
“Donald Trump se ve a sí mismo casi como un emperador en su papel en la Casa Blanca y le gusta que el mundo baile al son de sus intereses”, dice una experta a DW.Imagen: Jonathan Ernst/REUTERS
Demoniza la política migratoria europea, apoya a candidatos presidenciales de derecha y critica duramente la protección climática global. Trump prolonga en el exterior la lucha cultural de su propio país.
Las elecciones presidenciales en Honduras están siendo una carrera muy reñida. En el recuento provisional, muy pocos votos separan a los dos candidatos con más posibilidades: el centrista Salvador Nasralla y el conservador de derecha Nasry Asfura.
Motivo suficiente para que el presidente de Estados Unidos volviera a salir en defensa de su favorito, Asfura: “Parece que Honduras está intentando manipular el resultado de las elecciones presidenciales”, escribió Donald Trump en Truth Social. Y amenazó con graves consecuencias: “Si lo hacen, lo pagarán muy caro”.
Tratándose de un país pequeño y relativamente insignificante en la política mundial, ¿por qué esta reacción tan virulenta por parte de Trump?
Pensar en “esferas de interés”
Donald Trump parece haber encontrado el gusto por las esferas de influencia política, comenta a DW Cathryn Clüver-Ashbrook, experta transatlántica de la Fundación Bertelsmann, en Gütersloh: “Se ve a sí mismo casi como un emperador en su papel en la Casa Blanca y le gusta que el mundo baile al son de sus intereses, especialmente en el hemisferio occidental. Y hay que destacar que se trata de sus intereses, no de los de la política exterior estadounidense clásica”.

Esta política de “esferas de interés” se centra especialmente en América Latina. “Las acciones militares frente a Venezuela, la intimidación al jefe de Estado colombiano, la amenazante recomendación electoral en Honduras…”, enumera Clüver-Ashbrook, quien también señala el apoyo por valor de 20.000 millones de dólares a Argentina para ayudar a Milei a salir de una crisis de liquidez. “Aquí está surgiendo una nueva política que Estados Unidos no había aplicado tan activamente desde hacía mucho tiempo con respecto a sus vecinos de América Latina y Sudamérica”.
También en Europa
Y no solo allí: en Polonia, Trump apoyó abiertamente al nacionalista conservador y euroescéptico Karol Nawrocki. En Hungría, respalda a Viktor Orbán.
En Alemania, el Gobierno estadounidense y el partido AfD, considerado en parte de extrema derecha, intensifican actualmente sus contactos. Y hace solo unos días, Estados Unidos ordenó a sus diplomáticos que promovieran en Europa una política más hostil hacia la inmigración.
Objetivo: llevar la lucha cultural estadounidense al exterior
Celia Belin, autora de un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores publicado en mayo de 2025, considera que el presidente estadounidense entiende su política exterior principalmente como una continuación internacional de la lucha cultural que se libra dentro de los Estados Unidos.
“La izquierda y los demócratas son el enemigo interno, y los europeos, sobre todo, son considerados su prolongación en el extranjero”, escribe la autora del estudio. Trump ve a la UE como un “parásito” que se aprovecha de Estados Unidos, al igual que acusa a los demócratas estadounidenses de debilitar el país.
De hecho, “la ideologización de la política exterior estadounidense ya se encuentra en todos los documentos fundamentales del Proyecto 2025”, explica Cathryn Clüver-Ashbrook. Según estos documentos, la política exterior estadounidense debe orientarse mucho más que hasta ahora hacia valores estrictamente conservadores.
Desprecio manifiesto hacia Europa
Según Clüver-Ashbrook, a los europeos no solo se los ignora constantemente en las negociaciones sobre Ucrania. El desprecio que sienten algunos sectores del Gobierno estadounidense hacia los europeos de izquierda liberal se ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones.
Como ejemplo, cita una conversación filtrada por la revista estadounidense The Atlantic sobre un ataque estadounidense en Yemen. En él, el vicepresidente estadounidense J. D. Vance habría afirmado que los europeos se beneficiarían de manera desproporcionada de este ataque, a lo que el ministro de Guerra, Pete Hegseth, habría respondido: “Comparto plenamente vuestro odio hacia el oportunismo de Europa. Es lamentable”.
Lucha ideológica a través de la política exterior
El Gobierno estadounidense también está librando una lucha ideológica abierta en Europa por valores como la migración, el clima, el “wokismo” y la libertad de expresión, dice a DW Pawel Zerka, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.
Al mismo tiempo, Trump apoya, siempre que puede, a la “nueva derecha” y normaliza sus posiciones radicales. Entre las estrategias impulsadas por la ideología MAGA se encuentran la injerencia activa en las elecciones a favor de candidatos de derecha y conservadores, así como la creación de una especie de “MAGA International”, mediante la construcción de redes conservadoras de derecha y la promoción de medios de comunicación, partidos o conferencias de derecha, como la CPAC.
¿Puede Europa defenderse?
Pawel Zerca subraya que, en lugar de verse a sí misma como dependiente de Estados Unidos, Europa debe defender sus intereses de forma conjunta y soberana, incluso frente a la presión de Washington.
Por su parte, Cathryn Clüver-Ashbrook ve otro peligro para Europa: “Organizaciones con gran poder financiero que también están detrás de la Heritage Foundation y del Proyecto 2025 se están preparando ahora para ejercer influencia, por ejemplo, a través de donaciones a los partidos políticos”.
La politóloga de la Fundación Bertelsmann advierte de que las leyes sobre donaciones a los partidos políticos en Alemania y otros países europeos son demasiado laxas y constituyen una “puerta de entrada para la influencia externa, especialmente a través de fondos estatales o controlados por el Estado procedentes de Estados Unidos”.
(ms/cp)
EE. UU. redefine su seguridad con foco en América Latina
El documento anticipa la “desaparición de la civilización” europea y aboga contra las “migraciones masivas” y por restaurar el “predominio estadounidense” en América Latina, con un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe.

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El Gobierno de Donald Trump publicó este viernes (5.12.2025) un documento de 33 páginas titulado “Estrategia Nacional de Seguridad”, en el que expone claramente el objetivo de reforzar la influencia de Estados Unidos en América Latina, donde la administración Trump ataca presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, busca un cambio de Gobierno en la Venezuela de Nicolás Maduro y tomar el control de recursos clave como el Canal de Panamá.
Concebida para desarrollar la visión “America First” (Estados Unidos Primero) de Trump, la nueva estrategia estadounidense marca una reorientación de su política de los últimos años centrada en Asia, aunque sigue identificando a China como su principal competidor.
EE. UU. aplicará un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe
El documento afirma que Estados Unidos aplicará un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, de la década de 1820, cuando Washington consolidó su hegemonía frente a los europeos en América Latina, a la que consideraba el “patio trasero” de Estados Unidos.
Washington reajustará su “presencia militar global para hacer frente a amenazas urgentes en nuestro hemisferio, y alejarnos de escenarios cuya importancia relativa para la seguridad nacional estadounidense ha disminuido en las últimas décadas o años”, reza el texto.
Contra las “migraciones masivas”
Washington quiere además, bajo la presidencia de Trump, poner fin a las migraciones masivas en el mundo y hacer del control de las fronteras “el elemento principal de la seguridad” estadounidense, de acuerdo al documento.
“La era de las migraciones masivas debe llegar a su fin. La seguridad de las fronteras es el elemento principal de la seguridad nacional”, señala la nueva estrategia.
“Debemos proteger a nuestro país contra las invasiones, no solo contra las migraciones descontroladas, sino también contra las amenazas transfronterizas como el terrorismo, las drogas, el espionaje y la trata de personas”, agrega.
Respalda “resistencia” a los valores de la UE
En el documento, Washington también critica duramente a los aliados europeos y señala que Estados Unidos respaldará a quienes se opongan a los valores promovidos por la Unión Europea, especialmente en materia de migración.
El Gobierno estadounidense afirma que cultivará una “resistencia a la trayectoria actual de Europa” dentro de las propias naciones europeas.
El documento apunta la disminución de la participación de Europa en la economía global, como resultado del ascenso de China y otras potencias emergentes: “Este declive económico está eclipsado por la perspectiva real y marcada de la desaparición de la civilización”, sostiene. Y agrega que, “si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos”.
En momentos en que Trump busca poner fin a la guerra en Ucrania con un plan que sería favorable a Rusia, su gobierno acusa en el documento a los europeos de debilidad y afirma que Estados Unidos debería centrarse en “poner fin a la percepción, y prevenir la realidad, de la OTAN como una alianza en perpetua expansión”.
Alemania responde que no necesita “consejos externos”
Alemania respondió rápidamente. El ministro de Exteriores, Johann Wadephul, aseguró que su país no necesita “consejos externos”.
Mientras, una portavoz de la Comisión Europea (CE) evitó valorar el documento, que aún no han podido analizar en detalle, aunque resaltó que la seguridad nacional de Estados Unidos ha estado “estrechamente vinculada” a la de Europa en las últimas décadas.
Sigue en competencia con China y desatiende al Medio Oriente
El texto añade que Estados Unidos también impediría que otras potencias dominen, pero precisó: “Esto no significa desperdiciar sangre y recursos para limitar la influencia de todas las grandes y medianas potencias del mundo”.
Sobre China, la estrategia reitera los llamados a una región Asia-Pacífico “libre y abierta”, pero se centra más en la competencia económica que supone el gigante asiático.
Tras mucha especulación sobre si Trump cedería en el tema de Taiwán, isla de régimen democrático que Pekín reclama como propia, la estrategia deja claro que Estados Unidos apoya el statu quo, pero insta a los aliados Japón y Corea del Sur a contribuir más para garantizar la defensa de Taiwán.
La estrategia presta relativamente poca atención a Oriente Medio, que durante mucho tiempo ha acaparado la atención de Washington. Señalando el aumento de la producción de energía en Estados Unidos, el documento afirma que “la razón histórica de Estados Unidos para centrarse en Oriente Medio disminuirá”.
Oriente Medio ya no es “la fuente potencial de catástrofes inminentes que solía ser”, sino que “más bien está emergiendo como un lugar de asociación, amistad e inversión”, afirma el documento, aunque acota que la seguridad de Israel sigue siendo una prioridad para Washington.
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