
El gobierno afirmó que los estadounidenses corren grave riesgo en Venezuela. Crédito: Fernando Llano | AP
El presidente salvadoreño Nayib Bukele afirmó que el régimen de Nicolás Maduro ahora se quedó “sin rehenes del país más poderoso del mundo”
El Departamento de Estado de Estados Unidos reiteró este martes su advertencia de viaje a Venezuela y pidió a sus ciudadanos a no visitar ese país bajo ninguna circunstancia, incluso después de la liberación reciente de los últimos 10 estadounidenses que permanecían detenidos en territorio venezolano.
“Al 18 de julio, no hay ningún estadounidense detenido injustamente en Venezuela. Estados Unidos está comprometido a prevenir futuras detenciones injustas. Los estadounidenses no deben viajar a Venezuela, ya que el riesgo de detención injusta es extremadamente alto”, advirtió la oficina diplomática en un comunicado actualizado.
La declaración surgió apenas días después de que Caracas y Washington completaran un inédito intercambio: Venezuela liberó a los 10 ciudadanos estadounidenses que permanecían privados de libertad —la mayoría sin juicio o bajo cargos opacos— mientras que Estados Unidos facilitó el regreso de 252 migrantes venezolanos que estaban presos en el Cecot, la cárcel de máxima seguridad en El Salvador.
“Se quedaron sin rehenes”
La operación ha sido blanco de intensas controversia. El presidente salvadoreño Nayib Bukele afirmó que el régimen de Nicolás Maduro ahora se quedó “sin rehenes del país más poderoso del mundo”.
“Ahora gritan y se indignan, pero no porque estén en desacuerdo con el trato, sino porque acaban de darse cuenta de que se quedaron sin rehenes del país más poderoso del mundo”, escribió Bukele en su cuenta en X.
Sus palabras aluden a la estrategia que, según críticos, el régimen de Maduro ha sostenido durante años: detener arbitrariamente a ciudadanos estadounidenses o de otros países para luego usarlos como moneda de cambio en negociaciones internacionales.
Un acuerdo sin relaciones diplomáticas
La liberación se llevó a cabo pese a que Venezuela y Estados Unidos no tienen relaciones diplomáticas formales desde 2019. Aun así, el encargado de negocios interino de la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela, John McNamara, se encontraba en Caracas supervisando el proceso.
De acuerdo con voceros del chavismo, fue necesaria una llamada de McNamara para resolver un impasse con las autoridades salvadoreñas y permitir el despegue del segundo avión con migrantes venezolanos.

El jefe negociador del chavismo Jorge Rodríguez acusó a Bukele de intentar frenar la operación al supuestamente ordenar el bloqueo de la pista de despegue con vehículos oficiales, lo que habría dejado a uno de los aviones en tierra con la puerta cerrada durante 44 minutos.
La situación fue resuelta tras la intervención diplomática.
Mientras tanto, el régimen venezolano elevó el tono contra El Salvador. El fiscal general, Tarek William Saab, anunció la apertura de una investigación penal contra Nayib Bukele y otros funcionarios salvadoreños por presuntas torturas cometidas contra los migrantes venezolanos durante su reclusión.
Según testimonios presentados en el programa de televisión de Nicolás Maduro y en declaraciones del fiscal, los migrantes habrían sido víctimas de abusos físicos, impactos de perdigones, cortes, amenazas y maltratos alimenticios. Uno de ellos, incluso, habría perdido un riñón debido a las golpizas.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos denunció que se mantienen las detenciones arbitrarias en Venezuela
La ONG indicó que se genera una “dinámica perversa de puerta giratoria”
La ONG venezolana Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clipp) denunció la documentación de “nuevas detenciones arbitrarias” en Venezuela tras la excarcelación de un grupo de presos políticos, lo que, según la organización, genera una “dinámica perversa de puerta giratoria”.
En un comunicado, el comité afirmó: “Nos preocupa profundamente que, mientras algunas excarcelaciones se concretan, continúen ocurriendo nuevas detenciones arbitrarias, generando una dinámica perversa de puerta giratoria. La represión no se ha detenido y la persecución política sigue afectando a más familias venezolanas”.
La organización advirtió que esta situación los obliga a “alzar la voz con más fuerza, a exigir el cese inmediato de la criminalización del pensamiento disidente y reiterar” sus “exigencias ante las instituciones del Estado”.
El comité también llamó al “respaldo y la solidaridad internacional con todas las víctimas venezolanas, para impulsar junto a ellas todas las iniciativas honestas orientadas a lograr la libertad plena de los presos políticos, el fin de la represión y el respeto integral a los derechos humanos del pueblo venezolano”.

Según Clipp, hasta el momento solo se ha podido confirmar la liberación “efectiva” de 59 personas de “las presuntas 80 anunciadas, todas bajo medidas restrictivas”.
La ONG subrayó: “Estas personas nunca debieron estar detenidas. Su encarcelamiento responde a un patrón sistemático que configura crímenes de lesa humanidad”.
El informe también señaló que muchos detenidos permanecen “en desaparición forzada” y que otros están próximos a “cumplir un año en aislamiento absoluto, sin haber visto nunca a sus familias”, lo cual, según Clipp, “constituye una forma de tortura, tanto para los detenidos como para sus seres queridos, y un mecanismo deliberado de generación de terror”.
El viernes pasado, el régimen de Venezuela confirmó la excarcelación de un grupo de presos políticos, en una negociación que incluyó la participación del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero.
A su vez, la dictadura de Nicolás Maduro recibió a 252 migrantes deportados de Estados Unidos a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador, como parte de un intercambio que contempló la liberación de un grupo de detenidos en el país y de diez estadounidenses.
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