Análisis: Petróleo sin sanciones, justo cuando Rusia más lo necesitaba

14 de enero de 2026: carguero con petróleo ruso navega por el Atlántico norte.Imagen: Andy Buchanan/AFP
Arthur Sullivan

Estados Unidos ha flexibilizado aún más las sanciones al petróleo ruso en un intento de frenar la subida de los precios de la energía. La noticia supone un gran impulso para el Kremlin.

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La relajación de las sanciones al petróleo ruso por parte de EE. UU. tiene como objetivo enfriar los precios globales de la energía, que se han disparado en medio del conflicto con Irán. Pero la medida también proporciona un importante impulso al Kremlin, en un momento en que lo necesita desesperadamente.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, lo anunció el jueves 12 de marzo en redes sociales. Dijo que se trataba de algo “temporal” y restó  importancia a las críticas de que proporcionaría ingresos adicionales significativos a Moscú: “Esta medida específica y de corto plazo se aplica únicamente al petróleo que ya está en tránsito y no proporcionará un beneficio financiero significativo al Gobierno ruso, que obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de impuestos aplicados en el punto de extracción”, escribió.

El Reino Unido ha dicho que no seguirá a Estados Unidos y varios líderes europeos han expresado su decepción por la decisión. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha criticado la medida, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que los altos precios del petróleo “no justifican en absoluto levantar las sanciones” contra Rusia. Por su parte, el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, ha señalado que aliviar las sanciones a Rusia “reforzará la capacidad de Rusia para hacer la guerra”.

¿Qué significa esto para Rusia?

Isaac Levi, analista del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, un laboratorio de ideas con sede en Finlandia, explica a DW que la relajación de las sanciones llega en un momento en que las exportaciones de combustibles fósiles de Rusia estaban bajo una fuerte presión debido al éxito de restricciones anteriores.

“Justo antes de esta crisis con Irán, estaban empezando a entrar en pánico”, comenta Levi a DW. “Las sanciones estaban realmente haciendo efecto. Ahora vamos a ver un retroceso”. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las exportaciones de petróleo crudo y productos refinados de Rusia y sus ingresos descendieron en el mes de febrero a su nivel más bajo desde el comienzo de la invasión de Ucrania.

Ben Hilgenstock, especialista en sanciones contra Rusia de la Escuela de Economía de Kiev, asegura que la víspera de la crisis con Irán probablemente fue el punto más bajo para los combustibles fósiles rusos desde 2022. “Por primera vez, los volúmenes de producción bajaban, la exportación estaba cayendo y no podían encontrar compradores”, explica a DW. “Si hubiera durado un par de meses más, la situación habría sido muy, muy difícil para Rusia”.

Putin hojeando una revista.
Cuando empezó la guerra en Irán, la situación con su petróleo era preocupante para Rusia.Imagen: Gavriil Grigorov/Sputnik/Kremlin Pool Photo/AP Photo/picture alliance

Isaac Levi cree que Rusia podría acabar ganando entre 5.000 y 10.000 millones de dólares adicionales al mes como resultado de la guerra con Irán y la relajación de las sanciones, y afirma que se trata de una estimación conservadora. “Todo el mundo se pregunta cuánto tiempo permanecerá cerrado el estrecho de Ormuz. Y eso tiene un enorme impacto no solo en los precios sino también en los volúmenes”.

Hilgenstock coincide en que la situación impulsará significativamente a Moscú, sobre todo porque el precio que recibirá ahora por su petróleo es mucho más alto de lo que habría sido de otro modo. “Unos 10.000 millones de dólares adicionales al mes en ingresos por exportaciones es una cifra realista, y eso con un precio global del petróleo de 100 dólares”, dice. “Si la situación empeora, podría subir a 120 o 150 dólares por barril”.

¿Qué significa la medida para el suministro global?

La exención se aplica a barriles de petróleo que ya están en el mar. Permite la venta de petróleo crudo ruso o productos petrolíferos hasta el 11 de abril, siempre que los productos se hayan cargado antes del 12 de marzo.

Isaac Levi explica que, aunque Rusia estaba recibiendo cada vez menos dinero por su petróleo, seguía produciendo a volúmenes elevados. Gran parte de su crudo ya está en el mar en petroleros y ahora se está descargando en puertos de India y, como resultado de la última exención, también en otros de Asia.

“No creo que esto vaya realmente a resolver ninguno de los problemas del mercado global”, subraya, por su parte Hilgenstock. “Faltan al menos 10 millones de barriles en el mercado o más debido a la situación en el estrecho de Ormuz. Los 900.000 barriles diarios de Rusia no van a solucionar este problema”.

¿Qué otras sanciones podrían levantarse?

La relajación de las sanciones contra Rusia ha suscitado dudas sobre la disposición de Estados Unidos a mantener la presión sobre Moscú.

Entre las preocupaciones de Isaac Levi está el hecho de que Estados Unidos pueda levantar algunas de sus sanciones energéticas más efectivas, incluida la que pesa sobre la gran instalación rusa de gas natural licuado Arctic LNG-2. “Si Estados Unidos elimina las sanciones sobre esto, podría ser significativo y ayudar a Putin a aumentar los debilitados ingresos de Rusia por exportaciones de gas”, dice.

Hilgenstock, por su parte, apunta que el siguiente paso evidente sería eliminar las sanciones sobre compañías petroleras rusas como Lukoil y Rosneft. También rechaza las afirmaciones de Estados Unidos de que el levantamiento de sanciones no beneficiará significativamente al Kremlin. “Por supuesto, tienen que presentar esto como si no quitara demasiada presión a Rusia”, dijo. “Pero no es sincero”, sentencia.

(ms/cp)

2 Análisis- (1)Subsidios y recortes: América Latina intenta blindarse ante la escalada contra Irán/ (2)¿Cómo afecta la guerra en Oriente Medio los precios de combustibles en Latinoamérica?

De momento, la mayor parte de las medidas se limita al mercado interno de los combustibles.

La agresión militar de EE.UU. e Israel contra Irán y el posterior cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de la cuarta parte de todo el crudo que se comercializa en el mundo, ha sacudido los mercados energéticos y sus efectos amenazan con extenderse a la esfera económica en su conjunto.

De hecho, los precios del petróleo y los combustibles han experimentado alzas significativas durante las últimas jornadas. Y si bien el presidente estadounidense, Donald Trump, ha insistido en que se trata de una situación temporal que se debe al conflicto bélico en Asia occidental, lo cierto es que la conflagración no tiene un final claro a la vista.

Washington se ha proclamado ganador y ha insistido en que la guerra no se extenderá durante mucho tiempo, mientras que Teherán ha asegurado que no planea sentarse en una mesa de negociaciones con Washington y Tel Aviv. Incluso, el nuevo líder supremo del país persa, Mojtabá Jameneí, advirtió este jueves que podría abrir nuevos frentes de batalla si las hostilidades se prolongan.

América Latina no está exenta de padecer los efectos económicos de este conflicto. Si bien la región alberga importantes yacimientos de oro negro, y países como Brasil o Venezuela producen cantidades significativas de petróleo e incluso lo exportan, la mayor parte de las naciones dependen de importaciones de hidrocarburos para satisfacer su demanda interna.

En este escenario, serían esperables algunas medidas destinadas a paliar el incremento en los precios de los combustibles, un factor que suele encarecer las mercancías debido al alza en los costos asociados a su transporte, así como al funcionamiento de las industrias.

“La interrupción del suministro será menos notoria en América Latina, pero los países no serán inmunes al aumento de los precios globales, incluso aquellos que son productores de petróleo”, advirtieron especialistas de Oxford Economics en el reporte ‘Latin America: Limited spillovers from the Middle East conflict for now’, citado por El Economista.

Equilibrio

A ese respecto, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva anunció este jueves un conjunto de acciones para disminuir el golpe interno de la conflagración en Oriente Medio, sin sacrificar el equilibrio fiscal.

“Esta conferencia de prensa es una reparación por lo que está sucediendo en Brasil y en el mundo, en gran medida causado por la irresponsabilidad de las guerras en todo el mundo. El precio del petróleo está descontrolado, lo que implica un aumento en el costo del combustible, y en EE.UU. ya ha subido 20 %. Estamos empleando ingeniería económica para evitar que las consecuencias de las guerras irresponsables lleguen a la gente. Haremos todo lo posible”, alegó el mandatario ante periodistas desde el Palacio de Planalto, recoge G1.

En concreto, Brasilia se planteó un gravamen de 12 % a las exportaciones de crudo, incentivos en forma de subsidios para los productores e importadores de diésel y supervisiones rigurosas de la implementación de estas medidas sobre el poder adquisitivo de los consumidores, a los que el Gobierno busca proteger.

La mayor presión proviene del diésel, no de la gasolina. Nos preocupa especialmente el diésel porque afecta con mayor intensidad las cadenas de producción. La cosecha se transporta en camiones diésel y la siembra se realiza con maquinaria que también utiliza diésel”, puntualizó el ministro de Hacienda, Fernando Haddad.

El problema, explicó el ministro de Casa Civil, Rui Costa, es que las reducciones de precios de combustibles decretadas por el Ejecutivo tardan en hacerse efectivas y solo lo hacen parcialmente. En el ínterin, sostuvo, los consumidores pagan más, bajo el alegato del alza de precios vigente en el mercado internacional, aunque la estatal Petrobras no haya seguido la tendencia.

Según lo expuesto por Haddad, el fisco brasileño dejará de percibir unos 20.000 millones de reales (alrededor de 3.830 millones de dólares) tras la eliminación de los impuestos al diésel, y deberá destinar otros 10.000 millones de reales (unos 1.915 millones de dólares) al pago de subsidios para incentivar la producción e importación de ese hidrocarburo en manos privadas.

Empero, la propuesta contempla recaudar cerca de 30.000 millones de reales (5.744 millones de dólares) por concepto de exportaciones petroleras, tras la entrada en vigor del arancel de 12 %, en el caso de que los efectos económicos de la guerra se extienden. Se trata, dijo Haddad, de una iniciativa que procura que los efectos fiscales de las dos medidas se compensen mutuamente, sin alterar el presupuesto aprobado para 2026.

Importadores en la cuerda floja

Aunque solo Brasil ha expuesto un plan integral para capear el temporal, ello responde a su inserción en los mercados globales de energía y no debe comparárselo con otros productores medianos como México o Argentina, que a su vez están en una posición diferente a la que se encuentran las naciones centroamericanas, Chile o países del Caribe insular. Estos últimos son importadores netos de combustible y, por lo tanto, más proclives a padecer los embates económicos de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.

En concordancia con lo esperado, desde la primera semana de marzo, la gasolina experimentó en Chile un alza de 0,022 dólares por litro y la tendencia puede mantenerse si el conflicto continúa. Empero, el país suramericano dispone de un mecanismo de estabilización de precios que ha frenado los incrementos bruscos, pero no evita del todo que la afectación global impacte los mercados locales, apunta Ex Ante.

En Guatemala, el precio de la gasolina subió 10,6 % durante la semana del 1 al 7 de marzo, mientras que los del diésel se incrementaron 11 %. En Honduras, la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (AHDIPPE) vaticinó que se producirán más alzas en los combustibles por causa del conflicto bélico y advirtió que esas tensiones podrían verse reflejadas en el futuro cercano en los costos de la energía eléctrica y los productos de la canasta básica.

En Panamá, las autoridades anunciaron un aumento ligeramente mayor en el precio de los combustibles al informado el mes de febrero. Afirmaron asimismo que el impacto de la guerra es todavía “limitado”, lo que no descarta nuevos incrementos ni rebrotes inflacionarios. No se han divulgado las medidas que se tomarán en tal escenario.

Entretanto, en Bolivia, que enfrenta escasez de combustibles desde hace varios años, se prevé que la Administración de Rodrigo Paz tome medidas para impedir que las subas globales impacten en los precios de la canasta básica, aunque ello a condición de un alza en el gasto público destinado a cubrir los subsidios, valoró el economista Gonzalo Chávez para el medio local Unitel.

Dudosos beneficios

Al otro lado de la acera están los productores-exportadores. México, que es un productor importante de crudo, paradójicamente importa la mayor parte de la gasolina que precisa, así que si bien inicialmente un alza en los precios podría implicar ingresos mayores para las arcas públicas, también es cierto que necesitará más dinero para adquirir combustibles, abastecer su mercado interno y evitar así un rebote inflacionario.

De momento, la presidenta Claudia Sheinbaum ha apostado a la eficacia de la disminución del IEPS (Impuesto Especial de Producción y Servicios) para impedir una suba de la gasolina. Se trata de un gravamen aplicado a los hidrocarburos que las autoridades han empleado como mecanismo de estabilización durante los últimos años, subiéndolo o bajándolo según los vaivenes del mercado energético global.

En Argentina, la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales optó por una “estrategia de ‘micropricing'”, con la que se pretende ajustar los precios “en tiempo real” a partir de variables como “la demanda, la hora, la ubicación y la competencia”, explicó en X el presidente de la compañía, Horacio Marín. El funcionario añadió que los “picos” –alzas o caídas significativas– en los precios, serán suavizados por medio de un método estadístico conocido como “media móvil” o ‘moving average’, todo lo cual redundará en “mayor previsibilidad” para los consumidores y mayor estabilidad en los precios.

Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo del mundo y, de hecho, exporta petróleo, tiene escasa capacidad de incidir en los precios globales de ese hidrocarburo y de aprovechar ingresos inesperados derivados de la guerra, pues su industria petrolera lleva cerca de una década sometida a sanciones estadounidenses. Ese hecho hizo que su producción apenas ronde el millón de barriles por día, una cantidad que resulta insuficiente para compensar una eventual escasez de combustible en la región.

Por otro lado, los recientes alivios de las medidas coercitivas unilaterales anunciados por Washington están orientados al regreso de compañías estadounidenses al mercado venezolano y establecen mecanismos de control de los ingresos derivados de las transas por parte del Tesoro estadounidense. Asimismo, la recién reformada Ley Orgánica de Hidrocarburos abrió el compás para atraer más inversión internacional, pero se trata de una apuesta a largo plazo, que probablemente se desarrollará con independencia de los avatares bélicos en Asia Occidental.

¿Cómo afecta la guerra en Oriente Medio los precios de combustibles en Latinoamérica?

El impacto en la región no es uniforme, puesto que hay países importadores netos de crudo y otros productores-exportadores.

¿Cómo afecta la guerra en Oriente Medio los precios de combustibles en Latinoamérica?

El conflicto bélico iniciado a finales de febrero, tras el ataque de Washington e Israel contra Irán y la respuesta de la nación persa, está teniendo un impacto directo en el precio del petróleo. Este lunes, el barril de crudo mostró una volatilidad histórica, superando la barrera de los 100 dólares e incluso rozando los 120 dólares en las primeras horas de la jornada.

El principal motor del alza es el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, una arteria marítima clave por la que circula una quinta parte del suministro energético mundial.

Para Latinoamérica, el impacto de este aumento del valor del petróleo, especialmente en cómo repercute en los precios de los combustibles, no es uniforme, puesto que la región enfrenta dos realidades, teniendo países importadores netos y los productores-exportadores.

Chile, por ejemplo, que es un importador neto de petróleo, el aumento de su precio se traduce en combustibles más caros. Desde el pasado 5 de marzo, las bencinas se incrementaron cerca de 20 pesos (0,022 dólares) por litro en promedio y podrían producirse nuevas subas, si el crudo se mantiene en alza, recoge el medio Ex-Ante. De momento, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) ha evitado alzas drásticas de un solo golpe.

De igual forma, los países de Centroamérica, también importadores netos de petróleo, tienen un resultado similar. En Honduras, la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (AHDIPPE) advirtió más alzas en combustibles justamente por la tensión en Medio Oriente; aunque también señaló posibles subas en la energía eléctrica y los productos de la canasta básica en las próximas semanas.

Entretanto, en Guatemala, en la semana del 1 al 7 de marzo, ya se registró un alza de los combustibles. La gasolina regular, por ejemplo, pasó de 28,57 quetzales (3,72 dólares) por galón a 31,59 (4,11 dólares), un incremento del 10,6 %; mientras, el diésel subió 11 %, recoge Prensa Libre.

En Panamá, la semana pasada las autoridades anunciaron un aumento en el precio de los combustibles, ligeramente mayor al hecho en febrero. “En el cálculo de precios correspondiente a este período, el impacto del reciente conflicto en Medio Oriente aún es limitado, señalaron.

Productores

El caso de México es diferente. Pese a ser un productor importante de petróleo, importa la mayor parte de la gasolina que consume, recoge Bloomberg. Sin embargo, ya la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que el costo del combustible no aumentará en el país.

“Si aumenta el precio de la gasolina, la producción de gasolina o la importación, hay un mecanismo a través de la disminución del IEPS (Impuesto Especial de Producción y Servicios) para que no aumente la gasolina en nuestro país“, declaró este lunes, en su conferencia de prensa diaria, la mandataria, refiriéndose al gravamen que se aplica a combustibles y que las autoridades han utilizado en años recientes como mecanismo de estabilización, reduciéndolo o subsidiándolo cuando los valores internacionales se disparan; el mecanismo fue instaurado por el exmandatario Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).

En el análisis titulado ‘Latin America: Limited spillovers from the Middle East conflict for now’ (América Latina: Por ahora, las repercusiones del conflicto en Oriente Medio son limitadas), expertos de Oxford Economics, citados por El Economista, señalan que Colombia, al igual que México, es probable que subsidie completamente el impacto del aumento en los precios del combustible.

En Brasil, ocurre que, a pesar de ser un exportador neto, su política de precios está más vinculada a los precios internacionales. No obstante, el impacto de la guerra en los precios que paga el consumidor brasileño por combustibles derivados del petróleo, como la gasolina y el diésel, puede tardar en llegar, según señala el presidente del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles (IBP), Roberto Ardenghy, citado por la Agência Brasil.

“Es un proceso largo, que puede tardar hasta seis meses. No habrá cambios en el nivel de precios a corto plazo, ni siquiera para el consumidor brasileño”, dijo Ardenghy.

En Argentina, el presidente de YPF, Horacio Marín, publicó un mensaje en X este lunes para tratar de tranquilizar a la población: “Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo, por eso creo importante reafirmar nuestra posición. YPF no va generar cimbronazos en los precios de los combustibles, somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”.

Explicó que trabajan con una “estrategia de micropricing” —sistema dinámico que ajusta el valor de los combustibles en tiempo real según la demanda, la hora, la ubicación y la competencia—, para ir analizando los precios día a día, semana a semana. “Y mediante el sistema de ‘moving average’ (media móvil) podremos atenuar picos de aumento y bajas dando mayor previsibilidad a los consumidores, teniendo un precio más estable”, detalló.

Reportaje: Quiénes eran los dos asistentes clave de Jeffrey Epstein y por qué aún controlan su dinero y sus secretos

Pie de foto,Jeffrey Epstein nombró a dos personas como albaceas de su patrimonio: su contador Richard Kahn y su abogado Darren Indyke.

    • Autor,Chi Chi Izundu
    • Autor,Olivia Davies

    • Autor,Will Dahlgreen
    • Título del autor,Equipo de Investigación, BBC News

Cuando el FBI allanó la mansión neoyorquina de Jeffrey Epstein en julio de 2019, el día de su arresto por tráfico sexual de menores, los agentes forzaron una gran caja fuerte y encontraron diamantes, fajos de dinero en efectivo, pasaportes, carpetas de CD y discos duros.

Pero un problema con la orden judicial les impidió salir con los objetos. Y cuando regresaron con una nueva orden, la caja fuerte ya había sido vaciada, según documentos del FBI.

Richard Kahn, contador y tenedor de libros de Epstein desde 2005, ordenó al personal de la mansión que prepararan dos maletas con el contenido de la caja fuerte y las entregaran en su domicilio, escribieron los agentes.

Después de que el FBI hablara con el entonces abogado de Kahn, este accedió a entregar las maletas intactas, pero no quería que los agentes fueran a su casa y se negó a revelar quién le había ordenado retirar los objetos.

Sin embargo, una fuente cercana a la investigación de Epstein nos dijo que no tenía conocimiento de que Kahn hubiera sido entrevistado o investigado en relación con la indagación criminal sobre el financiero pedófilo.

El abogado actual de Kahn le dijo a la BBC que su cliente ha cooperado plenamente con las solicitudes del FBI.

Kahn y Darren Indyke, abogado de Epstein con una larga trayectoria, son los únicos albaceas del patrimonio de Epstein y controlan toda su riqueza y posesiones.

Aunque no son nombres conocidos, ambos tienen ahora el control sobre la compensación adeudada a las sobrevivientes y los secretos contenidos en los documentos que aún conserva el patrimonio de Epstein, los cuales, bajo solicitud, fueron entregados al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes.

Una caja fuerte con la puerta rota sobre un suelo alfombrado, con polvo esparcido por todas partes y lo que parecen ser muebles de dormitorio de color crema con cajones incorporados en el fondo.

Fuente de la imagen,Departamento de Justicia de EE.UU.

Pie de foto,Kahn pidió al personal de la mansión de Epstein en Nueva York que retiraran artículos de una caja fuerte, según el FBI.

Como parte de su investigación sobre la red de Epstein, el comité del Congreso citó a ambos a declarar. Kahn compareció este miércoles 11 de marzo, mientras que Indyke lo hará el jueves 19 de marzo.

Hablamos con personas relacionadas con las investigaciones vinculadas a Epstein, revisamos documentos de múltiples casos judiciales y analizamos el material más reciente publicado en los archivos de Epstein por el Departamento de Justicia de EE.UU. para intentar descubrir más sobre el papel que presuntamente desempeñaron ambos hombres en la vida del financiero y el que siguen desempeñando tras su muerte.

Epstein nombró a Indyke y Kahn como coalbaceas en agosto de 2019, tan solo dos días antes de morir en prisión a la espera de juicio por tráfico sexual de menores.

Revisó su testamento para transferir todo su patrimonio a un fideicomiso que lleva el nombre de su año de nacimiento, el cual administrarían el abogado y el contador.

En su función de coalbaceas, Indyke y Kahn acordaron indemnizaciones a las sobrevivientes e incluyeron condiciones que impedían a quienes aceptaran los fondos emprender acciones legales contra ellos personalmente. Otras demandas siguen pendientes.

Como beneficiarios del fideicomiso, los dos hombres también podrían recibir decenas de millones de dólares cada uno de lo que quede tras la resolución de las demandas.

El valor del patrimonio de Epstein sigue siendo incierto. Se estimaba en aproximadamente US$635 millones al momento de su muerte, según Edwards Henderson, un bufete de abogados que representa a muchas de las sobrevivientes.

Una de las mujeres abusadas por Epstein, que pidió permanecer en el anonimato, le dijo a la BBC que Indyke y Kahn tienen preguntas que responder sobre lo que sabían de la “empresa” de Epstein.

“Jeffrey era solo un ser humano. Era imposible que hubiera podido seguir el ritmo de todo esto solo”, declaró.

“Siempre decimos: hay que seguirle la pista al dinero, ¿no? Si se sigue la pista al dinero, se puede entender mucho sobre cómo funcionaba esta operación”.

Los documentos judiciales afirman que tanto Indyke como Kahn, o a menudo ambos, “tenían autoridad para firmar prácticamente todas las cuentas de Epstein”, lo que significaba que estaban autorizados para realizar transacciones.

También ayudaron a dirigir varias corporaciones de Epstein, algunas de las cuales, según se alega en los documentos judiciales, existían únicamente para su operación de tráfico sexual.

El abogado de Kahn nos dijo que “no hay fundamento para tales afirmaciones” y que los negocios de Epstein no operaban para encubrir sus actividades; “prácticamente todas ellas eran entidades que declaraban impuestos cuya propiedad nunca se ocultó”.

Richard Kahn (izq.) y Darren Indyke (der.)

Fuente de la imagen,DMG Media

Pie de foto,Richard Kahn (izq.) y Darren Indyke (der.) rara vez han sido fotografiados en público.

Ambos hombres presuntamente recibieron millones en honorarios y préstamos de Epstein, saldaron cuentas con las sobrevivientes e incluso facilitaron matrimonios forzados de mujeres víctimas de trata desde el extranjero para permitirles permanecer en Estados Unidos, según documentos presentados ante el tribunal.

Una demanda alega que nadie, excepto Ghislaine Maxwell —exmiembro de la alta sociedad británica y ahora cómplice convicta de Epstein—, fue “tan esencial y central para la operación de Epstein” como Indyke y Khan.

El congresista estadounidense Suhas Subramanyam, miembro del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, le dijo a la BBC que “podrían ser dos de las personas más indicadas con quien hablar” para obtener información sobre cómo Epstein manejaba sus asuntos.

“Ciertamente, las víctimas los han mencionado como personas que tenían conocimiento de algunos de los delitos de Jeffrey Epstein, no solo transacciones financieras, sino incluso tráfico sexual”, afirmó.

Indyke y Kahn niegan cualquier irregularidad en sus interacciones con Epstein y no enfrentan cargos penales.

“Ningún juez de ningún tribunal ha determinado jamás que el sr. Indyke o el sr. Kahn hayan cometido delito alguno”, declaró a la BBC Daniel Weiner, abogado de Indyke.

“Ni una sola mujer ha acusado jamás a ninguno de los dos hombres de cometer o presenciar abusos sexuales, ni ha afirmado en ningún momento haberles informado de alguna acusación de abuso del sr. Epstein”, añadió.

La mujer abusada por Epstein nos dijo que las comparecencias de los hombres ante el Comité han sido bien recibidas porque las sobrevivientes llevaban mucho tiempo denunciando su comportamiento.

“Tienen que responder por todo esto. Solo espero que estas personas hablen y no se limiten a invocar la Quinta Enmienda y quedarse callados, porque con eso no se gana nada”, declaró.

Además de sus testimonios como albaceas testamentarios de la herencia de Epstein, Indyke y Kahn han proporcionado al Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes “miles de páginas de documentos, fotografías y otros materiales” en respuesta a citaciones, según el abogado de Indyke.

Sin embargo, algunos artículos, como el libro de mensajes de cumpleaños de Epstein, llegaron con tachaduras realizadas previamente por los propios albaceas, que, según el equipo legal de Indyke y Kahn, se realizaron para proteger la identidad de las víctimas.

Los hombres del dinero

Kahn no solo era el contador de Epstein. Según la documentación de la empresa, tenía una actividad secundaria sorprendente como gerente de una empresa de diseño con sede en Nueva York durante la década de 2010.

Sin embargo, los documentos presentados ante el tribunal alegan que la empresa formaba parte de una red de compañías utilizadas por Epstein para canalizar dinero a las víctimas y a las personas que reclutaban mujeres para ser abusadas.

Estos detalles se descubrieron en documentos mal redactados de un caso judicial presentado por las Islas Vírgenes Estadounidenses (USVI) contra el patrimonio de Epstein y sus albaceas, Indyke y Kahn, por “trata de personas y fraude financiero”.

El caso se resolvió en 2022, cuando el patrimonio acordó pagar más de US$105 millones en efectivo y la mitad de las ganancias de la venta de una de las islas privadas de Epstein.

Los documentos judiciales del caso alegaban que ambos ayudaron a Epstein a administrar 140 cuentas bancarias.

Un edificio de rayas azules y blancas en Little St. James, una de las dos islas caribeñas propiedad de Epstein

Fuente de la imagen,Departamento de Justicia de EE.UU.

Pie de foto,Las ganancias de la venta de la isla privada de Epstein, Little St James, se destinaron a resolver un caso en las Islas Vírgenes de EE.UU. en el que Indyke y Kahn eran acusados ​​como coalbaceas.

Una de las cuentas bancarias de la empresa de diseño se financió íntegramente con dinero transferido desde las cuentas personales de Epstein, según los documentos judiciales.

La demanda alega que la propietaria de la empresa de diseño, en teoría, era una mujer que sufría abusos sexuales por parte de Epstein y que recibía pagos a través de la empresa.

La otra persona en la nómina de la empresa había sido incluida por Kahn como diseñadora en algunos documentos entregados al banco, según los documentos judiciales.

Sin embargo, la demanda alega que otro documento de Kahn revelaba que desempeñaba una profesión completamente ajena, lo que sugiere que no había ninguna razón legítima para que la empresa le pagara un salario.

El abogado de Kahn afirma que no hay fundamento para las afirmaciones de que su cliente estuviera involucrado en una conducta ilícita o ilegal.

“El trabajo de Kahn para Epstein consistía precisamente en el mismo tipo de trabajo contable y de teneduría de libros que miles de profesionales realizan a diario”, declaró el abogado Dan Ruzumna a la BBC.

Los documentos judiciales alegan que Indyke y Kahn también utilizaron otra empresa de Epstein registrada en las Islas Vírgenes Estadounidenses para emitir cheques por valor de US$300.000, a nombre de mujeres jóvenes o de un abogado de inmigración que ayudaba a mujeres víctimas de trata a permanecer en Estados Unidos.

Kahn no emitió cheques “para mujeres jóvenes ni para un abogado de inmigración en nombre de Epstein, ya que no fue firmante de ninguna de las cuentas bancarias de Epstein hasta poco antes de su muerte”, dijo Ruzumna.

“Las entidades corporativas de Epstein servían a intereses comerciales legítimos, como contratar personal doméstico, pagar los gastos asociados con un activo determinado de dicha entidad corporativa, realizar donaciones caritativas y garantizar el pago adecuado de impuestos”, añadió el abogado.

Indyke realizó repetidas retiradas de efectivo que parecían diseñadas para proporcionar fondos al delincuente sexual convicto sin activar los requisitos de declaración del banco, según los documentos judiciales de las Islas Vírgenes Estadounidenses.

Las mujeres explotadas sexualmente por Epstein afirman que el delincuente sexual convicto utilizó efectivo para pagarles a ellas y a quienes reclutaban a nuevas víctimas.

Los documentos judiciales indican que, en una ocasión, Indyke llevó dos cheques a un banco de Nueva York para retirar en efectivo US$7.500 de una de las cuentas personales de Epstein y US$4.000 de la cuenta comercial de Indyke.

Cobró uno de los cheques y, según los documentos, dijo que volvería al día siguiente a cobrar el segundo para “evitar todo el papeleo”.

Durante dos años, Indyke cobró cheques 45 veces utilizando otra de las cuentas personales de Epstein, retirando US$7.500 en cada ocasión, el límite del banco para retiros de terceros, según los documentos judiciales.

La demanda también afirma que se realizaron 97 retiros de efectivo separados de US$1.000 en menos de un año desde un cajero automático a poca distancia del despacho de abogados de Indyke, pero no especifica quién realizó los retiros.

Jeffrey Epstein en Cambridge, Massachusetts, en 2004

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Jeffrey Epstein en Cambridge, Massachusetts, en 2004.

Indyke y Kahn “se beneficiaron sustancialmente de su relación con Epstein”, afirman también los documentos judiciales del caso de las Islas Vírgenes de EE.UU.

Entre 2011 y 2019, Indyke recibió US$16 millones y Kahn US$10 millones de Epstein y sus empresas, según los documentos no censurados.

Esto incluye préstamos que, según el testamento de Epstein, debían ser “condonados”, lo que implica que las deudas debían ser canceladas.

Estas sumas eran “una prueba más de la naturaleza ilícita del trabajo que [Indyke y Kahn] realizaron”, afirman los documentos.

El abogado de Indyke, Daniel Weiner, declaró: “Indyke y Kahn niegan todas esas alegaciones, incluyendo cualquier alegación de culpa, responsabilidad, irregularidades o daños de cualquier tipo”.

Un documento en los archivos de Epstein, que parece ser el testamento del pedófilo, establece que Indyke y Kahn también tienen derecho a una “compensación anual” de US$250.000 por su función como albaceas, y que sus honorarios legales están cubiertos por el patrimonio.

Pero el abogado de Kahn, Ruzumna, le dijo a la BBC que el testamento “establece que cada uno recibirá un pago único de US$250.000 para administrar el patrimonio”.

El abogado de Indyke afirmó que los albaceas “nunca antepusieron sus propios intereses a sus deberes como coalbaceas”.

“Continúan administrando el patrimonio… en plena conformidad con la legislación aplicable”, precisó.

Matrimonios forzados

Epstein animó a algunas de las mujeres que traficaba desde el extranjero a encontrar un ciudadano estadounidense -a menudo otra mujer- para casarse y asegurarse de permanecer en el país.

Tras su condena en 2008 por solicitar servicios de prostitución a una menor en Florida, se centró en conseguir y abusar de mujeres de Europa del Este, que eran “más aisladas, dependientes y vulnerables”, según el caso judicial de las Islas Vírgenes Estadounidenses.

“Creo que es hora de que encuentres una novia estadounidense”, escribió Epstein en un correo electrónico a una mujer no identificada en marzo de 2013.

“El matrimonio entre personas del mismo sexo será, con diferencia, la vía más rápida para obtener la tarjeta de residencia”.

Más tarde ese mismo año, otra mujer no identificada le envió un correo electrónico a Epstein para decirle: “Vamos a obtener la licencia de matrimonio. Y ella pregunta si es posible reunirse contigo, porque tiene algunas preguntas”.

BBC News vio un certificado de matrimonio entre dos mujeres, una de las cuales posteriormente declaró haber sido abusada.

El caso de las Islas Vírgenes Estadounidenses, resuelto entre las partes, alegaba que Indyke y Kahn “facilitaron intencionadamente” al menos tres matrimonios entre víctimas estadounidenses y extranjeras, quienes fueron forzadas por la red de tráfico de Epstein con amenazas de “graves daños físicos y a su reputación” si se negaban o intentaban irse.

Realizaron el trabajo legal y contable para facilitar “un fraude que vincularía aún más a las víctimas de Epstein con él” y le permitiría controlarlas y abusar sexualmente de ellas, según los documentos presentados ante el tribunal.

Indyke y Kahn niegan las acusaciones.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell sentados a ambos lados del pasillo de lo que parece ser un pequeño avión privado

Fuente de la imagen,Departamento de Justicia de EE.UU.

Pie de foto,Un expediente judicial afirmó que solo Ghislaine Maxwell (der) era más importante para la operación de Epstein que Indyke y Kahn.

Una mujer estadounidense que fue repetidamente abusada por Epstein y fue presionada para mantener relaciones sexuales con sus socios comerciales durante más de una década fue obligada a contraer un matrimonio facilitado por Indyke, según los documentos judiciales.

El objetivo era evitar la deportación de otra víctima de Epstein de Estados Unidos, según los documentos.

El fiscal general de las Islas Vírgenes Estadounidenses alegó que Indyke y un abogado de inmigración de Nueva York comenzaron de inmediato a ayudar a la víctima a prepararse para su entrevista con funcionarios de inmigración estadounidenses.

Kahn proporcionó una carta de referencia para el proceso de inmigración, según los documentos judiciales.

Cuando la mujer preguntó sobre la posibilidad de terminar el matrimonio y marcharse, los documentos judiciales indican que Indyke intentó repetidamente disuadirla del divorcio y la amenazó con perder la protección de Epstein y sus socios.

El abogado de Kahn, Ruzumna, le dijo a la BBC que su cliente creía que le estaba haciendo un favor, no participando en una farsa, y la mujer y su pareja le agradecieron la carta.

El abogado de Indyke, Weiner, no se pronunció específicamente sobre ninguna de las acusaciones de matrimonio.

A pesar de que Epstein fue noticia mundial durante más de una década por sus actividades delictivas, tanto los abogados de Indyke como los de Kahn afirman que sus clientes rechazan categóricamente cualquier insinuación de que “intencionadamente facilitaron o ayudaron a Epstein en sus abusos sexuales o trata de mujeres, o que estaban al tanto de las acciones de Epstein mientras le prestaban servicios legales y contables, respectivamente”.

Liquidación de la herencia

En 2020, Indyke y Kahn, en su calidad de coalbaceas, aceptaron el Programa de Compensación para Víctimas de Jeffrey Epstein (EVCP), que brindó a las sobrevivientes la oportunidad de obtener justicia financiera por el abuso sufrido. Para garantizar que las reclamaciones de las mujeres estuvieran “libres de cualquier interferencia del patrimonio de Epstein”, según el EVCP, se designó un administrador independiente.

Las reclamaciones fueron más del doble de lo esperado. Según documentos judiciales, 136 mujeres recibieron un valor combinado de US$121 millones de la herencia de Epstein.

Se resolvieron otras 59 reclamaciones de otras sobrevivientes por un total de US$48 millones.

Indyke y Khan aprobaron la liberación de fondos del patrimonio “para pagar los honorarios legales y los costos de otros cómplices”, según documentos judiciales.

Tanto Indyke como Khan lo niegan y le dijeron a la BBC que el patrimonio no ha pagado los honorarios legales de “ningún conspirador conocido en los crímenes de Epstein”.

Además, según un expediente judicial del mes pasado, el patrimonio de Epstein acordó pagar hasta US$35 millones a las sobrevivientes que se negaron a inscribirse en el programa de compensación y que demandaron personalmente a Indyke y Kahn, alegando que ambos facilitaron el tráfico sexual del financiero caído en desgracia y “prefirieron el dinero y el poder a cumplir la ley”.

Antes de las comparecencias programadas de los hombres en el Capitolio, el abogado de Indyke, Daniel Weiner, declaró: “Los señores Indyke y Kahn tienen la plena intención de continuar su cooperación con el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes y esperan aclarar su falta de implicación en la mala conducta de Epstein”.

Mientras tanto, la sobreviviente anónima le dijo a la BBC: “Cuando se habla de estas enormes sumas de dinero, ¿acaso el dinero eclipsa y supera el deseo y la necesidad de hacer lo correcto?”.

“No lo sé. Y eso les corresponde a ellos, moralmente hablando, descubrirlo. Espero que hagan lo correcto”.

Información adicional de Paul Myers

Análisis: El termómetro sobre el riesgo terrorista en Latinoamérica

Una niña pasa junto a una imagen de Hassan Nasrallah, quien fue abatido durante bombardeos israelíes en Beirut el año pasado (REUTERS/Mohamed Abd El Ghany/Foto de archivo)

Mientras el régimen iraní perdure, será un riesgo global. Y para Latinoamérica es un riesgo inminente y cercano

Una de las primeras constataciones de la presencia activa de Hezbolá en Latinoamérica, la obtuvo la DEA en 2008 cuando un narco colombiano que estaba siendo vigilado se encontró con un dirigente del grupo terrorista libanés. Con esas primeras evidencias se creó el Proyecto Casandra, una investigación de fondo que duró 8 años y que consiguió revelar la transformación de Hezbolá en un cártel criminal global que, con el tráfico de drogas en la región, llegaría a generar mil millones de dólares anuales.

Cabe recordar que a pesar del trabajo riguroso de la DEA, el proyecto acabó bruscamente bajo la administración de Obama, que interrumpió la investigación e impidió la captura de efectivos de Hezbolá para no comprometer el acuerdo nuclear con Irán de 2015. Así lo denunciaron diversos miembros de la DEA en una entrevista a Político en 2017, que provocó una investigación de la fiscalía, ahora reactivada bajo el mandato de Trump.

Desde entonces, la información acumulada sobre la presencia en Latinoamérica de Hezbolá y las fuerzas Quds (la división de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria), ha demostrado la enorme dimensión de su entramado criminal, y su implantación en todo el continente. En términos geográficos, “Hezbolá y Quds dominaban completamente el eje bolivariano hasta la captura de Maduro, con Venezuela como centro de operaciones, Bolivia, como territorio amigo, y la Triple Frontera (Argentina, Paraguay, Uruguay) como base de dominio criminal”. Pero también han creado alianzas con redes criminales en Brasil, donde trabajan intensamente con el Primer Comando Capital, una de las mayores organizaciones criminales brasileñas, a las que Hezbolá ha suministrado armas de alto calibre, y con las que ha colaborado en la logística del narcotráfico. En México también se han identificado intentos de infiltración de Hezbolá en la ruta del narco en la frontera con Estados Unidos, y en Ecuador Hezbolá entrena y colabora con grandes cárteles como “Los Lobos”, los temidos “Los Choneros” y “Los Tiguerones”, según denuncia del propio presidente Noboa, que ha designado HezboláHamás y la Guardia Revolucionaria como grupos terroristas. Otra zona de influencia es la región franca de Iquique y la Zofri en Chile, donde, según la inteligencia norteamericana, Hezbolá ha creado un centro neurálgico desde donde operan células financieras para el lavado de dinero y la recaudación de fondos. En Colombia, las alianzas se han producido principalmente con “la Oficina del Envigado”, especializada en lavado de capitales, y el grupo armado colombiano Ejército de Liberación Nacional (ELN).

De Venezuela a Chile, pasando por BrasilNicaraguaUruguayColombia y Ecuador, y con dominio absoluto en la Triple Frontera, la presencia de las fuerzas Quds operando desde las redes diplomáticas y desde los operativos de Hezbolá, son un actor central del narcoterrorismo global y una de las amenazas más serias para el continente. No se sabe el número exacto de activos que poseen, porque no funcionan como ejércitos, sino por redes clandestinas, simpatizantes de grupos criminales y células locales, y además, dados los años de implantación, muchos de estos contingentes se han inserido en la sociedad, plenamente naturalizados gracias a los documentos cedidos por los regímenes bolivarianos. Pero sin conocer la cifra precisa, “el número de activos simpatizantes se cuenta por miles”.

Además, desde la caída del régimen pro-chiita en Siria y del hostigamiento israelí contra Hezbolá en el Líbano, miembros y varios centenares de comandantes de campo y sus familias han huido hacia las zonas que el grupo terrorista domina en Sudamérica. Ello ha significado un reforzamiento de sus redes regionales.

Sus actividades criminales van desde las propias del narcotráfico hasta la minería ilegal, los criptoactivos y el lavado de capitales, además de atracos, secuestros de personas y tráfico de materiales, y es tanta su actividad en el continente, que genera el 30% del presupuesto anual de Hezbolá. También es importante su intensa actividad en redes, webs y espacios mediáticos, desde donde intentan influir en grupos de izquierdas, alimentando el antiamericanismo y un feroz antisemitismo. Dado el enorme potencial económico y logístico de las Quds y Hezbolá en América Latina, la pregunta es obligada: ¿hay riesgos reales y próximos de atentados terroristas, sobre todo desde el inicio de la guerra en Irán?

Atentado a la AMIA enAtentado a la AMIA en Buenos Aires, 1994 (Archivo)

Desde la perspectiva del gran atentado al estilo de la bomba en la Amia argentina, no parece que sea el momento más propicio, sobre todo porque requeriría una planificación y logística que el régimen iraní no puede ofrecer en estos momentos, enteramente dedicado a la guerra por su existencia. Pero, en cambio, ha aumentado considerablemente el riesgo de actos de violencia sectaria o atentados más improvisados. Tanto Israel como Estados Unidos han avisado al respecto, y países como Argentina han elevado al máximo su alerta antiterrorista. En este punto, los objetivos más sensibles son las sedes diplomáticas de Israel y Estados Unidos, las comunidades e instituciones judías y el riesgo de actos violentos en actos multitudinarios, y ciberataques a infraestructuras críticas.

La guerra de Irán está a miles de kilómetros del continente, pero su sacudida en Latinoamérica es inmediata y tiene un carácter ambivalente: “por un lado, la guerra debilita enormemente al entramado de Quds y Hezbolá, que puede quedarse sin cabeza, si el régimen iraní no sobrevive; por el otro, la necesidad de demostrar fortaleza ante la adversidad, y la rabia por vengar la ofensiva en Oriente Medio, puede acelerar la tentación del terrorismo”. Sea como sea, las fuerzas Quds están seriamente implantadas en el hemisferio occidental, tienen capacidad, recursos, logística, alianzas, influencia y movilidad. Ellos son los arquitectos de la guerra asimétrica contra Occidente: facilitan el armamento y la financiación a Hezbolá, que es quien ejecuta sus acciones criminales.

Mientras el régimen iraní perdure, serán un riesgo global, y para Latinoamérica son un riesgo inminente y tan cercano, que parece invisible.

Por ello, “la caída del régimen es tan vital para la estabilidad y la seguridad de Oriente Medio, como lo es para el continente americano”. Debe ser el final de un largo capítulo de criminalidad que empezó en 1979 en Teherán y en Caracas tuvo su réplica en los inicios del 2000. “Un capítulo —escribió Shay Salamon, presidente de Combat Antisemitism Movement— definido por el miedo, los funerales y las sirenas de noche”.

El capítulo final de una ideología del mal, perversa, fanática, corrupta y, como todas ellas, asesina.

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Análisis económico: La guerra de Irán tiene un claro ganador regional

América Latina se encuentra en una posición ideal para fortalecer su posición geopolítica

Según un informe reciente de Goldman Sachs Group Inc., América Latina es una de las pocas regiones del mundo donde la persistencia de precios del petróleo más altos podría traducirse en un mayor crecimiento económico

Con el mundo resonando ante los riesgos de un shock en los precios del petróleo, América Latina se encuentra en una posición ideal para fortalecer su posición geopolítica. Si quiere aprovechar esta oportunidad, necesita agudizar su poder de negociación colectiva, dejar de lado sus divisiones ideológicas y reforzar su política interna, en particular en materia de delincuencia e inseguridad.

Según un informe reciente de Goldman Sachs Group Inc., América Latina es una de las pocas regiones del mundo donde la persistencia de precios del petróleo más altos podría traducirse en un mayor crecimiento económico. El impacto, por supuesto, no será uniforme: los grandes exportadores netos como Brasil, Guyana o Colombia se beneficiarán mucho más que los grandes importadores de combustible y gas natural como México o Chile. La presión sobre los precios de los alimentos y la gasolina aún podría provocar malestar social y obligar a los gobiernos a ampliar los subsidios en medio de restricciones fiscales. Y, sin duda, un mundo de mayor volatilidad financiera rara vez beneficia a los mercados emergentes.

Aun así, el conflicto llega en un momento en que las bases macroeconómicas de América Latina son mucho más resilientes que en décadas pasadas. La inflación ha regresado en gran medida a niveles bajos de un solo dígito y se espera que solo se vea afectada marginalmente por el aumento de los precios del crudo. Los mercados laborales se mantienen sólidos y los bancos centrales mantienen considerables reservas internacionales en un contexto de fuerte confianza de los inversores y una política monetaria prudente.

La depreciación que han experimentado las monedas latinoamericanas en los últimos días a medida que se intensificaban las tensiones apenas revierte una pequeña parte de las sustanciales ganancias registradas durante el último año. Incluso Argentina, históricamente el eslabón más débil durante los episodios de volatilidad global, pero ahora un exportador neto de energía, podría recibir una ganancia inesperada en divisas gracias al actual aumento del precio del petróleo y al aumento de los precios agrícolas. Su superávit fiscal también proporciona al gobierno un colchón financiero del que carecía hace apenas unos años.

En términos más generales, las dramáticas imágenes de misiles apuntando a varios países del Golfo, un recordatorio del conflicto en Europa tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, resaltan el valor perdurable de América Latina como una región de relativa paz, geografía estratégica y abundantes recursos. Este continente de aproximadamente 670 millones de habitantes, ya foco de rivalidad entre grandes potencias, cobra aún más importancia para socios comerciales que buscan productos básicos, multinacionales que buscan construir cadenas de suministro más cortas y confiables hacia Estados Unidos e inversores institucionales que buscan financiar la próxima generación de grandes proyectos.

Piénselo en términos inmobiliarios: si el mundo fuera una megalópolis plagada de conflictos, la relativamente tranquila y desconectada región latinoamericana se revalorizaría repentinamente. Y eso sin considerar escenarios más extremos (en caso de una Tercera Guerra Mundial, probablemente me encontrarán a salvo en la soledad de Mendoza). Prueba de ese aislamiento benigno es la mínima perturbación logística y del espacio aéreo que la región ha experimentado hasta ahora durante el conflicto con Irán.

Dicho esto, los responsables políticos y estrategas latinoamericanos deberían sopesar cuidadosamente las ventajas de su región. La región ha desaprovechado oportunidades aparentemente imperdibles en el pasado, desde la ola de globalización económica postsoviética hasta el superciclo de las materias primas de principios de la década de 2000. La clave para evitar otra pérdida de oportunidad reside en reflexionar sobre el valor de América Latina en su conjunto. En lugar de dejarse absorber por una división polarizadora entre izquierda y derecha, los gobiernos deberían trabajar con pragmatismo para valorizar su vecindario común, impulsando el comercio intrarregional, integrando los mercados energéticos, construyendo infraestructura común y fortaleciendo las instituciones democráticas.

Sí, mantener vínculos estrechos con Estados Unidos es importante. Existen muchas amenazas y oportunidades compartidas, incluyendo la cooperación contra el crimen organizado y el narcotráfico, quizás la preocupación más urgente entre los votantes latinoamericanos hoy en día. Los cambios políticos impulsados ​​por Estados Unidos en Venezuela y la posibilidad de una transición en Cuba también podrían abrir espacio para liderazgos más prácticos. Sin embargo, los líderes regionales no deben ser ingenuos ni excesivamente crédulos: Washington, comprensiblemente, perseguirá sus propios intereses en lo que considera su esfera de influencia, y esos intereses no necesariamente coinciden con los de las naciones latinoamericanas individuales, particularmente con una Casa Blanca que cambia de postura tan rápidamente como esta. La pomposa cumbre del “Escudo de las Américas”, organizada por Donald Trump en su club de golf cerca de Miami el fin de semana, fue un torpe intento de dividir la región entre amigos y enemigos. Por muy tentadora que sea la pureza ideológica, cualquier esfuerzo regional que excluya a Brasil, México y Colombia está destinado al fracaso y, en última instancia, debilita la posición estratégica de América Latina.

El giro político hacia la derecha puede, de hecho, generar políticas más favorables a la inversión, lo que Morgan Stanley describió recientemente como una “primavera” latinoamericana. Pero la alineación ideológica total en más de 30 países es una quimera. La verdadera convergencia debería girar en torno a algo más simple: ampliar el pastel económico de la región mediante el diálogo y la cooperación.

Es más, la confrontación de Estados Unidos con Irán podría reducir pronto la extraordinaria atención que Washington ha prodigado a América Latina. Y mientras Estados Unidos presiona para frenar la influencia de China, el propio Trump viajará a Beijing el mes que viene con una larga lista de asuntos bilaterales pendientes. Los líderes latinoamericanos deberían despertar y oler el café de la realpolitik: los intereses, sobre todo entre vecinos, deben prevalecer sobre la ideología.

El momento actual de América Latina podría ser efímero. Francisco de Santibañes, presidente del centro de estudios de relaciones internacionales CARI, con sede en Buenos Aires, advierte que, a medida que se profundiza la competencia entre Estados Unidos y China, será más difícil para la región equilibrar los intereses económicos y geopolíticos. “Hoy podemos implementar esta estrategia y está funcionando; mi preocupación es la evolución del conflicto entre Estados Unidos y China en tres o cuatro años”, me dijo. “Más allá de las diferencias, debe haber un acuerdo para que América Latina siga siendo un lugar de paz. Y para eso, la diplomacia es clave”.

En un mundo cada vez más fragmentado y peligroso, América Latina tiene varias cartas ganadoras. Esta vez, debería jugarlas con inteligencia.

(Con información de Bloomberg)

Análisis: Por qué la crisis desatada por la guerra en Irán puede convertirse en el “mayor shock petrolero de la historia”

Fuente de la imagen,AFP via Getty Images

Cuando en 1973 los países árabes productores de petróleo respondieron con un embargo energético al apoyo de Estados Unidos a Israel en la guerra del Yom Kippur, los precios del petróleo se cuadruplicaron, sacudiendo la economía mundial.

Más de medio siglo después, la correlación entre una guerra en Medio Oriente y el precio del petróleo siguen sacudiendo la economía global.

Desde que Donald Trump y Benjamin Netanyahu ordenaran atacar Irán el pasado sábado 28 de febrero y Teherán respondiera extendiendo el conflicto a la región y cerrando el estrecho de Ormuz, los precios del barril de petróleo se han disparado desde los US$60 hasta rozar este lunes los US$120, en la mayor subida registrada en un solo día hasta la fecha, para luego volver a bajar, estableciéndose en torno a los US$90.

El mundo ha vivido esta semana la jornada más volátil del mercado petrolero de su historia, provocando el pánico en los mercados y -dada la improvisada intervención del propio Trump asegurando que la guerra está “prácticamente concluida”- también en los despachos.

En un aparente intento de calmar los ánimos, el presidente estadounidense se apresuró a llamar este lunes a periodistas, aunque, como explica el corresponsal de la BBC para Estados Unidos, Anthony Zurcher, sus explicaciones no eran nada claras.

“Tengo un plan para todo, ¿de acuerdo?”, le dijo a un periodista del New York Post cuando le preguntó sobre el aumento de los precios del petróleo. “Tengo un plan para todo. Estarás muy contento”.

A la cadena CBS le dijo que la guerra “está prácticamente terminada”. Pero, cuando se le preguntó si la operación podría terminar pronto, respondió: “No lo sé, depende. La conclusión está en mi mente, en la de nadie más”.

También dijo cosas como “ya hemos ganado en muchos aspectos pero no hemos ganado lo suficiente” o que su administración estaba “lejos” de tomar una decisión sobre si enviar tropas estadounidenses a Irán.

Su frenesí telefónico, y la reunión de ministros de Finanzas del G7 de la que se rumoreó que podrían decidir liberar 300 millones de barriles de reservas de emergencia, sirvieron para calmar a los mercados y moderar la subida del petróleo.

Pero, como él mismo dijo, nadie sabe, en realidad, qué pasa por la mente de Trump, por lo que la situación, como señala el editor de Economía de la BBC, Faisal Islam, “tiene el potencial de convertirse en el mayor shock petrolero de la historia”.

La guerra, por el momento, no ha terminado, y tampoco el gran tapón que ha hecho saltar esta crisis de las bombas a los mercados: el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Dos hombres frente a unos petroleros atracados en Muscat.

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,Decenas de barcos permanecen atracados en puerto por el cierre del estrecho de Hormuz, como estos en Muscat, Omán.

Aunque el petróleo tiene hoy un menor peso en la producción y el consumo mundial que en la década de 1970, sigue siendo uno de los principales engrases de la economía mundial, y las consecuencias de la interrupción del suministro -la mayor de todos los tiempos- empiezan a sentirse en los bolsillos de millones de personas.

Industrias como la del transporte o la petroquímica son especialmente sensibles a la subida de los precios del petróleo, que también tiene efectos en la industria pesada o en la agroalimentaria, y su perturbación puede tener graves consecuencias para las economías dependientes del crudo del Golfo Pérsico, especialmente las asiáticas.

Y si sube la inflación, las repercusiones políticas de la guerra -también para el propio Trump, que enfrenta elecciones de medio mandato en noviembre- podrían hacerse sentir en las urnas.

El mundo “atraviesa la crisis energética más grave en décadas y, potencialmente, la más seria desde los grandes shocks petroleros de los años 70”, advierte Rafael Pampillón, profesor de Economía de la IE Business School.

Aquellas crisis, especialmente la provocada por el embargo petrolero árabe de 1973 y la revolución iraní de 1979 combinaron interrupciones físicas de suministro, fuertes subidas de precios y un contexto geopolítico altamente volátil, explica a BBC Mundo el profesor.

La situación actual comparte varios de esos ingredientes.

Una ilustración en la que aparecen bombas de petróleo impresas en 3D, la bandera iraní y un gráfico bursátil al alza.

Fuente de la imagen,Reuters

El cierre del estrecho de Ormuz, clave en la crisis

“El estrecho de Ormuz es el mayor cuello de botella energético del planeta”, explica a BBC Mundo Rafael Pampillón, profesor de Economía de la IE Business School.

Por ahí circula una quinta parte del consumo mundial de petróleo y el 25% del que se transporta por vía marítima. También pasan por sus aguas el 30% del gas natural licuado (GNL).

La guerra ha frenado ese tráfico.

Si hasta el 27 de febrero cruzaban 37 petroleros diarios por Ormuz, el número pocos días después del inicio de la guerra se redujo a prácticamente cero.

La inestabilidad y la incertidumbre influyen en los precios del petróleo, pero el bloqueo de este paso, que amenaza con que países productores de la región tengan que cerrar el grifo de los pozos porque los buques llenos con el preciado cargamento no pueden transitar por el estrecho y ya no tienen espacio para almacenar más crudo, afecta “directamente a los precios globales de la energía”, señala Pampillón.

¿Y por qué cerrar los pozos temporalmente no es una buena opción? Pues porque, a diferencia de lo que ocurre con un grifo de agua, los de petróleo no son fáciles cerrar y sobre todo, de volver a abrir. Además de las dificultades técnicas, los pozos podrían perder presión y que nunca recuperaran su caudal original.

La Guardia Revolucionaria Islámica ha asegurado que no permitirá el paso ni de un solo litro por esta vía marítima mientras Israel y Estados Unidos continúen con sus ataques, mientras que el presidente Trump ha prometido que “la muerte, el fuego y la furia” reinarán en Irán si detiene el flujo de petróleo.

Varios países han tomado medidas de emergencia ante “la mayor crisis” a la que se ha enfrentado nunca la industria energética de la región, tal y como la ha descrito el director de Saudi Aramco, la petrolera estatal de Arabia Saudita y mayor exportadora de petróleo del mundo.

Según Amin Nasser, habrá “consecuencias catastróficas” para los mercados petroleros mundiales si el conflicto sigue interrumpiendo el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

Macron con militares en Chipre.

Fuente de la imagen,Jeanne ACCORSINI / POOL / AFP via Getty Images

Pie de foto,El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que barcos militares de su país podrían escoltar petroleros y buques comerciales por el estrecho de Ormuz cuando baje la intensidad de los ataques.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que va a desplegar una decena de buques de guerra a la región para, potencialmente, escoltar a barcos comerciales por el estrecho de Ormuz “cuando haya terminado la fase más intensa del conflicto”, dijo en Chipre este lunes.

Esto es lo que tuvo que hacer Estados Unidos y otras potencias en los años 80 durante la guerra entre Irán e Irak, en la que varios buques mercantes y petroleros fueron atacados en el Golfo Pérsico.

Pero ni siquiera entonces el estrecho dejó de funcionar por completo, recuerda el profesor Pampillón.

Una guerra asimétrica

“Irán parece estar explotando una forma clásica de coerción asimétrica: como no puede igualar a EE.UU. e Israel en capacidad convencional, trata de convertir el sistema energético regional en un multiplicador de costes”, explica a BBC Mundo Omar Rachedi, economista y senior fellow de EsadeGeo, el centro para economía global y geopolítica de esta universidad española.

Aunque parece que no puede ganar con las armas, Teherán está demostrando que sí tiene capacidad para afectar al sistema energético mundial, elevando el coste económico y político de cualquier conflicto que le amenace.

En términos de teoría estratégica, analiza el economista, Irán “está intentando transformar una inferioridad militar relativa en poder de negociación a través de un cuello de botella global”.

De esta forma, al atacar instalaciones, terminales, refinerías y tráfico marítimo, encarece la guerra para Washington, sus aliados del Golfo y los grandes consumidores asiáticos y europeos, con el fin de que presionen por un alto el fuego o por limitar la escalada.

Pero no es el único motivo, según los expertos.

“También envía un mensaje de disuasión regional”, según Pampillón.

Teherán envía con estos ataques un mensaje a sus vecinos del Golfo que cualquier implicación directa en el conflicto tendrá consecuencias económicas graves, además de demostrarles que no pueden ser protegidos plenamente.

La apuesta también podría volverse en su contra. “Atacar la infraestructura energética de sus vecinos podría endurecer y no debilitar la alineación del Golfo con Washington. Es una estrategia racional desde la lógica de la coerción, pero extraordinariamente arriesgada en sus efectos de segundo orden”, opina Rachedi.

Quiénes son los principales perjudicados

El impacto de esta crisis energética, de la que no sabemos hasta dónde puede llegar, se distribuye en cascada por toda la economía mundial, pero algunos sectores y regiones son particularmente sensibles.

En un primer lugar, todos aquellos sectores “intensivos en combustibles líquidos y los que dependen del Golfo como corredor físico”, explica el economista de EsadeGeo.

El transporte y, en particular, la aviación es quizás el caso más obvio: el combustible para aviones se disparó en Singapur un 72%, alcanzando un récord, y desde finales de febrero se han cancelado 37.000 vuelos, recuerda Omar Rachedi.

Cuando sube el crudo, estos sectores experimentan de inmediato un incremento de costes operativos, lo que suele traducirse en billetes más caro y mayores tarifas logísticas.

La industria petroquímica también acusa el golpe, ya que muchas materias primas industriales, como plásticos, fertilizantes, productos químicos o fibras sintéticas, derivan del petróleo o del gas natural, recuerda Rafael Pampillón.

Y lo mismo sucede con la industria pesada, ya que el acero, el cemento o el aluminio consumen grandes cantidades de energía.

Amin Nasser.

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,El directo de la mayor petrolera mundial, Saudi Aramco, ha advertido sobre “consecuencias catastróficas” para los mercados petroleros mundiales si se prolonga el cierre del estrecho de Ormuz.

Ya se están viendo, por ejemplo, tensiones en fertilizantes en la India, recortes o paradas en refinerías y plantas petroquímicas asiáticas, observa Omar Rachedi.

“En otras palabras: el shock empieza en la energía y la logística, pero termina invadiendo manufacturas, alimentación y precios al consumo”, resume el economista de EsadeGeo.

¿Y qué economías se van a ver más expuestas a esta crisis?

Para empezar, las economías productoras de petróleo del Golfo, con Irak como su caso más extremo: su producción se ha hundido en torno al 70%, de unos 4,3 a 1,3 millones de barriles diarios en un país donde más del 90% de los ingresos públicos dependen del petróleo.

Otros países como Arabia Saudita han empezado a reducir la producción y a desviarla por un oleoducto que la conduce hasta el puerto de Yanbu, en la costa del mar Rojo, sorteando así los peligros de Ormuz.

Esta vía, sin embargo, no es suficiente para gestionar toda la producción del reino, de ahí los comentarios alarmistas del director de Aramco.

Los grandes importadores de petróleo asiáticos también son muy vulnerables a esta crisis.

China, India, Japón y Corea del Sur son algunos de los mayores importadores de petróleo del mundo, y una parte significativa de ese crudo llega desde Arabia Saudita, emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Irak a través del estrecho de Ormuz.

Pekín compró en 2025 más del 80% del petróleo iraní pese a estar sometido a sanciones internacionales, aunque en los últimos años ha desarrollado algunas ventajas estratégicas que le permiten amortiguar el impacto de una crisis energética mundial: ha diversificado sus proveedores energéticos, tiene grandes reservas estratégicas y posee un sector de refinado muy amplio, explica el profesor del IE Business School.

A corto plazo, analizan los expertos, China está protegida del impacto, pero si el shock se alargara podría acabar afectando a su economía.

Europa, cada vez más dependiente del gas natural licuado (GNL), especialmente desde el comienzo de la guerra de Ucrania, también se puede ver afectada, así como las economías emergentes que dependen de importaciones de combustible y que tienen monedas débiles.

Estados Unidos, que en los años 70 sufrió enormemente el embargo de petróleo de los países árabes tiene hoy, según Omar Rachedi, más herramientas para amortiguar el golpe, pero no para neutralizarlo.

Hoy es el mayor productor mundial de gas y petróleo, por lo que depende menos del petróleo importado. Además, cuenta con uno de los mayores almacenes de petróleo de emergencia del mundo, la Reserva Estratégica de Petróleo”, que puede utilizar para estabilizar el mercado o compensar interrupciones temporales del suministro.

Sin embargo, incluso con esas ventajas, el mercado petrolero es global. “Si el precio internacional del petróleo sube significativamente, los consumidores estadounidenses también sentirán el impacto en el precio de la gasolina y el diésel”, señala Rafael Pampillón.

Efectos políticos

El precio de los combustibles, especialmente en Estados Unidos, es uno de los indicadores económicos más visibles para los votantes, porque afecta directamente al presupuesto diario de los hogares.

Para muchas personas, el precio de la gasolina es lo que resume el costo de la vida: si sube, aumenta el precio del transporte, de los alimentos y de muchos bienes de consumo, erosionando el poder adquisitivo de muchos hogares.

Donald Trump.

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,Si la crisis energética se prolonga podría traer graves consecuencias para Donald Trump en las elecciones de medio mandato que EE.UU. celebra en noviembre.

En el caso de Donald Trump, que se enfrenta a elecciones de medio mandato en noviembre y que se ha puesto como prioridad macroeconómica reducir la inflación y alcanzar tipos de interés más bajos, el aumento del precio del petróleo amenaza su narrativa económica.

La evidencia comparada sobre otros shocks petroleros, recuerda Rachedi, muestra que las subidas del crudo reducen sistemáticamente las probabilidades de los candidatos que se presentan a la reelección. Si esta crisis sigue viva en verano y en otoño “el efecto electoral para los republicanos en noviembre será probablemente negativo y no trivial”.

El efecto en América Latina

En América Latina, el impacto de una crisis energética y del precio del petróleo varía mucho según el perfil energético de cada país.

Los expertos consideran que los principales beneficiados serán los exportadores netos de crudo, como Brasil, Guyana, Argentina y, con algunos matices, Colombia.

Argentina gana “porque Vaca Muerta sigue mejorando su saldo energético externo”, mientras que, en Colombia, “unos precios más altos pueden elevar la caja y capacidad de inversión de Ecopetrol”, señala el economista de EsadeGeo-.

En cuando a México, aunque sigue siendo productor de petróleo, “su producción ha disminuido en la última décadas y el país importa grandes volúmenes de gasolina y otros combustibles refinados, por lo que el efecto neto de los precios altos puede ser más complejo”, agrega Pampillón.

Los más perjudicados, coinciden los economistas, serían los importadores netos de combustibles del Caribe y parte de Centroamérica, así como países como Chile o Perú y países como Bolivia que mantienen subsidios a los combustibles que los hacen muy gravosos para las finanzas públicas cuando el petróleo sube.

Análisis: Cómo es el régimen teocrático de Irán y por qué sus estructuras de poder parecen seguir intactas tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei

Fuente de la imagen,Getty Images

Luego de ocho días de guerra, Irán eligió a su nuevo líder supremo.

Mojtaba Jamenei sucederá a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, que murió en los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán el sábado 28 de febrero.

La nueva autoridad tendrá el poder absoluto y se convertirá en el máximo referente político y religioso del país que su progenitor lideró durante casi cuatro décadas.

En su cargo, controlará a una nación donde la religión dicta la política y casi todos los apectos de la vida de sus habitantes.

Con la elección de Jamenei hijo comienza un nuevo capítulo en el que el régimen pareciera seguir intacto, aunque aún es pronto para proyectar el alcance que tendrá este conflicto y sus consecuencias.

Pero Irán no siempre estuvo bajo una teocracia, en la que la autoridad última se atribuye a Dios y es ejercida por autoridades religiosas.

Su fortaleza se explica por elementos históricos y teológicos, pero también por factores políticos.

Su capacidad para afianzar el sistema institucional que sostiene al régimen ha sido vital para su supervivencia, pero también lo ha sido su apuesta sistemática para evitar el surgimiento de cualquier oposición, le dicen a BBC Mundo varios expertos.

Mojtaba Jamenei, fue elegido como el nuevo líder supremo de Irán.

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Pie de foto,Mojtaba Jamenei fue elegido como el nuevo líder supremo de Irán en reemplazo de su padre.

El líder todopoderoso

La teocracia de Irán es singular.

Es un país con un parlamento y un presidente electos popularmente, pero en el que todo el poder se concentra en una figura: el líder supremo.

Su investidura tiene un poder casi sin contrapesos.

Puede vetar e influir decisivamente en las principales políticas públicas y, además de ser el jefe de Estado, es la máxima autoridad política y religiosa del país.

Actúa como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y todos los nombramientos militares de alto rango dependen de su decisión.

También designa al jefe del poder judicial y al director de la radiodifusión estatal, que mantiene el monopolio de la radio y la televisión en el país.

“Es como tener otro rey, pero un rey religioso”, dice el periodista sénior del Servicio Persa de la BBC Siavash Ardalan.

El ahora fallecido líder supremo Alí Jamenei

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Pie de foto,Alí Jamenei lideró la teocracia iraní por casi 40 años.

El Consejo de Guardianes y la Asamblea de Expertos son los otros pilares teocráticos del sistema.

El primero tiene como función principal revisar la legislación parlamentaria: toda ley aprobada por el parlamento debe recibir su aprobación antes de entrar en vigor.

“El Consejo también desempeña un papel de filtro en los procesos electorales, evaluando a todos los candidatos para las elecciones parlamentarias, presidenciales y de la Asamblea de Expertos”, detalla Naser Ghobadzadeh, experto en teología política islámica y profesor asociado de Política y Relaciones Internacionales en la American University de Bulgaria.

La Asamblea de Expertos, que tuvo la misión de elegir como nuevo líder supremo a Mojtaba Jamenei, es un organismo de 88 miembros, cuyos integrantes son elegidos por votación popular.

Sin embargo, todos ellos deben ser hombres y poseer el rango de mojtahed, por lo que está compuesta exclusivamente por clérigos.

Entre sus principales funciones está elegir a la máxima autoridad y supervisar su desempeño, aunque este rol no se cumple en la práctica.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) es también un elemento vital para la protección del régimen teocrático.

Fue creado como un ejército paralelo después de la revolución justamente para defenderla y se ha mantenido leal al régimen.

Miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) junto a un niño en una demostración en Teherán durante la guerra de Iran-Irak.

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Pie de foto,El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha sido una rama vital para sostener el régimen religioso.

El peso de la teocracia iraní se expresa más allá de su entramado institucional.

Se siente también en las calles, donde las mujeres deben llevar el hiyab por obligación y donde si no cumplen con las reglas impuestas por el ayatolá, la policía de la moral las puede detener.

Como le pasó a Mahsa Amini, la joven iraní de origen kurdo de 22 años que murió en manos de ese organismo tras ser arrestada en 2022, provocando masivas protestas en el país.

Pero ¿cómo se instala este régimen en Irán?

El camino a la teocracia

Antes de la revolución de 1979, cuando se erige el régimen teocrático de los ayatolás, Irán era una monarquía en la que el clero tenía un poder limitado.

El levantamiento contra el sha Mohammad Reza Pahlavi tuvo lugar cuando diversos sectores de Irán coincidieron en su oposición.

La modernización autoritaria que impulsó durante años era vista por el mundo islámico como un sometimiento ante Occidente, particularmente ante Estados Unidos.

Y aunque en sus orígenes no fue una revolución exclusivamente religiosa, la consolidación del liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeini fue crucial para que la teocracia se instalara en Irán.

Fue el líder carismático y erudito religioso quien antes, en el exilio, promovió la idea que hoy está en el corazón de la régimen iraní: que el clero debía tener un poder de tutelaje directo sobre el poder político.

Se trató de una reinterpretación radical del concepto del velayat-e faqih o tutela del jurista islámico, que rompió completamente con la lectura tradicional del mundo chiita, rama del islam que se había vuelto la religión oficial bajo la dinastía de los safávidas en el siglo XVI.

Una pintura de Ali-Quli Jabbadar que representa una escena del pabellón del jardín real del siglo XVII de la corte del sah Sulaiman de la dinastía safávida.

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Pie de foto,Los safávidas fueron una de las dinastías gobernantes más importantes del territorio persa y establecieron el chiismo duodecimano como religión oficial.

Hasta la reinterpretación de Jomeini, los chiitas entendían ese concepto como una necesaria influencia de los clérigos sobre los asuntos de la vida pública, pero no como una participación directa en las estructuras gubernamentales.

La doctrina original deviene de una creencia fundamental del islam chiita y particularmente de su rama duodecimana.

Sus seguidores creen que los sucesores espirituales de Mahoma son doce imanes, considerados guías espirituales con autoridad para interpretar el islam.

Pero, más importante, profesan que el duodécimo imán no murió sino que entró en ocultación y que algún día regresará para instaurar el orden prometido.

Durante siglos, muchos clérigos defendieron que mientras ese líder espiritual permaneciera oculto, ninguna figura política podía arrogarse la legitimidad plena en su nombre.

Pero cuando su ocultamiento se prolongó, la idea de que un erudito en jurisprudencia islámica podía administrar los asuntos de la comunidad musulmana, se consolidó.

“El islam chiita nunca fue apolítico…Lo que históricamente evitó fue la toma directa de las instituciones estatales, es decir, la maquinaria formal de gobierno”, explica Ghobadzadeh.

Bajo esa premisa y durante siglos, el poder político y el religioso en Irán permanecieron vinculados, aunque relativamente separados.

Hasta que Ruhollah Jomeini llevó el concepto de la tutela del jurista islámico a otro nivel.

Ruhollah Jomeini es saludado por fieles.

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Pie de foto,Ruhollah Jomeini, antecesor del Líder Supremo Alí Jamenei, fue clave para que la teocracia se instalara en Irán.

“Lo que hizo Jomeini con su teoría del velayat-e faqih fue romper fundamentalmente con esa tradición”, remarca el profesor Ghobadzadeh.

“Argumentó que, precisamente porque la ocultación se había prolongado tanto tiempo y porque una parte importante de la ley islámica tiene dimensiones sociales y políticas, los clérigos no solo estaban autorizados, sino obligados, a asumir el gobierno en nombre del imán ausente para aplicar esas leyes”, agrega.

Ante la creciente impopularidad del sha, y aunque la clase clerical estaba dividida respecto de la reinterpretación de Jomeini, el clima antimonárquico resultó propicio para que su idea ganara respaldo.

Tras la caída de la monarquía, los iraníes aprobaron mediante referéndum la creación de una República Islámica basada en esa interpretación del velayat-e faqih, que quedó institucionalizada en la Constitución, y con Jomeini como su primer Líder Supremo.

La roca institucional

Los expertos coinciden en que la supremacía constitucional de las instituciones del régimen, y en particular los amplios poderes formales otorgados al líder supremo, fueron fundamentales en su consolidación.

La religión en sí misma, y la imagen pública de incorruptibilidad que tenía el clero tras la revolución, desempeñaron un papel decisivo en ese sentido.

“En los años inmediatamente posteriores, esa popularidad y credibilidad se tradujeron, a través de procesos electorales, en un dominio casi incontestado de las instituciones que estaban tomando forma”, dice el profesor Ghobadzadeh.

El académico recuerda que las elecciones para la Asamblea de Expertos para redactar la constitución fueron ilustrativas, porque pese a que fue elegida en una competencia abierta, un alto porcentaje de los escaños quedó en manos de los clérigos.

En Irán la rama mayoritaria del islam es la chiita.

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Pie de foto,Irán es el principal Estado chiita del mundo.

Luego utilizaron esa mayoría con habilidad y, cuando su popularidad decayó, no perdieron su posición.

“La Constitución que ellos mismos habían redactado garantizó que su dominio institucional sobreviviera incluso a la pérdida de su prestigio público. La opinión popular cambió, pero la arquitectura del poder no”, agrega Ghobadzadeh.

“Tanto Jomeini como Jamenei explotaron al máximo estas prerrogativas y, en numerosas ocasiones, fueron incluso más allá de sus ya amplias atribuciones constitucionales para asegurar la supervivencia del sistema y su propio control sobre él”, remarca.

El factor externo

Pero también hubo factores externos al régimen que le permitieron afianzarse.

Poco después de la revolución, el Irak de Saddam Hussein le declaró la guerra a Irán.

Y el conflicto, que se extendió durante casi 8 años, fue aprovechado por Jomeini para consolidar el nuevo régimen y solidificar sus estructuras de poder.

La narrativa del régimen respecto de la guerra se enmarcó en la idea de una “defensa sagrada”, lo que en el plano político sirvió para acallar a la oposición.

Saddam Hussein arenga a sus tropas durante la guerra entre Irán e Irak.

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Pie de foto,Saddam Hussein decidió invadir Irán en septiembre de 1980, pocos meses después de la revolución.

Tras la muerte de Jomeini en 1989, y el ascenso de Alí Jamenei, el sistema profundizó su omnipresencia.

Durante su mandato, la institucionalidad teocrática se expandió ampliamente.

Si con Jomeini la oficina del líder supremo había sido una estructura relativamente pequeña, bajo Jamenei se expandió de manera exponencial.

Eso le permitió, tras el surgimiento del movimiento reformista en el propio establishment revolucionario, desmantelar esa oposición por distintas vías.

“El régimen marginó a todos los grupos de oposición desde el inicio”, explica el periodista del Servicio Persa de la BBC Siavash Ardalan.

“La revolución tuvo éxito de la mano de todos los grupos —nacionalistas, comunistas, socialistas, socialdemócratas—, pero cuando los religiosos formaron el gobierno, expulsaron a todos los demás.

“Luego también hubo divisiones entre ellos mismos: algunos se volvieron sectores de línea dura y otros se convirtieron en moderados y reformistas dentro de la clase religiosa. Y ahí, nuevamente, los sectores duros los expulsaron.

“Ha sido simplemente un proceso de radicalización y eliminación de todos los opositores”, agrega.

Pero el autoritarismo del régimen también se desplegó en las calles.

Una muestra reciente fue la represión a las protestas de enero de este año en que, según diversas estimaciones, murieron miles de iraníes que salieron a manifestar su malestar por la situación económica que vive el país de casi 90 millones de habitantes.

Las protestas masivas de enero de 2026.

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Pie de foto,Los iraníes que salieron a la calle en masivas protestas en enero de 2026 fueron fuertemente reprimidos por el régimen de los ayatolás.

¿Por qué sigue en pie?

El entramado institucional que el régimen ha logrado fortalecer durante décadas y ha utilizado como un arma para perpetuar su poder, no es el único factor que explica su resistencia al colapso.

También lo es el hecho de que hoy no exista una alternativa clara para su reemplazo.

“Uno de los logros más importantes de la República Islámica ha sido la supresión sistemática de cualquier alternativa viable a sí misma”, dice Ghobadzadeh.

“La oposición —especialmente la que opera fuera de Irán— no ha producido una figura ni un movimiento capaces de reunir un amplio apoyo popular dentro del país”, agrega.

La única figura prominente que ha surgido es el hijo del sha, el príncipe Reza Pahlavi.

Y si bien ha ganado visibilidad sobre todo entre la diáspora iraní y algunos sectores del país, no es claro aún si su figura podría aglutinar un apoyo suficiente.

En contraste con la pérdida de respaldo popular del régimen, expertos también advierten sobre un grupo amplio de iraníes que tienen intereses económicos en su continuidad.

Pero ha pasado poco más de una semana desde el inicio del conflicto y los expertos coinciden en que aún es demasiado pronto para concluir que el sistema podrá sostener su actual equilibrio a largo plazo.

En eso la guerra será decisiva.

Las consecuencias de un ataque Irán en Israel.

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Pie de foto,Irán ha contratacado con ataques en Israel y en bases militares de Estados Unidos en varios países del Golfo.

Reportaje: La red del Kremlin que expande operaciones de desinformación en América Latina y en África

ARCHIVO – Sergei Mashkevich, Sergei Klyukin y Artem Gorny, ex miembros del círculo de Yevgeny Prigozhin que aún ocupan puestos de alto rango dentro de la Compañía, la unidad de inteligencia rusa dedicada campañas de desinformación en todo el mundo (Gentileza: Forbidden Stories)

Un conjunto de documentos filtrados revela cómo una organización vinculada a Moscú distribuyó millones de dólares entre campañas mediáticas, manipulación política y acciones para debilitar el papel de países occidentales en al menos treinta naciones

El mapa es claro: en él puede verse, en Sudamérica, dos países resaltados que centran la atención: Argentina Bolivia. La filtración de cientos de documentos internos de una unidad de inteligencia rusa dedicada a la desinformación expuso la dimensión global de la red de influencia extranjera del Kremlin.

Con casi 90 agentes especializados en operaciones de desinformación, la denominada “La Compañía” -fundada por Yevgeny Prigozhin, el “Mayordomo de Putin” y ex jefe del Grupo Wagner– destinó 7,3 millones de dólares entre enero y octubre de 2024 a promover los intereses de Moscú en al menos 30 países de América LatinaÁfrica Medio Oriente.

Según la investigación de los periodistas Léa Peruchon Eloïse Layan publicada en Forbidden Stories, estas acciones tienen como objetivo consolidar la influencia de Moscú en el extranjero, debilitando la presencia y las alianzas de países con potencias democráticas a través de campañas coordinadas de manipulación de opinión pública y presión política.

Entre las cifras más ilustrativas, los 1.431 documentos muestran que para el periodo de enero a octubre de 2024, “La Compañía” destinó un presupuesto cercano a USD 7,3 millones -aproximadamente USD 750.000 mensuales– para operar las áreas de “ciencia política” y medios de su programa global de influencia. Solo en agosto de 2024, USD 340.000 financiaron el proyecto antioccidental denominado “Magadán”. El gasto mensual para publicación de artículos puede superar USD 300.000, con pagos que alcanzaron USD 10.000 por una sola nota sobre Libia y hasta USD 2.500 a periodistas en Argentina, que no fueron identificados.

Base en África Central y América Latina

La estrategia rusa, descrita en un dossier denominado “Confederación de Independencia”, identifica a la República Centroafricana como plataforma estratégica e ideológica central. El documento, fechado en agosto de 2023, subraya: “Perder el control de la situación en la República Centroafricana debilita la autoridad de Rusia en todo el continente”. “La Compañía” utilizó ese país como laboratorio para sus métodos y amplió el modelo a naciones como MaliSudáfrica Níger, subcontratando a periodistas y financiando medios como la emisora Lengo Sengo, que solo en mayo de 2024 recibió un presupuesto de USD 100.000.

Uno de los más de

 Uno de los más de 1.400 documentos filtrados que muestran la actividad irregular de la inteligencia del Kremlin en en África y América Latina (Forbidden Stories)

El mismo modelo se trasladó al Sahel -una importante región geográfica al sur del Sahara con la creación de la Alianza de Estados del Sahel (AES) en septiembre de 2023, formada por MalíBurkina Faso y Níger, estados que atravesaron golpes militares acompañados de retórica antioccidental. Según los archivos, “La Compañía” afirma haber sido determinante en la génesis de esta alianza y anticipa la expansión de una “coalición antioccidental más grande de África” desde 2024 en adelante. Las acciones incluyeron bloqueo de medios europeosexpulsión de ONG y rescisión de convenios de cooperación técnico-militar con Occidente.

Estos planes no se limitaron al continente africano. En Bolivia, la Compañía intervino tras el denominado golpe de Estado denunciado por el gobierno del ex presidente Luis Arce, desplegando especialistas y estrategias para controlar la narrativa y estabilizar al régimen. Allí se destacó la figura de Sergei Vasilievich Mashkevich, identificado en los documentos como pieza clave en estos operativos: fue responsable de organizar la llegada de expertos a La Paz y de definir estrategias para mitigar el impacto político y mediático de la crisis.

En la Argentina, por su parte, la red pagó hasta USD 2.500 a periodistas y, en agosto de 2024, reivindicó la acción de desplegar una pancarta contra el apoyo a Kiev durante un partido de fútbol en el estadio Libertadores de América, según la investigación de Forbidden Stories. Esta acción formó parte de una serie de campañas destinadas a posicionar a Ucrania como “un país que apoya a terroristas en África”, de acuerdo con la narrativa impulsada por los operadores rusos.

Mecanismos de manipulación

El mecanismo de despliegue sigue un patrón homogéneo: tras una fase de reconocimiento y contacto con referentes políticos, “La Compañía” lanza operaciones de desestabilización amplificadas por medios colaboracionistas y campañas en redes sociales. En Namibia, antes de las elecciones de 2024, difundieron una carta falsa supuestamente firmada por el Reino Unido, acusando a la oposición de recibir “financiamiento secreto” a cambio de concesiones petroleras. El resultado fue inmediato: la noticia alcanzó a 1,7 millones de personas en redes sociales y debilitó a los opositores, según los informes internos.

En Senegal, el plan presentado por los hombres de Putin-Prigozhin en agosto de 2023 preveía la organización de un golpe de Estado para instalar un régimen favorable al Kremlin, incluso solicitando al Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de Rusia el apoyo directo a las fuerzas armadas locales. La meta explícita era “suprimir o fomentar protestas civiles, según el escenario seleccionado”.

Las campañas también incluyeron presiones económicas. Los documentos reseñan la injerencia en el nuevo código minero de Malí y en el mega proyecto ferroviario Corredor de Lobito en Angola, así como el lobby mediático que contribuyó a la anulación de los permisos de la empresa francesa Orano para explotar yacimientos de uranio en Níger.

Prigozhin, el SVR y la permanencia de la estructura secreta

Aunque Prigozhin -eliminado por Rusia en pleno vuelo en agosto de 2023- fue el artífice original de “La Compañía” a pedido de Putin, la organización se reestructuró y perduró bajo la tutela directa del SVR. Los documentos relevados exhiben cómo la relación entre ambas entidades pasó de la colaboración al control directo a finales de 2023, “aunque rastrear los canales de financiamiento es complicado porque parte de los fondos se administra en efectivo”.

ARCHIVO Una captura de pantallaARCHIVO Una captura de pantalla de un video muestra al jefe paramilitar de Wagner, Yevgeny Prigozhin, pronunciando un discurso en video en Rostov del Don, el 24 de junio de 2023, cuando sus mensajes comenzaban a ser críticos del Kremlin (DPA)
ARCHIVO: En esta imagen tomadaARCHIVO: En esta imagen tomada de un video, se observa humo elevándose del lugar del accidente de un jet privado cerca de la aldea de Kuzhenkino, Rusia, el 23 de agosto de 2023. El jet, que volaba de Moscú a San Petersburgo, transportaba al jefe del Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, quien dos meses antes había iniciado una breve rebelión armada (AP)

Junto a Mashkevich, otros ex colaboradores del “Mayordomo” como Sergei Sergeyevich Klyukin —responsable de 34 analistas que cubren 15 países— y Artem Vitalyevich Gorny, a cargo de las finanzas, siguen operando la red desde oficinas en San Petersburgo y en el terreno, según los movimientos de pasajes a ciudades como BamakoJohannesburgo y Dubái identificados en las evidencias.

Las operaciones abundan en recursos simbólicos. Por ejemplo, el 23 de agosto de 2024, “La Compañía” encargó 245 claveles por 12.347 rublos (cerca de USD 160), utilizados en un acto de homenaje a Prigozhin en el primer aniversario de su muerte, como consta en los recibos internos.

Prigozhin, como tantos rusos ligados a la autocracia, pecó de rebelde durante el inicio de la invasión a Ucrania y cuestionó la forma en que Putin estaba comandando la situación en el frente de batalla. Se alzó, avanzó con parte de sus mercenarios sobre la capital y fue ultimado en pleno vuelo semanas después.

Tácticas de manipulación en el terreno

La red operacional abarca desde campañas digitales hasta acciones de desprestigio poco creíbles que bordean lo absurdo. En Sudáfrica, los agentes ordenaron la fabricación de tazas con consignas racistas con motivo del cumpleaños del líder del partido opositor Democratic Alliance, aumentando al extremo su percepción histórica como “partido blanco” y erosionando su imagen pública.

En el mundo árabe, el denominado “Proyecto Lipetsk” intervino en la política libia, con el objetivo declarado de “crear caos en la situación militar y política del oeste de Libia”. Todo este despliegue, contenido en docenas de archivos con nombres en clave como “Proyecto Magadán” o “Proyecto RCA Media”, fue ejecutado en el marco del programa “Sur Global” entre febrero y mayo de 2024.

ARCHIVO: Prigozhin (izquierda) asiste VladimirARCHIVO: Prigozhin (izquierda) asiste Vladimir Putin durante una cena en el restaurante Cheval Blanc, ubicado a las afueras de Moscú el 11 de noviembre de 2011 (Reuters)

Para lograr resultados, “La Compañía” dividió sus procedimientos en etapas: relevamiento de actores, infiltración de líderes de opinión, ataque informativo y amplificación mediática. Los métodos escogidos responden a diagnósticos específicos según país y la evidencia reunida consigna la identificación nominal de al menos 60 agentes (de un total cercano a 100) dedicados a la operación.

Los documentos filtrados, destinados al uso interno de la red, exhiben también un sesgo ineludible: sus autores destacan logros e “inflan” el alcance de sus campañas, atribuyéndose a veces éxitos ajenos e ignorando sus fracasos. Se desconoce si esta práctica ya fue advertida por sus jefes de inteligencia del SVR.

Reportaje: Qué pasó en los países en los que EE.UU. intervino militarmente en Medio Oriente y el norte de África en las últimas décadas

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    • Autor,Paula Rosas
    • Título del autor,BBC News Mundo
  • Tiempo de lectura: 10 min

Estados Unidos vuelve a la guerra en Medio Oriente, una región con un largo historial de intervenciones militares en las que Washington ha estado implicado de alguna manera y que obtuvieron resultados dudosos.

En el ataque lanzado el 28 de febrero contra Irán resultó muerto el líder supremo del país, Alí Jamenei, uno de los objetivos del presidente Donald Trump, quien se ha propuesto acabar con el programa nuclear iraní y provocar un cambio de régimen en la República Islámica.

Trump no es el primero en intervenir en la región.

Sus antecesores, George Bush (padre e hijo) y Barack Obama, ya lo hicieron antes con Sadam Hussein en Irak, o con Muamar el Gadafi en Libia, autócratas cuyo derrocamiento no trajo, sin embargo, democracia o libertades a sus países, sino un periodo de guerra civil e inestabilidad que aún dura hasta nuestros días.

En Siria, Estados Unidos ayudó a acabar con el autodenominado Estado Islámico, pero tras la caída de Al Asad en 2024, otros grupos islamistas tomaron el poder.

Mientras, en Afganistán, el régimen del Talibán regresó al poder en 2021 tras casi dos décadas de intervención estadounidense en el país.

En un célebre artículo de 2015, Philip Gordon, diplomático y asesor de seguridad durante la presidencia de Obama, resumía así las intervenciones de su país en la región:

“En Irak, Estados Unidos intervino y ocupó el país, y el resultado fue un desastre muy costoso. En Libia, Estados Unidos intervino pero no ocupó el país, y el resultado fue un desastre muy costoso. En Siria, Estados Unidos no intervino ni ocupó el país, y el resultado es un desastre muy costoso”.

Costoso no solo para el propio Washington, sino para toda la región, opinan los expertos.

“La inestabilidad en la región se debe en gran medida a las intervenciones exteriores”, explica a BBC Mundo Ibrahim Awad, profesor de Asuntos Globales de la Universidad Americana de El Cairo.

Si bien Irak, Afganistán, Libia, Siria o Yemen eran países con graves problemas de gobernanza o con regímenes autoritarios, estos no eran asuntos, en opinión de Awad, “que pudieran resolverse mediante una intervención extranjera”.

En las últimas décadas, Estados Unidos ha intervenido militarmente en varios países de Medio Oriente y el norte de África, a veces como actor principal y otras en las que ha tenido un papel más puntual o ha formado parte de una coalición más amplia.

Recordamos aquí las principales.

Irak (1991 y 2003-2011)

En las últimas décadas, Estados Unidos ha intervenido militarmente en varias ocasiones contra Irak.

Cuando el país que lideraba Sadam Hussein invadió Kuwait en 1990 para hacerse con sus recursos petroleros y fortalecer su posición regional, una coalición militar liderada por Washington y respaldada por la ONU desplegó su enorme superioridad militar en la conocida como Operación Tormenta del Desierto.

Con una intensa campaña aérea y una rápida intervención terrestre, la coalición logró liberar Kuwait y expulsar en pocas semanas a los iraquíes, que con Hussein aún en el poder tuvieron que enfrentarse a sanciones y a un periodo de inestabilidad interna que avivó tensiones sectarias.

La operación se consideró un éxito militar que consiguió restablecer el derecho internacional. Al ser la primera tras la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría, la Guerra del Golfo también inauguró una nueva era de intervenciones militares de Estados Unidos, estableciendo un nuevo orden mundial en el que Washington no tenía rival.

En 2003, otra coalición liderada por Estados Unidos y Reino Unido invadió Irak con el argumento de que el régimen supuestamente tenía armas de destrucción masiva y que tenía vínculos con el terrorismo internacional.

Las armas nunca se encontraron. La coalición llegó a Bagdad en pocas semanas y Sadam Hussein fue detenido y ejecutado.

Soldados de EEUU con una bandera iraquí capturada.

Fuente de la imagen,Scott Nelson/Getty Images

Pie de foto,Soldados de EEUU con una bandera iraquí capturada.

Pero el país se sumió en una profunda crisis de violencia, que se vio espoleada por la insurgencia, la lucha sectaria entre sunitas, chiitas y kurdos, y la aparición de grupos extremistas que desembocaron en la creación del autodenominado Estado Islámico, que entre 2014 y 2015 llegó a hacerse con el control de un tercio del territorio de Irak y la mitad del de Siria.

El hecho de que no se hubiera previsto un plan sólido para el día después de la invasión, sumado a errores estratégicos, como el desmantelamiento del ejército y las fuerzas de seguridad iraquíes, que dejó a miles de hombres armados sin trabajo, muchos de los cuales se unieron a la insurgencia, contribuyeron a la inestabilidad que aún sacude el país.

Según el proyecto Iraq Body Count, que lleva un recuento de los muertos en el país desde 2003, al menos 300.000 personas fallecieron, entre civiles y combatientes, como consecuencia directa de la violencia desatada. Otras organizaciones consideran que la cifra es mucho mayor.

La intervención de Estados Unidos “resultó en una fragmentación de Irak siguiendo líneas comunitarias, que son la negación de un sistema político democrático, moderno y laico, y en una guerra civil en la que cientos de miles perdieron su vida y en la que aparecieron organizaciones como como el ISIS (Estado Islámico)”, resume Ibrahim Awad.

Afganistán

Personas evacuadas en un avión militar estadounidense del aeropuerto de Kabul después de que los talibanes tomaran la capital afgana.

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Pie de foto,Miles de personas trataron de abandonar Kabul cuando la capital afgana fue tomada por los talibanes en 2021, como estas evacuadas en un avión de la fuerza aérea de EE.UU.

En 2001, Estados Unidos lanzó en Afganistán, en coalición con otros países miembros de la OTAN, la operación Libertad Duradera contra el régimen del Talibán.

Washington decidió invadir luego de que este movimiento fundamentalista islámico – que se había hecho con el control del país en 1996- se negó a entregarle a Osama Bin Laden, líder del grupo Al Qaeda que perpetró los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono.

La intervención logró derrocar al régimen talibán en pocas semanas e instalar un nuevo gobierno respaldado por la comunidad internacional, pero eso no puso fin a la guerra.

El conflicto se prolongó durante más de dos décadas porque los talibanes, lejos de desaparecer, lograron reagruparse y seguir combatiendo contra las tropas estadounidenses y de la OTAN.

En 2020, con mucho terreno ya perdido, EE.UU. negoció con los talibanes su retirada del país, que se inició en mayo del año siguiente y se aceleró tras la toma de Kabul por parte de los islamistas en agosto de 2021.

La guerra en Irak, que comenzó en 2003, desvió mucha atención y recursos militares estadounidenses fuera de Afganistán.

Además, el objetivo principal pasó de ser acabar con Al Qaeda a un proyecto de “construcción nacional”, para el que, como sucedió también en Irak, la intervención no había previsto una estrategia clara ni un consenso sobre cómo lograrlo.

El nuevo ejército y fuerza policial que se crearon tras el derrocamiento de los talibanes eran muy débiles y dependían de la financiación y apoyo de las fuerzas occidentales, por lo que colapsaron rápidamente cuando estas se retiraron y no lograron hacer frente al avance de los fundamentalistas, que finalmente retomaron el poder.

Más de 176.000 personas murieron (entre civiles, militares afganos, combatientes talibanes y tropas occidentales) como resultado directo de los 20 años de intervención estadounidense en Afganistán y la violencia ligada a ese conflicto, según las cifras de Costs of War Project, de la universidad de Brown, en Estados Unidos.

Este cálculo no tiene en cuenta las muertes por enfermedades o hambruna derivadas de esa inestabilidad que, según otros baremos, ascenderían a muchas más.

Libia

Muamar al Gadafi.

Fuente de la imagen,Mario Tama/Getty Images

Pie de foto,Gadafi fue capturado y asesinado por los rebeldes en octubre de 2011.

El líder libio Muamar Gadafi fue otro de los dictadores derrocados tras una intervención militar en la que participó Estados Unidos en 2011.

Su derrota se enmarca en la Primavera Árabe, cuando las protestas populares contra el régimen que Gadafi lideraba con puño de hierro desde 1969 fueron reprimidas violentamente.

Estalló entonces un conflicto entre las fuerzas del régimen y grupos rebeldes, que se fue extendiendo por todo el país.

En respuesta, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una zona de exclusión aérea y Estados Unidos se sumó a una coalición, en la que también participaron otros aliados de la OTAN como Reino Unido y Francia, de quien había partido la iniciativa, para ayudar a los rebeldes, proteger a la población civil y bombardear a las tropas del régimen.

Los rebeldes consiguieron tomar Trípoli y capturar y matar a Gadafi en octubre de 2011. Pero, como sucedió en Afganistán o en Irak, el conflicto no se acabó ahí.

La caída de Gadafi dejó un vacío de poder para el que la coalición no había previsto una solución. Propició, además, el ascenso de distintos grupos y milicias armadas, entre ellos grupos extremistas como el Estado Islámico.

Las tropas internacionales, que no querían una nueva y costosa intervención prolongada, pusieron fin a las operaciones de combate tras la muerte del dictador, y se limitaron a prestar apoyo de asesoramiento y entrenamiento, con algún ataque aéreo puntual contra los extremistas.

Para Awad, que dirige Centro de Estudios de Migraciones y Refugiados de la Universidad Americana de El Cairo, la intervención en Libia se hizo “sin ningún plan para gobernar el país, lo que resultó también en un conflicto interno”, y con graves repercusiones económicas, porque Libia era un país exportador de petróleo y receptor de migración.

El país sigue hoy dividido y sumido en la inestabilidad, con un Gobierno de Unidad Nacional establecido en Trípoli y con reconocimiento internacional, pero que no controla todo el país, fragmentado entre diferentes estructuras de poder.

Siria

Una soldado estadounidense coloca una bandera de su país en un vehículo militar en Siria.

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Siria fue otro de los países sacudidos por la Primavera Árabe, esa ola de protestas populares que buscaban democracia y acabar con los regímenes autoritarios que se dio en varios países árabes en 2011.

El régimen de Bashar al Asad reprimió las protestas pacíficas con violencia, desatando una guerra civil que se prolongó durante más de 15 años y que hoy, a pesar de que el régimen cayó, aún no ha terminado.

La guerra se acabó convirtiendo en un conflicto multifacético, con actores internos y externos. Una constelación de distintos grupos, como milicias aliadas del régimen, rebeldes moderados, fuerzas kurdas y grupos fundamentalistas islámicos como Al Qaeda y el Estado Islámico se disputaron el territorio, cambiando constantemente el mapa de poder del país.

Pero no estuvieron solos: Rusia e Irán apoyaron militarmente a las fuerzas del régimen, mientras que Turquía armó, entrenó y financió a grupos rebeldes sunitas en su lucha contra las fuerzas gubernamentales.

En 2014, Estados Unidos también entró en el conflicto, con el objetivo principal de combatir al Estado Islámico, que llegó a controlar la mitad del territorio de Siria y un tercio de Irak, donde entrenaban a terroristas que luego atentaron en Europa y otros lugares.

Los bombardeos de EE.UU. lograron debilitar a los extremistas, que perdieron el control territorial de Siria y cuyas fuerzas, aunque no habían desaparecido por completo, estaban muy diezmadas.

Washington también prestó apoyo a grupos rebeldes, principalmente las Fuerzas Democráticas Sirias, en el Kurdistán, e incluso, durante el primer mandato de Donald Trump, se realizaron ataques puntuales en 2017 con misiles Tomahawk para castigar al gobierno de Bashar al Asad por presuntos ataques químicos contra la población civil, aunque no buscaron directamente derrocar al régimen.

En contraste, años antes a Barack Obama se le reprochó el no haber actuado con mayor fuerza cuando el régimen de Al Asad traspasó las “líneas rojas” que EE.UU. había marcado y utilizó armas químicas contra su propia población en 2013.

También se le criticó a Obama que no hubiera sido más contundente con el mandatario sirio quien, gracias a la ayuda de Rusia, consiguió mantenerse en el poder hasta que a finales de 2024, el grupo rebelde Hayat Tahrir al Sham, liderado por Ahmed Sharaa, lograra llegar a Damasco y el régimen se derrumbó como un castillo de naipes.

Estados Unidos ha establecido relaciones con el nuevo gobierno interino liderado por El Sharaa, un antiguo líder del Frente al Nusra (una rama de Al Qaeda, con la que luego rompió), por el que Washington ofrecía en su momento una recompensa de US$10 millones.

Aunque el nivel de violencia ha descendido, el país sigue muy dividido y en un equilibrio precario.

Yemen

Yemen

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Estados Unidos también ha intervenido en repetidas ocasiones en Yemen con operaciones antiterroristas contra la rama de Al Qaeda en la Península Arábiga desde los atentados del 11-S.

Yemen se sumió en un conflicto civil en 2014 después de que los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, se hicieran con el control de la capital, Saná.

Cuando en 2015, una coalición de países árabes liderada por Arabia Saudita intervino contra los rebeldes, Washington les vendió armas y brindó apoyo logístico y de inteligencia, aunque no desplegó tropas sobre el terreno.

La insurgencia hutí es un movimiento chiita que actualmente controla alrededor del 30% del territorio de Yemen, donde impuso un régimen fundamentalista y represor acusado de graves violaciones de derechos humanos.

En el contexto de la guerra de Gaza, el grupo lanzó una serie de ataques contra la navegación en el Mar Rojo, lo que motivó a Estados Unidos, en coordinación con aliados como Reino Unido, a bombardear posiciones e infraestructuras militares hutíes para proteger el transporte marítimo.

Yemen es país es el más pobre de Medio Oriente y está sumido en una profunda crisis humanitaria que se ha visto agravada por años de inestabilidad.

Hasta 2023, más de 377.000 personas habían perdido la vida, según la organización Campaing Against Arms Trade, la mayoría debido a las consecuencias indirectas del conflicto, como el hambre, las enfermedades y la falta de acceso a servicios básicos.

Casi el 80% de la población depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir, y hay más de cuatro millones de niños fuera del sistema escolar, según datos de la ONU.

Análisis: Cuáles son las diferencias entre sunitas y chiitas que están en el trasfondo de los conflictos en Medio Oriente

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Pie de foto,La mayoría de los iraníes son chiitas.

    • Autor,Redacción
    • Título del autor,BBC News Mundo

Es la gran división del mundo musulmán: sunitas y chiitas.

La respuesta iraní a los ataques de Israel y Estados Unidos, lanzando misiles y drones a sus vecinos de mayoría sunita aliados de Washington en la región ha vuelto a poner de manifiesto que las tensiones políticas y religiosas tradicionales en Medio Oriente siguen vigentes y marcan las posturas de los diversos actores.

Para muchos analistas, las diferencias entre ambas ramas del Islam son un claro recordatorio de lo complejo de las relaciones entre los dos principales rivales en Medio Oriente: Arabia Saudita e Irán.

Antes de que los ataques combinados de Estados Unidos e Israel pusieran al régimen islámico en la cuerda floja, ambos países estaban enfrascados en una feroz lucha por el dominio regional y esta disputa de décadas se vio agravada por la división religiosa.

Cada uno de ellos sigue una rama: Irán es en gran medida musulmán chiita, mientras que Arabia Saudita se ve a sí misma como la principal potencia musulmana sunita.

Su enfrentamiento también se vio reflejado en el conflicto reciente entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, y ahora de nuevo en la reacción de los diferentes actores a los ataques de Israel y Estados Unidos que se cobraron entre otras muchas la vida del líder supremo iraní, Alí Jamenei.

Tras el ataque que acabó con Jamenei, Hezbolá lanzó en represalia misiles y cohetes sobre la ciudad israelí de Haifa, abriendo así un nuevo foco de conflicto. Israel respondió atacando a Hezbolá en territorio libanés.

La milicia libanesa Hezbolá está formada por chiitas y es aliada del Irán de los ayatolás, que la ha apoyado y financiado durante años.

Otro grupo chiita en esta región convulsa son los hutíes de Yemen, que también son aliados de Teherán. Aunque aún no han respondido con hostilidades al ataque contra Irán, los estrategas estadounidenses e israelíes temen que acaben implicándose con ataques a los buques que transitan por el estratégico estrecho de Ormuz, como ha hecho en el pasado.

Rivales de Irán son, en cambio, los kurdos, sunitas considerados un pueblo sin Estado que viven repartidos por países como Irak, Turquía o el propio Irán.

Grupos de opositores kurdos en el exilio dijeron a la BBC que ya han hecho planes para entrar en territorio iraní y sumarse a la lucha contra las fuerzas de los ayatolás.

Mohamed bin Salman

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Pie de foto,Mohamed bin Salman es el actual príncipe heredero de Arabia Saudita, un país de mayoría sunita.

La división entre sunitas y chiitas se remonta al año 632 y a la muerte del profeta Mahoma, que derivó en una pugna por el derecho a liderar a los musulmanes que, en cierta forma, continua hasta el día de hoy.

Si bien ambas ramas han coexistido por siglos, compartiendo muchas creencias y prácticas, sunitas y chiitas mantienen importantes diferencias en materia de doctrina, rituales, leyes, teologías y organización.

Sus respectivos líderes también acostumbran a competir por influencia.

Y de Siria a Líbano, pasando por Irak y Pakistán, muchos conflictos recientes han enfatizado o incluso agravado esta división, rompiendo comunidades enteras.

Te explicamos en qué consisten estas dos ramas del Islam y sus principales diferencias.

¿Quiénes son los sunitas?

Los sunitas son mayoría entre los musulmanes -se estima que aproximadamente el 90% pertenecen a esta corriente- y se ven a ellos mismos como la rama más tradicional y ortodoxa del Islam.

De hecho, el nombre de suní o sunita proviene de la expresión “Ahl al-Sunna”: la gente de la tradición.

En este caso, la tradición hace referencia a prácticas derivadas de las acciones del profeta Mahoma y sus allegados.

Así, los sunitas veneran a todos los profetas mencionados en el Corán, pero particularmente a Mahoma, quien es considerado el profeta definitivo.

Y los subsecuentes líderes musulmanes son vistos como figuras temporales.

Por lo demás, en contraste con los chiitas, los maestros y líderes religiosos sunitas han sido históricamente controlados por el Estado.

Y la tradición sunita, que tiene su máxima expresión en Arabia Saudita, también propugna un sistema legal islámico claramente codificado, así como la pertenencia a una de cuatro escuelas legales.

¿Quiénes son los chiitas?

Ayatola Jamenei

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Pie de foto,Irán es la principal potencia de mayoría chiita.

Los chiitas empezaron como una facción política: literalmente “Shiat Ali” o el partido de Ali.

El Ali en cuestión era el yerno del profeta Mahoma y los chiitas reclaman su derecho, y el de sus descendientes a liderar a los musulmanes.

Ali murió asesinado como resultado de las intrigas, violencia y guerras civiles que marcaron su califato.

Y a sus hijos, Hassan y Hussein, se les negó lo que ellos consideraban su derecho legítimo de sucederlo.

Se cree que Hassan fue envenenado por Muawiyah, el primer califa -es decir, líder de los musulmanes- de la dinastía Umayyad, mientras que su hermano Hussein murió, junto a varios miembros de su familia, en el campo de batalla.

Estos eventos están detrás del concepto chiita de martirio y de sus rituales de duelo.

De hecho, la fe chiita también se caracteriza por un distintivo elemento mesiánico.

Y los chiitas también cuentan con una jerarquía de clérigos que practican una interpretación abierta y constante de los textos islámicos.

Chiita en Arabia Saudita

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Pie de foto,Las minorías chiitas en los países sunitas como Arabia Saudita suelen pertenecer a una clase socioeconómica más baja.

Se estima que los chiitas actualmente suman entre 120 y 170 millones de fieles, aproximadamente una décima parte de todos los musulmanes.

Son la mayoría de la población en Irán, Irak, Bahréin, Azerbaiyán y, según algunas estimaciones, Yemen.

Pero también hay importantes comunidades chiitas en Afganistán, India, Kuwait, Líbano, Pakistán, Qatar, Siria, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

El líder supremo iraní ejercía un notable ascendiente espiritual entre millones de chiitas que lo consideran el intermediario entre los fieles y el mahdi, el imán oculto que según sus creencias reaparecerá al final de los tiempos.

¿Qué rol ha jugado esta división en los conflictos políticos?

En los países gobernados por sunitas, los chiitas por lo general se cuentan entre los más pobres de la sociedad y se ven a sí mismos como víctimas de opresión y discriminación.

Y algunos extremistas sunitas también han llegado a predicar odio hacia los chiitas.

La revolución iraní de 1979, por su parte, lanzó una agenda islamista radical de vertiente chiita que vino a retar a los gobiernos sunitas conservadores, particularmente en el Golfo Pérsico.

Y la política de Teherán de apoyar a partidos y milicias chiitas más allá de sus fronteras fue compensada por los estados del Golfo con más apoyo a gobiernos y movimientos sunitas en el exterior.

Personas quemando bandera EEUU

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Pie de foto,La división determina alianzas y enemigos en Medio Oriente.

Por ejemplo, durante la guerra civil en Líbano, los chiitas adquirieron protagonismo gracias a las actividades militares de Hezbolá.

Y extremistas sunitas, como el Talibán, han hecho lo propio en Pakistán y Afganistán, donde a menudo atacan los lugares de culto de los chiitas.

Los recientes conflictos en Irak y Siria también adquirieron tintes sectarios.

Muchos jóvenes sunitas se sumaron a los grupos rebeldes para combatir en esos países, reproduciendo la ideología extremista de lo que fuera al-Qaeda, grupo de vertiente sunita.

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