
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha instado a La Habana a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar las consecuencias. (Imagen de archivo de 2016, durante el “deshielo” de las relaciones con el expresidente Obama.)Imagen: CTK Photo/IMAGO
Noticias DW
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que funcionarios cubanos conversan con el Gobierno de EE. UU. y que el FBI viajará a Cuba para investigar un reciente incidente mortal con lancha rápida de Florida.
“Dirigidos por el General de Ejército (Raúl Castro), como líder histórico de esta revolución, y por mí ―y colegiado con las máximas estructuras del partido, el Estado y el Gobierno―, funcionarios cubanos han sostenido recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de los Estados Unidos“, dijo el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en una reunión con altos funcionarios del país reportada por el estatal Canal Caribe.
Al mismo tiempo, el Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal en la isla), publicó un comunicado en redes sociales con la transcripción de esta información.
“Soluciones a diferencias bilaterales”
Según Díaz-Canel, que ejerce también como primer secretario del Comité Central del PCC, las conversaciones ―que habían sido adelantadas varias veces por el presidente estadounidense, Donald Trump, pero que el Gobierno cubano se había resistido a confirmar hasta ahora― “han estado orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”.
Factores internacionales que no precisó habrían facilitado los intercambios. Y su propósito sería “identificar los problemas bilaterales” y hallarles soluciones, añadió Díaz Canel.
Además, se trataría de “determinar la disposición de ambas partes de concretar acciones en beneficio de los pueblos de ambos países”, así como “identificar áreas de cooperación para enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambas naciones”, así como de la región de América Latina y el Cartibe.
Negado pero obligado a “responder campañas especulativas”
Por último, el mandatario insistió en que “no ha sido ni es práctica de la revolución cubana responder a las campañas especulativas sobre este tipo de tema”.
Esta afirmación alude probablemente a múltiples reportes, tanto de medios estadadounidenses como de medios independientes cubanos, sobre supuestas conversaciones entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el nieto y guardaespaldas de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado “El Cangrejo” (captado por la cámara en esta reunión con Díaz-Canel).
Entre los medios que habían reportado al respecto, se cuenta el estadoundiense Axios, con un informe detallado publicado el 18 de febrero pasado, citando a tres fuentes cercanas al Gobierno de Trump.
Díaz-Canel habló también ahora de “enormes y arduos esfuerzos” para crear espacios de entendimiento y alejarse de la confrontación, así como de la aspiración de su Gobierno de conversar “sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, a la soberanía y a la autodeterminación”.
Visita del FBI y participación económica de la emigración o el exilio
Díaz-Canel, informó más tarde, en otra comparescencia televisiva, que el Gobierno de la isla espera una visita de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EE. UU. para colaborar en la investigación por el incidente de la lancha procedente de EE. UU. por el que murieron cinco personas.
“Oportunamente se brindó información de los acontecimientos a la contraparte de EE. UU., que ha planteado por vía diplomática y consular su interés de participar de conjunto en el esclarecimiento de los hechos y estamos a la espera de una posible vista del FBI para participar en el esclarecimiento de los hechos y seguir avanzando en esta investigación”, explicó. Díaz-Canel calificó los hechos de “una infiltración armada con fines terroristas, financiada y organizada desde territorio de Estados Unidos”.
Asimismo, Díaz Canel adelantó que el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga anunciará el lunes medidas que facilitarán la presencia de los cubanos residentes en el exterior en la vida económica y social del país, otro asunto que Donald Trump ha sugerido repetidamente que es tema relevante en las más recientes conversaciones entre embos países.
Entre el Vaticano, Trump y el bloqueo petrolero
La víspera, La Habana anunció la próxima liberación de 51 prisioneros bajo los auspicios del Vaticano, histórico mediador entre Cuba y Estados Unidos.
El presidente Trump ha instado a La Habana a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar las consecuencias. Desde mediados de enero, aseguró que su Gobierno ya sostenía conversaciones con altos dirigentes de la isla, sumida desde hace años en una crisis sin precedentes, agravada por el bloqueo petrolero de facto que le ha impuesto Estados Unidos.
rml (reuters, afp, efe, última actualización, 14:45 CET)
La mejor opción para Cuba: las intenciones y la realidad
2 de marzo de 2026
¿Qué busca Estados Unidos hoy en Cuba y hasta dónde llegaría para conseguirlo? ¿Cuáles son las opciones reales del poder político y de otros actores de la isla ―el pueblo, la sociedad civil o el exilio― en esta crisis?

Cuba “está a punto de caer”, ha repetido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde su intervención militar en Venezuela, descartando la necesidad de una acción similar para conseguirlo. “Están hablando con nosotros y quizá veamos una toma de control amistosa“, afirmó la semana pasada, en medio de un estricto bloqueo petrolero a la isla, al que puso recientemente un parche, autorizando la importación de combustible al sector privado.
Mientras los activistas alertan de un aumento sostenido de la represión política en Cuba, en medio del agravamiento de su larga crisis económica (de los apagones y de la escasez de alimentos, medicamentos y otros productos y servicios básicos como el transporte), medios estadounidenses aseguran que existen conversaciones informales con un miembro de la familia Castro. Y el Gobierno de EE. UU. reaccionó con cautela al reporte de un incidente mortal entre guardacostas cubanos y expedicionarios armados que llegaron desde Florida a costas de la isla.
¿Qué busca Estados Unidos en Cuba?
“Lo que aplica para Irán, Groenlandia y Venezuela, aplica para Cuba”, dice a DW la economista cubana Tamarys Bahamonde, profesora asistente de la City University of New York (CUNY) e investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos (CLALS) de la American University en Washington. La actual ‘Doctrina Donroe‘ de EE. UU. es “una política exterior de dominación hegemónica. Eso es lo que buscan”, zanja. Para el secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, “esta posición es una forma de cumplir sus objetivos políticos históricos”, agrega.
El Gobierno de Trump ha pasado de exigir un cambio de régimen en Cuba “a decir que Cuba debería mejorar su estatus económico y aceptar algunas propuestas de EE. UU., pero esas propuestas no se conocen”, comenta a DW, desde La Habana, Omar Everleny Pérez, exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). Eso sí, tras la invasión a Irán y la intervención en Venezuela, está claro que esta Administración “no se mide mucho” en tomar ese tipo de decisiones, advierte.
“No estoy segura de que quieran un cambio de Gobierno”, evalúa la abogada Laritza Diversent, directora ejecutiva de la ONG Cubalex, que ofrece asesoría legal y de derechos humanos en Cuba desde el exilio en EE. UU. No obstante, espera que el actual Gobierno estadounidense sí busque “un proceso gradual de apertura política” en la isla, más allá de otros intereses estadounidenses, que podrían estar ligados a recuperar antiguas propiedades (incluidas tierras), hoy en manos del Estado cubano.
¿Cuáles son las opciones de Cuba?
Hoy, las opciones isleñas “se reducen a que EE. UU. cambie la política hacia Cuba, o que el Gobierno de Cuba se siente a negociar con EE. UU. y lleguen a un acuerdo que haga que EE. UU. cambie esa política”, observa la economista Bahamonde.
Tanto el poder de negociación como la capacidad de Cuba para resolver el problema al margen de negociaciones con EE. UU. son “extremadamente limitadas”, resume. La isla ha contado con apoyo diplomático o ayuda humanitaria de aliados como Rusia, China o México, pero eso no basta para salir de la crisis, coincide la abogada Diversent.
“Si es cierto que existen conversaciones por canales ‘no oficiales’, pienso que el régimen le apostaría a lograr algunos acuerdos que les permitan sobrevivir como clase en el poder”, prevé el también economista cubano Mauricio de Miranda, profesor de la Universidad Javeriana en Cali, Colombia, y codirector del laboratorio de pensamiento cívico CubaxCuba.
“Independientemente de lo que piense EE. UU., Cuba tiene que hacer una reforma más integral de su economía”, insiste Omar Everleny Pérez. En su opinión, si bien buena parte de la crisis económica cubana “se deriva del cruel bloqueo de EE. UU.”, otra gran parte “se puede resolver internamente”. Se refiere, por ejemplo, a una agricultura sometida a fuertes controles y a una gran centralización en la toma de decisiones económicas.
Pérez, exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana y hoy parte del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba, cree que el Gobierno cubano podría haber tomado ya más medidas que impacten la estructura productiva del país e incentiven al sector privado, el único dinámico en los últimos años. “Uno de los argumentos que tiene EE. UU. sobre Cuba es que la población está sufriendo”, recuerda. Y, aunque parte de ese sufrimiento lo provocan las medidas estadounidenses, “en la práctica, la gente está en el medio, y la gente lo que tiene que ver es bienestar, y ese bienestar se lo tiene que dar el Estado cubano”.
Sin embargo, hace décadas que La Habana responde a las crisis con un mismo esquema de tres fases: crisis, reforma y contrarreforma, señala su colega Bahamonde. “Cada vez que hay una crisis aguda, que las condiciones económicas y políticas se vuelven críticas, hay un período de apertura, más breve o más largo en dependencia de cuánto se demore la marea en volver a su lugar”, explica esta experta cubana de las universidades de Nueva York y Washington. Y aclara que no puede asegurar que una contrarreforma seguiría a cualquier reforma esta vez, pero sí que, “como tendencia, en el pasado, siempre hay una contrarreforma”.
¿Tiene voz la sociedad civil cubana?
“La mejor opción para Cuba, pensando en el país y no en quienes gobiernan, sería declarar una amnistía general, asumir que no es posible mantener el actual estado de cosas e iniciar un debate nacional que implique la creación de algún mecanismo en el que estén representadas diversas opciones políticas”, considera el economista De Miranda. Le gusten o no al Gobierno cubano, y con la isla “a un paso de la catástrofe”, se deberían tener en cuenta “todas las voces posibles”, incluidas las de la diáspora, coincide Everleny Pérez.
El objetivo debería ser “iniciar una profunda reforma económica, de la mano de una democratización del sistema político”, opina De Miranda. Pero cree, al mismo tiempo, “que carecen del coraje político para hacer algo semejante. Entre otras cosas, porque todo parece indicar que el verdadero poder no está en las estructuras institucionales del país, sino en el círculo íntimo de Raúl Castro y el alto mando de las fuerzas armadas”.
Para Diversent, de Cubalex, Cuba aún está “bien lejos” de un escenario de transición, que requeriría mínimas libertades de expresión, asociación o movilidad de las que carece hoy la isla. Pero, tras 60 años reprimida por la Seguridad del Estado, la sociedad civil cubana ―especialmente en el exilio, donde puede operar más libremente―, debe prepararse, usar la experiencia adquirida tras las masivas protestas de 2021, consensuar demandas innegociables más allá de la libertad de los presos políticos y aprovechar cualquier apertura para impulsar una transición a largo plazo.
Aunque “el régimen tratará a toda costa de evitarlo”, advierte De Miranda, “la sociedad civil cubana está demorada en construir un amplio Movimiento Cívico Nacional que pueda canalizar políticamente la presencia de esas otras voces”.
(ms)
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