Irán rompe las negociaciones con EEUU: exige cinco condiciones para abrir Ormuz que Trump no está dispuesto a aceptar/ Trump sugirió que apostará a que la presión económica obligue a Irán a retomar las negociaciones: “Le estamos bajando el tono”

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos (Associated Press/Julia Demaree Nikhinson)
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional advirtió que no permitirá la libre navegación por el estrecho, “hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento” respecto al régimen chiíta
Corresponsal en Washington Estados Unidos
09 Ago, 2026
(Desde Washington, Estados Unidos) El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán lanzó un ultimátum a Estados Unidos para permitir la libre navegación del estrecho de Ormuz, un paso natural clave para el comercio internacional y las aspiraciones políticas de la administración republicana.
Mohammad Baqer Zolqadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, quebró la mesa de negociación con Washington al explicitar las cinco condiciones que exige Teherán para abrir Ormuz.
A través de un comunicado oficial publicado en la agencia estatal IRNA, Zolqadr anunció:
“Hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz no se abrirá”.
La corrección del comportamiento significa:
- Poner fin para siempre a la guerra y la agresión contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak.
- Levantar el bloqueo naval y retirar sus fuerzas militares (navales y aéreas) de los alrededores de Irán.
- Pagar los daños y perjuicios de las dos guerras de agresión e imposición contra Irán sin ninguna reducción ni disminución.
- Levantar las crueles e ilegales sanciones contra la nación iraní.
- Liberar incondicionalmente los bienes congelados y robados del pueblo iraní“.
Mohammad Baqer Zolqadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (Archivo)
El ultimátum de Zolqadr exhibe la fractura de poder adentro del régimen chiíta e implica un traspié político de JD. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, que siempre apostó al diálogo permanente con Abbas Araghchi -canciller iraní- y Mohammad Bagher Ghalibaf, titular de la Cámara de Diputados de Irán.
La Guardia Revolucionaria que integra Zolqadr nunca convalidó la línea de negociación de Araghchi y Ghalibaf cuando debatían las condiciones de la apertura de Ormuz con intermediarios de Qatar, Egipto y Turquía, que representan los intereses de la Casa Blanca.
Esta disputa palaciega entre la Guardia Revolucionaria y los políticos pragmáticos de Irán encabezados por Masoud Pezeshkian -presidente iraní-, Araghchi y Ghalibafes el resultado de un profundo vacío de poder en la estructura religiosa-política del régimen.
Mojtaba Khamenei -líder religioso de Irán- está escondido y en pésimas condiciones de salud. Esa debilidad personal que condiciona las decisiones políticas de Khamenei, es aprovechada por la Guardia Revolucionaria que detenta el poder real en Irán.
Desde esta perspectiva,la Guardia Revolucionaria implosionó la mesa de negociación con la Casa Blanca, que por consejo de Vance avalaba la estrategia de diálogo permanente con la línea pragmática del régimen iraní.JD. Vance, vicepresidente de los Estados Unidos (REUTERS)
“Estamos a mitad del juego. Estamos aplicando toda una serie de herramientas, herramientas diplomáticas, económicas y militares, para asegurarnos de obtener el mejor resultado para el pueblo estadounidense”, afirmó el vicepresidente de Estados Unidos cuando la Casa Blanca ya conocía el ultimátum iraní.
Ahora, Donald Trump enfrenta la difícil decisión política de ratificar la estrategia de Vance o aceptar los consejos de Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Guerra- que proponen una nueva escalada militar contra Irán ante el fracaso de las negociaciones.
Irán no sólo intenta imponer cinco condiciones que el presidente de Estados Unidos no aceptará, sino que además pretende cobrar peaje en Ormuz y postergar las conversaciones acerca de su proyecto nuclear.
La opinión pública en Estados Unidos rechaza la guerra contra Irán -más del 50% de los consultados- y el bloqueo de Ormuz causa un efecto constante sobre el precio del barril del petróleo.
A menos de tres meses de los comicios de medio término, Trump necesita abierto el estrecho y exhibir un triunfo geopolítico frente a la república islámica.
Entonces, la advertencia del ala dura del régimen, puede conducir a una nueva ofensiva de Estados Unidos -junto a Israel-, que podría suceder en los próximos días.
Trump cavila sus pasos. Su estrategia frente a Irán siempre ha sido similar: atacar con profundidad para después abrir una mesa de negociación.
Hasta anoche, el presidente de Estados Unidos se mantuvo en silencio, y es muy probable que hoy consulte con Vance, Rubio y Hegseth para definir la réplica al ultimátum iraní.
Trump sugirió que apostará a que la presión económica obligue a Irán a retomar las negociaciones: “Le estamos bajando el tono”
El presidente de Estados Unidos dijo que Teherán enfrenta una fuerte inflación y dificultades para financiar a sus tropas. “Estamos negociando a medias (…) Es como una partida de ajedrez”, afirmó
El presidente Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington (AP Foto/Alex Brandon)
09 Ago, 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó en claro este domigno que su estrategia frente a Irán se apoya ahora en la presión económica más que en una nueva ofensiva militar, en medio del estancamiento de las conversaciones sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
Según informó Axios a partir de una entrevista telefónica realizada junto conChannel 12, el mandatario señaló que la Casa Blanca decidió bajar el perfil de la confrontación y seguir de cerca el deterioro financiero de Teherán.
“Le estamos bajando el tono”, dijo Trump en declaraciones recogidas por ambos medios.

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“Solo estamos negociando a medias con ellos. Estamos observando a Irán, con su enorme inflación y el hecho de que no tiene dinero”, agregó.
Las palabras del mandatario estadounidense llegan apenas una semana después de que evaluara retomar operaciones militares de gran escala contra la República Islámica.
Trump sostuvo también que Irán está en una situación económica muy mala y afirmó que el país no dispone de recursos para pagar a sus tropas. De acuerdo con Axios, el presidente adjudicó parte de ese cuadro al bloqueo naval aplicado por Washington, que, según su visión, agravó la crisis interna iraní. Añadió que el precio del petróleo cayó a poco más de 75 dólares por barril, lo que alivió parte del impacto del conflicto sobre los consumidores estadounidenses.
Trump apuesta a que la presión económica obligue a Irán a retomar las negociaciones: “Le estamos bajando el tono” (REUTERS/Evan Vucci)
“Se va a resolver. Siempre se resuelve. Es como una partida de ajedrez”, afirmó Trump.
El mandatario republicano no formuló nuevas advertencias militares y tampoco mostró señales de irritación por la demora en cerrar un entendimiento promovido con mediación de Omán para reorganizar la circulación en Ormuz, una ruta por la que antes de la guerra transitaba cerca del 20 % del petróleo mundial.
Ese borrador de acuerdo, negociado entre Estados Unidos, Irán y Omán, contemplaba otorgar a Teherán un control parcial sobre el tráfico en el estrecho, una atribución que no tenía antes del conflicto. Axios señaló que mediadores de Qatar y Pakistán esperaban un anuncio días atrás, pero esa posibilidad perdió fuerza a medida que avanzaron las disputas dentro del poder iraní y aparecieron nuevas condiciones planteadas por Teherán.
La situación se tensó aún más el sábado, cuando el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohamad Baqer Zolgadr, presentó nuevas exigencias para permitir la reapertura del paso marítimo. Entre ellas incluyó el fin del bloqueo naval, el levantamiento de las sanciones, la liberación de fondos iraníes congelados y el pago de reparaciones de guerra. También reclamó el fin de las amenazas contra Irán, el cese de las operaciones militares contra el país y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak, además de la retirada de fuerzas estadounidenses desplegadas alrededor del territorio iraní.Embarcaciones navegan por el estrecho de Ormuz, vistas desde Musandam, Omán (REUTERS/Stringer/Archivo)
En paralelo, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, reafirmó este domingo que no existen negociaciones activas con Washington.
“Ahora no tenemos ninguna negociación con Estados Unidos”, declaró ante periodistas, según la agencia Tasnim. El canciller sostuvo además que no ve margen para retomar el diálogo mientras, a juicio de Teherán, continúen los incumplimientos del memorando de entendimiento firmado en junio y no haya compensación por parte estadounidense.
Araqchi también se refirió a las conversaciones con Omán para establecer nuevas rutas marítimas y señaló que ese proceso se encuentra en su tramo final. Aun así, aclaró que ese eventual entendimiento técnico no implica por sí mismo la reapertura de Ormuz. Según explicó, especialistas trabajan sobre los recorridos que se aplicarían una vez que se cumplan las condiciones fijadas por Irán para habilitar nuevamente el tránsito.
Funcionarios estadounidenses detectan diferencias internas en la conducción iraní. Un sector encabezado por el presidente Masoud Pezeshkian teme un colapso económico y considera necesario alcanzar un entendimiento con Estados Unidos. Otro, identificado con el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, rechaza cualquier concesión frente a Washington.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, participa en una rueda de prensa junto a su homólogo iraquí, Fuad Hussein, en Bagdad (REUTERS/Thaier Al-Sudani/Foto de archivo)
De acuerdo con Axios, hace una semana Trump se inclinaba por relanzar una campaña militar de mayor escala, pero terminó aceptando una desescalada temporal. Un funcionario estadounidense citado por ese medio sostuvo que, sin una guerra abierta, la dirigencia iraní queda obligada a enfrentar el daño sobre la infraestructura, la escasez de respuestas económicas y la presión derivada de la crisis. La misma fuente señaló que unos 8 millones de barriles de petróleo salen cada noche del Golfo por la ruta sur del estrecho con coordinación del ejército estadounidense, mientras la Casa Blanca busca aumentar ese flujo si no se concreta un acuerdo.
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