PUERTO PLATA.- Un joven delivery quien se dedicaba a distribuir sustancias narcóticas a domicilio fue arrestado en un sector del municipio turístico de Sosúa.
El detenido es Jéremi Mena a quien se le ocuparon 45 porciones de estupefacientes (cocaína, marihuana y crack) que distribuía como mercancía a sus clientes tecatos en la comunidad Sabaneta de Cangrejos.
Se supo que Mena fue apresado bajo un aguacero durante un operativo llevado a cabo por agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) junto a representantes del Ministerio Público y militares de la Base Aérea Puerto Plata.
Al referido sujeto también se le ocupó la suma de RD$700.00 en efectivo, un teléfono celular y dos paquetes de fundas plástica que fueron embaladas en la bolsa de evidencia No. B0229593.
El delivery que distribuía drogas será sometido a la justicia en las próximas horas al igual que otros seis individuos que resultaron apresados en flagrante delito cuando se disponían a comprarle porciones de sustancias controladas.
Se destaca que la inspectoría de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) en Puerto Plata se mantiene muy activa con frecuentes operativos contra el microtráfico que realiza en toda esta jurisdicción.
La batalla entre los hijos del Chapo Guzmán y los seguidores del Mayo Zambada tiñe de sangre el viejo santuario del cartel. Los cadáveres se acumulan en las calles y la vida social se ha reducido al mínimo. EL PAÍS recorre Culiacán y alrededores, donde casas y negocios quemados, además de tiroteos y bloqueos viales, son parte del paisaje diario
Nadie se acerca al muerto. Todo el mundo merodea, pero de lejos, guardando una distancia prudente, adjetivo que responde a un criterio indefinible: por qué a 50 metros y no a 10, a 100. “Es por si pasa alguien”, dice uno de los reporteros de nota policiaca, apoyado en una de las camionetas del grupo. Alguien, epítome de eufemismos del mundo en guerra que es Culiacán, la capital de Sinaloa. Alguien del crimen, alguien que piense que no está bien que ellos –los reporteros, los trabajadores de las funerarias– se acerquen a un cadáver metido en un costal, abandonado a las puertas de un cementerio. Porque ni siquiera hay paz después de la muerte en estas calles polvorientas del noroeste mexicano. No la hay para el muerto, tampoco para los demás.
La guerra en Sinaloa, consecuencia de una novelesca cadena de traiciones en el mundo del hampa, dura ya tres meses. Cada uno de los últimos 90 días, Culiacán ha amanecido con muertos. Cadáveres embolsados, quemados, tiroteados, cuerpos mutilados. También los pueblos de alrededor, las carreteras. Nada que no ocurra en otras partes de un país que cuenta más de 30.000 asesinatos al año, pero una rareza en la ciudad, pasarela del Cartel de Sinaloa, lugar de paseo y esparcimiento de la realeza criminal, hogar de algunos de los capos, ciudad en la que construyen sus lujosos panteones. Desde agosto, los asesinatos han aumentado casi un 300% en la región. Pero no son solo los muertos, son también las personas que desaparecen –entre 340 y 600, según quién lleve la cuenta– y la sensación de miedo generalizado que se ha instalado en la zona.
Pronombre intrascendente, ese “alguien” se convierte en una de las palabras más complejas de todas las que se escuchan esta mañana en Carrizalejo, en la salida oriente de la ciudad. Hogar de un millón de habitantes, la guerra en Culiacán es producto, principalmente, de los enfrentamientos entre dos grupos, dos facciones antiguamente hermanadas del cartel, los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, por un lado, y los seguidores de Ismael El Mayo Zambada, por otro. Hay más facciones, unas apoyan a los primeros, otras a los segundos, y algunas más a ninguno. Al fin y al cabo, como dice un veterano político local, entrevistado estos días en Culiacán, “el Cartel de Sinaloa es un conglomerado de empresas”, cada una con sus negocios e intereses, aliadas a veces y otras no tanto. Así que, al final, el Cartel de Sinaloa no es más que una convención cultural. Una idea perezosa.
Ahí sigue el muerto. Y entre el muerto y los reporteros y los de las funerarias, distancia. Por si pasa alguien. Es medio desconcertante el asunto, porque no hay forma de saber quién era la víctima o quién la dejó allí. En estos meses, los cuerpos han aparecido a veces con sombreros, una burla de los hijos del Chapo, conocidos en México como Los Chapitos –La Chapiza, en Culiacán– al otro bando, identificados con el mundo rural, santo y seña del jefe, El Mayo, apodado El Ranchero en los corridos que le dedican. Otras veces, los cadáveres han amanecido rodeados de cajas de pizza, otra burla, esta bastante evidente. En Culiacán, cualquiera con 500 pesos en el bolsillo, 20 euros, puede comprar una gorra con un trozo de pizza grabado en la frente –La Chapizza– homenaje a los muchachos del Chapo.
A las 6:30 de la mañana del 27 de noviembre fue reportado el hallazgo de un cuerpo sin vida al exterior de un panteón en Culiacán.Gladys Serrano
Pero no hay cajas de pizza ni sombreros esta mañana en Carrizalejo. Y aunque los hubiera, no son objetos que garanticen seguridad alguna. Pero son pedazos de información, y tranquilizan. Es probable que nadie se hubiera acercado de todas formas, por muchas cajas de pizza o sombreros que hubiera allí, porque nadie sabe si los asesinos quieren que el muerto quede un rato donde está, para que todo el mundo lo vea. Porque el lugar importa. No es una brecha de tierra en mitad de la nada, es la principal salida de la ciudad por este lado y a cada rato pasan coches, camiones, motos. De hecho, aquí mismo hay una gasolinera, con su tienda. Un camión de refrescos acaba de llegar, con su conductor y su portapapeles, y hace rato ha llegado un camión lechero. Y mientras tanto, el muerto, allá, solo.
Ya han pasado varias horas, más de cinco desde el primer aviso, y nadie llega. Mentira. Hace un rato, dos camionetas de la Guardia Nacional pasaron por aquí. Los agentes pararon junto al cuerpo y lo miraron –miraron la bolsa que contenía el cuerpo- luego dieron media vuelta y se fueron. Los de las funerarias, aburridos, se han ido también. Sin información, no hay forma de buscar a las familias y ofrecerles un plan de velorio y funeral. Algunos reporteros han optado igualmente por marcharse. La ciudad humea. Criminales han quemado casas y negocios estos días con insistencia militante. También han tiroteado cámaras de seguridad públicas a decenas. Los compañeros no dan abasto y corren de un lado a otro. A medio kilómetro de aquí, rumbo al centro, hay un retén militar, pero nadie ha pensado en ir a avisarles.
Nada más un reportero se ha quedado con el muerto. También quiere marcharse, pero no puede. Necesita a la policía para la foto, a su medio no le vale una imagen solo con el cadáver. Así que el colega llama a un agente de la fiscalía, contacto suyo. “¿Qué rollo?”, le dice, “¿andas de uno?”. Le pregunta si está operativo. El otro dice que sí. “Aquí ando, en el muertito”, dice el reportero, irónico hasta el espinazo, la norma del gremio, en realidad, una forma de aguantar los días. “¡Ya lo voy a enterrar yo, me lo voy a llevar a mi casa!”, añade. El otro le explica que ellos, encargados de recoger el cadáver, no pueden venir hasta que alguna autoridad preventiva, la policía local o estatal, la Guardia Nacional, dé el aviso. El periodista ya sabe todo eso. En realidad, su llamada es una queja de lo mal que está todo, para que un muerto pueda pasar horas así, al sol, sin que a nadie le importe.
70 culiacanazos: nadie sale
Solo hay cuervos en las mesas del restaurante de la señora Irma, en Altata. Dan saltitos, los pájaros, como esperando algo, restos de camarones, quizá, lo que sea que llevarse al pico. Pero no hay nada, porque nadie en Culiacán viene a Altata, la playa natural de los capitalinos, desde que empezó la guerra. “Yo un domingo tenía 70 y hasta 80 mesas”, dice la mujer, cuyo nombre verdadero no aparece aquí por seguridad. “Este último domingo fueron dos”. La tristeza de locales así, armados para contener multitudes hambrientas, cuando no se ve un alma… “Antes tenía a 15 personas trabajando, ahora vienen dos los fines de semana”, dice ella, melancólica.
Restaurantes vacíos en Altata, Navolato.Gladys Serrano
La situación es grave. Solo en Altata hay 45 restaurantes como el de Irma, que ahora no tienen más clientes que los cuervos. Luego están los pescadores, los vendedores ambulantes, toda una economía mediana que da de comer a cientos de familias y que ahora se tambalea entre el miedo y las balas. La batalla entre Mayos y Chapitos empezó a principios de septiembre, con enfrentamientos y bloqueos en todo Culiacán, la primera ronda masiva de refriegas en la ciudad, que dejó al turismo muy al final de la lista de prioridades locales. “Es una injusticia lo que están haciendo”, dice la mujer. “Pensábamos que iba a durar 15 días, como otras veces, pero no. Son como cucarachas”, añade, refiriéndose a los criminales, “los dejaron crecer y mire”.
Aquellas batallas se reproducen cada día en Culiacán y alrededores. Como una plaga. Y a cada casa quemada, cada masacre, cada tiroteo en las calles, la gente recuerda la gran traición del verano, cuando uno de los hijos del Chapo, Joaquín Guzmán López, entregó al Gobierno de Estados Unidos al Mayo Zambada, su padrino y el viejo socio de su padre. Eso ocurrió a finales de julio. Detalles de la entrega al margen –y unas cuantas corruptelas de por medio, que apuntaron incluso al gobernador, Rubén Rocha– la guerra se fue gestando en las semanas siguientes, con asesinatos aquí y allá, pero no fue hasta principios de septiembre, cuando el volcán entró en erupción en Culiacán.
La señora Irma cuenta que, como ha ocurrido en otras guerras —la que sostuvieron Los Chapitos con la facción de Dámaso López, viejo aliado de su padre, en 2016; la escisión original, la batalla entre El Chapo y los hermanos Beltrán Leyva, allá por 2008— la gente en Culiacán se ha organizado para ayudarles. Clientes de los restaurantes de Altata han formado caravanas para ir todos juntos a la costa, a 40 minutos de la ciudad, un coche detrás de otro, como los pioneros europeos en los Estados Unidos del siglo XIX, una forma de protegerse entre todos. Lo hicieron el domingo pasado, pero un tiroteo en La Bandera, un pueblito a mitad de camino, les espantó y dieron la vuelta.
En Culiacán, la economía sufre también. El chef Miguel Taniyama es uno de los pocos que ha levantado la voz, exigiendo una solución a las autoridades. Con 38 años de experiencia en el sector hostelero en la capital, los sucesos de estas semanas y, en general, de los últimos cinco años, han empequeñecido su negocio. Antes tenía cuatro restaurantes en Culiacán, ahora solo uno, y sin turno nocturno. “La gente a partir de las 19.00 ya no viene”, explica. En declaraciones estas semanas a la prensa, los empresarios de Sinaloa han calculado el daño económico de estos meses en 18.000 millones de pesos, unos 800 millones de euros, además de la pérdida de miles de empleos.
Miguel Tanimaya en su restaurante en Culiacán.Gladys Serrano
No han sido tiempos fáciles para la región. En 2019, México atendía hipnotizado al intento fallido de captura de otro de los hijos del Chapo, Ovidio Guzmán, en Culiacán. Militares llegaron a su vivienda e intentaron detenerlo, pero la salvaje reacción de su gente, que bloqueó avenidas y atacó a los soldados en diferentes partes de la ciudad, obligó al Gobierno a recular. Los vídeos de aquel día, que la gente tomó con sus celulares, impresionan, decenas de camionetas con gente armada recorriendo la ciudad a plena luz, tiroteando a soldados, presos escapando masivamente de prisión… Un operativo digno de un ejército regular. Ovidio Guzmán quedó libre y la gente, traumatizada. Tan es así, que el junior mandó componer un corrido, pidiendo perdón por “el culiacanazo”, nombre bajo el que quedó fijado el evento en la memoria colectiva.
Luego llegó la pandemia. Si bien en México el Gobierno no forzó a la población al confinamiento, la actividad menguó como el agua de las presas en verano, reduciéndose al mínimo. Y cuando todo parecía volver a la normalidad, un operativo militar, realizado en enero del año pasado, puso a Culiacán de nuevo patas arriba. En términos policiales, el operativo fue un éxito. Ovidio Guzmán, esta vez sí, acabó detenido. El Gobierno lo extraditó más tarde a Estados Unidos, pero la reacción de su grupo y del resto de sus hermanos el día de la captura sitió de nuevo la ciudad, con más bloqueos y balaceras. La población no se recuperaba aún del susto de aquello, cuando llegó la guerra de este año.
“Esto de ahora es como 70 culiacanazos”, dice Taniyama, que hace unos días preparó un enorme aguachile en el centro de Culiacán, para tratar de levantar el ánimo a la ciudad y visibilizar la tragedia de la rica escena de bandas musicales locales, desocupadas estos días, sin fiestas que amenizar, instaladas en esquinas y cruces de calles, pidiendo la voluntad a los automovilistas. “El que tiene dinero se ha ido y el que se queda, no tiene, entonces, la economía”… El chef no acaba su frase. Un par de lágrimas asoman por sus ojos, como si hubiera abierto una puerta y viera todo el horror, concentrado, de golpe. “Ver tanta negatividad te tumba”, añade.
Todo esto sucede, las charlas con Taniyama, con Irma, mientras el crimen sigue sembrando de muertos la ciudad. Miles de vecinos de Culiacán se han suscrito a canales de WhatsApp donde los administradores cuelgan información y propaganda de lo que (supuestamente) ocurre. Mientras Taniyama habla, llega, por ejemplo, la imagen de un cuerpo medio quemado, aparecido a cinco minutos de su restaurante, en Isla Musala, en la ribera del río Tamazula, una zona rica, en expansión. Es el mismo paraje donde el gobernador, Rubén Rocha, salió a pasear a inicios de septiembre, en los primeros días de guerra, paseó que compartió en sus redes.
Bomberos apagan el fuego de una casa que fue atacada a balazos y quemada en Culiacán el 25 de noviembre.Gladys Serrano
El vídeo del mandatario, de apenas 10 segundos, parecía una forma de mostrar que los enfrentamientos a balazos del día anterior, que dejaron dos militares heridos, bloqueos en varias zonas, la suspensión de clases y una sensación de terror generalizada, eran cuestiones pasajeras. La insistencia estos días para entrevistar al gobernador Rocha, o al secretario de Seguridad estatal, Gerardo Mérida, han recibido una amable y constante negativa, en forma de frases tipo, “deja le insisto”. Al final, ni uno ni otro se han sentado a hablar con este diario.
Policías y policías
Solo unos pies se salvaron del fuego. Dos, concretamente. Reinalda Pulido, cabeza de uno de los colectivos de familiares de personas desaparecidas del centro de Sinaloa, los custodia. “Es que antes de que mi hijo desapareciera, le compré unos huaraches como esos, cruzados”, señala, mirando los restos de la hoguera. Neto, su hijo, lleva cuatro años desaparecido. “Fue a comprar tortillas, llegó una patrulla de la municipal y se lo llevaron. Yo conseguí 10 cámaras de seguridad que lo prueban y además apareció una testigo que reconoció la foto de él y dijo que la policía estatal había participado también. Pero la fiscalía ha desaparecido toda esa información”, explica.
Todos implicados, policía estatal, municipal, fiscalía… El caso Pulido ilumina los nudos de complicidad criminal en Sinaloa. Policías que trabajan con, para o como criminales. Su historia refleja otras escuchadas estos días, siempre con agentes de por medio. Pero el problema es mayor. Los ataques contra las corporaciones han sido igualmente una constante en estos meses de guerra. Este viernes, por ejemplo, criminales atacaron dos patrullas de la estatal en la capital. Las autoridades políticas tratan de encontrar soluciones inmediatas, para imponer la percepción de que mantienen el control y que la situación mejorará. Pero como en cualquier tema, las cosas no son tan fáciles.
“Yo llevaba más de 20 años en la corporación”, dice el policía. La charla transcurre en el patio de su casa. En la tele, un predicador muteado habla con gestos muy seguros de cuestiones celestiales. Por la calle, de tierra, pasan perros solitarios de vez en cuando, algún niño. “Tenía vocación, la cosa es que los ascensos, casi todo el tiempo, es por conocidos. O sea, la convocatoria por ascender la hacen, pero funciona como le digo”, argumenta. El agente, que pide mantener su identidad bajo resguardo, protesta por su despido de la policía de Culiacán, que considera injusto. A mediados de noviembre, cuando faltaba ya poco para su retiro, le dieron de baja por “no acreditar los controles de confianza”. El agente concluye: “A mí se me hace que el jefe debía entregar números. ¿Hay que correr a 150, a 200? Córranlos”.
Fue una de las noticias de las primeras semanas de la guerra. A finales de septiembre, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) intervino la policía de Culiacán. Desarmó a sus más de 1.000 policías, con la excusa de revisar pistolas y fusiles, alimentando las sospechas de corrupción sobre la corporación. Con el paso de las semanas, el Gobierno estatal anunció que los agentes serían sometidos a controles de confianza entre finales de noviembre y principios de diciembre, en las instalaciones de la Sedena, en Ciudad de México. También dijo que alrededor de 100 agentes habían preferido no someterse a los controles. La sugerencia, evidente, es que los que se negaban seguramente escondían algo y, por tanto, era mejor que dejaran la secretaría.
Reinalda Pulido y su hijo observan los cuerpos de dos personas calcinadas en la sindicatura de Costa Rica, Culiacán.Gladys Serrano
Después de mostrar sus credenciales, su licencia de armas y su historial, el policía anónimo asegura que a él le metieron a la fuerza en ese grupo de 100, que nunca se negó a realizar los controles de confianza –”hasta ya había metido mis papeles”– y que si le dieron la baja fue para ahorrarse el dinero de la jubilación. La coyuntura, explica, favorecía movimientos así por parte de la policía local. Su experiencia no es única. Al cabo del rato llega a la casa un compañero en situación similar. Este último llevaba algo menos de 20 años en la corporación, pero desde hacía cuatro pasaba mucho tiempo de baja médica. “Es por unas amenazas que recibí”, explica, sin dar más detalle. Desde entonces, el agente necesita tomar ansiolíticos todos los días. Y ahora le han despedido por el mismo motivo que al primero: los controles de confianza. Más que corrupción, los dos encajan perfectamente en la imagen de juguete roto, con sus heridas de guerra, físicas y mentales.
Uno de los problemas de esta guerra es el clima de sospecha instalado sobre todo y todos. No es que no haya policías corruptos en Culiacán, los hay. Incluso es posible que los dos de arriba lo sean. Pero es un problema que trasciende a la corporación local y que atañe a la policía estatal y la fiscalía. Las sospechas de corrupción opacan además otras partes del asunto, la cantidad de ataques que se registran contra agentes de todo ámbito, en esta guerra y las anteriores. Solo en las últimas semanas de noviembre, el subdirector de la policía local, Benjamín Villarreal, fue asesinado a balazos en una cafetería en Culiacán. Días más tarde, la familia de un comandante de la estatal, Francisco Verástica, denunció su desaparición. El cuerpo del agente apareció poco después. Le habían clavado una cartulina con un cuchillo en el tórax. En la cartulina había un mensaje, que decía: “Dejen de traer dos cajas y si agarran un marrano no lo suelten. Todo sale, faltan más”.
El mensaje denunciaba que el comandante habría estado recibiendo dinero de las dos facciones en pugna del Cartel de Sinaloa, asunto que no se ha probado. Sea como sea, el crimen lee a las corporaciones como parte del juego bélico, más allá de las peculiaridades de cada agente. Aunque a veces, las sospechas se confirman. El caso más evidente apunta a la gran traición de julio, cuando Joaquín Guzmán López secuestró al Mayo Zambada en Culiacán, y lo llevó a Estados Unidos en una avioneta. Fue todo muy confuso, pero con el paso de los días quedó claro que la Fiscalía del Estado había tratado de ocultar parte de lo ocurrido ese día, como las circunstancias del asesinato de un influyente político local, Héctor Cuén.
La dependencia señaló que Cuén, antiguo alcalde de la ciudad y diputado federal, había muerto asesinado la noche anterior al secuestro, en una gasolinera, en un intento de robo, pero El Mayo Zambada, primero, en una carta enviada ya desde la cárcel en EE UU, y la Fiscalía federal, después, corrigieron y dijeron que Cuén había sido asesinado en el mismo lugar al que Guzmán López había convocado a Zambada, en Huertos del Pedregal, donde luego fue secuestrado. En su carta, Zambada mencionaba además a dos integrantes de su escolta, que le habían acompañado ese día. Uno era agente en activo de la fiscalía local y otro lo había sido años atrás. Los dos siguen desaparecidos.
Un policía estatal resguarda la zona donde una casa fue quemada y atacada a balazos en Culiacán.Gladys Serrano
La evidente implicación de la Fiscalía en este asunto refleja casos parecidos en el resto de corporaciones, algunos más evidentes que otros. En estos días, los canales de WhatsApp mencionaron varias veces un presunto grupo que funciona al interior de la policía local, Fuerzas Especiales Julieta, que trabajaba supuestamente para Los Chapitos. Un agente de la policía de investigación de la fiscalía local, que accedió a hablar en condición de anonimato, dice que grupos como ese existen, igual que existen en la misma fiscalía o en la policía estatal. “Uno trata de hacerlo bien, pero a veces topas con un comandante que no y pues no. Otras veces es el mismo policía el que llega y mira cómo sacar dinero”, señala.
19 muertos: Plan de Oriente
El sol declina sobre el ejido Plan de Oriente, un poblado al este de Culiacán, no muy lejos de Carrizalejo. La gente transita con aparente normalidad a orillas de la carretera, como si todo hubiera sido siempre tan tranquilo. Pero no lo ha sido. La noche del lunes 21 de octubre, militares mataron en una de estas casas a 19 personas, presuntos integrantes de un grupo criminal, y detuvieron a su jefe, Edwin Antonio Rubio, alias El Max o El Oso. No hubo heridos. El Gobierno informó de lo ocurrido como si fuera cualquier cosa. Como si la prensa no hubiera divulgado, justo por esos días, un video de un evento en Culiacán, en que soldados parecían perdonarle la vida a un muchacho, en plena calle, solo porque uno de los uniformados se daba cuenta de que los estaban grabando.
El chorro de novedades de la guerra sepultó pronto lo sucedido en el ejido. Nadie lo cuestionó. El Gobierno de Claudia Sheinbaum apenas empezaba, un nuevo equipo de seguridad se ponía al frente de los controles y las cosas en Culiaćán no estaban para reflexiones sesudas. Pero el operativo revelaba varias cosas. Por un lado, sugería un cambio de dinámica en los operativos militares y de la estrategia de seguridad en general, reorientada, al parecer, a postulados de mano dura. Y por otro, exigía una explicación a la enorme desproporción entre el número de muertos y heridos, 19 a 0, resultado que cualquier académico que haya estudiado el desempeño militar en tareas policiales, estaría colocando en lo más alto de su lista de ejemplos a analizar.
La guerra en Culiacán tiene este tipo de efectos. Las fronteras entre lo aceptable y lo execrable se difuminan. Las jerarquías colapsan, las rutinas se pulverizan. La gente de repente se informa por canales de WhatApp y consume fotos de muertos como vídeos de Tiktok, siempre a la espera de otro, de uno más, del siguiente. Han pasado cosas en estos meses en la ciudad que, en otras condiciones, habrían generado, al menos, algo de debate, una pequeña conmoción. Pero la guerra traga, en un constante ejercicio circense, más restaurantes quemados, más casas vandalizadas, más cuerpos arrojados al espacio público. Con 30 o 40 actualizaciones al día, lo que ocurrió ayer por la mañana es pasado remoto.
Entonces, en medio de tanta cumbia mental, aparece el hombre de la gorra, en una de las calles del ejido. Hay árboles a su alrededor, casas también, y un piso de tierra. Su rostro tiene forma, sus ojos, color. Pero cualquier detalle que abunde en su identidad podría traerle problemas, así que se queda como el hombre de la gorra. Por el lugar del que viene, por las señas que han compartido los vecinos, podría saber algo de lo que ocurrió aquel día. Un perro le ladra y él se espanta. “Lo voy a tener que matar”, dice en un susurro casi inaudible. “Mire”, dice ante la avalancha de preguntas, “los carraquearon”. Y entonces levanta las manos y hace como que dispara con su fusil de mentiras, sobre una barda de mentiras.
El hombre de la gorra vive y trabaja cerca de la casa donde mataron a los 19, los límites entre las calles del ejido y un área amplia de campos de cultivo. “De pronto llegaron los boludos”, explica, en referencia a los helicópteros artillados del Ejército. Dice que los vio y escuchó desde su trabajo, el lunes 21 de octubre por la noche, y que, a la vez, vio soldados por la calle. Cuenta que se echó a correr para llegar a casa pero que, cuando vio que había soldados apuntándole, empezó a gritar que no disparasen. El hombre de la gorra consiguió volver a su casa. En el camino, dice, vio por lo menos a un militar con “una minimi”, una ametralladora capaz de disparar cientos de balas por minuto, tirando al grupo criminal por encima de la barda de la casa donde se escondían, sin mirar.
“Los otros tiraron también balazos, pero poquitos”, añade el testigo. También dice que, en realidad, a él le salvó su hijo, porque cuando empezó a gritar a los soldados que no disparasen, él dijo que tenía a un niño con él. Uno de los militares le pidió entonces una prueba: “Saca al niño”. Él lo sacó y así, piensa, se salvó. El perro le ladra de nuevo y él se espanta otra vez y hace como que agarra una piedra del suelo. “Ya me enredé, ya hablé mucho. No puedo hablar”, dice, con el perro en el rabillo del ojo. Y como ha llegado, se va.
Cinco semanas después de aquello, aún hay militares custodiando la calle que da a la puerta delantera de la casa. Cuando ven a los forasteros, cortan el paso y dicen que no se puede pasar. El teniente al mando dice que para ingresar, en caso de que se pueda, primero hay que preguntar a la Novena Zona Militar, cuartel general del Ejército en Sinaloa. Por la noche, el responsable de comunicación de la Zona dice que el Ejército no tiene resguardada ninguna calle en el ejido Plan de Oriente y que el paso es libre. Al día siguiente, para evitar problemas, la ruta elegida rodea por atrás el lugar de los hechos.
Por entre los agujeros de la barda perimetral de la parte trasera, aún se observan los restos de la matanza. Hay dos zonas principales con impactos de bala, dos paredes, una más cercana a la entrada y otra más escondida. En el suelo hay cobijas, restos de ropa y la jaula vacía de un perro. A diferencia de lo que decía ayer el hombre de la gorra –la historia de la minimi tiroteando por encima de la barda– los agujeros en las paredes sugieren más bien que los disparos se produjeron de frente, y no desde arriba de la barda principal, que habría obligado a los soldados a tirar en diagonal. La falta de explicaciones oficiales sobre lo ocurrido alimenta la incertidumbre y el hombre de la gorra ya no aparece por ningún lado.
Ya de vuelta, en la noche lunar de Culiacán, tan extraña y silenciosa, el agente de la fiscalía local mencionado arriba, el que hablaba de las corruptelas en los cuerpos de seguridad, dice lo que sabe sobre este caso. La fiscalía local solo intervino en apoyo de la federal, pero aún así… “Los fusilaron”, dice sin duda alguna. “Pero ellos también tiraron”, añade, en referencia al grupo criminal, que el Gobierno ha vinculado con El Mayo Zambada. “La cosa fue así, los guachos”, dice, en alusión a los militares, “llegaron por tierra, por una llamada anónima, y cuando vieron a lo que se enfrentaban, pidieron apoyo aéreo. Entonces llegó el boludo. Los del Max le tiraron al boludo, pero luego se rindieron y ahí les fusilaron”, explica.
Un auto quemado tras un enfrentamiento a las afueras de Culiacán.Gladys Serrano
Es difícil entender qué pasa, cómo encaja cada uno de los hechos narrados, la muerte de los 19, el tiroteo en La Bandera, los policías asesinados, los cuerpos encontrados aquí y allá, en el movimiento, la lógica y las dinámicas de los bandos enfrentados, autoridades incluidas. El veterano político local mencionado en la primera parte señala que la facción del Mayo ha ido rodeando Culiacán estos meses. “Toda la pelea ha sido en el área de Los Chapitos. Cuando se dieron los culiacanazos, el grupo del Mayo pudo darse cuenta de dónde salieron los apoyos de ellos. Ahora, lo que han hecho es aislar esos espacios, El Dorado, Cosalá, San Ignacio, Elota, Mazatlán”, todo poblaciones de la zona sur. “El objetivo es evitar que lleguen refuerzos a Culiacán”.
Tanto él, como el agente de la fiscalía, igual que varios periodistas consultados estos días, coinciden a grandes rasgos en el diagnóstico. El agente de la Fiscalía dice que “los Chapitos ya no tienen jefes de pistoleros”, tras la muerte de Raúl Carrasco, alias Chore, en otro enfrentamiento con el Ejército, al sur de Culiacán, en junio, y la captura, hace un año, de su jefe de seguridad, Néstor Pérez, alias Nini. “Lo del Max no fue tan importante en cambio para Los Mayos. Tienen a 20 así, uno por cada pueblo”, zanja.
Cinco muertos: agronomía
La señora Irma se ha puesto a ver su Instagram en Altata. En las stories, ha aparecido un texto que ha escrito una de sus meseras, que vive en La Bandera, donde hubo tiroteos cuando una caravana de vecinos de Culiacán trataba de llegar a la costa para comer. “Tener que evacuar tu casa por narco pandemia”, escribe. “Tengo miedo (…) Ya no son solo las detonaciones por arma de fuego, están pasando a nuestras casas a revisar que no haya personas que no sean integrantes de la familia, revisan la privacidad de los celulares y están pidiendo que nos mantengamos normales. ¿Cómo mantenernos normales ante esta situación? (…) Los del Ejército solo entran unas horas al rancho y se retiran, mientras que en la noche es un caos, una pesadilla”, zanja.
Da que pensar. Sobre ese régimen de terror impuesto por la guerra, sobre la evidente incapacidad de las autoridades para cambiar las cosas o para no empeorarlas… En un informe reciente del Sistema de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno del Estado, los autores recogen frases de menores de 15 años, algunos de nueve y 10, tras el segundo culiacanazo, cuando los militares detuvieron a Ovidio Guzmán en Jesús María, una comunidad media hora al norte de Culiacán. Fue un operativo al más puro estilo Hollywood, con helicópteros artillados y soldados en columna de asalto. Van algunas de las frases: “Me gustaría que repararan mi casa porque el helicóptero le hizo hoyos al techo”; “Quisiera que hubiera más policías, más seguridad y desaparezca todo lo malo”; “Que se vayan el Ovidio Guzmán y los malandros”; “Que se vayan los militares porque los niños y niñas los ven y se ponen a llorar”.
Gorras alusivas a los grupos criminales de Culiacán en un centro comercial de la ciudad.Gladys Serrano
El instagram de la señora Irma se cuela de vuelta en la conversación horas más tarde, por otra de las imágenes que ha enseñado, la foto de una ficha de búsqueda de un muchacho que desapareció la noche anterior. No había muchos detalles, solo su nombre, Kevin Horacio Acosta, de 31 años, una foto y un número de teléfono con lada de Navolato, entre la ciudad y la playa. El número da señal y enseguida contesta un señor, que se presenta como Horacio Acosta, el padre del desaparecido. Dice que está en la sede de la Fiscalía y que sí, que podemos llegar y hablar con él. Media hora más tarde, ante una segunda llamada, el señor explica que se ha movido a las oficinas del Servicio Médico Forense (Semefo), a dos cuadras, todo en las afueras de Culiacán.
Hay mucha gente en el Semefo esta tarde, entre familiares de personas fallecidas, funcionarios y trabajadores de funerarias. Horacio Acosta no integra ninguno de los grupos, al menos de momento. Está sentado en una banca con los de las funerarias, aunque no habla con ellos. Cuenta entonces que es maestro desde hace 35 años, que tiene cuatro hijos y Kevin es el mayor, que forma parte de la Central Mexicana de Alcohólicos Anónimos y que todos los días asiste a las reuniones de su grupo, en Navolato. “Yo anoche llegué a casa a eso de las 9.15, después de la reunión”, cuenta. “Mi esposa me dijo que Kevin se acababa de ir. Casi todos los días él venía”, añade. El hombre quería hablar con su hijo y pedirle que le recomendara un mecánico. Su carro “andaba fallando”.
En esas estaba, pensando si le llamaba o mejor lo dejaba para el día siguiente, cuando llegó su nuera, Pamela. “Mi otro hijo le abrió. Ella entró corriendo y ya empezó a gritar, ‘¡suegro, suegro, se llevaron a Kevin!”. Pamela relató que, minutos antes, cinco hombres encapuchados, armados, habían llegado a su casa, habían saltado la barda y habían empezado a romper las rejas y los cristales de las ventanas, exigiendo entrar. Ellos, pensando que igual así se calmaban, abrieron. Los hombres entraron y les sometieron. La pareja tenía con ellos a su bebé, de cuatro meses. “Esculcaban todo”, explicaba Pamela, “buscaban armas”. Los asaltantes tomaron las llaves del carro para buscar armas allí también, pero como tampoco encontraron, las arrojaron al interior de la casa. Pamela tardaría horas en encontrarlas, en medio de tanto desorden.
Minutos más tarde, los hombres se fueron y se llevaron a Kevin con ellos. Después de escuchar todo aquello, Horacio Acosta llamó al 911 y contó lo que había sucedido. El operador le instó a acudir a la Fiscalía al día siguiente para presentar la denuncia formalmente. Mientras tanto, la familia publicó la ficha de búsqueda en sus redes sociales. En la mañana, el plan era ir a la Fiscalía, pero a eso de las 9.00 recibieron la llamada de una funeraria, preguntando si acaso su hijo no sería uno de los cinco cadáveres que horas antes habían aparecido en la Facultad de Agronomía, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, en la ciudad. Acosta y su esposa corrieron al Semefo, con los de las funerarias. Vieron las fotos que les mostraron. “Yo no sabía si era o no, mi esposa decía que no”, dice el hombre.
Las fotos. Cinco cuerpos tirados, alguno con el pantalón bajado, arrancados de su dignidad. Eso vieron Horacio Acosta y su esposa. Impactados, olvidaron ir a la Fiscalía y volvieron a Navolato. No estuvieron mucho en casa. “A la una volvimos, para preguntar por esos cuerpos, pero nos dijeron que iban a tardar en identificarlos”. Entonces decidieron esperar de vuelta en el Semefo.
Cinco cuerpos encontrados frente a la Facultad de Agronomía en Culiacán.José Betanzos Zárate (CUARTOSCURO)
Antes de que el señor Acosta empezara a narrar los hechos, su esposa ha entrado a la morgue, a ver si el joven es uno de los cinco. Y justo ahora, la mujer sale por la puerta del centro y se queda viendo a su marido, con la mirada perdida. Acosta calla de pronto y la mira de vuelta; tarda unos segundos en reaccionar. Camina hacia ella y, antes de que se digan nada, los dos rompen a llorar, y son aullidos lo que se escucha, una cosa tan íntima y a la vez tan terrible, tan definitiva, que nadie dice nada más, ni se hacen más preguntas, ni hacen falta más respuestas.
“¡Cómo le llamamos a esto!”, grita el hombre, un edificio derrumbándose allá en medio. “¿Cómo voy a vivir así? ¡Con odio!”, escupe. “Esta guerra va a acabar con todos, con muchas familias, está dejando muchos huérfanos”, solloza. Luego ya solo son abrazos, palabras deshilachadas, una despedida callada. Al cabo del rato, fuera ya del Semefo, los canales de whatsapp vomitan su propia parafernalia informativa. En varios han colgado un vídeo donde aparece, supuestamente, otro de los cinco muertos de agronomía, un muchacho con playera azul, golpeado, disfrazado a la fuerza con un sombrero y las letras “MF” pintadas en la cara, en referencia al Mayito Flaco, uno de los hijos del Mayo Zambada, punta de lanza de su facción. Sus captores le preguntan por el asesinato de unos policías de Navolato. Él da nombres, pero ninguno de los que da es el de Kevin.
La segunda parte de ese video de adoctrinamiento criminal muestra unos cuerpos en la oscuridad. Parece que están tirados en el suelo, pero aún se mueven. De parte de los que graban, alguien empieza a disparar. El resplandor de las explosiones permite ver los hierros de la barda de la facultad de Agronomía. La escena final de la cinta cambia de nuevo el tono y enfoca una cartulina con un mensaje: “Para los que sigan queriéndose meter a Culiacán. Atte: La Chapiza”.
SANTO DOMINGO.- El presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios, Persio Maldonado, opinó que el Gobierno Dominicano adolece de un “déficit comunicacional”, que no es más grave porque el presidente Luis Abinader hace en su rueda de prensa de los lunes lo que deberían hacer sus funcionarios.
“Yo creo que el gobierno ha adolecido, y eso se ha ido profundizando, de una especie de déficit comunicacional, y creo que no está en peor situación porque el presidente salva mucho ese déficit”, dijo.
Entrevistado por Héctor Herrera Cabral en el programa D´Agenda, que cada domingo se difunde por Telesistema canal 11 y TV Quisqueya para los Estados Unidos, opinó que el Gobierno sería mucho mejor si tuviera más ayuda con una comunicación estratégica más clara.
VE HUBO ERROR CON REFORMA FISCAL
Maldonado dijo que uno de los principales errores de este segundo mandato de Abinader fue la forma en que intentó aplicar una reforma fiscal.
“Aquí todo el mundo estaba claro de que se necesita hacer unos ajustes para corregir un problema viejo que tiene la República Dominicana, que es la reestructuración fiscal, de un presupuesto deficitario, gastando más que lo que ingresa, pero ese intento de reforma le afectó el inicio de su segundo gobierno”, recalcó.
Consideró que la manera en que fue retirada la reforma dio una sensación negativa. .
A su juicio, fue positivo el mensaje que el pasado domingo ofreció el Presidente, el cual fue una combinación de rendir cuentas de los primeros cien días y de animar las festividades navideñas.
NOTICIAS FALSAS
Por otra parte, Maldonado, quien es direcor del periòdico El Nuevo Diario, declaró que es válida la preocupación expresada recientemente por el presidente Abinader de que las noticias falsas (fake news) son un peligro para la institucionalidad democrática.
Opinó que el desafío actual es el de fortalecer una comunicación creíble. “Es algo que en los foros internacionales, como los de la Sociedad Interamericana de Prensa, se discute mucho . Yo digo que el principal antídoto del fake news es la transparencia, y la noticia oportuna”, argumentó.
A su juicio, siempre ha habido noticias falsas pero ahora hay una realidad tecnológica que permite que las mismas se reproduzcan a una velocidad extraordinaria.
Maldonado indicó que el Instituto Tecnológico de Massachussets hizo un estudio sobre el Twitter, actual X, el cual comprobó que las noticias falsas se reproducen 70 veces más que las verdaderas. Después de eso, agregó, Twitter pasó a mano de un poder económico y político distinto, el de Elon Musk, el colaborador más cercano de e Donald Trump, quien tiene por demás una actitud antiprensa.
“Imagínate el riesgo que tienen las democracias si adoptan una actitud de preocupación, pero de no transparencia”, enfatizó. A su juicio, el mayor desafío de las instituciones públicas y privadas es la transparencia”.
LEY QUE CREABA LA DNI
Dijo que la ley que creaba la Dirección Nacional de Inteligencia, recién anulada por el Tribunal Constitucional, nunca debió salir de un gobierno presidido por un demócrata, como lo es el presidente Abinader.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que el presidente abandonó el país en las primeras horas de este domingo.
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Los rebeldes islamistas sirios que hace apenas 11 días iniciaron una ofensiva contra el gobierno de Bashar al Asad anunciaron su entrada en Damasco en la madrugada de este domingo (08.12.2024), mientras se reportaban intensos tiroteos y explosiones en la capital del país árabe.
Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos afirmó el domingo que el presidente Bashar al Assad había abandonado el país, tras perder franjas de territorio ante una ofensiva relámpago de los rebeldes.
El jefe del Observatorio, Rami Abdel-Rahman, declaró a las agencias afp y dpa, citando a autoridades en la capital de Siria, que “Assad abandonó Siria por el aeropuerto internacional de Damasco antes de que las fuerzas de seguridad del ejército abandonaran” las instalaciones.
Una pancarta gigante del presidente sirio Bashar Assad cuelga de la fachada de un edificio, mientras los peatones caminan por las calles vacías de Damasco la noche del sábado 07.12.2024.Imagen: Omar Sanadiki/AP/picture alliance
En tanto, la agencia británica Reuters informó que “miles de sirios en coches y a pie se congregaron en la plaza principal de Damasco, saludando y coreando ‘Libertad'”.
Rebeldes entran en la capital
“Nuestras fuerzas comenzaron a entrar a Damasco”, publicó en Telegram el movimiento rebelde sirio Hayat Tahrir al Sham (HTS), que previamente había tomado otras ciudades estratégicas, como Homs y Daraa.
Previamente, una fuente cercana al movimiento libanés Hezbolá anuncíó que el grupo había retirado a sus fuerzas del entorno de la capital siria y la zona de Homs, ante la ofensiva rebelde contra su aliado, el presidente al Asad.
Hezbolá “instruyó a sus combatientes en las últimas horas a retirarse de la zona de Homs y algunos se trasladaron a Latakia (en Siria) y otros a la zona de Hermel, en Líbano”, dijo la fuente a la agencia AFP.
Líder islamista proclama “victoria” sobre al Aasad
Más tarde, Abu Mohamed al Jolani, líder islamista de la coalición insurgente que arrebató Damasco a al Asad, proclamó la victoria.
“Oh, mis hermanos revolucionarios rezad a Dios para agradecerle por la victoria que nos ha dado a través de vuestros brazos”, aseguró en un comunicado.
“Entrad en Damasco con modestia, tratad bien a vuestro pueblo y a vuestra gente. Debéis ser los mejores soldados, como os ha descrito el enviado de Dios”, afirmó en el mensaje, en el que añadió que deben “proteger las instituciones públicas y sus propiedades, ya que son propiedad del pueblo”.
“Vamos a completar juntos y dibujar la imagen de la victoria de la revolución más grande que ha conocido la historia”, aseguró.
Los insurgentes declararon hoy Damasco “libre” del presidente Bachar al Asad tras 11 días de ofensiva iniciada por una coalición liderada por el grupo islamista Organismo de Liberación del Levante, junto a otras facciones respaldadas por Turquía para derrocar al gobierno sirio.
Miles de presos liberados
Los rebeldes liderados por islamistas iniciaron su fulgurante ofensiva el 27 de noviembre, y tomaron la capital en un vuelco inesperado de la guerra civil que se inició en 2011.
Al llegar a Damasco, los rebeldes ingresaron a la cárcel de Sednaya, un centro de represión del régimen de Asad, donde abrieron las puertas para soltar a miles de presos.
El gobierno de al Asad contó durante años con el respaldo del Hezbolá libanés, cuyas fuerzas se retiraron de Damasco, según una fuente citada por el Observatorio.
gs (dpa, afp, reuters, efe)
Rebeldes anuncian en televisión la liberación de Damasco
Los insugentes entregaron su primer mensaje a los ciudadanos sirios informando sobre la apertura de las cárceles donde se encontraban miles de prisioneros encerrados por el anterior régimen.
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Entrada de insurgentes a Damasco y celebración por caída de al Assad.Imagen: Omar Sanadiki/AP/dpa/picture alliance
Los insurgentes sirios irrumpieron este domingo (08.12.2024) en la televisión oficial siria y anunciaron públicamente que “liberaron” la ciudad de Damasco. Ha “caído el tirano Bashar al Asad” y se han “liberado a todos los oprimidos de las prisiones del régimen”, anunciaron en lo que es el primer mensaje que la Sala de Operaciones de Damasco de los insurgentes envía a los ciudadanos de Siria.
“La Sala de Operaciones de Damasco pide a los ciudadanos preservar las propiedades del país sirio libre”, dijo el miembro de las fuerzas rebeldes que entregó el mensaje por televisión, rodeado de otros ocho hombres vestidos de civiles. “Que Siria viva libre para todos los sirios en todos sus segmentos”, dijo en el minuto de aparición.
Horas antes, Abu Mohamed al Jolani, líder islamista de la coalición insurgente que arrebató a Al Asad la capital Damasco, proclamado la victoria de los insurgentes mediante un comunicado. Los rebeldes dijeron poco después que las instituciones públicas en Siria permanecerán bajo la supervisión de Al Jalali hasta que sean “entregadas oficialmente”.
El programa Supérate anunció este sábado el inicio de la segunda etapa del Bono Navideño, también conocido como «La Brisita Navideña», una acción del Gobierno dominicano destinada a llevar apoyo económico y alegría a las familias más vulnerables del país durante la temporada navideña.
A partir de este domingo 8 de diciembre, brigadas de colaboradores de Supérate recorrerán comunidades puerta a puerta para entregar a los beneficiarios una tarjeta Mastercard del Banco de Reservas con un monto de 1,500 pesos dominicanos.
Supérate reiteró que los beneficiarios deberán activar la tarjeta llamando al número 809-920-2004 antes de utilizarla.
A continuación el comunicado íntegro
Supérate inicia segunda semana de «la brisita navideña» con entrega casa por casa.
El programa Supérate informa este sábado que durante la primera semana de distribución del Bono Navideño 2024 entregó 70% de su asignación (350 mil) en todo el territorio nacional; por tal razón, la segunda etapa será realizada casa por casa por personal identificado con las insignias de la institución.
En este sentido, se anuncia que a partir de este domingo 8 de diciembre, brigadas de colaboradores de Supérate iniciarán esta segunda etapa de llevar «la brisita navideña» que hace el gobierno a familias vulnerables, puerta por puerta.
Reiteramos que las y los beneficiarios de «la brisita navideña» recibirán una tarjeta Mastercard Banreservas con el monto de 1,500 pesos, que debe ser activada llamando al número 809-920-2004.
LOS ALCARRIZOS.- La Policía mató anoche a un haitiano y apresó a otro durante un alegado intercambio de disparos en el barrio Villa Linda.
El general Eduardo Escalante Alcántara, director regional en Santo Domingo Oeste, identificó a la víctima como el haitiano Dino Pierre (El Cojo), quien falleció mientras recibía atención médica en el hospital Vinicio Calventi.
Escalante Alcántara señaló que en poder del occiso fue ocupado un revólver calibre 38 que portaba sin documentos y que durante el hecho fue detenido José Luis Espinal Collado (Mocho), oriundo de la ciudad de Santiago de Los Caballeros. Ambos eran perseguidos por la comisión de diversos delictos.
Detalla la nota policial, que Espinal Collado fue detenido cuando intento escapara de los agentes por la calle principal a bordo del carro Toyota Camry de color azul placa A0710131.
Al revisar el vehículo, los agentes de la Policía hallaron una gran cantidad de herramientas utilizadas supuestamente para romper y robar en varios negocios.
El director regional dijo que la víctima y el detenido eran buscados por haber penetrado mediante rotura a robar a la farmacia GBC, en la calle Lebrón.
Carballo, España .- El dominicano José Luis Alvarado, alias Chelo el Regidor, fue asesinado a tiros en la noche de este miércoles cuando estaba tomando algo en la barra de en un local de hostelería de Carballo en el que se encontraban varios clientes.
Los hechos se produjeron en torno a las 20.00 horas en el bar Castro, ubicado en la Rúa Río Anllóns de este municipio coruñés, cuando dos individuos encapuchados accedieron al interior del negocio y dispararon al menos cuatro veces sobre la víctima, que falleció en el acto al impactar una de las balas en su cabeza. Tras ello, los asesinos, vestidos ambos con ropa oscura, huyeron del lugar en patinetes eléctricos.
Cámara de seguridad grabó a los asesinos
En las últimas horas ha trascendido en redes sociales el vídeo grabado por la cámara de seguridad del establecimiento en el momento de los hechos. En él se puede ver el interior del bar en el momento en el que entran los atacantes y se observa que había un niño que huye por la puerta junto a otras personas.
Al lugar acudió la Guardia Civil, la Policía Local y los servicios sanitarios, que certificaron la muerte del hombre. Las fuerzas del orden acordonaron la zona, en la que el suceso despertó una gran expectación.
Según trascendió en la mañana de este jueves, la víctima, de 33 años, es un hombre de origen dominicano que estaba siendo buscado por su país al contar con un amplio historial delictivo.
Chelo el Regidor, como así se le conocía, lideraba una banda que se dedicaba al secuestro de empresarios y otras figuras de cierto nivel adquisitivo para exigir el pago de un rescate por su liberación.
De esta manera gana fuerza la hipótesis principal que barajaron los investigadores desde el principio: que el asesinato se habría producido en el marco de un ajuste de cuentas.
Sobre la identidad de los autores del crimen, los vecinos de la zona de Carballo en la que se registró el suceso aseguran que en los instantes previos pudieron ver a dos encapuchados merodeando por la zona, pero por el momento no se ha podido esclarecer su identidad.
El Grupo de Delitos contra las Personas de la Policía Judicial de la Comandancia de A Coruña ha asumido la investigación de este crimen. Este equipo fue el encargado de investigar casos como el de Diana Quer, la joven de 18 años desaparecida en A Pobra do Caramiñal en agosto de 2016. Su cuerpo fue hallado en diciembre de 2017 y el caso concluyó con la detención de José Enrique Abuín Gey, conocido como El Chicle.
Además, el Grupo de Delitos contra las Personas asumió las pesquisas puestas en marcha tras el crimen de Elisa Abruñedo, una mujer de 46 años cuyo cuerpo fue localizado en las proximidades de su domicilio en Cabanas en septiembre de 2013 con diversas puñaladas y constatándose que había sido también violada.
En la zona fueron localizadas muestras de ADN que pertenecían al responsable de la violación y asesinato y que permitieron iniciar una minuciosa investigación que logró dar con el autor del crimen 10 años después, un hombre de 49 años, con identidad R.S.R, y vecino de Narón.
Otro de los casos en los que este grupo participó es el crimen de Asunta, la niña china cuyos padres adoptivos fueron condenados por su asesinato en Santiago de Compostela. En este caso, el equipo contó con la colaboración de miembros de la Unidad Central Operativa (Uco).
«Todas las líneas de investigación abiertas»
En declaraciones a los medios en Bergondo este jueves, la subdelegada del Gobierno en la provincia de A Coruña, María Rivas, ha explicado que en estos momentos «están todas las líneas de investigación abiertas».
Según ha indicado, la Guardia Civil «está con todos los trabajos de tomar testimonio a las personas que se pudieran encontrar en el lugar, así como revisar las cámaras y toda la información que les pueda permitir esclarecer lo sucedido e identificar a las personas responsables y tratar de localizarlas».
Además, preguntada por la víctima, se ha limitado a trasladar que se trata de un hombre de 33 años de edad, que era una de las cuatro personas que se encontraba en el interior.
El alcalde de Nueva York dijo el sábado que “la red se está cerrando” sobre el hombre sospechoso de asesinar a tiros a un alto ejecutivo de una compañía de seguros médicos antes de huir de la ciudad.
El alcaldeEric Adams afirmó también que los detectives conocían el nombre del sospechoso, del que difundieron una imagen el jueves y que lleva casi cuatro días prófugo.
Adams elogió “la forma en que (los investigadores) han podido seguir sus pasos para recuperar pruebas -algunas se conocen y otras no-, pero la red se está cerrando” y agregó que se va a “llevar a esta persona ante la justicia“, según informó The New York Post.
El viernes las autoridades habían informado que el sospechoso podría haberse ido de la ciudad y que trataban de identificarlo a través de un teléfono celular, una botella de agua, muestras de ADN y fotos de las cámaras de seguridad.
El supuesto autor del impactante asesinato por la espalda de Brian Thompson, el consejero delegado de UnitedHealthcare, una de las mayores compañías de seguros médicos de Estados Unidos, había llegado en bus a Nueva York el 24 de noviembre, probablemente procedente de Atlanta (Georgia, sureste).
Después se alojó en un albergue en el norte de Manhattan con una identidad falsa.
Adams había declarado a una televisión local que las investigaciones iban “por el buen camino“.
“Esta persona estaba con el rostro cubierto y utilizamos el trabajo policial a la vieja usanza para encontrar la foto que ustedes tienen”, dijo.
La foto en la que la persona buscada aparece sonriente habría sido tomada en la recepción del albergue cuando la recepcionista flirteaba con el supuesto asesino.
Se trata de un joven blanco que se esfumó en una bicicleta con dirección al Central Park tras abatir por la espalda al ejecutivo de 50 años cuando éste estaba a punto de entrar en la conferencia anual de inversores de la compañía en un céntrico hotel de Manhattan.
Departamento de Policía de Nueva York
El FBI, que asiste al Departamento de Policía de Nueva York, también publicó dos fotografías del sospechoso y ofreció una recompensa de 50.000 dólares por cualquier información que lleve a su captura.
Según las cámaras de seguridad, cuando salió del parque no llevaba la mochila gris claro con la que cometió el asesinato, pero la policía todavía no la ha encontrado, según el diario The New York Times.
En cambio, halló un teléfono en Central Park que se cree le pertenecía, así como una botella de agua, y analiza el ADN de objetos ubicados en el lugar del crimen.
Todavía se desconoce el móvil pero en los casquillos de bala encontrados en el lugar del homicidio había inscripciones como “retrasar” o “denegar”, palabras familiares para muchos usuarios de los seguros de salud en un país donde los servicios médicos no están al alcance de todos.
Poco después del asesinato, Tisch aseguró que “todos los indicios apuntan a que se trata de un ataque premeditado, planeado con antelación y dirigido contra un objetivo concreto”.
¿Actuó solo?
La policía no cree que sea un asesino a sueldo, aunque sí tenía experiencia con armas de fuego, utilizó un silenciador -poco habitual entre los profesionales del crimen-, probablemente actuó solo y sabía por qué puerta del hotel iba a entrar su objetivo.
El asesinato, lejos de generar indignación, ha provocado una cascada de mensajes críticos contra las compañías de seguros, en un país donde una larga enfermedad puede suponer la ruina para muchas familias.
UnitedHealth Group es una de las mayores compañías de seguros médicos en Estados Unidos, con 440.000 empleados.
El pasado año la división de seguros que dirigía Thompson, cuya remuneración se elevó a 10,2 millones de dólares, ingresó 281.000 millones.
En los últimos años, avivado por las redes sociales, se ha producido un fuerte aumento de amenazas contra ejecutivos y sus familias, en particular los de los sectores sanitario, biomédico y farmacéutico, según Chris Pierson, director ejecutivo de BlackCloak, una empresa de protección digital de ejecutivos, citado por el diario neoyorquino.
“Estados Unidos, Ucrania y Francia. Juntos en este día histórico. Reunidos por Notre Dame. Continuemos la acción común por la paz y la seguridad”, manifiesta en su cuenta de X
El jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, ha considerado que este sábado ha sido un “día histórico” tras haber reunido al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a los que ha pedido continuar “la acción común por la paz y la seguridad“.
En un mensaje en su cuenta de X, Macron se ha felicitado del encuentro que ha propiciado en el Palacio del Elíseo entre los tres: “Estados Unidos, Ucrania y Francia. Juntos en este día histórico. Reunidos por Notre Dame. Continuemos la acción común por la paz y la seguridad“.
Ese texto va acompañado de una imagen de los tres, que han estado durante algo más de media hora hablando, antes de participar en la ceremonia de reapertura de la catedral de Notre Dame, tras cinco años de restauración por el incendio que sufrió en abril de 2019.
En otro mensaje previo, Macron se ha referido a su entrevista cara a cara con Trump y ha insistido en los “desafíos” que tienen que superar juntos y en el “orgullo por la amistad” entre sus dos países.
El mensaje incluye también un breve vídeo del comienzo de la reunión de ambos dirigentes en el Palacio del Elíseo, que se ha desarrollado unas decenas de minutos antes del inicio de la ceremonia de reapertura de la catedral de Notre Dame de París, que es la razón de la presencia del presidente electo de Estados Unidos en Francia.
En ese vídeo, Macron decía estar “feliz de acoger en París al presidente electo, Donald Trump para la reapertura de Notre Dame cinco años después. Era presidente cuando la catedral se incendió”.
“Es un gran honor para los franceses“, añadía, antes de hacer notar la “solidaridad” que Trump había manifestado por el incendio de Notre Dame.
Trump, por su parte, ha destacado la “muy buena relación” que ha tenido con el presidente francés y explicado cómo los estadounidenses quieren y respetan a los franceses.
“Muy honrado de estar aquí”, le ha dicho a MacronTrump, que también ha manifestado su voluntad de trabajar con él y ha hecho notar que “el mundo parece que se está volviendo loco”.
Tras tres cuartos de hora de cara a cara, a la entrevista entre ambos se ha añadido el presidente ucraniano, que es también uno de los dirigentes que se encuentran en París para asistir a las ceremonias de la reapertura de Notre Dame
La Cancillería argentina advirtió que la situación de los seis venezolanos refugiados en la sede diplomática es “alarmante” y “grave”.
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El ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina exigió el sábado (07.12.2024) al gobierno de Venezuela encabezado por Nicolás Maduro que permita la “salida segura” de los seis opositores venezolanos refugiados en su embajada en Caracas.
La administración del presidente Javier Milei instó además a las Naciones Unidas, a la Organización de los Estados Americanos (OEA) y a todos los países a tomar “medidas firmes y urgentes” respecto de este tema.
“La vida de seis asilados enfrenta un peligro inminente”, advierte la cancillería argentina en un comunicado publicado en su cuenta oficial en la red social X, en el que expresa “su máxima preocupación ante la alarmante y grave situación” en su sede diplomática en la capital venezolana.
“Exigimos al régimen de Maduro la inmediata entrega de los salvoconductos que garanticen su salida segura. Hacemos un llamado a la ONU, la OEA y a todos los países para que adopten medidas firmes y urgentes. #SalvoconductoYa”, concluye el texto.
Seis colaboradores de la líder opositora venezolana María Corina Machado, incluida su jefa de campaña Magalli Meda, se encuentran refugiados en la misión diplomática argentina en Caracas desde marzo, acusados de “terrorismo”.
La embajada argentina en Caracas es custodiada por Brasil desde el 1 de agosto, cuando Venezuela rompió relaciones con Argentina por su postura sobre las cuestionadas elecciones en las que Maduro fue proclamado presidente reelecto en medio de denuncias de fraude.
Los refugiados denunciaron que las autoridades venezolanas cortaron hace 10 días el servicio eléctrico e impusieron restricciones para el paso de agua potable y alimentos.
Cinco presidentes piden publicar actas electorales
Mientras, los presidentes de Argentina, Javier Milei; Paraguay, Santiago Peña, y Uruguay, Luis Lacalle Pou, manifestaron su “extrema preocupación” por la situación en Venezuela y reafirmaron su compromiso con la “defensa y el fortalecimiento” de las instituciones democráticas.
En un comunicado publicado en la página oficial del Mercosur, los mandatarios detallaron que Bolivia y Chile se sumaron a dicho escrito ante la no publicación de los resultados desagregados de las elecciones del pasado mes de julio.