EE.UU. sube presión sobre Cuba con una serie de sanciones/Cuba-EE. UU.: tensión, drones y mochilas de emergencia

Desde enero Cuba enfrenta un bloqueo petrolero que ha desencadenado en una severa crisis energética con masivos y prolongados cortes de electricidad. (Archivo 14.05.2026)Imagen: Norlys Perez/REUTERS

Noticias DW

Entre los sancionados hay ministros, miembros de la cúpula militar y los servicios de inteligencia cubanos.

Estados Unidos anunció este lunes (18.05.2026) sanciones contra ministros, miembros de la cúpula militar y los servicios de inteligencia de Cuba, como parte de su política de presión sobre la isla comunista.

“He designado a 11 jerarcas del régimen cubano y a tres organizaciones gubernamentales, incluidos funcionarios del gobierno y figuras militares vinculadas al aparato de seguridad de Cuba, muchos de los cuales son responsables de, o han participado en, la represión del pueblo cubano”, explicó el secretario de Estado, Marco Rubio.

Entre los sancionados están la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, y el de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.

Además de los dos ministros, fueron incluidos a la lista de sancionados del Tesoro el presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Juan Esteban Lazo Hernández; el director de la Policía Nacional, Óscar Alejandro Callejas Valcarce, y Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

También fueron designadas la Dirección Nacional de Inteligencia, que se suma a otras entidades del Estado cubano sancionadas como el Ministerio del Interior o la Policía Nacional Revolucionaria.

Las sanciones impiden a esos funcionarios y entidades entablar ningún tipo de relación económica con una contraparte estadounidense.

Amenaza de “nuevas medidas”

“Las designaciones de hoy restringen aún más la capacidad del régimen cubano para suprimir la voluntad del pueblo cubano. Se pueden esperar nuevas medidas de sanciones en los próximos días y semanas”, añadió Rubio en su comunicado.

Las nuevas sanciones del Departamento del Tesoro se dieron a conocer poco antes de que el próximo viernes, según la prensa estadounidense, el Departamento de Justicia presente una acusación formal contra el líder cubano Raúl Castro.

A principios de mayo, el gobierno de Donald Trump ya había aprobado un nuevo paquete de sanciones contra La Habana. Washington asegura que la isla representa una amenaza a su seguridad nacional.  Desde enero Cuba enfrenta un bloqueo petrolero que ha desencadenado en una severa crisis energética con masivos y prolongados cortes de electricidad.

En este contexto de tensiones bilaterales, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó el jueves a La Habana para una reunión excepcional con altos funcionarios cubanos.

Cuba advierte sobre “baño de sangre” en caso de agresión

En tanto, Cuba advirtió este lunes sobre un “baño de sangre” si Washington llegara a invadir la isla, mientras el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, reivindicó el derecho de la isla a defenderse, un día después de que el sitio de noticias estadounidense Axios informara que La Habana adquirió más de 300 drones militares de Rusia e Irán.

Según el informe, Cuba estaría sopesando utilizarlos contra una base estadounidense en la Bahía de Guantánamo, en el este de la isla, y contra otros objetivos.

Esa información, que citó a funcionarios de inteligencia, se publicó en medio de una creciente especulación de que Washington está evaluando emprender una acción militar para derrocar al gobierno comunista de Cuba.

jc (afp, efe)

Cuba-EE. UU.: tensión, drones y mochilas de emergencia

Maricel Drazer

La supuesta compra de drones por parte de Cuba y las amenazas cruzadas con EE. UU. reavivan temores de escalada. En la isla, muchos reaccionan con incredulidad: “¿De dónde vamos a guardar comida para la guerra?”

Apagones y protestas en La Habana: residentes se iluminan con teléfonos celulares durante un corte de electricidad, mientras arde una barricada en una calle de la capital cubana.

“Esto es una burla. Si estamos viviendo al día, ¿de dónde vamos a guardar para la guerra?”, escribió una usuaria cubana en redes sociales tras la difusión de una guía oficial con recomendaciones para prepararse ante una eventual agresión militar de Estados Unidos.

“Es como decirle a un niño pobre de África que tiene que guardar comida para el invierno”, comentó otro internauta. Los mensajes reflejan el desconcierto y el malestar de muchos cubanos frente a las orientaciones divulgadas en los últimos días por la Defensa Civil de Cuba, en medio de la creciente tensión entre La Habana y Washington.

La “Guía Familiar para la protección de la población ante una agresión militar” recomienda preparar una mochila con documentos personales, radio, linterna, fósforos, velas, botiquín de primeros auxilios, alimentos para tres días, agua potable, artículos de higiene y medicamentos para enfermedades crónicas. También recomienda identificar refugios ante posibles ataques aéreos.

La publicación del instructivo coincide con uno de los momentos más tensos en décadas entre Cuba y Estados Unidos. En las últimas semanas, Trump insinuó en repetidas ocasiones posibles acciones contra Cuba, llegando a decir que “Cuba es la próxima”.

¿Drones para Cuba?

La tensión escaló además luego de que el medio estadounidense Axios informara, citando fuentes de inteligencia, que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares y evaluaría posibles escenarios de uso cerca de la base estadounidense de Guantánamo.

Sin embargo, para la analista Guadalupe Correa-Cabrera, el número de drones, en sí mismo, no representa una amenaza de peso. “En términos militares y estratégicos, 300 drones no son nada en comparación con la capacidad que tendría Estados Unidos”, comenta a DW Correa-Cabrera, profesora de Política y Gobierno de la Universidad George Mason, del estado de Virginia, en Estados Unidos. “Las asimetrías son enormes”.

La cuestión geopolítica

La especialista considera que el verdadero significado del tema debe analizarse dentro de un contexto geopolítico más amplio, marcado por las tensiones entre Washington y potencias como Rusia y China.

“La localización geográfica de Cuba, más allá de lo que representa de forma simbólica, es fundamental para cualquier país que desee tener control del hemisferio occidental”, explica.

Según Correa-Cabrera, la preocupación no radica únicamente en los drones, sino en las posibles alianzas estratégicas de La Habana con países adversarios de Estados Unidos y en el papel que podrían jugar nuevas formas de “guerra irregular”.

“No estamos hablando de una guerra entre Cuba y Estados Unidos, sino de un conflicto global que involucra a otras naciones”, señala.

En las calles de La Habana trabajadores arreglan cables de electricidad.
Trabajadores reparan cables eléctricos en La Habana, en medio de los persistentes apagones y la crisis energética que atraviesa Cuba.Imagen: Magdalena Chodownik/Anadolu/picture alliance

Crisis humanitaria

Asimismo, en un país golpeado por apagones, escasez de alimentos y migración récord en los últimos años, hay quien considera que el mayor riesgo para Washington no estaría necesariamente en el plano bélico.

“El impacto más importante podría ser psicológico o político, más que estrictamente militar”, evalúa, consultado por DW, Juan Battaleme, miembro consejero del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

“Una eventual crisis humanitaria sería probablemente mucho más delicada para Estados Unidos que la dimensión militar del conflicto”, sostiene.

El experto advierte además que imágenes de cubanos huyendo por mar o buscando ayuda humanitaria en Guantánamo tendrían “un enorme costo político para Washington”.

Según Battaleme, Estados Unidos busca evitar un escenario de descontrol regional. “Washington necesita que cualquier transición en Cuba sea ordenada y no genere un problema mayor o más inestabilidad regional”, subraya. “Cuba hoy se parece más a la Venezuela de los últimos años: un país extremadamente vulnerable y sostenido en parte por apoyos externos”, prosigue.

Con todo, y pese al endurecimiento del discurso y las crecientes tensiones diplomáticas entre La Habana y Washington, el internacionalista considera que la situación todavía está lejos de una confrontación directa. “La situación sigue moviéndose más en el terreno político que en el militar”, concluye Battaleme.

(ms)

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