
La Comisión de Planificación de la Capital Nacional aprobó el proyecto impulsado por Donald Trump para construir un nuevo salón de baile en la Casa Blanca, aunque la obra permanece detenida tras la orden de un juez federal que exige la autorización del Congreso.
La decisión del comité, adoptada por mayoría, constituye el último avance administrativo de una iniciativa que busca modificar de manera significativa el complejo presidencial en Washington.
El proyecto, denominado “East Wing Modernization Project”, prevé la construcción de un salón de baile de 8.400 metros cuadrados y dos pisos en la sección este de la residencia presidencial.
Este espacio, que anteriormente albergaba las oficinas de la primera dama, fue demolido en septiembre del año pasado conforme a los planes de la administración actual. Will Scharf, presidente del organismo federal y ex abogado personal de Trump, dirigió la sesión en la que se otorgó la aprobación.

El costo estimado de la obra supera los USD 400 millones, monto que, de acuerdo con Trump, será cubierto completamente a través de aportes privados y no mediante fondos públicos.
El presidente ha reiterado que el nuevo salón permitirá la realización de eventos de Estado y recepciones oficiales sin recurrir a carpas temporales, como ocurrió en administraciones anteriores. “Estoy orgulloso de ser el primer presidente que finalmente logra poner en marcha este proyecto tan necesario”.

El proceso de aprobación involucró a la Comisión de Planificación de la Capital Nacional (NCPC) y a la Comisión de Bellas Artes, ambas renovadas recientemente con designaciones afines al oficialismo.
La NCPC aprobó el proyecto con ocho votos a favor, uno en contra y dos abstenciones, mientras que la Comisión de Bellas Artes había otorgado su visto bueno semanas antes.
El informe técnico del director ejecutivo de la NCPC, Marcel Acosta, recomendó aprobar la obra al argumentar que dotará a la presidencia de un espacio permanente para grandes eventos y contribuirá a preservar la integridad histórica y el paisaje cultural del complejo.
La revisión del proyecto se realizó con celeridad. Sin embargo, el único voto disidente en la comisión, Phil Mendelson, presidente del Consejo del Distrito de Columbia, cuestionó tanto la rapidez de los trámites como la envergadura de la edificación.
Mendelson advirtió que el diseño supera en tamaño y altura a la estructura principal de la Casa Blanca, una preocupación compartida por arquitectos y expertos en patrimonio que han criticado la intervención.
A pesar del aval del comité, el futuro del salón de baile sigue en suspenso. Dos días antes de la votación, el juez federal Richard Leon ordenó la suspensión inmediata de cualquier obra al considerar que el presidente no tiene facultades para modificar la Casa Blanca a tal escala sin consentimiento legislativo.
El magistrado calificó al mandatario como “administrador” del edificio y no como propietario, e indicó que la financiación privada propuesta por Trump no legitima el avance unilateral del proyecto. La suspensión tendrá una vigencia inicial de dos semanas, durante las cuales el Ejecutivo podrá apelar la decisión.
(Con información de AFP, Reuters y The Washington Post)
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