
Las autoridades reportaron una mejora provisional en el servicio eléctrico, pero la falta de petróleo y la fragilidad de la infraestructura continúan colocando en riesgo la estabilidad energética del país
30 Abr, 2026
El arribo del Anatoli Kolodkin a Matanzas dio a Cuba un respiro fugaz frente a los apagones. 31 de marzo de 2026. (REUTERS/Norlys Perez/Archivo)
La llegada del petrolero rusoAnatoli Kolodkinal puerto de Matanzas el 31 de marzo con 100.000 toneladas de crudo dio a Cuba una tregua temporal frente a la crisis eléctrica que afecta a la isla. Con el suministro prácticamente agotado y sin nuevos cargamentos confirmados, los apagones extendidos vuelven a alterar la vida cotidiana y la economía nacional.

Te puede interesar:Cómo opera el Partido Comunista Chino para socavar la democracia en América Latina, según el Instituto Republicano Internacional
Durante el breve alivio generado por el crudo ruso, la Unión Eléctrica (UNE) reportó una reducción en la proporción de afectados por los cortes: del 60% en el primer trimestre, el impacto bajó a entre el 35% y el 45% en las dos semanas recientes. En La Habana, las interrupciones, que antes superaban las quince horas diarias, disminuyeron, aunque en muchas provincias persisten apagones de hasta 24 horas seguidas.
El régimen cubano atribuye esta mejoría puntual a la llegada del Kolodkin, pero sostiene que el origen del problema está en el endurecimiento de sanciones y el bloqueo de Estados Unidos. La frecuencia de los cortes ya era elevada antes de las restricciones más recientes, con registros de apagones prolongados en noviembre y diciembre de 2025.
A pesar del alivio en La Habana, en varias provincias cubanas persisten apagones de hasta 24 horas consecutivas, afectando la vida cotidiana. (REUTERS/Norlys Pérez)
El sistema energético nacional demanda 100.000 barriles diarios de petróleo para sostener la generación eléctrica. Solo 40.000 barriles provienen de fuentes locales, por lo que el país depende de las importaciones para cubrir el déficit y evitar interrupciones masivas.
Gran parte de la electricidad se genera en equipos que requieren diésel y fueloil importados, responsables del 40% de la capacidad instalada. Otro 40% corresponde a siete centrales termoeléctricas alimentadas por petróleo nacional, aunque estas sufren fallas recurrentes tras décadas de falta de inversión.
El mantenimiento y la operación de la infraestructura eléctrica se ven obstaculizados no solo por la escasez de combustible, sino también por la falta de repuestos y materiales clave. Muchas centrales funcionan con equipos envejecidos y sin acceso regular a insumos básicos, lo que agrava la frecuencia y duración de las interrupciones.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, reconoció que la mejora sería transitoria y advirtió que el crudo aportado por el Kolodkin solo alcanzaría hasta finales de abril. Estimó que Cuba necesitaría importar el equivalente a ocho petroleros similares cada mes para cubrir la demanda, una opción complicada por el contexto internacional y las sanciones.
Varias personas permanecen en la calle durante un apagón en La Habana, Cuba, el lunes 16 de marzo de 2026. (Foto AP/Ramón Espinosa)
Desde Rusia, el ministro de Energía, Serguéi Tsiviliov, informó que se prepara un segundo envío de crudo. Plataformas de seguimiento identifican al petrolero ruso Universal —bajo sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea— como posible portador, aunque su avance irregular por el Atlántico Norte podría retrasar la llegada hasta finales de mayo.
Hasta comienzos de 2026, Venezuela era el principal proveedor externo, pero la crisis económica, las sanciones y la caída de la producción redujeron progresivamente sus envíos hacia la isla.
Las previsiones para la economía cubana son negativas. El Economist Intelligence Unit proyecta una caída del 7,2 % en el PIB para este año, mientras la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) anticipa una contracción del 6,5 %. Estos retrocesos se suman a la caída acumulada de más del 15 % entre 2020 y 2025, marcada por la pandemia, las sanciones y las debilidades estructurales.
PUBLICIDAD
El escenario social se agrava con la escasez de alimentos y medicinas, el deterioro de servicios esenciales, la inflación, la depreciación de la moneda y la emigración, factores que profundizan el daño al tejido social de la isla.
![]()





