Por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están en África/ 4 claves para entender la grave crisis migratoria en Ceuta, uno de los enclaves españoles en el norte de África

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- Autor,José Carlos Cueto *
- Título del autor,BBC News Mundo
- 20 mayo 2022Actualizado 31 julio 2026
Son los únicos territorios de la Unión Europea en el África continental y sus fronteras han sido foco de numerosas crisis migratorias y disputas diplomáticas.
Hablamos de Ceuta y Melilla, dos ciudades que pertenecen a España desde hace más de 500 años, pero que Marruecos ha estado reivindicando como suyas prácticamente desde que consiguió su independencia en 1956.
La ley internacional no las considera colonias y la Organización de Naciones Unidas (ONU) respalda que son provincias españolas.
En los últimos días, miles de migrantes cruzaron la frontera de Marruecos hacia Ceuta, lo que provocó que el gobierno español enviara al ejército a controlar la situación.
En 2025 hubo roces entre ambos países por las reivindicaciones marroquíes sobre el territorio, que llegaron después de tres años de calma.
A esa paz se había llegado después de que el gobierno socialista de Pedro Sánchez aceptara el proyecto de Marruecos sobre la autonomía del Sáhara Occidental, otra disputa territorial que durante años avivó esta complicada relación.
Pero, ¿por qué estas ciudades en el norte de África pertenecen a España?

Cómo Ceuta y Melilla se volvieron españolas
Melilla pertenece a España desde el siglo XV. Ceuta desde el XVII.
En 1415, Ceuta era uno de los principales puertos económicos y estratégicos del mundo islámico y durante siglos estuvo controlada por varias dinastías bereberes y árabes.
Pero ese mismo año fue conquistada por Portugal, en medio del proceso de reconquista cristiana que años más tarde acabaría con los reinos islámicos que durante 700 años habían dominado la Península Ibérica.
Más de un siglo después, en 1580, Portugal y España se unieron en una dinastía conjunta conocida como la Unión Ibérica, por lo que Ceuta también pasó a formar parte del dominio español. Una vez disuelta la Unión, en 1640, España se quedó con Ceuta.

Por su parte, Melilla fue conquistada por la corona de Castilla en 1497. Por mandato de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, una flota acudió a esta otra ciudad portuaria como parte de la reconquista española durante la que, apenas cinco años antes, habían derrotado al último reino musulmán de la península en Granada.
Para muchos musulmanes, Ceuta y Melilla son un doloroso recuerdo de derrota y humillación frente a las potencias europeas cristianas.

Por qué Ceuta y Melilla son clave para España
La presencia en estos territorios en el norte africano fue fundamental para las pretensiones expansionistas de España.
Para esta nación, controlar la entrada al mar Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar era una prioridad estratégica.
“Ceuta y Melilla adquirieron mucho valor por su cercanía a la península y la capacidad que brindaban para controlar el paso por el estrecho de Gibraltar”, explicó a BBC Mundo el historiador Manuel Torres Soriano, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, en España.
Ceuta, justo al otro lado del estrecho y apenas a 14 kilómetros de la costa peninsular, servía como una especie de cabeza del flujo comercial y de personas entre ambas orillas.

“Melilla, por otro lado, atendió a la necesidad de contar con un puerto y una base desde la cual sostener la lucha contra la piratería. Este era un problema enorme para la seguridad de España”, añadió Torres.
Desde entonces, y tras cinco siglos de presencia ininterrumpida, España considera a esas dos ciudades como parte integral de su territorio.
“Ahora, con una población estable, Ceuta y Melilla son tan españolas como cualquier otro territorio de la península”, dijo Torres.

Vínculo militar
En la primera mitad del siglo XX, la geografía estratégica de Ceuta y Melilla volvería a ser clave para los objetivos militares de España.
Entre 1912 y 1956, España y Francia tuvieron a su cargo un protectorado en el norte de África que incluía grandes zonas del actual Marruecos.
A España le correspondió la zona norte y sur del país. Pero de este protectorado quedaron excluidas Ceuta y Melilla, que mantuvieron su estatus de territorios españoles.
“Ambas ciudades se convirtieron en el epicentro de la administración colonial de España en el actual Marruecos. Eran la base administrativa y militar para controlar ese protectorado”, explicó Torres.
No es casualidad que la Guerra Civil española estallara en 1936 a raíz de un levantamiento militar en Melilla.

Tanto allí como a Ceuta, el Ejército español enviaba a las que probablemente eran sus mejores tropas.
“Todo esto influyó en que las guarniciones aquí destinadas se mostraran afines al levantamiento y llevaran la iniciativa en el estallido de la Guerra Civil”, dijo Torres.
La Guerra Civil española culminó en 1939 con la victoria de las tropas franquistas sobre el bando republicano.
El protectorado español en el norte de África no terminaría hasta 1956, cuando Marruecos consiguió su independencia y surgió como el Estado que hoy conocemos. Una zona en el sur le fue entregada a Marruecos en 1958.
Pero Ceuta y Melilla siguieron siendo españolas.
Por qué Marruecos las reclama como suyas
Prácticamente desde el logro de la independencia, Marruecos ha reclamado frecuentemente el fin de lo que ellos han considerado una ocupación española en Ceuta y Melilla.
Sus reivindicaciones forman parte de la idea del Gran Marruecos, por la que los marroquíes reclaman la soberanía sobre estas y otras zonas del territorio norafricano, incluido el Sáhara Occidental.
Pero cuando Marruecos presentó el caso de Ceuta y Melilla ante Naciones Unidas como territorios no autónomos pendientes por descolonizar, este fue desestimado.

Samir Bennis, analista político marroquí, explicó que, tras la independencia de España y Francia, Marruecos actuó de buena fe, asumiendo que la cuestión de Ceuta y Melilla se resolvería de forma amistosa en el futuro.
Actualmente, España se niega categóricamente a mantener cualquier negociación sobre estas dos ciudades e insiste en que han sido españolas durante más de cinco siglos y que son parte integral del Estado español.
Sin embargo, Bennis cuestiona la postura española desde un punto de vista histórico.
“Durante la mayor parte de la historia, estos dos enclaves no fueron considerados como dos ciudades españolas completamente establecidas. Su estatus ha variado entre fortalezas militares y presidios al aire libre a los que enviaban personas a cumplir sentencias para mantenerlas alejadas de la península”, dijo Bennis a la BBC.
Qué dice la ley internacional
Expertos consultados por BBC Mundo argumentaron que hay mucha política alrededor de las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla, y que no se trata solo de un tema legal.
De hecho, estas dos ciudades no son los únicos territorios que han enfrentado a España y Marruecos.

Cerca de costas marroquíes, España también controla el peñón de Vélez de la Gomera, el peñón de Alhucemas, las islas Chafarinas y el islote de Perejil.

A diferencia de Ceuta y Melilla, no hay civiles en estos territorios. Vélez de la Gomera alberga una base militar, pero sin población civil.
“Eso es muy importante. Para Marruecos siempre sería más fácil reclamar territorios sin habitantes que Ceuta y Melilla”, explicó a BBC Mundo Jamie Trinidad, experto en ley internacional de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
“La defensa legal de España es que esos territorios se convirtieron en españoles mucho antes de que Marruecos se convirtiera en un Estado. Y, bajo la ley, estos territorios no son considerados colonias porque están perfectamente integrados como entes autónomos dentro de la Constitución española”, añadió el experto.

“En términos legales, que esos territorios son españoles es algo que está bastante claro. Para Marruecos va a ser muy difícil cambiar ese estatus, aunque creo que mantendrá sus reclamaciones vivas como estrategia política”, dijo Trinidad.
El académico opina que para Marruecos es mucho más importante el Sáhara Occidental que sus reclamaciones sobre Ceuta y Melilla, y aunque cuentan con el apoyo de organismos como la Unión Africana, se deben más a un tema emotivo al tratarse de “los dos últimos territorios europeos en el África continental”.
Cómo se vive en Ceuta y Melilla
Como ciudades autónomas, Ceuta y Melilla cuentan con competencias similares a las de otras autonomías de España como Cataluña, el País Vasco o Andalucía. Pero su régimen es más bien un híbrido entre un ayuntamiento local y una comunidad autónoma.
“Tienen un estatus específico para ambas ciudades que no se contempla para ningún otro territorio. Tienen muchas más competencias que un ayuntamiento pero no llega al nivel de autonomía y recursos que puede llegar a tener una comunidad autónoma”, explicó Torres.
El Estado español reconoce de esta forma el carácter único de estas dos ciudades y les otorga mucho más peso político del que hubiesen tenido si fueran dos meros municipios.
A pesar del origen marroquí de muchos de sus habitantes y del crecimiento del islam, Torres explicó que hasta el momento no se ha generalizado un problema de identidad nacional.

“De hecho, los españoles ceutíes y melillenses con ascendencia marroquí se sienten más reafirmados en esa identidad española por una situación de bienestar material y de acceso a derecho y libertades que no se tienen al otro lado de la frontera”, dijo Torres.
“Desde la visión mayoritaria de esas ciudades, las reivindicaciones de Marruecos se han sentido como una amenaza, no como algo planteable”, añadió.
Sin embargo, en ocasiones ambas ciudades se sienten abandonadas por el Estado español. Ambas figuran como las dos últimas en nivel de riqueza per cápita del país, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.
Su posición peculiar las hace muy vulnerables a lo que sucede en Marruecos y la economía de sus habitantes depende en gran medida del comercio sumergido y del contrabando que ha fluido a ambos lados de la frontera durante décadas.
Además, son el único punto de entrada terrestre a la UE desde África, lo que convierte a estas ciudades en el objetivo de miles de migrantes cada año.
Una situación que algunos consideran ha sido utilizada por Marruecos como arma política.

En la primavera de 2021, unos 8.000 migrantes cruzaron la frontera en un solo día. Entonces, se especuló con que guardias marroquíes habían hecho la vista gorda para abrirles paso. El incidente desembocó en una grave crisis diplomática entre España y Marruecos, provocando que el gobierno español enviara refuerzos a sus fronteras.
Casi un año más tarde, al menos 23 inmigrantes murieron y otros resultaron heridos cuando una gran multitud intentó cruzar a Melilla, aunque organizaciones de derechos humanos elevaron la cifra de fallecidos a 37.
El incidente se produjo cuando un amplio dispositivo de fuerzas marroquíes intentó detener a los migrantes con porras, gases lacrimógenos y pelotas de goma.
En marzo de 2020, las fronteras marroquíes se cerraron con estas dos ciudades por la pandemia del coronavirus y no reabrieron hasta dos años después. Durante las restricciones, la economía de sus vecinos sufrió y se evidenció aún más su dependencia del país africano.
El Observatorio de Ceuta y Melilla ha estado pidiendo al gobierno español medidas contundentes para cambiar el modelo económico de estas ciudades, disminuir la dependencia con Marruecos e impedir crisis futuras.
“Melilla y Ceuta se encuentran ante una crisis de extraordinaria seriedad, agravada en grado sumo por su dependencia económica de Marruecos. Algunos analistas de prestigio estiman que, bajo ciertas circunstancias, la no sostenibilidad de Melilla y Ceuta supone un riesgo para los intereses de España”, concluyó uno de los informes del Observatorio.
¿Una nueva etapa?
Con el reconocimiento español del plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental a fines de marzo de 2022, la relación entre ambos países dio un giro considerable.
Esta estratégica región en el noroeste de África fue colonia española hasta 1975 y lleva desde entonces inmersa en un conflicto por definir su estatus. Por un lado, el pueblo saharaui pide ser un país independiente y, por otro, Marruecos considera que este territorio le pertenece.
Naciones Unidas estableció en 1991 la Minurso, una misión especial con el objetivo de celebrar un referéndum en el que el pueblo saharaui pueda elegir entre la independencia o la adhesión a Marruecos. Sin embargo, hasta la fecha no ha sido posible organizar la consulta.
Por primera vez en muchos años, España rompió su neutralidad sobre la situación de este territorio, ganándose críticas internas y abriendo a su vez otro enredo diplomático con Argelia, un rival histórico de Marruecos que defiende la alternativa saharaui al conflicto.

La posición de España ha supuesto una mejora indudable en su relación con Marruecos que para muchos también podría alivianar el reclamo marroquí sobre Ceuta y Melilla.
Aunque Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla y profesor de relaciones internacionales en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, opina que “esa situación no cambia en absoluto”.
“Aunque el mensaje de las autoridades españolas vaya en la dirección contraria, que Marruecos renuncie al reclamo sobre Ceuta y Melilla no se ha dejado por escrito en ningún sitio”, dijo Echeverría a BBC Mundo.
* Este artículo fue publicado originalmente en mayo de 2022 y actualizado en julio de 2026 a raíz de una masiva ola de migrantes que cruzaron la frontera entre Marruecos y Ceuta.
4 claves para entender la grave crisis migratoria en Ceuta, uno de los enclaves españoles en el norte de África

Información del artículo
- Autor,Norberto Paredes
- Título del autor,BBC News Mundo
- 31 julio 2026
Miles de migrantes cruzaron en los últimos días desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta, en el norte de África, desatando fuertes reacciones tanto en España como en la Unión Europea y elevando aún más las tensiones diplomáticas entre Madrid y Rabat.
Según estimaciones de las autoridades españolas, cerca de 50.000 personas lograron acceder a Ceuta ya sea por vía terrestre o marítima. Este viernes se informó que más de 48.000 habían regresado ya a Marruecos.
Impactantes videos e imágenes que mostraban a miles de personas nadando hacia la ciudad española se hicieron virales el jueves.
Las autoridades de Ceuta confirmaron este domingo que al menos 72 personas murieron ahogadas mientras intentaban llegar al territorio, bajo control español desde hace más de cinco siglos.
La Guardia Civil continuaba trabajando para recuperar los cuerpos de las víctimas.
Tras la llegada masiva de migrantes, en su mayoría hombres jóvenes, aunque también había mujeres y niños, las autoridades locales solicitaron ayuda al gobierno central en Madrid, que desplegó sus fuerzas armadas para reforzar la seguridad en Ceuta y en su ciudad hermana de Melilla, otro enclave español en África.

1. ¿Qué sucedió en la frontera?
Ceuta y Melilla son dos ciudades autónomas que pertenecen a España desde hace más de cinco siglos. Desde que Marruecos obtuvo su independencia en 1956, Rabat las ha reivindicado como parte de su territorio.
El derecho internacional no las considera colonias y la Organización de Naciones Unidas (ONU) no las incluye en su lista de territorios pendientes de descolonización, lo que en la práctica respalda su estatus como parte de España
Ambos enclaves constituyen las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África y están protegidos por sistemas de doble vallado, además de una elevada presencia policial y militar.

Tras la entrada esta semana de cerca de 50.000 migrantes desde Marruecos, el gobierno español desplegó a efectivos del Ejército de Tierra en Ceuta para reforzar la seguridad.
Videos grabados el jueves mostraban una avalancha de personas corriendo por la playa del Tarajal, en Ceuta, y sus alrededores.
Ceuta, junto con Melilla, es desde hace años uno de los principales puntos de entrada a Europa para muchos migrantes africanos que buscan mejores oportunidades económicas.
La ciudad, cuya población ronda los 83.600 habitantes, se vio desbordada en los últimos días con la llegada de decenas de miles de migrantes y el jueves en sus calles reinaba el caos.
“Nadie sale a la calle. Tienen miedo”, le dijo al diario español ABC un guardia de seguridad de un hospital muy próximo a la frontera.
“Esto de ahora es más fuerte y agresivo que lo que habíamos vivido antes”, añadió.
Tras la llegada de efectivos del Ejército y de refuerzos policiales, la situación se estabilizó este viernes. Para la tarde, más de 48.000 personas habían regresado voluntariamente a Marruecos, según indicaron las autoridades españolas.
2. ¿Cómo han reaccionado España y otros países europeos?

Tras el despliegue de tropas militares y apoyo naval adicional, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó el viernes a Ceuta.
Desde el territorio español, calificó lo sucedido el jueves como un “ataque, una violación de la integridad territorial de España”.
Asimismo, culpó a las mafias de “engañar a muchos jóvenes” y anunció el despliegue de boyas para crear una barrera de contención.
Añadió que su gobierno estudiaría reforzar la frontera con Marruecos y que las autoridades marroquíes estaban colaborando en el retorno de quienes habían entrado ilegalmente.
Por su parte, el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, advirtió el jueves sobre la gravedad de la crisis migratoria y aseguró que la situación había alcanzado un nivel de “absoluta emergencia humanitaria y social”.
Vivas solicitó al gobierno central en Madrid la declaración de “emergencia nacional” ante el repunte de llegadas desde África. Sin embargo, el Ejecutivo español sostuvo que no podía activar esa figura porque, según la normativa estatal de protección civil, los flujos migratorios no están contemplados como un riesgo dentro del Sistema Nacional de Protección Civil ni existen planes específicos para su gestión.
Durante su visita a Ceuta, Sánchez aseguró que su gobierno utilizaría “todos los recursos del Estado” para garantizar la seguridad de la ciudad autónoma.
Su respuesta a la crisis generó críticas de la oposición y de algunos gobiernos europeos.
El líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, le acusó de actuar con “debilidad”.
El jueves Feijóo había pedido un “despliegue de medios masivo” y acusó al gobierno de Sánchez de haber dado una “versión desmentida por la realidad”.
“La situación que Ceuta está sufriendo es una avalancha sin precedentes. Empezó el lunes y se sigue agravando. La versión gubernamental sobre una pronta solución está siendo desmentida por la realidad”, agregó Feijóo en un comunicado.
Por su parte, el líder del partido de extrema derecha Vox, Santiago Abascal, calificó la crisis migratoria como una “invasión”.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó de “impactantes” las imágenes de Ceuta y escribió en las redes sociales que tal “inmigración descontrolada” suponía una amenaza para la seguridad de Europa.
Durante la tarde del viernes, Italia suspendió el acuerdo de la zona Schengen relativo a la libre circulación de personas con España. Dado que ambos países no comparten frontera terrestre, la medida se aplicaría en la práctica únicamente a los vuelos, lo que al parecer se traduce simplemente en controles adicionales para los pasajeros.
El ministro de Asuntos Exteriores español calificó las declaraciones de Meloni de “inapropiadas” para “un país socio y amigo del que esperamos solidaridad europea y no demagogia partidista”. Asimismo, convocó el viernes al embajador italiano en Madrid.
Mientras, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que las imágenes procedentes de Ceuta eran “inaceptables” y debían “cesar de inmediato”.
El ministro del Interior finlandés, Mari Rantanen, respaldó a Meloni y declaró que España no había protegido su frontera, mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, exigió a Marruecos que “repatriara inmediatamente a los inmigrantes ilegales”.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, ofreció ayuda al gobierno español, al tiempo que ordenó reforzar los controles fronterizos entre Francia y España.

3. ¿Por qué pasa ahora?
En España, algunos han atribuido el reciente repunte de cruces a una sentencia del Tribunal Supremo que, hace tres semanas, dictaminó que los migrantes interceptados en el mar cuando intentan llegar a Ceuta o Melilla no pueden ser devueltos de forma inmediata a Marruecos.
El Ministerio del Interior acusó a las redes de tráfico de personas de estar “instrumentalizando” esa resolución judicial para “fomentar el flujo de inmigrantes indocumentados” hacia Ceuta.
Además, anunció un acuerdo con Marruecos para reforzar la coordinación entre ambos países y agilizar el retorno de quienes hayan entrado de forma irregular “lo antes posible”.
Lo que no está claro es dónde se encontraban los guardias fronterizos marroquíes cuando empezó la avalancha de migrantes hacia Ceuta ni por qué no se los dispersó ni se los detuvo antes de cruzar a territorio español.
Ceuta ha sido un punto de fricción en importantes crisis diplomáticas entre Madrid y Rabat en los últimos años.
En mayo de 2021, el gobierno marroquí retiró sus controles fronterizos y permitió que unas 8.000 personas procedentes de Marruecos y de países del África subsahariana entraran en la ciudad española en apenas dos días.
La medida fue interpretada ampliamente como una represalia de Marruecos por la decisión de España de permitir que un líder independentista del disputado territorio del Sáhara Occidental recibiera tratamiento médico en un hospital español.
Las tensiones solo se rebajaron después de que el presidente del gobierno español modificara la histórica postura de su país sobre el Sáhara Occidental y se reuniera al año siguiente con el rey de Marruecos, Mohamed VI.
Para Paul Melly, investigador asociado del Programa de África del centro de estudios Chatham House, con base en Londres, la gran pregunta ahora es por qué Marruecos permitió de nuevo esta semana “que sus fuerzas fronterizas, habitualmente eficientes, adoptaran una actitud tan permisiva con los migrantes”.
“Esto remite a las delicadas sensibilidades que rodean las relaciones de Marruecos tanto con Europa como con su vecino Argelia; un contexto en el que España desempeña un papel especial”, señala el experto.

“Y es que han pasado ya más de 50 años desde que Madrid cedió el control de lo que había sido su territorio del Sahara Español ante la presión del entonces rey de Marruecos, Hassan II; Argelia, por su parte, optó por apoyar al movimiento independentista saharaui Frente Polisario, llegando a acoger a sus partidarios en campamentos de refugiados en el desierto y a albergar a sus líderes políticos”.
Según Melly, hoy en día, ambos gobiernos magrebíes permanecen inmersos en una amarga guerra fría diplomática por dicho territorio, mientras los gobiernos europeos intentaron, durante décadas, evitar tomar partido.
“Sin embargo, en ocasiones han caído de la cuerda floja diplomática, provocando la ira de Argel o de Rabat”.
El experto señala que Marruecos ya ha demostrado su disposición a utilizar la presión migratoria como táctica de represalia contra España -como en el episodio de 2021- y la oleada migratoria de esta semana en Ceuta se produce 10 días después de que Pedro Sánchez visitara Argelia.
“Dicho viaje había sido, a su vez, un esfuerzo diplomático español para recomponer las relaciones con Argelia y calmar su malestar provocado por la decisión de 2022 del gobierno de Madrid de abandonar la neutralidad y respaldar el plan de Marruecos de conceder autonomía al Sáhara Occidental, pero negándole la independencia”, apunta Melly.

4. ¿Qué ha dicho Marruecos?
La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, afirmó el jueves que la situación no era la querida por su país y pidió a los ciudadanos marroquíes que cruzaron hacia la ciudad autónoma española que regresaran a su país.
“El gobierno de Marruecos pide y quiere que estos conciudadanos que han atravesado la frontera vuelvan a nuestro país”, aseguró durante un acto celebrado en Madrid con motivo del XXVII aniversario de la entronización del rey Mohamed VI.
“No es algo que nos complazca; queremos siempre una inmigración ordenada y segura para todos”, añadió.
La diplomática explicó que los ministros de ambos países permanecían “en continuo contacto” para tratar de gestionar la situación y encontrar una solución.
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