medida que la guerra en Irán deriva hacia un atolladero, Trump está perdiendo el control de lo que le depara el futuro.

Marcha atrás respecto al Kennedy Center y al fondo contra la “instrumentalización” de la Justicia

La última semana ha demostrado reiteradamente cómo Trump se ve obligado a lidiar con esta realidad política cada vez más claustrofóbica.

En primer lugar se produjo su aparente retroceso respecto al control del Kennedy Center y, lo que es más significativo, el cambio de postura de su administración en relación con el fondo de “lucha contra la instrumentalización”, destinado a compensar a aquellos que alegan haber sufrido agravios por parte de la administración Biden.

En cuanto al Kennedy Center, Trump respondió el viernes a un fallo adverso de un juez federal relativo a la presencia de su nombre en el edificio, dando a entender que permitiría que el Congreso asumiera el control del centro de artes escénicas.

Ese parece ser un sentimiento muy poco propio de Trump. Se trata de un presidente que a menudo gobierna como si deseara que las otras ramas del gobierno federal simplemente no existieran. Y, sin embargo, ahí estaba él frenado por el poder judicial y señalando que simplemente cedería el asunto al poder legislativo.

No obstante, el ejemplo más claro de que Trump se encuentra acorralado proviene del fondo de “lucha contra la instrumentalización” de la Justicia.

Además de otro fallo judicial adverso en este ámbito, ha visto cómo los republicanos del Senado se pronunciaban casi al unísono en contra de la idea, de una manera que podría poner en riesgo sus otras prioridades legislativas. Al parecer, temen que Trump utilice los US$ 1.776 millones como una caja chica sin rendición de cuentas para recompensar a sus aliados, incluidos e incluso especialmente los acusados ​​del 6 de enero de 2021 que agredieron a la policía.

La situación evoca ecos de lo ocurrido en el salón del Ala Este de Trump, donde los republicanos del Congreso se han resistido a proporcionar los fondos que Trump solicitaba para lo que ellos consideran un proyecto predilecto políticamente problemático.

Trump y su entorno han enviado señales confusas sobre hasta qué punto han abandonado el fondo de “lucha contra la instrumentalización”: mientras que el secretario de Justicia interino, Todd Blanche, afirma que la idea está muerta, Trump se muestra menos decidido al respecto.

Pero no cabe duda de que el Congreso ha frenado a Trump y ha limitado sus opciones de una manera que rara vez lo había hecho antes, de forma muy similar a lo ocurrido con sus poderes de guerra en relación con Irán.

Dado que Trump no se ha comprometido personalmente a abandonar el fondo, incluso se habla de la posibilidad de que el Congreso vote para impedirle perseguir dicho objetivo en el futuro. Por supuesto, ese tipo de opción siempre ha estado sobre la mesa, pero es un recurso al que los republicanos se han mostrado reacios a recurrir por temor a irritar a Trump.

Reveses políticos, desde Pulte a las primarias

La capacidad de maniobra política de Trump también se ve limitada de otras maneras.

La designación de Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda (FHFA), como director interino de inteligencia nacional a pesar de su aparente falta total de experiencia en inteligencia ha sido recibida con gran rechazo entre los republicanos en el Capitolio.

Además se rumorea que, debido a las amenazas demócratas, Trump podría verse obligado a retractarse de la designación de Pulte si quiere que el Congreso renueve poderes cruciales de espionaje —la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA)— que expiran pronto y que ya estaban causando problemas al Congreso. (Se necesitarán votos demócratas para renovar la Sección 702).

Trump también sufrió un revés significativo en las primarias del martes. Tras derrotar a tres destacados congresistas y a varios senadores estatales republicanos de Indiana en las primarias recientes, vio cómo el candidato que había respaldado, el representante Randy Feenstra, perdía las primarias republicanas para gobernador en Iowa.

Algunos de esos legisladores derrotados se perfilan como un problema para Trump en el Congreso ahora que no tienen que preocuparse por la reelección, y es comprensible que estén desilusionados.

Uno de ellos, el representante Thomas Massie de Kentucky, continuó votando en contra de Trump al apoyar la resolución sobre los poderes de guerra el miércoles. Otros dos, los senadores John Cornyn de Texas y Bill Cassidy de Louisiana, están ofreciendo comentarios cada vez más directos, y Cassidy, en particular, parece que podría convertirse en un verdadero problema para Trump durante los próximos meses.

(Tras su derrota el mes pasado, Cassidy votó repentinamente a favor de que la resolución sobre los poderes de guerra siguiera adelante en el Senado).

No hay una buena salida posible de la guerra

Todo esto, por no hablar de lo que más acorrala a Trump: la propia guerra con Irán.

A estas alturas simplemente no parece haber una buena salida para el presidente.

Él actúa como si tuviera todo el tiempo del mundo para dejar que su bloqueo desangre la economía iraní y obligue a sus líderes a arrastrarse ante él en busca de un acuerdo.

Pero hay pocos indicios de que esto esté ocurriendo con la suficiente rapidez para Trump y sus intereses políticos internos. Sobran motivos para dudar que Irán acceda a algo que Trump pueda vender verdaderamente como un buen acuerdo. Y ha fanfarroneado tantas veces con reanudar los ataques militares a gran escala que Teherán ya no parece tomarse esa amenaza en serio.

“Un alto el fuego allí es muy diferente a un alto el fuego en otras partes del mundo”, declaró Trump a periodistas el miércoles, mientras intentaba defender las negociaciones en curso en medio del último intercambio de fuego. Incluso sugirió que algún tipo de acuerdo podría concretarse este fin de semana.

Por supuesto, ya ha sugerido en muchas ocasiones anteriores que un acuerdo era inminente. Y la Cámara de Representantes, al parecer, no se lo tragó. Prueba de ello son esos cuatro republicanos que protagonizaron uno de los intentos más contundentes hasta la fecha de poner límites a Trump.

Si el Senado sigue sus pasos, se encontrará verdaderamente atrapado en una encrucijada.

La Cámara de Representantes vota por limitar los poderes bélicos de Trump en Irán

Por Camila DeChalus, Sarah Ferris y Ellis Kim, CNN

) 3 de junio de 2026

CNN — 

La Cámara de Representantes aprobó una resolución el miércoles para limitar los poderes de guerra del presidente Donald Trump en Irán, un revés significativo al mandatario y a su manejo del conflicto.

Los demócratas han impulsado repetidamente votaciones para limitar los poderes bélicos de Trump tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, una campaña que ha ido ganando apoyo entre los republicanos en las últimas semanas. El jueves por la mañana, Trump atacó a los cuatro republicanos que se unieron a los demócratas para desafiarlo.

“Ayer, en una votación sin sentido, la Cámara de Representantes votó —cuatro republicanos corruptos y todos los demócratas— para limitar mis poderes bélicos, justo en medio de mis negociaciones finales para poner fin a la guerra con la República Islámica de Irán”, escribió en Truth Social. “¿Quién haría algo tan antipatriótico? Saben en qué punto están las negociaciones. Los demócratas están cegados por el odio a Trump. Prefieren que nuestro país fracase antes que darme otra victoria, de entre tantas. Los cuatro republicanos son otro tema aparte: ¡son unos oportunistas! Deberían avergonzarse”.

La votación fue de 215 a 208, con los representantes republicanos Thomas Massie, Brian Fitzpatrick, Tom Barrett y Warren Davidson cruzando líneas partidarias para apoyar la resolución.

“Creo que la gente está frustrada, sin duda”, dijo Barrett al ser preguntado sobre lo que sentían sus electores a causa de la guerra.

Massie, republicano de Kentucky, ha criticado durante mucho tiempo a Trump por declarar la guerra a Irán sin autorización del Congreso.

Tras la votación del miércoles, declaró: “La gente está harta de esto. Están hartos de la gasolina a US$ 5 el galón y el diésel a 6, y de los fertilizantes que no podemos permitirnos para nuestros campos en Kentucky”. Dijo que la votación sobre los poderes de guerra “envía un buen mensaje de que la Cámara de Representantes, que representa al pueblo, está cansada de esta guerra”.

Fitzpatrick defendió su voto argumentando que se ajustaba a la ley.

“Hay una ley vigente”, dijo el republicano de Pensilvania, refiriéndose a la Ley de Poderes de Guerra. “No veo qué tiene de complicado. Que la presenten al Congreso, que la debatan y que se someta a votación. Así es como se supone que funciona el sistema”, añadió.

La aprobación de la resolución sobre poderes de guerra es el más reciente ejemplo de cómo el Congreso controlado por el Partido Republicano le planta cara a la agenda de Trump. En días recientes, los republicanos del Senado se han rebelado por un controvertido fondo de US$ 1.800 millones “antiinstrumentalización” de la justicia que Trump favorece, pero que ellos temen que otorgaría pagos a sus simpatizantes que atacaron a agentes de policía durante el asalto del 6 de enero de 2021 al Capitolio de EE.UU.

Los republicanos del Senado también eliminaron formalmente el financiamiento para la seguridad del salón de baile de Trump el miércoles como parte de su paquete de inmigración, después de que el árbitro oficial de reglas de la cámara determinara que violaba normas presupuestarias.

La medida, conocida como una resolución concurrente, aprobada por la Cámara el miércoles debe ser aprobada por ambas cámaras, pero no iría al presidente para que la firme. Según el sitio web del Senado, las resoluciones concurrentes no tienen fuerza de ley.

La resolución fue presentada por el representante demócrata de Nueva York Gregory Meeks, el miembro de mayor rango de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara.

“Estoy encantado de que hayamos tenido la oportunidad de que algunos miembros del lado republicano se planten. Estoy verdaderamente encantado y orgulloso de mis colegas demócratas, porque todos los demócratas, todos y cada uno votaron por esto”, dijo Meeks a los periodistas después de la votación.

Añadió: “Vamos a seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades constitucionales, eso es lo que estamos haciendo. Vamos a continuar y ser un control y un equilibrio cuando la administración no siga la Constitución”, agregó.

Elementos del cuerpo de Marines de EE.UU. trasladan en rodaje un F/A-18F Super Hornet en la cubierta de vuelo a bordo del portaaviones de clase Nimitz USS Abraham Lincoln en apoyo de la Operación Furia Épica, 17 de marzo.

Elementos del cuerpo de Marines de EE.UU. trasladan en rodaje un F/A-18F Super Hornet en la cubierta de vuelo a bordo del portaaviones de clase Nimitz USS Abraham Lincoln en apoyo de la Operación Furia Épica, 17 de marzo. Marina de los EE.UU./Asuntos Públicos del Comando Central de los EE.UU.

Esta votación estaba prevista originalmente para el 21 de mayo, pero fue cancelada abruptamente por los líderes republicanos justo cuando los republicanos estaban a punto de perder la votación debido a ausencias. En ese momento, Meeks dijo a los periodistas que pensaba que el presidente de la Cámara, Mike Johnson, había estado dilatando una votación sobre la medida.

“Muchos de mis colegas republicanos están sintiendo la presión en casa cuando miran el costo de los alimentos, el costo de la gasolina”, le dijo anteriormente a CNN.
“(Johnson) está sintiendo la presión. Trata de cubrir al presidente. … Pero creo que el tiempo en que él podía cubrir al presidente está terminando rápidamente”.

Antes de la votación del miércoles, Johnson defendió la oposición de algunos legisladores republicanos a poner freno a los poderes de guerra de Trump en Irán, advirtiendo que podría tener un impacto “muy negativo” en las negociaciones.

“Creo que es una perspectiva muy peligrosa quitarle a la administración y al comandante en jefe en este momento la capacidad de negociar. Eso es lo que esto hace.
Esto, esto nos debilita, nuestra posición y nuestra influencia en la negociación por la paz en esa situación. ‘Operación Furia Épica’ ha concluido”, le dijo a CNN el miércoles.

Johnson afirmó que todos los objetivos de EE.UU. en Irán estaban “bien definidos” y “cumplidos”, pese a que algunos legisladores, incluidos republicanos, han expresado interés en recibir más información del Gobierno.

“El presidente está ahora en el proceso de concluir un acuerdo de paz, y tenemos que permitirle el margen para hacerlo, y creo que una resolución sobre poderes de guerra en este momento es muy inoportuna, y algo muy, muy negativo y peligroso para el país”, afirmó.

Los inspectores generales del Pentágono, el Departamento de Estado y USAID comenzaron una revisión conjunta de la guerra de EE.UU. con Irán, anunciando en un comunicado de prensa el miércoles que, por mandato legal, deben investigar operaciones militares en el extranjero que excedan los 60 días.

El anuncio es significativo porque indica que los organismos de control creen que, legalmente, la guerra ha durado más de 60 días desde su inicio el 28 de febrero. En virtud de la Ley de Poderes de Guerra, al presidente se le prohíbe mantener a soldados estadounidenses en hostilidades activas por más de 60 días sin la aprobación del Congreso.

La administración nunca solicitó dicha aprobación para la Operación Furia Épica, el nombre que EE.UU. le dio a su campaña militar contra Irán. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo el mes pasado que, según su entendimiento, el conteo de 60 días de la guerra se “reinició” cuando el presidente Donald Trump anunció un cese del fuego en abril.

Esta historia ha sido actualizada con detalles adicionales.

Con información de Manu Raju, Lauren Fox, Dugald McConnell, Ali Main y Natasha Bertrand, de CNN.

Análisis BBC: Qué nos dicen las nuevas amenazas de Rusia contra Ucrania sobre el estado de la guerra y el nerviosismo del gobierno de Moscú

Pie de foto,Rusia lanzó importantes ataques contra Kyiv hace unos días y ha amenazado con más.

Información del artículo

    • Autor,Jonathan Beale
    • Título del autor,Corresponsal de Defensa, BBC News
    • Informa desde,Kyiv
  • 26 mayo 2026,

La tensión en la guerra de Ucrania y Rusia ha crecido en las últimas horas, luego de que Moscú amenazara con efectuar “ataques constantes y sistemáticos contra Kyiv dirigidos a su complejo militar-industrial”.

El gobierno ruso también ha advertido a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático que abandonen la capital ucraniana “lo antes posible”.

Suena inquietante, pero ¿supone esto algo nuevo? Al recrudecer su retórica ¿está Rusia también a punto de intensificar su guerra?

En cierto sentido, este tipo de amenazas no son nada nuevo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania señala que Rusia lleva más de cuatro años atacando pueblos y ciudades cada semana.

Considera que “el nivel general de amenazas a la seguridad que Rusia supone para Kyiv y otras ciudades sigue siendo el mismo que en los meses y años anteriores”.

Lo que sí es nuevo es el lenguaje utilizado por el Kremlin para justificar tales ataques, y está relacionado con un incidente concreto.

Moscú ha acusado a Ucrania de matar deliberadamente a 21 estudiantes en un ataque la semana pasada sobre Starobilsk, en la provincia de Lugansk.

Ucrania sigue insistiendo en que atacó una instalación militar en territorio ocupado por Rusia. Pero Moscú está presentando el incidente, y lo que afirma que fue un ataque deliberado contra civiles, como una razón legítima para la represalia.

¿Control de narrativa?

En el pasado, este tipo de ataques rara vez requerían tal explicación. Rusia tampoco ha mostrado mucho remordimiento por causar víctimas civiles propias en Ucrania.

Cualquier represalia contra Kyiv probablemente solo causaría más muertes.

Pero Ivan Stupak, analista militar y exoficial de inteligencia ucraniano, cree que es una señal de que Moscú está luchando por controlar la narrativa de la guerra.

“Cuando tienes problemas con la economía y la sociedad rusa, entonces hay presión para vengarse”, afirma Stupak.

Personas que pasan junto a un edificio muy dañado en Kyiv, con presencia policial en el lugar
Pie de foto,La capital ucraniana ha sido objeto de ataques constantes desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022.

Es posible que la retórica refleje la creciente frustración y la ira del Kremlin, pero Andrii Kovalenko, del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, cree que hay otras razones para las amenazas, ajenas al ataque de Lugansk.

La primera es la falta de éxito de Rusia en el campo de batalla. “A falta de resultados estratégicos en el frente, el Kremlin está tratando de ejercer presión psicológica sobre Ucrania”.

Cree que también se está ejerciendo presión sobre los aliados de Ucrania, ya que Moscú ha advertido al personal diplomático que abandone Kyiv.

El firme apoyo europeo a Ucrania, tanto político como militar, se ha considerado durante mucho tiempo en el Kremlin como un obstáculo importante para sus objetivos bélicos.

En tercer lugar, afirma Kovalenko, “hay un intento de desviar la atención de los ataques de largo alcance de Ucrania contra territorio ruso y de su propia capacidad para defender sus propios territorios, incluido Moscú”.

En resumen, la guerra -que ahora entra en su quinto año- no va actualmente en la dirección deseada por Moscú.

El escenario en el interior de Rusia

El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, ha evaluado que “el carácter de la guerra está cambiando a favor de las fuerzas ucranianas, al menos por ahora”.

Afirma que Rusia está perdiendo más soldados para obtener menos avances. Las bajas rusas han superado sus cifras de reclutamiento mensual durante cinco meses.

La presión está aumentando en Moscú.

Nigel Gould-Davies, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, afirma que, dado que Rusia “se enfrenta a crecientes limitaciones industriales y de mano de obra, pronto deberá decidir si moviliza por la fuerza a su economía y su sociedad”.

Obligar a la gente a alistarse en el ejército “sería muy perturbador e impopular”, afirma, y podría acarrear riesgos importantes para la estabilidad de Rusia.

Columnas de humo se elevan sobre los edificios del centro de Kyiv al caer la noche
Pie de foto,Los dirigentes ucranianos advierten de que escasean los misiles de defensa aérea necesarios para proteger Kyiv y otras zonas.

Pero nada de esto altera la amenaza que se cierne sobre Ucrania.

Kyiv aún se está recuperando del último “ataque de venganza” de Rusia del fin de semana, cuando este país lanzó cerca de 600 drones y 90 misiles, la mayoría de ellos dirigidos contra la capital.

Las defensas aéreas de Ucrania destruyeron la mayoría de los drones, pero 35 misiles alcanzaron su objetivo.

El bombardeo incluyó el uso excepcional de al menos un misil hipersónico ruso Oreshnik, equipado con seis ojivas y extremadamente difícil de derribar con sistemas de defensa aérea convencionales.

Stupak afirma que el uso principal del misil es “con fines propagandísticos”. Hasta ahora, dice, los Oreshniks rusos solo han llevado ojivas inertes y han causado daños limitados.

Es muy posible que Kyiv tenga dificultades para hacer frente a ataques similares a gran escala y repetidos.

Mientras, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, ha renovado sus llamamientos a los aliados para que le proporcionen más sistemas de defensa aérea.

Yurii Inhat, portavoz de la Fuerza Aérea de Ucrania, afirma que el principal problema sigue siendo “el número limitado de misiles interceptores disponibles para la defensa aérea de Ucrania”.

Los Patriots de fabricación estadounidense siguen siendo la única arma eficaz para derribar los misiles balísticos rusos.

Hay escasez de ellos.

Puede que haya indicios de que Rusia está cada vez más desesperada, pero para Ucrania y sus aliados eso también puede ser motivo de preocupación.

Información adicional de Anastasia Levchenko, Volodymyr Lozhko y Firle Davies.

Análisis CNN: ¿Por qué perdieron los demócratas en 2024? Esto revela un informe interno

Análisis de Aaron Blake, CNN

21 de mayo de 2026

CNN — 

Desde las elecciones de 2024, los demócratas han buscado respuestas sobre qué salió tan mal como para permitir el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Y durante gran parte de ese tiempo existió expectativa por una especie de “autopsia” elaborada por el Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés) que analizara precisamente esa pregunta.

Excepto que ese informe nunca llegó a publicarse. Y, con el tiempo, el presidente del DNC, Ken Martin, dijo que no lo divulgaría.

Pero ahora Martin revirtió esa decisión y publicó una versión incompleta del documento, después de las críticas de algunos sectores del partido.

Martin dijo a CNN que el informe no estaba ni cerca de estar listo para consumo público y que la falta de material de respaldo implicaría prácticamente rehacerlo desde cero. Señaló que no quería publicar algo así ni crear una distracción, aunque ahora concluyó que terminó generando una distracción al no divulgarlo.

“Por total transparencia, estoy publicando el informe tal como lo recibimos, en su totalidad, sin editar ni resumir”, dijo Martin. “No cumple con mis estándares y no cumplirá con los suyos, pero hago esto porque la gente necesita poder confiar en el Partido Demócrata y confiar en nuestra palabra”.

De hecho, el documento contiene imprecisiones fácticas y, en ocasiones, resulta difícil de seguir. Además, no presenta una estrategia coherente hacia el futuro, sino más bien una serie de puntos de análisis dispersos.

Una nota aclaratoria al inicio del documento señala que el informe refleja las opiniones de su autor, el consultor demócrata Paul Rivera, y no las del DNC. Rivera, quien, según personas familiarizadas con el asunto, redactó el informe como voluntario de medio tiempo, declinó hacer comentarios. Después de la publicación de la historia de CNN y de la difusión del informe, Martin informó al personal del DNC que Rivera ya no estaba vinculado con el comité, según una persona familiarizada con el tema.

Esto es lo que muestra el documento.

El informe presenta un panorama bastante desalentador para los demócratas

Al comienzo del informe, el documento reconoce que las elecciones recientes, incluidas las de 2024, fueron bastante reñidas. También admite que eso podría llevar a algunos demócratas a defender cambios superficiales, en lugar de replantear por completo la estrategia del partido.

Pero rechaza ese enfoque más optimista.

“Este tipo de pensamiento —negacionista en esencia— impide que el partido busque una verdadera rendición de cuentas y realice los cambios necesarios para cumplir nuestras promesas al pueblo estadounidense”, señala el informe.

El documento afirma que, desde la gran victoria de Barack Obama en 2008, el partido ha “oscilado entre el estancamiento y el retroceso”. También sostiene que, en términos generales, los demócratas han perdido terreno de manera sostenida desde el éxito de Obama.

“Estas pérdidas son el resultado directo de oportunidades desperdiciadas para invertir en nuestros estados, condados y partidos locales, así como en candidatos”, afirma el informe.

El informe sostiene que los “candidatos demócratas han demostrado ser incapaces de proyectar fortaleza, unidad y liderazgo, y los votantes se han alejado”.

Incluso descarta cualquier optimismo derivado de los buenos resultados en las elecciones de 2025, al argumentar que “algunas de esas elecciones fueron más reñidas de lo que los demócratas deberían considerar aceptable”.

Y añade que, cuando los demócratas han ganado contiendas importantes en años recientes, esas victorias a menudo “pueden atribuirse al rechazo partidista negativo, cuando los republicanos designaron candidatos profundamente defectuosos”.

Pero esa no fue la única crítica a la campaña de Biden.

El informe también responsabiliza a la Casa Blanca de Biden por no trabajar de manera más agresiva para “contradecir o corregir” la caracterización impulsada por sectores conservadores que presentaban a Harris como la “zar de la frontera” de Biden. (En realidad, su función estaba relacionada con las causas estructurales de la migración desde países de Centroamérica).

Además, el documento sugiere que no se impulsaron suficientemente los mensajes favorables sobre Harris.

“La campaña nacional no logró explotar eficazmente los aspectos negativos de Trump y la Casa Blanca no respaldó de forma efectiva a la vicepresidenta Harris durante tres años y medio para mejorar su imagen antes del cambio de candidatura”, señala el informe.

Un fracaso más amplio para definir a Trump

Pero cuando se trató de definir políticamente a Trump, aparentemente la responsabilidad fue compartida.

El informe sostiene que hubo un fracaso más amplio al recordarles a los estadounidenses por qué rechazaban a Trump durante su primer mandato.

“La idea de que los aspectos negativos de Trump ya estaban incorporados en la percepción pública representa un gran fracaso de análisis y comprensión de la realidad”, señala el documento, “considerando cómo su imagen favorable se ha desplomado en menos de un año de este mandato”.

El informe sostiene que los demócratas no igualaron la “potencia de ataque” con la que Trump logró golpear políticamente a Harris y concluye que “era esencial presentar un caso más efectivo sobre por qué Trump debía quedar descalificado para volver a ocupar el cargo”.

“Las bases existían, pero el mensaje no logró construir ese argumento”, señala el texto.

Harris y su campaña dieron demasiadas cosas por sentadas

Cuando se trata de críticas más específicas hacia la campaña de Harris, el informe también es amplio.

Gran parte del documento parece señalar que se asumieron demasiadas cosas y se dieron otras por garantizadas.

Por ejemplo:

  • “El enfoque de Harris en los suburbios con educación universitaria dejó brechas [con el candidato demócrata a gobernador de Carolina del Norte Josh Stein] en niveles imposibles de remontar”.
  • “Harris quedó rezagada en las zonas rurales a nivel nacional, lo que resultó insuperable en los estados clave. (…) Harris descartó al Estados Unidos rural al asumir que los márgenes urbanos y suburbanos compensarían”.
  • “La campaña de Harris parece haber dependido de que Trump fuera considerado inaceptable, en lugar de construir un argumento afirmativo a favor de Harris”.

Y quizá lo más significativo: el informe sostiene que no logró definirse adecuadamente ni a sí misma ni a Trump.

“Harris tuvo dificultades para construir una identidad más allá de ‘no Trump’ y ‘fiscal contra delincuente’”, afirma el documento. “El calendario reducido de campaña no ayudó, pero la campaña tampoco resolvió rápidamente cómo etiquetar a Trump y definir a Harris”.

El informe considera muy dañino el anuncio de Trump sobre personas transgénero

Quizás ningún anuncio quedó tan asociado con la campaña de 2024 como el spot contra las personas transgénero de la campaña de Trump con el eslogan: “Kamala está con elles; el presidente Trump está contigo”.

Y el informe considera que ese anuncio —y los comentarios de Harris en los que se basaba— representaron un problema imposible de resolver.

Según el documento, los encuestadores de la campaña “reconocieron que el ataque era muy efectivo”.

“Si la vicepresidenta no iba a cambiar su posición —y no lo hizo— entonces no existía una respuesta que hubiera funcionado”, sostiene el informe.

Luego añade: “Los encuestadores coincidieron en términos generales con las opiniones compartidas por el liderazgo de campaña: dado el contexto y el momento, el enfoque debía estar en atacar a Trump”.

Harris ayudó más a otros demócratas que Biden

Biden ha afirmado que todavía cree que podría haber ganado las elecciones de 2024.

Pero en una evaluación poco habitual sobre la decisión de reemplazar al candidato, el informe sugiere que sustituirlo por Harris al menos ayudó a otros demócratas a ganar.

“Tener a Kamala Harris en la boleta electoral realmente ayudó a los demócratas de categorías inferiores a mantener parte de su base de apoyo”, afirma el texto. “Si Biden hubiera permanecido en la boleta, los demócratas en otras contiendas podrían haber enfrentado desafíos aún más difíciles”.

El informe sugiere alejarse de la política de identidad y acercarse a la clase media

Una expresión aparece repetidamente de manera despectiva: “política de identidad”.

El informe la presenta una y otra vez como una muleta de la que los demócratas deberían alejarse para centrarse más en temas cotidianos como el costo de vida y el atractivo entre la clase media.

El documento sostiene que la amplia victoria de Stein mostró cómo “centrarse menos en temas abstractos y política de identidad, y conectar con los votantes sobre los asuntos que ellos consideran más importantes, incluida la economía, la ayuda por desastres y el acceso a la vivienda”.

También afirma que la senadora Jacky Rosen, de Nevada, y el ahora senador Ruben Gallego, de Arizona, demostraron cómo “la presencia permanente durante todo el año, los mensajes económicos y abordar las preocupaciones sobre el costo de vida generan más resonancia que la política de identidad”.

El texto recomienda a los demócratas que buscan conquistar el voto masculino utilizar voceros hombres y “no asumir que la política de identidad mantendrá el respaldo de los votantes hombres de minorías”.

Asimismo, presenta a Stein, Gallego y la senadora Elissa Slotkin, de Michigan, como candidatos capaces de conectar eficazmente con votantes de clase media, rurales y latinos de maneras que otros demócratas no lograron. También atribuye gran parte del éxito de Rosen a su intensa operación política y a sus vínculos con la crucial industria de servicios de Nevada.

El mensaje parece ser: encontrar candidatos que encajen con sus estados o distritos y que tengan verdadero atractivo entre los votantes de clase media en sus regiones.

Los republicanos son simplemente mejores haciendo política

Además de mostrarse crítico sobre el desempeño político de los demócratas, el informe presenta a los republicanos como un partido más eficaz en términos políticos.

Describe al Partido Republicano como más exitoso al inundar el espacio público con sus mensajes, mientras que los demócratas aparecen demasiado débiles y limitados para responder con la misma intensidad.

“A veces parece que los demócratas intentan ganar discusiones mientras que los republicanos se enfocan en ganar elecciones”, señala el documento. “Los demócratas operan en un ecosistema definido por la razón, incluso en ciclos electorales en los que el electorado está definido por la ira”.

El informe critica repetidamente a los demócratas por no mantener una presencia constante ni impulsar mensajes de manera más agresiva.

“La diferencia es que los intereses conservadores adoptan una estrategia de más largo plazo y amplifican mensajes polarizantes y candidatos dentro del universo demócrata con la intención de convertir a todos los demócratas en ‘los otros’”, sostiene el texto. “Sin una respuesta agresiva y tácticas contundentes, eso funciona”.

Finalmente, el informe presenta a los republicanos como mejores aprendiendo las lecciones de campañas pasadas, incluida una que los demócratas ganaron.

“La victoria republicana de 2024 se redujo en gran medida a su capacidad para aprender más de la victoria del presidente Obama que los propios demócratas”, concluye el documento. “La campaña republicana estuvo impulsada por datos, amplificada por redes sociales y respaldada por seguidores apasionados en todos los niveles”.

Pero hay pocas soluciones concretas

Quien lea este informe buscando fórmulas mágicas para los demócratas —o incluso recomendaciones concretas— probablemente terminará decepcionado.

El documento se limita principalmente a resumir lo ocurrido. Contiene numerosos juicios sobre por qué los demócratas perdieron. Pero cuando se trata de soluciones para mejorar la situación, generalmente solo sugiere que el partido necesita replantearse ciertas cosas y hacer otras mejor, sin explicar necesariamente cómo lograrlo.

Cerca del final del informe de 192 páginas aparece un párrafo revelador.

“Construir para ganar requiere nuevas ideas, y construir para perdurar requiere pensar más allá de la próxima elección”, afirma el texto. “Implica encontrar la mejor manera de conectar con los votantes correctos en los lugares correctos y, si 2024 demostró algo, es que existe suficiente dinero para hacerlo de la manera correcta”.

El informe contiene numerosos errores

En línea con lo dicho por Martin sobre que el documento no estaba listo para publicarse, el informe contiene numerosos errores e inclusiones llamativas, incluso algunas difíciles de entender en un borrador.

Por ejemplo, menciona dos porcentajes distintos de votos para el candidato republicano a gobernador de Carolina del Norte Mark Robinson —45 % y 42,7 %—, aunque ninguno corresponde a su resultado real, que fue 40,1 %.

En otro momento presenta al gobernador de Washington Bob Ferguson como ejemplo de un candidato que hizo las cosas correctamente, antes de señalar más adelante que en realidad tuvo un desempeño inferior al de Harris.

También escribe incorrectamente los nombres de políticos como el exgobernador republicano de Kentucky Matt Bevin —a quien llama “Brevin”— y el exgobernador demócrata de Nueva Jersey Jon Corzine —mencionado como “John” Corzine—.

Los errores pueden ocurrir, pero el documento sugiere que hasta ahora no existió un nivel particularmente alto de cuidado editorial, lo que podría afectar la manera en que se toman sus conclusiones.

Los demócratas deben invertir para recaudar

Sin embargo, una recomendación bastante clara es que los demócratas necesitan invertir sus recursos de manera más constante y más temprano en el ciclo electoral.

El informe señala que los demócratas han logrado recaudar más dinero que los republicanos de forma bastante consistente en las contiendas de mayor perfil y que no deberían guardar esos fondos hasta el final de la campaña.

El documento plantea cuándo los candidatos demócratas comenzarán a “invertir antes en el ciclo de campaña y entre elecciones”.

El informe conecta esto con uno de sus temas centrales: que los demócratas deben estar “siempre activos”, es decir, preparándose constantemente para la próxima campaña, desarrollando mensajes y construyendo las estructuras necesarias para ganar.

“Tenemos suficiente dinero para pensar y actuar de manera diferente”, afirma el informe. “Los demócratas deben romper con prácticas obsoletas y contraproducentes para construir con el objetivo de ganar y construir para perdurar”.

Lo que no incluyó el informe

El documento guarda silencio sobre algunos de los aspectos más importantes y potencialmente más delicados de la campaña de 2024.

Eso incluye cualquier evaluación sobre la decisión de Biden de buscar la reelección, el impacto de la guerra en Gaza (que dividió a los demócratas) y el hecho de que Harris asumiera la candidatura sin un proceso electoral formal para elegir un reemplazo.

Tampoco analiza el hecho de que Harris no concediera una entrevista al conductor de pódcast Joe Rogan, algo que muchos analistas consideraron un error importante.

Los demócratas no actuaron tras otra revisión posterior a 2022

Informes de este tipo pueden ser valiosos para entender qué ocurrió.

Pero, al igual que la “autopsia” del Partido Republicano de 2012, también pueden terminar siendo ignorados. Ese informe recomendó al partido moderar su postura sobre inmigración para ganar el voto latino; Trump adoptó prácticamente la estrategia opuesta en 2016 y aun así ganó.

Y esta nueva revisión demócrata señala, de hecho, que el partido realizó un análisis después de las elecciones intermedias de 2022, pero no actuó en consecuencia.

El texto sostiene que miembros clave del personal del DNC intentaron identificar áreas de mejora y elaboraron un informe con siete conclusiones y cinco recomendaciones.

“Lamentablemente, ninguna de estas recomendaciones se implementó dentro del plazo propuesto, o siquiera llegó a implementarse”, señala el informe.

Con información de Edward-Isaac Dovere, de CNN.

Análisis de CNN: ¿Por qué el posible acuerdo de Trump con Irán podría ser casi tan polémico como su decisión de hacer la guerra?

Análisis por Stephen Collinson, CNN

25 de mayo de 2026

CNN — 

La mejor esperanza para poner fin a una guerra mal planificada, que comenzó con escasa consulta al Congreso o al pueblo estadounidense, puede ser una paz insatisfactoria que deje cuestiones críticas por resolver más adelante y profundice las disputas en Washington.

El presidente Donald Trump ha dicho repetidamente que un acuerdo para detener el conflicto que él eligió contra Irán es inminente y está muy cerca. Cada vez, sus predicciones resultaron ser ilusiones o una mala interpretación de las verdaderas intenciones de Irán.

Por eso no sorprende que sus últimas afirmaciones de que un acuerdo marco con Teherán está cerca hayan sido recibidas con escepticismo y confusión, ni que tanto los halcones conservadores como los demócratas parezcan creer que está a punto de ceder ante un mal acuerdo.

Aun así, los rumores diplomáticos sugieren que un arreglo para reabrir el estrecho de Ormuz y aliviar el bloqueo estadounidense a los barcos y puertos iraníes podría estar cerca. Un avance de este tipo podría ser un punto de partida para conversaciones que la administración intentará utilizar para frustrar cualquier ambición nuclear iraní restante.

Trump dice que se abrirá el estrecho de Ormuz

MINUTO A MINUTOÚltima hora de la guerra de Irán con EE.UU e Israel: posible acuerdo de paz, reapertura del estrecho de Ormuz y más

Un acuerdo más concreto más allá del actual y frágil alto el fuego sería bien recibido en todo el mundo, ya que traería la esperanza de aliviar eventualmente las crisis energéticas y económicas provocadas por la guerra y el cierre del estrecho por parte de Irán.

La guerra con Irán, como todo lo demás en Washington, está secuestrada por la amarga política, las ideologías arraigadas y los políticos que buscan mejorar su propia imagen. La agresiva negativa de la administración a aceptar críticas sobre un conflicto que parecía subestimar enormemente la capacidad de resistencia de Irán no ha ayudado.

El presidente Donald Trump camina hacia el jardín de las rosas en la Casa Blanca el 11 de mayo de 2026.

El presidente Donald Trump camina hacia el jardín de las rosas en la Casa Blanca el 11 de mayo de 2026. Kent Nishimura/AFP/Getty Images

Vale la pena señalar que Trump no puede ganar políticamente. Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses se oponen a la guerra, por lo que enfrentaría una reacción igual o mayor si ordenara nuevos ataques contra Irán, un paso que amenazaría con una escalada violenta y un mayor dolor económico. Pero los presidentes a menudo se sienten tentados a lanzar nuevas aventuras militares para salvar las apariencias, o para buscar una vía de salida que con frecuencia se convierte en un atolladero. Cuando dan un paso atrás, se pueden salvar vidas.

Aun así, los detalles emergentes de un posible acuerdo con Irán sugieren que los términos de un acuerdo de paz pueden estar más allá incluso de la capacidad de Trump para presentarlo como un triunfo.

Las indicaciones, por ejemplo, de que Washington podría descongelar algunos activos iraníes y desmantelar gradualmente su propio bloqueo para persuadir a Irán de reabrir el estrecho, validarían efectivamente la influencia que la República Islámica obtuvo en la guerra y entregarían fichas clave de negociación de Estados Unidos.

Miembros de la Guardia Nacional permanecen cerca mientras manifestantes agitan banderas y sostienen pancartas durante una protesta contra la acción militar de EE.UU. en Irán cerca de la Casa Blanca, en Washington, el 8 de abril de 2026.

Artículo relacionado¿Qué pasará cuando la guerra realmente termine?

Cualquier compromiso de Irán en el memorando de que no buscará armas nucleares sería recibido con grandes reservas en Washington. Un período propuesto de al menos 60 días para negociaciones destinadas a resolver los puntos conflictivos restantes sobre el enriquecimiento nuclear de Irán, incluido su arsenal de uranio, también parece bastante corto dada la complejidad de los temas. La historia muestra que a Irán le encantaría arrastrar a Estados Unidos a un período prolongado de diplomacia inconclusa que dure meses o años.

Otra razón para la cautela es que no está claro que Irán, con un sistema de gobierno aún más opaco después de que los principales líderes fueran muertos en la guerra, acepte cualquier acuerdo de paz que Estados Unidos aparentemente esté dispuesto a ofrecer. Hubo mensajes contradictorios desde Teherán durante el fin de semana. Y los nuevos líderes de Irán parecen creer que ganaron este enfrentamiento con la superpotencia estadounidense, incluso si su economía está tambaleándose y los ciudadanos que reprimen enfrentan condiciones desesperadas.

Los lineamientos de un acuerdo propuesto, mientras tanto, están muy lejos de la “RENDICIÓN INCONDICIONAL” que Trump exigió a Irán en marzo. Pero está bajo una presión extrema para encontrar alguna resolución, con los precios de la gasolina en aumento, sus índices de aprobación cayendo y su apoyo entre los republicanos del Congreso debilitándose en Irán y otros temas.

Halcones republicanos presionan a Trump para que no ceda

Algunos republicanos temen que Trump esté a punto de ceder.

“Mire, hace unas 11 semanas nos dijeron (el secretario Pete) Hegseth y el Departamento de Defensa que habían destruido las defensas de Irán y que solo era cuestión de tiempo antes de que tuviéramos el material nuclear”, dijo el senador Thom Tillis de Carolina del Norte a Jake Tapper de CNN en “State of the Union” el domingo. “¿Ahora estamos hablando de una postura en la que podríamos aceptar que el material nuclear permanezca en Irán? ¿Cómo tiene eso sentido?”

El senador Thom Tillis habla con los periodistas en el Capitolio el 15 de abril de 2026.

El senador Thom Tillis habla con los periodistas en el Capitolio el 15 de abril de 2026. Andrew Harnik/Getty Images

Estados Unidos e Israel han hecho de la eliminación de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán un objetivo clave de guerra. Pero las bajas que podrían resultar de un intento de extraerlo por la fuerza han sido prohibitivas. Y las concesiones que Irán exigiría para entregar el material mediante la diplomacia probablemente serían muy altas.

El avance hacia un acuerdo también ha suscitado el escepticismo del senador Roger Wicker, quien preside el Comité de Servicios Armados del Senado. El senador de Mississippi escribió el viernes en X que los instintos de Trump de “terminar el trabajo” en Irán habían sido acertados, pero que buscar un acuerdo ahora implicaría el riesgo de “una percepción de debilidad”.

El aliado de Trump, el senador Lindsey Graham, advirtió el sábado de que permitir que Irán aproveche su ventaja controlando el estrecho de Ormuz cambiaría el equilibrio de poder regional.

Estos argumentos tienen cierto mérito. Pero tampoco está claro cómo más combates, además de la ofensiva de semanas de Estados Unidos e Israel contra Irán, tendrían una mayor probabilidad de éxito para quebrar la resistencia de Teherán.

Barcos permanecen anclados en el estrecho de Ormuz el 16 de mayo de 2026.

Barcos permanecen anclados en el estrecho de Ormuz el 16 de mayo de 2026. Majid Saeedi/Getty Images

CNN informó la semana pasada, citando a dos fuentes familiarizadas con las evaluaciones de inteligencia de EE.UU., que Teherán había reiniciado parte de la producción de drones y estaba reconstruyendo ciertas capacidades militares degradadas por los ataques estadounidenses-israelíes. Esto significa que una reanudación de la guerra implicaría el riesgo de una represalia iraní aún más intensa y dañina contra los estados del Golfo, la infraestructura crítica y las fuerzas estadounidenses que en el primer enfrentamiento. Un intento de reabrir el estrecho por la fuerza sería potencialmente peligroso y llevaría mucho tiempo.

Trump también enfrenta críticas de los demócratas, quienes lo acusaron de iniciar la guerra, criticaron su manejo de la misma y ahora lo reprenden por su posible desenlace. Sus ataques muestran que su partido percibe que la oposición mayoritaria a la guerra entre los votantes podría darles una victoria en las elecciones de medio término.

El senador Cory Booker expresó su preocupación por los informes sobre la secuencia de un acuerdo, comenzando con la apertura del estrecho y avanzando hacia conversaciones nucleares posteriores.

Barcos permanecen anclados en el estrecho de Ormuz el 16 de mayo.

Artículo relacionado¿Qué incluye el posible acuerdo que podría poner fin al conflicto entre EE.UU. e Irán?

“Lo que estoy viendo y que me indigna tanto en este momento es que el presidente dijo que entró en esto para lidiar con su programa nuclear”, dijo el demócrata de Nueva Jersey en “State of the Union”. “Esto no aborda eso”.

Booker añadió: “Donald Trump está siendo manipulado como el tonto que es por habernos metido en esto en primer lugar”.

El senador Chris Van Hollen advirtió de que el acuerdo propuesto “nos llevaría de regreso al statu quo previo a la guerra” o incluso a algo peor, pero insinuó que EE.UU. podría no tener otra opción.

“Creo que esto fue un error. Cuando estás cavando un hoyo, deberías dejar de cavar, y eso parece que es lo que finalmente estamos haciendo”, dijo el demócrata de Maryland en “Fox News Sunday”.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habla en una conferencia de prensa conjunta en Nueva Delhi el 24 de mayo de 2026.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habla en una conferencia de prensa conjunta en Nueva Delhi el 24 de mayo de 2026. Julia Demaree Nikhinson/AFP/Pool/Getty Images

El secretario de Estado, Marco Rubio, respondió a las críticas sobre el posible acuerdo durante un viaje a la India. “La idea de que, de alguna manera, este presidente, dado todo lo que ya ha demostrado que está dispuesto a hacer, vaya a aceptar un acuerdo que termine poniendo a Irán en una posición más fuerte en cuanto a sus ambiciones nucleares es absurda”, dijo.

El presidente parece haber escuchado las preocupaciones de que está a punto de firmar un mal acuerdo. “He informado a mis representantes que no se apresuren a llegar a un acuerdo, ya que el tiempo está de nuestro lado”, escribió en las redes sociales el domingo.

Con el Día de los Caídos marcando el inicio de un verano político volátil que podría decidir las elecciones intermedias, los principales republicanos enfatizaron que la paz podría traer beneficios para los votantes.

Kevin Hassett, director del Consejo Nacional Económico de Trump, dijo a Fox News que un acuerdo desataría una “oleada” de petróleo a través del estrecho. “De hecho, podríamos estar viendo una inflación negativa debido a la caída del precio de la energía”, dijo. Y el representante de Florida, Byron Donalds, quien se postula para gobernador, dijo a Fox que tan pronto como haya un acuerdo, “esos precios del petróleo caerán en picada y los precios de la gasolina también aquí en Estados Unidos”.

Sin embargo, muchos analistas advierten de que la recuperación tras el cierre del estrecho, que dejó decenas de petroleros varados en el Golfo durante semanas, no mejorará de inmediato las perspectivas económicas globales ni la asequibilidad en Estados Unidos. Los analistas de JPMorgan, por ejemplo, esperan que el petróleo promedie US$ 97 por barril durante el resto del año.

El presidente Donald Trump camina mientras llega al aeropuerto de Morristown en Nueva Jersey el 22 de mayo de 2026.

El presidente Donald Trump camina mientras llega al aeropuerto de Morristown en Nueva Jersey el 22 de mayo de 2026. Brendan Smialowski/AFP/Getty Images

Dos preguntas cruciales que Trump debe responder

A medida que se hagan públicos más detalles sobre el acuerdo propuesto, Trump enfrentará varias preguntas críticas. Primero, ¿será su eventual acuerdo más hermético que el pacto del expresidente Barack Obama, que fue negociado con Irán y las principales potencias mundiales en 2015? Ese acuerdo cortó los múltiples caminos de Teherán hacia las armas nucleares e incluyó una verificación estricta y constante.

En segundo lugar, ¿ha puesto la decisión de Trump de desechar ese acuerdo —y una guerra que ha costado la vida de 13 estadounidenses en combate, cerrado la región del Golfo, costado miles de millones de dólares y probablemente matado a cientos de iraníes— a Estados Unidos en una mejor posición respecto a Irán?

El hecho de que esto sea siquiera una pregunta resalta el dilema de Trump: reiniciar la guerra podría tener graves consecuencias políticas y económicas. Terminarla en los mejores términos disponibles puede ser casi igual de problemático e impopular.

Reportaje-“Dios fue nuestro Cupido”: la historia de amor de dos jóvenes que iban a ser monjas y acabaron casándose

Información del artículo

    • Autor,Ian Alves
    • Título del autor,BBC News Brasil
    • Informa desde,Sao Paulo
  • 22 mayo 2026

Francília Costa y Luiza Silvério se conocieron en un convento y, al principio, no se cayeron bien. Luiza recuerda con humor la primera vez que vio a Fran.

“¡Vaya, qué monjita tan presumida, qué monjita tan desagradable!”, dice entre risas que pensó, en conversación con BBC News Brasil.

El sentimiento de antipatía fue mutuo.

“¿Sabes cuando no te cae bien alguien? Así, sin motivo alguno”, dice Fran. “Y yo pensaba lo mismo de ella. Dios mío, ¿cómo puede una chica ser tan presumida?”, comenta.

Ambas entraron en el convento cuando eran veinteañeras por motivos parecidos. Luiza cuenta que sentía un “vacío” durante su adolescencia en Minas Gerais y una llamada a cumplir una misión. Fran creció con unos abuelos muy religiosos en el interior de Piauí, en el noroeste de Brasil, y también sentía que tenía una misión religiosa en la vida.

Con el tiempo, la antipatía desapareció y surgió una amistad entre ellas.

“Entramos en el convento con un propósito, y ese propósito era servir a Dios”, recuerda Luiza.

Dos mujeres sentada en un sillón al aire libre, con árboles al fondo. Ambas se miran sonrientes en actitud afectuosa.
Pie de foto,Las dos jóvenes decidieron dejar el convento por asuntos relacionados con su salud mental.

Salida del convento

Pero, tras algunos años y por motivos personales distintos relacionados con la salud mental, tanto Luiza como Fran acabaron abandonando la vida religiosa.

Luiza perdió a su abuela materna y a partir de ese momento empezó a sufrir episodios intensos de ansiedad, que derivaron en un diagnóstico de depresión. En ese periodo atravesaba una etapa de formación religiosa que exigía una rutina muy intensa de estudio y actividades fuera de la comunidad. Con el tratamiento y un mayor entendimiento de su propia salud mental, comprendió que necesitaba cuidarse y tomó la decisión de dejar la vida religiosa.

Fran siguió un camino parecido. Durante la pandemia de covid empezó a sentir miedos excesivos: a contagiarse, a transmitir la enfermedad o a recibir malas noticias de familiares y amigos. En esa época, los médicos le diagnosticaron síndrome de pánico, un trastorno caracterizado por crisis repentinas e intensas de miedo, acompañadas de síntomas físicos y emocionales.

Como parte del tratamiento, en las sesiones de terapia comenzó a cuestionarse su rutina en el convento.

“La vida religiosa es muy bonita, pero necesitas tener salud física y mental. No basta con saber rezar, no basta con tener vocación. Y en ese momento de mi vida mi salud mental ya se había deteriorado”, dice.

Dos mujeres sentadas al aire libre se miran sonrientes. La de la izquierda le muestra a la otra lo que parecen ser dos anillos en una cajita.
Pie de foto,Fran decidió abrirle su corazón a Luiza después de ver la comedia romántica “Amor en Verona”.

Pero Fran sentía pánico con solo pensar en salir del convento. Fueron las conversaciones con Luiza las que le ayudaron a reunir el valor para dar el paso definitivo.

“Luiza también tuvo que cuidar su salud mental. Y cuando decidió irse, para mí fue un choque. Pensé: ‘¡Dios mío! Una chica de esa edad tiene la capacidad de pensar en empezar de nuevo, donde sea, y yo no logro ni imaginarme un nuevo comienzo, cuando en realidad he vivido mucho más tiempo fuera de aquí que dentro'”, dice.

Una vida nueva

Pronto ambas se encontraron con varios problemas prácticos. Fran tuvo que comprar ropa nueva para poder salir del convento, ya que toda su ropa pertenecía a su etapa de misionera.

“No sabes si vas a poder estudiar una carrera o si vas a conseguir trabajo, porque es difícil. La vida aquí fuera no es fácil”, dice Luiza.

Fran coincide:

“Imagínate en una entrevista de trabajo, cuando te preguntan cuál es tu formación. ‘Teología’. ¿Dónde voy a trabajar?”.

El mayor problema económico era pagar el alquiler. Por eso decidieron compartir un apartamento, todavía como amigas. Fue en esa época cuando la amistad empezó a convertirse en amor.

Fran tomó la iniciativa. Decidió abrirle su corazón a Luiza después de ver una comedia romántica —”Amor en Verona”— en la que los protagonistas empiezan odiándose y luego se enamoran. El sentimiento entre ambas era mutuo, y la amistad se convirtió en un noviazgo que más tarde dio paso al matrimonio.

Dos mujeres vestidas de blanco se besan en su boda.
Pie de foto,Francília y Luiza se conocieron en un convento y acabaron casándose.

Ambas siguen siendo católicas muy practicantes y dicen que el sentido de misión que las llevó a entrar en el convento en el pasado ahora se mantiene en otro ámbito: las redes sociales.

Comparten en ellas su vida cotidiana y los detalles de esta trayectoria poco común, de compañeras de convento a matrimonio.

Con el tiempo, empezaron a recibir cada vez más preguntas de distintos usuarios: tanto de cristianos con dudas sobre su propia sexualidad como de personas LGBT que sienten miedo de acercarse a la fe.

“Eso empezó a reforzar de verdad ese deseo de hablar de nuestra historia de forma abierta, de nuestra sexualidad, de nuestra fe, que tiene todo el sentido y que hoy ayuda a muchas personas”, dice Luiza.

Además de crear contenido en Instagram, hoy las dos son microempresarias. Luiza trabaja en el sector inmobiliario y Fran se dedica a la gestión y la estrategia de marketing digital.

“El convento no fue una huida”

Existe una interpretación común de su historia que Luiza se esfuerza por corregir: la idea de que salir del convento fue la única forma de vivir una sexualidad reprimida.

“Es lo que más escuchamos: ‘Ah, entraron en el convento para huir de su sexualidad y luego salieron porque buscaban otra cosa’. Pero en realidad no es así”, dice Luiza. “En ese momento estábamos centradas en la idea de servir a Dios, de seguir los pasos que Él había marcado”, señala.

Dos mujeres jóvenes con gafas y ropas apretadas sonríen a la cámara. Tras ellas cuelga de la pared un cartel que dice "Diversidade catolica".
Pie de foto,Luiza asegura que cuando entró al convento lo hizo realmente con la idea de vivir el celibato.

Antes de entrar en la vida misionera, ambas se veían como bisexuales, y eso no influyó en su decisión de ingresar en el convento. “Eso no nos hizo tenerle miedo a Dios ni a estar allí dentro”.

“Yo no quería relacionarme con nadie. Quería vivir de verdad el celibato, seguir en la religión, en la Iglesia”, dice Luiza. “No pensaba en la posibilidad de irme y tener una relación con alguien”.

Fran coincide: “No había tiempo para pensar en nada que no fuera eso”, dice. “Esa también fue la dificultad de dejar esa vida. Entrar fue muy fácil; salir fue lo más difícil que he enfrentado”.

Más tarde, cuando empezaron a vivir juntas y descubrieron el sentimiento amoroso que sentían la una por la otra, surgieron otros dilemas.

No con sus familias: “Nunca tuvimos que enfrentarnos a ese rechazo en casa, como sabemos que les ocurre a muchas personas de la comunidad LGBT”. Según ellas, la acogida de sus familias ha sido una de las mayores bendiciones de su historia. Las primeras en saberlo fueron las hermanas de cada una.

Los dilemas eran de carácter religioso. ¿Cómo seguir practicando la fe dentro de un catolicismo que no reconoce la relación que empezaban a construir?

Según Luiza, la respuesta llegó poco a poco. “Es algo de lo que Fran y yo hablamos mucho en casa: no se puede separar al Jesús humano del Jesús divino. Es uno solo. Y nuestra sexualidad y nuestra fe no deben separarse, porque forman parte de nosotras. Somos una pareja que tiene fe; no hay forma de separar eso”.

Dos mujeres sonrientes sujetan juntas una foto de Nuestra Señora Aparecida. La de la derecha lleva un vestido de novia; la de la izquierda, una camisa blanca con una flor en el pecho.
Pie de foto,”Para nosotras, Nuestra Señora Aparecida representa la gratitud, la intercesión y la consagración de nuestra familia a Dios”, aseguran las esposas.

Un nuevo sentido de “misión”

Fran y Luiza también participan en Diversidade Católica (Diversidad Católica, en español), una red formada por grupos, pastorales y movimientos de católicos no heterosexuales. “Este espacio fortalece aún más nuestro camino de fe como personas y como pareja”, dice Luiza.

El día de la boda asistieron amigas de la época del convento que hoy también han dejado la vida religiosa. No hubo presencia de religiosos en la ceremonia, aunque ellas todavía mantienen contacto con frailes y monjas de entonces. “Hemos recibido mucho cariño, mensajes y oraciones dedicadas a nosotras y a nuestro día”.

“Quizá no tengamos una foto en el altar de una iglesia, pero tenemos una con Nuestra Señora Aparecida. Para nosotras, representa gratitud, intercesión y la consagración de nuestra familia a Dios”, dice Luiza.

No todas las preguntas que Fran y Luiza reciben de sus seguidores en las redes están necesariamente relacionadas con la sexualidad y la religión.

“Mucha gente heterosexual que no forma parte de la comunidad LGBT y que está dentro del convento vive ese martirio porque quiere irse: no siente la vocación y quiere vivir aquí fuera. A veces incluso desea una vida misionera, pero no dentro de un convento o de un seminario. Pero tiene miedo de salir porque no sabe si podrá estudiar una carrera o encontrar trabajo. Porque la vida aquí fuera no es fácil. La vida religiosa es hermosa, pero también es muy cómoda”.

Hoy ese trabajo con los usuarios se ha convertido en una nueva misión.

“Nuestra misión es estar aquí para escuchar historias y ayudar a las personas”, dice Fran. “Uno de los mayores retos cuando trabajamos a través de las redes sociales es saber escuchar y saber hablar”.

En su vida personal, Fran dice que se siente especialmente orgullosa, porque siempre quiso formar una familia, pero nunca había encontrado el modelo de familia que deseaba.

“Por increíble que parezca, si existe Cupido en el mundo, el nuestro fue Dios”, dice.

“Porque es algo que yo siempre decía: ‘Si algún día tengo que formar una familia, Dios me presentará el modelo de familia que quiere que construya’. Así que… aquí estamos”.

Análisis CNN-El segundo mandato de Trump se centra cada vez más en una sola cosa: Trump

Donald Trump está dando un significado demasiado literal a las palabras de su sello presidencial: e pluribus unum, que significa: “de muchos, uno”.

Análisis por Stephen Collinson, CNN

22 de mayo de 2026

CNN — 

En una semana vertiginosa, el presidente centró aún más su mandato en beneficiar a uno solo —a sí mismo— mientras se mostraba aún más ajeno a la mayoría, los millones de estadounidenses atrapados en una crisis de asequibilidad.

Ni siquiera los senadores republicanos, normalmente dóciles, lo van a tolerar.

Todos los presidentes hacen alarde de su poder para perseguir objetivos políticos y de política pública, algunos derivados de sus propias obsesiones. Pero Trump va más allá que cualquiera de sus predecesores recientes al utilizar su cargo como vehículo de poder personal.

En la medida más extraordinaria de la semana, Trump utilizó su poder ejecutivo para obtener una ventaja personal extraordinaria, al prohibir “para siempre” su Departamento de Justicia las auditorías del IRS sobre los asuntos fiscales pasados ​​del presidente y su familia.

Esta declaración figuraba entre los términos de un controvertido acuerdo derivado de la demanda de US$ 10.000 millones que Trump interpuso contra su propio Gobierno por la filtración de sus declaraciones de impuestos.

Resulta preocupante porque parece implicar que un presidente utilice su autoridad excepcional para otorgarse un derecho del que carecen los demás ciudadanos.

Otra parte del acuerdo contempla la creación de un fondo de US$ 1.776 millones para compensar a los ciudadanos que afirman haber sido víctimas de un sistema judicial arbitrario durante la administración Biden.

Este podría ser el ejemplo más tangible del lema de campaña de Trump en 2024, cuando pronunció en multitudinarios mítines: “Yo soy su venganza”.

El temor a que el plan pudiera enriquecer a cientos de personas condenadas por los disturbios en el Capitolio de Estados Unidos en 2021, cuando algunos partidarios de Trump agredieron a la policía, inquietó incluso a la mayoría republicana del Senado, que suele ser una mera formalidad.

El secretario de Justicia interino Todd Blanche pospuso un viaje a Minnesota para denunciar la supuesta corrupción demócrata, con el fin de montar una operación de control de daños.

Pero la senadora de Maine, Susan Collins, una de las principales responsables de la asignación de fondos, que espera que la reacción negativa contra Trump no la saque del Senado en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, declaró: “No creo que las personas que fueron condenadas por violencia contra agentes de policía el 6 de enero deban tener derecho al reembolso de sus honorarios legales”.

El senador republicano de Carolina del Norte, Thom Tillis, quien puede permitirse el lujo de ser directo porque está a punto de jubilarse, manifestó sobre el plan: “Esto es una estupidez mayúscula”.

Y el senador de Louisiana, John Kennedy, añadió: “Simplemente no sé cómo va a funcionar este proyecto. No estoy seguro de dónde va a salir el dinero. No estoy seguro de quién va a tomar las decisiones”.

El exlíder republicano del Senado, Mitch McConnell, fue aún más mordaz. “¿Así que el máximo responsable de la aplicación de la ley en el país está pidiendo un fondo secreto para pagar a quienes agreden a policías? Una estupidez absoluta, una injusticia moral… Elija usted”, declaró el senador de Kentucky.

La revuelta no se habría producido si Trump no se hubiera propuesto una prioridad personal sorprendente: recompensar a sus seguidores que respaldaron sus falsas afirmaciones de fraude en las elecciones de 2020.

Pero el tiro le salió por la culata, ya que el estancamiento provocó que el Senado se marchara de la ciudad para el receso del Día de los Caídos sin aprobar una de sus prioridades: un enorme paquete de financiación para el control de la inmigración.

Drama sobre el salón de baile agrava problemas de imagen pública

Una de las claves del éxito de Trump es su descaro. Puede que suene a crítica, pero es una cualidad que lo libera de las convenciones, deleita a sus seguidores y le permite hacer exactamente lo que quiere.

La mayoría de los presidentes, si se les acusara de llevar a cabo un proyecto personal ostentoso de millones de dólares en un momento de dificultades económicas a nivel nacional, intentarían mantenerlo en secreto.

No así el presidente número 45 y 47. Se enorgullece del proyecto, como demostró al guiar con entusiasmo a los periodistas en un recorrido por su obra del salón de baile de la Casa Blanca, que pronto se levantará en el espacio que ocupaba la antigua Ala Este.

“Lo que mejor se me da en la vida es construir”, se jactó el presidente el martes, mientras mostraba los planos del ornamentado edificio y revelaba la sorprendente noticia de que el techo también albergará “el mayor imperio de drones” para proteger Washington.

El presidente Donald Trump habla con los medios de comunicación junto a carteles que muestran el salón de baile que propone construir en la Casa Blanca, el 19 de mayo.

El presidente Donald Trump habla con los medios de comunicación junto a carteles que muestran el salón de baile que propone construir en la Casa Blanca, el 19 de mayo. Chip Somodevilla/Getty Images

Los críticos de Trump han arremetido contra su salón de baile, calificándolo de corrupto y un abuso de poder.

Denuncian su programa de llenar Washington de estructuras destinadas a asegurar su legado personal, que se alzarán imponentes sobre la ciudad mucho después de que deje el cargo.

Un enorme arco triunfal que obstruirá la vista de los monumentos cerca del Potomac es otro ejemplo.

Trump insiste en que estos proyectos no giran en torno a él, sino que forman parte de un plan de embellecimiento largamente postergado que personificará una nación orgullosa y ambiciosa y una capital que los presidentes anteriores permitieron que se deteriorara.

“Estoy regalando el salón de baile”, afirmó el presidente, refiriéndose a las donaciones de empresas privadas que, según él, financiarán el proyecto, e ignorando los múltiples problemas éticos que esto plantea.

Pero Trump también quiere que millones de dólares de los contribuyentes se destinen al Servicio Secreto para financiar un búnker y mejoras de seguridad bajo el salón de baile.

Insiste en que no se trata de un despilfarro, sino de un servicio a la nación que podría proteger a los presidentes durante “cientos de años”.

“Le estamos haciendo un regalo a Estados Unidos”, insistió Trump el jueves. “No para mí, porque yo ya no estaré. Ya saben, yo ya no estaré y tendrán a otra persona en el poder”.

¿Debería Trump recibir el beneficio de la duda? Quizás sea sincero. Sin embargo, la tendencia de su administración a nombrar edificios en su honor —como el Instituto de la Paz de Estados Unidos y el Centro Kennedy— contradice una visión más magnánima.

Lo mismo ocurre con las pancartas con su rostro que ahora adornan varios edificios federales en la capital.

Y aunque los motivos de Trump sean puramente patrióticos, el hecho de que esté obsesionado con estos asuntos, mientras que esta semana declara que el aumento de los precios de la gasolina, causado por su guerra en Irán, es una simple “insignificancia”, dice mucho sobre sus prioridades.

Todo esto ofrece a los demócratas una oportunidad fácil. El senador demócrata Chris Van Hollen, por ejemplo, criticó duramente la disparatada declaración de Trump mientras se encontraba junto al lugar donde se ubicaba su “salón de baile chapado en oro y financiado con los impuestos”. Escribió en X: “Trump primero, los trabajadores estadounidenses al final”.

Si el salón de baile es un regalo, la mayoría de los estadounidenses podrían prescindir de él, según una encuesta realizada en noviembre por Washington Post/ABC News/IPSOS que mostró que el 56 % se oponía a la decisión de demoler el Ala Este y construir un salón de baile.

Las obras de construcción del salón de baile previsto para la Casa Blanca, en la zona de la antigua Ala Este, el 18 de mayo.

Las obras de construcción del salón de baile previsto para la Casa Blanca, en la zona de la antigua Ala Este, el 18 de mayo. Tom Brenner/Reuters

Si bien la imagen pública no le parece sospechosa a Trump, sí lo es para los republicanos del Senado, quienes se rebelan contra su salón de baile y el fondo para la adquisición de armas.

El presidente no pareció saber muy bien cómo responder cuando se le preguntó sobre esta inusual muestra de firmeza por parte del Senado durante una comparecencia en el Despacho Oval el jueves.

“No lo sé. De verdad que no lo sé. Lo que sí puedo decirte es que solo hago lo correcto”, sostuvo.

¿Podría la presidencia hiperpersonal de Trump resultar contraproducente?

El revuelo en torno al salón de baile y el fondo de compensación amenaza con empeorar la difícil situación política de Trump, quien sufre índices de aprobación históricamente bajos, y las encuestas muestran que los estadounidenses culpan a sus políticas del empeoramiento de sus perspectivas económicas.

A veces, el presidente es su peor enemigo. La avalancha de controversias de esta semana eclipsó los esfuerzos de la Casa Blanca por convencer a los estadounidenses de que el presidente realmente reconoce sus frustraciones.

Entre estos esfuerzos se incluye la ampliación del sitio web TrumpRX, diseñado para reducir los precios de los medicamentos, que ahora ofrecerá 600 genéricos, incluidos tratamientos para el colesterol y la diabetes.

Irónicamente, la revuelta republicana en el Senado se produjo en una semana en la que el presidente volvió a aprovechar su dominio sobre la base de seguidores de Trump para demostrar su poder para castigar a los legisladores que, según él, le han perjudicado.

El representante de Kentucky, Thomas Massie, se convirtió en el último conservador tradicional en perder ante un rival en las primarias respaldado por Trump, tras desafiar al presidente en el tema de Irán y los archivos de Epstein.

Fue significativo que el presidente lo tachara de “desleal” justo antes de las elecciones.

Otro republicano, el senador texano John Cornyn, corre ahora el riesgo de perder las primarias después de que Trump respaldara a su rival, Ken Paxton.

La aparente transgresión de Cornyn, tras meses intentando congraciarse con Trump, radica en no haber sido lo suficientemente ferviente en su apoyo.

Trump afirmó que el senador en funciones era “un buen hombre”, pero añadió que no lo había “apoyado en los momentos difíciles” y acusó a Cornyn de tardar en respaldar su candidatura a la Casa Blanca en 2024.

El presidente Donald Trump parte del aeropuerto Groton-New London en Groton, Connecticut, el 20 de mayo.

El presidente Donald Trump parte del aeropuerto Groton-New London en Groton, Connecticut, el 20 de mayo. Evelyn Hockstein/Reuters

En este contexto, anteponer sus propios intereses podría volverse en contra de Trump, ya que muchos demócratas creen que su mejor oportunidad de ganar un escaño crucial en el Senado de Texas es una contienda contra Paxton.

Estas nuevas víctimas de la campaña de represalias de Trump —una lista que también incluye al senador de Louisiana Bill Cassidy— no hacen sino reforzar la impresión de que el presidente ve su cargo menos como una forma de promulgar cambios políticos para transformar el país que como un vehículo de poder personal.

Esta no es una tendencia nueva. Los últimos 16 meses han estado plagados de ejemplos de Trump utilizando su cargo para su propio beneficio.

Esto incluye la presión ejercida sobre grandes bufetes de abogados, que derivó en horas de representación legal gratuita, y la aceptación de un lujoso Boeing 747 de Qatar para que sirva como nuevo Air Force One, cuyas mejoras se financian con los impuestos de los contribuyentes.

Mientras tanto, los críticos de Trump lo acusan de usar su cargo para beneficiar a sus propios negocios. Por ejemplo, la cumbre del G20 de este año, que anunció el año pasado que se celebrará en su complejo de golf Doral en Florida.

Estas críticas no harán tambalear el compromiso de los seguidores más leales de Trump, muchos de los cuales lo veneran como la única figura política que escuchó su angustia sobre un sistema político y una economía globalizada que, según ellos, los dejaron atrás.

Pero sus críticos creen que solo busca su propio beneficio. Y el presidente les está dando muchas pruebas en un segundo mandato que refleja su egocentrismo.

Análisis: “EE.UU. se beneficia de la estabilidad en América Latina, que se produce mediante el desarrollo y las clases medias. Debería promover eso en lugar de intervenciones”

Pie de foto,Una mujer en la tumba de un familiar fallecido durante la intervención de EE.UU. en Panamá en 1989.

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El periodista y escritor estadounidense, Stephen Kinzer, imparte un curso en la Universidad de Brown que lleva por título: “Historia de las intervenciones estadounidenses”. Dura un semestre porque la larga lista de derrocamientos a países extranjeros llevada a cabo por la primera potencia del mundo se remonta a 1893.

Kinzer fue corresponsal del diario The New York Time durante más de 20 años. En ese tiempo cubrió conflictos y revoluciones en decenas de países: Nicaragua, Guatemala, Alemania, Turquía o Irán, entre otros.

De su experiencia en primera persona han salido libros como “Fruto amargo: La historia jamás contada del golpe estadounidense en Guatemala”, que describe el derrocamiento por la CIA del presidente progresista Jacobo Árbenz; o “Sangre de hermanos: Vida y guerra en Nicaragua”, parte historia y parte reportaje de guerra.

Según Stephen Kinzer, Estados Unidos ha derrocado o desestabilizado gobiernos extranjeros 14 veces en los 110 años transcurridos entre el golpe de Estado de 1893 en Hawái y la ocupación de Irak. Esos casos forman parte de su libro más aclamado, “Overthrow”.

Sus obras repasan cómo las intervenciones de décadas atrás tienen consecuencias directas en crisis actuales: el caos en Oriente Medio, la inestabilidad en América Latina, el antinorteamericanismo en Irán, etc.

En un momento en el que el intervencionismo de Estados Unidos vuelve con fuerza a la escena global Kinzer participa con varias charlas en el festival Centroamérica Cuenta que se celebra en Panamá entre el 18 y 23 de mayo.

El experto avisa que lo sucedido en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro ha puesto en alerta a otros países de la región como Colombia, Cuba y México.

Stephen Kinzer. Lleva camisa azul y chaqueta oscura.
Pie de foto,En su libro “Overthrow”, Stephen Kinzer repasa las 14 veces que Estados Unidos ha derrocado o desestabilizado gobiernos extranjeros desde 1893.

Todavía existe una sensación de conmoción entre los venezolanos que pensaban que Estados Unidos iba no solo a derrocar a Maduro, sino también a cambiar el gobierno. ¿Era muy ingenuo pensar que las cosas iban a cambiar?

Si analizamos la historia de las intervenciones estadounidenses, particularmente en América Latina, no hay muchos casos en los que se derroque una dictadura y se instaure en su lugar una democracia.

De hecho, suele ocurrir lo contrario, ya sea en Guatemala en la década de 1950, en Chile en la de 1970 o en otros países. Lo más común es que Estados Unidos intervenga de forma encubierta para derrocar democracias y dar paso a dictaduras.

Lo que ha cambiado en la operación en Venezuela es que se cayó la máscara. Ya no se disfrazan las intervenciones estadounidenses como un apoyo a la democracia. En el pasado hubo que actuar clandestinamente para fingir. Ahora, en la era Trump, ya no se disimula el verdadero propósito. Estados Unidos persigue ahora abiertamente sus intereses petroleros.

En 1973, nadie en Estados Unidos quería decir que habíamos intervenido en Chile para defender el derecho de las multinacionales a operar libremente en el mundo. Pero ahora no nos importa decirlo. Trump ha dicho muy claramente que quiere petróleo venezolano.

Espero que no haya mucha gente en Venezuela que realmente esperara que Estados Unidos antepusiera la democracia para los venezolanos al petróleo para los estadounidenses. Si alguien lo creyó, creo que ya se ha dado cuenta de su error.

Lo que Estados Unidos quiere hacer en América Latina es mantener los gobiernos en sus puestos, pero ejercer un derecho de veto sobre cualquier decisión del país.

Nicolás Maduro aparece esposado tras aterrizar en un helipuerto de Manhattan, escoltado por agentes federales fuertemente armados mientras se dirigen a un vehículo blindado hacia un tribunal federal en Manhattan el 5 de enero de 2026 en la ciudad de Nueva York.
Pie de foto,La operación estadounidense en Venezuela creo alarma entre muchos líderes regionales que se preguntan “¿Quién será el próximo?”.

¿Existe un patrón común en las intervenciones de Estados Unidos en otros países? ¿Cuáles son los elementos comunes?

Sí, existe. No todas las intervenciones siguen el mismo patrón, pero muchas sí. Lo describiría de esta manera: lo primero que sucede es que una empresa estadounidense se siente maltratada por un gobierno latinoamericano y se queja a Washington.

Entonces empieza a crecer la narrativa de que la única razón por la que un gobierno en América Latina intentaría limitar o restringir las acciones de las corporaciones estadounidenses es porque es un enemigo de Estados Unidos. Posiblemente sea incluso un aliado de nuestros enemigos globales.

Entonces, entramos en acción e intervenimos convencidos de que no lo hacemos para salvar los intereses de una única corporación. Estamos interviniendo porque sentimos que ese país está colaborando con nuestros enemigos y está socavando nuestro interés nacional.

Hablas en tus libros de que hay un momento en el que proteger los intereses de empresas estadounidenses se convirtió en sinónimo de defender la libertad.

Estados Unidos siempre ha definido la libertad, en gran medida, como libertad para los negocios y para sus empresas. Los países que respetan eso se consideran países libres, y no los molestamos.

Pero los que intentan limitar la libertad de las corporaciones estadounidenses se convierten en enemigos. Todo depende de la definición de libertad.

¿Y cuál ha sido el cambio ahora?

La afirmación de que Estados Unidos intervenía en nombre de la democracia nunca fue convincente, pero ya ni siquiera se mantiene esa farsa. Así que, en cierto modo, se ha caído la máscara.

EE.UU. sigue haciendo en América Latina cosas muy parecidas a las que hizo los últimos 100 años, pero ahora quizás de una manera más directa y honesta.

Augusto Pinochet
Pie de foto,Augusto Pinochet encabezó un golpe de Estado en 1973 con apoyo de EE.UU.

Lo que me gustaría ver no es un cambio en las explicaciones, ni en los motivos, ni en la retórica, sino un cambio real en la acción, un cambio real en el comportamiento. El hecho es que Estados Unidos se beneficia de la estabilidad en América Latina, y la estabilidad se produce mediante el desarrollo y el surgimiento de clases medias. Deberíamos promover eso.

¿Tienen algo en común los países en los que Estados Unidos ha intervenido a lo largo de la historia?

Si, y creo que podría resumirlo en una palabra: desafío. Todos eran países que no aceptaban el derecho de Estados Unidos a moldear sus políticas exteriores e internas. Cuando los países se rebelan contra su poder, Estados Unidos los coloca en su lista de objetivos.

Y en concreto, ese elemento une a todos los países de América Latina donde hubo una intervención. Se trata de su negativa a aceptar la agenda establecida en Washington.

¿Cuándo comenzó este modelo intervencionista?

Durante el período de la Guerra Fría, Estados Unidos quería en América Latina gobiernos que apoyaran al 100% las posiciones estadounidenses. En las décadas de 1950 y 1960, incluso hasta la década de 1970, Washington consideraba la negativa a participar en la Guerra Fría como un ataque directo. Y los países que no elegían o producían gobiernos dispuestos a someterse a la política exterior estadounidense eran considerados enemigos.

Esto se tradujo en apoyo a muchos gobiernos que reprimían la democracia y la libertad. Y nuestra explicación era: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Ese era el principio rector: no importaba cómo los líderes latinoamericanos trataran a su pueblo. Lo único que importaba era su apoyo a las políticas estadounidenses. Y eso fue lo que convirtió a muchos gobiernos latinoamericanos en objetivos.

Manuel Antonio Noriega delante de una pancarta que dice "Yankees saquen las manos de Panamá"
Pie de foto,En 1989, el entonces presidente estadounidense, George W H Bush, envió miles de soldados a Panamá para detener derrocar a Manuel Antonio Noriega.

Estados Unidos desea un cambio de régimen en Cuba y sanciona incluso a los países que le venden petróleo. El país está en una crisis humanitaria de gran envergadura ¿consideras que es una intervención aunque no siga exactamente el mismo patrón que en otros casos históricos?

Sin duda, consideraría lo que está sucediendo ahora en Cuba como otra forma de intervención estadounidense. En la práctica, estamos intentando someter a un pueblo por hambre. Sin embargo, Cuba es un caso único. Ese país ha ejercido una fascinación en la imaginación estadounidense que ha distorsionado la política en ambos países durante siglos.

Todos los presidentes estadounidenses desde Thomas Jefferson han soñado o especulado de una u otra forma con tomar Cuba. Estados Unidos envió tropas en 1898 con la promesa de retirarlas inmediatamente después de la derrota española. Luego traicionamos esa promesa porque no queríamos ver una Cuba independiente que pudiera perjudicar los intereses de Estados Unidos.

De hecho, instala la Enmienda Platt, que le da derecho legal a intervenir militarmente cuando quiera. Cuba se convierte en un país independiente en el papel, pero una colonia en la práctica.

Durante el medio siglo siguiente, Estados Unidos apoyó varias dictaduras allí. Esto, a su vez, produjo la revolución liderada por Fidel Castro. La respuesta estadounidense fue no solo intentar asesinar a Castro una y otra vez, sino utilizar todos los medios a su alcance para debilitar la isla.

Cuba ha sufrido durante 60 años un ataque sostenido por parte de Estados Unidos.

Captura de pantalla del programa de televisión 'Rebeldes de la Sierra Maestra', 1957.
Pie de foto,A menudo la opinión pública americana cree genuinamente que Estados Unidos está ayudando a un pueblo oprimido a liberarse.

Y lo único que han logrado los sucesivos gobiernos estadounidenses es cambiar la política de Florida. En la política presidencial, Florida es un estado importante y el voto de los grupos militantemente anticubanos es crucial.

Esto distorsiona las políticas que se toman en Washington y ha empujado a los estadounidenses, entre los que Marco Rubio es el ejemplo más reciente, a adoptar políticas beligerantes que a menudo han terminado causando sufrimiento a los cubanos.

Estamos intentando hacerles la vida lo más miserable posible, y sospecho que el Secretario de Estado Rubio sueña con pasar a la historia como el responsable del colapso final del régimen que llegó al poder en 1959.

Pero hubo un momento de apertura, cuando en 2016, ambos países restauraron las relaciones diplomáticas, se reabrieron las embajadas. Obama visitó la isla. Se reanudó el turismo y en la calle había un ambiente de que todo era posible.

Sí, y luego llegó Trump. Pero no solo culpo a él por cancelar esa apertura, también culpo al expresidente Joe Biden. Esperaba que en su primera semana en el cargo firmara una orden ejecutiva para volver a las políticas de Obama.

En cambio, se aferró a las decisiones impuestas por Trump. Así que ambos tienen la culpa. Y creo que ambos son prisioneros de grupos en Estados Unidos que nunca han renunciado al sueño de derrocar a Fidel Castro, aunque esté muerto.

Entonces, ¿consideras que Trump sigue el patrón o representa una ruptura en la historia?

Pienso que Trump cree firmemente en la visión tradicional de que todo el continente está esencialmente bajo la tutela de Estados Unidos. Nos ha llevado de vuelta a la doctrina Roosevelt, que declaraba que Estados Unidos se sentiría obligado en ocasiones a emplear lo que denominaba un poder policial internacional para reprimir lo que consideraba mala conducta en América Latina.

Estados Unidos desea algo muy diferente para América Latina de lo que América Latina desea para sí misma.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele,
Pie de foto,Nayib Bukele fue capaz de trascender toda legalidad y detener a decenas de miles de personas, provocando que mucha gente aplauda el autoritarismo.

¿Crees que el público estadounidense sigue siendo receptivo a los argumentos intervencionistas?

Creo que en algunos sectores del público estadounidense hay decepción porque Trump, que hizo campaña basándose en dejar en paz a otros países para concentrarse en el desarrollo de Estados Unidos, ahora está haciendo lo contrario. Había cierta esperanza de que Trump fuera menos intervencionista, pero sigue queriendo guiar el futuro de otros países.

Nos encanta la idea de países latinoamericanos independientes, siempre y cuando no sean demasiado independientes.

¿Qué le parece el caso de El Salvador?

En este momento, creo que El Salvador se ha convertido sorprendentemente en uno de los países favoritos de Estados Unidos.

Es otro ejemplo de cómo los gobiernos autocráticos gozan ahora de gran popularidad en Washington. El caso de El Salvador es muy complejo, pero no cabe duda de que el origen del problema tiene que ver con la intervención estadounidense.

Muchos de los problemas de los países, sobre todo en el Caribe, se remontan a intervenciones de Estados Unidos. El Salvador es un claro ejemplo.

Durante la década de 1980, Estados Unidos gastó enormes sumas de dinero para proporcionar al ejército salvadoreño el equipo necesario para reprimir la guerrilla. La violencia que provocó esa guerra llevó a un gran número de salvadoreños a huir del país.

La mayoría terminó en Los Ángeles. Toda una generación de jóvenes salvadoreños creció allí, asimilando la cultura de las pandillas. Y cuando, tras el fin de la guerra, esas familias fueron expulsadas de Estados Unidos, los jóvenes llevaron de vuelta consigo esa cultura.

El Salvador cayó entonces bajo el dominio de las bandas que años más tarde permitieron el ascenso de Bukele. Una figura que fue capaz de trascender toda legalidad y detener a decenas de miles de personas, provocando que mucha gente aplauda el autoritarismo.

Pero la raíz de todo esto fue la intervención estadounidense en la década de 1980. Esto demuestra que, aunque olvidemos estas intervenciones, tienen enormes repercusiones en el futuro.

Migrantes hacen fila con la esperanza de ser procesados ​​por agentes de Aduanas y Protección Fronteriza después de que grupos llegaran a Jacumba Hot Springs, California, tras caminar bajo un calor intenso desde México hacia Estados Unidos
Pie de foto,Las intervenciones de Estados Unidos en otros países generan violencia que provoca oleadas de migraciones.

Dices que las intervenciones logran objetivos a corto plazo, pero incluso debilitan la seguridad estadounidense a largo plazo.

Sí. Estados Unidos ha sufrido enormes flujos migratorios que no habrían ocurrido si no hubiéramos intervenido con tanta violencia en los países de origen.

Si Washington no hubiera ejercido tanta presión y aplicado tales sanciones a Venezuela, no habríamos tenido semejante oleada de venezolanos migrando.

Cuba es un ejemplo aún mejor. El número de personas que han huido de Cuba en los últimos años es de alrededor de un millón. La mayor parte de ellas termina aquí. Si Estados Unidos hubiera permitido que los cubanos pensaran que podían quedarse en su país y prosperar, Estados Unidos estaría más seguro porque no habríamos tenido esta perturbación dentro de nuestra propia sociedad que ha distorsionado nuestro sistema político y ha contribuido a la aparición de Donald Trump.

Estas intervenciones a veces parecen éxitos a corto plazo, pero lo que nos enseñan es que cuando uno interviene violentamente en los asuntos de otro país, es como soltar una rueda desde lo alto de una colina. Puedes hacerlo, pero no tienes control sobre cómo rebota ni dónde termina finalmente.

Reportaje de la BBC: Qué es lo que realmente une a China y Rusia y cómo se manifiesta en la visita de Putin a Xi

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  • Autor,Ankur Shah
  • Título del autor,Editor de la Unidad de China Global de la BBC
  • 19 mayo 2026

Mientras paseaban por la plaza de Tiananmén en Pekín el pasado septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, y su par de Rusia, Vladimir Putin, parecían reflexionar sobre la posibilidad de que los trasplantes de órganos pudieran prolongar drásticamente la vida humana.

“Los órganos humanos pueden trasplantarse continuamente. Cuanto más vives, más joven te vuelves, e incluso se puede alcanzar la inmortalidad”, se escuchó decir al intérprete de Putin.

“Algunos predicen que en este siglo los humanos podrían vivir hasta 150 años”, respondió el intérprete de Xi.

El presidente de China, Xi Jinping (centro), el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un (3º desde la derecha), y el presidente de Rusia, Vladimir Putin (2º desde la izquierda), llegan a una recepción en el Gran Salón del Pueblo.
Pie de foto,Ese momento captado por un micrófono abierto ofreció una mirada intrigante sobre la relación.

Fue una conversación apropiada para dos dirigentes fuertes, que se han descrito como mejores amigos y que, tras un total combinado de 39 años en el poder, no muestran señales de retirarse.

Este fue un inusual vistazo a lo que es una asociación bastante incomprendida.

Ese fragmento de conversación sin guion es una de las pocas ventanas hacia una relación altamente hermética.

Putin ha llegado a China este martes por la noche para mantener conversaciones con Xi, coincidiendo con el 25º aniversario del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa entre Rusia y China.

Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Pekín la semana pasada, fue recibido con un despliegue de banquetes con vajilla dorada y una visita a un templo antiguo.

El viaje de Putin ha sido más discreto, con poca información divulgada de antemano.

A su llegada fue recibido por el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, y una banda militar.

Putin y el canciller chino, Wang Yi, en el aeropuerto, rodeados de otros hombres vestidos de traje y corbata
Pie de foto,Putin llegó este martes a Pekín, donde fue recibido por el canciller chino, Wang Yi.

El portavoz del Kremlin afirmó que esperan obtener información de primera mano sobre la reunión entre Trump y Xi.

Xi presuntamente mencionó a su amigo Putin ante Trump la semana pasada, cuando ambos líderes caminaban por Zhongnanhai —donde normalmente los visitantes extranjeros son excluidos— y bromeó sobre cómo Putin había visitado antes ese santuario político.

Aunque algunos en Washington pudieron haber esperado que Trump lograra distanciar a Pekín de Moscú, tales expectativas parecen ser poco más que deseos.

China y Rusia han descrito en los últimos años sus vínculos como una “amistad sin límites”. ¿En qué se basa esto? ¿Durará su relación?

Muñecas matrioskas rusas con retratos del presidente chino Xi Jinping y del presidente ruso Vladimir Putin, a la venta en una tienda callejera de recuerdos.
Pie de foto,Putin regresa a Pekín esta semana.

China marca los tiempos

La relación es altamente desigual y cualquier acuerdo entre ambos países probablemente se establecerá a la manera china, opina Alexander Gabuev, director del centro Carnegie Russia Eurasia.

“Rusia está completamente en el bolsillo de China, y China puede dictar las condiciones”, subraya.

Esta dinámica persiste en muchos ámbitos, especialmente en la economía.

China es el mayor socio comercial de Rusia, mientras que Rusia representa apenas el 4% del comercio internacional de China.

China exporta más que cualquier otro país a Rusia, y su economía es significativamente mayor que la rusa.

Años de sanciones occidentales han empujado gradualmente a Moscú a una mayor dependencia comercial de Pekín.

El gigante tecnológico Huawei, sancionado por EE.UU. y excluido de redes 5G o restringido en casi una veintena de países, ha aprovechado la ausencia de compañías occidentales para convertirse en un pilar clave de la industria de telecomunicaciones de Rusia.

Con vínculos cada vez más fracturados con Occidente, China se ha convertido en el principal punto de referencia para el conocimiento, ya sea tecnológico, científico o industrial.

Rescatistas ucranianos trabajan en el lugar de un ataque ruso contra un edificio residencial de gran altura en Kyiv, Ucrania.
Pie de foto,Moscú se ha vuelto cada vez más dependiente de componentes chinos para su maquinaria de guerra.

Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, Moscú se ha vuelto más dependiente de componentes chinos para su maquinaria de guerra.

Un informe reciente de Bloomberg halló que Rusia importaba más del 90% de su tecnología sancionada desde China, un aumento del 10% respecto al año anterior.

Rusia es muy consciente de los riesgos de este desequilibrio.

En un ensayo reciente titulado “No nos inclinamos ante nadie”, Dimitri Trenin, presidente del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, dejó claro que Rusia no quiere convertirse en un estado vasallo.

“[Es] absolutamente esencial para nosotros mantener una relación de igualdad y recordar que Rusia es una gran potencia que no puede ser un socio subordinado”, afirmó al hablar sobre China.

Moscú tiene pocas alternativas viables a Pekín, un comprador que ofrece una escala de demanda y un mercado esenciales para su supervivencia.

Si China redujera su comercio con Rusia, dado el deterioro de las relaciones con Occidente, complicaría significativamente los objetivos de política exterior de Moscú.

Sin embargo, la gran ventaja de Rusia —y su defensa frente a posibles presiones de Pekín— es su capacidad para mantenerse firme.

El primer ministro ruso Vladimir Putin (derecha) estrecha la mano de Xi Jinping en Moscú en 2010.
Pie de foto,Putin y Xi se han descrito como mejores amigos.

Según Marcin Kaczmarski, profesor de estudios de seguridad en la Universidad de Glasgow, China es consciente de esta asimetría y evita generar reacciones negativas dentro de Rusia o entre sus élites.

“A mi juicio, la política china hacia Rusia se resume en la moderación”, añade. “China no está presionando a Rusia”, sostiene.

Esto se debe en parte a que sería una estrategia poco inteligente: Rusia puede ser el socio menor, pero también es un socio orgulloso.

Gabuev indica que aunque China intentara imponer condiciones a Rusia, “no es exactamente el tipo de país que las fuera a aceptar de inmediato”.

El experto de Carnegie cita el ejemplo del viaje de Xi a Moscú en 2023, cuando el dirigente chino supuestamente instó a Putin a no usar armas nucleares en Ucrania.

Pocos días después, Rusia anunció que desplegaría armas nucleares en Bielorrusia, un movimiento que algunos interpretaron como una señal de resistencia a presiones externas y de recordatorio al mundo de su independencia.

La guerra de desgaste de Rusia en Ucrania puede suponer una carga en muchos sentidos, pero también en un activo para Pekín al evaluar una posible invasión de Taiwán.

“Rusia aporta mucho en términos de tecnologías militares, como equipos especializados que aún puede vender, y también sirve para probar equipamiento o componentes chinos”, explica Gabuev.

Rusia también posee vastos recursos energéticos estratégicamente importantes para China.

En una conferencia de prensa en mayo, Putin afirmó que ambos países están muy cerca de dar “un paso muy significativo en la cooperación en petróleo y gas”.

Infraestructura industrial con grandes tuberías amarillas elevadas sobre soportes metálicos en un entorno nevado, con una persona caminando debajo al atardecer.
Pie de foto,Rusia es un gran exportador de petróleo.

Puede que el mandatario ruso haya querido referirse al gasoducto Poder de Siberia 2, para el cual Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China supuestamente firmaron un acuerdo preliminar tras años de negociaciones estancadas.

El gasoducto supondrá un cambio significativo si se construye, al transportar 50.000 millones de metros cúbicos de gas ruso a China a través de Mongolia.

Y para China, mientras continúa la crisis en el estrecho de Ormuz, su apuesta por la energía rusa parece estar dando resultados.

No se trata solo de precios, sino de garantizar la seguridad energética interna en un mundo cada vez más inestable.

Socios, no aliados

Cada vez que China y Rusia parecen divergir, una verdad simple en el corazón de su relación queda clara: ninguno debe seguir al otro, porque no existe una alianza formal.

Bobo Lo, exsubjefe de misión de la embajada australiana en Moscú, señala que esta flexibilidad estratégica —y no la rigidez de una alianza militar— da solidez a la relación.

“No es una alianza, sino una asociación estratégica flexible”, explica; una que ha resistido pese a reiteradas predicciones de colapso.

Analistas occidentales han tendido a describir la relación de dos maneras: como un “eje de autoritarismo” unido en gran medida por su deseo de vencer a Occidente, o como una fraternidad frágil que constantemente está en la cornisa del colapso.

Ninguna refleja completamente cómo esto se ha convertido en una relación que se ha vuelto esencial y crecientemente difícil de reemplazar entre dos países vecinos que, a pesar de sus asimetrías y diferencias, comparten intereses vitales.

Bobo Lo sostiene que aun si mejoraran sus vínculos con Occidente, ambos países tienen razones suficientes para llevarse bien.

Miembros del Ejército Popular de Liberación vigilan frente a Blagovéshchensk, Rusia, junto al río Amur en Heihe, provincia china de Heilongjiang.
Pie de foto,Rusia y China comparten una frontera de 4.300 kilómetros.

Por sobre todas las cosas está su larga frontera, de 4.300 kilómetros, que en el pasado fue fuente de inseguridad.

También están sus economías complementarias: Rusia como exportador de petróleo, gas y otras materias primas, y la economía industrial china que provee un vasto mercado para ellas.

Además, no se puede ignorar su compartida oposición a un orden mundial liderado por EE.UU.

A diferencia de países occidentales, que imponen sanciones basadas en valores en los que difieren como los derechos humanos, Rusia y China no juzgan las acciones del otro.

Las acusaciones recurrentes de abusos en Xinjiang —negadas por China— o la muerte del líder opositor ruso Alexei Navalny han aumentado la cautela en algunas naciones de Occidente al relacionarse con estos países, pero Moscú y Pekín ignoran estos asuntos.

“No se critican mutuamente por Xinjiang, el envenenamiento del ruso Navalny y demás”, afirma Gabuev. “Y coinciden en muchos temas de gobiernos locales en la ONU (…) Eso crea una relación orgánica y simbiótica”.

Caracteres chinos que dicen "Pekín" se observan en una gran pantalla durante un evento de promoción de productos "Hecho en Rusia" y de las relaciones con China, celebrado en un centro comercial de la capital china.
Pie de foto,Años de sanciones occidentales han empujado gradualmente a Moscú a profundizar su vinculación comercial con Pekín.

También existe una tradición prolongada de mejora en las relaciones entre ambos países, agrega.

“Esa tendencia hacia una relación más pragmática (…) se remonta a Andropov, Chernenko, Gorbachov, Yeltsin”, señala. “Y creo que los chinos también han sido de la misma forma.”

En cuanto a si el romance perdurará, un analista chino, que pidió anonimato, reconoció que la presentación pública de la relación China-Rusia como un dúo inseparable por parte de ambos países es en parte performática, con el objetivo de proyectar unidad y estabilidad.

En realidad, es una herramienta política útil para suavizar diferencias de intereses ocasionales.

Aunque ambos gobiernos se oponen a lo que consideran una “hegemonía occidental”, sus enfoques pueden diferir.

Rusia, sugiere el analista, quiere construir un orden que sortee por completo a EE.UU., pero China se mantiene más cautelosa y pragmática.

A menudo se considera que Pekín evita tomar decisiones precipitadas y que prioriza la paciencia y los avances graduales para asegurar resultados a largo plazo.

El analista señala la reacción de China a las acciones de EE.UU. en Irán; dice que Pekín fue comedido en su respuesta y que no canceló sus preparativos para la visita de Trump.

“Esto muestra claramente la disposición de Pekín a no provocar ni cerrar puertas”, añade.

China, asegura, aún quiere mantener abiertos los canales con Washington y evitar provocaciones innecesarias, un enfoque marcadamente diferente al de Rusia.

El lado humano

La asociación suele analizarse bajo el lente geopolítico y de seguridad, pero otro factor clave es la profundidad de los vínculos entre la gente de ambas sociedades.

Desde las más altas esferas, Putin y Xi han intentado proyectar una amistad sin igual entre ambos.

Este es el 25º viaje de Putin a China, y es probable que los funcionarios rusos interactúen más con sus homólogos chinos que con los de otros países.

A pesar de la camaradería existente en los niveles políticos más elevados, Charles Parton —exdiplomático británico en China— se muestra escéptico respecto a la afinidad cultural natural entre los ciudadanos chinos y rusos de a pie.

“¿Acaso quieren los chinos estudiar en Moscú, establecerse allí y comprar apartamentos en la capital rusa? No”, asegura.

Él considera que, de tener la opción, los rusos preferirían invertir en Occidente —y adquirir viviendas en París, Londres o Chipre— antes que, por ejemplo, en Pekín.

Un concierto especial marca el inicio de los Años de Cultura China-Rusia.
Pie de foto,China y Rusia han descrito sus vínculos como una “amistad sin límites”.

No todos concuerdan.

Gabuev argumenta que el contacto directo entre las personas está creciendo rápidamente, impulsado en parte por las sanciones occidentales y las políticas de visados ​​europeas más estrictas, que están empujando a los rusos hacia China.

Para los rusos, viajar a China se ha vuelto mucho más sencillo.

Está vigente un régimen mutuo de exención de visados ​​y es posible tomar cualquiera de los diversos vuelos diarios que parten de Moscú hacia las principales ciudades chinas y llegar en cuestión de horas.

Cada vez más rusos utilizan teléfonos de fabricación china y conducen autos chinos, una tendencia que se ha acentuado a raíz de las sanciones occidentales impuestas a Moscú.

“Así pues, la interconectividad, los viajes sin visado y la facilidad tanto para realizar pagos como para orientarse hacen que China se sienta mucho más cercana de lo que solía ser”, afirma Gabuev.

“Además, todos los programas de intercambio, las becas y los proyectos conjuntos de investigación contribuyen a estrechar los lazos entre ambas sociedades”, continúa diciendo.

Putin reunido con Xi en Pekín; ambos están sentados frente a una mesa llena de frutas y flores.
Pie de foto,Los vínculos entre ambos países son profundos.

Mientras que el creciente desequilibrio en la relación entre Moscú y Pekín representa una debilidad a largo plazo, las predicciones de colapso parecen lejanas, al menos en el corto plazo.

A pesar de las diferencias entre ambos, Lo señala: “La asociación sino-rusa sigue siendo resiliente. Ambas partes reconocen que es demasiado importante como para fracasar, especialmente porque no existen alternativas viables a la cooperación continua”.

Análisis: El plan de compensación de Trump es una metáfora de una presidencia osada/ La aprobación de Trump cae a niveles similares a los de George W. Bush

Análisis por Stephen Collinson, CNN

  19 de mayo de 2026

CNN — 

El nuevo fondo de US$ 1.776 millones del presidente Donald Trump para compensar a los aliados que afirman haber sido objeto de un trato injusto por parte de la administración Biden es el tipo de plan que en otro tiempo podría haber manchado irreparablemente una presidencia.

Sin embargo, Trump ha pasado años destrozando las expectativas éticas que rodean su cargo. Su liderazgo descarado hace tiempo que perdió su capacidad de impactar.

El plan, anunciado el lunes por el Departamento de Justicia y denunciado por los críticos como un fondo discrecional, es un estudio en miniatura de su proyecto político.

Esto ejemplifica varias de las reglas fundamentales de Trump a lo largo de sus dos presidencias: guardar rencor, nunca admitir la derrota y buscar siempre la venganza.

La creencia de Trump de que fue perseguido de forma singular debido a su ideología política sigue siendo una fuerza motivadora imperiosa, a pesar de que al recuperar la presidencia logró desviar las investigaciones penales en su contra.

En su trayectoria empresarial, Trump fue un litigante prolífico y participó en innumerables demandas.

Durante sus procesos penales en los últimos años, aprovechó al máximo sus derechos para retrasar con éxito los juicios en su contra.

Ahora, en su autoproclamado cargo como máximo responsable de la aplicación de la ley en el país, está llevando el sistema legal al límite de una manera nueva y sumamente controvertida.

El fondo también ejemplifica otra característica prominente de la administración Trump: el deseo, demostrado en numerosas ocasiones, de usar el poder de la presidencia para castigar a los adversarios y recompensar a los amigos.

Refleja una creencia arraigada en el reducido círculo íntimo de Trump: que fue víctima de las investigaciones sobre los contactos de su primera campaña con rusos; de su negativa a reconocer la derrota en las elecciones de 2020; y de las actividades comerciales de su familia y la Organización Trump.

En definitiva, la idea no es más que otra de las enormes extralimitaciones de poder ejecutivo que definen su segundo mandato: Trump se arroga la autoridad para utilizar ingentes cantidades de dinero de los contribuyentes para distribuirlo según sus propios deseos.

El plan tiene una apariencia de legitimidad. Incluirá una comisión de cinco miembros para resolver las reclamaciones. Pero Trump tendrá la potestad de destituir a cualquiera de ellos.

Esta estructura emula su maniobra de nombrar a las entidades que aprobaron sin objeciones la transformación del Centro Kennedy y sus planes para construir un enorme salón de baile en el solar del ala este de la Casa Blanca, ahora destruida.

Pero el presidente insistió en que solo le interesaba compensar un “período terrible” de la historia de Estados Unidos.

“Esto es para compensar a las personas que fueron tratadas horriblemente”, declaró Trump a los periodistas en la Casa Blanca. “Se les están reembolsando sus honorarios legales y las demás cosas que tuvieron que sufrir”.

Partidarios de Trump irrumpen en el Capitolio de Estados Unidos, el 6 de enero de 2021.

Partidarios de Trump irrumpen en el Capitolio de Estados Unidos, el 6 de enero de 2021. Samuel Corum/Getty Images

Otro ataque a la democracia, con raíces en el 6 de enero

Si el plan sale adelante, los críticos lo verán como otro intento más de Trump de desmantelar las instituciones y tradiciones de la democracia estadounidense.

Esto se debe a que parece probable que los partidarios de Trump que fueron condenados por el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021 y que perturbaron la certificación de una elección democrática no solo sean elegibles para una disculpa del Gobierno de Estados Unidos, sino que también puedan recibir una compensación económica de los contribuyentes que cumplen con la ley.

En su primer día en el cargo, Trump concedió un indulto generalizado a más de 1.000 personas acusadas del ataque, e indultó o conmutó las sentencias de todos los condenados por delitos relacionados con el 6 de enero, incluidos cientos que fueron declarados culpables de agredir a policías u otros delitos violentos.

Trump ha pasado años intentando borrar de la historia aquel día infame. Ahora podría enriquecer a quienes contribuyeron a perpetrarlo.

El fondo de compensación, al igual que muchas de las políticas de Trump, casi con toda seguridad desencadenará una batalla legal inmediata y encarnizada que podría llegar hasta la Corte Suprema.

Y, como suele ocurrir, parece ignorar el principio constitucional fundamental de que el Congreso decide cómo gastar el dinero público. No es competencia del presidente.

Durante su campaña presidencial de 2024, Trump solía decir a los asistentes a sus mítines: “Yo soy su venganza”. Así pues, esta es una promesa de campaña cumplida.

El plan surgió de un acuerdo extrajudicial en una audaz demanda de US$ 10.000 millones que el presidente interpuso contra el Gobierno estadounidense, alegando que el IRS no lo protegió a él ni a la Organización Trump tras la filtración no autorizada de sus declaraciones de impuestos y las de su empresa.

Por absurdo que parezca para sus críticos, puede argumentar que él mismo ha asumido un coste económico para recompensar a quienes lo apoyaron.

Esto también recuerda las numerosas maniobras de Trump diseñadas para provocar a la clase dirigente de Washington y a la prensa.

Permitirá a los medios conservadores crear una imagen del presidente desafiando una vez más a los centros de poder arraigados que sus seguidores detestan.

Utilizar este recurso para movilizar a su base —como Trump debe hacer antes de las elecciones de mitad de mandato— ha dado resultado en el pasado.

Sin embargo, la presentación del fondo en un momento crítico del segundo mandato de Trump, cuando sus índices de aprobación están en mínimos históricos, supone un gran riesgo político.

Podría ser el último indicio de una administración atrincherada que ha perdido su otrora infalible capacidad para conectar con la opinión pública. O podría revelar a un presidente que utilizará todo su poder, mientras lo tenga, para obtener beneficios políticos.

El presidente Donald Trump habla durante un evento sobre la asequibilidad de la atención médica, en la Casa Blanca, el lunes.

El presidente Donald Trump habla durante un evento sobre la asequibilidad de la atención médica, en la Casa Blanca, el lunes. Kent Nishimura/AFP/Getty Images

¿Tiene razón Trump?

Este último movimiento poco convencional pone de manifiesto otro rasgo clásico de Trump.

A menudo, el presidente plantea preguntas que otros no se atreven a hacer, aunque con frecuencia aniquila el debate honesto con una respuesta política contundente.

En cierto modo, cabe preguntarse si Trump y la Organización Trump fueron objeto de un escrutinio más riguroso en un caso de fraude que perdieron, en comparación con otras empresas neoyorquinas, debido a su posición social. (El año pasado, un tribunal de apelaciones anuló una sentencia de aproximadamente US$ 500 millones contra el presidente, sus hijos y la empresa, pero no revocó el veredicto).

El caso estuvo hiperpolitizado desde el principio, dado que la fiscal general de Nueva York, Letitia James, no había ocultado su desdén por los Trump.

Los historiadores también podrían debatir si el Departamento de Justicia de Biden fue demasiado celoso al acusar a los simpatizantes de base de Trump que entraron al Capitolio el 6 de enero, en contraposición a los cabecillas, activistas de extrema derecha y otros que fueron captados por las cámaras cometiendo actos delictivos.

Sin embargo, estos casos fueron resueltos mediante un proceso legal legítimo. No cabe esperar una legitimidad equivalente de la junta de compensación del Departamento de Justicia.

De hecho, el fondo ejemplifica la transformación del departamento, que pasó de ser una agencia policial casi independiente a una herramienta de las aspiraciones políticas de Trump.

Está dirigido por el secretario de Justicia interino Todd Blanche, quien fue abogado personal de Trump durante dos casos federales presentados contra su jefe por el fiscal especial Jack Smith por injerencia electoral y acaparamiento de documentos clasificados.

El tiempo se agotó antes de que se hiciera justicia en cualquiera de los casos, ya que quedaron archivados cuando Trump regresó a la presidencia.

Trump se ha declarado inocente en todos los casos penales y civiles en su contra.

La forma en que el Departamento de Justicia podría intentar utilizar el nuevo plan podría estar anticipada por sus esfuerzos previos para ofrecer compensación a los partidarios de Trump.

En marzo, acordó pagar más de un millón de dólares en un acuerdo con Michael Flynn, exasesor de seguridad nacional que lo demandó por procesamiento injusto.

En un caso penal iniciado en 2017, Flynn admitió haber mentido al FBI sobre sus interacciones con el entonces embajador ruso en Estados Unidos, Sergey Kislyak, y en una declaración del Departamento de Justicia sobre el trabajo de su firma de cabildeo para Turquía un año antes.

En ese momento, accedió a cooperar con la investigación de Mueller. Trump lo indultó en 2020.

El Departamento de Justicia también llegó a un acuerdo con el exasesor de la campaña de Trump, Carter Page, quien demandó al Departamento y al FBI por la vigilancia gubernamental defectuosa a la que fue sometido debido a sus contactos con Rusia en 2016.

El presidente Donald Trump llega a la Casa Blanca para una cena del "Club del Jardín de las Rosas", el 11 de mayo.

El presidente Donald Trump llega a la Casa Blanca para una cena del “Club del Jardín de las Rosas”, el 11 de mayo. Kent Nishimura/AFP/Getty Images

Blanche declaró el lunes que “la maquinaria del Gobierno nunca debe utilizarse como arma contra ningún estadounidense, y la intención de este departamento es enmendar los errores cometidos anteriormente y garantizar que esto no vuelva a suceder”.

El departamento afirmó que no habría “ningún requisito partidista para presentar una reclamación” antes de la fecha límite del 15 de diciembre de 2028, un mes antes de que finalice el segundo mandato de Trump.

Sin embargo, es poco probable que una comisión bajo la amenaza de destitución por parte de Trump recompense a alguien que no sean sus allegados.

Norm Eisen, cofundador y presidente ejecutivo de Democracy Defenders Fund, criticó duramente lo que calificó de “extorsión a todos los contribuyentes”. Añadió: “Se trata de una transacción corrupta y circular que podría permitir al presidente, en esencia, pagar a sus amigos con dinero público”.

El anuncio del lunes ya está provocando una enorme reacción política.

Los demócratas están reforzando la imagen que proyectan de lo que ellos consideran un presidente sin ley que lidera una administración sumida en la corrupción.

Los demócratas de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes presentaron una demanda para bloquear el acuerdo entre Trump y el Servicio de Impuestos Internos, del cual proviene el fondo de compensación.

Entre sus argumentos figuraba la afirmación de que solo el Congreso tiene la facultad de asignar fondos federales.

El senador demócrata de Oregón, Ron Wyden, acusó a Trump de crear un fondo de US$ 1.700 millones para financiar la violencia política de la derecha. Escribió en X que, si Trump cumple su promesa, será el robo más descarado de dinero de los contribuyentes cometido por un presidente en la historia.

Todo esto coloca a los republicanos en una situación ya conocida.

¿Defienden a un presidente adorado por sus bases, pero que sigue tomando medidas que perjudican aún más su propia carrera política? ¿O rompen con él y se arriesgan a su furia, que todavía tiene el poder de destruir carreras republicanas?

La historia sugiere que solo hay una respuesta.

La aprobación de Trump cae a niveles similares a los de George W. Bush

Por Aaron Blake, CNN

21 de abril de 2026

CNN — 

Fue casi exactamente en esta época, hace 20 años, cuando la aprobación de George W. Bush comenzó a desplomarse. Y cuando sus cifras en la mayoría de las encuestas cayeron a niveles de los 30 puntos por primera vez a finales del invierno y comienzos de la primavera, la causa era clara: la guerra de Iraq.

La historia podría repetirse con el presidente Donald Trump en 2026. Solo hay que cambiar Iraq por Irán.

Dos nuevas encuestas publicadas este martes por la mañana sitúan la aprobación de Trump en la mitad de los 30 puntos: 36 % en un sondeo de Reuters-Ipsos y 35 % en uno de Strength in Numbers-Verasight. Se suman a una encuesta de NBC News del fin de semana que mostró a Trump alcanzando un nuevo mínimo de 37 %.

Durante el último mes, ocho de nueve encuestas de calidad analizadas por CNN han mostrado a Trump en niveles de los 30 puntos.

La única excepción fue una encuesta de Fox News que lo ubicó en 41 %, pero incluso esa reflejó sus peores cifras en ese sondeo desde 2017.

Veamos estos números en contexto.

El rechazo a Trump alcanza niveles más altos

No todas las encuestas muestran a Trump tocando nuevos mínimos en su aprobación.

Algunos encuestadores lo situaron ligeramente más bajo en su primer año en el cargo en 2017 o tras el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021.

Pero el promedio de desaprobación de Trump, de 62 % en el Poll of Polls de CNN —que promedia las encuestas de calidad mencionadas— es más alto que el indicado por casi cualquier encuestador en esos episodios anteriores.

Las tasas más altas de desaprobación de Trump en encuestas individuales en 2017 fueron las siguientes: 63 % en un sondeo del Pew Research Center, 61 % en uno de la Universidad Quinnipiac y 60 % en encuestas de Reuters-Ipsos. Tras el 6 de enero, alcanzó 62 % en una encuesta de CNN, 61 % en Quinnipiac y 60 % en una encuesta de The Washington Post-ABC News.

Ahora Trump promedia ese tipo de cifras en el conjunto de las encuestas, lo que sugiere que más estadounidenses que nunca se oponen a él.

La tendencia es consistente

El presidente Donald Trump habla con miembros de la prensa a bordo del Air Force One, el 17 de abril.

El presidente Donald Trump habla con miembros de la prensa a bordo del Air Force One, el 17 de abril. Evan Vucci/Reuters

Y quizá más preocupante para Trump, la tendencia en su segundo mandato ha sido notablemente consistente: a la baja.

Aunque pudo existir la percepción general de que Trump fue bastante impopular durante su primer mandato, logró recuperarse de los mínimos de 2017 para pasar la mayor parte de su presidencia con una aprobación en los bajos 40 puntos, algo relativamente habitual para un presidente en la actualidad. Eso incluyó el periodo previo a las elecciones intermedias de 2018 y su campaña de reelección en 2020.

La aprobación de Trump en su primer mandato fue, en su mayor parte, bastante estable.

Pero en su segundo mandato, esas cifras han seguido una tendencia descendente, lenta pero constante.

Esa tendencia es anterior a la guerra con Irán. Pero el conflicto también parece estar consolidando algunas de sus principales debilidades, restándole apoyo entre sectores que antes no lo habían abandonado.

Nuevos mínimos en la economía

Una de las principales razones parece ser la percepción sobre su manejo de la economía, que la guerra con Irán —y el aumento de los precios de la gasolina que la ha acompañado— ha llevado a nuevos mínimos.

Para ilustrarlo:

  • Una encuesta de CNN a finales del mes pasado mostró que la aprobación de Trump en materia económica cayó a un nuevo mínimo histórico de 31 %.
  • Una encuesta de CBS News este mes también mostró a Trump alcanzando nuevos mínimos en economía e inflación.
  • Los sondeos de Strength in Numbers y NBC News reflejaron lo mismo.
  • La desaprobación de Trump en inflación se sitúa ahora de forma constante en torno al 70 %

La inflación ha sido durante mucho tiempo el punto más débil de Trump, con votantes que a menudo dicen que ha descuidado las preocupaciones por el aumento del costo de vida. Pero, cada vez más, las encuestas muestran que ese lugar ahora compite con la guerra con Irán.

La encuesta de NBC mostró que dos tercios de los estadounidenses desaprueban la gestión de Trump en la guerra con Irán, apenas un punto menos que el 68% que rechaza su manejo de la inflación.

Y la encuesta previa de CNN mostró que el 67 % desaprueba la gestión de Trump sobre Irán, frente al 69 % en economía y el 72 % en inflación.

Se acerca a niveles de Bush

Es posible que la tendencia cambie y que una resolución de la guerra con Irán ayude a Trump.

Pero si la aprobación del presidente se consolida en la mitad de los 30 puntos, entraría en un terreno bastante poco común. Sería un nivel que, en las últimas décadas, ha estado ocupado principalmente por un solo presidente: George W. Bush.

Cuando Bush cayó a niveles de los 30 puntos hace dos décadas, fue el primer presidente en permanecer durante un periodo sostenido en ese rango desde Jimmy Carter, según datos de Gallup. Joe Biden, al igual que Bush, pasó un tiempo significativo en los 30 puntos, aunque generalmente en los altos 30.

Hoy en día no es inusual que los presidentes sean impopulares; de hecho, es casi la norma.

Pero Trump se está acercando a un terreno político poco habitual y potencialmente riesgoso.

Análisis-Experto: “Sin cooperación de Irán, Ormuz no se puede abrir”

Luis García Casas

11/05/2026

Los buques cazaminas no pueden operar bajo fuego enemigo. Y, aunque este cesara, si Irán realmente ha minado el estrecho, el paso no se puede reabrir en cuestión de días ni semanas, según experto.

Alemania ha enviado su cazaminas ‘Fulda’ al Mediterráneo, a la espera de que se den las condiciones para que pueda ayudar a desminar Ormuz.Imagen: Marcus Golejewski/dpa/picture alliance

La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo una de las principales preocupaciones de la comunidad internacional.

Ya antes de la reanudación de las hostilidades, el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó el cese de la operación Proyecto Libertad para escoltar a los buques atrapados en su salida del golfo Pérsico. Entretanto, la Armada alemana acercó un barco cazaminas a la zona, en la que siguen atrapados miles de marineros. No hay constancia de que haya latinoamericanos entre ellos. Aunque DW trató de descartarlo a través de los servicios consulares de varias cancillerías, hasta la publicación de este artículo no hemos obtenido respuesta.

“Actualmente hay unos 20.000 marinos y gente de mar que se encuentran confinados en el golfo Pérsico”, confirma a DW un portavoz de la OMI, la Organización Marítima Internacional, sin aportar datos de sus nacionalidades. “Recientemente, nuestro secretario general tuvo la oportunidad de hablar con un marino que estuvo varado en el golfo Pérsico. Esta persona describió el estrés constante que suponía el riesgo de que los misiles le sobrevolaran, el peligro de que los escombros que caían impactaran contra el buque, la necesidad de racionar los suministros y la dificultad de mantener a su familia al corriente de su situación”, explica.

“Cuanto más se prolongue esta situación en la región, mayor será el riesgo de que se produzcan sucesos e incidentes graves”, dicen a DW desde la OMI. Y recuerdan que “ningún ataque contra gente de mar inocente o buques civiles está justificado”. El Consejo de la OMI ha pedido “un corredor marítimo seguro como medida provisional y urgente” que facilite la salida de los buques. “El plan de evacuación está listo para ponerse en marcha en cuanto sea seguro hacerlo, pero requiere garantías de seguridad de todas las partes”, reclama el portavoz. 

Una persona muestra con un bolígrafo sobre el mapa en una pantalla el estrecho de Ormuz.
Para el paso de grandes buques a través de Ormuz se usan habitualmente dos carriles de navegación de 3,2 kilómetros de ancho.Imagen: Julien De Rosa/AFP/dpa/picture alliance

“Sin la cooperación de Irán, no se va a abrir”

Fuentes militares con experiencia en la Operación Atalanta de la UE, una misión contra la piratería marítima, confirman a DW la inviabilidad de sacar a los buques por Ormuz simplemente escoltados por las fuerzas estadounidenses: el riesgo es demasiado alto, ya que quedarían a merced del fuego iraní y, en cualquier caso, el ritmo al que podrían acompañar la salida de los buques sería muy inferior al necesario. Prueba de ello es que los propios Estados Unidos han dado marcha atrás en su denominado Proyecto Libertad.

Este no era el primer intento de Trump –que llegó a pedir en marzo a los buques mercantes que tuvieran “agallas” y cruzaran Ormuz– de restablecer el tráfico marítimo en la zona. Pero, incluso sin minas, el paso está al alcance de la artillería y los drones iraníes. “Desde la OMI se insta a todas las compañías navieras a que actúen con la máxima precaución y, siempre que sea posible, los buques deben evitar transitar por la región afectada hasta que mejoren las condiciones y la situación”, recuerda el portavoz.

Ayer, el presidente estadounidense explicó que había desistido de escoltar a los buques a través de Ormuz, aunque sólo “por un breve período de tiempo”, para ver si se puede “finalizar y firmar” un acuerdo con Irán después de que se hayan logrado “grandes avances” en la negociación. Pero lo cierto es que, sin el beneplácito de Teherán, el estrecho de Ormuz no se puede abrir. “Sin la colaboración de Irán, eso no se va a abrir, estoy convencido de ello”, dice a DW uno de los mayores expertos en desactivación de minas en España.

El desminado no sería cuestión de días

“Y una vez esté colaborando Irán, si realmente confirma que había minas, rápido no va a ser tampoco… No será cuestión de días; habría que hacer un esfuerzo de desminado grande”, afirma el experto, que prefiere no ser identificado por seguridad. Y ese es un trabajo minucioso que requiere tranquilidad. “No se puede realizar bajo fuego enemigo”, resume, “porque hay que tener en cuenta que los buques cazaminas y los buceadores son unidades altamente sensibles, apenas sí tienen protección”. 

Un buzo de la Armada alemana adhiere una carga explosiva a una mina en agosto de 2014 para una demostración marítima en Eckernförde por el 50º aniversario de la Compañía de Buzos de Desminado.
Un buzo de la Armada alemana durante la desactivación de una mina de orinque.Imagen: Axel Heimken/dpa/picture alliance

“Eso se hace de dos maneras”, explica: “O bien teniendo el dominio completo de la zona, con lo que pueden trabajar los equipos, o haciendo operaciones encubiertas, de noche, a escondidas”. Y, en este último caso, se conseguiría únicamente “abrir una pequeña brecha para algo muy puntual, un canal en concreto para hacer un desembarco muy rápido. E insiste en que serviría sólo para abrir el paso en “áreas muy pequeñas, ni de broma para abrir el estrecho de Ormuz, bajo ningún concepto”.

“Lo que puede ser relativamente sencillo es abrir un canal más o menos rápido, pero hablamos de un canal estrecho, tendría que estar muy delimitado en GPS y avisar de que los barcos no pueden salir ni 100 yardas de ese canal”, explica. “Eso es más factible, pero no hablamos de días ni de semanas, es largo y tedioso”, añade. “Y después hacer un desminado ya más amplio, de toda el área”.

Una operación complicada que no se ha hecho desde la II Guerra Mundial

Alemania es uno de los grandes países especializados en desactivación de minas. Cuenta con diez cazaminas, uno de ellos es el ‘Fulda’, que se está acercando a la zona por si tiene que actuar.

Sin embargo, el Gobierno alemán ha dejado claro que lo haría en el caso de que se alcance un acuerdo de paz. “Repito, tiene que ser una zona súper segura, un cazaminas es un blanco perfecto, la zona tiene que estar muy tranquila para que puedan trabajar con calma”, dice este experto, recordando, además, que los cazaminas apenas llevan armamento para defensa, por lo que necesitan ser ellos mismos escoltados.

Las minas son efectivas en mares relativamente poco profundos, por eso Estados Unidos ha dejado estas capacidades en manos de otros socios de la OTAN. España (que cuenta con dos buques cazaminas), Italia, Bélgica o Francia, cita este especialista, son, además de Alemania, los grandes expertos en este tema. “Todo esto por la Segunda Guerra Mundial”, explica. Actualmente, todavía aparecen minas y torpedos de esa época. “Solamente en el mar del Norte, se calcula que quedan cientos de miles de minas todavía dormidas”, refiere. Él ha desactivado alguna de las denominadas de orinque, que flotan a la deriva, aparecida en aguas españolas.

Buques de carga fondeados en el estrecho de Ormuz en una imagen de este lunes 4 de mayo.
“La libertad de navegación es un principio fundamental del derecho marítimo internacional y debe ser respetado por todas las partes, sin excepción”, recuerda a DW un portavoz de la OMI. Imagen: Amirhosein Khorgooi/ISNA/dpa/picture alliance

Pero una cosa es desactivar las minas sueltas que se van encontrando en el mar, y otra muy distinta, limpiar una zona minada. “Hay que tener en cuenta que nadie ha desminado nunca desde la Segunda Guerra Mundial, o sea, no hay nadie vivo que que tenga ahora mismo experiencia en desminado de un minado defensivo como el que se habría podido hacer aquí”, recalca. Y explica que es una operación que se hace a través de catas probabilísticas.

Se llevan a cabo misiones “exploratorias con una especie de cata aleatoria, siguiendo determinadas fórmulas según el tiempo de que se disponga”, continúa. “Pongamos que haces diez catas y en ninguna aparece ninguna mina. En ese caso, la probabilidad de que no las haya aumenta muchísimo. Pero si una de las catas sale positiva, entonces ya empiezas a jugar con probabilidades”, explica. “El tema del desminado es un juego de probabilidades, es todo muy matemático, y además, el encontrar una, eso condiciona la siguiente probabilidad”, añade.

¿Un posible engaño de Irán?

“Si se mina una zona, la limpieza es muy complicada”, dice el experto. En el caso de que realmente Irán haya minado el estrecho, probablemente lo haya hecho de manera encubierta, de noche, utilizando, por ejemplo, pesqueros. “Si ellos hubieran lanzado las minas bien, realmente lo habríamos visto”, asegura. Un minado marino en esas condiciones no es muy preciso. Además, hay que tener en cuenta el tipo de minas que hayan utilizado. Las de orinque, por ejemplo, “multiplican el problema”.

“Ellos mismos saben que, si tiran las minas, aunque tengan las posiciones exactas, ya lleva un tiempo hacer el desminado”, afirma. “Otra cosa que creo que es probable también es que sea un órdago y, efectivamente, no haya ninguna mina allí”, explica también este experto en desactivación de explosivos marinos. No obstante, “ante la duda, siempre hay que actuar sobre la hipótesis más probable, que es que no haya minas, pero protegerse de la más peligrosa, que es que las haya”.

(cp/ms)

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