El acercamiento entre Venezuela y Estados Unidos tras la inédita operación militar que Washington lanzó el pasado 3 de enero contra el país suramericano —una acción que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores— ya no se limita a los sectores petrolero y minero, sino que comienza a extenderse también al ámbito policial y judicial.
Prueba de ello es la extradición a Panamá de Ali Zaki Hage Jalil, a quien las autoridades panameñas y estadounidenses acusan de haber colaborado en la voladura de un avión comercial en 1994, un hecho en el que murieron 21 personas —entre ellas doce miembros de la comunidad judía local y tres ciudadanos estadounidenses— y que es considerado el peor atentado terrorista en la historia del país centroamericano.
EE.UU. e Israel sostienen que Hage Jalil es miembro del grupo militante chiita Hezbolá, con sede en Líbano y al que EE.UU., la Unión Europea (UE) e Israel califican como terrorista.
La entrega de Hage Jalil se produjo este lunes, bajo un fuerte operativo de seguridad, según informó la Organización de Policía Criminal Internacional (Interpol) y confirmó la embajada de EE.UU. en Panamá.
“Esta extradición envía un mensaje definitivo: la administración (de Donald) Trump tiene una memoria larga y un alcance aún más largo”, declaró el embajador Kevin Marino Cabrera en un comunicado de prensa.
Entre tres países y con dos pasaportes
El extraditado fue capturado en Venezuela, específicamente en la turística isla de Margarita, en el oriente del país, el 5 de noviembre de 2025.
La detención se produjo sin incidentes, de acuerdo con los reportes judiciales a los que BBC Mundo tuvo acceso.
“(Hage Jalil) portaba camisa color azul, short tipo bermuda color negro, cholas (sandalias) color negro”, se lee en el reporte redactado por los agentes que aprehendieron a Hage Jalil y cuyo extracto figura en la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que en marzo pasado autorizó su entrega a Panamá.
Pie de foto,Pese a la prohibición constitucional de entregar a ciudadanos venezolanos, el TSJ autorizó la extradición de Hage Jalil porque su nacionalidad fue obtenida después de los hechos por los que es señalado.
Aunque el sujeto tiene nacionalidad venezolana, la misma fue obtenida en 2005. Hage Jalil nació en realidad en Maicao (Colombia) el 25 de octubre de 1968, según la información aportada por la policía panameña a la justicia venezolana.
A mediados de la década de 1970, sus padres —Zaki Mohamed Hage Ahmed y Amina Jalil de Hage, de origen libanés— se trasladaron a la isla Margarita, donde existe una importante comunidad libanesa y siria.
Posteriormente se trasladó a Caracas, donde estudió administración de empresas, según reportó el Centro para una Sociedad Libre y Segura de EE.UU. (SFS, por sus siglas en inglés), un centro dedicado a temas de seguridad y defensa.
En la década de 1990, Hage Jalil volvió a mudarse y se instaló en la Zona Libre de Colón (Panamá), donde era director de una empresa. Permaneció en el país centroamericano hasta meses después del atentado del que es señalado, momento en el que regresó nuevamente a Venezuela, agregó el SFS.
Pie de foto,Las relaciones entre EE.UU. y Venezuela se siguen estrechando luego de los sucesos que terminaron con la captura de Maduro.
Las sospechas
El 19 de julio de 1994, el vuelo 901 de la aerolínea Alas Chiricanas despegó del aeropuerto de France Field de Colón para un corto vuelo nacional con destino a la Ciudad de Panamá. Sin embargo, minutos después del despegue, al sobrevolar el Cerro de Santa Rita, la aeronave estalló en pleno vuelo.
Entre las 21 víctimas, doce eran miembros de la comunidad judía local, tres ciudadanos estadounidenses y cuatro israelíes.
El cadáver de una de las víctimas que no fue reclamado y que fue identificado como Lya Jamal o Ali Hawa Jamal comenzó a apuntar hacia el hoy extraditado, quien para la época tenía una empresa en el país centroamericano.
Jamal, quien iba en el asiento número 6 del avión siniestrado, portaba un maletín cargado de explosivos que fue activado con un radio. Según las autoridades panameñas, Hagel junto a Jalil alquilaron dos vehículos con identidades falsas, se lee en la solicitud de extradición a Venezuela.
Otro elemento que apuntó al ciudadano colombo-venezolano es que, días después del atentado, fue detenido por la policía panameña mientras conducía una camioneta en la que le llevaba diez subametralladoras, municiones y otros elementos de uso militar.
Horas después, en otro allanamiento en un recinto en la Ciudad de Panamá con el que tenía conexión, las autoridades encontraron más armas y dólares en efectivo.
“Los fiscales panameños alegan que Hage Jalil coordinó los aspectos logísticos de la operación (del atentado)”, afirmó el SFS.
No obstante, pese a estos indicios, las autoridades del país centroamericano no lo procesaron y pudo regresar a Venezuela.
Pie de foto,Hage Jalil regentaba un restaurante en Pampatar, una de las zonas más pudientes de la turística isla de Margarita, en el oriente venezolano.
“Nadie se imaginaba en lo que estaba”
De vuelta en Margarita, Hage Jalil incursionó en el negocio de la hostelería y abrió un restaurante llamado Beach Bar, en la localidad de Pampatar.
“El establecimiento inició como un sitio de comidas ligeras con varios ambientes, pero luego varió a un sitio eminentemente de diversión, estilo discoteca”, declaró a BBC Mundo un habitante de la isla que lo conocía y quien pidió reservar su identidad por razones de seguridad.
“No tenía buena comida ni bellas instalaciones. Su atractivo era que estaba en su ubicación privilegiada, bajo un risco y frente a la bahía de Pampatar”, agregó.
La captura de Hage Jalil sorprendió a más de uno en la isla turística.
“Gozaba de cierta reputación empresarial. Tenía muy buenas relaciones y era apreciado en el medio gastronómico y del entretenimiento. Nadie imaginaba en lo que estaba metido”, agregó nuestro entrevistado, quien es un conocedor del mundo gastronómico insular.
Pese a que las autoridades panameñas lo llegaron a tener en su radar, Hage Jalil siguió viajando al país centroamericano. Su último viaje fue en 2019 para un evento de paracaidismo, según figura en el expediente que reposa en el TSJ de Venezuela.
Las sospechas sobre el colombo-venezolano se reavivaron en 2017, cuando la inteligencia israelí entregó al gobierno panameño, entonces liderado por Juan Carlos Varela (2014-2018), información que sostenía que Hezbolá estaba detrás del atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas y mencionaba al hoy extraditado.
El hecho de que este suceso ocurriera un día después del ataque terrorista que sufrió la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, en el que murieron 85 personas y que sigue impune, ha reforzado las sospechas sobre la participación del grupo militante.
Pie de foto,Desde hace años, Estados Unidos sostiene que Hezbolá tiene presencia en Venezuela, algo que —según Washington— habrían facilitado los gobiernos de Chávez y Maduro.
En 2024, una persona que conoció al sospechoso declaró a la fiscalía panameña que este le admitió en 2017 que conocía al suicida que “lo había ayudado como guía y chófer”.
El mismo testigo aseveró a los investigadores que Hage Jalil le confesó que “tenía entrenamiento militar”, se lee en la sentencia de extradición del TSJ de Venezuela.
“La inteligencia financiera y el mapeo de redes, basados en datos del Tesoro de EE. UU., sitúan a Hage Jalil dentro de una red vinculada a Hezbolá en Venezuela”, aseguró el SFS, el cual indicó que su restaurante era parte de esa red de financiamiento.
El extraditado deberá enfrentar cargos por por delitos contra la vida y la integridad personal, homicidio doloso y delitos contra la seguridad colectiva, contra los medios de transporte y comunicación.
El FBI llegó a ofrecer US$5 millones como recompensa por cualquier información que pudiera ayudar a dar con Hage Jalil.
Las estrechas relaciones que los gobiernos del fallecido Hugo Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro, mantuvieron con Irán —principal financista de Hezbolá— fueron uno de los principales motivos por los que desde EE.UU. se denunció la posible presencia del grupo en Venezuela.
Las sospechas fueron reforzadas por los señalamientos formulados por exfuncionarios venezolanos como Misael López, exconsejero de la embajada venezolana en Irak, quien en 2017 denunció que pasaportes y visas venezolanas eran vendidas sin control a ciudadanos de Medio Oriente.
Sin embargo, estas acusaciones han sido desestimadas desde el oficialismo y calificadas como “campañas desestabilizadoras”.
“Lo quieren vincular a Hezbolá, yo conozco bien a Tareck (El Aissami), lo conozco muy bien, nunca en su vida, jamás, ha tenido contacto con nadie de Hezbolá”, aseguró Maduro en 2019 cuando surgieron acusaciones contra quien fuera su vicepresidente.
El presidente Donald Trump está intentando convencer a gritos a dos públicos clave —los líderes de Irán y el pueblo estadounidense— de que él es quien lleva las riendas de la guerra.
Su problema es que puede que ninguno de los dos esté escuchando.
Con la octava semana de la guerra este fin de semana a la vista, el estancamiento se está intensificando a medida que Irán incrementa inexorablemente las repercusiones globales con el cierre del estrecho de Ormuz y Trump intenta estrangular su economía con su bloqueo marítimo.
La cuestión que podría decidir el resultado del enfrentamiento es, por lo tanto, qué bando tiene la voluntad política de resistir más que el otro.
Trump entiende la situación. “Tengo todo el tiempo del mundo, pero Irán no”, declaró el jueves en redes sociales. Luego arremetió contra los medios que insinuaban que estaba desesperado por terminar la guerra.
“No me presionen. No me presionen”, dijo Trump a los periodistas. “Cada noticia que veo dice: “Oh, Trump está bajo presión de tiempo”. No es cierto. No, no. ¿Saben quién sí está bajo presión de tiempo? Ellos”.
Para que Trump pueda aspirar a ganar la guerra y conseguir apoyo tardío entre un público estadounidense escéptico, es fundamental que se le crea. Sin embargo, parte de una posición difícil, dado que lleva semanas haciendo declaraciones contradictorias sobre su estrategia que a menudo chocan con la realidad.
Además, existe la posibilidad de que su empeño en dejar claro que no le preocupan los plazos sea un intento de disimular la creciente presión sobre el presidente a medida que el conflicto se prolonga.
Cada vez hay más pruebas no solo de que Irán cree tener la ventaja en una guerra en la que ha utilizado la geografía como palanca asimétrica contra una superpotencia, sino también de que está dispuesto a pagar cualquier precio para prevalecer.
Se trata de un país que se ha considerado en guerra con Estados Unidos durante 47 años, desde la revolución islámica, y que libró una guerra de trincheras de casi ocho años contra Iraq en la década de 1980, que causó aproximadamente un millón de bajas.
El jueves, Trump afirmó que Estados Unidos tiene el control total del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial por donde transita el 20 % del petróleo mundial. Sin embargo, esto no es cierto.
Pequeñas embarcaciones de la armada iraní han atacado varios barcos que se dirigían al estrecho para reforzar su control. Teherán declaró haber recibido los primeros peajes de buques que solicitaban el paso.
Además, The Washington Post informó que el Pentágono comunicó al Congreso que podría tomar seis meses despejar por completo todas las minas que Irán ha colocado en el estrecho, lo que prolonga el impacto potencial del conflicto.
Por su parte, Nic Robertson, editor de asuntos diplomáticos internacionales de CNN, concluyó en un análisis que Irán está emergiendo como el líder sorpresa en un juego de confrontación contra Estados Unidos.
El USS Abraham Lincoln lleva a cabo operaciones de bloqueo en el mar Arábigo, el 16 de abril. Oficina de Asuntos Públicos de la Armada de EE.UU./NAVCENT/Oficina de Asuntos Públicos del Comando Central de EE.UU.
Puede que la armada iraní esté devastada —sus arsenales de misiles y drones arrasados y su liderazgo destrozado por los ataques israelíes—, pero está demostrando su capacidad de resistencia en lo que sus nuevos gobernantes militares consideran una lucha existencial.
“Lo único que tienen que hacer es demostrar que no hace falta derrotar al adversario, ni siquiera igualar su poder; basta con que resulte demasiado costoso mantenerlo. … Los iraníes no se van a ir a ninguna parte y están sobreviviendo”, afirmó Monica Toft, investigadora no residente del Instituto Quincy para la Política Estatal Responsable. “(Irán) podría resistir más que la voluntad política y el poderío militar estadounidenses en este ámbito”.
El segundo público de Trump es el pueblo estadounidense. Su Casa Blanca inicialmente le dijo al país que la guerra duraría entre cuatro y seis semanas, pero ahora todo indica que el conflicto —y su infernal impacto económico— durará mucho más.
Esto deja al presidente en una situación política muy delicada. La guerra no era popular desde el principio, y la historia demuestra que las aventuras militares en el extranjero tienden a perder popularidad cuanto más se prolongan.
Las encuestas sobre la guerra con Irán ya son devastadoras para Trump. Un sondeo de CBS News/YouGov realizado a principios de este mes reveló que solo el 36 % del país considera que las operaciones militares fueron exitosas y apenas el 25 % cree que la guerra fue un éxito estratégico.
Resulta sorprendente que la opinión pública sea tan pesimista, considerando que, en términos históricos recientes, el número de bajas estadounidenses ha sido relativamente bajo debido a la ausencia de tropas terrestres. Hasta el momento, al menos 13 militares estadounidenses han fallecido en operaciones de combate.
Trump también recurre a comparaciones con la duración de conflictos estadounidenses anteriores para argumentar que su “excursión” a Irán es una instantánea de un momento determinado.
“Estuvimos en Vietnam, como, 18 años. Estuvimos en Iraq durante muchísimos años”, declaró Trump el jueves. “No me gusta mencionar la Segunda Guerra Mundial, porque fue una guerra muy larga. Pero estuvimos cuatro años y medio, casi cinco, en la Segunda Guerra Mundial. Estuvimos en la Guerra de Corea durante siete años. Llevo seis semanas haciendo esto”.
Quizás el presidente tenga razón al decir que tiene tiempo suficiente para llegar a un acuerdo. Pero es cuestionable que establecer paralelismos con las guerras perdidas en Iraq, Afganistán y Vietnam tranquilice a la opinión pública.
La baja popularidad de la guerra es importante no solo porque refleja la precaria posición política de Trump a menos de siete meses de las elecciones de mitad de mandato, sino también porque sugiere que una guerra prolongada es políticamente insostenible.
Los líderes iraníes comprenderán que los estadounidenses están cansados de pagar un promedio de US$ 4 por galón de gasolina.
El presidente Donald Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance en el Despacho Oval, el jueves. Mark Schiefelbein/AP
Trump ha sido criticado por sus estrategias caóticas y a menudo contradictorias durante la guerra. Pero ahora insiste en que tiene claro el desenlace.
Argumentó que un bloqueo estadounidense a los barcos y puertos de Irán pondría de rodillas a su economía. “No están teniendo negocios”, insistió Trump, afirmando que, a menos que Teherán pudiera cargar petróleo en los barcos pronto, toda la infraestructura de la industria petrolera tendría que cerrar.
Además, sostuvo que el liderazgo iraní estaba tan fracturado por la guerra que “ni siquiera saben quién dirige el país”.
Es imposible predecir el desenlace de una guerra mientras aún está en curso. Pero si Irán finalmente se ve obligado a ceder ante las exigencias de Trump, su apuesta por la coerción militar y posteriormente económica habrá dado sus frutos.
Pero el presidente corre el riesgo de repetir una tendencia autodestructiva de la reciente política exterior estadounidense. A menudo, los funcionarios crean escenarios que presuponen respuestas lógicas por parte del adversario. Sin embargo, los adversarios de Estados Unidos tienen su propia percepción de sus intereses naturales.
Si bien Trump considera que el éxito mundial se define por la prosperidad económica, hay pocas pruebas de que los revolucionarios iraníes opinen lo mismo. De ser así, es posible que ninguna presión económica estadounidense logre que Irán ceda. ¿Están Trump y el pueblo estadounidense realmente dispuestos a seguir soportando esta situación?
Existe otra posibilidad a considerar. ¿Y si Trump realmente habla en serio cuando dice que no siente ninguna presión por el tiempo?
La opinión generalizada en Washington es que, para mitigar las pérdidas republicanas en noviembre, Trump tendrá que poner fin a la guerra pronto. Pero el presidente últimamente parecía casi resignado a una derrota demócrata aplastante.
Y en ocasiones, el jueves, parecía estar intentando convencer a los estadounidenses, e incluso a sí mismo, de que los precios más altos de la gasolina durante un tiempo más representan un precio justo por su guerra. “¿Saben lo que obtienen a cambio? Irán sin un arma nuclear que vaya a intentar volar una de nuestras ciudades o todo Medio Oriente”, señaló.
Trump no había presentado pruebas públicas de que Irán estuviera a punto de desarrollar un arma nuclear antes de la guerra. Y este argumento podría haber sido más efectivo si lo hubiera formulado antes de que comenzara a bombardear.
Pero a veces los presidentes estadounidenses prolongan guerras que no pueden ganar para evitar cargar con el estigma de la derrota.
¿Es eso lo que quiere decir Trump cuando dice: “No me presionen”?
El afán de protagonismo de Trump pone en riesgo las esperanzas de un acuerdo con Irán
Análisis por Stephen Collinson, CNN
21 de abril de 2026
CNN —
Donald Trump ha pasado días negociando la paz en Irán… consigo mismo.
El presidente ha recurrido a todos los trucos de su manual de negocios “El arte de la negociación” para intentar generar influencia, manipular los escenarios finales y obligar a Irán a capitular.
“Lo peor que puedes hacer en un trato es parecer desesperado por cerrarlo”, escribió Trump en el libro de 1987 que ensalzaba la astucia en las negociaciones y a sí mismo.
El comandante en jefe corre el riesgo de caer precisamente en esa trampa, antes de las posibles conversaciones que tendrán lugar en Pakistán en los próximos días entre los principales negociadores estadounidenses e iraníes.
No para de hablar de la posibilidad de un acuerdo. Pero como no está sentado a la mesa de negociaciones con los líderes iraníes, podría estar empeorando las perspectivas
A finales de la semana pasada, anunció en Truth Social que ya estaba hecho, afirmando que Irán había accedido a todas las exigencias de Estados Unidos en cuanto a la entrega de sus reservas nucleares, la apertura del estrecho de Ormuz y el cese del apoyo a los grupos terroristas.
Cuando Teherán resistió, sus amenazas de enviar “muchas bombas” a menos que aceptara las condiciones estadounidenses lo hicieron parecer aún más obsesionado con llegar a un acuerdo.
A menudo, como en el caso del estrecho, las declaraciones de Trump socavan su credibilidad porque son demostrablemente falsas.
El flujo constante de información contradictoria también refuerza la impresión de que carece de estrategia y actúa sobre la marcha, una crítica recurrente de los expertos en política exterior durante la guerra.
Y difícilmente puede mostrar una cara de póquer ante los negociadores iraníes, ni ante los verdaderos poderes que los respaldan en Teherán, quienes, a diferencia de Trump, permanecen en la sombra y en silencio.
Aunque cuesta recordar cómo era la normalidad antes, los presidentes no suelen comportarse así antes de conversaciones cruciales.
Ronald Reagan nunca preparó las cumbres con el líder soviético Mijaíl Gorbachov bombardeando las cadenas de televisión de los años 80 celebrando acuerdos incluso antes de reunirse con él.
¿Por qué se comporta Trump de esta manera? ¿Y acaso su necesidad de controlar constantemente el discurso pone en riesgo las negociaciones?
La plataforma de redes sociales de Donald Trump, Truth Social, en un teléfono celular, el 25 de marzo de 2024 en Chicago, Illinois. Scott Olson/Getty Images/Archivo
El poder de las redes sociales
Durante su primer mandato, Trump observó que un solo tuit le otorgaba un poder extraordinario para eludir a los medios y comunicarse con el mundo. “Solía observarlo”, dijo. “Era como un cohete cuando publicaba algo bueno”.
Por lo tanto, el presidente considera que el pequeño dispositivo que todos los ciudadanos llevan en sus manos es una fuente de poder inmenso.
No necesita convocar una rueda de prensa para dirigirse al mundo, basta con publicar en redes sociales.
Esta debe ser la primera guerra librada a través de las redes sociales: Trump ha anunciado los resultados de ataques aéreos, ha advertido que la civilización iraní podría “morir” y ha proclamado la paz en línea.
Las redes sociales y Trump estaban hechos el uno para el otro. Él las usó para influir en la mentalidad estadounidense durante más de una década. Y no muestra ningún reparo en usarlas, de día o de noche.
Puedes eliminar las aplicaciones de redes sociales, pero cada publicación de Truth Social se transmitirá instantáneamente a través de los medios globales.
En “El arte de la negociación”, un hombre que busca sin complejos estar siempre en el centro de la acción admite que lo que lo impulsa es más la búsqueda de un buen trato que el contenido mismo del mismo.
Para Trump, la diplomacia dista mucho de ser un proceso discreto y entre bastidores. Sus cumbres con el líder norcoreano Kim Jong-un no dieron muchos frutos, pero lo pusieron en el centro de atención mundial.
Su fastuosa bienvenida al presidente ruso Vladimir Putin el año pasado —un despliegue de aviones de combate estacionados y alfombras rojas— fue un fracaso en cuanto a poner fin a la guerra en Ucrania. Pero sirvió como una excelente oportunidad para la foto.
Las conversaciones propuestas para esta semana en Islamabad carecen de un elemento clave del plan de paz de Trump: él no estará presente.
Esto podría deberse a razones de protocolo, dado que los negociadores iraníes tendrán un rango muy inferior al de jefe de Estado, o podría deberse a motivos de seguridad. Sin embargo, Trump declaró a la prensa la semana pasada que “podría asistir” si se firma un acuerdo.
Asesores advierten que publicaciones de Trump perjudican las negociaciones
Pero un acuerdo sigue siendo una posibilidad remota, en unas conversaciones que nadie puede asegurar que se celebren tras un fin de semana de tensión en Medio Oriente.
A pesar del optimismo de Trump, Irán también tiene una gran ventaja en este enfrentamiento.
Su negativa a permitir el paso de buques comerciales por el estrecho de Ormuz le ha permitido mantener como rehén la economía mundial, y es poco probable que ceda fácilmente.
Incluso para los estándares de la mayoría de las negociaciones de paz, la desconfianza entre las partes es profunda y contraproducente.
Casi 50 años de amargo conflicto han incluido ataques terroristas contra estadounidenses y el derribo de un avión civil iraní por un buque de guerra estadounidense.
El presidente Donald Trump camina por el jardín sur de la Casa Blanca tras aterrizar en el helicóptero Marine One, el 17 de abril. Samuel Corum/Getty Images
Las payasadas de Trump en las redes sociales podrían estar empeorando aún más las cosas.
Algunos funcionarios de Trump reconocieron en privado a Alayna Treene y Kevin Liptak de CNN que sus declaraciones públicas han perjudicado las negociaciones, señalando la profunda desconfianza que existía previamente.
Las falsas afirmaciones del presidente la semana pasada de que Irán había accedido a casi todas las demandas estadounidenses —incluida la entrega de uranio enriquecido— no fueron bien recibidas por los negociadores, cuya posición en el país es delicada.
La sensación de que Trump podría estar obstaculizando sus propias aspiraciones también se vio reflejada en un artículo del Wall Street Journal publicado el fin de semana.
El periódico afirmaba que se le impidió el acceso a una sala donde sus asesores recibían información actualizada sobre el audaz rescate de un aviador estadounidense en Irán porque “creían que su impaciencia no sería útil”.
Las negociaciones de paz, especialmente aquellas que involucran los complejos temas del enriquecimiento, las centrifugadoras y la vigilancia, son sumamente delicadas.
A menudo requieren conversaciones extraoficiales y meses o incluso años de discusiones. Cada parte necesita sentir que ha obtenido la razón para poder avanzar.
El acoso rara vez funciona. Publicitar el proceso en redes sociales lo dificulta aún más.
El lunes, Trump declaró que era improbable que extendiera el alto el fuego con Irán, que expira esta semana. Esto podría haber sido un intento de presionar, pero también conllevaba el riesgo de darle a Irán una excusa para no presentarse.
Aun así, dado el historial errático de Trump en redes sociales, podría publicar justo lo contrario la próxima vez.
El negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, sigue criticando los métodos de Trump.
En una publicación en X, acusó al presidente de “intentar convertir esta mesa de negociación —en su propia imaginación— en una mesa de rendición o justificar una nueva guerra”.
Pero si el “arte de la negociación” funciona y, de alguna manera, Trump logra acabar con la amenaza que Irán representa para el resto del mundo, habrá conseguido una victoria sin precedentes para un presidente moderno.
Una cosa es segura: será el primero en contárselo al mundo.
Pie de foto,Maduro fue capturado por fuerzas de EE.UU. el 3 de enero de 2026.
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Título del autor,BBC News Mundo
24 abril 2026
Un soldado estadounidense que participó en la operación de captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue arrestado por presuntamente embolsarse más de US$400.000 al apostar porque el entonces gobernante venezolano perdería el poder en el portal Polymarket, anunció el Departamento de Justicia este jueves.
Según los investigadores, Gannon Ken Van Dyk apostó más de US$33.000 en este portal de predicción tan solo unas horas antes de que el presidente Donald Trump anunciara la captura de Maduro.
Según la acusación, el militar estadounidense se embolsó una ganancia neta de más de US$409.000 al pronosticar la caída de Maduro usando la información privilegiada que recibió como integrante del operativo que lo apresó.
El momento en el que se hizo la apuesta llamó de inmediato la atención y dio lugar a una investigación de varios meses sobre si se utilizó información privilegiada para realizarla.
“El anuncio de hoy deja claro que nadie está por encima de la ley y que este FBI hara lo que sea necesario para defender el país y salvaguardar los secretos de la nación”, dijo el director del FBI, Kash Patel.
El fiscal general en funciones, Todd Blanche, también hizo declaraciones en ese sentido. “A nuestros hombres y mujeres de uniforme se les confía información clasificada para cumplir su misión de la manera más efectiva y segura posible y tienen prohibido usar esa información altamente sensible para obtener un beneficio financiero personal”, dijo.
Intentó ocultar su rastro
Van Dyke ha sido acusado de cargos que incluyen el uso ilegal de información confidencial para beneficio personal, robo de información gubernamental no pública, fraude de materias primas y fraude electrónico.
Según los investigadores Van Dyke intentó ocultar las pruebas de las jugosas transacciones que había realizado tratando de eliminar su cuenta de Polymarket y cambiando la dirección de correo electrónico registrada en su cuenta de intercambio de criptomonedas, adonde había enviado lo que cobró de Polymarket.
“En lugar de salvaguardar esa información como era su obligación, Van Dyke decidió utilizar esa información clasificada para realizar transacciones en una plataforma de mercado de predicción para su beneficio personal”, señala el escrito de acusación. “Posteriormente, Van Dyke intentó ocultar su uso ilegal de información clasificada del gobierno de EE. UU. tratando de oscurecer el origen de sus ganancias ilícitas y de disfrazar su conexión con las cuentas vinculadas a las transacciones ilegales”, añade.
Pie de foto,El militar detenido fue fotografiado a bordo del barco de guerra al que fue trasladado Maduro tras su captura.
Solo horas antes de que el presidente Donald Trump anunciara que Maduro había sido capturado durante la “Operación Resolución Absoluta”, en cuya planificación y ejecución participó, Van Dyke realizó presuntamente una serie de apuestas en Polymarket sobre si Maduro sería destituido de su cargo antes del 31 de enero y si Estados Unidos invadiría Venezuela.
Aunque la acusación no entra en detalles sobre la participación del acusado en la incursión que derrocó y apresó a Maduro, los fiscales señalaron que fue fotografiado de uniforme y armado con un fusil en la cubierta del USS Iwo Jima, el barco al que Maduro fue trasladado tras su captura.
Según Polymarket, un operador que creó una cuenta en diciembre de 2025 apostó US$33.933 en cuatro predicciones relacionadas con la invasión estadounidense de Venezuela y la captura de Maduro. La mayor, una de US$32,537 a que Maduro dejaría el cargo antes del 31 de enero, le reportó una ganancia del 1,242%, el equivalente a US$404.222.
Polymarket afirmó en un comunicado en X que la empresa remitió las apuestas sospechosas al Departamento de Justicia y cooperó con la investigación.
“El tráfico de información privilegiada no tiene cabida en Polymarket. El arresto de hoy es la prueba de que el sistema funciona”, dijo la compañia en el comunicado.
El auge de Polymarket
Nicolás Maduro fue capturado el pasado 3 de enero por fuerzas de Estados Unidos, que lo trasladaron a territorio estadounidense para enfrentar cargos de narcoterrorismo.
Ganancias como las de Van Dyke generaron polémica en torno a Polymarket y otros portales de apuestas sobre escenarios futuros que han proliferado últimamente y dudas sobre la legalidad de algunas apuestas sospechosas de haberse basado en información privilegiada.
En otro de los casos que han llamado la atención, un usuario ganó US$550.000 en apuestas relacionadas con los ataques de Estados Unidos contra Irán que acabaron con la vida de su líder supremo, Alí Jameneí.
El presidente estadounidense aseguró que la ofensiva se sostiene con medios convencionales y defendió la estrategia militar actual. “Los hemos diezmado completamente”, afirmó
23 Abr, 2026
GuardarEl mandatario republicano responde a una pregunta sobre el uso de armas nucleares contra Irán. Niega la intención de usar dichas armas, argumentando que no son necesarias
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó este jueves que exista algún plan para recurrir a un ataque nuclear contra Irán y calificó de “absurda” la posibilidad de emplear ese tipo de armamento en el actual conflicto.
“¿Por qué necesitaría hacer eso? ¿Por qué usaría un arma nuclear?”, respondió de forma tajante ante la consulta de reporteros en la Casa Blanca, y remarcó: “Nunca debería permitirse que nadie utilice un arma nuclear”.
Trump enfatizó que no hay condiciones que justifiquen semejante decisión y sostuvo que la campaña militar emprendida hasta ahora ha logrado debilitar significativamente las capacidades del régimen iraní por medios convencionales.
“Los hemos diezmado completamente y con medios muy convencionales, sin necesidad de emplear ese tipo de recursos”, subrayó el mandatario, rechazando cualquier especulación sobre una escalada nuclear.
El presidente también recordó que desde el inicio de la guerra, Estados Unidos ha actuado bajo criterios de presión estratégica y disuasión, pero sin cruzar el umbral nuclear. Trump explicó que su objetivo sigue siendo impedir que Irán se dote de armas atómicas.
“¿Sabe lo que obtienen los estadounidenses a cambio de eso? Un Irán sin armas nucleares que no intente volar una de nuestras ciudades o hacer estallar todo Oriente Medio”, indicó el mandatario.El presidente estadounidense aseguró que la ofensiva se sostiene con medios convencionales y defendió la estrategia militar actual. “Los hemos diezmado completamente”, afirmó (REUTERS/Kylie Cooper)
Durante las semanas previas, el líder republicano había endurecido el tono, advirtiendo que la civilización iraní podría ser destruida si persistían las amenazas contra la seguridad estadounidense, aunque la Casa Blanca aclaró después que esas advertencias no incluían el uso de armamento nuclear.
En su intervención, Trump reiteró que la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados es la prioridad absoluta, pero insistió que “no hay ninguna presión” por acordar un final inmediato de la guerra mientras Teherán no presente una propuesta aceptable.
El conflicto, iniciado a finales de febrero tras la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel, ha provocado una crisis regional sin precedentes y la imposición de un bloqueo naval a los puertos iraníes.
Teherán, por su parte, mantiene cerrado el paso en el estratégico estrecho de Ormuz, intensificando la tensión en el comercio energético global.
Trump, al ser consultado sobre el costo económico de la prolongación de la guerra para los estadounidenses, argumentó que “es un precio justo a pagar” si eso impide a Irán acceder a armas nucleares y amenazar la estabilidad internacional.
El mandatario estadounidense ha prorrogado unilateralmente la actual tregua con Irán para buscar una salida diplomática, aunque no descartó una reanudación de los ataques si no recibe una oferta “aceptable” de Teherán.Donald Trump descartó emplear armas nucleares en la guerra contra Irán: “No deben ser usadas jamás” (REUTERS/Evelyn Hockstein)
Se extiende el alto el fuego entre Israel y Líbano
En paralelo a la crisis con Irán, la Casa Blanca confirmó la prolongación del alto el fuego entre Israel y Líbano, que se mantendrá vigente durante tres semanas.
El presidente Trump calificó la reciente reunión entre delegaciones de ambos países como “histórica” y expresó su compromiso de colaborar con Beirut para fortalecer la seguridad frente a Hezbollah.
El cese de hostilidades, vigente desde el 16 de abril, había sido pactado inicialmente por diez días como un gesto de buena voluntad. El nuevo acuerdo extiende la tregua hasta mediados de mayo, mientras Israel y Líbano exploran una salida diplomática tras un conflicto que causó más de 2.300 muertos en territorio libanés y desplazó a un millón de personas.
El entendimiento reconoce a las fuerzas de seguridad libanesas como las únicas autorizadas a garantizar la soberanía nacional y obliga a impedir que grupos armados no estatales como Hezbollah realicen ataques en suelo israelí.Trump confirmó la prolongación del alto el fuego entre Israel y Líbano, que se mantendrá vigente durante tres semanas (AP Foto/Mark Schiefelbein)
La administración Trump destacó que el diálogo directo es clave para avanzar hacia una paz duradera y evitar la reanudación de la violencia en una de las fronteras más sensibles de la región.