Análisis CNN- Operación Boomerang: los nuevos ataques militares no auguran nada bueno para Irán ni para Estados Unidos

Análsis por Brett H. McGurk, CNN
CNN —
Nota del editor: Brett McGurk es un analista de asuntos internacionales de CNN que ocupó altos cargos de seguridad nacional bajo los presidentes George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden.
Cuando en febrero comenzó la operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, cité un principio de la teoría militar clásica. Si un líder —en este caso, el presidente Donald Trump— no tiene claros los objetivos a alcanzar antes de lanzar una operación militar, estos objetivos le serán impuestos y no se ajustarán a sus expectativas.
Eso lo dijo Carl von Clausewitz, el teórico del siglo XIX que bien podría estar revolviéndose en su tumba dados los acontecimientos que se desarrollan en Medio Oriente.
Ni Israel ni Estados Unidos definieron con precisión sus objetivos cuando lanzaron el ataque contra Irán hace casi cinco meses. Trump habló de un cambio de régimen, así como de debilitar las capacidades militares de Irán y eliminar el material nuclear restante de los ataques aéreos que ordenó el verano pasado. Irán respondió atacando a países de todo Medio Oriente y a buques mercantes que transitaban por el estrecho de Ormuz, canal por donde transita el 20 % del comercio energético mundial.
Hoy en día, el principal objetivo de Estados Unidos es abrir el estrecho, un objetivo que, como bien podría haber advertido Clausewitz, ni siquiera estaba sobre la mesa cuando comenzó la guerra.
Regreso al futuro
Estados Unidos e Irán están a punto de cumplir la mitad del tiempo (30 días) de un memorando de entendimiento de 60 días firmado por Trump y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian. Dicho documento pretendía otorgar concesiones a Irán en forma de alivio de sanciones a cambio del paso seguro de buques mercantes por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, según sus términos, el documento parece concederle a Irán el derecho a definir las condiciones que se aplicarán en el estrecho durante este período.
Teherán interpreta el documento literalmente, mientras que Estados Unidos ha señalado interpretaciones paralelas que van más allá del texto.
La semana pasada, drones iraníes atacaron dos buques: uno procedente de Qatar que transportaba gas natural licuado y otro de Arabia Saudita que transportaba petróleo crudo. Irán transmitió mensajes a través de intermediarios afirmando que los ataques fueron un error, según informes. Algunos incluso alegaron que reflejaban una lucha de poder interna en Teherán entre quienes buscaban mantener intacto el memorando de entendimiento y quienes estaban dispuestos a arriesgarse a una mayor escalada con Estados Unidos.
Trump ordenó rápidamente ataques aéreos de represalia para hacer cumplir la interpretación estadounidense del memorando de entendimiento, tras nuevos ataques iraníes contra buques.
Esta semana, el memorando se desmoronó por completo. Este lunes, Trump anunció la reimposición de un bloqueo a los puertos iraníes y afirmó que Estados Unidos estaba dispuesto a convertirse en el “guardián” del estrecho a cambio de algún tipo de compensación. Estados Unidos lanzó otra ronda de ataques aéreos dentro de Irán, que a su atacó dos buques mercantes más frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos, y causó la muerte de un tripulante indio.
Hasta que la situación se calme, pocos barcos se arriesgarán a atravesar el estrecho de Ormuz, lo que desatará un nuevo repunte en los precios del petróleo. Esto podría aumentar la presión sobre la Casa Blanca para que vuelva a negociar el memorando de entendimiento.
Así pues, Estados Unidos e Irán han vuelto a la misma situación que existía antes de que se firmara el memorando de entendimiento.
Balance de ventajas
Irán parece estar calculando que su presión sobre el Estrecho obligará a Estados Unidos a ceder por completo, dando paso a una nueva dinámica en Medio Oriente en la que Teherán controlará de facto un punto estratégico global.
Estados Unidos, por su parte, parece apostar a que la nueva presión sobre Irán lo obligará a ceder y permitir el flujo ininterrumpido del comercio que existía antes del inicio de la guerra.
En esa ecuación, Irán tiene dos ventajas: una antigua y otra moderna. Su ventaja antigua reside en el poderío natural del terreno, a menudo el mejor recurso para quien se defiende. Irán está utilizando su ubicación geográfica para forzar a Estados Unidos a una contienda asimétrica y neutralizar las ventajas de poderío militar de Washington.
Su ventaja moderna es la guerra con drones, en particular los drones Shahed iraníes, que son baratos de producir y pueden recorrer más de 1.600 kilómetros para atacar un petrolero que se desplaza lentamente en la oscuridad de la noche. Los drones pueden ser derribados y desviados, pero basta un solo ataque —o incluso la amenaza de un ataque— para detener el tráfico comercial.
En conjunto, estas dos ventajas favorecen a Irán, al menos a corto plazo. También limitan las opciones de Estados Unidos si quiere garantizar la seguridad de los buques mercantes. En 2023 y 2024, yo era el responsable de la Casa Blanca para Medio Oriente cuando un grupo afín a Irán, los hutíes, prácticamente paralizó el mar Rojo con drones y misiles antibuque. A pesar de formar una coalición internacional y lanzar una prolongada campaña aérea contra los hutíes, nos resultó casi imposible detener todos los ataques, y mucho menos recuperar la confianza de las navieras para que se arriesgaran a realizar el viaje.

Esta captura de pantalla, extraída de un video, muestra la toma del buque de carga Galaxy Leader por parte de combatientes hutíes en la costa del Mar Rojo, frente a Al Hudaydah, en Yemen, el 20 de noviembre de 2023. Movimiento Hutí vía Getty Images
Sin embargo, a largo plazo, las ventajas podrían inclinarse a favor de Washington, por cuatro razones.
- En primer lugar, los estados del Golfo están unidos en su rechazo a las reivindicaciones de Irán sobre el estrecho y están cooperando cada vez más con Estados Unidos para garantizar que este conflicto no termine con Irán controlando el paso marítimo.
- En segundo lugar, la economía de Irán sigue en crisis y un bloqueo prolongado agravará la presión sobre sus responsables políticos, así como sobre el pueblo iraní que exige un cambio.
- En tercer lugar, el espacio aéreo iraní sigue estando poco defendido y las fuerzas militares estadounidenses pueden atacar a voluntad, con el único límite del número de objetivos conocidos.
- Finalmente, cada semana se observan avances en la diversificación de las rutas de exportación, reduciendo así la dependencia global del estrecho. Esta semana, Emiratos Árabes Unidos anunció nuevos planes para puertos e infraestructura que eviten el estrecho, basándose en proyectos ya en marcha. Reducir la capacidad de Irán para controlar la economía global a través del estrecho disminuiría su principal fuente de influencia.
No hay un camino recto
La capacidad de Estados Unidos para sostener una campaña prolongada de presión militar y económica dependerá, en última instancia, del precio mundial del petróleo y otros productos que transitan por el estrecho de Ormuz —como fertilizantes y gas natural licuado— semanalmente.
Poco antes de firmar el memorando de entendimiento, Trump declaró que no quería ser como Herbert Hoover y presidir una nueva Gran Depresión, reconociendo así que la presión ejercida por Irán a través del estrecho había dado resultado. Desde la firma del memorando, los precios de la energía han caído significativamente, pero ahora volvieron a subir tras registrar un incremento de casi el 10 % este lunes.
¿Y ahora qué?
Preveo un verano intenso de ataques militares recíprocos, canales diplomáticos informales, momentos de tensión reducida y, posteriormente, nuevos estallidos de violencia. Al fin y al cabo, este ha sido el patrón con Irán durante décadas, especialmente con los ataques contra las tropas estadounidenses en Iraq, Siria y otros lugares. Washington ha recurrido a la fuerza militar para disuadir dichos ataques, a la diplomacia para contenerlos y a una combinación de ambas para reducir la tensión cuando ha sido necesario. Mientras la Guardia Revolucionaria iraní siga al mando en Teherán, la diplomacia solo ofrece, en el mejor de los casos, acuerdos limitados y tácticos.

Buques petroleros y de carga permanecen anclados frente a la costa de Omán tras haber quedado varados durante días debido a la congestión en el puerto Sultan Qaboos, que les ha impedido atracar el 23 de junio de 2026 en Mascate, Omán. Elke Scholiers/Getty Images
Ese mismo patrón se está repitiendo ahora en el estrecho de Ormuz, aunque con implicaciones mucho más amplias.
Comodines
La situación podría empeorar. Los hutíes mantienen la capacidad de bloquear el mar Rojo y el lunes intercambiaron disparos con Arabia Saudita, poniendo a prueba un frágil alto el fuego en la península arábiga. La pérdida del mar Rojo y del estrecho de Ormuz agravaría aún más la situación macroeconómica y presionaría a Washington.
Al mismo tiempo, la capacidad y la disposición de Irán para atacar buques civiles con drones y misiles en dos puntos estratégicos internacionales pone de manifiesto la naturaleza subyacente del problema con el régimen iraní. Irán lleva años preparándose para estos escenarios y sus nuevos líderes creen que Estados Unidos acabará cediendo.
Hasta ahora, Trump ha demostrado que esa predicción era errónea.

![]()