Quién era Jeff Gregory, el piloto del Learjet que se estrelló en Florida y dejó nueve muertos: aviador experimentado, padre y cristiano devoto

El testimonio de sus colegas y amigos reconstruye la vida de un hombre que encontraba en la familia y en Dios tanto como en el vuelo
PorJoaquín BahamondeSeguirEscucharPuntos claveResumenEl registro en video muestra los segundos previos al impacto del Learjet 60 en Greenacres (X/@michelleriveraa)
03 Nov, 2026
En las grabaciones de las últimas transmisiones de radio del vuelo, una voz masculina recita el Padre Nuestro mientras la aeronave cae.
Sus allegados están convencidos de que era la de Jeff Gregory, de 55 años, el piloto al mando del Learjet 60 que el domingo 1 de noviembre se estrelló en Greenacres, Florida, y dejó nueve personas muertas, informó AP.
La imagen que dejó Gregory entre quienes lo conocieron va mucho más allá de su rol en la cabina.
Thomas Noetzel, director de operaciones de Upper Jets —la empresa operadora del vuelo— y amigo cercano, lo describió como alguien cuya presencia “lo hizo mejor persona”.
En Gilbertsville, Pensilvania, donde vivía, lo recuerdan como esposo, padre y hombre de fe. En la aviación, como un profesional con décadas de experiencia y certificaciones de alto nivel.

Jeff Gregory, de 55 años, murió junto a los ocho ocupantes restantes cuando el vuelo chárter se desplomó sobre un barrio de Palm Beach County (@Rick Fleming)
Su trayectoria en la aviación
La Administración Federal de Aviación (FAA) tenía registrados a nombre de Gregory dos certificados: el de piloto de transporte aéreo y el de instructor de vuelo. Antes de unirse a Upper Jets, había trabajado para East Coast Jets, Inc., con base en Allentown, Pensilvania, entre 2016 y 2017.
April Honnen, directora de ventas de East Coast Jets, confirmó la identidad de Gregory entre las víctimas. “Estamos profundamente apenados al saber que el capitán Gregory se encuentra entre quienes perdieron la vida”, dijo en declaraciones recogidas por AP.
“Nuestras oraciones van hacia su familia, su compañera de cabina, los pasajeros y todos los afectados por esta desgarradora tragedia”.
El piloto contaba con las habilitaciones más altas que otorga la FAA para pilotos civiles en Estados Unidos (REUTERS/Giogio Viera)
La fe y la familia
Noetzel abrió una campaña en GoFundMe para la esposa e hijos del piloto. “Conocerlo me hizo mejor persona”, escribió en la plataforma.
El padre de Noetzel, Walter, también dejó constancia pública de su pesar. “Jeff era un hombre consagrado, concienzudo y profundamente creyente, con una genuina pasión por volar y un gran amor por el Señor”, publicó en Facebook.
“Su camino en la tierra puede haber terminado, pero me gusta pensar que ahora vuela entre los ángeles”.
Jeff Gregory junto a su esposa, en una imagen de archivo familiar (@jeffncheryl.corbingregory)
Los últimos minutos del vuelo
El Learjet 60 había despegado de Austin, Texas, con destino a las Bahamas. A las 12:50 del mediodía, el vuelo entró en zona de mal tiempo.
La copiloto, Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, le escribió a su novio: “Tengo turbulencia, tengo hielo”, de acuerdo con lo que su padrastro, Thiago Corteleti, contó al New York Post.
Minutos después alertó a los controladores aéreos que el hielo se acumulaba en la aeronave y que la turbulencia la sacudía más de 210 metros (700 pies) hacia arriba y hacia abajo.
En los últimos dos minutos, el tono de Filgueiras pasó de la calma al pánico. “¡Vamos a morir!”, gritó antes de que el avión golpeara el suelo.
Las imágenes tomadas instantes previos al impacto muestran que el estabilizador horizontal de la cola ya no estaba en su lugar.
La copiloto tenía 20 años y fue la voz que los controladores aéreos escucharon hasta el final, cuando el avión ya era incontrolable (EFE/ @itsnatfilg)
El miembro del Consejo Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) Tom Chapman afirmó el lunes que partes del avión probablemente se desprendieron antes de que tocara tierra.
El golpe abrió un cráter en el pavimento y desató un incendio de grandes proporciones. Los fragmentos del jet se dispersaron en un radio amplio. Alrededor de 600 vecinos permanecieron desplazados; solo una persona resultó herida en tierra.
Entre los pasajeros viajaban el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa, Helen Sharp, y sus dos hijos pequeños, tal y como confirmaron sus familiares.
La fuerza del impacto dejó una marca visible en el pavimento que los investigadores utilizan como punto de partida para reconstruir la trayectoria final del avión (Greg Lovett/USA Today Network via REUTERS)
Chapman indicó, en declaraciones a AP, que el clima será el eje central de la investigación del NTSB.
Un informe preliminar estará disponible en aproximadamente un mes, aunque la determinación oficial de la causa podría extenderse por más de un año.
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