
La imagen parece sacada de una película del viejo oeste. Una vaquera cabalga por un campo en un día soleado. No se trata de una sheriff, ni es una película, es Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, recorriendo Campo de Mayo, guarnición militar en la provincia de Buenos Aires, desempeñando el papel que le encomendó el productor y director de la obra, el presidente Donald Trump.
No es la primera vez que Noem, conocida por su constante presencia en redes y medios, se viste para la ocasión. Poco después de asumir el cargo apareció en una redada de inmigración con un chaleco antibalas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Luego, en febrero, se le vio montando a caballo con agentes de Patrulla Fronteriza y el atuendo de vaquera.
En marzo llevaba el uniforme de la Guardia Costera mientras conducía un bote y pocos días después aparecía en un avión en un patrullaje, sí, de uniforme y frente a una pantalla de computadora. Ese mismo mes apareció en el Centro para el confinamiento del terrorismo (CECOT), en El Salvador, con los detenidos de fondo. En abril cambió a uniforme negro y un rifle en las manos, con un vehículo de ICE detrás y dos agentes acompañándola.
¿Qué nos dicen estas imágenes?
Noem entiende con precisión el lenguaje que maneja su jefe. Debe darle una cara amable al estilo MAGA, el movimiento político que gira alrededor de la promesa de Trump, de devolverle un presunto esplendor perdido a Estados Unidos. Pero el acrónimo para Noem es MASA –Make America Safe Again– o hacer a Estados Unidos seguro de nuevo.
Solo es ir a la cuenta de X de Noem para ver que tiene clara su función. El primer mensaje o el que está “pinned” es del 17 de febrero y en él anuncia el lanzamiento de una campaña publicitaria protagonizada por ella —en inglés— que busca notificar a los indocumentados en Estados Unidos que deben irse por su cuenta lo antes posible. Y a quienes estén fuera del país y piensen venir de manera irregular, que ni se les ocurra: les advierte que todos serán deportados.

Noem opera en el mundo Trump en el que es necesario tener presencia en medios y redes para que el mandatario vea que lo están defendiendo y cómo están haciendo cumplir sus órdenes, pero sin cruzar la línea que pueda interpretarse como que lo intentan opacar.
Esa constate presencia en las redes le ha generado críticas a Noem, a las que responde con más publicaciones. Por ejemplo, el 30 de julio replicó un mensaje de su portavoz en X con una foto suya con lapicera en mano y muchos documentos enfrente suyos desde Chile, a donde llegó después de Argentina, con un texto que dice “El trabajo del Departamento de Seguridad Nacional nunca se detiene”.
El 6 de Julio, en medio de las inundaciones repentinas en Texas, que dejaron por lo menos 136 muertos, Noem publicó fotos en Instagram pidiéndole a sus más de 500.000 seguidores que la ayuden a escoger el mejor cuadro de ella como vaquera para exponer en la gobernación de Dakota del Sur, cargo que ejerció antes de asumir la Secretaría.
Sus críticos aseguran que Noem está más pendiente de su imagen y los “likes” que de desempeñar su cargo. “Si la secretaria Noem se preocupara por hacer bien su trabajo y buscar soluciones verdaderas a nuestro sistema de inmigración, tanto como le preocupa vestirse de sus diferentes papeles de fantasía del cine –agente de ICE, miembro de la patrulla fronteriza, vaquera— y posar para fotos, creo que tendríamos a una secretaria de mucho más efectiva”, dice María Cardona, estratega demócrata y colaboradora política de CNN. Asegura además que la polémica sobre Noem nada tiene que ver con que sea mujer, “diría lo mismo si el secretario de Defensa Pete Hegseth – quien llegó al rango de mayor en la Guardia Nacional del Ejército – se pone uniforme de General mientras cumple las funciones de su cargo. ”

Rocío Vélez, estratega republicana y también colaboradora política de CNN, considera que Noem luce este tipo de atuendos para resaltar la imagen de mano dura contra el crimen, “posando con uniformes de agente de ICE, vaquero, bombero y hasta de plomero” en una aparente representación teatral. “Aunque su rol preferido sigue siendo el de vaquero del viejo oeste”, destaca Vélez, tal como se la vio en su reciente visita a Argentina en la que anunció el inicio del proceso para que los argentinos puedan viajar a Estados Unidos sin visa.
“Más allá de toda publicidad, los mensajes y señales que se envían a países en América Latina son contradictorios. Por un lado, anuncios en los medios en contra de que siquiera intenten cruzar la frontera ilegalmente. Y, por el otro, una amplia exhortación para que nos visiten”, dice Vélez.
La polémica sobre Noem va más allá de su presencia en redes y se centra en su ejecución de la cartera de Seguridad Nacional, como parte de la misión que le encargó Trump, quien insiste en la austeridad y el recorte del gasto, mientras anuncia una ampliación de la Casa Blanca por más de US$ 200 millones – que dice será pagada con fondos privados, no públicos – o recibe un avión 747 donado a la Fuerza Aérea para su uso, con una modernización cercana a los US$ 1.000 millones.

Siguiendo el lineamiento de Trump, Noem determinó que cualquier gasto superior a los US$ 100.000 en el Departamento de Seguridad Nacional, del que depende FEMA, y que cuenta con un presupuesto anual superior a los US$ 104.000 millones, debe contar con su aprobación directa. Eso llevó a la renuncia de Ken Pagurek, quien encabezaba el equipo de Búsqueda y Rescate de la Agencia Federal para el manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).
Por lo menos dos fuentes le contaron a CNN que Pagurek les dijo a colegas que se iba frustrado por la demora en la aprobación para enviar a su equipo a las inundaciones en Texas del 4 de julio. Dicha aprobación llegó 72 horas después del impacto de las aguas cuando aún era incierto el número de desaparecidos.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional rechazó las razones de Pagurek para renunciar y dijo que la medida es para manejar las finanzas del departamento con responsabilidad.
Después de Argentina, Noem fue a Chile, desde donde siguió en redes y medios la alerta de tsunami para el pacífico tras el terremoto en Rusia. Pero también tuvo tiempo para pasear y lucir otro atuendo, con pantalón camuflado y un lujoso reloj, para visitar el Parque Nacional Río Clarillo al sureste de Santiago, acompañada de un sonriente guardabosques. La gira de Noem terminó en Ecuador, las imágenes de esa visita fueron publicadas por la embajada. En ellas se veía a Noem descendiendo del avión oficial y recibiendo flores y en ceremonias más formales con funcionarios ecuatorianos, un capítulo más en el que cumple el papel que Trump le asignó en el reparto de su segundo paso por la presidencia, ahora como responsable de la seguridad nacional de Estados Unidos en la era de las redes sociales.
El arrepentimiento por votar por Trump podría estar invadiendo el país, poco a poco

El arrepentimiento por votar por Trump podría estar invadiendo el país, poco a poco
A principios del segundo mandato del presidente Donald Trump, se habló mucho sobre si sus votantes de 2024 se arrepentían de sus votos. El veredicto, incluido el mío, fue, en general, que esta teoría era exagerada.
Hubo anécdotas, sí, pero no parecía ser un fenómeno especialmente medible.
Después de más de seis meses, eso podría estar cambiando, al menos un poco.
Probablemente todavía sea demasiado simple decir que muchos simpatizantes de Trump se arrepienten de sus votos. Pero, parafraseando una frase que quizás hayas escuchado de tus padres alguna vez: muchos votantes de Trump no están enojados (ni completamente arrepentidos); simplemente están decepcionados.
Una nueva encuesta de la Universidad de Massachusetts Amherst es uno de los mejores indicadores de esto hasta la fecha.
Se encontró que solo el 69 % de los votantes de Trump en 2024 estuvieron de acuerdo en que están “muy seguros de que tomé la decisión correcta”.
Eso es menos que el 78 % de los votantes de Kamala Harris que dijeron lo mismo de ella. También es ligeramente menor que el 74 % de los votantes de Trump que dijeron tener mucha confianza en su voto en abril.
Eso no significa que el otro 31 % de los votantes de Trump esté arrepentido. De hecho, la mayoría (el 19 % del total) afirmó tener confianza en sus votos, pero tener algunas preocupaciones.
Pero aproximadamente 1 de cada 10 votantes de Trump dijo que se arrepentía en cierta medida de su voto, tenía sentimientos encontrados o deseaba no haber votado. Ese grupo ha crecido ligeramente desde abril.
En total, el 14 % de los votantes de Trump afirmó que, si pudieran repetir sus votos de 2024, votarían por Harris (6 %), por un tercer partido (5 %) o no votarían (3 %). Esto supera al 8 % de los votantes de Harris que habrían elegido una opción diferente a la de su candidato.
Es solo una encuesta, pero las cifras tienen sentido en contexto. Y otros datos también apuntan en esta dirección.
Dado que muchas de esas historias se escribieron a principios de este año, la popularidad de Trump ha seguido disminuyendo, hasta el punto de que ahora posee los peores índices de aprobación al comienzo de su primer y segundo mandato en la historia moderna, según Gallup.
Y recientemente, Trump y su administración han tomado una serie de medidas que parecen poner a prueba la tolerancia incluso de sus partidarios más devotos.
Eso incluye sus ataques militares contra Irán (a los que inicialmente se opusieron muchos influyentes partidarios de MAGA), su creciente apoyo para armar a Ucrania (a lo que las encuestas sugieren que los republicanos se han opuesto casi 2 a 1) y la aprobación de un proyecto de ley históricamente impopular que incluye recortes a Medicaid (una legislación que, según las encuestas de CNN, solo el 30 % de los republicanos apoyaban firmemente).
Muchos conservadores también han cuestionado las políticas arancelarias de Trump y han dicho que no se centra lo suficiente en la inflación.
Pero quizás el episodio más problemático de Trump con su base es el actual fiasco de los archivos Epstein en su administración.
La encuesta de UMass muestra que solo el 38 % de los votantes de Trump afirmó que la administración ha gestionado bien la situación, y el 33 % afirma que está ocultando información. Esto significa que 1 de cada 3 votantes de Trump cree que hay algún grado de encubrimiento. Estas cifras coinciden con otros datos que sugieren que este es, por mucho, el mayor problema de Trump con su base.
Todo esto ha combinado para llevar a algunas personas influyentes prominentes que habían apoyado a Trump a distanciarse de él.
En otras palabras, cada vez hay más cosas que desagradan a sus partidarios, dependiendo de lo que les importe. Sus índices de aprobación en una serie de temas incluyen pequeñas pero significativas deserciones del Partido Republicano. El mes pasado lo llamé un “malestar inminente”.
Y la idea de que un pequeño pero significativo número de votantes de Trump al menos están reconsiderando sus votos coincide con otros datos.
Varias encuestas, por ejemplo, han mostrado una caída especialmente pronunciada en la aprobación de Trump entre los adultos jóvenes. Una encuesta reciente de CBS News-YouGov mostró que los adultos menores de 30 años pasaron del 55 % de aprobación de Trump en febrero al 28 % el mes pasado.
Los datos de julio de CBS también mostraron que el 16 % de los republicanos dijeron que Trump está haciendo cosas diferentes a las que prometió durante la campaña, lo que ciertamente podría significar descontento.
Y finalmente, una encuesta de Yahoo News-YouGov del mes pasado. En lugar de preguntar sobre el arrepentimiento personal de los votantes, indagó si los participantes conocían a otras personas que se arrepintieran de su voto. El resultado fue que el 17 % de los votantes de Trump afirmó conocer a alguien que también se arrepintiera de su decisión electoral. (Esta cifra duplica el 8 % de los votantes de Harris que afirmaron conocer a alguien que también se arrepintiera de su voto).
¿Por qué es significativo? Bueno, para empezar, sugiere que hay suficientes votantes de Trump que se arrepienten públicamente, por lo que casi uno de cada cinco votantes de Trump se ha topado con al menos uno.
Pero más que eso, podría ser una mejor medida del arrepentimiento del votante que preguntarle directamente a la gente sobre sus propias opiniones.
Al fin y al cabo, a la gente no le gusta la idea de admitir que cometió un error personal. Algunos politólogos creen que preguntas como esta son más eficaces para descubrir tendencias ocultas, ya que permiten a las personas insinuar sus propias opiniones, manteniendo el sentimiento a distancia. “No me arrepiento de mi voto, pero conozco gente que sí”, podría sugerir que la persona en cuestión tiene sus propias dudas.
Sea como sea, sin duda es algo que vale la pena observar ahora mismo. Hay muchas razones para creer que los votantes de Trump podrían estar algo más desilusionados con sus votos que hace unos meses. Y los datos sugieren que, efectivamente, podría ser así.
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