No existe un plazo definido para concluir la actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, según afirmó el secretario de Defensa Pete Hegseth, quien además anticipó la inminente solicitud de aproximadamente 200.000 millones de dólares en fondos adicionales para sostener la operación militar.
La decisión sobre cuándo finalizar el conflicto dependerá exclusivamente del presidente Donald Trump, mientras que el incremento del gasto busca asegurar el financiamiento de las operaciones emprendidas en Oriente Medio. El Pentágono prevé pedir el nuevo presupuesto en los próximos días, aunque el monto podría variar.
Consultado por la duración de la campaña, Hegseth aseguró que no existe “un plazo definitivo” para el fin de la ofensiva, iniciada hace tres semanas junto a Israel. Explicó que será el presidente quien decidirá el momento oportuno para clausurar la operación militar.
La opción de no fijar una fecha límite responde, según el secretario de Defensa, a la necesidad de mantener flexibilidad estratégica mientras se persiguen los objetivos planteados por la administración. Hegseth destacó que el desenlace solo ocurrirá cuando el mandatario evalúe cumplidas las metas del conflicto.
Pedido de fondos adicionales para la guerra contra Irán
El secretario de Defensa confirmó que el Pentágono pedirá próximamente al Congreso unos 200.000 millones de dólares en fondos adicionales destinados a garantizar la continuidad de las acciones militares. Hegseth indicó que la cifra aún podría modificarse, pero resaltó la urgencia de asegurar los recursos para cubrir los gastos militares derivados de la guerra.
La solicitud de este presupuesto se justifica, según el funcionario, por la magnitud y naturaleza impredecible de la campaña. Insistió en que el respaldo financiero resulta esencial para sostener a las tropas desplegadas y avanzar en los objetivos definidos.
Hegseth remarcó la importancia de contar con fondos suficientes para alcanzar la eficacia operativa planteada desde el Ejecutivo, recalcando que la obtención de estos recursos es clave para el éxito de la ofensiva en curso.
No más submarinos
El secretario de Guerra señaló que la capacidad de Irán para fabricar misiles balísticos ha experimentado la mayor reducción en el transcurso de la ofensiva, con una caída del 90 % desde que comenzó el conflicto. Una situación similar afecta a los drones kamikaze, ya que la disponibilidad de estos vehículos aéreos no tripulados de ataque unidireccional también se ha desplomado un 90 %. A pesar de que Irán continuará lanzando ataques, la intensidad sería mucho mayor si tuvieran mayores recursos, subrayó el funcionario: “El hecho es que no pueden”.
Durante una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el jefe del Pentágono insistió en que los submarinos iraníes, que en algún momento sumaron once unidades, han desaparecido y que los puertos militares del país han quedado inutilizados. Añadió que la “flota de superficie” de Irán ya no representa un factor relevante, y afirmó que en casi tres semanas de combates han logrado dañar o hundir más de 120 buques de guerra iraníes.
Hegseth defendió la campaña militar lanzada junto a Israel, denominada operación ‘Furia Épica’ en Estados Unidos, y la describió como una acción distinta a las guerras previas por su “enfoque de precisión absoluta” dirigido a eliminar tanto la Armada como las capacidades nucleares de Irán. Según el jefe del Pentágono, los ataques no buscan construir naciones ni promover la democracia, sino neutralizar amenazas directas contra Estados Unidos, sus ciudadanos y sus intereses: “Combatimos para vencer, y estamos venciendo bajo nuestros propios términos”, afirmó.
La administración de Donald Trump evalúa el despliegue de miles de tropas en Medio Oriente para ampliar su campaña contra Irán, en una guerra que ya entra en su tercera semana, según un funcionario estadounidense y varias fuentes con conocimiento directo de la planificación militar citadas por Reuters. Las alternativas en análisis apuntan a reforzar la operación en curso y ampliar el margen de acción del gobierno estadounidense en distintos frentes estratégicos.
De acuerdo con las fuentes, los posibles despliegues proporcionarían alternativas adicionales al presidente mientras define los próximos pasos de la ofensiva. Entre esas opciones figura garantizar el paso seguro de los petroleros por el estrecho de Ormuz, una misión que se desarrollaría principalmente con medios aéreos y navales. Sin embargo, cuatro fuentes, incluidos dos funcionarios estadounidenses, señalaron que asegurar ese corredor marítimo también podría implicar el despliegue de tropas en la costa iraní.
Las discusiones incluyen además el posible envío de fuerzas terrestres a la isla iraní de Kharg, que concentra cerca del 90% de las exportaciones petroleras del país. Tres personas familiarizadas con el asunto y tres funcionarios estadounidenses citados por Reuters confirmaron que esa alternativa fue analizada por la administración. Uno de los funcionarios advirtió que una operación en ese punto sería “muy arriesgada”, debido a la capacidad de Irán para atacar la isla con misiles y drones.
El 13 de marzo, Estados Unidos ejecutó ataques contra objetivos militares en Kharg, y Trump amenazó con atacar infraestructura petrolera crítica. Sin embargo, expertos militares sostienen que, por su valor para la economía iraní, controlar la isla podría representar una opción más conveniente que destruirla.
Otra de las alternativas en estudio contempla el despliegue de fuerzas estadounidenses para asegurar las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido. Según una fuente cercana al tema, funcionarios de la administración discutieron esa posibilidad, aunque las fuentes coincidieron en que el envío de tropas terrestres no resulta inminente. Especialistas consideran que asegurar ese material implicaría una operación “sumamente compleja y arriesgada”, incluso para unidades de élite.
Un funcionario de la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato con Reuters, afirmó: “Por el momento no se ha tomado la decisión de enviar tropas terrestres, pero el presidente Trump, con buen criterio, mantiene todas las opciones a su disposición”. En la misma línea, agregó: “El presidente está centrado en lograr todos los objetivos definidos de la Operación Furia Épica: destruir la capacidad de misiles balísticos de Irán, aniquilar su armada, garantizar que sus grupos terroristas afines no puedan desestabilizar la región y asegurar que Irán nunca pueda poseer un arma nuclear”.
El Pentágono declinó realizar comentarios sobre estas deliberaciones. Las conversaciones se producen mientras las fuerzas estadounidenses continúan ataques contra la armada iraní, sus arsenales de misiles y drones y su industria de defensa.
Según el Comando Central de Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses ejecutaron más de 7.800 ataques desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. Esas operaciones dañaron o destruyeron más de 120 buques iraníes, en el marco de una campaña que involucra a unos 50.000 soldados desplegados en la región bajo ese mando.
La operación se produce después de que diversos medios estadounidenses informaran que los servicios de inteligencia detectaron indicios de que Irán estaba preparando el despliegue de minas en ese estratégico corredor marítimo
El conflicto también registra bajas estadounidenses. Hasta el momento, 13 soldados murieron y cerca de 200 resultaron heridos, aunque la mayoría de las lesiones fueron leves, según el ejército. La eventual utilización de tropas terrestres, incluso en operaciones limitadas, introduce riesgos militares y políticos significativos para Trump, en un contexto de bajo respaldo público a la campaña y tras sus promesas de evitar nuevas guerras en Oriente Medio.
Un alto funcionario de la Casa Blanca indicó que el presidente dispone de varias alternativas para obtener el material nuclear iraní, aunque aún no definió un curso de acción. “Sin duda, existen maneras de adquirirlo”, sostuvo, y añadió: “Todavía no ha tomado una decisión”.
En paralelo, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, afirmó en una declaración escrita ante legisladores que el programa de enriquecimiento nuclear de Irán fue anulado tras los ataques de junio. Según precisó, las entradas a las instalaciones subterráneas quedaron “enterradas y selladas con cemento”.
Las conversaciones sobre refuerzos superan el despliegue previsto de un Grupo Anfibio de Combate con una Unidad Expedicionaria de Marines que incluye a más de 2.000 efectivos. No obstante, una de las fuentes indicó que el traslado del portaaviones USS Gerald R. Ford a Grecia para tareas de mantenimiento, tras un incendio a bordo, reduce la disponibilidad de recursos militares en el corto plazo.
Trump también mostró dudas sobre el rol de Estados Unidos en la seguridad del estrecho de Ormuz. Tras sugerir inicialmente que la Armada estadounidense podría escoltar buques, pidió colaboración internacional para mantener abierta la ruta marítima.
Ante el escaso interés de aliados, el mandatario planteó la posibilidad de retirarse de esa tarea. En una publicación en Truth Social, escribió: “Me pregunto qué pasaría si ‘acabáramos’ con lo que queda del Estado terrorista iraní y dejáramos que los países que lo utilizan, y nosotros no, fueran responsables del llamado ‘Estrecho’”.
(Con información de Reuters)
