
El vicepresidente de Estados Unidos tiene previsto partir este lunes acompañado por el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, en un contexto marcado por la incertidumbre sobre la participación de Teherán, la creciente crisis en el estrecho de Ormuz y el inminente vencimiento del alto el fuego, previsto para el miércoles
20 Abr, 2026
JD Vance viaja a Islamabad junto a altos funcionarios de la Casa Blanca para una nueva y aún incierta ronda de negociaciones con Irán (REUTERS)
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, tiene previsto llegar este lunes a Pakistán junto a una delegación de alto nivel de la Casa Blanca para una nueva ronda de conversaciones con Irán, en medio de las dudas sobre la participación de Teherán, la creciente tensión en el estrecho de Ormuz y la cercanía del vencimiento del alto el fuego entre ambos países, fijado para el miércoles.
La Casa Blanca confirmó el domingo que Vance encabezará la delegación estadounidense, acompañado por el enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, y el asesor Jared Kushner. La confirmación corrigió la versión difundida horas antes por el presidente Donald Trump, quien había descartado la participación de su vicepresidente por “motivos de seguridad”, aunque elogió su papel en las conversaciones: “JD es genial”, declaró a ABC News.
La misión estadounidense parte hacia Islamabad apenas días antes del vencimiento de la tregua de dos semanas que detuvo la guerra iniciada tras los ataques sorpresa de Estados Unidos e Israel sobre Irán el 28 de febrero. La primera ronda de conversaciones, celebrada el 11 de abril en la capital pakistaní, concluyó sin acuerdo.
Sin embargo, desde Teherán todavía no confirmaron su participación. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán informó este lunes que aún no tomó una decisión sobre su asistencia a la próxima ronda de negociaciones con Estados Unidos, al que acusó de no actuar con seriedad frente al diálogo.
“En este momento, mientras hablo, no tenemos ningún plan para la próxima ronda de negociaciones y no se ha tomado ninguna decisión al respecto”, declaró el portavoz de la cancillería, Esmail Baqai, durante su conferencia de prensa semanal. “Aunque se proclaman a favor de la diplomacia y se muestran dispuestos a negociar, Estados Unidos está adoptando actitudes que no denotan en absoluto seriedad a la hora de llevar adelante un proceso diplomático”, agregó.
El domingo, las agencias Fars y Tasnim advirtieron citando a funcionarios iraníes que “el clima general no puede evaluarse como muy positivo” y remarcaron que el levantamiento del bloqueo naval estadounidense constituye una condición previa para cualquier negociación.La primera ronda de conversaciones, celebrada el 11 de abril en la capital pakistaní, concluyó sin acuerdo (REUTERS)
La continuidad de ese bloqueo se convirtió en uno de los principales obstáculos para el diálogo. Washington mantiene un cerco naval sobre los puertos iraníes con el objetivo de cortar los ingresos petroleros de Teherán, en respuesta al cierre del estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca de un quinto del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.
La tensión aumentó el domingo después de que un destructor estadounidense interceptó al buque iraní Touska, que, según Trump, intentó eludir el bloqueo. En Truth Social, el mandatario afirmó que la nave fue detenida luego de que la Marina estadounidense “abriera un agujero en la sala de máquinas” y añadió: “En este momento, los marines estadounidenses tienen la custodia del buque”.
Trump también sostuvo que el carguero, de bandera iraní, se encuentra bajo sanciones del Departamento del Tesoro por antecedentes de actividades ilícitas.
Desde Teherán, la respuesta fue inmediata. Un portavoz del centro de mando militar iraní advirtió, según ISNA: “Las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán pronto responderán y tomarán represalias contra esta piratería armada y el ejército estadounidense”.
La agencia Tasnim informó además que Irán envió drones en dirección a buques militares estadounidenses después de la incautación del Touska. El Ministerio de Exteriores iraní calificó el bloqueo como “una violación” del alto el fuego y como un castigo colectivo ilegal contra la población iraní.
En paralelo, el estrecho de Ormuz permaneció cerrado este domingo. Irán había anunciado su reapertura el viernes, pero volvió a clausurarlo al día siguiente. Autoridades británicas reportaron disparos de la Guardia Revolucionaria contra un petrolero y amenazas contra otras embarcaciones comerciales, mientras los sistemas de seguimiento mostraban la ruta prácticamente vacía.
En Islamabad, las medidas de seguridad se intensificaron ante la llegada de la delegación estadounidense. Las autoridades dispusieron cierres de carreteras y restricciones de tránsito tanto en la capital como en la vecina Rawalpindi. La denominada Zona Roja, área que concentra edificios gubernamentales y diplomáticos, quedó bajo fuerte custodia.
Uno de los puntos centrales de la negociación será el destino del uranio enriquecido iraní. Trump aseguró el viernes que Teherán aceptó entregar cerca de 440 kilogramos del material. “Vamos a conseguirlo entrando en Irán, con muchas excavadoras”, afirmó. Pero la Cancillería iraní rechazó esa versión y sostuvo que las reservas “no serán transferidas a ningún lugar” y que su entrega “nunca fue planteada en las negociaciones”.
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“Hay muchas posibilidades de que lleguemos a un acuerdo”. Así resumió el presidente de EE.UU., Donald Trump, su opinión sobre la esperada segunda ronda de negociaciones entre EE.UU. e Iránen Islamabad, la capital de Pakistán. Irán ha aceptado entregar sus reservas de uranio enriquecido, añadió Trump. ¿Será cierto? El líder de la Casa Blanca es conocido por cambiar de opinión rápidamente.
Según los mediadores pakistaníes, las nuevas conversaciones apuntan inicialmente a un acuerdo provisional. Se firmará una declaración de intenciones, dijo un mediador anónimo a la agencia de noticias Reuters. En un plazo de 60 días se negociará entonces un acuerdo global. Ambas partes están de acuerdo en lo fundamental; los detalles técnicos se aclararán más adelante, según el mensaje procedente de Washington e Islamabad.
Escepticismo en Irán
La prensa en Irán, controlada por el Estado, informó de que el jefe de la delegación negociadora, Mohammad Bagher Ghalibaf, y su equipo, cuentan con el pleno respaldo del líder supremo, Mojtaba Jamenei. Según ellos, esto refleja la unidad nacional y una “diplomacia cuya fuerza va en aumento”. Al mismo tiempo, Ghalibaf subrayó su firme voluntad de “resistencia”: “Somos un solo cuerpo”, tanto en la guerra como durante el alto el fuego.
Al mismo tiempo, crece el escepticismo en Irán. Muchos creen que Washington está aprovechando el alto el fuego para prepararse para una nueva ronda de ataques aéreos. Los informes sobre nuevos despliegues de tropas estadounidenses refuerzan esta impresión. Por eso, las autoridades oficiales subrayan que se acercan a las posibles nuevas conversaciones con “gran cautela”; las unidades militares están listas para entrar en acción.
Mientras tanto, cada vez más iraníes sufren las consecuencias de la guerra. Por eso, las negociaciones están sometidas a una presión considerable, tanto en el plano temporal como en el político. El programa nuclear iraní sigue siendo el tema central, junto con puntos de discordia como las sanciones, la navegación por el estrecho de Ormuz y los conflictos regionales.

Distensión retórica
“La primera ronda de negociaciones en Islamabad parece haber fracasado”, asegura a DW Hamidreza Azizi, de la Fundación Ciencia y Política. “Sin embargo, tanto fuentes estadounidenses como iraníes apuntan a que, al menos, ha habido ciertos avances”.
Últimamente se ha producido una cierta distensión retórica que, al menos, abre margen de maniobra, dice el investigador en paz y conflictos Conrad Schetter, director del Centro Internacional de Estudios sobre Conflictos de Bonn: “En general, prevalece la impresión de que no se ha habido ningún acercamiento en los puntos centrales, ni en las exigencias de EE.UU. ni en las de Irán”.
El mayor obstáculo: el programa nuclear iraní
El principal reto sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní. “Estados Unidos exige que Irán saque del país el uranio enriquecido”, explica Azizi. Teherán, por su parte, solo estaría dispuesto a reducir sus reservas de forma gradual y a cambio de garantías. Detrás de esto hay un problema fundamental: la falta confianza mutua.
Schetter también ve aquí el principal obstáculo. Una intervención militar no es un panorama realista para EE.UU., pero llegar a un acuerdo sigue siendo difícil. Una solución posible sería una renuncia de Irán por tiempo limitado: “Si se acordaran unos diez o doce años, probablemente sería un compromiso viable”.
La pugna por el estrecho de Ormuz
Otro punto de discordia es el bloqueo del estrecho de Ormuz. Para Irán es una baza estratégica; para Occidente, un elemento vital para el suministro energético mundial. “Irán lo ve como una herramienta de presión estratégica”, destaca Azizi. Por su parte, Schetter advierte del riesgo de escalada: incluso incidentes aislados podrían desencadenar “un conflicto militar de mayor envergadura”.
Por encima de todo, está la cuestión de las perspectivas políticas. Incluso si se llega a un acuerdo, la confrontación fundamental seguirá existiendo, asegura Azizi. Los análisis externos también frenan las expectativas. El Washington Institute for Near East Policy afirma: “No es realista esperar avances rápidos o de gran alcance en las conversaciones”. Y el think tank Chatham House subraya: “El alto el fuego se acogerá como un paso necesario para alejarse del abismo”.
Se desvanecen las esperanzas de un cambio en la política interna
En cuanto a la política interna, es poco probable que las negociaciones debiliten al régimen de Teherán. “No espero mejoras fundamentales en este sentido”, afirma Schetter. El régimen ha demostrado que puede mantenerse estable incluso bajo una presión enorme. La dura represión interna y su resistencia en la guerra más bien lo han fortalecido.
Para la población, esto significa que la esperanza de un cambio político sigue desvaneciéndose. Muchos probablemente lleguen a la conclusión de que el régimen es difícil de cambiar, independientemente de la presión externa.
(gg/ms)
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