“Parece el escenario de una guerra”: el peor incendio de España deja más de 50.000 hectáreas calcinadas/ Los “burros bomberos” que ayudan a prevenir incendios forestales en España

Varios autos calcinados en Ávila este 27 de julio. RAÚL SANCHIDRIÁN/EFE/EFECNN Español —
Por Pau Mosquera, CNN en Español
El olor a madera quemada es fuerte y constante: las áreas forestales situadas en el sur del municipio de Cebreros, en el centro de España, lucen totalmente devastadas.
El paso del incendio de Burgohondo —el mayor que jamás se haya registrado en el país tras calcinar más de 50.000 hectáreas— barrió con fuego todo lo que encontró a su paso por el sur de la provincia de Ávila. Un avance hostil que se percibe a simple vista a través del manto negro con el que ha cubierto varias montañas.
Tal es su voracidad que todavía no está controlado, aunque los bomberos trabajan a contrareloj para apagarlo cuanto antes, ya que este miércoles las cosas pueden complicarse ante la llegada de la cuarta ola de calor del verano.
Dentro de Cebreros, las personas muestran diferentes estados de ánimo, desde hastío hasta resignación. Los 3.300 habitantes de este municipio se encuentran confinados desde finales de la semana anterior debido a la cercanía que han mantenido con las llamas.

Casas quemadas en los alrededores de el embalse de El Burguillo por el incendio que se originó en Burgohondo (Ávila). RAÚL SANCHIDRIÁN/EFE/EFE
“Nunca antes habíamos visto esto, parece el escenario de una guerra”, le dice a CNN Kepa, un donostiarra que lleva 19 años viviendo en el municipio. Nos lo cuenta desde el interior de su pequeño restaurante, en el centro del pueblo, el cual ha logrado abrir este martes por primera vez después de que las autoridades le mandaran cerrarlo durante los últimos días de confinamiento.
Según detalla, están acostumbrados a que en la zona aparezcan incendios intermitentes durante el verano, pero confiesa que nunca ha visto nada igual.

A su lado, Vanesa, se muestra preocupada porque no sabe si podrá volver a casa. Ella reside en la localidad vecina de El Tiemblo, localizada a unos 7 kilómetros hacia el sur. Es otro de los lugares que las autoridades han decidido confinar y, por esta razón, no tiene claro si esta noche podrá regresar a su hogar.
“Espero que esto termine cuanto antes”, dice, preocupada. Las últimas jornadas no han sido nada fáciles para ella y han estado llenas de incertidumbre. Aunque también de miedo, porque durante las horas más crudas del incendio las llamas se acercaron peligrosamente a su localidad.
Algo de lo que son testigos las diferentes fotografías y videos que guarda con celo en el carrete de fotos de su celular, donde se aprecia multitud de contenido en el que las llamas son protagonistas.
Su temor, nos confiesa, es que lo ocurrido estos días se repita en el futuro. Por eso espera que de cara al próximo verano se mejoren las tareas de prevención y asi preservar mejor un entorno que ella define como único.
Los “burros bomberos” que ayudan a prevenir incendios forestales en España
Por Daniel Olivares Gallego, CNN
27 de julio de 2026



El 9 de julio se declaró un incendio forestal en Almería (España) que se convirtió en uno de los más mortíferos del país. Por todo el Mediterráneo, los incendios forestales arden cada Verano con más intensidad, frecuencia y durante más tiempo. Desliza por la galería para ver cómo los animales ayudan a evitar que los incendios se propaguen.Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images









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Nota del editor: Llamado a la Tierra es una serie editorial de CNN comprometida con reportar los desafíos ambientales que enfrenta nuestro planeta, además de mostrar las soluciones a esos retos. La Iniciativa Perpetual Planet, de Rolex, se ha asociado con CNN para crear conciencia y educación sobre los asuntos de sostenibilidad claves y para inspirar acciones positivas.CNN —
Este verano, los incendios forestales han arrasado el sur de Europa antes de lo esperado en la temporada, y un incendio reciente en el sur de España se ha convertido rápidamente en uno de los más letales en la historia del país.
Prevenir los incendios se ha convertido en una cuestión de alta tecnología, con satélites drones y sistemas de inteligencia artificial. Pero a 130 kilómetros al sur de Barcelona, una solución ancestral pasta tranquilamente por la montaña. Es una rebaño de burros.
Tivissa Donkeys Firefighters, una organización sin fines de lucro del sur de Cataluña, rehabilita burros maltratados y abandonados y les da trabajo como “bomberos”. Al comerse las hierbas más inflamables por montañas y zonas rurales, estos abren cortafuegos naturales por el paisaje seco mediterráneo.
Su fundador, Joan Cedó Sans, trajo los primeros burros en 2020, y hoy tiene una manada de 62 que se desplaza por la región despejando terrenos públicos y privados gracias a su apetito inagotable. “Agradecemos a los animales que creemos que merecen una segunda oportunidad”, declaró a CNN.
Recordando los incendios que arrasaron cerca de sus tierras en Cataluña en 2013, decidió probar si aquellos primeros burros despejarían el sotobosque de los alrededores. “Se lo comieron todo”, dijo.
El experimento se convirtió en una operación a tiempo completo, y Cedó —que ahora es alcalde del pequeño pueblo de Tivissa— dejó el día a día en manos de Jordi García, un voluntario que se sumó en 2021. “Es muy gratificante”, declaró García en español. “Estás en plena naturaleza y les hemos dado una oportunidad a estos animales”.
Uno de los primeros en llegar fue Roberto, un antiguo burro de carreras enviado al matadero cuando dejó de ganar por su complexión robusta. “Es especial, y creo que lo sabe”, dijo Cedó. Otra burra, Paloma, llegó con un problema de obesidad por “ir comiendo galletas de supermercado y terrones de azúcar,” añadió Cedó. “Eso no es dieta para un animal así… También es una forma de maltrato”.

Un adulto y tres crías hacen de “burros bomberos” pastando las hierbas más inflamables por las colinas del noreste de España, en la comunidad autónoma de Cataluña. Joan Cedó
Cedó considera que el proyecto es de beneficio mutuo: los burros previenen incendios, y ese trabajo les da una “vida digna”: una manada de la que ser parte, atención médica de un veterinario voluntario y un suplemento alimentario de las sobras que donan granjas locales y un parque de atracciones cercano.
Y su labor es ahora más crucial que nunca. En 2025, la Unión Europea vivió la temporada de incendios más destructiva jamás registrada, y España perdió cerca de 400.000 hectáreas por el fuego.
¿Por qué burros?
Los burros son pastadores y prefieren las hierbas que se secan en verano y forman “combustible fino”, la biomasa vegetal que se prende con más facilidad y acelera la propagación del fuego, explicó el Dr. Jordi Bartolomé Filella, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) e investigador en ecología de herbívoros.
Para lograr “un efecto muy contundente… va bien combinar distintos tipos de herbívoros”, explicó Bartolomé, “para que actúen sobre los diferentes estratos y especies del sotobosque”.
Las cabras, que despejan rápidamente las plantas leñosas, han dado lugar a negocios de “goatscaping” (pastoreo con cabras) en California, que alquilan rebaños para pastar laderas difíciles de limpiar para las personas.
Pero Cedó ve algo especial en sus animales: “El trabajo que hacen los burros no lo pueden hacer ni las cabras ni las ovejas”, dijo. “Pesan más, así que cada vez que pisan, pisan más fuerte, y comen más”. Al pisar el terreno, rompen la capa continua de vegetación seca que los fuegos necesita para propagarse.
Diversos estudios han demostrado que el ganado pastando puede ser una defensa eficaz y más barata que abrir cortafuegos con maquinaria, aunque — como toda prevención de incendios — no son una solución perfecta. “Es difícil garantizar que con ganado pastando no habrá incendios”, dijo Bartolomé, “pero sí se puede conseguir que (los incendios) sean de menor intensidad y, por tanto, más fáciles de extinguir”.
Los burros de Tivissa también ayudan a mantener los cortafuegos artificiales de las mismas montañas. “Es un win-win”, dijo Cedó. “Ellos abren los cortafuegos, nosotros ponemos los animales allí, y lo mantenemos limpio”. Añadió que los senderos que abren los burros al pisar sirven “para pasar la manguera si hay un incendio”.

Niños de visita y bomberos de la unidad de incendios forestales GRAF de Cataluña saludan a los burros de Tivissa. La unidad suele entrenar en esas mismas montañas y se beneficia de que la manada mantenga limpios los cortafuegos. Joan Cedó
El retorno de una idea ancestral
El fuego siempre ha sido característico del Mediterráneo, así como el pastoreo de animales, tanto salvajes como domésticos, ha mantenido a raya las zonas secas durante miles de años.
“Sin grandes herbívoros, a esta biomasa tarde o temprano se la ‘comería’ el fuego. A diferencia de los herbívoros, el fuego la consume de golpe, con diversas consecuencias para el ecosistema y riesgos para las poblaciones humanas”, dijo Bartolomé.
En 2025, los incendios en Europa emitieron una cifra récord de 13 millones de toneladas de carbono. Y el daño se mantiene una vez que se extinguen las llamas: los bosques quemados dejan de absorber CO₂, y el humo puede persistir durante semanas, amenazando la salud publica incluso a miles de kilómetros de distancia.
Cedó se inspiró y recibió consejo de “El Burrito Feliz”, una organización pionera del sur de España cuyos burros rescatados pastan desde 2014 en las fronteras del Parque Nacional Doñana.
Y siguen surgiendo proyectos similares por todo el país. En Galicia, en el noroeste de España, iniciativas de rewilding están recuperando caballos salvajes de una raza en peligro de extinción para que actúen como “cortacéspedes naturales” en una de región más propensa a los incendios del país.
En Cataluña, la iniciativa “Ramats de Foc” (Rebaños de Fuego) conecta a pastores de ovejas y cabras con bomberos locales para que pasten en zonas críticas frente al fuego.
La carne y el queso de esos rebaños se venden luego con un sello de prevención de incendios, de modo que los compradores ayudan a financiar el trabajo.
Las administraciones reconocen el valor del ganado en la prevención de incendios, dijo Bartolomé, pero no están seguros de cómo actuar. Él sostiene que las iniciativas de pastoreo solo crecerán cuando los gobiernos les paguen como un servicio ecosistémico, igual que “se pagan los desbroces mecánicos”.

A medida que los incendios forestales empeoran cada verano por todo el Mediterráneo, la respuesta de emergencia se ha reforzado a gran escala. En la imagen, un helicóptero transporta agua sobre un incendio cerca de Xerta (España) en el verano de 2025, un pueblo situado a unos 24 kilómetros de Tivissa, donde pastan los “burros bomberos”. James Breeden/Getty Images
Cedó dijo que a los pastores se les paga hasta 80 euros por hectárea despejada en terrenos privados y hasta 300 euros por hectárea en zonas públicas, una cantidad insuficiente para sostener su trabajo. Por ahora, Tivissa Donkeys Firefighters depende de donaciones y colaboraciones para cuidar del rebaño.
“Este proyecto nació de la nada, por casualidad”, dijo Cedó. “Pero ha sido una lección profunda socialmente, personalmente”.
“Entender su comportamiento… su forma de interpretar la vida: la vida en manada, la vida en libertad y, sobre todo, la vida en comunidad. Eso que muchas veces se está perdiendo”, reflexionó.
“No estamos haciendo nada que no hicieran nuestros antepasados”, añadió. “Lo único que hacemos es volver a poner en valor esas tareas rurales, esa forma de vida que dependía en buena parte de los animales”.
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