Un ensayo internacional publicado en The New England Journal of Medicine reveló el primer éxito comprobado de un antiviral oral para prevenir la enfermedad. Está bajo revisión de las agencias sanitarias FDA de EEUU y la EMA de Europa
15 May, 2026
Ensitrelvir es el primer antiviral oral que demostró prevenir la COVID-19 en contactos domésticos tras la exposición al SARS-CoV-2. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La prevención del COVID-19 sumó una herramienta inédita gracias a los resultados obtenidos con una antiviral oral de origen japonés.
Se trata de un fármaco que demostró por primera vez que puede reducir de forma significativa el riesgo de infección sintomática entre quienes han tenido contacto estrecho con un caso confirmado dentro de una vivienda particular.
La aprobación que ya recibió en Japón y la próxima decisión regulatoria esperada en Estados Unidos y Europa marcan el comienzo de una nueva etapa en la lucha contra el SARS-CoV-2. La posibilidad de utilizar un medicamento preventivo beneficiaría sobre todo a personas inmunosuprimidas y residentes en instituciones de cuidado, que permanecen en situación de vulnerabilidad ante el coronavirus pese al avance de la vacunación.
El antiviral oral japonés demostró una reducción significativa del COVID-19 sintomático en contactos domésticos, esperando aprobación en Estados Unidos y Europa. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La primera evidencia sólida de que un antiviral oral puede prevenir la enfermedad COVID-19 en personas expuestas al virus dentro de sus hogares.
Ensitrelvir, el medicamento desarrollado por la compañía japonesa Shionogi, logró reducir de manera significativa el riesgo de infección sintomática entre convivientes de pacientes recién diagnosticados, según los resultados presentados por el equipo de investigación y publicados en The New England Journal of Medicine.
Especialistas destacan que la novedad puede beneficiar especialmente a residentes de geriátricos y personas inmunodeprimidas, dos grupos donde la exposición al virus sigue siendo una amenaza seria pese al avance de las vacunas.
El medicamento desarrollado por Shionogi logró reducir en dos tercios el riesgo de infección sintomática en convivientes de pacientes positivos. (Freepik)
El estudio incluyó a más de 2000 contactos domésticos de pacientes con COVID-19 en Japón y en otros países, todos inicialmente negativos para el virus. La intervención consistió en administrar, dentro de las 72 horas del diagnóstico del paciente índice, una dosis de ensitrelvir durante cinco días.
La comparación con un grupo placebo arrojó una diferencia nítida: solo el 2,9% de quienes tomaron el fármaco desarrolló COVID-19 sintomática en los diez días siguientes, frente al 9,0% del grupo placebo. La reducción del riesgo se aproximó a dos tercios, un resultado que no alcanzaron antivirales previos.
El profesor Frederick Hayden, virólogo clínico de la Universidad de Virginia y uno de los principales autores del estudio, explicó que la diferencia con ensayos previos radica en el momento de inicio del tratamiento: “Lo importante es que la enfermedad sigue presente. Sin duda, un agente como este tiene cabida en la profilaxis posterior a la exposición”, declaró Hayden. El ensayo se diseñó para que la intervención comenzara en las primeras 72 horas tras la aparición de síntomas en el paciente índice, un intervalo más corto que el de investigaciones anteriores sobre antivirales.
El estudio internacional incluyó a más de 2000 personas expuestas al virus en sus hogares y fue publicado en The New England Journal of Medicine. (Freepik)
Los participantes tenían, en su mayoría, un grado previo de inmunidad por vacunación o infección, lo que refleja la realidad epidemiológica actual en muchos países.
El estudio no reportó hospitalizaciones ni muertes relacionadas con la COVID-19 en ninguno de los grupos, y la frecuencia de efectos adversos fue similar entre quienes recibieron ensitrelvir y quienes recibieron placebo.
El 15,1% de los tratados con el fármaco y el 15,5% de los del grupo placebo presentaron algún evento adverso, mientras que la proporción de eventos adversos graves apenas alcanzó el 0,2% en ambos grupos.
Ensitrelvir y su diferencia frente a otros tratamientos
Japón ya aprobó el uso profiláctico de ensitrelvir y Estados Unidos y Europa evalúan su autorización para prevenir contagios en el hogar. – REUTERS
Ensitrelvir actúa como inhibidor oral de la proteasa 3C, una enzima esencial para la replicación del SARS-CoV-2. Esta diana molecular ya fue utilizada en el diseño de otros antivirales, como el nirmatrelvir de Paxlovid, pero a diferencia de este último, ensitrelvir sí logró demostrar eficacia preventiva en contactos domiciliarios.
Estudios independientes previos comprobaron que acorta el período de eliminación viral en pacientes infectados, aunque su potencia en comparación con Paxlovid en el tratamiento de la infección aguda resultó algo menor, según datos de 2025.
“El fármaco bloquea una enzima que los coronavirus necesitan para replicarse, actuando sobre la misma diana que uno de los dos principios activos del antiviral Paxlovid de Pfizer”, explicó el mismo Hayden. Los resultados de ensitrelvir en profilaxis representan un punto de inflexión en el desarrollo de antivirales para la COVID-19 y ofrecen una alternativa a las personas que, por edad o condiciones de salud, mantienen un riesgo elevado de complicaciones graves.
El Ministerio de Salud de Japón aprobó en marzo el uso profiláctico de ensitrelvir, comercializado como Xocova, tras analizar los datos de este ensayo clínico. Las agencias regulatorias de Estados Unidos, Europa y otras regiones están evaluando el fármaco bajo la misma óptica, y se espera una definición durante el próximo mes.
Un éxito tras años de ensayos infructuosos
La profilaxis con ensitrelvir fue tolerada de forma similar al placebo sin diferencias relevantes en los efectos adversos reportados por los participantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La novedad con ensitrelvir cobra mayor dimensión al compararla con la historia reciente de los antivirales orales contra el SARS-CoV-2. Ensayos previos con Paxlovid y otros medicamentos no lograron demostrar protección estadísticamente significativa para los contactos de pacientes con COVID-19, ya que la reducción del contagio fue modesta y no alcanzó los niveles necesarios para justificar su uso preventivo.
Otras estrategias, como la administración de anticuerpos por vía intravenosa, tampoco lograron sostener la protección frente a la aparición de nuevas variantes.
El contexto actual, con una mayoría de la población inmunizada y variantes circulantes menos virulentas, plantea un debate sobre el grupo de pacientes que más se beneficiaría de la profilaxis antiviral oral.
“Como persona de 78 años con comorbilidades, sin duda lo usaría si hubiera estado expuesto al virus”, afirmó Hayden, coautor del estudio y virólogo clínico de la Universidad de Virginia. El mayor impacto potencial del fármaco se observa en geriátricos y en pacientes inmunodeprimidos, donde el riesgo de infecciones graves no desapareció con la evolución de la pandemia.
Diseño del estudio y resultados clínicos
La administración del fármaco debe iniciarse dentro de las 72 horas posteriores a la aparición de síntomas en el primer caso del hogar. (Freepik)
El ensayo, doble ciego y aleatorizado, incluyó a 2.041 participantes divididos en dos grupos: 1.030 recibieron ensitrelvir y 1.011 recibieron placebo. La edad media fue de 42,4 años, y el 71% de los voluntarios comenzó el tratamiento dentro de las 48 horas desde el diagnóstico del paciente índice. El 37% presentaba al menos un factor de riesgo para COVID-19 grave.
El criterio de valoración principal fue la aparición de COVID-19 sintomática confirmada por PCR y con al menos uno de 14 síntomas predefinidos durante más de 48 horas.
La incidencia de enfermedad fue menor en el grupo tratado, con un riesgo relativo de 0,33 (intervalo de confianza del 95% entre 0,22 y 0,49; P<0,001). Las infecciones confirmadas por PCR, tanto sintomáticas como asintomáticas, alcanzaron el 14% en el grupo tratado frente al 21,5% del grupo placebo. El perfil de seguridad fue favorable. No se notificaron hospitalizaciones ni muertes relacionadas con la COVID-19, y los efectos adversos se distribuyeron de forma similar en ambos grupos. Estos resultados refuerzan la perspectiva de que ensitrelvir puede ser una opción preventiva segura para los contactos domésticos de casos confirmados.
Contexto global y perspectivas regulatorias
El estudio no reportó hospitalizaciones ni muertes asociadas a COVID-19 entre quienes recibieron el tratamiento antiviral experimental. – AP
El COVID-19 sigue generando hospitalizaciones y muertes, aunque en menor escala que en los primeros años de la pandemia. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, entre octubre de 2025 y mayo de 2026 se reportaron entre 120.000 y 250.000 hospitalizaciones y entre 12.000 y 41.000 muertes asociadas al virus.
El desarrollo de un antiviral oral como ensitrelvir representa una herramienta adicional para reducir el impacto de la enfermedad, sobre todo en poblaciones vulnerables.
El debate médico ahora se concentra en definir los criterios para la indicación profiláctica de ensitrelvir. La mayoría de los expertos coincide en que el mayor beneficio se observará en personas de edad avanzada, inmunosuprimidos y residentes de instituciones cerradas, donde el riesgo de complicaciones graves persiste.
Los reguladores de Estados Unidos y Europa aguardan una decisión sobre el uso de ensitrelvir como estrategia preventiva tras la exposición. – Freepik
La aprobación regulatoria en Estados Unidos y Europa podría marcar el inicio de una nueva etapa en la prevención de la COVID-19, ampliando las opciones más allá de la vacunación y de las medidas de aislamiento.
El ensayo clínico SCORPIO-PEP, financiado por Shionogi, sentó las bases de esta innovación terapéutica. Los resultados generaron expectativas sobre el futuro de los antivirales orales en la lucha contra el SARS-CoV-2.
Mal olor en la orina: causas frecuentes y señales de alerta, según expertos
Cambios transitorios pueden asociarse a dieta y líquidos, pero la aparición de dolor, sangrado o fiebre requiere atención profesional urgente
17 May, 2026
Los cambios en el olor de la orina suelen relacionarse con causas benignas como la deshidratación o ciertos alimentos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Detectar un cambio inusual en el olor de la orina es una situación frecuente que suele despertar preocupación, especialmente cuando aparece de forma repentina y sin una causa evidente. Aunque en la mayoría de los casos el problema está relacionado con factores simples —como la deshidratación o el consumo de determinados alimentos—, algunos olores intensos o persistentes pueden ser una señal de alerta.
Los especialistas advierten que, en ciertos casos, estas alteraciones podrían estar asociadas a infecciones urinarias o enfermedades metabólicas que requieren evaluación médica para descartar complicaciones.
El mal olor en la orina puede deberse a causas como la deshidratación, el consumo de espárragos, ajo, cebolla, suplementos de vitamina B6 o ciertos medicamentos. También puede estar vinculado a infecciones, diabetes o trastornos metabólicos.
De acuerdo con la Clínica Mayo, si el olor persiste o se acompaña de síntomas como dolor, fiebre, sangre o disminución en la cantidad de orina, es recomendable consultar a un médico para evitar complicaciones y recibir un diagnóstico adecuado.
En la mayoría de los casos, la deshidratación es una causa frecuente de olor fuerte en la orina. Cuando el cuerpo recibe poca agua, los residuos se concentran, lo que genera un olor más intenso a amoníaco y color oscuro. En ese sentido, aumentar la ingesta de líquidos suele ser suficiente para corregir este problema.
Asimismo, el consumo de café puede potenciar este efecto, debido a su capacidad diurética y a los metabolitos que influyen en el aroma de la orina.
Algunos alimentos, como el ajo y la cebolla, producen compuestos que el organismo elimina a través de la orina. Los espárragos pueden provocar un olor distintivo que aproximadamente el 40 % de las personas percibe, especialmente si falta la enzima que descompone sus compuestos aromáticos.
El uso de suplementos vitamínicos, especialmente aquellos que contienen vitamina B6, puede modificar el aroma urinario y dar un tono amarillo neón. Estas alteraciones suelen desaparecer al reducir o suspender su consumo.
Causas médicas que requieren atención
Algunas alteraciones en el olor de la orina requieren especial atención médica. Una de las causas más frecuentes es la infección urinaria, un problema que afecta con mayor frecuencia a las mujeres debido a características anatómicas.
Según datos de la Sociedad Española de Nefrología, entre el 40 % y el 60 % de las mujeres tendrá al menos una infección urinaria a lo largo de su vida, mientras que una de cada cuatro sufrirá episodios recurrentes.
Las infecciones por hongos no afectan directamente la orina, pero los síntomas pueden confundirse por la mezcla de secreciones vaginales al orinar. De manera similar, infecciones de transmisión sexual como la clamidia o la tricomoniasis pueden generar flujo vaginal anormal con olor intenso, que puede confundirse con orina maloliente.
El 40 al 60 % de las mujeres experimentará alguna vez una infección urinaria, según la Sociedad Española de Nefrología
La diabetes y la prediabetes también pueden provocar cambios característicos en el olor de la orina. Cuando existe un exceso de glucosa en el organismo, la orina puede adquirir un aroma dulce, considerado por los especialistas como una posible señal temprana de alteraciones metabólicas.
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Además, en personas que ya tienen diagnóstico de diabetes, este cambio podría indicar un control insuficiente de la enfermedad, por lo que los médicos recomiendan consultar ante la aparición persistente de este síntoma.
Los cálculos renales, resultado de la cristalización de sustancias químicas en la orina, pueden causar olor fuerte, turbidez, dolor y sangre. Algunos medicamentos alteran el olor o el pH urinario, como ciertos tratamientos para diabetes o infecciones urinarias prolongadas.
Otras causas menos frecuentes incluyen la fístula vesical, que conecta la vejiga con otro órgano y permite la entrada de bacterias, alterando el olor. Existen enfermedades metabólicas poco comunes, como la fenilcetonuria o la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce, en las que defectos enzimáticos generan aromas inusuales y síntomas adicionales.
Prevención y hábitos saludables
Mantener una hidratación adecuada, higiene íntima correcta y control de enfermedades crónicas previenen alteraciones y complicaciones urinarias (Imagen ilustrativa Infobae)
Mantener una hidratación adecuada es fundamental para prevenir alteraciones en el olor de la orina. Se recomienda consumir al menos 1,5 a 2 litros de agua al día, salvo indicación médica diferente, y moderar la ingesta de alimentos o suplementos que puedan modificar temporalmente el aroma urinario.
La higiene íntima correcta y el control regular de enfermedades crónicas, como la diabetes, contribuyen a reducir el riesgo de infecciones y complicaciones asociadas.
Cuándo consultar al médico por mal olor en la orina
Distinguir las causas benignas de los signos de alerta es fundamental. Cuando el mal olor aparece solo y desaparece en poco tiempo, suele no requerir tratamiento. Sin embargo, si se presentan molestias como dolor al orinar, fiebre, urgencia urinaria, sangre, disminución en la cantidad de orina o dolor abdominal y lumbar, se recomienda una evaluación médica.
Es fundamental consultar al médico ante orina con mal olor persistente, fiebre, dolor, sangre o síntomas adicionales para un diagnóstico preciso (Imagen Ilustrativa Infobae)
La presencia de orina turbia, coloración inusual o síntomas que persisten más de unos días también justifican la consulta. Una valoración profesional permite identificar a tiempo posibles enfermedades y prevenir complicaciones.




















Los biomarcadores sanguíneos podrían ofrecer métodos menos invasivos y accesibles para monitorear el riesgo de demencia en comunidades hispanas/latinas con acceso limitado a salud.
Niveles altos de hemoglobina glicosilada (HbA1c) se relacionan con mayor concentración de p-tau181 y NfL, marcadores asociados a neurodegeneración.
Los resultados sugieren que el monitoreo de estos biomarcadores puede mejorar el seguimiento y la prevención de complicaciones neurológicas en diabetes.
Según el informe, padecer diabetes puede acelerar el envejecimiento cerebral equivalente a 9 años y cada punto de HbA1c suma 3,3 años adicionales de deterioro.






























