

Las recientes acciones dentro del Gobierno de Nicaragua han acentuado la fragilidad interna del círculo de poder que encabezan Daniel Ortega y Rosario Murillo, destaca una nota de la agencia EFE.
El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) advierte que el proceso de sucesión dinástica, impulsado por la pareja presidencial, enfrenta serios obstáculos y ha generado tensiones tanto dentro como fuera del régimen.
El análisis del Cetcam, citado por EFE y divulgado desde Costa Rica, sostiene que el octavo aniversario de las manifestaciones antigubernamentales de abril de 2018 encuentra al régimen en una situación crítica.
La estrategia de Ortega y Murillo para transferir el poder hacia los miembros de su familia, en especial hacia Murillo, no solo ha debilitado la estructura interna, sino que ha incentivado propuestas de transición democrática por parte de la oposición.
El informe destaca que el régimen sandinista vive “uno de sus momentos más críticos”, presionado por el aumento del descontento interno y el efecto de las purgas que impulsa Murillo en busca de consolidar su control.
Estas purgas, iniciadas en 2023 en el Poder Judicial y extendidas a otras instituciones públicas, se han centrado en eliminar a quienes considera amenazas a su liderazgo, alcanzando incluso al núcleo financiero del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
En los últimos meses, figuras como el excomandante Bayardo Arce y el general retirado Álvaro Baltodano Cantarero, antiguos asesores de Ortega, han sido encarcelados bajo acusaciones de corrupción.
Estos casos ilustran la determinación de Murillo para apartar obstáculos reales o potenciales a su ambición de poder, según los investigadores del Cetcam.

Las consecuencias de este proceso han sido inmediatas: mientras el círculo de poder observa con temor la severidad de las medidas adoptadas contra los defenestrados, el ambiente de represión ha incrementado la ira y el descontento interno.
Los analistas advierten que este malestar podría derivar en nuevas crisis, ya que el temor convive con la posibilidad de una reacción colectiva inesperada.
Factores externos que complican la sucesión en Nicaragua
El contexto internacional resulta cada vez más adverso para el régimen nicaragüense, detalla la entidad. Estados Unidos ha intensificado las presiones contra Ortega y Murillo, lo que se suma al distanciamiento de países aliados como Rusia, China e Irán.
Esta combinación de factores, tanto externos como internos, debilita aún más la capacidad del régimen para consolidar su proyecto de sucesión familiar.

El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica sostiene que la radicalización del régimen, lejos de fortalecerlo, está removiendo las bases del poder sandinista y abre nuevas oportunidades para que la oposición articule rutas de transición hacia un sistema democrático.
Respecto a la situación actual del proyecto de sucesión dinástica, los especialistas subrayan que Ortega y Murillo no han conseguido consolidar un control absoluto.
El proceso de transferir el poder dentro de la familia ha generado rupturas y desconfianza entre los propios aliados, lo que agrava la inestabilidad política y abre posibilidades para un cambio en el escenario nacional.
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