Reportaje: Las cadenas hoteleras se retiran de Cuba ante las presiones de Trump

Reportajes Especiales – Business

PorFrances Robles

Infobae / The New York Times

04 Jun, 2026

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Los esfuerzos del gobierno de Trump para presionar a Cuba parecen estar funcionando, ya que más empresas internacionales han anunciado que abandonarán la isla.

La campaña del gobierno de Donald Trump para forzar el desmantelamiento económico de Cuba logró avances clave esta semana cuando tres cadenas hoteleras internacionales y un banco que procesa transacciones con Visa y Mastercard retiraron sus negocios de la nación comunista para evitar violar las nuevas regulaciones estadounidenses.

Las empresas extranjeras tienen hasta el viernes para retirarse de cualquier empresa en Cuba dirigida por el conglomerado militar cubano que controla aproximadamente la mitad de la economía de la nación. El jueves, el gobierno estadounidense anunció la imposición de sanciones a otra serie de funcionarios y entidades cubanas, incluidas las fuerzas armadas.

Los empresarios cuyas compañías permanezcan en Cuba corren el riesgo de perder su visado para viajar a Estados Unidos y de que se congelen sus activos. Las propias empresas también podrían enfrentarse a sanciones, como perder el acceso a los bancos estadounidenses.

El creciente éxodo de empresas de Cuba provocará un aumento del desempleo y menos recursos financieros para el gobierno cubano, agravando una crisis económica cada vez más insostenible.

Aunque Estados Unidos prohíbe desde hace tiempo a la mayoría de las empresas estadounidenses comerciar con Cuba, estas nuevas normas, denominadas “sanciones secundarias”, representan una escalada importante, porque se dirigen contra empresas e instituciones financieras extranjeras.

El Banco Central de Cuba anunció el miércoles que una entidad bancaria que procesa transacciones con Visa y Mastercard se había retirado para cumplir una reciente orden ejecutiva de la Casa Blanca que amenazaba con imponer sanciones a las empresas extranjeras que hicieran negocios en Cuba.

El gobierno cubano, que no nombró al banco, calificó la decisión como parte de la “estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba” del presidente Trump.

El operador hotelero español Iberostar dijo que pondría fin a su asociación para gestionar 12 hoteles para Gaviota, la empresa de turismo de Cuba, que forma parte del Grupo de Administración de Empresas (GAESA).

Otra empresa española, Meliá, dijo que se retiraría de su asociación para gestionar 15 hoteles cubanos. Blue Diamond, empresa canadiense que gestionaba decenas de hoteles en Cuba, también anunció que se retiraba.

Citando un anuncio de la empresa, la prensa dijo que la cadena indonesia Archipelago International también había cerrado. El sitio web de los Hoteles Aston de la empresa en Cuba mostraba que “ya no estaban disponibles para alojamiento”.

Las sanciones estadounidenses propuestas forman parte de una serie de estrictas medidas del gobierno de Trump diseñadas para paralizar la economía de Cuba y forzar un cambio económico y político.

El jueves, el presidente Trump les dijo a los periodistas en Washington que Cuba se había “derrumbado en cierto modo”.

Repitiendo una declaración que ya había hecho en el pasado, dijo que “se ocuparía” de Cuba en cuanto su gobierno dejara atrás el conflicto con Irán. “Tan pronto como eso esté hecho, en nuestro camino de regreso, haremos una breve parada”, dijo el presidente sin dar detalles concretos.

El cerco cada vez más estrecho de Trump sobre Cuba, que incluye un bloqueo petrolero efectivo, está empeorando una crisis humanitaria, que ha dejado a millones de personas soportando prolongados cortes de electricidad y luchando por encontrar alimentos y gasolina.

El Departamento de Estado de Estados Unidos dijo el jueves que agregaba otros cinco funcionarios cubanos y cinco entidades a una lista de personas y empresas sancionadas, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel y su familia.

Grandes grupos vecinales organizados por el gobierno, llamados Comités de Defensa de la Revolución y conocidos por espiar a los residentes locales, también fueron objeto de sanciones, al igual que la empresa cubana de extracción de oro.

“Las entidades e individuos designados hoy dirigen o financian al régimen y sus esfuerzos por movilizar sus movimientos revolucionarios radicales en Estados Unidos y en todo el mundo”, dijo en un comunicado el secretario de Estado, Marco Rubio.

Dos grandes compañías navieras, una alemana y otra francesa, ya habían anunciado planes para cesar sus operaciones en Cuba.

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas se vio obligado a aplazar sus planes de comprar casi 3000 toneladas de alimentos para Cuba “porque no podemos encontrar una solución de transporte para llevarlos a Cuba”, dijo Etienne Labande, director de la agencia en Cuba.

El Programa Mundial de Alimentos, que estaba ayudando a suministrar provisiones para las raciones alimentarias subvencionadas de Cuba, también está intentando encontrar otras formas de pagar el combustible que solía comprar a empresas privadas, porque ya no puede pagar con tarjetas Visa o Mastercard, dijo.

Las sanciones del gobierno de Trump contra empresas extranjeras, anunciadas en mayo, iban dirigidas en gran medida contra GAESA, el conglomerado militar que explota desde comercios minoristas hasta el sector turístico.

GAESA nació a raíz de la crisis económica de Cuba en la década de 1990, tras el colapso de la Unión Soviética, que había sido el principal benefactor de la nación insular.

El Departamento de Estado de Estados Unidos, basándose en informes de los medios de comunicación que sugerían que GAESA estaba sentada sobre enormes montones de dinero en efectivo incluso mientras la nación sufre, dijo que las medidas privarían a los militares cubanos del “acceso a activos ilícitos”.

El gobierno cubano no respondió a una solicitud de comentarios, pero emitió una mordaz declaración en la que denunciaba al gobierno de Trump.

El gobierno estadounidense, decía el comunicado, había “vuelto a actuar con premeditada intención en el afán por construir pretextos para desacreditar a la Revolución cubana, su liderazgo histórico, los dirigentes y, con ello, confundir tanto a nuestro pueblo como a la opinión pública internacional”.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz- Canel, dijo en las redes sociales que GAESA no era una “vía de enriquecimiento de unos pocos”.

“Es, por el contrario, uno de los tantos ejemplos que a lo largo de nuestro camino nos ha permitido resistir la agresión permanente del gobierno de Estados Unidos”.

Seth Eisen, portavoz de Mastercard, dijo que la decisión de retirarse no había sido tomada por Mastercard.

El banco que había gestionado las transacciones de la empresa decidió limitar las operaciones en Cuba, y sin el socio financiero extranjero, Mastercard no funcionará para realizar compras en Cuba, dijo.

Visa, Iberostar y Blue Diamond no respondieron a una solicitud de comentarios. Meliá, en un comunicado, dijo que su decisión de abandonar Cuba “se tomó por un profundo sentido de responsabilidad corporativa”, pero que el impacto de su decisión fue limitado porque la mayoría de sus hoteles ya estaban cerrados.

El sector turístico de Cuba se ha hundido en gran medida. En enero, el gobierno de Trump bloqueó el suministro de combustible a Cuba, lo que limitó la disponibilidad de carburante para aviones y llevó a varias aerolíneas a cancelar sus servicios.

“El alcance de estas sanciones fue mucho mayor y más fuerte, especialmente entre las cadenas hoteleras”, dijo Paolo Spadoni, economista político de la Universidad de Augusta, en Georgia, quien estudia la industria turística de Cuba.

Señaló que no todos los hoteles de Cuba están gestionados por el conglomerado militar, y que las empresas hoteleras españolas seguían explotando hoteles gestionados por entidades cubanas no vinculadas a GAESA y no objeto de sanciones.

John S. Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, dijo que las últimas medidas podrían llevar al conglomerado militar cubano a desmantelar sus operaciones para cumplir las nuevas normas.

“En los últimos 30 días, ha habido más destrucción comercial, económica y financiera en Cuba que en ningún otro periodo desde 1959”, dijo Kavulich, refiriéndose al año de la revolución cubana que acabó instaurando el régimen comunista.

El gobierno estadounidense, dijo, “logró todo eso sin disparar un tiro ni poner una sola bota en el suelo”.

El Departamento de Estado reconoció que la retirada de las empresas hoteleras era precisamente lo que se pretendía conseguir con las medidas.

“Nuestras sanciones están deliberadamente dirigidas a impedir que los militares y los servicios de seguridad cubanos se beneficien de las inversiones internacionales en Cuba para financiar su continua opresión del pueblo cubano y su amenaza a la seguridad nacional estadounidense”, dijo el Departamento de Estado en una declaración facilitada a The New York Times.

“Las empresas que optan por salir del mercado cubano están tomando una decisión prudente para cumplir la legislación estadounidense y evitar enriquecer a un régimen que viola sistemáticamente los derechos humanos fundamentales”.

David C. Adams colaboró con reportería desde Florida, y Zolan Kanno-Youngs y Edward Wong colaboraron desde Washington.

Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

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