¿Realmente podría Trump deportar a un millón de migrantes indocumentados tal y como propone?

  • Autor,Bernd Debusmann Jr y Mike Wendling
  • Título del autor,BBC News

Donald Trump ha prometido que, de resultar reelegido presidente, deportará masivamente a aquellos que no tienen permiso para permanecer en Estados Unidos.

Mientras su campaña ha respondido de distintas formas a la pregunta de cuántos podrían terminar siendo expulsados, su compañero de fórmula, el aspirante republicano a vicepresidente JD Vance, dio una cifra concreta durante una entrevista con la cadena de televisión ABC.

“Empecemos con un millón de personas. Ahí fue donde Kamala Harris falló y a partir de ello podemos nosotros comenzar a trabajar”, señaló el senador por el estado de Ohio.

Pero aunque la idea ya forme parte de las propuestas de la plataforma electoral de Trump —bajo el lema “¡Deportaciones masivas, ahora!”—, los expertos advierten que expulsar del país a tantas personas implicaría una serie de desafíos legales e incluso prácticos.

Y los defensores de los migrantes también han advertido sobre el significativo costo humano de las deportaciones, con familias separadas y operativos en comunidades y lugares de trabajo a lo largo y ancho de EE.UU.

¿Cuáles son los desafíos legales?

De acuerdo a las últimas cifras del Departamento de Seguridad Nacional y del instituto de investigación Pew Research, hoy viven en el país unos 11 millones de migrantes indocumentados, un número que ha permanecido relativamente estable desde 2005.

La mayoría de ellos son residentes de larga duración: cerca de cuatro de cada cinco de los migrantes indocumentados llevan en el país al menos una década.

Hombre es esposado en Estados Unidos

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Pie de foto,En el último año se logró la deportación de cerca de 140.000 personas.

Los inmigrantes que están en el país sin un estatus legal tienen derecho al debido proceso, incluida una audiencia judicial antes de ser expulsados.

Así que un aumento drástico en las deportaciones pasaría probablemente por expandir antes el sistema de tribunales de inmigración, hoy saturado y con retrasos a la hora de resolver los casos.

La mayoría de los inmigrantes que se encuentran en el país no ingresaron en el sistema de deportaciones después de haber sido detenidos por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), sino por la policía local.

Sin embargo, en muchas de las principales ciudades del país se han aprobado leyes que restringen la cooperación entre la policía y el ICE.

La campaña de Trump se ha comprometido a emprender acciones contra esas urbes, llamadas “ciudades santuario”, pero el entramado de leyes locales, estatales y federales en EE.UU. complican la situación.

Kathleen Bush-Joseph, una analista del Instituto de Políticas de Migración con sede en Washington, señala que la cooperación entre agentes del ICE y las autoridades locales sería fundamental para poder llevar a cabo un programa de deportación masiva.

“Es mucho más fácil para el ICE ir a recoger a alguien a la cárcel si las autoridades locales colaboran, en vez de tener que ir a buscarlo a las calles”, señala Bush-Joseph.

Como ejemplo de cuán crucial es este aspecto, Bush-Joseph recuerda las declaraciones de principios de agosto de funcionarios de la Oficina del Alguacil de los condados de Broward y Palm Beach en Florida, cuando aseguraron que no enviarían a ninguno de sus agentes a ayudar en planes de deportaciones en masa.

“Hay muchos otros condados que no van a cooperar con el plan de deportación masiva de Trump. Y eso lo vuelve mucho más difícil”, explica.

Cualquier programa de deportación masiva también tendrá muchas implicaciones legales, especialmente por las demandas que se prevé generará entre las organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Carteles con la frase Deportación Masiva Ahora

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Pie de foto,No hay muchas pistas de cómo Trump pretende implementar la deportación masiva de personas indocumentadas.

Sin embargo, un fallo de la Corte Suprema de 2022 estableció que los tribunales no pueden emitir mandatos judiciales sobre las políticas de aplicación de la ley de inmigración, lo que significa que estas continuarían en vigor incluso mientras las impugnaciones se abren paso en el sistema legal.

¿Es factible desde el punto de vista logístico?

Ahora, si el gobierno de EE.UU. lograra avanzar con los pasos legales que posibiliten su plan de deportación masiva, las autoridades todavía tendrían que lidiar con los enormes desafíos logísticos.

Durante el mandato de Joe Biden, los esfuerzos de deportación se han enfocado en los migrantes detenidos en la frontera.

Los que ya estaban en el país y terminan siendo deportados o suelen contar con antecedentes penales o son considerados una “amenaza para la seguridad nacional”.

En 2021 quedaron suspendidas las controvertidas redadas que se llevaron a cabo durante el gobierno de Donald Trump en lugares de trabajo.

Y a diferencia de los detenidos en la frontera, la cifra de deportaciones de personas que fueron arrestadas dentro de EE.UU. ha ido cayendo en la última década hasta situarse por debajo de los 100.000 anuales, después de haber alcanzado su máximo —230.000— durante los primeros años del gobierno de Barack Obama.

“Para multiplicar ese número y que en un solo año se alcance el millón (de deportados) va a necesitar una inversión enorme de recursos que hoy por hoy no parecen existir”, le dice a la BBC Aaron Reichlin-Melnick, director de políticas en el Concejo de Inmigración de EE.UU.

Por una parte, los expertos dudan de que los 20.000 agentes del ICE y el personal de apoyo vayan a ser suficientes para buscar y encontrar incluso una fracción de esa cantidad a la que apunta la campaña de Trump.

Además, Reichlin-Melnick señala que el proceso de deportación es largo y complicado y que la identificación y el arresto de un migrante indocumentado no es más que el inicio.

Después, los detenidos van a tener que estar en un centro de detención o en un programa alternativo, a la espera de comparecer ante un juez de inmigración, y el sistema lleva años acumulando casos sin poder cerrarlos.

Una vez superado ese paso es que se procede a la deportación, lo que también requiere de la cooperación diplomática del país recipiente.

Personas descienden de un avión.

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Pie de foto,La deportación masiva implicaría el aumento de vuelos a países que reciben a las personas deportadas.

“En cada uno de esos pasos, el ICE simplemente no tiene la capacidad de procesar a millones de personas”, señala Reichlin-Melnick.

Trump ha dicho que va a involucrar a la Guardia Nacional y otros cuerpos militares para que asistan en las deportaciones.

Históricamente, las fuerzas militares estadounidenses han tenido un papel limitado, más de apoyo, en la frontera entre México y EE.UU.

Ahora, más allá de apoyarse en los militares y de contar con la ayuda de “cuerpos policiales locales“, Trump ha dado pocas pistas sobre cómo llevaría a cabo su plan de deportación masiva.

En una entrevista con la revista Time, a principios de este año, el expresidente solo dijo que no descarta construir nuevas instalaciones de detención de migrantes y que tomaría medidas para brindar inmunidad procesal a la policía, para blindarla ante posibles demandas de grupos progresistas.

Y añadió que podría haber incentivos para los cuerpos policiales locales y estatales que participen en el plan, y que los que no lo que no lo quieran hacer “no van a participar de los beneficios”.

“Tenemos que hacerlo. No es sostenible para nuestro país”.

La BBC ha intentado contactar al equipo de Trump para obtener más detalles.

Eric Ruark, el director de investigaciones de NumbersUSA —una organización que aboga por controles más estrictos a la inmigración— dijo que cualquier programa de deportación desde el interior del país solo será efectivo si va de la mano de un aumento del personal que controla la frontera.

“Esa tiene que ser la prioridad. Si no lo es, no va a haber un gran progreso en el tema. Es lo que hace que la gente siga llegando hasta la frontera”, apunta.

Y agrega que también es necesaria una ofensiva contra las empresas que contratan inmigrantes indocumentados.

“(Los inmigrantes) están viniendo por el trabajo”, subraya. “Y lo están consiguiendo, básicamente porque la capacidad de vigilar y hacer cumplir la ley ha sido desmantelada”.

Migrante en el río con su hijo en brazos.

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Pie de foto,Se estima que en EE.UU. hay cerca de 11 millones de migrantes indocumentados. Una cifra que permanece estable desde 2005.

El costo político y financiero

Los expertos calculan el costo de mantener un plan como el que propone Trum en unos US$100.000 millones.

El presupuesto de 2023 del ICE para el traslado y deportación fue de US$327 millones, y expulsó del país a cerca de 140.000 personas.

De acuerdo al plan de Trump, miles de personas que están a la espera de sus audiencias de inmigración podrían ser detenidos. La campaña del candidato presidencial republicano ha previsto construir grandes campamentos para albergar a todos ellos.

También se tendrían que multiplicar los vuelos para llevar a cabo las deportaciones, y eso pasaría probablemente por contar con el apoyo de la Fuerza Aérea.

Y lo que está claro es que cualquier aumento en la operatividad de los departamentos correspondientes implica que los costos se disparen.

“Incluso un cambio menor supone decenas de millones de dólares”, explica Reichlin-Melnick.

Además, habrían de sumarse a los gastos de otros esfuerzos de control fronterizo que Trump ha prometido: los de seguir construyendo el muro en la frontera con México, los que implica un bloque naval para evitar que el fentanilo ingrese al país y los generados por el traslado de miles de tropas a la frontera.

Adam Isacson, experto en migración y fronteras de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), dijo que “imágenes espantosas de deportaciones masivas” también podrían tener un costo político para Trump, a nivel de relaciones públicas, si volviera al poder.

“Cada comunidad de Estados Unidos vería a personas que conoce y ama siendo subidas a esos autobuses”, explica.

“Habría imágenes muy dolorosas de niños llorando, de familias, en la televisión. Todo eso es muy mala prensa. Es lo que ya vimos con la política de separación familiar, pero amplificado”, remata.

Mujer es requisada por agentes de la frontera.

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Pie de foto,Actualmente los esfuerzos de control de la migración ocurren principalmente en la frontera sur de EE.UU.

¿Ha habido deportaciones masivas antes?

En los cuatro años en los que Trump ocupó la Casa Blanca, se deportaron alrededor de 1,5 millones de personas, tanto desde la frontera como del interior del país.

La administración Biden, que había deportado a alrededor de 1,1 millón de personas hasta febrero de 2024, está en camino de igualar esa cifra, según muestran las estadísticas.

Durante los dos mandatos de Obama, cuando Biden era vicepresidente, más de tres millones de personas fueron deportadas, lo que llevó a algunos defensores de la reforma migratoria a apodar “el deportador en jefe” al entonces presidente.

Pero el único programa comparable con el que propone Trump sería quiza el que se llevó a cabo en 1954 en el marco de la llamada “Operación espaldas mojadas” (Operation Wetback), bautizada así por un insulto común que se usaba en aquel entonces contra los mexicanos, y que supuso la deportación de 1,3 millones de personas.

Aunque hay historiadores que ponen en duda la cifra.

El plan, aprobado bajo la presidencia de Dwight Eisenhower, se topó con una considerable oposición pública —en parte porque también se deportaba a algunos ciudadanos estadounidenses—, así como con la falta de financiación.

En 1955 se suspendió.

Los expertos en inmigración dicen que, el hecho de que se centró en personas originarias de México y la falta del debido proceso hacen que aquella operación no se pueda comparar con un programa de deportación masiva actual.

“Los deportados eran hombres solteros, mexicanos”, señala Bush-Joseph.

“Ahora, la gran mayoría de los que cruzan la frontera por zonas entre puertos de entrada no son originarias de México, ni siquiera de la parte norte de Centroamérica. Y eso hace que sea mucho más difícil deportarlos”, añade.

A propósito del Día de la Raza: Cristóbal Colón era un judío sefardita español y no genovés, según un documental

La investigación ha rechazado el resto de teorías sobre la procedencia de Colón, desde la clásica de su nacimiento en Génova

El documental ´Colón ADN. Su verdadero origen´, emitido este sábado por RTVE, avala la teoría del origen judío sefardita español, y no genovés ni italiano, de Cristóbal Colón, y ha situado su nacimiento en el territorio del arco mediterráneo o Baleares que pertenecían a la corona hispana de Aragón.

Estas conclusiones han sido alcanzadas después de diversas pruebas genéticas y científicas realizadas con los datos obtenidos de los huesos de la catedral de Sevilla del descubridor de América y de su hijo Hernando, en una investigación iniciada hace 22 años por el forense y catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Granada, José Antonio Lorente

La investigación ha rechazado el resto de teorías sobre la procedencia de Colón, desde la clásica de su nacimiento en Génova que sostienen la mayoría de los historiadores, y la Real Academia de la Historia de España, a las que le atribuían su origen en Portugal, Galicia, Castilla, Cataluña e incluso Navarra.

Las pruebas de ADN practicadas durante años por el equipo liderado por Lorente en numerosos lugares y sobre posibles ascendientes de Colón han descartado todas las teorías existentes salvo una, que es la que ha salido victoriosa de todas ellas: era judío y su origen está en el Mediterráneo occidental.

El trabajo científico ha avalado, por tanto, la investigación defendida por Francesc Albardaner, expresidente del Centre d’Estudios Colombins de Barcelona, que sostenía que el almirante era judío y que la teoría genovesa era falsa porque en esa ciudad italiana no había ni comunidad judía ni sinagoga.

Albardaner mantiene que Colón pertenecía a una familia de tejedores de seda de Valencia y que siempre ocultó su procedencia porque era judío, lo que le hubiera causado problemas con la Inquisición tras la expulsión de los judíos en 1492.

Según el defensor de la teoría valenciana, “Colón era judío, judío de cultura, judío de religión, judío de nación aquí y sobre todo de corazón, porque este hombre rezuma judaísmo en sus escritos”.

Y recibió la ayuda de otros judíos conversos como el duque de Medinaceli y el escribano y prestamista Luis de Santángel, que se encargaba de las finanzas de Fernando el Católico. Por eso tuvo acceso a la Corte para exponer su proyecto americano, sostiene Alberdaner.

Según el forense José Antonio Lorente, “tanto en el cromosoma ‘Y’ como en el mitocondrial de Hernando (hijo de Colón), hay rasgos compatibles con origen judío”.

Por ello, sostiene que el ADN indica que Cristóbal Colón tuvo un origen mediterráneo en el Mediterráneo occidental y que “si en Génova no había judíos en el siglo XV, las probabilidades de que sea de ahí son mínimas”.

“Tampoco había una gran presencia judía en el resto de la Península Itálica, con lo cual lo dejaríamos muy tenue. No existen teorías sólidas ni indicios claros de que Cristóbal Colón pudiera ser francés. ¿Qué nos quedaría?: el arco mediterráneo español, las Islas Baleares y Sicilia”, razona el investigador.

Así que el forense concluye: “Pero Sicilia también sería extraño, porque si no Cristóbal Colón habría escrito con algunos rasgos italianos o del idioma siciliano, con lo cual lo más probable es que su origen esté en el arco mediterráneo español o en las Islas Baleares, que en aquella época pertenecían a la Corona de Aragón”.

Entre otras pruebas esgrimidas por la investigación se encuentra el uso del idioma castellano por parte de Colón en todas las cartas que se conservan y en las que nunca se aprecia ni una sola influencia o palabra italiana. Incluso escribía en castellano en las cartas que remitió a un banco de Génova, lo cual no tiene mucho sentido si hubiera sido italiano.

En la presentación del documental este jueves, una especie de ‘thriller’ histórico, investigadores forenses de la Universidad de Granada, liderados por el catedrático José Antonio Lorente, confirmaron que los huesos de Cristóbal Colón enterrados en la Catedral de Sevilla son del descubridor de América.

Y ha sido la clave para la resolución del misterio del origen del navegante, al menos, según la teoría que avala el documental.

El ADN de Cristóbal Colón es parcial, pero fue confirmado por el de su hijo Hernando Colón, mientras que las pruebas practicadas a los restos de Diego Colón, hasta ahora considerado el hermano del almirante, han confirmado que no era tal, sino un familiar de quinto o sexto grado.

¿Por qué Colón dijo que era su hermano? Otro misterio más de la leyenda del almirante de la Mar Océana

El costo del “sueño americano”: los migrantes que mueren debido a las condiciones de trabajo extremas en EE.UU.

  • Autor,Brandon Drenon y Bernd Debusmann Jr
  • Título del autor,BBC News

El año pasado, Hugo vio morir a un amigo en un vasto campo de batatas.

Su cuerpo sin vida quedó apoyado contra el neumático de un camión, uno de los pocos lugares donde había sombra en la granja donde trabajaban en Carolina del Norte.

“Lo obligaron a trabajar”, ​​recordó Hugo. “Él seguía diciéndoles que se sentía mal, que se estaba muriendo. Una hora más tarde, se desmayó”.

Hugo, que no es su nombre real, ha pasado la mayor parte de su tiempo en Estados Unidos como trabajador agrícola migrante, un empleo remunerado generalmente con el salario mínimo o incluso menor y en el que las condiciones laborales pueden ser extremas.

La BBC aceptó utilizar un seudónimo porque expresó su preocupación de que pudiera sufrir represalias por hablar sobre el incidente.

Hugo salió de México en 2019 con una visa para trabajar en Estados Unidos. Dejó atrás a una esposa y dos hijos para perseguir el “sueño americano”, sin saber si regresaría o cuándo.

Su amigo, el que murió en la finca, se llamaba José Arturo González Mendoza.

Era la primera vez que Mendoza, de 29 años, viajaba a Estados Unidos por motivos de trabajo. Murió en sus primeras semanas en la finca en septiembre de 2023. También había dejado a su esposa e hijos en México.

“Venimos aquí por necesidad. Eso es lo que nos hace venir a trabajar y dejar atrás lo que más queremos, nuestras familias”, afirma Hugo.

Desde agricultores y procesadores de carne hasta cocineros y empleados de la construcción, los migrantes a menudo realizan trabajos peligrosos y las muertes en el lugar de trabajo suelen pasar desapercibidas para el público.

Sin embargo, durante el último año el tema ha estado en el centro de atención debido a múltiples muertes de alto perfil y a una crisis migratoria en la frontera que ha amplificado la retórica contra los migrantes.

Migrantes

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Pie de foto,Muchos trabajadores agrícolas en EE.UU. son migrantes.

Calor abrasador

El calor era intenso el día que murió Mendoza. Las temperaturas rondaban los 32°C. No había suficiente agua potable para los trabajadores y la granja sólo permitía un descanso de cinco minutos durante los turnos de una hora.

El único lugar para escapar del calor era un autobús sin aire acondicionado, que estaba estacionado en un campo abierto.

Estos detalles los recoge un informe del Departamento de Trabajo de Carolina del Norte, que multó a la granja Barnes Farming Corporation este año por sus condiciones de trabajo “peligrosas”.

El informe confirmó la muerte de Mendoza en la finca y mencionó que la gerencia “nunca” llamó a los servicios de salud ni brindó primeros auxilios.

En las horas previas a su fallecimiento, Mendoza “se sintió confundido, demostró dificultad para caminar, hablar y respirar, y perdió el conocimiento”, señala el reporte.

Otro trabajador agrícola finalmente llamó a los servicios de emergencia, según el informe, pero Mendoza sufrió un paro cardíaco y murió antes de que llegaran.

La representación legal de la granja dijo en un comunicado a la BBC que se toman “muy en serio” la salud y la seguridad de sus trabajadores y están impugnando las conclusiones del Departamento de Trabajo.

“Muchos de los miembros del equipo trabajaron en Barnes durante años y regresaron nuevamente para esta temporada de cultivo, debido al compromiso de la granja con la salud y la seguridad”, dijeron.

Pero Hugo no regresó. Dice que ahora trabaja para una empresa de soldadura.

“A muchos de nosotros nos pasan cosas malas”, dice. “Sé que a mí también me podría pasar”.

Trabajadores agrícolas

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Pie de foto,Los trabajadores agrícolas en EE.UU. ganan el sueldo mínimo o incluso menos.

Muertes laborales

La industria agrícola tiene la tasa más alta de muertes en el lugar de trabajo, seguida de la del transporte y la construcción, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estado Unidos.

A principios de este año, varias muertes consecutivas pusieron de relieve algunos de estos peligros.

Seis trabajadores latinoamericanos murieron en Baltimore cuando el puente que estaban reparando durante la noche se derrumbó a finales de marzo.

Semanas después, ocho trabajadores fallecieron cuando un autobús que transportaba a trabajadores agrícolas mexicanos a los campos se estrelló en Florida.

En su intervención en la Convención Nacional Demócrata, el gobernador de Maryland, Wes Moore, recordó el incidente de Baltimore y rindió homenaje a los trabajadores que murieron “arreglando baches en un puente mientras dormíamos”.

Tanto Mendoza como Hugo tenían visas H2A, que les permitían trabajar temporalmente en la agricultura estadounidense. El número de trabajadores nacidos en el extranjero que dependen de este tipo de visas ha aumentado durante los últimos años.

Entre 2017 y 2022, los titulares de visas H2A se incrementaron un 64,7%, lo que equivale a casi 150.000 trabajadores.

Alrededor del 70% de los trabajadores agrícolas nacieron en el extranjero y más de las tres cuartas partes son hispanos, según el Centro Nacional para la Salud de los Trabajadores Agrícolas.

La migración es la fuente clave de trabajadores para muchos empleos en Estados Unidos”, dice Chloe East, profesora de Economía de la Universidad de Colorado en Denver, quien es especialista en políticas migratorias.

“Sabemos con certeza que los trabajadores nacidos en el extranjero están aceptando este tipo de trabajos peligrosos que los estadounidenses no quieren”.

Trabajadores agrícolas

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Pie de foto,Los titulares de visas H2A se incrementaron un 64,7% entre 2017 y 2022.

Esclavitud moderna

Una investigación federal de 2020 sobre trabajadores agrícolas con visa H2A en Florida, Texas y Georgia describió condiciones similares a la “esclavitud moderna”. Como resultado de la investigación, 24 personas fueron acusadas de trata, lavado de dinero y otros delitos.

El sueño americano atrae a personas desesperadas en todo el mundo, y donde hay necesidad, hay avaricia por parte de aquellos que intentarán explotarlas”, dijo el fiscal federal interino David Estes en un comunicado de prensa en aquel momento.

Los migrantes que ingresan irregularmente al país pueden tener incluso menos protección si son contratados para trabajar, dicen los expertos. Y casi la mitad de los trabajadores agrícolas son indocumentados, según el Centro de Estudios Migratorios.

“Los trabajadores migrantes indocumentados se concentran en los trabajos más peligrosos, arriesgados y poco atractivos en Estados Unidos”, advierte un artículo publicado en International Migration Review, una revista especializada en migración.

La producción de leche

Uno de los trabajos más peligrosos en la industria agrícola es la producción lechera.

Los riesgos incluyen la sobreexposición a productos químicos venenosos o maquinaria peligrosa. Los pozos de estiércol generan gases tóxicos mortales, que pueden causar ahogamiento.

Los animales también pueden ser una amenaza.

Olga, quien se mudó a Estados Unidos desde México cuando era adolescente, es una trabajadora migrante indocumentada de una granja lechera en Vermont. Ella asegura que vio a su hermana casi muerta mientras trabajaba.

“Básicamente, una vaca la pisoteó y ella estaba muriendo. Tenía la lengua fuera”, recuerda Olga.

La joven de 29 años dice que aunque el incidente dejó a su hermana con un brazo y dos costillas rotas, el administrador de la finca exigió que regresara al trabajo casi de inmediato.

No fue hasta que presentó una nota del médico que demostraba que su hermana no podía trabajar que “el jefe la dejó en paz”, dice Olga. Su hermana ya no trabaja en la agricultura.

Olga, sin embargo, todavía lo hace. Afirma que trabaja “12 horas al día, todos los días”. “No hay aumentos, no hay descanso y ni siquiera pagan a tiempo”, señala. “Te pagan cuando quieren”.

Trabajadores agrícolas

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Pie de foto,Los trabajadores agrícolas aseguran que no se respetan los derechos laborales de los migrantes indocumentados.

“Siempre nos atacan por ser migrantes”

A principios de este verano, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos implementó nuevas reglas diseñadas para hacer que las condiciones laborales de los trabajadores agrícolas temporales sean más seguras.

Estas medidas incluyen protección frente a las represalias de los empleadores contra los trabajadores que se organizan para defender sus derechos y la prohibición de que los empleadores retengan los pasaportes y documentos de migración de los trabajadores.

Pero así como las autoridades han tratado de tomar medidas enérgicas contra el abuso de los migrantes, la retórica contra ellos, alimentada por debates políticos sobre niveles récord de migración irregular a través de la frontera entre Estados Unidos y México, se ha sumado a las dificultades que enfrentan.

En múltiples ocasiones, Donald Trump se ha referido a la migración irregular como una “invasión” y ha llamado “animales”, “narcotraficantes” y “violadores” a quienes cruzan la frontera hacia Estados Unidos.

“Me hace sentir triste, dijo Olga. “Deberían ver las condiciones en las que estamos para sobrevivir en este país”.

Las restricciones fronterizas promulgadas por el presidente Joe Biden en junio también pueden empeorar las condiciones de seguridad, dijo la profesora East.

La investigadora indicó que leyes migratorias más estrictas pueden hacer que los trabajadores tengan miedo de defender los protocolos de seguridad.

La mayoría de la gente se queda callada porque tiene miedo de que se aprueben todas las leyes”, dice Hugo. “No te puedes quejar”.

Hugo afirma que últimamente ha notado más discriminación y recuerda una experiencia reciente en la que el dueño de una tienda se negó a venderle agua porque tenía dificultades para hablar inglés.

“La gente nos trata mal”.

Qué dicen las encuestas sobre las elecciones en EE.UU. y qué tienen que hacer Harris y Trump para ganar

Si las elecciones presidenciales en Estados Unidos se realizaran esta semana, según las encuestas, la victoria correspondería a…no se sabe.

Y es que, de acuerdo con los estudios de opinión más recientes, el candidato republicano, Donald Trump, y la candidata demócrata, Kamala Harris, se encuentran en un empate técnico.

El promedio de encuestas nacionales elaborado por ABC News/538, indica que el apoyo a Harris se encuentra en torno a 48%, mientras que Trump obtiene 46%. Sin embargo, esta diferencia de unos pocos puntos porcentuales se encuentra dentro del margen de error de las encuestas, por lo que no es posible sacar conclusiones de esos datos.

“La campaña para la elección presidencial está empatada a nivel nacional. Las encuestas son muy buenas para darnos una idea del panorama general, pero no son lo suficientemente precisas como para distinguir uno o dos puntos en todo un país”, explica a BBC Mundo Whit Ayres, encuestador republicano y presidente de la empresa de sondeos North Star.

Hay que destacar que esas encuestas hacen referencia a la intención de voto de los ciudadanos, pero en Estados Unidos el presidente o la presidenta no se escoge a través de votación directa por lo que el llamado voto popular no siempre sirve para anticipar el resultado que arrojarán las elecciones.

De hecho, en 2016 la candidata demócrata Hillary Clinton obtuvo casi tres millones de votos más que Donald Trump, pero perdió los comicios.

Esto se explica debido a que en Estados Unidos el presidente es escogido a través de un mecanismo de elección de segundo grado, gracias al cual más importante que ganar en la cuenta total de votos hay que vencer en un número suficiente de estados que permita obtener la mayoría de los votos en el llamado colegio electoral.

Sumando estados y votos

¿En qué consiste esto?

Básicamente en que a cada estado de EE.UU. se le asigna un número determinado de votos, que se calculan de acuerdo con el tamaño de su población. Así, por ejemplo, California -el estado más poblado- cuenta con 54 votos, mientras que estados como Dakota del Norte o Vermont -que están entre los menos poblados- solamente cuentan con 3 votos cada uno.

La abrumadora mayoría de los estados y el Distrito de Columbia otorgan todos sus votos al candidato que obtiene allí la mayoría de votos. Las únicas excepciones son Maine y Nebraska, donde los votos se distribuyen de forma proporcional.

En total, hay 538 votos a repartir por lo que para que un candidato resulte electo presidente tiene que obtener 270 votos.

“En 43 de los estados sabemos bien de antemano cómo van a votar porque son consistentemente estados republicanos o demócratas”, indica Ayres.

Ese patrón de votación, que según las encuestas se prevé que se mantenga para estas elecciones de 2024, indica que los demócratas cuentan con 21 estados que suman unos 230 votos del colegio electoral, mientras que los republicanos cuentan con 23 estados que suman 215 votos.

Así, la carrera por la Casa Blanca terminaría decidiéndose en siete estados, conocidos como péndulos porque suelen cambiar su apoyo de un partido al otro. En 2024 hay siete estados péndulos que en su conjunto representan 93 votos del colegio electoral: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin.

“La elección se decidirá por quién gane la mayoría de los 93 votos electorales en esos siete estados clave”, señala Ayres.

¿Y cómo va la carrera presidencial en esos estados a un mes de las votaciones? Veamos.

Una carrera muy cerrada

De acuerdo con el promedio de encuestas estadales elaborado por la web de análisis de encuestas 538, que forma parte de la cadena de noticias estadounidense ABC News, la competencia entre el exmandatario republicano y la vicepresidenta demócrata está muy reñida también en estos siete estados, con diferencias que oscilan entre 1 y 2 puntos porcentuales.

Trump aparece adelante en Carolina del Norte, Georgia y Arizona, mientras que Harris lidera en Pensilvania, Nevada, Wisconsin y Michigan.

Pero esas diferencias son demasiado pequeñas como para ser significativas.

“La contienda entre Trump y Harris está esencialmente empatada en esos siete estados en disputa y es muy difícil decir en este momento qué candidato obtendrá la mayoría de esos 93 votos electorales”, apunta Ayres.

Separador

Entre el “cinturón del sol” y el “cinturón del óxido”

Cuatro de los estados en disputa se ubican en el llamado cinturón del sol: Arizona, Nevada, Carolina del Norte y Georgia. Los otros tres forman parte del conocido como “cinturón del óxido”: Wisconsin, Michigan y Pensilvania.

Arizona

Este estado del suroeste representa 11 votos del colegio electoral. Aquí Trump adelanta a Harris por un punto porcentual.

En 2020, Biden ganó en Arizona por unos 10.000 votos, pero durante las últimas décadas ha sido un estado republicano. De hecho, desde 1912 nunca un candidato republicano ha llegado a la Casa Blanca sin ganar en este estado.

Arizona alberga un porcentaje importante de votantes hispanos y comparte una frontera de centenares de kilómetros con México, por lo que es uno de los lugares donde el tema migratorio ha tenido preponderancia y ha generado malestar entre los ciudadanos, aunque las cifras de cruces de migrantes han caído en los últimos meses.

El asunto migratorio es una de las grandes armas de Trump contra Harris dado que durante el gobierno de Joe Biden y Harris ha crecido el número de personas que llega a la frontera.

Allí también ha habido una fuerte polémica por el tema del aborto, debido al intento fallido de la legislatura estatal controlada por los republicanos para instaurar una prohibición del aborto casi total.

La defensa del derecho al aborto es un asunto que motiva a ir a las urnas a los votantes demócratas, por lo que favorece a Harris.

Trump dando un discurso junto al muro fronterizo en Arizona.

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Pie de foto,La entrada de inmigrantes por la frontera sur de EE.UU. es un tema importante en Arizona en el que se ha centrado la campaña de Trump.

Nevada

Una ventaja de 34.000 votos permitió a Joe Biden llevarse en 2020 los 6 votos del colegio electoral de Nevada.

Antes del retiro de la candidatura de Biden a la reelección, Trump tenía una amplia ventaja en las encuestas, pero las cosas han cambiado con Harris, quien tiene ahora una ventaja de un punto porcentual.

Con un porción importante de electores hispanos, la recuperación de la economía postcovid ha sido más lenta en este estado que tiene actualmente la tasa de desempleo más alta de EE.UU.: 5,1%.

Carolina del Norte

Donald Trump ganó en este estado por 74.000 votos en 2020 y, en la actualidad, supera a Harris en las encuestas por un punto porcentual.

Liz Mair, asesora política republicana y presidenta de la empresa de consultoría Mair Strategies, señala que un elemento que podría afectar las votaciones en este estado es la respuesta que se ofrezca ante el impacto destructivo que recientemente tuvo allí el huracán Helene.

“No sabemos cuántas vidas hemos perdido. Dependiendo de lo cerrada que esté la competencia electoral en ese estado, eso podría importar”, dice la experta a BBC Mundo.

Dos hombres circulan en un vehículo frente a una casa destruida por el huracán Helene en Carolina del Sur.

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Pie de foto,Los daños que el huracán Helene causó en Carolina del Norte podrían incidir en la decisión que tomen los votantes de ese estado en las elecciones.

Georgia

En 2020, Joe Biden ganó los 16 votos del colegio electoral de Georgia por una ventaja de 13.000 votos. Los supuestos intentos de Trump por intentar revertir ese resultado -algo que él rechaza- derivaron en un juicio penal en su contra aún en marcha.

El triunfo de Biden fue posible gracias al apoyo que obtuvo de los votantes afroestadounidenses, que representan un tercio de la población de Georgia.

Sin embargo, el desencanto de estos electores -y de los hispanos- derivó en una caída del apoyo a los demócratas en Georgia, algo que Harris intenta cambiar. Por lo pronto, no obstante, se encuentra un punto porcentual por detrás de Trump.

Michigan

El conocido como estado de los Grandes Lagos representa 15 votos del colegio electoral y durante los últimos dos comicios presidenciales fue clave tanto para la victoria tanto de Trump en 2016 como para la de Biden en 2020.

Durante los últimos 11 meses, sin embargo, los demócratas han enfrentado un retroceso en ese estado debido al apoyo que el gobierno de Biden le ha dado a Israel durante la guerra en Gaza. Esa reacción negativa se explica por el hecho de que Michigan es el estado con mayor proporción de población árabe de EE.UU.

A pesar de ello, Harris aventaja a Trump en las encuestas allí por dos puntos porcentuales. Los tres principales cargos electos del estado los ocupan mujeres demócratas, quizás un buen presagio para Harris.

Manifestantes pro-palestinos en Michigan.

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Pie de foto,En Michigan, votantes pro-palestinos se rehusan a respaldar a Harris por su apoyo a Israel durante la guerra en Gaza.

Wisconsin

Este estado representa 10 votos del colegio electoral y, al igual que Michigan, le dio apoyo mayoritario tanto a Trump en 2016 como a Biden en 2020. En ambos casos por un margen estrecho de unos 20.000 votos.

Los vínculos históricos con los sindicatos y el hecho de que la población es menos religiosa hace que los demócratas gocen en Wisconsin, Michigan y Pensilvania de un mayor apoyo entre los electores blancos sin estudios universitarios, un grupo de votantes que tiende a votar de forma clara a favor de Trump.

Según las encuestas, Harris cuenta con dos puntos porcentuales de ventaja sobre Trump en Wisconsin.

Pensilvania

Con 19 votos en el colegio electoral, los expertos consideran a Pensilvania como el estado péndulo más importante para ambos candidatos. Acá Harris aventaja a Trump por un punto.

Whit Ayres destaca que Harris no aprovechó la oportunidad de postular como su candidato a vicepresidente al popular gobernador demócrata de este estado, Josh Shapiro.

“Eso le habría dado a su campaña una ventaja en Pensilvania, pero por alguna razón ella escogió a un candidato que no pertenece a ninguno de los estados péndulo”, dijo el experto a BBC Mundo.

La economía -y, en especial, la inflación- es considerado como uno de los temas clave en Pensilvania, que es el estado de EE.UU. donde más han aumentado los precios de los víveres en EE.UU., de acuerdo con la consultora Datasembly.

Separador

Cómo lograr la ventaja decisiva

Valla republicana que invita a los electores a tener un plan para votar.

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Pie de foto,Los partidos intentan asegurarse de que ninguno de sus simpatizantes se quede sin votar.

Pero en una elección tan cerrada, ¿qué pueden hacer los candidatos y sus campañas para lograr una ventaja decisiva que les lleve a la Casa Blanca?

Liz Mair asegura que faltando un mes para el día de las elecciones, el periodo de persuasión ya ha culminado, por lo que los candidatos deberían centrar sus esfuerzos en la movilización de los electores que les apoyan.

“A estas alturas, cuando ya tenemos gente votando [por correo o con voto anticipado], creo que es muy poco realmente lo que los candidatos pueden hacer. Lo más obvio que puede impactar el resultado son las operaciones para aumentar la participación electoral”, dice Mair.

La experta recomienda que intenten replicar y modernizar lo que hizo la campaña de Barack Obama en 2012.

“Es una de las cosas más inteligentes que he visto hacer en una campaña. Contar con listas de tus votantes potenciales de forma de poder acercarte a ellos el día de las votaciones y asegurarte de que participen. Esa es una de las pocas cosas que los candidatos pueden controlar hasta cierto punto. Básicamente, se trata de una operación de participación”, señala Mair.

Por su parte, Ayres apunta que a estas alturas ya la gran mayoría de los electores han tomado una decisión y que, al estar las elecciones tan reñidas en los estados péndulo, es probable que el resultado final lo determinen un pequeño grupo de electores allí que no han decidido aún si votarán ni por quién.

El experto apunta que hay cuatro grandes temas de campaña que tienen peso en los siete estados péndulo.

“Aborto, democracia, economía y migración son asuntos críticos, aunque tienen mayor peso en un lugar que en otro. En Arizona, por ejemplo, la inmigración es muy relevante, pero todos esos temas son importantes en todos los estados péndulo”, apunta Ayres.

Explica que a estas alturas de la carrera presidencial, lo usual es que los equipos de campaña se mantengan al guión que han trazado en torno a los temas que tienen en su agenda.

Un puesto para promover la inscripción de electores.

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Pie de foto,Los partidos deben impulsar la movilización y participación efectiva de sus potenciales votantes.

Mientras la agenda republicana se centra en la economía y la migración, los demócratas se enfocan en el derecho al aborto y la defensa de la democracia. Claro está que, al final, todos deben abordar todos los temas.

En el caso de Harris, por ejemplo Ayres apunta que ella intenta cambiar la percepción que tienen los votantes de que los republicanos saben manejar mejor que los demócratas la economía del país.

“Harris está haciendo énfasis en la economía y en su propuesta de ayuda a la clase media, para intentar cerrar la brecha de confianza sobre la gestión de la economía que ahora favorece a Trump. Eso es justo lo que ella debe hacer”, dice Ayres.

Liza Mair apunta que desde que Harris llegó a la carrera presidencial ha tenido que cerrar esa y otras brechas que existían debido a que Biden había perdido apoyo entre distintos grupos de electores, incluyendo los hispanos.

La experta cree que Harris podría intentar movilizar más el voto latino a través de su propuesta para impulsar el sector de la construcción de viviendas.

“Si ella quisiera intentar conseguir un 2% o 3% adicional entre el voto hispano, sería inteligente que saliera y hablara sobre esas políticas, pues muchos latinos trabajan en ese sector o en industrias relacionadas. Y si se construyen muchas nuevas viviendas, las oportunidades que tendrán de mejorar su situación socioeconómica serán mayores”, indica.

En el caso de Trump, Mair señala que uno de los puntos débiles que tiene es el apoyo de las mujeres que, paradójicamente, estaría perdiendo tanto entre las que apoyan el aborto como entre las que se oponen a él.

“No creo que consiga sumar a muchas mujeres aparte de las que ya lo apoyan”, dice.

Kamala Harris

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Pie de foto,El tema del aborto ha fortalecido la posición de los demócratas entre las mujeres y ha debilitado la campaña de Trump.

La experta advierte que más allá del rechazo por parte de las mujeres que apoyan el derecho al aborto, Trump también pierde apoyo entre mujeres conservadoras a las que no cae bien su intento de presentarse como un “protector”.

“Las mujeres que buscan a alguien que las proteja y que piensan en ese tipo de roles de género ya están votando por él. Pero creo que es más probable que las mujeres que no lo están votando consideren que eso es increíblemente condescendiente y estúpido y esa es una parte considerable de las mujeres más conservadoras que probablemente habrían votado a favor de los republicanos con cualquier otro candidato”, dice.

En general, Trump tiene un problema con las votantes mujeres. Creo que por eso está tratando de presionar a los electores masculinos más jóvenes, que son menos propensos a participar, pero que cuando lo hacen tienden a favorecerle”, agrega.

La experta considera que es de esperar que Trump redoble su apuesta por estos electores masculinos, así como por su discurso anti-inmigrantes.

“Él tiene que concentrarse en conseguir que salgan a votar las personas que son increíblemente hostiles a todo lo que perciben como extranjero, principalmente a los inmigrantes, y a cualquier tipo de comercio exterior. Si puede hacerlo, podría ganar y con un apoyo mayor del que la gente espera”, asegura.

“En este momento, se trata de un juego de participación, no de persuasión. Y, para Trump, probablemente siempre ha sido un juego de participación”, apunta.

Así, en este último tramo de una carrera presidencial aparentemente reñida, el resultado parece depender de la capacidad de los candidatos de asegurarse de que voten quienes ya les apoyan y, al mismo tiempo, de persuadir al último puñado de indecisos.

ANÁLISIS | Cómo Harris podría asegurar un récord de victorias para los demócratas, y aún así perder las elecciones

(CNN) – Si Kamala Harris gana el voto popular en noviembre, los demócratas lograrán lo que ningún partido ha logrado desde la formación del sistema de partidos moderno hace casi dos siglos.

Pero eso podría no beneficiarles mucho a la hora de gobernar.

Si la vicepresidenta obtiene más votos que el expresidente Donald Trump, sería la octava vez en las últimas nueve elecciones presidenciales que los demócratas ganan el voto popular nacional. Eso establecería un nuevo récord. Desde que comenzó el sistema de partidos moderno en 1828, ningún partido ha ganado el voto popular en una secuencia de nueve elecciones presidenciales más de siete veces. Esto se ha alcanzado dos veces: una vez por los republicanos a principios del siglo XX, en un periodo definido de forma más vívida por el presidente Theodore Roosevelt, y luego por los demócratas en las décadas posteriores a que el presidente Franklin D. Roosevelt realineara la política estadounidense con su coalición del “New Deal” durante la Depresión.

Tanto los republicanos de la era de Theodore Roosevelt como los demócratas de Franklin D. Roosevelt dominaron indiscutiblemente sus épocas, manteniendo además el control del Congreso durante años y marcando de forma duradera la dirección de la política nacional. En cambio, el éxito histórico de los demócratas de hoy en día a la hora de ganar el voto popular no se ha traducido en tanto poder de gobierno para ellos.

En esta racha récord de éxito en el voto popular, los demócratas ya perdieron dos veces el Colegio Electoral -y, por tanto, la Casa Blanca- a pesar de haber ganado más votos. Han logrado el control unificado de la presidencia y el Congreso en muchas menos ocasiones que los republicanos de la era TR o los demócratas de FDR. Esas diferencias han dado lugar a una tercera divergencia crucial: en comparación con sus dos predecesores en el control del voto popular, los demócratas de hoy han podido nombrar a muchos menos jueces para la Corte Suprema.

“Puede que sea el hecho más sorprendente de la política estadounidense reciente: que existe esta larga racha de triunfo electoral, al menos en el voto popular, que no parece reflejarse en el poder real de gobierno de la forma que cabría esperar”, dijo Paul Pierson, politólogo de la Universidad de California en Berkeley y coautor del reciente libro “Partisan Nation”, sobre cómo el endurecimiento de la polarización partidista ha cambiado el gobierno y las elecciones estadounidenses.

Harris no tiene garantizado el voto popular; Trump está más cerca de ella en la mayoría de las encuestas nacionales que Joe Biden a estas alturas de 2020. Y los siete estados indecisos clave están todos tan cerca que los estrategas de ambos partidos ven una posibilidad real de que Trump gane el Colegio Electoral aunque vuelva a perder el voto popular, como hizo en 2016. Incluso si Harris gana la Casa Blanca, los demócratas tienen muy difícil mantener el Senado, donde ahora se aferran a una mayoría de 51-49.

El expresidente Donald Trump llega a un mitin de campaña en “Butler Farm Show” el 5 de octubre de 2014, en Butler, Pensilvania. Crédito: Evan Vucci/AP

Una mayoría republicana en el Senado (y tal vez en la Cámara de Representantes) unida a una victoria de Harris la convertiría en la primera presidenta demócrata desde la victoria de Grover Cleveland en 1884 que accede al cargo sin el control unificado de ambas cámaras del Congreso, señaló Kyle Kondik, editor jefe del boletín electoral Crystal Ball de Sabato, publicado por el Centro de Política de la Universidad de Virginia. Ello limitaría gravemente el programa que podría seguir una presidencia de Harris, lo que podría poner de manifiesto una vez más lo mucho que les ha costado a los demócratas modernos, en comparación con sus predecesores, traducir el éxito del voto popular en poder para aprobar el programa que su coalición ha votado repetidamente para apoyar.

La disparidad ya es evidente. Los republicanos de la era de Theodore Roosevelt también mantuvieron mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado durante 24 de los 28 años en los que controlaron la Casa Blanca. Desde Franklin D. Roosevelt hasta Lyndon B. Johnson, los demócratas controlaron simultáneamente ambas cámaras del Congreso durante 26 de los 28 años en que ocuparon la Casa Blanca. Esos largos periodos de control unificado del gobierno -cada coalición ocupó en un momento dado la Casa Blanca y el Congreso durante 14 años consecutivos- permitieron al partido dominante hacer avanzar sistemáticamente su programa y configurar fundamentalmente el rumbo de la nación durante una generación.

El contraste de la experiencia moderna de los demócratas es asombroso. No sólo han perdido la Casa Blanca dos veces mientras ganaban el voto popular en este periodo, sino que han controlado ambas cámaras del Congreso sólo en seis de los 20 años en los que han ocupado la Casa Blanca desde 1992. (Bill Clinton, Barack Obama y Biden mantuvieron cada uno el control unificado del Congreso sólo durante los dos primeros años de sus presidencias, antes de perderlo en las primeras elecciones de mitad de mandato).

Sorprendentemente, los republicanos obtuvieron el control unificado del gobierno en dos elecciones en las que los demócratas obtuvieron una pluralidad del voto presidencial nacional: 2000 y 2016. La única vez anterior que ocurrió fue en 1888.

“Los republicanos tienen un camino para conseguir una mayoría de escaños sin una mayoría de votos”, dijo Lee Drutman, miembro principal del programa de reforma política del grupo de reflexión centrista New America. “Puede pasar en estas elecciones que los republicanos pierdan la votación del Senado, pierdan la votación popular presidencial, pierdan la votación popular mayoritaria de la Cámara de Representantes, y aun así ganen el control de las tres cámaras”.

Con un control del Congreso mucho más efímero, los demócratas no han podido poner en práctica casi nada de su programa como hicieron las anteriores coaliciones dominantes. La disparidad es especialmente tangible en otro brazo clave del poder gubernamental: los nombramientos para la Corte Suprema. Al final de la era de la supremacía del voto popular republicano, en 1932, los presidentes del Partido Republicano habían nombrado a siete de los nueve miembros de la Corte Suprema. Cuando la larga racha de dominio del voto popular de los demócratas de F. D. Roosevelt terminó en 1968, los presidentes demócratas habían nombrado a cinco de los nueve miembros del alto tribunal. E incluso esa cifra subestima el alcance de la influencia demócrata durante este periodo, porque el tribunal en 1968 incluía a cuatro jueces nombrados por Dwight Eisenhower; cuando Eisenhower entró en el cargo en 1953, F.D. Roosevelt y Truman habían nombrado a los nueve miembros de la Corte Suprema.

En la actualidad, los presidentes demócratas sólo han nombrado a tres de los nueve miembros de la Corte Suprema. “Creo que a los artífices les costaría hacerse a la idea de que un partido político hubiera ganado el voto popular a la presidencia en 7 de 8, u 8 de 9 elecciones, y el otro partido tuviera 6 de los 9 puestos de la Corte Suprema”, dijo Pierson.

Una victoria de Harris en el voto popular en noviembre igualaría otro hito: Supondría la quinta elección consecutiva en la que los demócratas han ganado el voto popular, una hazaña lograda anteriormente en la era moderna del partido sólo por los demócratas tras Franklin Roosevelt y Harry Truman de 1932 a 1948.

La vicepresidenta Kamala Harris habla durante un mitin en el Centro Financiero Dort de Flint, Michigan, el 4 de octubre de 2024. Crédito: Mark Schiefelbein/AP

Los demócratas de hoy ya rompieron otro récord al ganar el voto popular en siete de las últimas ocho elecciones presidenciales; el máximo anterior en una secuencia de ocho elecciones era de seis, para los demócratas de 1828 a 1856. Pero el resultado de este año será especialmente importante para las comparaciones históricas, porque ningún partido ha mantenido nunca una ventaja constante en el voto popular presidencial durante más de nueve elecciones antes de que otro partido iniciara una racha propia.

Aunque la consistencia de la ventaja demócrata en el voto popular no tiene comparación, en otros aspectos la ventaja del partido parece más modesta que la de sus predecesores. Esa es una de las razones por las que se ha traducido en un menor poder de gobierno.

La racha de victorias demócratas en el voto popular comenzó en 1992 con la victoria de Clinton sobre George H.W. Bush. Clinton de nuevo en 1996, Al Gore en 2000, Obama en 2008 y 2012, Hillary Clinton en 2016 y Biden en 2020 ganaron todos ellos el voto popular presidencial. La única vez desde 1992 que los republicanos ganaron el voto popular fue cuando George W. Bush obtuvo el 50,7% en 2004.

Pero en sus siete victorias en voto popular desde 1992, los demócratas sólo han superado el 50% de los votos tres veces: en las dos victorias de Obama y en la de Biden en 2020. El porcentaje más alto de voto popular que los demócratas han ganado en este periodo es el 52,9% que Obama obtuvo en 2008.

Los republicanos obtuvieron mayorías más amplias en su periodo de mayor dominio, a finales del siglo XX. La racha de siete de nueve votos populares del Partido Republicano comenzó cuando William McKinley ganó la presidencia en 1896 y 1900, continuó con la resonante victoria de Teddy Roosevelt en 1904 y la de William Howard Taft en 1908, y se prolongó hasta las victorias posteriores a la Primera Guerra Mundial de Warren Harding (en 1920), Calvin Coolidge (1924) y Herbert Hoover (1928).

A lo largo de estas nueve elecciones, los candidatos presidenciales republicanos superaron el 50% del voto popular siete veces, alcanzaron el 58% dos veces y llegaron al 60,3% con Harding en 1920.

Los demócratas de la era de F.D. Roosevelt tuvieron casi el mismo éxito. En sus siete victorias en el voto popular en las nueve elecciones de 1932-1968, los demócratas alcanzaron el 50% de los votos cinco veces y superaron el 60% dos veces, alcanzando su máximo con el aplastante 61,1% de Lyndon B. Johnson en 1964.

Las coaliciones mayoritarias anteriores también mostraron más amplitud de apoyo en el Colegio Electoral. En sus siete victorias en el voto popular, los republicanos de la era de Theodore Roosevelt obtuvieron el 71% de los votos disponibles en el Colegio Electoral; los demócratas de la era F.D. Roosevelt, en sus siete victorias en el voto popular, obtuvieron el 80% del total de votos del Colegio Electoral. En sus siete victorias en el voto popular desde 1992, los demócratas han obtenido aproximadamente el 58% de los votos disponibles en el Colegio Electoral.

Lo más importante es que, durante este periodo, los demócratas han ganado dos veces el voto popular y han perdido el Colegio Electoral y la presidencia: contra Bush en 2000 y contra Trump en 2016. Ni los republicanos ni los demócratas de las épocas referenciadas anteriormente perdieron el Colegio Electoral en ninguna elección presidencial cuando ganaron el voto popular; de hecho, hasta 2000, tal divergencia sólo había ocurrido tres veces en más de 200 años de elecciones presidenciales estadounidenses. Ahora existe una posibilidad real de que el voto presidencial y el del Colegio Electoral diverjan por tercera vez en los últimos 24 años.

El tope más bajo para los demócratas, tanto en votos populares como en el Colegio Electoral, refleja en gran medida lo que los politólogos John Sides, Lynn Vavreck y Michael Tesler han denominado la “calcificación” de la política estadounidense. En épocas anteriores, las elecciones se caracterizaban más regularmente por grandes cambios de lealtad y el partido ascendente podía captar a una amplia franja de votantes a quienes se podía persuadir.

En comparación con los periodos anteriores, hoy hay muchos más votantes fijos, aparentemente de forma permanente. El resultado es que muchos más estados han votado de la misma manera en todas las elecciones durante esta era de dominio del voto popular demócrata que en los periodos anteriores.

En las ocho elecciones presidenciales desde 1992, 15 estados, todos ellos parte de lo que he denominado “el muro azul”, han votado siempre por el candidato presidencial demócrata. Otros 13 estados han votado en contra de los demócratas en cada una de esas elecciones; los 28 de esos estados son muy favorables a volver a ponerse del lado del mismo partido el mes que viene.

Esto eclipsa el nivel de consistencia de los periodos anteriores. Sólo siete estados votaron igual en las nueve elecciones durante la época de dominio del partido republicano a principios del siglo XX: Vermont a favor del Partido Republicano y seis estados de la antigua confederación en contra, en una época en la que la mayoría de los sureños aún “votaban como su padre decía”. (Otros tres estados se apartaron del candidato del Partido Republicano sólo en 1912 para apoyar a Roosevelt cuando se presentó como candidato de un tercer partido).

Los demócratas sólo ganaron dos antiguos estados confederados (Arkansas y Carolina del Norte) en cada elección de 1932-1968 y ningún estado votó contra ellos en las nueve campañas. A lo largo del siglo XX, las elecciones presidenciales muy reñidas pueden haber sido raras, señaló Kondik, pero “cuando las hubo, muchos estados estaban en juego”. Hoy, con tantos estados cimentados en sus preferencias, la oportunidad de que cualquiera de los dos bandos consiga una victoria contundente ha disminuido mucho.

Sin embargo, incluso con todos estos límites, los demócratas han acumulado una racha de victorias en el voto popular presidencial que en el pasado les ha proporcionado un control mucho más duradero sobre el gobierno federal y la dirección de la nación. Y eso apunta a la otra razón clave por la que su dominio del voto popular no se ha traducido en un poder de gobierno más consistente: cómo los republicanos se benefician ahora de las peculiaridades del sistema constitucional que favorecen a los estados más pequeños con menor densidad de población.

Ese sesgo de los estados pequeños se manifiesta hasta cierto punto en el Colegio Electoral, ya que cada estado, por grande o pequeño que sea, recibe una base de dos votos electorales. Pero este sesgo se deja sentir más profundamente en el Senado, donde cada estado, independientemente de su población, recibe los mismos dos escaños. En las últimas décadas, los republicanos han dominado cada vez más los estados pequeños del interior del país, lo que ha proporcionado al Partido Republicano una enorme ventaja en la batalla por el control del Senado.

Drutman calculó que si se asigna la mitad de la población de cada estado a cada senador, los republicanos del Senado sólo han representado a la mayoría de los estadounidenses una vez desde 1958, e incluso entonces sólo tenían al 50,2% de la población como electores en la sesión de 1997-1998. Sin embargo, desde 1980, el Partido Republicano ha mantenido la mayoría en el Senado durante algo más de la mitad del tiempo; hoy, los Demócratas poseen sólo una escasa mayoría de 51-49 escaños, a pesar de que representan al 58% de la población del país.

La ventaja estructural del Partido Republicano en el Senado, combinada con la creciente disposición del partido a utilizar el filibustero bajo el liderazgo saliente del Partido Republicano, Mitch McConnell, ha dejado a los demócratas ante “muchos más límites” que las coaliciones anteriores en lo que “han podido hacer a pesar de esas mayorías de voto popular”, dijo Drutman.

El sesgo de la Cámara hacia los lugares más pequeños no es tan grave como el del Senado, pero incluso allí, los republicanos se han beneficiado porque los votos de los demócratas están excesivamente concentrados en las grandes áreas metropolitanas, un proceso intensificado por el agresivo “gerrymandering” o manipulación de circunscripción electoral en muchos estados republicanos. A diferencia de las elecciones presidenciales, los republicanos han ganado a menudo el voto popular nacional total en las elecciones a la Cámara de Representantes desde 1992, pero el porcentaje de escaños que han obtenido en la cámara ha superado repetidamente su porcentaje del voto total.

En varios momentos de esta larga sequía de voto popular presidencial, algunas voces del Partido Republicano han hecho saltar las alarmas sobre esta tendencia. Así ocurrió en el célebre informe de la “autopsia” del partido tras la derrota de Mitt Romney frente a Obama en 2012; Nikki Haley volvió a expresar su preocupación por la persistente escasez de votos populares durante su infructuosa candidatura del Partido Republicano este año.

Pero estas alarmas no han tenido mucho eco en el partido. En 2016, Trump dio la vuelta al mensaje principal de la autopsia, al no centrarse en llegar a los votantes no blancos y moderados, sino al centrar su campaña en movilizar a los blancos de cuello azul, culturalmente más conservadores y económicamente populistas.

Incluso ahora, la mayoría de los republicanos parecen despreocupados ante la posibilidad (si no probabilidad) de que Trump pierda el voto popular por tercera vez, si sus posibles ganancias desde 2020 entre los votantes no blancos se ven eclipsadas por las pérdidas entre los habitantes de las zonas suburbanas con estudios profesionales, anteriormente afines al Partido Republicano.

Aunque perder repetidamente el voto popular es un problema “al menos simbólicamente”, dijo el encuestador republicano Patrick Ruffini, “creo que la mayoría del partido ha aceptado la realidad de que Trump tiene un techo de algo así como el 47%, pero está extremadamente bien optimizado para el Colegio Electoral, por lo que el escenario de victoria más probable (para él) es uno sin el voto popular”.

En todo caso, son los demócratas quienes han mostrado más preocupación por el patrón moderno de los resultados electorales.

Muchos centristas del partido han argumentado que, a pesar de la racha sin precedentes de victorias del partido en el voto popular presidencial, sus luchas en el Colegio Electoral y el Senado demuestran que “el Partido Demócrata tiene que ser capaz de ser competitivo en más lugares; tiene que conectar con más gente en diferentes lugares”, como dijo Jim Kessler, vicepresidente ejecutivo de política de Third Way, un grupo demócrata centrista.

Este tipo de autocrítica es mucho menos frecuente en el Partido Republicano de la era Trump. Tanto Pierson como Drutman señalan que la capacidad del Partido Republicano para ganar repetidamente tanto la Casa Blanca como cualquiera de las cámaras del Congreso, a pesar de perder sistemáticamente el voto popular presidencial, ha producido un cortocircuito en lo que se supone que es uno de los mecanismos de autocorrección del sistema político estadounidense.

Pierson señaló que, normalmente, cuando un partido pierde repetidamente el voto popular, cambia de dirección, como hicieron los demócratas cuando Clinton se acercó al centro tras las tres derrotas estrepitosas del partido ante Reagan y H.W. Bush en la década de 1980. Pero los republicanos de la era Trump no han tenido muchos incentivos para replantearse su dirección porque “no han pagado un gran precio en términos de su capacidad para ejercer la autoridad”, dijo Pierson. “Si no están pagando un precio por ello, ¿por qué no seguir haciendo lo que están haciendo o intentar intensificar las partes del sistema político que permiten a las minorías prevalecer sobre las mayorías, como el establecimiento de distritos electorales o el obstruccionismo?”.

Ruffini replicó que, incluso con otra posible pérdida del voto popular, no sería justo describir al Partido Republicano como el partido minoritario si gana el voto electoral y al menos una cámara del Congreso. “Todos compiten bajo las mismas reglas”, dijo, “y el sistema está optimizado para victorias estrechas”, que en el Colegio Electoral y el Senado podrían significar victorias no mayoritarias.

Pero si Trump pierde tanto el voto popular como el electoral en un momento en que tantos estadounidenses están insatisfechos con la actuación de Biden y el rumbo de la nación, “entonces creo que habrá un momento de ajuste de cuentas”, dijo Ruffini, autor del libro “Party of The People” de recién publicación sobre la cambiante coalición del Partido Republicano. “Será un problema grave, mucho más grave que cuando escribieron la ‘autopsia’ en 2012, cuando nos enfrentábamos a un talento político de una generación en Barack Obama. Pondría en cuestión la capacidad de hacer las cosas más básicas a nivel nacional”.

Por el contrario, si Trump vuelve a ganar el voto electoral pero fracasa en el voto popular, entre los perdedores no sólo estarían Harris y los demócratas, sino también el supuesto básico de los libros de educación cívica de que en la democracia estadounidense gobiernan las mayorías.

 

En qué consiste el plan de Seguridad de Claudia Sheinbaum anunciado en plena crisis de violencia en México

  • Autor,Daniel Pardo
  • Título del autor,Corresponsal de BBC Mundo en México

México vive una nueva crisis de violencia y el gobierno de Claudia Sheinbaum, que cumple una semana en el poder, anunció este martes cómo lo quiere resolver.

El macabro asesinato del alcalde de Chilpancingo el domingo, en el oeste del país, se sumó a la guerra abierta entre las facciones del Cartel de Sinaloa, en el norte. La semana pasada, además, seis migrantes murieron en el sur de México después de que militares dispararan contra el vehículo en el que viajaban.

En este contexto, el nuevo gabinete presentó su plan de contingencia.

“No va a regresar la guerra contra el narco”, advirtió Sheinbaum en conferencia de prensa. “Nosotros vamos a usar prevención y atención a las causas (…) Los delitos de alto impacto van a disminuir porque hay una estrategia y se va a cumplir”.

Aunque habrá un énfasis distinto hacia el tema, Sheinbaum insistirá en una premisa de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador: “Seguimos creyendo en la máxima de que la seguridad y la paz son fruto de la justicia; justicia social pero también un sistema de justicia que funcione y proteja a la población”, dijo la mandataria.

La “conferencia matutina” de este martes, como llama el nuevo gobierno al esquema de “mañaneras” establecido por AMLO, fue dedicada a explicar en qué consiste el plan de seguridad del nuevo gobierno.

Aunque durante los últimos 6 años los homicidios bajaron levemente cada año, en términos absolutos el sexenio obradorista fue más violento de la historia reciente del país.

Sheinbaum quiere cambiar la aproximación al tema. Y propone su experiencia en la alcaldía de Ciudad de México, entre 2018 y 2023, como antecedente de lo que puede ser la estrategia a nivel nacional.

Los homicidios y los secuestros en la capital se redujeron a la mitad durante los últimos seis años.

Y el secretario de Seguridad de la ciudad es ahora el del país: se trata de Omar García Harfuch, un joven policía y abogado que, gracias a su popularidad, llegó a ser considerado como candidato presidencial del oficialismo.

Fue él quien dio a conocer en la mañana del martes los cuatro focos del plan.

Omar García Harfuch y Sheinbaum

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,Omar García Harfuch fue uno de los funcionarios estrella del gobierno de Sheinbuam en la Ciudad de México.

1. Atención a las causas

El primero es un saludo al legado de AMLO: lucha contra el crimen con política social.

Sheinbaum dio como ejemplo el programa Barrio Adentro que se implementó en CDMX.

“Todas las secretarías se sumaron para atender a la gente en las zonas de mayor índice delictivo”, recordó. “Si el joven no estaba yendo a la preparatoria, lo llevábamos. Si no tiene universidad o trabajo, se los encontramos”.

La idea del gobierno es que, en la medida en que los jóvenes tengan algo que hacer, una vida sana y un proceso de formación consolidado, es menos probable que opten por entrar al crimen.

Algunos críticos citan estudios especializados que no han encontrado una relación causal entre pobreza y delincuencia, y apuntan a los problemas de corrupción dentro de policías y fiscalías como factores de la violencia.

Pero Sheinbaum, también citando análisis académicos, explicó que los jóvenes se suman a los grupos delictivos por razones que la política social del gobierno puede atender: ausencia de recursos económicos, una identidad social y cultural que quizá no tienen en la familia y falta de acceso a la educación y al empleo.

“El gobierno de México, con sus diferentes secretarías, tiene que ir al territorio para apoyar a la gente”, dijo la mandataria.

Funeral de Alejandro Arcos

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,La familia del alcalde de Chilpancingo en el funeral el lunes.

2. Consolidación de la Guardia Nacional

Otro punto polémico del plan del gobierno es seguir fortaleciendo el papel de la Guardia Nacional para luchar contra el crimen.

El gobierno de AMLO desmanteló a la vieja Policía Federal, acusada de corrupción y de tener vínculos con el crimen organizado, y la remplazó por la Guardia Nacional, una organización con 140.000 oficiales también de corte civil pero adscrita a la rama militar.

Durante los 6 años de López Obrador en el poder las Fuerzas Armadas pasaron de ser defensores de la soberanía a colaborar en la construcción de infraestructura pública, tener presencia en las calles y participar en la gestión de entidades y empresa públicas.

Antes de terminar el gobierno de AMLO, el oficialismo aprobó una polémica reforma constitucional que transfiere a la Guardia Nacional de la Secretaría de Seguridad a la Secretaría de Defensa.

Muchos, de entrada, consideran que los militares no deberían tener funciones de orden público. De hecho, el asesinato de seis migrantes en un retén militar en Chiapas el fin semana se tomó como un ejemplo de la problemática que ello implica.

“La Guardia Nacional es una institución policial definida por una doctrina militar bajo regulación estricta. Es falso que haya militarización, lo que estamos haciendo es aprovechar las capacidad de la secretaria de la Defensa para que la Guardia Nacional se pueda consolidar”, sostuvo este martes García Harfuch.

“Hay familias que no tienen acceso a la policía. Ahí es donde la Guardia Nacional jugará un rol importante”, aseguró.

Guardia Nacional en huracán Milton

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,Otras de las nuevas funciones de la Guardia Nacional es ayudar a socorren durante desastres naturales.

3 y 4. Inteligencia y coordinación

Sheinbaum y García anunciaron que la tercera y cuarta parte del plan tienen un objetivo común: luchar en contra de la impunidad, que en México se da en un 90% de los casos delictivos.

Por un lado, se busca tener mejor información sobre los crímenes y, por el otro, que esa información sea gestionada de manera articulada por todas las instituciones competentes.

Parte del problema actualmente en México es que las denuncias de posibles delitos se filtran a los grupos armados, que por su parte aprovechan la fragmentación de los organismos de seguridad para desarrollar sus actividades.

“No se trata solo de reaccionar a los delitos, sino anticiparse a ellos, usando inteligencia y recursos tecnológicos más avanzados para analizar datos, identificar patrones y comprender dinámicas en zonas con más incidencias”, dijo el secretario de Seguridad.

Sheinbaum con militares

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,Sheinbaum tendrá en las Fuerzas Armadas un aliado fundamental al tiempo que un desafío difícil de controlar.

Para eso, el gobierno creará dos entidades: una subsecretaría de inteligencia y una academia de la seguridad para policías y fiscales.

Para empezar, las autoridades federales se van a trasladar este mismo martes a Culiacán, capital de Sinaloa, para atender la batalla entre las dos facciones del cartel de Sinaloa que estalló tras la detención en Estados Unidos del capo Ismael “El Mayo” Zambada.

“La seguridad es un problema que requiere una responsabilidad compartida y una respuesta unificada”, dijo García Harfuch.

Parte del éxito de la política de seguridad en la Ciudad de México fue precisamente lograr que las policías y fiscalías estuvieran coordinadas para atender las denuncias.

Y parte de la duda que expertos tienen es cómo puede el gobierno central coordinar instituciones grandes, autónomas y diversas de cada Estado.

El monstruo de la violencia a nivel nacional es mucho más poderoso y diverso que a nivel local. Y las fuerzas de seguridad del Estado tienen menos influencia, control territorial e infraestructura a nivel federal que a nivel local.

Ese será, precisamente, el gran desafío de Claudia Sheinbaum.

PLAN NACIONAL: Luces y sombras del operativo del gobierno contra migrantes haitianos indocumentados

En Santiago, la presencia militar, de agentes de Migración, sus famosas “camionas” y la Policía Nacional en las calles, ha incrementado, y con ellos, las constantes denuncias de abuso de poder y maltratos, incluyendo, la detención de ciudadanos dominicanos.

Tal como lo ha dispuesto el presidente Luis Abinader, los operativos migratorios se han intensificado a fin de alcanzar la meta de repatriar a 10,000 inmigrantes irregulares por semana.

En Santiago, la presencia militar, de agentes de Migración, sus famosas “camionas” y la Policía Nacional en las calles, ha incrementado, y con ellos, las constantes denuncias de abuso de poder y maltratos, incluyendo, la detención de ciudadanos dominicanos.

hacinados y sin comida

La desesperación de cientos de migrantes detenidos en el centro de acopio sobresale hasta las afueras del lugar. El olor y los escándalos penetran el portón del departamento de Migración aquí en Santiago.

Adentro, el panorama es todavía peor. De acuerdo a Jumilce Valcin, un pastor haitiano que facilidades para entrar al recinto y asistir a los detenidos, se estima que hay de entre 60 a 80 personas por habitación o celda, por lo que “algunos no pueden ni respirar, de tanta gente”.

Allí hay migrantes que han permanecido apresados hasta por dos días, donde no se permite entrar comida, solo una botella de agua. A este centro de acopio de Santiago llega gente detenida en otras demarcaciones, como Moca.

Una vez llegan al recinto, tienen derecho a una llamada para avisar que han sido detenidos y puedan llevarles lo que necesitan para salir o para su viaje de retorno a Haití.

Afuera del centro de detención, muchos familiares, allegados y empleadores dijeron estar de acuerdo con la repatriación de las personas con estatus ilegales, siempre y cuando se les respete su dignidad humana y no los maltraten.

caso de menores

Varios nacionales haitianos de los que permanecían en las afueras del centro de migración de Santiago, esperaban que dejaran en libertad a sus hijos o dependientes menores de edad, quienes habían sido apresados mientras se dirigían a la escuela y otros mientras trabajaban.

Un hombre, que prefirió no identificarse, contó que a sus dos hijos se los llevaron a pesar de haberse identificados como menores de edad y les enseñaron su mochila con cuadernos y libros mientras se dirigían a la escuela.

Otro caso es el de Lenny Pérez, una mujer que tenía a un menor haitiano trabajando como delivery. Cuenta que es un muchacho bueno, que todo lo que consigue es para comprarle medicina a su madre, que está enferma de cáncer.

“El se iba a montar en el motor, (a llevar un pedido) y llegó migración y lo montó, yo les dije, mira él es menor, trabaja aquí, su mamá tiene cáncer y vive a una esquina, yo te puedo llevar donde ella, y me dijeron no, yo le enseñé el carnet de escuela y me dijeron “quítenme eso de ahí que él es haitiano”, y para adentro se lo llevaron”, contó Pérez a LISTIN DIARIO.

Asimismo, Lenny atestiguó como un guardia rompió un documento de identidad que un nacional haitiano le estaba mostrando.

dominicanos apresados

Miguelina Barrientos, es una madre dominicana residente en la provincia de Montecristi, quien se encontraba afuera del centro de Migración de Santiago, buscando a su hijo a quien los guardias apresaron “por ser negro”.

Cuenta que el muchacho fue detenido mientras compraba una comida en Villa Vásquez, “porque ahora uno no puede ser de color negro, ahora es un delito ser negro, porque uno es negro ahora uno es haitiano”.

Dice que después de una larga espera, cuando le permitieron pasar a ver a su hijo, este le dijo “sácame de aquí, que yo no soy ningún haitiano”. Miguelina indicó que después de mostrar la cédula dominicana, el pasaporte y residencia americana de su hijo, fue dejado en libertad, pero que cuando é llegó al centro y se identificó como dominicano, un guardia le pidió 500 pesos.

el retorno

Si bien miles son deportados diariamente, otros tantos regresan a los pocos días. Contadas por los mismos haitianos, estas son las historias de su travesía para volver y cuanto les cuesta:

“Entre 9 y 10 mil pesos si es en vehículo como motoconchos, carros y yipetas que ya tienen el negocio cuadrado con los agentes de migración en la frontera. Si es por el monte, cinco o seis días caminando, son entre 4 y 5 mil pesos”, explica un nacional haitiano conocido como Chipa, quien trabaja en la agricultura de República Dominicana desde hace 18 años.

A él lo han deportado a Haití en cuatro ocasiones. La última vez, un viernes de hace aproximadamente dos meses, fue detenido cuando iba de camino a su trabajo. Cuenta que le faltaron 200 pesos para pagar 10 mil, por el viaje de retorno con un motoconcho.

“Se le paga a los motoconchos, migración los para pero ellos pagan el peaje a los guardia los dejan seguir”, indicó. Dice que los agentes de migración ya conocen a los choferes que se dedican a este trabajo de movilizar a los ilegales, y por eso no los detienen.

Asimismo, otro nacional haitiano identificado como Lele, dice que una sola vez lo llevaron preso, ya que antes, con su carnet de trabajo podían venir al país “normal”, pagando su pasaje, pero ahora, es escondido. “si tu no vienes escondido, la guardia y migración te devuelven para atrás”

Cuenta que el problema es que “venir escondido sale más caro, entre 10 mil y 9 mil pesos”. Explica que la guardia coordina con haitianos que conocen, ellos pagan y los agentes dejan el espacio libre para que ellos crucen.

Asegura que actualmente, tienen miedo porque no pueden salir a trabajar, “uno sale de trabajar cansado, explotado y la guardia de una vez se lo lleva a uno”, dijo, asegurando que “uno viene aquí atrás del trabajo y después a pasar mucho trabajo cuando lo agarran”.

Dijo además, estar de acuerdo con que se deporten a los ilegales, “porque ese su trabajo”, pero la manera no es la correcta. “Meten a todos en ese calentón de la camiona, niñas, niños, mujeres embarazadas, a todos”, puntualizó.

sector bananero

El sector agrícola, sobre todo el bananero en la provincia Valverde, es uno de los que más se ven afectados por la deportación masiva de nacionales haitianos, ya que son su principal mano de obra.

Francis Polanco, un productor bananero de la zona, explicó que “hay un mito sobre todo en el criterio de que se emplea mano de obra haitiana porque es más barata, negativo, ya las cosas han cambiado muchísimo a nivel de campo en ese sentido, pero básicamente también porque el dominicano no quiere trabajar el campo, no quiere ir acá”.

Dice que en los últimos días la presión ha aumento, “antes ellos andaban en un motor y una camioneta ahora andan tres motores y dos camiones”, sin embargo, los primeros días se ve el resultado y luego ya no.

Polanco Entiende que los funcionarios deben buscar las soluciones y alternativas para regularizar a los trabajadores del campo y de otros sectores como la construcción. O bien, que los controles sean en todas partes, no solo en las partes críticas o donde hay comercio.

“Yo tengo trabajadores que se lo llevan hoy, y ocho mil pesos después, a los cuatro días ya están aquí otra vez”, puntualizó.

Indicó que anteriormente, a través de la Asociación Dominicana de Productores de Banano, Inc. (Adobanano), se emitió un carnet que les permitía a ellos, por el hecho de que estaban trabajando, permanecer aquí, pero los guardias se lo están quitando. “Ellos muestran el carnet a los agentes y ellos dicen que no lo reconocen porque no se hizo un acuerdo con migración. Pues si eso es lo que hay que hacer, vamos a hacer el acuerdo”.

plan de regularización

El Plan Nacional de Regularización de Extranjeros (PNRE) de la República Dominicana fue implementado en 2013 como respuesta a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC-0168-13) y se basó en el Decreto 327-13, diseñado para regularizar a los extranjeros en situación migratoria irregular que residían en el país antes de 2011, permitiendo que más de 288,000 personas obtuvieran un estatus legal.

Sin embargo, el PNRE emitió sus últimos documentos importantes a mediados de 2017, cuando los permisos iniciales otorgados durante la regularización comenzaron a vencer. Durante ese período, se emitieron alrededor de 230,065 carnés para personas que lograron obtener un estatus migratorio regular.

Este plan tuvo una duración inicial de 18 meses, durante los cuales las personas podían solicitar su regularización. Sin embargo, desde el vencimiento de los permisos iniciales en 2017, se ha evidenciado que el proceso ha sido problemático. Una auditoría realizada en 2022 mostró que 97% de los extranjeros regularizados no cumplieron con todos los requisitos, lo que ha llevado a dificultades para mantener la continuidad y eficacia del plan.

ANÁLISIS | Las sorpresas de octubre se acumulan, pero una carrera a cara o cruz parece inmune a los sobresaltos

Harris lidera las preferencias de votantes latinos, según encuesta

 Fuente: CNN

(CNN) – Las sorpresas de octubre se suceden a un ritmo vertiginoso. Pero la cuestión es si las graves crisis nacionales e internacionales pueden romper el empate entre Donald Trump y Kamala Harris en unas elecciones que ya han estado marcadas por una gran agitación.

La Casa Blanca está lidiando con tres desafíos que podrían amenazar las esperanzas de la vicepresidenta y ofrecer una apertura a la narrativa del candidato republicano sobre la negligencia de la era Biden. A un mes de las elecciones, EE.UU. se enfrenta a la grave posibilidad de verse arrastrado a un conflicto en Medio Orienteuna huelga de trabajadores portuarios podría afectar a los consumidores, preocupados por la inflación; y la presión política está aumentando como consecuencia del huracán Helene.

Trump, por su parte, fue golpeado este miércoles al hacerse público un documento de 165 páginas en el que el fiscal especial Jack Smith da la imagen más completa del caso federal de interferencia en las elecciones de 2020. El expresidente se declaró inocente, pero la presentación volvió a enfatizar su intento de robar las últimas elecciones en el frenético final de una campaña parcialmente moldeada por las afirmaciones de los demócratas de que supone una amenaza existencial para la democracia estadounidense.

Cada situación pone de relieve las vulnerabilidades potenciales de ambos candidatos mientras los votantes se deciden. El trío de pruebas al que se enfrenta Harris conlleva posibles consecuencias económicas, políticas y humanitarias si el Gobierno se equivoca. Y el nuevo escrutinio del comportamiento de Trump tras las elecciones de 2020 podría hacer que algunos votantes cuestionen de nuevo su idoneidad para el Despacho Oval.

El expresidente Donald Trump habla durante un evento de campaña en Dane Manufacturing en Waunakee, Wisconsin, el 1 de octubre de 2024.

La intromisión electoral de Trump vuelve a la carrera de 2024

Uno de los aspectos más desconcertantes de las elecciones de 2024 es que un expresidente acusado de intentar subvertir las elecciones anteriores tenga incluso posibilidades de ganar estas.

La profundidad de la supuesta trama de robo de elecciones de Trump quedó al descubierto en la presentación de Smith, que dijo que “utilizó ampliamente actores privados y la infraestructura de su campaña para intentar anular los resultados de las elecciones”. Smith, tratando de eludir la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de este verano que concedió a los presidentes inmunidad sustancial por actos oficiales, añadió que Trump “operó a título privado como candidato a un cargo”.

En una de las partes más condenatorias de la presentación, Smith dijo que tenía pruebas que demostraban que el entonces presidente dijo a los miembros de su familia: “No importa si ganaste o perdiste las elecciones. Tienes que luchar como un demonio”.

Trump afirmó falsamente que toda su exposición legal prueba que el Gobierno de Biden armó a la justicia contra él para entrometerse en estas elecciones. El portavoz de la campaña, Steven Cheung, afirmó que “el presidente Trump está dominando, y los demócratas radicales en todo el Estado profundo están entrando en pánico”.

Trump también obligó a sus compañeros republicanos a adoptar sus falsas afirmaciones de fraude en 2020. En el debate vicepresidencial del martes, su compañero de fórmula J.D. Vance no se atrevió a decir públicamente que su jefe perdió las últimas elecciones.

Aunque los votantes republicanos parecen dispuestos a tragarse la falsa narrativa de Trump, sigue sin estar claro hasta qué punto los acontecimientos de hace cuatro años siguen pesando en la mente de los votantes de los estados indecisos y en qué medida, si es que lo hace, el documento revelado de Smith marcará la contienda.

La vicepresidenta Kamala Harris camina con el alcalde de Augusta, Garnett Johnson, mientras inspeccionan los daños causados por el huracán Helene, en el vecindario Meadowbrook de Augusta, Georgia, el 2 de octubre de 2024.

Los acontecimientos amenazan con conspirar contra Harris

La mayor vulnerabilidad de Harris puede residir en la sensación de que la normalidad pospandémica que Joe Biden se comprometió a restaurar en 2020 aún no se ha hecho realidad, mientras los republicanos argumentan que el liderazgo demócrata se ve superado por la cascada de acontecimientos en el país y en el extranjero.

Una guerra largamente temida entre Irán e Israel podría obligar a Estados Unidos a enfrentarse a Teherán tras más de cuatro décadas de antagonismo por vía de otros y poner a los estadounidenses en peligro. Cualquier crisis energética podría disparar los precios de la gasolina y hacer añicos las credenciales económicas de Harris.

El paro portuario está haciendo que el Gobierno se debata entre su apoyo a los sindicatos y la necesidad imperiosa de evitar la escasez en los supermercados y la subida de los precios. Mientras tanto, Helene es el segundo huracán más mortífero que ha azotado el territorio continental de Estados Unidos en los últimos 50 años, después del Katrina en 2005, que se convirtió en un símbolo de cómo los desastres naturales mal gestionados pueden crear cataclismos políticos.

“Miren el mundo de hoy: miren los misiles que vuelan ahora mismo en Medio Oriente, miren lo que está pasando con Rusia/Ucrania, miren la inflación que está destruyendo el mundo. ¡NADA DE ESTO OCURRIÓ MIENTRAS YO ERA PRESIDENTE!”, escribió Trump en la red social Truth Social el martes. Su argumento ignora el caos diario que se desató cuando él estaba en el cargo. Pero a diferencia de 2020, en medio de su fallida gestión de la crisis de la covid-19, Trump no está en el cargo y su puesto podría ser un argumento electoral contra el actual Gobierno. Las crisis proliferantes también permiten a Trump revivir uno de los temas clave de su campaña: que él ofrece fortaleza y Harris y Biden son débiles.

Cada uno de los problemas que se ciernen sobre la carrera hacia la Casa Blanca podría calificarse como el cliché sorpresa de octubre. Sin embargo, su impacto es difícil de evaluar, ya que los numerosos giros de esta campaña aún no han tenido una repercusión decisiva. Trump, por ejemplo, fue condenado por un delito y ha escapado a dos intentos de magnicidio. Un presidente en funciones que se presentaba a la reelección abandonó su campaña pocos meses antes del día de las elecciones.

Aun así, tras el debate vicepresidencial del martes por la noche, no hay ningún acontecimiento programado que ofrezca la perspectiva de un giro importante en la campaña. Esto significa que la gestión eficaz de las crisis que surjan podría ser aún más vital.

En teoría, cualquier acontecimiento podría tener una enorme importancia entre los cientos de miles de votantes de un puñado de estados indecisos que definirán estas elecciones. Harris tiene una estrecha ventaja en algunas encuestas nacionales, pero la mayoría de las encuestas en los estados indecisos no muestran un líder claro y los márgenes están dentro de los errores de muestreo.

El sistema antimisiles Cúpula de Hierro de Israel intercepta cohetes tras el lanzamiento de una salva de misiles balísticos por parte de Irán, visto desde Ashkelon, Israel, el 1 de octubre de 2024.

Una peligrosa crisis en Medio Oriente

Es difícil imaginar un factor intangible más inoportuno a pocas semanas de unas elecciones que una crisis de seguridad en Medio Oriente, una región que ha confundido a los presidentes estadounidenses durante décadas.

Tras la ofensiva terrestre de Israel en Líbano y la muerte en un ataque con misil del líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, la región se encuentra aún más en el filo de la navaja después de meses de guerra de Israel contra Hamas en Gaza, tras los atentados terroristas del 7 de octubre. Estados Unidos y sus aliados ayudaron a repeler el ataque con misiles balísticos de Irán contra Israel esta semana, pero la atención se desplazó ahora a la respuesta de Israel tras la advertencia del primer ministro, Benjamin Netanyahu, a Teherán de que ningún lugar está fuera del alcance de las fuerzas israelíes.

Los partidarios de Netanyahu en Israel y Estados Unidos le instan a aprovechar un momento de debilidad para la República Islámica tras el éxito de las fuerzas israelíes en la eliminación de líderes clave de los grupos de presión iraníes. Netanyahu aumentó las expectativas de otra escalada al advertir que Irán cometió un gran error con sus ataques de represalia y “pagará por ello”.

Pero Biden dio este miércoles el inusual paso de advertir públicamente a Israel contra cualquier intento de atacar las instalaciones nucleares iraníes. “La respuesta es no”, dijo al ser preguntado por una posible operación de ese tipo, y afirmó que EE.UU. discutiría con los israelíes cómo podrían responder.

Pero el problema de Biden es que Netanyahu ha adquirido el gusto de ignorar las preocupaciones de Estados Unidos sobre sus acciones en Gaza y Líbano. Esto ha dañado la autoridad del Gobierno. Pero el líder israelí también ha actuado con la expectativa de que Washington se verá obligado a salir en defensa de Israel en cualquier caso.

También hay una importante dimensión política en el empeoramiento de las tensiones. Trump y sus aliados están animando a Netanyahu, tanto por la sinergia ideológica con su Gobierno de extrema derecha como quizás también porque una sensación de crisis creciente podría impulsar las esperanzas del expresidente de ganar un segundo mandato no consecutivo. Y los movimientos militares de Israel, que causaron miles de víctimas civiles en Gaza y Líbano, también amenazan con ampliar las divisiones en el Partido Demócrata por el fracaso de Harris y Biden a la hora de frenar a Netanyahu.

Algunos líderes comunitarios, por ejemplo, advierten de un descenso de la participación progresista y árabe-americana en estados clave, como Michigan, el mes que viene.

Un buque portacontenedores permanece anclado en el puerto de Nueva York mientras espera que el puerto de Newark reabra después de que miembros de la Asociación Internacional de Estibadores abandonaran el trabajo, en Staten Island, Nueva York, el 2 de octubre de 2024.

La huelga portuaria podría provocar un caos económico

La huelga de casi 50.000 miembros de la Asociación Internacional de Estibadores (ILA, por sus siglas en inglés) en los puertos de la costa este y del Golfo está bloqueando el flujo de importaciones y exportaciones de Estados Unidos.

Si las piezas se retrasan, las fábricas estadounidenses podrían paralizarse. Y la escasez de productos al por menor podría generar subidas de precios que recordasen a los estadounidenses lo peor de la crisis inflacionaria de la que Trump culpó a Biden y Harris. El Gobierno puede tener cierto margen de maniobra: los productos ya enviados y almacenados pueden mitigar el impacto inmediato de la huelga salarial. Pero las presiones políticas aumentarán cada día para lograr una resolución.

Biden, en el ocaso de una carrera política definida por su reverencia a los sindicatos, dice que no utilizará sus poderes para suspender la huelga. Tanto él como Harris defendieron que la negociación colectiva es la mejor forma de poner fin al conflicto.

La transformación del Partido Republicano por parte de Trump y sus intentos de cortejar a los obreros se reflejan en su petición de que los trabajadores tengan la oportunidad de negociar mejores salarios. Un candidato más tradicional del Partido Republicano podría haberse puesto del lado de las compañías portuarias y navieras. Pero el expresidente también intentó convencer a los votantes de que Harris es la culpable del estancamiento.

La candidata demócrata dijo este miércoles que la huelga tenía que ver con la “justicia” y los derechos de los estibadores a participar en los enormes beneficios de las navieras. Y advirtió que la retórica pro-laboral de Trump era falsa. “Donald Trump quiere hacernos retroceder a una época en la que los trabajadores no tenían libertad para organizarse”, dijo, acusando al candidato del Partido Republicano de bloquear los beneficios de las horas extraordinarias y de apoyar a los antisindicales cuando era presidente.

Sin embargo, la disputa es lo último que quiere Harris en un momento en el que trata de aprovechar algunas encuestas que la muestran reduciendo la ventaja de Trump en economía, el tema que los votantes dicen sistemáticamente que más les preocupa de cara a las elecciones.

El presidente Joe Biden habla durante una sesión informativa operativa en el Centro de Operaciones de Emergencia de Raleigh tras el paso del huracán Helene, en Raleigh, Carolina del Norte, el 2 de octubre de 2024.

La furia de Biden apunta a una verdad más profunda

Las administraciones presidenciales son ahora muy conscientes de la impresión de haber fallado a los estadounidenses atrapados en catástrofes naturales.

Por ello, la vicepresidenta se apresuró este miércoles a mitigar las repercusiones políticas del huracán Helene, que provocó terribles inundaciones, incluso en partes de dos estados indecisos, Georgia y Carolina del Norte, y causó la muerte de al menos 189 personas, muchas más aún en paradero desconocido. Harris voló a Augusta, Georgia, para inspeccionar los daños y ofrecer información actualizada sobre la aceleración de los esfuerzos federales de socorro. Biden, que hizo un recorrido aéreo por los daños en Carolina del Norte, pidió al Pentágono que apruebe el despliegue de 1.000 soldados en servicio activo que se unirán a los cientos de efectivos de la Guardia Nacional que ya participan.

Pero Trump ya ha tratado de manipular la tragedia en beneficio político, acusando a Biden de “dormirse” tras la tormenta. Un expresidente que será recordado por su fallida gestión de las emergencias federales también dijo falsamente que el gobernador republicano de Georgia, Brian Kemp, no había podido contactar con el presidente.

“Está mintiendo, y el gobernador le dijo que estaba mintiendo”, dijo Biden el lunes. “No me importa lo que diga de mí, me importa lo que él comunica a la gente que lo necesita”, dijo el presidente. “Da a entender que no estamos haciendo todo lo posible. Lo estamos haciendo. Lo estamos haciendo”.

El enfado del presidente no solo resumía su frustración por el intento de Trump de explotar a Helene. Puso de relieve el poder de permanencia del movimiento característico del expresidente de reinventar la realidad. Hace cuatro años, Biden pensó que lo había erradicado para siempre. Pero Trump sigue aprovechando el tumulto en su propio beneficio.

La debilidad de la oposición queda de manifiesto en la discusión del proyecto de reforma constitucional

Desde el pasado jueves, última reunión que realizó la comisión bicameral integrada para el estudio de los puntos del particular, los congresistas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP) continúan un veto a la modificación que persigue alcanzar el Poder Ejecutivo a la Carta Magna.

Congreso NacionalArchivo

Los representantes de los distintos partidos políticos opositores que conforman al Congreso Nacional están perdiendo fuerza en el proceso de discusión y conocimiento del proyecto de reforma constitucional propuesto por el presidente Luis Abinader.

Desde el pasado jueves, última reunión que realizó la comisión bicameral integrada para el estudio de los puntos del particular, los congresistas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP) continúan un veto a la modificación que persigue alcanzar el Poder Ejecutivo a la Carta Magna.

En esa mesa de trabajo, congresistas de ambos sectores políticos lamentaron la forma aplicada por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) para apresurar la aprobación de la pieza en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, quienes, según aseguran los opositores, se han convertido en “ciegos y sordos”.

El vocero de la bancada del PLD en la cámara baja, Gustavo Sánchez, aseguró que el PRM se está posicionando en “un partido único” que no escucha a las demás organizaciones políticas.

Asimismo, el diputado Danilo Díaz lamentó que no fuera acogida la propuesta realizada por el PLD, FP y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de desarrollar un referendo para garantizar la validación de la sociedad. Con las declaraciones de los legisladores del PLD también coincidió el diputado Tobías Crespo, de la FP.

Luego de esto, la comisión especial presidida por el senador Pedro Catrain culminó sus trabajos y rindió un informe favorable en la sesión extraordinaria celebrada el pasado viernes, donde el proyecto que declara la necesidad de una reforma constitucional fue declarado de urgencia y aprobado en dos lecturas consecutivas.

La pieza ahora pasa a la Cámara de Diputados, donde se espera un final similar. Entonces la discusión se trasladará a la Asamblea Nacional Revisora conformada por los congresistas de ambas cámaras legislativas.

En esa sesión extraordinaria del Senado, donde se aprobó el proyecto en dos lecturas, quedó de manifiesto la debilidad opositora: con la presencia en el hemiciclo de 28 senadores que tiene el PRM para la oposición fue imposible impedir su aprobación.

Una reforma constitucional “validada” por la sociedad

La FP, único en la lista de partidos contrarios al PRM en tener representación en la Cámara Alta con tres senadores, no emitió ninguna opinión al momento de ser aprobada la pieza.

El senador de La Romana, Eduardo Espiritusanto, y el de San Juan, Félix Bautista, únicamente votaron en contra del proyecto, dejando a un lado la posibilidad de tomar un turno a la palabra para manifestar sus opiniones divergentes.

Mientras que el vocero del partido verde, senador Omar Fernández, presentó una excusa por no acudir a la sesión.

En tanto, los diputados del PLD, quienes no tienen representación en el Senado, enviaron un informe disidente a través de la comisión destacando diversas razones que mostraban, de acuerdo con su visión, la ilegitimidad e inviabilidad de la propuesta de reforma.

En medio de ese panorama, el senador de La Vega, Rogelio Genao, y el legislador de la provincia Hato Mayor, Cristóbal Venerado, fueron los únicos en levantar la mano para ejercer su derecho a la palabra, oportunidad que aprovecharon para apoyar y señalar los beneficios que entienden permitirá la iniciativa del presidente Abinader.

Específicamente, Genao aseguró que este caso de reforma es único, teniendo en cuenta que es la primera ocasión que un presidente inicia un proceso para “autolimitarse y desprenderse del poder”.

Por igual, el dirigente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) dijo estar convencido que esta transformación de la Carta Magna dictará un nuevo sistema de candado para garantizar a lo largo de los años la permeancia de la democracia en la Constitución.

Rumbo a la Cámara de Diputados

En los próximos días, los 190 congresistas que tiene la Cámara de Diputados deberán decidir si el objeto del proyecto que declara la necesidad de una reforma constitucional tiene que ser aprobado o, en su defecto, ser modificado.

Sin embargo, la situación no cambia de manera radical para la oposición, ya que el PRM y los partidos aliados tienen 146 de los 190 diputados para acoger el documento del primer mandatario.

En caso de ser aprobado de manera definitiva en el órgano constitucional, el presidente del Senado tendrá un plazo de 15 días para convocar a la Asamblea Nacional Revisora con el objetivo de conocer el proyecto, según lo establece el artículo 270 de la Constitución sobre la convocatoria de la Asamblea Nacional Revisora.

10 años tras Ayotzinapa: “La deuda de AMLO”

27 de septiembre de 2024

El sombrío balance del Gobierno mexicano en la lucha contra la violencia y la situación en Argentina son algunos de los temas que ocupan a la prensa alemana esta semana.

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En el décimo aniversario de Ayotzinapa, el periódico berlinés TAZ escribe: “México arde. A pocos días de que Andrés Manuel López Obrador entregue la presidencia a su sucesora, Claudia Sheinbaum, el 1 de octubre, el jefe de Estado se enfrenta a un caos en la lucha contra la violencia: al menos 60 personas han muerto en enfrentamientos internos del cartel de Sinaloa en la norteña ciudad de Culiacán en los últimos días. En el suroccidental estado de Michoacán, los campesinos se declararon en huelga para protestar contra el asesinato de un empresario agrícola que se negó a pagar los #impuestos’ exigidos por una banda mafiosa. Y en el sureste, miles de personas se vieron obligadas a abandonar su tierra cuando dos cárteles se enfrentaron en una guerra por el control de la frontera con Guatemala. 30.000 personas se manifestaron recientemente allí, en el estado deChiapas, con una ‘peregrinación por la paz’ contra el terror y la inacción del Estado. López Obrador, AMLO, deja tras de sí una ‘deuda mortal’, explica el centro católico de medios de comunicación CCM.

El jefe del Estado, de izquierda moderada, también le debe algo a Clemente Rodríguez, de 57 años. Rodríguez lleva diez años buscando a su hijo. Christian Rodríguez y otros 42 compañeros de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en la ciudad de Iguala, en el sureño estado de Guerrero, fueron secuestrados por miembros de la banda Guerreros Unidos y agentes de Policía la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014, probablemente con ayuda del Ejército. Otras seis personas murieron. Rodríguez lucha junto a los familiares para que la verdad salga a la luz. Pero, hasta el día de hoy, siguen sin saber qué les pasó a sus seres queridos. ‘Este presidente fue una decepción total para nosotros’, dijo a TAZ.

(…) Los familiares llevan varios meses sin hablar con López Obrador. ‘No vemos condiciones para más reuniones porque siempre terminan en confrontación’, explica su abogado, Vidulfo Rosales. ¿Será todo mejor con la nueva presidenta? Hasta ahora, se ha mantenido en la línea de AMLO en la lucha contra la mafia. Sin embargo, Clemente Rodríguez no quiere darse por vencido: ‘Hay que darle un pequeño anticipo de confianza a Sheinbaum'”.

“Si el planteamiento de Milei tiene éxito, cambiará el mundo”

La publicación en línea WELTplus ofrece una entrevista al economista Philipp Bagus, profesor de economía de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid. Estas son algunas de las preguntas y respuestas:

“WELT: Sr. Bagus, en estos días se publica su libro ‘La era Javier Milei’. ¿Cuándo y dónde conoció al presidente argentino?

Philipp Bagus: En el ámbito académico de la Escuela Austriaca, Javier Milei era conocido como economista desde hacía tiempo. Le invité a mi conferencia de 2021 y participó a través de Zoom. También nos explicó a mí y a los estudiantes por qué se dedicó a la política. Esto es realmente controvertido entre los libertarios porque creen que es demasiado fácil traicionar las ideas de libertad en política. Desde entonces, estamos en contacto personal e intercambiamos ideas.

Javier Milei, durante un discurso.
Javier Milei, durante un discurso.Imagen: Lucas Vinicius Correia/dpa/picture alliance

WELT: ¿Cuál es el peligro (de la línea de Milei)?

Bagus: La cuestión es, por supuesto, qué pasa si no hay luz al final del túnel. Si el esperado repunte económico no se materializa. El peronismo, que ahora está en la oposición, sabe que, si Milei tiene éxito, no tendrá opción de llegar al poder durante mucho tiempo. Por eso, la oposición está haciendo todo lo posible para que no haya éxitos económicos. Pero si Milei triunfa, sería un punto de inflexión. Entonces esta vía también se popularizará en otros países. Por eso hay tanta resistencia contra él en los medios de comunicación liberales de izquierda y en el sector político de izquierda, porque cuestiona y desafía su poder. Para mí, la primera elección de un libertario como presidente tiene también un significado político mundial.

WELT: ¿Por qué hay tanta gente interesada en la figura de Milei y sus ideas?

Bagus: En Argentina, los problemas del mundo occidental son aún más pronunciados. Sobreendeudamiento, inflación, un Estado social demasiado exuberante, un sistema de pensiones que ya no funciona. Todos los demás países tienen que resolver también estos problemas. Si Milei tiene éxito con su planteamiento, incluso en Argentina, cambiará el mundo. Occidente se fijará en estas ideas liberales. Y eso llevará a un cambio de mentalidad. Por ignorancia e interés político, los medios de comunicación difunden deliberadamente muchas falsedades sobre él y sus planteamientos políticos. Mi libro explica por qué una persona con ideas tan crasas pudo ser elegida en una Argentina tan peronista, y cuáles son sus ideas”.

El experimento argentino: “las cifras hablan por sí solas”

El diario popular BILD dedica una nota al mercado de arriendos en Argentina y apunta: “¿Qué ocurre realmente cuando el Estado suprime casi todas las normas y simplemente se mantiene al margen? En Argentina, el presidente Javier Milei (53) ha osado hacer el experimento. Pocos días después de tomar posesión en diciembre de 2023, Milei firmó un megadecreto por el que suspendía numerosas leyes. También desreguló el mercado de la vivienda y derogó normas destinadas a proteger a los inquilinos.

La indignación de los círculos de izquierda fue enorme, pero las cifras hablan por sí solas: la oferta de departamentos de alquiler en los sitios web inmobiliarios aumentó casi un 200 %, mientras que los alquileres (ajustados a la inflación) cayeron alrededor de un 40 %. Así lo afirma el economista Federico González Rouco, de la consultora económica argentina Empiria Consultores. En BILD, Rouco señala que ahora es ‘más fácil encontrar una vivienda asequible’, aunque los alquileres sigan siendo demasiado altos en comparación con los salarios. La escasez de vivienda se palió simplemente con que el Estado se mantuviera al margen”.

(rml)

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