
Fuente de la imagen,Embajada de los EE.UU., Venezuela
Pie de foto,La embajada de EE.UU. en Venezuela publicó en X una foto de los 10 estadounidenses liberados en un canje de prisioneros.
Qué dice el canje de presos entre EE.UU. y Venezuela sobre la relación de Trump con Maduro
- Autor,Gerardo Lissardy
- Título del autor,BBC News Mundo
La noticia pudo sorprender a alguien desprevenido: Estados Unidos y Venezuela, dos gobiernos enfrentados retórica e ideológicamente, canjearon prisioneros este viernes.
El intercambio implica la liberación de 10 estadounidenses detenidos en Venezuela y la repatriación de 252 migrantes venezolanos que EE.UU. deportó a El Salvador este año, informaron autoridades de estos últimos dos países.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, sostuvo que el acuerdo implica además “la liberación de presos políticos venezolanos”, sin precisar cuántos.
Pero el canje es también una confirmación de la capacidad de un trato mutuo pragmático que han desarrollado los gobiernos de Donald Trump y Nicolás Maduro, más allá de sus diferencias.
“Así es exactamente como se supone que funciona la diplomacia”, le dice Cynthia Arnson, profesora adjunta en la escuela de relaciones internacionales de la Universidad Johns Hopkins de Washington, a BBC Mundo.
“Éramos enemigos”
Cuando Trump asumió su segundo mandato en enero, muchos esperaban que endureciera las políticas de EE.UU. hacia el gobierno socialista de Venezuela.
Esas expectativas surgían en parte de lo ocurrido en su primer mandato (2017-2021), cuando Trump buscó sin éxito la caída de Maduro mediante su aislamiento diplomático, sanciones y declaraciones sobre una “posible opción militar” para Venezuela.
“Éramos enemigos con Venezuela”, dijo el propio Trump en agosto, en plena campaña para volver a la Casa Blanca, y calificó a Maduro de “dictador”.

Fuente de la imagen,Getty Images
Sin embargo, tras su retorno al poder comenzaron las sorpresas.
Richard Grenell, un enviado de Trump, viajó a Caracas el 31 de enero, se reunió con Maduro y volvió a su país con seis presos estadounidenses liberados por su anfitrión.
Además dijo haber logrado un compromiso de Maduro de recibir en su país a venezolanos deportados por el gobierno de Trump, a cambio del “regalo enorme” que suponía para él la “esperanza de un futuro diferente”.
En mayo se supo que Venezuela había liberado a otro estadounidense que tenía en prisión, un veterano de la Fuerza Aérea de su país.
Luego surgieron reportes de negociaciones para un intercambio de detenidos como el que acaba de concretarse este viernes.
El trato llegó a estancarse por discrepancias internas en el gobierno estadounidense, informó el diario The New York Times a comienzos de este mes.
Y precisó que esas diferencias se debían a que Grenell negoció un pacto más atractivo para Caracas que el que buscaba en paralelo el Departamento de Estado, ya que admitía que la petrolera Chevron mantuviera operaciones en Venezuela.

Fuente de la imagen,Presidencia de El Salvador / Getty Images
Chevron es una empresa de EE.UU. cuyas operaciones en Venezuela se volvieron una fuente crucial de ingresos para el gobierno de Maduro, pero Washington anunció en mayo que dejaría expirar la licencia para eso.
No está claro por ahora si el acuerdo para el canje de detenidos incluye a Chevron o concesiones de otro tipo.
“Tanto Rubio como republicanos en el Congreso no parecen dispuestos a suavizar las sanciones petroleras u otras al régimen venezolano, mientras que Grenell y quizás incluso el presidente Trump parecen más abiertos a permitir que Chevron saque petróleo de Venezuela”, explica Arnson.
Si bien esta analista sospecha que EE.UU. mantendrá una línea dura hacia Venezuela, otros creen que al menos ahora se impuso dentro del gobierno de Trump el ala menos ideológica y más transaccional sobre otra más rígida que incluye a quienes tienen vínculos con las comunidades cubana y venezolana en EE.UU. como Rubio.
Adam Isacson, experto en seguridad y defensa de la Oficina de Washington para América Latina, una organización de derechos humanos conocida por sus siglas en inglés de Wola, señala que en EE.UU. “quienes están dispuestos a hacer un trato con el gobierno venezolano e incluso darle una victoria propagandística ganaron” este viernes.
Entre los gobiernos de Trump y Maduro “no hay amor, pero ciertamente hay menos tensión que durante los años de (el anterior presidente estadounidense) Biden”, dice Isacson a BBC Mundo.
“Un estándar distinto”
La idea de un canje de presos entre San Salvador y Caracas surgió en abril, después que el gobierno de Trump deportara a 252 venezolanos a la megacárcel Cecot del país centroamericano, conocida por alojar a expandilleros.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, dijo entonces que estaba dispuesto a enviar esos detenidos a Venezuela si la misma cantidad de “presos políticos” eran liberados por el gobierno de Maduro, que tachó de cínica la propuesta.

Fuente de la imagen,AFP
Pero la concreción de un canje que involucra además a ciudadanos de EE.UU. pone en cuestión afirmaciones previas de la Casa Blanca en el sentido de que carecía de potestad sobre los migrantes que envió a El Salvador a cambio de pagos millonarios al gobierno de Bukele.
“Es evidente que El Salvador no habría hecho esto sin la participación y la aprobación de funcionarios estadounidenses. Así que eso contradice lo que estaban diciendo a los tribunales”, sostiene Isacson.
Bukele, quien se ha convertido en un aliado clave de Trump en la región y es acusado por críticos de vulnerar las normas democráticas en su país, afirmó que muchos de los venezolanos que repatrió este viernes “enfrentan múltiples cargos de asesinato, robo, violación y otros delitos graves”.

Fuente de la imagen,AFP
El gobierno de Trump ha asegurado en distintas ocasiones, sin ofrecer pruebas claras, que los venezolanos que deportó a El Salvador saltándose los procesos jurídicos habituales pertenecían al Tren de Aragua, un grupo que designó recientemente como “organización terrorista extranjera”.
Pero esa afirmación también parece en entredicho ahora, al aceptar Washington que esos mismos venezolanos vuelvan a su país de origen, señala Isacson.
“¿Imaginas que EE.UU. acepte enviar a miembros de Al Qaeda de vuelta a Pakistán, o a miembros de ISIS de vuelta a Siria?”, compara.
“Es un estándar distinto de terrorismo, entre comillas, sobre todo porque sabemos por las noticias que probablemente la mayoría de esos hombres no tenían vínculos con el grupo criminal en absoluto”.
Qué se sabe de los presos liberados en el canje entre EE.UU. y Venezuela

Fuente de la imagen,Getty Images
- Autor,Redacción
- Título del autor,BBC News Mundo
Los gobiernos estadounidense y venezolano llevaron a cabo este viernes un inédito intercambio de prisioneros con la mediación del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
Un total de 252 venezolanos que habían sido deportados desde Estados Unidos en marzo y recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una prisión de máxima seguridad de El Salvador, fueron enviados repatriados a Venezuela.
A cambio, el gobierno de Nicolás Maduro liberó a 10 ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, así como a un número no precisado de venezolanos a los que Washington considera presos políticos, según informaron autoridades de ambos países.
La operación fue el resultado de semanas de negociaciones entre los gobiernos venezolano y estadounidense.
Los venezolanos que estaban en el Cecot
Los 252 venezolanos repatriados este viernes llevaban meses recluidos en cuatro meses en el Cecot de El Salvador, en virtud de un acuerdo entre Trump y Bukele.
Muchos de ellos estaban acusados de pertenecer a organizaciones criminales como el Tren de Aragua, si bien familiares, abogados y activistas denunciaron falta de pruebas y arbitrariedad en los procesos.
Algunos de los liberados ofrecieron sus testimonios, retransmitidos por la cadena oficialista venezolana Telesur.
“Estuvimos cuatro meses sin comunicación, secuestrados”, expuso uno de ellos desde el avión que los llevaba de vuelta, y otro agregó: “No sabíamos qué día era”
Aseguraron que dormían sobre placas metálicas y que eran golpeados varias veces al día.

Fuente de la imagen,Getty Images
La madre de uno de los liberados habló con la BBC desde Venezuela.
Aseguró que Óscar González Pineda, quien trabajaba como instalador de azulejos y alfombras cuando fue detenido por las autoridades migratorias en Dallas, Texas, no tenía vínculo alguno con la banda del Tren de Aragua y expresó emoción por su regreso.
El presidente estadounidense impulsó las deportaciones bajo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, que le otorga el poder de detener y deportar nativos o ciudadanos de naciones “enemigas” al margen del proceso establecido.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, reiteró este viernes que todos ellos estaban implicados en actividades delictivas, como asesinatos, violaciones y robos, aunque su gobierno nunca presentó pruebas concretas.
Algunos de los deportados fueron detenidos en sus hogares o trabajos en Estados Unidos y trasladados a El Salvador en vuelos gestionados por la administración Trump.

Fuente de la imagen,Getty Images
Según documentos judiciales y testimonios de familiares, varios de ellos residían legalmente en EE.UU., no tenían antecedentes penales y no se les permitió impugnar su expulsión.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado en varias ocasiones las condiciones extremas del penal salvadoreño.
Algunos familiares aseguran que los vínculos con bandas criminales fueron inferidos únicamente por tener tatuajes u otros elementos considerados sospechosos.
Los liberados por Maduro
Del otro lado, el gobierno de Maduro liberó a 10 estadounidenses que permanecían encarcelados en el país y a un número indeterminado de venezolanos a quienes Estados Unidos considera presos políticos.
Autoridades de EE.UU. publicaron una fotografía de los 10 estadounidenses liberados, cuyas identidades fueron confirmadas por la ONG Global Reach, que trabaja para poder traer de vuelta a estadounidenses detenidos en el extranjero.

Fuente de la imagen,Reuters
Entre ellos se encuentra Lucas Hunter, un ciudadano con doble nacionalidad estadounidense y francesa, de 37 años, que había sido detenido en enero mientras practicaba windsurf y recorría en motocicleta la zona fronteriza entre Colombia y Venezuela.
Según su familia, agentes venezolanos lo forzaron a cruzar la frontera y luego lo arrestaron. Desde entonces no habían vuelto a tener contacto con él.
“Mi familia y yo estamos muy contentos de haber sabido que mi hermano, Lucas, fue liberado por Venezuela hoy”, dijo Sophie Hunter, su hermana, en una declaración hecha pública este viernes por Global Reach.
“No podemos esperar para verlo en persona y ayudarlo a recuperarse”, añadió.
“Estamos agradecidos de que el presidente Trump haya hecho de esta cuestión una prioridad para su equipo”.

Fuente de la imagen,Freelucas.com
Otro de los excarcelados es Wilbert Joseph Castañeda Gómez, un suboficial de primera clase de la Marina estadounidense detenido en Caracas en agosto del año pasado mientras visitaba a un amigo.
Su familia sostiene que fue arrestado sin motivo y utilizado como ficha política por el gobierno de Maduro.
Según fuentes oficiales citadas por medios estadounidenses, Castañeda no se encontraba en misión oficial, sino en un viaje personal.
“Mi hermano es un hombre inocente que fue utilizado como peón político por el régimen de Maduro”, dijo su hermano, Christian Castañeda, en un comunicado publicado por The Washington Post.
“Hemos rezado por él todos los días durante casi un año”, agregó.
“Pero sabíamos que el presidente Trump no dejaría atrás a un SEAL condecorado”, añadió. “Estamos contentos de que esté fuera y pueda recibir el tratamiento y la ayuda que merece, y de que pueda celebrar su próximo 38 cumpleaños con su familia en libertad”.
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El gobierno de Maduro asegura que los estadounidenses retornados habían cometido delitos graves contra el Estado, mientras Washington los considera presos políticos o detenidos injustamente.
Además de los estadounidenses, Caracas liberó a un número no especificado de venezolanos calificados como presos políticos por EE.UU. y organizaciones de derechos humanos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que son personas que estaban en prisión por oponerse al gobierno de Maduro.
Bukele también se refirió a ellos como “víctimas de persecución política”.
La Cancillería venezolana, por su parte, los describió como individuos procesados por delitos comunes y por actos contra el orden constitucional.
Según informes, Maduro accedió a incluirlos tras una propuesta de Bukele realizada en abril, en la que el mandatario salvadoreño ofrecía la repatriación de los venezolanos presos en su país a cambio de la liberación de opositores, periodistas y familiares de figuras críticas del oficialismo encarcelados tras la represión política de 2024.
El acuerdo de intercambio no implicaría cambios en las sanciones impuestas por EE.UU. a Venezuela ni el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, que siguen sin representación oficial mutua.
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