Stephen Miller asumirá como secretario general tras enojo de Trump por resultados de elecciones intermedias, según fuentes

Stephen Miller y Susie Wiles al margen de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el 22 de septiembre.Brendan Smialowski/AFP/Getty ImagesCNN —
Por Kevin Liptak, Kristen Holmes, Kaitlan Collins, Priscilla Alvarez y Adam Cancryn,
CNN
Susie Wiles, secretaria general de la Casa Blanca, dejará su cargo días después de las catastróficas derrotas republicanas en las elecciones intermedias, en una drástica reestructuración del personal de la Casa Blanca. Será reemplazada por Stephen Miller, colaborador de larga data del presidente Donald Trump y artífice de su agenda migratoria de línea dura.
Este movimiento es el primer gran cambio de personal tras las elecciones de mitad de mandato y se produce después de que Trump expresara su furia por la estrategia que llevó a los republicanos a perder de manera decisiva la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, según personas familiarizadas con el asunto.
Sin embargo, la decisión de ascender a Miller —uno de los arquitectos más poderosos y controvertidos del segundo mandato de Trump— al puesto de mayor rango en el Ala Oeste es señal de que el presidente no tiene intención de cambiar fundamentalmente su enfoque de Gobierno.

Trump dijo que Wiles pasaría a formar parte de su operación política y añadió que ella “ha realizado un trabajo excepcional”. Además, al salir de la Casa Blanca este viernes rumbo a un evento en Florida, elogió a Miller.
“Stephen ha sido fantástico y, a veces en la vida, hay que hacer cambios”, dijo Trump a los periodistas poco después de anunciar la reestructuración del personal.
“Él ha estado conmigo desde el principio. Entiende la situación, es muy hábil políticamente y es un muy buen hombre”, agregó.
Wiles presentó su renuncia la noche del jueves, según dos fuentes familiarizadas con el asunto, y el presidente anunció que el cambio entraría en vigor el lunes.
Trump, quien inicialmente parecía imperturbable ante los resultados de las elecciones del martes por la noche, se ha ido enfadando más a medida que observaba la cobertura de las históricas derrotas, según las personas familiarizadas con su reacción. Ese malestar se ha extendido por todo el Ala Oeste, que se ha visto cada vez más dividida en facciones durante los últimos días.
Trump manifestó su descontento con su equipo político desde una tensa recepción la noche de las elecciones en el Salón Este, según una de las personas familiarizadas con el asunto. Expresó con vehemencia que las profundas derrotas republicanas fueron resultado de la estrategia del equipo. Wiles figuraba entre las personas a las que Trump culpó de las pérdidas republicanas, señaló dicha fuente.
Al quedar claro que el presidente estaba descontento con ella, Wiles decidió renunciar, considerando que él debía poder elegir a alguien de su confianza para dirigir la Casa Blanca, según una fuente familiarizada con su pensamiento. Esa persona destacó que Wiles tuvo un año difícil en lo personal, debido a su diagnóstico y tratamiento de cáncer, y comentó: “No valía la pena que siguiera en un puesto en el que Trump dejaba claro que no la quería”.
Tras la debacle en las elecciones intermedias, Trump escuchó a varios aliados y colaboradores que le instaban a realizar cambios en su equipo de alto nivel en respuesta a las derrotas y segumentó que era necesario modificar el enfoque dentro del Ala Oeste, según una fuente con conocimiento del asunto. No obstante, la medida sorprendió a muchos miembros del Gobierno, y varios funcionarios de la Casa Blanca expresaron a CNN su preocupación por el resto del segundo mandato de Trump.
“Susie hace que todo funcione con precisión. No sé qué pasará a partir de ahora”, comentó un funcionario.
Otro aliado de Trump calificó la situación como una “pérdida catastrófica” para el presidente.
Miller, quien actualmente se desempeña como subsecretario general y ha sido el artífice de algunas de las prioridades más polémicas de Trump, ha ampliado su ámbito de actuación durante el último año para abarcar amplios sectores de la política interna y ha defendido una interpretación amplia del poder ejecutivo. Miller trabaja para Trump desde su primera campaña presidencial, iniciada en 2015.
Funcionarios del Gobierno que hablaron con CNN interpretaron el cambio como una señal de que la Casa Blanca estaba redoblando su apuesta por la política de mano dura del presidente en materia de inmigración, a pesar del creciente descontento público con las políticas del Gobierno. En los últimos días, Trump había consultado a sus aliados si consideraban que Miller sería una opción adecuada para reemplazar a Wiles, según una persona al tanto de las conversaciones. También mencionó al director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, como posible candidato, indicó dicha fuente.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth —a quien algunos sectores del Partido Republicano han intentado culpar de los resultados electorales de la formación debido a su liderazgo en la guerra con Irán— celebró la noticia; en una publicación en X, afirmó que Miller “nunca retrocede” y le expresó su apoyo.

Algunos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) expresaron su incredulidad, mientras que otros acogieron el cambio con satisfacción.
“Trump ha recuperado su espíritu MAGA”, comentó un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional.
CNN informó anteriormente que la influencia de Miller se hacía patente en las conferencias telefónicas diarias de las 10 a.m. con funcionarios del DHS; en ellas, exigía actualizaciones a las agencias y presionaba a los altos cargos cuyos resultados no eran satisfactorios. A menudo, los funcionarios respiraban aliviados cuando Miller dirigía su ira hacia otras agencias durante dichas llamadas.
La intensa presión de la Casa Blanca ha llevado a que las operaciones de control migratorio abarquen un espectro más amplio de detenciones, incluídas personas sin antecedentes penales.
El año pasado, Miller ordenó a los funcionarios del ICE cumplir con cuotas diarias de 3.000 detenciones migratorias, una cifra sin precedentes que a la agencia le costaba alcanzar. Tanto la Casa Blanca como el Departamento de Seguridad Nacional han negado reiteradamente la existencia de cuotas de detención.
Wiles declaró en X que servir a Trump fue “el honor de su vida” y que se sentía “orgullosa de haber formado parte de lo que hemos logrado juntos”.
“Aunque mi función pueda cambiar, mi compromiso con el presidente y con la misión nunca lo hará”, agregó.
Wiles es la última de una serie de mujeres de alto rango que dejaron el Gobierno de Trump y fueron reemplazadas por un hombre. Anteriormente, Trump prescindió de mujeres que ocupaban cargos como secretaria de Justicia, secretaria de Trabajo y secretaria de Seguridad Nacional, entre otros.
Antes de convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria general de la Casa Blanca, Wiles fue directora de campaña de Trump para las elecciones de 2024.
Recientemente anunció que había completado su tratamiento contra el cáncer de mama.
Trump tuvo cuatro jefes de gabinete durante su primer mandato. Wiles permaneció en el cargo más tiempo que cualquiera de ellos. Adoptó una estrategia que no buscaba alterar fundamentalmente la forma en que Trump desempeñaba su labor ni cambiar sus prioridades. En cambio, ella buscó valerse de figuras influyentes del entorno de Trump para dar forma a su agenda de Gobierno.
Trump, quien solía referirse a su principal colaboradora —conocida por su carácter firme y directo— como la “doncella de hielo”, insistió apenas el mes pasado en que ella permanecería en el cargo en el futuro previsible.
“Susie está aquí y seguirá aquí durante mucho tiempo”, declaró el 16 de octubre.
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