
Tras la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Santa Cruz de la Sierra, la Administración de Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos informó que el delincuente ya estaba bajo su custodia. En un comunicado, la agencia estadounidense definió al criminal como “un Pablo Escobar de la era moderna”.
“La búsqueda ha terminado”, celebró la DEA en el comunicado en el que informaba que las autoridades bolivianas capturaron a Marset y lo entregaron a sus agentes, que se encargaron de escoltarlo hacia Estados Unidos tras su expulsión de Bolivia.
“Descrito como un ‘Pablo Escobar de la era moderna’, Marset se enfrentará a la justicia en Estados Unidos por los crímenes que se le imputan”, agrega el texto. También lo definen como “uno de los presuntos narcotraficantes más notorios de Sudamérica”.

Marset había ingresado hace casi un año a la lista de los fugitivos más buscados de la agencia antidrogas de Estados Unidos, que se había comprometido a “perseguirlo sin descanso y desmantelar su organización del narcotráfico”, expresó el administrador de la DEA, Terrance Cole. Informó que el uruguayo será juzgado en Estados Unidos por tráfico de cocaína y lavado de activos.
“Este arresto representa un paso significativo hacia una América más segura”, declaró Cole, y recordó que la agencia que administra se enfoca en “desarticular organizaciones criminales transnacionales y fortalecer la seguridad nacional al perseguir a los narcotraficantes de todos los niveles”.
“Las acciones de este fin de semana reflejan la dedicación de los hombres y mujeres de la DEA y el poder de las alianzas sólidas. Agradecemos la asistencia de las fuerzas del orden bolivianas para la captura de Marset. El renovado enfoque de la DEA en las alianzas y los esfuerzos de aplicación de la ley a nivel global continúa dando resultados para los estadounidenses”, señaló Cole en la declaración difundida.
Fue en mayo de 2025 que la DEA agregó a Marset a la lista de los más buscados y ofreció una recompensa por él de USD 2 millones. Esta decisión estuvo basada en una acusación formal realizada por el Distrito Este de Virginia que alegó que Marset es el líder de una organización de narcotráfico a gran escala, que traslada cocaína desde la región hasta Europea.
Marset está acusado de traficar cocaína en Bolivia, Paraguay, Brasil, Bélgica, los Países Bajos, Portugal y otros países. Además, según la acusación formal, el uruguayo utilizó instituciones financieras de Estados Unidos para blanquear millones de dólares procedentes del narcotráfico.
Tras su caída, el gobierno uruguayo de Yamandú Orsi celebró la noticia. El mandatario habló con su par boliviano, Rodrigo Paz, y lo felicitó por el operativo. Este luego le agradeció a través de la red social X.
El ministro del Interior uruguayo, Carlos Negro, convocó a una conferencia de prensa luego de que las autoridades bolivianas confirmaran la captura y destacó que el intercambio de información “fue clave” para dar con el paradero del narcotraficante.
Además, el jerarca del gobierno uruguayo dijo que Marset está implicado en algunas investigaciones en Uruguay. “Tenemos la certeza de la participación de Marset en diferentes eventos que ocurrieron en el país en fechas no tan lejanas. Hay investigaciones abiertas por eso la reserva obliga a guardar silencio. Sabemos de la participación en varios hechos que fueron públicos y notorios en prensa”, expresó.
Respecto al comportamiento de bandas criminales, señaló que las organizaciones buscan “suplir liderazgos”. Por tanto, hay “fenómenos en estudio” para ver qué consecuencias puede haber estas capturas. En concreto, Negro fue preguntado por posibles represalias y llamó a “estar alertas” y “no aflojar el músculo”. “Estamos pendientes de cualquier movimiento fuera de lo normal”, expresó.

Uno de los narcotraficantes más buscados del mundo fue capturado la madrugada de este viernes en una zona elegante y residencial de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.
Sebastián Marset, el uruguayo de 34 años acusado de liderar una de las mayores organizaciones criminales de la región, fue aprehendido por agentes de la Policía boliviana cuando dormía en una vivienda alquilada en el barrio Las Palmas, en las calles Río Urigaito y Las Salinas .
El operativo policial —en el que participaron agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (Utop)— se planificó con al menos tres meses de anticipación, pero fue en las últimas semanas cuando se intensificó la investigación. Para cercar al capo, el Ministerio de Gobierno dispuso el traslado de unidades especializadas de la Policía a la ciudad de Santa Cruz.
Según el relato del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, los agentes fueron trasladados a la capital cruceña “con absoluta reserva” y posteriormente fueron aislados para evitar filtraciones de la investigación. A este equipo especializado se lo alojó en una casa “a unos kilómetros” de la ciudad.
La operación, que fue calificada por el presidente Rodrigo Paz como “quirúrgica”, tenía dos objetivos: ingresar primero a la vivienda donde estaban los guardias de Marset y posteriormente a la que era la residencia del capo. A las 02:30 de este viernes inició el megaoperativo con el cierre de calles aledañas para evitar intentos de fuga.

“Tomamos la primera vivienda y la neutralizamos para que la seguridad de Marset no se traslade a la vivienda del narcotraficante”, explicó Oviedo. Posteriormente pasaron al segundo domicilio donde el uruguayo se encontraba “descansando”, solo y sin seguridad.
“Se lo ha detenido con las formalidades de trato humano”, afirmó el ministro. Oviedo reveló que Marset “guardó silencio todo el tiempo” y que la operación fue “muy corta, muy rápida y sin víctimas ni heridos”.
Según registros de cámaras de seguridad de la zona, Marset fue sacado de su domicilio encapuchado a las 5:09 de la madrugada y trasladado al aeropuerto internacional de Viru Viru, donde minutos antes había aterrizado un avión Beechcraft King Air 350C procedente de Lima, Perú.

El narcotraficante fue entregado a autoridades de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos, quienes lo guiaron hasta la aeronave con las manos y los pies esposados. Según páginas especializadas en rastreo de vuelos, el avión voló a Lima y se presume que desde ahí partió hacia Estados Unidos.
“Se lo expulsó de manera inmediata porque nuestro sistema penitenciario es muy frágil”, justificó el ministro Oviedo y afirmó que su presencia en una cárcel boliviana hubiera producido caos y “asesinatos”.

Según datos de la Fiscalía General del Estado, en el operativo se produjo la captura de dos venezolanos, un colombiano y una uruguaya de apellido Marset, quien se presume que es media hermana del narcotraficante. Estas cuatro personas fueron trasladadas a celdas policiales para su imputación por los delitos vinculados al tráfico de armas y a la organización criminal.
En el lugar se encontraron múltiples dispositivos electrónicos, “armamento sofisticado” y dos vehículos, un Mercedes-Benz Clase G y una camioneta Toyota Hilux. Ambos “tenían un blindaje tipo 7, que es el más alto que se puede conseguir para una movilidad”, detalló el ministro Oviedo.
En paralelo se realizaron allanamientos en la zona residencial del Urubó y en la localidad de Warnes, distante a 35 kilómetros al norte de Santa Cruz de la Sierra. En ambos lugares se encontraron 11 avionetas, armas de grueso calibre, vehículos, tarjetas de crédito, documentos y diversos tipos de droga.
Según se difundió en los medios locales, la casa en la que vivía Marset era alquilada y hasta hace poco estaba en venta. En el letrero en el que se ofrecía el inmueble se detallaba que cuenta con siete habitaciones, cuatro salas, dos cocinas y garaje para cinco vehículos en una superficie de 900 metros cuadrados.
Marset se encontraba prófugo de la justicia desde julio de 2023, cuando logró escapar de un operativo policial en Santa Cruz, ciudad en la que vivió en los últimos años y que era su “centro de operaciones”, según autoridades del Gobierno boliviano.
“Sebastián Marset elige quedarse en Bolivia porque le dieron las condiciones”, afirmó en una entrevista la criminóloga Gabriela Reyes, quien considera que es importante ampliar las investigaciones para identificar la red de protección que tuvo el narcotraficante durante los últimos años. “Tenía protección policial, judicial y, como se ve, no llegó a la protección política”, afirmó.
Para la especialista y ex directora del Observatorio Boliviano de Seguridad Ciudadana y Lucha Contra las Drogas, la detención del capo es solo “la punta del iceberg de algo mucho más profundo”.
El uruguayo es acusado de liderar una organización criminal transnacional dedicada al tráfico de droga y era requerido por varios países. También se le acusa de estar implicado en el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en 2022. En mayo de 2025, la DEA lo incluyó entre los fugitivos más buscados y en febrero de este año pasó a ocupar el tercer puesto en su lista de prioridades, tras confirmarse la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
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