
La devastación es casi total en una irreconocible avenida de Ciudad de Gaza tras casi dos años de bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza.Imagen: Associated Press
Análisis
Tras dos años de guerra de Gaza, ¿qué ha logrado Israel?
El 7 de octubre de 2023, el ataque terrorista de Hamás golpeó profundamente a Israel, que desde entonces libra una guerra sangrienta en Gaza y la región, transformando el panorama político de Medio Oriente.

Fue uno de los días más oscuros en la historia de Israel, y tomó al país completamente desprevenido: el 7 de octubre de 2023, numerosos combatientes islamistas radicales de Hamás y otras milicias terroristas de Gaza franquearon las fortificadas instalaciones fronterizas, penetraron en Israel, asesinaron a más de 1200 personas y secuestraron a unas 250. El trauma por la vulnerabilidad es aún perceptible en Israel.
También fueron dos de los años más oscuros en la historia de los palestinos. Tan solo un día después, el gobierno israelí decidió atacar la Franja de Gaza. Desde entonces, según el Ministerio de Salud de Gaza, dirigido por Hamás, han muerto más de 65 000 personas y más de 160 000 han resultado heridas. La cifra real de muertos podría ser incluso mayor. Según la ONU, más del 90 por ciento de las viviendas han sido destruidas o dañadas. Hay una grave hambruna en muchas partes de la Franja, y más de 1,9 millones de personas son desplazadas internas, en un área apenas más grande que la ciudad de Bremen, en el norte de Alemania.
Los objetivos de guerra de Israel se han logrado solo parcialmente
Tras la masacre del 7 de octubre de 2023, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró dos objetivos de guerra: la liberación de todos los rehenes y la completa destrucción de Hamás. Dos años después, a pesar de todos los esfuerzos, ambos objetivos no se han logrado plenamente. De los 251 rehenes, 148 han regresado a Israel con vida; sólo ocho de ellos fueron liberados por el Ejército israelí, y los 140 restantes, por Hamás, principalmente a cambio de un gran número de palestinos encarcelados en Israel.
También se devolvieron a Israel los cuerpos de varios rehenes muertos. Sin embargo, según el gobierno israelí, 47 rehenes siguen en manos de Hamás, aunque se dice que sólo unos 20 están vivos.
Y Hamás aún existe. Numerosos combatientes del grupo, catalogado como organización terrorista por Israel, la UE y Estados Unidos, han sido asesinados en los últimos dos años; según cifras de la organización de presión judeo-estadounidense J-Street, los milicianos abatidos serían hasta 23 000. El Ejército israelí también ha eliminado a varias figuras destacadas, como Ismail Haniyeh y Jihia al Sinwar. Sin embargo, el grupo sigue activo. Según J-Street, ha pasado de ser una organización paramilitar a una fuerza guerrillera descentralizada.
Si se implementa el plan de 20 puntos del presidente estadounidense Donald Trump para Gaza, presentado la semana pasada, el historial bélico de Israel experimentaría nuevos cambios. Y es que el plan prevé la liberación de todos los rehenes restantes. Además, Hamás será desarmado, y los combatientes que se comprometan a aceptar una coexistencia pacífica, obtendrán una amnistía. En efecto, esto significaría el fin de Hamás como milicia armada. Sigue siendo incierto si su ideología podrá ser destruida por completo.
Los enemigos de Israel, debilitados militarmente
Sin embargo, el sangriento conflicto de los últimos dos años no se limitó a Gaza. Hezbolá, que opera en el Líbano, y los hutíes en Yemen expresaron su solidaridad con Hamás inmediatamente después del inicio de la guerra en Gaza. Se cree que los tres grupos cuentan con el apoyo financiero y militar de Irán.
Israel tomó medidas contra todas estas organizaciones, logrando un éxito militar considerable. El líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, murió en un ataque aéreo en Beirut, y numerosos combatientes fueron víctimas de un ataque con buscapersonas a control remoto. Hezbolá además se vio significativamente debilitado por ataques aéreos en el sur del Líbano, .
La Fuerza Aérea israelí también lanzó ataques contra Irán durante días, dañando gravemente el programa nuclear del país. La muerte del líder de Hamás, Ismail Haniyeh, en un ataque aéreo en el corazón de Teherán, fue una afrenta más para el régimen.
Con el derrocamiento del veterano gobernante sirio Bashar al Assad a finales de 2024, Irán perdió otro aliado en la región. Los oponentes de Israel en Irán, Siria, Líbano y Gaza, anteriormente unidos en la llamada “Media Luna Chiita”, se vieron gravemente afectados, y el dominio militar de Israel en la región es ahora más fuerte que nunca.

Acusaciones de genocidio y aislamiento en política exterior
Pero el precio político de estos éxitos estratégicos es alto. La estrategia militar de la guerra, en particular, ha generado críticas internacionales masivas contra el gobierno israelí.
En los últimos dos años, el Ejército israelí también ha bombardeado hospitales y escuelas en Gaza, matando a miles de mujeres y niños, así como a numerosos periodistas, rescatistas y cooperantes. La entrega de ayuda humanitaria a la necesitada población civil se ha visto repetidamente bloqueada, con el argumento de que no debe caer en manos de Hamás.
Todo esto ha llevado al gobierno israelí a ser acusado de genocidio contra los palestinos. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la mayor asociación mundial de investigadores sobre genocidios e incluso algunas organizaciones israelíes de derechos humanos como B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos, afirman abiertamente que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, lo que el gobierno israelí niega rotundamente.
Ya en diciembre de 2023, Sudáfrica demandó a Israel ante la Corte Internacional de Justicia por violar la Convención sobre el Genocidio. En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Benjamin Netanyahu y el entonces ministro de Defensa, Joav Galant, por crímenes de lesa humanidad. Ambos procedimientos fueron duramente criticados por Israel y sus partidarios. Hungría incluso anunció su intención de abandonar la Corte Internacional de Justicia.
Reconocimiento de Palestina y la amenaza de sanciones de la UE
La situación cada vez más desesperada de la población civil palestina en Gaza también impulsó el reconocimiento de Palestina como Estado independiente. El 7 de octubre de 2023, 137 Estados de todo el mundo habían reconocido un Estado palestino independiente; dos años después se sumaron 20 más, entre ellos Francia, Gran Bretaña, España, Australia y Canadá.
Todos desean expresar su compromiso con una solución de dos Estados en Medio Oriente, aunque Netanyahu ya ha rechazado claramente esta idea. Condena el reconocimiento como una supuesta “recompensa” para el terrorismo de Hamás, a pesar de que todos los Estados que lo han reconocido recientemente han descartado la posibilidad de que Hamás participe en la configuración de Palestina.
En respuesta a la guerra en curso en Gaza, numerosos países han suspendido sus exportaciones de armas a Israel. Otros, como Colombia, Sudáfrica y Malasia, han impuesto sanciones contra Israel. La UE también lleva tiempo debatiendo la aplicación de sanciones económicas al país. Un número creciente de Estados miembros se muestra a favor de suspender el Acuerdo de Asociación de la UE con Israel, restringir la exención de visado para los ciudadanos israelíes y bloquear las importaciones procedentes de los asentamientos de Cisjordania. Sin embargo, Alemania y algunos otros Estados miembros de la UE se han negado hasta la fecha a tomar esas medidas.
Un país dividido internamente
Incluso dentro del propio Israel, las opiniones difieren mucho sobre cómo debería seguir actuando el país en Gaza. Los ministros de extrema derecha Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, en particular, quieren seguir aplicando duras medidas militares contra Hamás; ambos también flirtean con una anexión israelí de Cisjordania, lo que haría fracasar definitivamente la solución de los dos Estados.
Sin embargo, otros grupos en Israel llevan meses presionando con vehemencia para que ponga fin a los combates, sobre todo, las familias de los rehenes y sus partidarios. Se manifiestan semanalmente para que se negocie una solución, y se sienten abandonados por su Gobierno.
También otros grupos han protestado repetidamente contra la guerra: árabes israelíes, veteranos del ejército y miembros del personal militar. En general, según una encuesta de julio de 2025, más del 70 por ciento de los israelíes está a favor de un alto al fuego. Sin embargo, la sociedad está profundamente dividida, y los bloques de partidarios y detractores de la acción militar en Gaza se han vuelto cada vez más irreconciliables.
Un rayo de esperanza: el plan de Trump
La semana pasada, el plan de Donald Trump para Gaza finalmente aportó al fin otra dinámica al conflicto. Sin embargo, aún no está claro si se implementará.
Incluso si la iniciativa del presidente estadounidense logra silenciar permanentemente las armas en Gaza tras 24 meses de guerra, las heridas infligidas a ambos bandos el 7 de octubre de 2023 y en los dos años posteriores persistirán, posiblemente durante años y décadas.
(rmr/dzc)
Análisis 2
Israelíes y palestinos: ¿divididos para siempre?
3 de octubre de 2025
Las relaciones entre estas poblaciones están en un punto crítico. ¿Es posible arreglarlas?

La imagen que ofrecen las encuestras es cada vez más clara: la mayoría de israelíes y palestinos perdió la confianza mutua, y con ello también la esperanza de que el conflicto pueda resolverse algún día de manera pacífica.
Esto se hizo especialmente evidente en una encuesta publicada en agosto de 2025 por la Universidad Hebrea de Jerusalén: 62 por ciento de los israelíes encuestados estuvo de acuerdo con la afirmación “no hay inocentes en Gaza”. Si se consideran solo los israelíes judíos, este valor alcanzó 76 por ciento.
“Me conmociona la poca humanidad que hay. Mi mayor preocupación con respecto a Israel es la falta de empatía”, dice a DW Corey Gil-Shuster, que dirige el programa de maestría en Resolución de Conflictos y Mediación en la Universidad de Tel Aviv. “La gente ni siquiera siente empatía por niños, ancianos o enfermos, como los pacientes de cáncer”.
Desde 2012, Gil-Shuster aborda regularmente temas controversiales en su serie de videos web The Ask Project, pide a sus espectadores que formulen preguntas, que después dirige directamente a ambas poblaciones en encuestas callejeras. En un video preguntó a palestinos si apoyarían más acciones como el ataque terrorista contra Israel del 7 de octubre de 2023. En otro clip pregunta a israelíes si se sienten felices por el sufrimiento de las personas en Gaza.
Recientemente, una mujer en el norte de Israel encogió los hombros cuando se le inquirió sobre la empatía hacia ancianos, enfermos y niños, cuenta Gil-Shuster tristemente. “Ni siquiera pienso en lo que el mundo piensa de nosotros, ese es otro tema. Me conmueve la poca humanidad que hay en este tema”, señala. Desde el 7 de octubre de 2023, hay “casi una completa deshumanización”.

Khalil Shikaki también identifica un punto absolutamente bajo en la relación entre ambas partes. El politólogo dirige el Centro Palestino de Investigación en Política y Opinión (Pcpsr) en Ramala. “En los últimos dos años ha habido una deshumanización casi total. Ambas sociedades han llegado a un punto en el que no están dispuestas a reconocer la humanidad de la otra parte”, explica.
Shikaki comenta a DW que este hecho también tiene un impacto significativo en los compromisos que la gente está dispuesta a asumir para lograr una solución de paz. El experto realiza regularmente encuestas de opinión en los territorios palestinos y también participa en estudios conjuntos con israelíes. Su última encuesta, de mayo de 2025, reveló un gran escepticismo entre los palestinos, entre otras cosas. En la Franja de Gaza 69 por ciento y en Cisjordania88 por ciento de los encuestados no cree que Israel se retire de Gaza, aunque Hamás entregue las armas.
Pero Shikaki también señala que la confianza mutua no tiene por qué ser una condición previa para el acercamiento, sino que este puede florecer en el transcurso de un proceso de paz. “Si esperamos a que palestinos e israelíes confíen los unos en los otros, eso nunca sucederá”, lamenta.
¿Primeros pasos en un largo camino hacia el acercamiento?
Pero, ¿cómo podría llevarse a cabo un acercamiento tras décadas de conflicto? El norirlandés Gary Mason se ocupa de esta cuestión y con su organización Rethinking Conflict transmite las experiencias del conflicto en Irlanda del Norte a personas de Medio Oriente. En ambos casos hay cuestiones controversiales en materia de territorio, identidad y religión, afirma Mason en entrevista con DW.
Aparte de los extremos, tanto israelíes como palestinos desean una solución al conflicto. “Si en los próximos cuatro a seis meses se produce un alto al fuego en Medio Oriente, creo que aún podrían pasar cinco o 10 años hasta que se alcance un acuerdo de paz. En Irlanda del Norte, 27 años después del Acuerdo del Viernes Santo, todavía tenemos que seguir trabajando en nuestro proceso de paz”, destaca Mason.
Según Gil-Shuster, muchas personas ya se han resignado al conflicto y adaptado a la situación. Pero es posible que una comunicación política adecuada pueda cambiar esta situación. “El primer paso es una campaña de marketing: todos estamos cansados, no queremos seguir así y por eso actuamos ahora”, afirma. “Hay que dar a la gente una visión de lo que eso podría significar. Y luego hay que seguir hablando de ello, comercializándolo, como si Israel y Palestina fueran un producto”.
¿Hasta qué punto sigue siendo realista una solución de dos Estados?
Para iniciar un proceso de paz creíble, es necesario que lo respalden actores externos creíbles, afirma Shikaki, concretamente Estados Unidos, como aliado más cercano de Israel, y los Estados árabes, como defensores de los palestinos.
“A partir de las encuestas conjuntas israelí-palestinas, se desprende claramente que en este caso los israelíes estarían dispuestos a cambiar de opinión y apoyar una solución de dos Estados”.

Entre los palestinos, esto está cobrando un nuevo impulso, aunque al mismo tiempo dos tercios de ellos dudan de su viabilidad, según las encuestas. En septiembre, Francia, Reino Unido, Australia y otros países dieron el paso, en gran medida simbólico, de reconocer un Estado de Palestina. El plan de Trump prevé al menos un “camino creíble hacia la autodeterminación y la soberanía palestinas”, tras las reformas en la administración palestina.
El gobierno israelí rechaza rotundamente un Estado palestino con plenos derechos y recientemente intensificó la construcción de asentamientos en Cisjordania ocupada. Además, el índice de paz de la Universidad de Tel Aviv, basado en encuestas, documenta una disminución del apoyo a la solución de dos Estados por parte israelí: en abril/mayo de 2025, solo 21 por ciento de los judíos israelíes se mostraban a favor de una solución de dos Estados.
¿Reacercamiento a pesar de la separación geográfica?
En cualquier caso, Cisjordania ocupada está tan fragmentada por los asentamientos israelíes que los críticos consideran que un Estado palestino es poco realista debido a la falta de un territorio contiguo.
Sin embargo, el ejemplo de Irlanda del Norte demuestra que eso no tiene por qué ser un criterio de exclusión para un acercamiento. En la capital Belfast ciertas zonas unionistas o republicanas siguen estando separadas por muros cuyas puertas se cierran cada noche. “Cuando llegue el momento, se derribarán”, dice Mason. “Después de un conflicto, 27 años no es mucho tiempo, sobre todo porque aquí los recuerdos son muy intensos”.
Mason lleva ocupándose de conflictos desde principios de la década de 1990. En aquella época, israelíes y palestinos negociaban en el marco del proceso de paz de Oslo “e Irlanda del Norte se consideraba el gran conflicto irresoluble”, afirma. Hoy en día, son los israelíes y los palestinos quienes tienen más dudas sobre si podrán reconciliarse en un futuro próximo.
(ms/rr)
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