
Por el momento, sin fijar nuevos plazos, Washington y Teherán buscan soluciones que protejan sus propios intereses. Analizamos los puntos clave y respondemos a preguntas importantes.
A Donald Trump le gusta lanzar ultimátums, aunque luego no tengan consecuencias. A principios de abril, el presidente de EE. UU. ejerció una enorme presión sobre Irán con uno de esos plazos, para luego, poco antes de que expirara, anunciar una tregua de 14 días, que terminó sin resultados y, de nuevo, se ha prorrogado poco antes de su vencimiento.
Trump quiere ahora abstenerse de nuevos bombardeos hasta que Irán presente una nueva propuesta para resolver el conflicto y se concluyan las conversaciones al respecto. Mientras tanto, la Marina de Estados Unidos seguirá bloqueando los puertos iraníes.
Tres escenarios entre la paz y la guerra
La tregua de 14 días permitió, al menos, las primeras negociaciones directas entre ambas partes en casi una década; sin embargo, la confianza mutua no ha sido suficiente para celebrar nuevas rondas de conversaciones.
Estados Unidos insiste en un catálogo de 15 puntos, mientras que Irán se aferra a sus propias diez exigencias. Sin embargo, es poco probable que ninguna de las partes tenga interés en mantener la actual situación de incertidumbre por tiempo indefinido.
En este sentido, son concebibles otros dos escenarios totalmente diferentes: o bien ambas partes retoman las conversaciones, acercan sus posiciones y llegan finalmente a un acuerdo pacífico; o bien el tono sigue deteriorándose y la tensa situación militar en el estrecho de Ormuz se agrava, en cuyo caso también sería concebible una reanudación de los combates.

¿Cuáles son las más grandes diferencias entre EE. UU. e Irán?
Entre las 15 exigencias estadounidenses, hay dos puntos que se consideran fundamentales: Irán debe renunciar a su programa nuclear y permitir el libre paso de buques por el estrecho de Ormuz.
En lo que respecta a la cuestión nuclear, Trump no puede permitirse dar un paso atrás respecto a las concesiones del acuerdo nuclear negociado por su predecesor, Barack Obama, del que Trump se retiró unilateralmente en 2018. En aquel momento, volvió a aplicar muchas de las sanciones que habían sido suspendidas con el fin de conseguir un “mejor acuerdo”. Irán habría estado dispuesto a una moratoria de cinco años, mientras que EE. UU. habría insistido en al menos 20 años sin enriquecimiento de uranio.
El segundo gran problema es más reciente que la propia guerra iniciada el 28 de febrero. Como reacción a los ataques estadounidenses e israelíes, Irán paralizó la navegación civil por el estrecho de Ormuz, tan importante para el comercio mundial. Cuando el régimen de Teherán se dio cuenta de lo eficaz que podía ser el bloqueo, planteó la posibilidad de un tipo de peaje. Un peaje resultaría económicamente atractivo para Irán y, dado que en el resto del mundo ya escasean los combustibles y otros bienes, la influencia de Teherán es enorme.

Estados Unidos no está dispuesto a aceptar el bloqueo bajo ningún concepto. A mediados de abril, el presidente Trump impuso su propio bloqueo, que se aplica a todos los buques que deseen entrar o salir de los puertos iraníes. De este modo, el acceso de Irán a las rutas comerciales se encuentra actualmente cortado. Una vuelta a la libre navegación, como antes de la guerra, tendría que estar garantizada temporalmente por una misión naval internacional.
Los problemas que subyacen a un eventual acercamiento
La guerra ha perjudicado al presidente de EE. UU. en el ámbito de la política interior: parte de su propio movimiento MAGA se ha distanciado porque Trump ha incumplido su promesa de mantener a EE. UU. al margen de prolongadas y costosas intervenciones militares en el extranjero. Las repercusiones económicas del bloqueo se notan, al igual que en el resto del mundo, y no solo en las gasolineras.
A esto hay que añadir que, dentro de poco más de seis meses, los ciudadanos estadounidenses decidirán la nueva composición del Congreso, en las elecciones de mitad de legislatura. Si los republicanos perdieran la mayoría frente a los demócratas, esto tendría graves consecuencias para Trump.

El régimen iraní, bajo el nuevo líder supremo Mojtaba Jamenei, quizá tenga menos prisa, pero, en la práctica, el bloqueo estadounidense también perjudica a la economía iraní. Sin embargo, esto no tiene por qué aplicarse en la misma medida a la Guardia Revolucionaria, a la que los expertos denominan ahora “un Estado dentro del Estado” y que, gracias al conflicto, ha ampliado aún más su influencia. Por lo tanto, los Guardianes de la Revolución tienen menos interés en una desescalada que los dirigentes del Estado.
Y luego hay otro factor central: Israel inició la guerra junto con EE. UU.; los objetivos bélicos del Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu difieren de los de Washington. Israel se encuentra al alcance de los misiles de su archienemigo Irán y, por lo tanto, tiene intereses de seguridad más existenciales. Además, paralelamente a los ataques aéreos contra Irán, se reavivó el conflicto con Hezbolá, aliado de Irán en el Líbano.
Entretanto, también allí rige un alto al fuego negociado por el presidente estadounidense Trump, aunque principalmente entre el Estado del Líbano e Israel. El cálculo es el siguiente: si los vecinos, que se encuentran oficialmente en guerra desde la fundación de Israel en 1948, normalizan efectivamente sus relaciones y Beirut logra, en el marco de este proceso, el desarme de Hezbolá, esto contribuirá a la seguridad de Israel. Sin embargo, no es en absoluto seguro que se alcance realmente este resultado, y este proceso de paz está estrechamente vinculado a la evolución futura de las relaciones entre Irán y EE. UU.
El Pentágono advirtió que despejar las minas iraníes en el estrecho de Ormuz podría demorar hasta seis meses
El plazo es la señal de que los precios de la gasolina y el petróleo podrían mantenerse elevados mucho después de que se alcance un acuerdo de paz
PorDan Lamothe,Noah RobertsonyEllen NakashimaSeguir en
22 Abr, 2026 02:51 p.m. EST
GuardarVista de barcos navegando en el estrecho de Ormuz, frente a Musandam, Omán (REUTERS/Archivo)
Podría llevar hasta seis meses despejar por completo el estrecho de Ormuz de las minas desplegadas por el ejército iraní, y es poco probable que una operación de ese tipo se lleve a cabo antes de que termine la guerra entre Estados Unidos e Irán, según informó el Pentágono al Congreso. Una evaluación que implica que el impacto económico del conflicto podría extenderse hasta finales de este año o más allá.
Un alto funcionario del Departamento de Defensa compartió la estimación, que no había sido reportada previamente, durante una sesión informativa clasificada el martes ante miembros del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, según indicaron tres funcionarios familiarizados con la discusión.
El plazo —que generó frustración tanto entre demócratas como republicanos, según dos de esas personas— es quizás la señal más clara de que los precios de la gasolina y el petróleo podrían mantenerse elevados mucho después de que se alcance un acuerdo de paz.
Más allá de las consecuencias económicas, este escenario también podría tener implicaciones políticas significativas en Estados Unidos, en particular para el Partido Republicano, a medida que se acercan las elecciones legislativas de noviembre.
La decisión del presidente Donald Trump de iniciar la guerra ha resultado impopular entre la mayoría de los estadounidenses, según muestran encuestas recientes, y ha fracturado su base política, que lo llevó al poder en parte por sus reiteradas promesas de evitar conflictos militares en el extranjero y centrarse en asuntos internos.
El presidente Donald Trump durante una conferencia de prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca (AP Foto/Julia Demaree Nikhinson)
Tres funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del tema, señalaron que a los legisladores se les informó que Irán podría haber colocado 20 o más minas en el estrecho de Ormuz y sus alrededores, una vía marítima clave para el transporte de petróleo de Medio Oriente a través del Golfo Pérsico.
Algunas habrían sido desplegadas de forma remota mediante tecnología GPS, lo que ha dificultado a las fuerzas estadounidenses detectarlas en el momento de su colocación, indicó el alto funcionario de Defensa. Se cree que otras fueron instaladas por fuerzas iraníes utilizando embarcaciones pequeñas.
El Pentágono no respondió este miércoles a las consultas sobre la evaluación militar respecto al tiempo que llevaría despejar las minas. El Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones en la región, declinó hacer comentarios. La Casa Blanca remitió las preguntas al Pentágono.
La interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz se ha convertido en un foco persistente de tensión en la guerra, con Irán declarando su cierre e incluso atacando algunos buques como forma de presionar a la economía global y a la administración Trump, mientras Washington y Teherán mantienen sus exigencias para poner fin al conflicto.
Antes de la guerra, alrededor del 20% del petróleo mundial transitaba por ese paso, con Japón, Corea del Sur, China y otros países asiáticos entre los más dependientes de la energía de Medio Oriente.
Trump ha insistido en que Irán ponga fin a su programa nuclear, entregue todo su uranio altamente enriquecido y reabra completamente el estrecho, advirtiendo que podría haber nuevas acciones militares si Teherán no accede.
El Pentágono advirtió que despejar las minas iraníes en el estrecho de Ormuz podría demorar hasta seis meses
Irán, por su parte, ha señalado que no continuará negociando con funcionarios estadounidenses a menos que Trump levante el bloqueo naval impuesto este mes para asfixiar su economía basada en el petróleo.
Irán comenzó a colocar minas en el estrecho en marzo, mientras las fuerzas de Estados Unidos e Israel continuaban sus ataques contra el país, un dato informado previamente por CNN. Trump, a su vez, advirtió que Irán enfrentaría consecuencias “a un nivel nunca antes visto” si no retiraba las minas que “pudieran haber sido colocadas”.
En los días siguientes, el Pentágono destacó los esfuerzos para atacar embarcaciones iraníes capaces de desplegar minas.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó en redes sociales que las fuerzas estadounidenses estaban destruyendo esos buques con “precisión implacable” y que Estados Unidos “no permitirá que terroristas tomen como rehén el estrecho de Ormuz”.
El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Majid Takht-Ravanchi, negó que su país estuviera colocando minas. The New York Times, citando a funcionarios estadounidenses, informó este mes que al parecer Irán no puede localizar todas las minas que ha desplegado.
La evaluación más reciente del Pentágono fue compartida con legisladores después de que Trump afirmara en redes sociales que “Irán, con la ayuda de Estados Unidos, ha retirado, o está retirando, todas las minas marinas” del estrecho de Ormuz.
Esa declaración, realizada el viernes en medio de una serie de mensajes publicados por el presidente en su plataforma Truth Social, coincidió con sus intentos de calmar a los mercados y proyectar confianza en que un acuerdo para poner fin a la guerra estaba cerca.El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó en redes sociales que las fuerzas estadounidenses estaban destruyendo buques iraníes con “precisión implacable” (REUTERS/Nathan Howard/Archivo)
El martes, Trump anunció que extendía de manera indefinida un alto el fuego de dos semanas. Afirmó que el liderazgo iraní está “seriamente fracturado” y necesita “presentar una propuesta unificada”. Sus comentarios se produjeron en medio de señales de que funcionarios iraníes se mostraban reacios a participar en una nueva ronda de negociaciones.
No está claro qué plan implementaría el ejército estadounidense para llevar a cabo la operación de limpieza de minas. Funcionarios han planteado la posibilidad de utilizar helicópteros, drones y buzos especializados en desactivación de explosivos.
Algunos buques comerciales atravesaron el estrecho de Ormuz este mes durante el alto el fuego, pero el tráfico marítimo volvió a paralizarse el fin de semana pasado después de que fuerzas iraníes abrieran fuego contra buques cisterna y volvieran a declarar cerrado el paso.
Richard Nephew, experto en diplomacia iraní e investigador principal de la Universidad de Columbia, señaló que el plazo de seis meses para despejar el estrecho probablemente impacte en los mercados de petróleo y gas, debido a la preocupación de aseguradoras, armadores y capitanes sobre la seguridad de transitar por una ruta minada.
“No habrá mucha gente dispuesta a asumir ese riesgo”, afirmó. La presencia de minas podría no provocar una “interrupción total”, explicó Nephew, pero las consecuencias de que un estrecho de doble vía quede parcialmente inutilizable podrían ser significativas.
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