Análisis por Aaron Blake, CNN
4 de junio de 2026
CNN —
Antes de la votación que llevó adelante la Cámara de Representantes el miércoles sobre si limitar o no los poderes de guerra del presidente Donald Trump respecto a Irán, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, instó a los republicanos a oponerse a la medida.
En una entrevista con Manu Raju de CNN, Johnson reiteró en varias ocasiones que tal medida sería “peligrosa” y que mermaría el poder de negociación de Trump para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Y lo cierto es que Johnson tenía razón. Este tipo de votaciones evidencian una falta de determinación —incluso dentro del propio partido de Trump— para continuar con el conflicto bélico.
Sin embargo, cuatro republicanos votaron a favor de la resolución de todos modos, permitiendo que esta fuera aprobada por 215 votos contra 208 y propinando a Trump uno de los mayores reveses legislativos de su presidencia.
Si la resolución llegara a ser aprobada en el Senado —donde 50 de los 100 senadores parecen respaldarla—, Trump se vería obligado a retirar las tropas de Irán o a obtener la aprobación del Congreso para proseguir con la guerra.
La Casa Blanca, que ya ha dado a entender que considera inconstitucional la ley subyacente, podría intentar hacer caso omiso de la resolución.
Pero, como mínimo, la votación de la Cámara constituyó un elocuente indicio de hasta qué punto los republicanos parecen estar perdiendo la paciencia con Trump y con una guerra que les está causando un grave daño político. Fue una señal de que un grupo reducido pero indudablemente significativo de ellos está cada vez menos dispuesto a concederle tiempo para intentar encontrar una vía de salida.
El resultado es que Trump se encuentra cada vez más acorralado.
Y esa situación se está convirtiendo en algo habitual para el presidente, cuyos índices de aprobación en las encuestas han caído a mínimos históricos. Con la amenaza de una posible debacle electoral para el Partido Republicano en noviembre, y a medida que la guerra en Irán deriva hacia un atolladero, Trump está perdiendo el control de lo que le depara el futuro.
Marcha atrás respecto al Kennedy Center y al fondo contra la “instrumentalización” de la Justicia
La última semana ha demostrado reiteradamente cómo Trump se ve obligado a lidiar con esta realidad política cada vez más claustrofóbica.
En primer lugar se produjo su aparente retroceso respecto al control del Kennedy Center y, lo que es más significativo, el cambio de postura de su administración en relación con el fondo de “lucha contra la instrumentalización”, destinado a compensar a aquellos que alegan haber sufrido agravios por parte de la administración Biden.
En cuanto al Kennedy Center, Trump respondió el viernes a un fallo adverso de un juez federal relativo a la presencia de su nombre en el edificio, dando a entender que permitiría que el Congreso asumiera el control del centro de artes escénicas.
Ese parece ser un sentimiento muy poco propio de Trump. Se trata de un presidente que a menudo gobierna como si deseara que las otras ramas del gobierno federal simplemente no existieran. Y, sin embargo, ahí estaba él frenado por el poder judicial y señalando que simplemente cedería el asunto al poder legislativo.
No obstante, el ejemplo más claro de que Trump se encuentra acorralado proviene del fondo de “lucha contra la instrumentalización” de la Justicia.
Además de otro fallo judicial adverso en este ámbito, ha visto cómo los republicanos del Senado se pronunciaban casi al unísono en contra de la idea, de una manera que podría poner en riesgo sus otras prioridades legislativas. Al parecer, temen que Trump utilice los US$ 1.776 millones como una caja chica sin rendición de cuentas para recompensar a sus aliados, incluidos e incluso especialmente los acusados del 6 de enero de 2021 que agredieron a la policía.
La situación evoca ecos de lo ocurrido en el salón del Ala Este de Trump, donde los republicanos del Congreso se han resistido a proporcionar los fondos que Trump solicitaba para lo que ellos consideran un proyecto predilecto políticamente problemático.
Trump y su entorno han enviado señales confusas sobre hasta qué punto han abandonado el fondo de “lucha contra la instrumentalización”: mientras que el secretario de Justicia interino, Todd Blanche, afirma que la idea está muerta, Trump se muestra menos decidido al respecto.
Pero no cabe duda de que el Congreso ha frenado a Trump y ha limitado sus opciones de una manera que rara vez lo había hecho antes, de forma muy similar a lo ocurrido con sus poderes de guerra en relación con Irán.
Dado que Trump no se ha comprometido personalmente a abandonar el fondo, incluso se habla de la posibilidad de que el Congreso vote para impedirle perseguir dicho objetivo en el futuro. Por supuesto, ese tipo de opción siempre ha estado sobre la mesa, pero es un recurso al que los republicanos se han mostrado reacios a recurrir por temor a irritar a Trump.
Reveses políticos, desde Pulte a las primarias
La capacidad de maniobra política de Trump también se ve limitada de otras maneras.
La designación de Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda (FHFA), como director interino de inteligencia nacional a pesar de su aparente falta total de experiencia en inteligencia ha sido recibida con gran rechazo entre los republicanos en el Capitolio.
Además se rumorea que, debido a las amenazas demócratas, Trump podría verse obligado a retractarse de la designación de Pulte si quiere que el Congreso renueve poderes cruciales de espionaje —la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA)— que expiran pronto y que ya estaban causando problemas al Congreso. (Se necesitarán votos demócratas para renovar la Sección 702).
Trump también sufrió un revés significativo en las primarias del martes. Tras derrotar a tres destacados congresistas y a varios senadores estatales republicanos de Indiana en las primarias recientes, vio cómo el candidato que había respaldado, el representante Randy Feenstra, perdía las primarias republicanas para gobernador en Iowa.
Algunos de esos legisladores derrotados se perfilan como un problema para Trump en el Congreso ahora que no tienen que preocuparse por la reelección, y es comprensible que estén desilusionados.
Uno de ellos, el representante Thomas Massie de Kentucky, continuó votando en contra de Trump al apoyar la resolución sobre los poderes de guerra el miércoles. Otros dos, los senadores John Cornyn de Texas y Bill Cassidy de Louisiana, están ofreciendo comentarios cada vez más directos, y Cassidy, en particular, parece que podría convertirse en un verdadero problema para Trump durante los próximos meses.
(Tras su derrota el mes pasado, Cassidy votó repentinamente a favor de que la resolución sobre los poderes de guerra siguiera adelante en el Senado).
No hay una buena salida posible de la guerra
Todo esto, por no hablar de lo que más acorrala a Trump: la propia guerra con Irán.
A estas alturas simplemente no parece haber una buena salida para el presidente.
Él actúa como si tuviera todo el tiempo del mundo para dejar que su bloqueo desangre la economía iraní y obligue a sus líderes a arrastrarse ante él en busca de un acuerdo.
Pero hay pocos indicios de que esto esté ocurriendo con la suficiente rapidez para Trump y sus intereses políticos internos. Sobran motivos para dudar que Irán acceda a algo que Trump pueda vender verdaderamente como un buen acuerdo. Y ha fanfarroneado tantas veces con reanudar los ataques militares a gran escala que Teherán ya no parece tomarse esa amenaza en serio.
“Un alto el fuego allí es muy diferente a un alto el fuego en otras partes del mundo”, declaró Trump a periodistas el miércoles, mientras intentaba defender las negociaciones en curso en medio del último intercambio de fuego. Incluso sugirió que algún tipo de acuerdo podría concretarse este fin de semana.
Por supuesto, ya ha sugerido en muchas ocasiones anteriores que un acuerdo era inminente. Y la Cámara de Representantes, al parecer, no se lo tragó. Prueba de ello son esos cuatro republicanos que protagonizaron uno de los intentos más contundentes hasta la fecha de poner límites a Trump.
Si el Senado sigue sus pasos, se encontrará verdaderamente atrapado en una encrucijada.
La Cámara de Representantes vota por limitar los poderes bélicos de Trump en Irán
Por Camila DeChalus, Sarah Ferris y Ellis Kim, CNN
) 3 de junio de 2026

CNN —
La Cámara de Representantes aprobó una resolución el miércoles para limitar los poderes de guerra del presidente Donald Trump en Irán, un revés significativo al mandatario y a su manejo del conflicto.
Los demócratas han impulsado repetidamente votaciones para limitar los poderes bélicos de Trump tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, una campaña que ha ido ganando apoyo entre los republicanos en las últimas semanas. El jueves por la mañana, Trump atacó a los cuatro republicanos que se unieron a los demócratas para desafiarlo.
“Ayer, en una votación sin sentido, la Cámara de Representantes votó —cuatro republicanos corruptos y todos los demócratas— para limitar mis poderes bélicos, justo en medio de mis negociaciones finales para poner fin a la guerra con la República Islámica de Irán”, escribió en Truth Social. “¿Quién haría algo tan antipatriótico? Saben en qué punto están las negociaciones. Los demócratas están cegados por el odio a Trump. Prefieren que nuestro país fracase antes que darme otra victoria, de entre tantas. Los cuatro republicanos son otro tema aparte: ¡son unos oportunistas! Deberían avergonzarse”.
La votación fue de 215 a 208, con los representantes republicanos Thomas Massie, Brian Fitzpatrick, Tom Barrett y Warren Davidson cruzando líneas partidarias para apoyar la resolución.
“Creo que la gente está frustrada, sin duda”, dijo Barrett al ser preguntado sobre lo que sentían sus electores a causa de la guerra.
Massie, republicano de Kentucky, ha criticado durante mucho tiempo a Trump por declarar la guerra a Irán sin autorización del Congreso.
Tras la votación del miércoles, declaró: “La gente está harta de esto. Están hartos de la gasolina a US$ 5 el galón y el diésel a 6, y de los fertilizantes que no podemos permitirnos para nuestros campos en Kentucky”. Dijo que la votación sobre los poderes de guerra “envía un buen mensaje de que la Cámara de Representantes, que representa al pueblo, está cansada de esta guerra”.
Fitzpatrick defendió su voto argumentando que se ajustaba a la ley.
“Hay una ley vigente”, dijo el republicano de Pensilvania, refiriéndose a la Ley de Poderes de Guerra. “No veo qué tiene de complicado. Que la presenten al Congreso, que la debatan y que se someta a votación. Así es como se supone que funciona el sistema”, añadió.
La aprobación de la resolución sobre poderes de guerra es el más reciente ejemplo de cómo el Congreso controlado por el Partido Republicano le planta cara a la agenda de Trump. En días recientes, los republicanos del Senado se han rebelado por un controvertido fondo de US$ 1.800 millones “antiinstrumentalización” de la justicia que Trump favorece, pero que ellos temen que otorgaría pagos a sus simpatizantes que atacaron a agentes de policía durante el asalto del 6 de enero de 2021 al Capitolio de EE.UU.
Los republicanos del Senado también eliminaron formalmente el financiamiento para la seguridad del salón de baile de Trump el miércoles como parte de su paquete de inmigración, después de que el árbitro oficial de reglas de la cámara determinara que violaba normas presupuestarias.
La medida, conocida como una resolución concurrente, aprobada por la Cámara el miércoles debe ser aprobada por ambas cámaras, pero no iría al presidente para que la firme. Según el sitio web del Senado, las resoluciones concurrentes no tienen fuerza de ley.
La resolución fue presentada por el representante demócrata de Nueva York Gregory Meeks, el miembro de mayor rango de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara.
“Estoy encantado de que hayamos tenido la oportunidad de que algunos miembros del lado republicano se planten. Estoy verdaderamente encantado y orgulloso de mis colegas demócratas, porque todos los demócratas, todos y cada uno votaron por esto”, dijo Meeks a los periodistas después de la votación.
Añadió: “Vamos a seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades constitucionales, eso es lo que estamos haciendo. Vamos a continuar y ser un control y un equilibrio cuando la administración no siga la Constitución”, agregó.

Elementos del cuerpo de Marines de EE.UU. trasladan en rodaje un F/A-18F Super Hornet en la cubierta de vuelo a bordo del portaaviones de clase Nimitz USS Abraham Lincoln en apoyo de la Operación Furia Épica, 17 de marzo. Marina de los EE.UU./Asuntos Públicos del Comando Central de los EE.UU.
Esta votación estaba prevista originalmente para el 21 de mayo, pero fue cancelada abruptamente por los líderes republicanos justo cuando los republicanos estaban a punto de perder la votación debido a ausencias. En ese momento, Meeks dijo a los periodistas que pensaba que el presidente de la Cámara, Mike Johnson, había estado dilatando una votación sobre la medida.
“Muchos de mis colegas republicanos están sintiendo la presión en casa cuando miran el costo de los alimentos, el costo de la gasolina”, le dijo anteriormente a CNN.
“(Johnson) está sintiendo la presión. Trata de cubrir al presidente. … Pero creo que el tiempo en que él podía cubrir al presidente está terminando rápidamente”.
Antes de la votación del miércoles, Johnson defendió la oposición de algunos legisladores republicanos a poner freno a los poderes de guerra de Trump en Irán, advirtiendo que podría tener un impacto “muy negativo” en las negociaciones.
“Creo que es una perspectiva muy peligrosa quitarle a la administración y al comandante en jefe en este momento la capacidad de negociar. Eso es lo que esto hace.
Esto, esto nos debilita, nuestra posición y nuestra influencia en la negociación por la paz en esa situación. ‘Operación Furia Épica’ ha concluido”, le dijo a CNN el miércoles.
Johnson afirmó que todos los objetivos de EE.UU. en Irán estaban “bien definidos” y “cumplidos”, pese a que algunos legisladores, incluidos republicanos, han expresado interés en recibir más información del Gobierno.
“El presidente está ahora en el proceso de concluir un acuerdo de paz, y tenemos que permitirle el margen para hacerlo, y creo que una resolución sobre poderes de guerra en este momento es muy inoportuna, y algo muy, muy negativo y peligroso para el país”, afirmó.
Los inspectores generales del Pentágono, el Departamento de Estado y USAID comenzaron una revisión conjunta de la guerra de EE.UU. con Irán, anunciando en un comunicado de prensa el miércoles que, por mandato legal, deben investigar operaciones militares en el extranjero que excedan los 60 días.
El anuncio es significativo porque indica que los organismos de control creen que, legalmente, la guerra ha durado más de 60 días desde su inicio el 28 de febrero. En virtud de la Ley de Poderes de Guerra, al presidente se le prohíbe mantener a soldados estadounidenses en hostilidades activas por más de 60 días sin la aprobación del Congreso.
La administración nunca solicitó dicha aprobación para la Operación Furia Épica, el nombre que EE.UU. le dio a su campaña militar contra Irán. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo el mes pasado que, según su entendimiento, el conteo de 60 días de la guerra se “reinició” cuando el presidente Donald Trump anunció un cese del fuego en abril.
Esta historia ha sido actualizada con detalles adicionales.
Con información de Manu Raju, Lauren Fox, Dugald McConnell, Ali Main y Natasha Bertrand, de CNN.

