
Panorama Reportaje. Las deportaciones han aumentado pese al reforzamiento de la frontera con la verja perimetral que, según reportes de residentes en comunidades cercanas, solo ha contribuido a disminuir los robos.
La frontera entre República Dominicana y Haití ha sido históricamente una línea porosa, marcada por el comercio informal, los mercados binacionales y la migración laboral.
Sin embargo, en los últimos años ese límite geográfico se ha convertido en el eje de una de las políticas de control territorial más visibles de la región: la construcción de un muro fronterizo.
Pero mientras el muro -o Verja Perimetral Inteligente- avanza por etapas, las cifras oficiales revelan que las deportaciones han aumentado de forma sostenida en los últimos años.
Entre el 2022 y 2025, el número de deportaciones aumentó aproximadamente 121.9 % (casi 122 %) al pasar de 171,000 a 379,553. Esto significa que no existe una correlación positiva entre la construcción del muro y los niveles del flujo migratorio haitiano hacia el país.
En esencia, el país invierte en un muro para reducir una migración que, sin embargo, va en aumento.
La verja perimetral empezó en 2022 bajo la administración del presidente Luis Abinader, como parte de una estrategia para reforzar la vigilancia, frenar el tráfico ilícito y controlar la migración irregular.

Las estadísticas indican que, en 2021, antes del inicio formal del muro, la Dirección General de Migración repatrió a más de 85,000 ciudadanos haitianos en condición migratoria irregular.
En 2022, año en que comenzó la construcción de la verja, las deportaciones superaron las 171,000 personas, duplicando prácticamente la cifra del año anterior. Para ese período, la Presidencia de la República reportó que el inicio del proyecto contaba con una partida inicial de RD$1,750 millones.
En 2023 se registraron más de 251,000 deportaciones y, para 2024, la cifra ascendió a más de 276,000 repatriaciones, reflejando un incremento sostenido en los operativos de interdicción migratoria. Ese año, los gastos en la ejecución del muro ascendieron a RD$1,944.3 millones.
Para 2025, los reportes oficiales indicaron que las deportaciones superaron las 370,000 personas en un solo año, marcando uno de los niveles más altos registrados en el país. Ese año, el gasto en la verja perimetral alcanzó los RD$1,000 millones, de los cuales RD$578 millones se ejecutaron en el primer semestre.

Si todas las partidas se ejecutaron tal como fueron anunciadas, esta obra fronteriza lleva -hasta la fecha- unos RD$4,694.3 millones.
En su rendición de cuentas del 27 de febrero de 2026, el presidente Luis Abinader defendió los avances del proyecto y lo presentó como parte de una estrategia de control territorial y seguridad nacional.
“El país ya cuenta con un muro fronterizo para proteger nuestro territorio”, afirmó el mandatario.
“Entre febrero de 2025 y febrero de 2026 dimos pasos estructurales decisivos. Avanzamos en la segunda fase de la Verja Perimetral Inteligente, con 13.5 kilómetros en construcción, integrando infraestructura física, tecnología y capacidad operativa para garantizar orden, control y presencia permanente del Estado en la frontera”.
El jefe de Estado subrayó que la situación en la zona limítrofe plantea retos importantes para el país.
“La República Dominicana enfrenta un desafío claro en nuestra frontera: garantizar seguridad y, al mismo tiempo, generar desarrollo”, puntualizó.
En provincias como Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales, donde históricamente se registran los mayores flujos migratorios, la dinámica fronteriza continúa activa.
El alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, considera que la construcción del muro responde en parte a una demanda simbólica de la población.
“Hemos visto que en el caso de Dajabón se han disminuido los robos, pero yo pienso que el muro es más simbólico que otra cosa. ¿Por qué podemos decir eso? Porque fue un sentimiento nacionalista. Y yo pienso que mientras se invierten miles de millones de pesos en ese muro, hay otros lugares donde los haitianos pueden cruzar sin problemas, como es el caso de Tirolí, en la carretera internacional”.
A su juicio, existen tramos vulnerables donde los cruces continúan, lo que evidencia que la frontera terrestre, de aproximadamente 392 kilómetros, sigue siendo extensa y difícil de controlar en su totalidad.
“¿Qué son más de 60 kilómetros donde nosotros compartimos, con una simple carretera, ambos territorios? Yo mismo he pedido que esa carretera internacional sea eliminada y que solo sea para el patrullaje de militares”, agregó.
El Comandante General del Ejército, mayor general Jorge Iván Camino Pérez, en un recorrido reciente por la frontera dijo: “la carretera internacional está segura, señores (…) El Ejército sigue trabajando de manera permanente garantizando la seguridad de nuestra línea fronteriza”.
Reconoció, no obstante: “tenemos un país vecino que está atravesando una gran dificultad. La situación de Haití no es pequeña”.
Camino explicó que la presión migratoria continúa siendo elevada. “Solo en el mes de enero hablamos de aproximadamente 19,800 migrantes detenidos. Eso no es un número para exhibirlo como un logro, porque lo ideal sería que no hubiera migración irregular”
Para el escritor dominicano Plinio Chahín, el debate sobre la frontera trasciende la infraestructura o las cifras migratorias y se conecta con la propia construcción de la identidad nacional.
“En la República Dominicana, gran parte de nuestra identidad nacional se ha construido -para bien o para mal- en relación directa con Haití”, señala.
El autor sostiene que la crisis estructural del vecino país ha convertido la frontera en un punto de presión constante para el Estado dominicano.
“El problema central no es Haití ni los haitianos en sí mismos. El problema es la falta de una política migratoria y fronteriza coherente, sostenida y transparente”, afirma.
En ese sentido, insiste en que la zona limítrofe requiere una estrategia institucional sostenida.
“La frontera no puede seguir siendo tierra de nadie. Requiere inversión, institucionalidad, tecnología y presencia permanente del Estado”, plantea.
Para quienes viven en la zona, los cambios se perciben desde una perspectiva cotidiana.
Papo Franco, un vecino que vive a pocos pasos del muro y que asegura ser nativo del lugar, afirma que la presencia de la estructura ha tenido efectos en la seguridad local.
“Eso es una división muy buena, porque aquí había muchos robos y se han achicado”, expresó.
Según su testimonio, antes de la construcción los cruces irregulares eran frecuentes durante la madrugada.
“Antes cruzaban ellos de madrugada… a esta hora andaban ellos huyendo. Ya de madrugada no pasan haitianos… ahora ellos cruzan por la aduana”, recordó.
Una percepción similar tiene Ayalibia Guzmán, vecina de la calle de la Aduana, a pocos metros del muro, quien asegura que la seguridad en el barrio ha mejorado desde la construcción de la verja.
“El muro ahora es muy bien, me favorece mucho a nosotros. Muy bien hecho por el presidente”, afirmó.
Según relata, antes de la obra los robos eran frecuentes en la zona.
“Antes por aquí no se podía dejar ni siquiera una escoba, se la robaban inmediatamente. Ahora por aquí, en mi frente, se dejan los motores, se dejan todas las cosas. Yo soy fundadora del barrio, sé cómo era el barrio: muchos haitianos, mucha delincuencia, mucho de todo. Ahora el muro está muy bien”.
Sin embargo, un vecino del sector, que pidió reserva de su identidad, lamentó que algunas personas de la comunidad estén prestándose para ocultar a ciudadanos haitianos en sus viviendas a cambio de dinero.
Según relató, estos extranjeros serían recogidos en camiones durante la madrugada y trasladados a distintos puntos del país por redes que también les cobran por el transporte.
El residente expresó preocupación por esta situación y pidió a las autoridades investigar posibles redes dedicadas al traslado irregular de personas.
Mientras la construcción de la ahora llamada Verja Perimetral Inteligente continúa en la frontera, persiste la interrogante de si la inversión de RD$4,694.3 millones logrará reducir de forma significativa los cruces irregulares o si, por el contrario, la presión migratoria seguirá encontrando nuevas formas de atravesar la línea divisoria.

Panorama Internacional._ La bandas han expandido su dominio este último año más allá de Puerto Príncipe, la capital de Haití, hacia los departamentos de Centro y Artibonito, en medio de altos niveles de violencia entre pandillas, fuerzas de seguridad, empresas privadas y grupos de «autodefensa» que han causado 5.519 muertos y 2.608 heridos entre el 1 de marzo de 2025 y el 15 de enero de este año.
Así lo advirtió este martes un nuevo informe sobre la situación en ese país a cargo de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, presentado en rueda de prensa por su portavoz Marta Hurtado.
Según el informe, las bandas han conseguido fortificar corredores estratégicos y mantener su dominio sobre rutas marítimas y terrestres críticas que sostienen y financian sus operaciones.
Pérdidas humanas por la violencia de las bandas de Haití
La violencia de bandas fue responsable de 1.424 muertes y 790 heridos en el periodo comprendido en el informe, mientras que las operaciones de las fuerzas de seguridad contra ellas causaron al menos 3.497 muertes y 1.742 heridos, incluidos 247 casos de ejecuciones extrajudiciales.
Para esas operaciones, el Gobierno haitiano habría contratado desde marzo de 2025 a una empresa militar privada, Vectus Global, con vínculos con una compañía estadounidense, aclaró Hurtado.
Según el informe de la oficina de la ONU, la empresa participó en operaciones que incluían el uso de drones y disparos desde helicóptero que «en la mayoría de los casos podrían describirse como asesinatos selectivos».
Hurtado recordó que estas empresas militares «deben cumplir las mismas obligaciones internacionales en materia de derechos humanos que la policía nacional».
A esto se suma la violencia de los grupos de autodefensa que, armados con piedras, machetes y armas de fuego de alto calibre, linchan a individuos sospechosos de pertenencia a bandas o de ser culpables de delitos.
Lo que llaman «justicia popular» ha causado 598 muertos y 76 heridos desde marzo de 2025 hasta comienzos de este año.
Grupos vulnerables
Hurtado subrayó que las bandas han asesinado y secuestrado a personas, traficado con niños, extorsionado dinero a los negocios y saqueado propiedades públicas y privadas.
Además, hay registro de al menos 1.571 mujeres y niñas víctimas de violencia sexual y otros, incluidos niños, obligados a mantener relaciones con miembros de las bandas.
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