
En pocas líneas:
Los cohetes propulsores laterales y el cohete central se desprendió con éxito de la cápsula Orión y los astronautas ya están en órbita terrestre.
Histórico: La NASA lanzó Artemis II, el cohete más poderoso jamás construido para una misión espacial de largo alcance
Atención: La NASA reinició la cuenta regresiva y Artemis II está listo para ser lanzado. El brazo de retracción se retira del cohete SLS, el puente que une la nave a la plataforma espacial. También se activan los sistemas autónomos de lanzamiento.
Urgente: La NASA congeló en -10 minutos la cuenta regresiva para el lanzamiento. Ello implica que la misión Artemis II no se lanzará a las 18.24 hora local en Florida.
La comunidad científica argentina celebra un logro sin precedentes: el microsatélite Atenea participará en la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado al entorno lunar en más de medio siglo.
La Argentina se suma a la misión Artemis II con el microsatélite Atenea científicos y estudiantes nacionales logran que un desarrollo propio se integre a un viaje lunar de la NASA, abriendo una nueva etapa para la tecnología espacial local en el escenario internacional
La configuración del SLS incorpora una etapa central de 64,6 metros, equipada con cuatro motores RS-25 alimentados por oxígeno e hidrógeno líquidos. A esto se suman dos cohetes auxiliares laterales de combustible sólido, cada uno de 54 metros. Estas especificaciones hacen del SLS una de las construcciones más ambiciosas en el ámbito aeroespacial.
En el momento del lanzamiento, el SLS alcanza un empuje de 39,1 meganewtons, equivalente a 8,8 millones de libras (casi 4 millones de kilogramos), lo que representa un 15% más que el Saturno V. Con esta potencia, puede transportar hasta 27 toneladas métricas hacia la Luna, incluidas la cápsula Orion y los sistemas de soporte vital para cuatro astronautas. Solo el Starship de SpaceX, aún en etapa experimental, busca superar estas marcas.

En la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy se destaca el Space Launch System (SLS), el cohete más potente actualmente en servicio, capaz de enviar tanto tripulación como grandes cargas hasta la Luna, ubicada a 384.000 kilómetros de distancia. El SLS integra el selecto grupo de lanzadores más grandes de la historia. Su altura supera los 98 metros, lo que lo sitúa por encima de la Estatua de la Libertad y casi iguala la longitud de un campo de fútbol americano. Solo el Saturno V, con 110,6 metros, y el Starship de SpaceX, que ronda los 122 metros, lo sobrepasan en dimensión.
Con un clima favorable en un 80% para el despegue, vientos menores a 20 nudos y con los astronautas chequeando todos los sistemas electrónicos del cohete, los operadores y técnicos completaron el abastecimiento de combustible del enorme cohete lunar SLS.
“Los equipos de lanzamiento han superado el obstáculo del sistema de terminación de vuelo”, comunicó la NASA. Los ingenieros afirmaron que el problema no estaba en el hardware a bordo del cohete, sino del lado del “range” —un término utilizado para describir la supervisión de seguridad por parte de la Fuerza Espacial. “El range está Go — es decir, está solucionado y eso ya no es una restricción”, comunicaron.
Urgente: La NASA informó que actualmente investiga un problema vinculado al sistema de terminación de vuelo del Space Launch System (SLS), que identifica la supervisión de seguridad durante el lanzamiento y tras el despegue, una función que está a cargo de la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
El sistema de terminación de vuelo cumple la tarea de autodestruir el cohete si se detecta una falla y el vehículo se desvía de su trayectoria, con el fin de evitar riesgos para la población o instalaciones en tierra. Esta función es un estándar en los cohetes modernos y su uso ha sido frecuente, sobre todo en prototipos y nuevos lanzadores del sector privado. Los cohetes Starship de SpaceX, por ejemplo, recurrieron a este sistema durante pruebas que no resultaron exitosas.
El regreso a la Tierra de Artemis II, previsto para el 11 de abril, supondrá una prueba extrema para el escudo térmico de Orion, que enfrentará temperaturas de hasta 2.800 °C durante la reentrada. La recuperación se realizará en el océano Pacífico, donde equipos médicos y técnicos de la NASA asistirán a los astronautas tras el amerizaje.

Este 1º de abril, la NASA da un nuevo paso hacia la exploración lunar con el lanzamiento de Artemis II. El despegue, originalmente previsto para febrero, se pospuso tras detectarse fugas de combustible y helio, inconvenientes que obligaron a revisar a fondo el sistema de propulsión.
El cronograma oficial de la NASA incluye conferencias, transmisiones en vivo y actualizaciones periódicas desde hoy hasta el regreso y recuperación de Orion el 11 de abril.

Luego del despegue y tras la separación inicial del cohete SLS, la cápsula Orion realizará maniobras de validación en órbita terrestre antes de poner rumbo a la Luna. El punto culminante será el sobrevuelo de la cara oculta del satélite, en sexto día de la misión espacial, donde la nave y su tripulación alcanzarán la mayor distancia jamás recorrida por humanos respecto a la Tierra, que estará cercana a los 400.000 kilómetros.
El lanzamiento de Artemis II coincidirá con la Luna llena de abril. Spaulding expresó su entusiasmo por el regreso de los seres humanos a la Luna y destacó: “Parte de la razón por la que sigo aquí es para continuar enviando humanos al espacio y para que volvamos a estar en modo de lanzamiento para poder seguir explorando, establecer una base lunar y luego seguir trabajando para llegar a Marte”.
Artemis II iba a ser lanzado en febrero, pero diversos problemas de fugas de combustible y posteriormente de helio, obligaron a devolver al taller al cohete SLS durante el mes de marzo para tenerlo listo hoy 1 de abril. Jeff Spaulding, director de pruebas de la NASA, señaló que los problemas identificados y corregidos en esta ocasión han sido menores comparados con los anteriores de Artemis I en 2022, aunque la vigilancia se mantiene estricta durante todo el proceso.

Artemis 2 representa la segunda misión del programa Artemis de la NASA para la exploración lunar. Artemis 1 envió una nave Orion sin tripulación a la órbita lunar y la trajo de regreso a finales de 2022. Esta nueva misión servirá como vuelo de prueba para demostrar la capacidad de Orion para transportar tripulación durante un periodo prolongado en el espacio profundo. Será su primer vuelo tripulado y el tercero en total, después de Artemis 1 y una misión de prueba no tripulada en 2014.
La NASA planea nuevos hitos con Artemis 3, prevista para 2027, que probará la capacidad de Orion para acoplarse con módulos de aterrizaje lunar tripulados —Starship de SpaceX y Blue Moon de Blue Origin— actualmente en desarrollo. Posteriormente, la misión Artemis 4, programada para finales de 2028, enviará astronautas cerca del polo sur lunar. La agencia proyecta continuar con misiones tripuladas y robóticas, construir una base y adquirir experiencia sobre vida y trabajo fuera de la Tierra, con la vista puesta en futuras misiones a Marte en las décadas de 2030 o 2040.
Los astronautas de Artemis II ya están con los trajes y cascos puestos en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, a punto de ingresar a la cápsula Orión.
Todos los astronautas del programa Apolo eran hombres blancos estadounidenses. Artemis 2 marcará un cambio en este aspecto: Victor Glover será la primera persona afrodescendiente, Christina Koch la primera mujer y Jeremy Hansen el primer no estadounidense en viajar más allá de la órbita terrestre baja.
Desde el Apolo 17 de la NASA, en diciembre de 1972, ningún ser humano ha viajado más allá de la órbita terrestre baja, que es por ejemplo donde se sitúa la Estación Espacial Internacional (EEI).
A menos de cinco horas del lanzamiento, y mientras los astronautas están realizando todos los chequeos médicos y de soporte vital en sus trajes naranjas (de ese color especial para ser detectados en el agua en caso de una evacuación de emergencia en la cápsula Orión, los ingenieros ya han finalizado la última inspección de los cuatro motores RS-25 del cohete SLS, confirmando el funcionamiento correcto de sensores, conexiones y sistemas de diagnóstico.
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