October 30, 2026

El bolsillo y ICE hacen tambalear el apoyo a Trump y los republicanos en esta ciudad industrial de Pensilvania

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Negocio hispano en Allertown, Pennsilvania

Por Ione Molinares y Rocío Muñoz-Ledo,

CNN en Español

Allentown, Pensilvania

CNN Español — 

Víctor Torres cuenta que votó por Donald Trump en 2024. Dos años después, no sabe si volverá a apoyar a los republicanos, el partido del presidente, en las elecciones intermedias del 3 de noviembre. Le preocupa que la comida y las medicinas sean cada vez más caras, pero también le inquieta el trato que reciben los latinos bajo las políticas migratorias del Gobierno.

“Yo soy hispano, no me gusta cómo están maltratando a los hispanos”, dice Torres a CNN, sentado en su silla en una acera de las calles de Allentown, Pensilvania. “Por eso todavía no me he decidido. Quiero esperar un poquito más; cuando se acerque la fecha, voy a decidir. Pero hay cosas que me molestan, principalmente lo del ICE”, añade.

Víctor Torres, residente de Allentown, Pensilvania, votó por Donald Trump en 2024, pero aún no ha decidido a quién apoyará en las elecciones intermedias de noviembre.

Víctor Torres, residente de Allentown, Pensilvania, votó por Donald Trump en 2024, pero aún no ha decidido a quién apoyará en las elecciones intermedias de noviembre.CNN

En las calles de Allentown, los letreros en español conviven con los negocios dominicanos y puertorriqueños, que dan cuenta de la presencia latina en esta antigua ciudad industrial de Pensilvania. Allí, donde el 56,3% de la población es de origen latino, las dudas de Torres reflejan algunas de las preocupaciones que atraviesan a la comunidad a pocas semanas de unas elecciones que podrían redefinir el control del Congreso.

Allentown forma parte del séptimo distrito congresional de Pensilvania, donde el congresista republicano Ryan Mackenzie se enfrenta al demócrata Bob Brooks, un bombero jubilado y dirigente sindical. El distrito pasó de manos demócratas a republicanas en 2024 y se encuentra en la región del valle de Lehigh, que también incluye las ciudades de Bethlehem y Easton.

Negocios con letreros en español en las calles de Allentown, Pensilvania, donde vive una numerosa comunidad latina, formada en buena parte por dominicanos y puertorriqueños.

Negocios con letreros en español en las calles de Allentown, Pensilvania, donde vive una numerosa comunidad latina, formada en buena parte por dominicanos y puertorriqueños.CNN

Los latinos representan cerca de una cuarta parte de la población del distrito y formaron parte de la coalición que llevó a Trump a la Casa Blanca en 2024. CNN recorrió las calles de Allentown para conocer qué les preocupa.

La compra y la gasolina, cada vez más caras

José Fajardo dice que votará por los demócratas porque siente que el presidente Trump no ha cumplido sus promesas económicas. “Estoy cansado de quien está encargado ahora. Él prometió muchas cosas y nada de lo que prometió cumplió”, señala mientras camina a prisa por uno de los barrios de esta ciudad, históricamente manufacturera, cuya economía se ha diversificado con los años y está a solo unas dos horas en auto de Nueva York.

Ese malestar representa un desafío para el mandatario cuando sale a hacer campaña. En junio, en medio de las presiones por el alto costo de vida agravado por la guerra en Irán, Trump visitó una planta de ensamblaje de camiones Mack Trucks, cerca de Allentown, para defender su promesa de recuperar los empleos industriales y buscar apoyo para los republicanos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saluda a los trabajadores a su llegada a una planta de ensamblaje de Mack Trucks en Macungie, cerca de Allentown, Pensilvania, durante una visita el 23 de junio de 2026.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saluda a los trabajadores a su llegada a una planta de ensamblaje de Mack Trucks en Macungie, cerca de Allentown, Pensilvania, durante una visita el 23 de junio de 2026.Evelyn Hockstein/REUTERS

Para Fajardo, sin embargo, las promesas siguen chocando con los gastos de todos los días, desde llenar el tanque de gasolina hasta hacer la compra en el supermercado. “Todos estamos afectados en todo en la vida: comida, gasolina, todo lo económico, todo”, dice.

Nabis Pichardo también pone el foco en la economía, aunque sus prioridades pasan por los salarios y el acceso a la atención médica. “Que suban los sueldos y haya seguros médicos. Que, de acuerdo con su situación económica, no sean tan drásticos al punto de que quienes no trabajan se queden sin un seguro médico ni nada”, pide la mujer mientras le arreglan el cabello en un salón de belleza llamado “Dominican House of Beauty”.

El trato a los migrantes también pesa en Allentown

Mientras peina a Pichardo, María Díaz de Suárez dice que el trato a los inmigrantes también pesa a la hora de decidir su voto.

“No me gusta cómo los tratan (a los inmigrantes), porque yo también soy dominicana, pero resido aquí. No me gusta y siempre me voy a ir por el demócrata”, dice esta estilista.

La estilista dominicana María Díaz de Suárez le arregla el cabello a Nabis Pichardo en un salón de belleza de Allentown, Pensilvania.

La estilista dominicana María Díaz de Suárez le arregla el cabello a Nabis Pichardo en un salón de belleza de Allentown, Pensilvania.CNN

Su preocupación es la misma que contaba Torres y muchos otros residentes de Allentown, una ciudad que ha visto un crecimiento importante de la población latina en las últimas décadas. En 2000, representaba alrededor del 24% y actualmente ya supera la mitad, con un 56,3%, según la Oficina del Censo de EE.UU.

Buena parte de ese crecimiento comenzó en los años noventa con la llegada de familias puertorriqueñas que se mudaban desde Nueva York en busca de viviendas más baratas y una vida más tranquila para criar a sus hijos. A esa comunidad se sumaron miles de dominicanos, que hoy también forman uno de los grupos latinos más numerosos de Allentown.

Yan López se identifica como republicano, aunque todavía no ha decidido a quién apoyará en noviembre y es otro de los residentes que cuestiona la dureza de las medidas migratorias. “El tema de la inmigración, pues es inevitable. Eso va a pasar, pero tampoco tiene que ser tan harsh”, afirma. A su juicio, las autoridades deben respetar el debido proceso.

Vehículos circulan por una calle del centro de Allentown, Pensilvania, Estados Unidos, el 16 de diciembre de 2025.

Vehículos circulan por una calle del centro de Allentown, Pensilvania, Estados Unidos, el 16 de diciembre de 2025.Eduardo Munoz/REUTERS

Pese a sus reservas, este joven no descarta votar por los demócratas si alguno de sus candidatos le convence más. “Si hay un candidato mejor del otro lado”, dice.

No todos en Allentown han dejado de apoyar a Trump. “Creo que ha sido un buen presidente, aunque ha estado mal asesorado en algunas cosas”, dice Pavel Martin. “El problema no son quienes ocupan el cargo, sino quienes están detrás de los presidentes, sean demócratas o republicanos. Cuando hay malos asesores, se toman malas decisiones”, añade.

A dos años de haber votado por Trump, Torres aún espera señales que le ayuden a decidir qué partido podría responder mejor a sus preocupaciones, en especial al costo de la atención médica. “Yo tengo mi seguro social, pero lo que me dan es muy poco”, dice. Su prioridad, insiste, es que “la cosa mejore”.

Votó por Trump en 2024. El impacto a su negocio de construcción en Texas lo hace reconsiderar su apoyo en las intermedias

Por Carolina Peguero y Rocío Muñoz-Ledo,

CNN en Español

29 de octubre de 2026

Valle del Río Grande

CNN Español — 

Hace dos años, Mario Guerrero veía a cientos de trabajadores entrar y salir de las obras de la empresa familiar de construcción que dirige en el Valle del Río Grande. Ahora, dice, apenas unas decenas se atreven a salir a trabajar por el miedo a las redadas que han golpeado esta región del sur de Texas, donde Donald Trump ganó terreno entre los latinos en 2024.

Guerrero, que se considera independiente, también votó por el republicano convencido de que deportaría a “la gente mala”. Pero nunca se imaginó que las duras políticas migratorias de su Gobierno terminarían afectando de esta manera a su propio negocio.

“Con todos los trabajadores que teníamos antes, más de 250 personas, esto ya estaría terminado. Pero las personas tienen mucho miedo de salir a trabajar”, señala Guerrero, propietario de Rich Heritage Construction y director ejecutivo de la South Texas Builders Association.

La industria de la construcción en Texas depende en buena medida de la mano de obra inmigrante. Según el American Immigration Council, al cierre de 2024, más del 23% de los trabajadores de la construcción de Texas eran personas indocumentadas, la mayoría mexicanos y centroamericanos.

El miedo a las redadas mantiene a muchos trabajadores en casa y deja las obras casi vacías en el sur de Texas.

El miedo a las redadas mantiene a muchos trabajadores en casa y deja las obras casi vacías en el sur de Texas.CNN

A pocos metros de la frontera de Estados Unidos con México, este sitio de construcción que supervisa Guerrero está prácticamente vacío. Los pocos trabajadores que quedan prefieren no hablar por el temor a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a que exponerse pueda poner en riesgo también a sus familias.

El impacto se nota en las casas que siguen sin terminarse meses después de la fecha prevista. Proyectos que antes podían completarse en unos meses ahora tardan el doble o incluso más.

“Todo ha parado, mucha producción ha parado. Nos estamos tardando más del doble de lo que pensábamos para construir casas y apartamentos. Ya no podemos mover la construcción para adelante ni terminar proyectos como este que está aquí detrás de mí. Estos proyectos ya tienen más de un año construyéndose por todo lo que está pasando con la migración”, cuenta el empresario.

El costo de construir

La falta de trabajadores no es el único problema. El aumento de los costos, agravado en parte por la guerra en Irán, también está complicando los proyectos de Guerrero, desde el transporte de los materiales hasta la construcción de las viviendas.

“Aunque dicen que no estamos en guerra, está afectando lo que es el diésel, que afecta a toda la transportación de nuestros materiales. Y luego está afectando lo que es el aluminio, plásticos, shingles, la madera, todo”, explica.

La situación ha obligado a su empresa a cambiar de estrategia. Durante años, Guerrero y su familia construyeron propiedades para venderlas terminadas. Ahora, ante la dificultad de completar los proyectos, han optado por vender terrenos.

“Nosotros construíamos todo y lo vendíamos. Los edificios y por muchos años hicimos esto, pero por lo que está pasando con todo lo de la inmigración, decidimos que era mejor para la compañía vender solares este año porque no podíamos hacer toda la construcción”, cuenta.

Las políticas migratorias de Trump han frenado la construcción en el sur de Texas, donde la industria depende en gran medida de los trabajadores inmigrantes.

Las políticas migratorias de Trump han frenado la construcción en el sur de Texas, donde la industria depende en gran medida de los trabajadores inmigrantes.CNN

A la falta de trabajadores se suma la dificultad de encontrar compradores. Guerrero observa cómo algunas viviendas terminadas siguen vacías mientras cada vez más jóvenes tienen problemas para comprar su primera casa.

“El sueño americano, que en algún momento consistía en comprar una casa, ahora parece más difícil para la mayoría de los estadounidenses de lo que jamás ha sido”, dice.

Lo ve también en su propia generación. Recuerda que su padre compró su primera casa a los 22 años, mientras que algunos de sus amigos, ya con 30, todavía no han podido hacerlo.

“El hecho de que vea que este sueño americano ya no es alcanzable como antes es lo que me duele”, añade.

Guerrero también es producto de ese sueño. Sus padres levantaron un negocio de construcción con pocos recursos y él creció trabajando a su lado, con la esperanza de llegar más lejos que ellos.

Guerrero dice que ha visto como es mucho más difícil para los jóvenes comprar su primera casa en el sur de Texas.

Guerrero dice que ha visto como es mucho más difícil para los jóvenes comprar su primera casa en el sur de Texas.CNN

“Mi papá siempre me decía: ‘Yo no quiero que tú hagas lo que yo hago. Quiero que hagas algo mejor’. Y ahora, que llevo desde los 28 años haciendo esto, me dice: ‘Oye, eres mejor que yo’. Me sorprende escucharlo, pero soy producto de esto. Crecí en este ambiente toda mi vida. Puedo diseñar una casa y construirla”, cuenta.

Guerrero, que recuerda que ha votado por candidatos de ambos partidos, no se arrepiente de haber apoyado a Trump en 2024. Dice que la experiencia “me hizo abrir los ojos” y entender hasta qué punto las decisiones políticas pueden afectar su negocio y a su comunidad.

“Fui ingenuo al creer que la política no me afectaba. Me hizo darme cuenta de que sí, sí nos afecta”, dice.

Una frontera atrapada en la política

Guerrero dice que está reconsiderando su voto para las elecciones intermedias de noviembre, en las que el distrito 15 de Texas, donde vive, Trump ganó por 18 puntos en 2024. Esta vez, el cantante Bobby Pulido, que representa a los demócratas, busca arrebatarle el escaño a la republicana Mónica De La Cruz en una contienda que pondrá a prueba el respaldo al presidente en un distrito donde los latinos representan el 83,3 % de la población.

“Votaré por la administración demócrata simplemente porque creo que necesitamos poner algún tipo de freno a la injusticia”, afirma Guerrero. Hace dos años, la preocupación por la economía y la seguridad fronteriza llevó a muchos latinos como Guerrero a apoyar a Trump.

“Lo que nosotros vimos aquí en el sur con la presidencia de Biden fue algo muy extremo con mucha gente tratando de entrar a nuestro país. Eso tampoco lo queremos”, dice.

Guerrero no cree que la solución pase simplemente por cambiar a un partido por otro. A su juicio, tanto republicanos como demócratas han convertido la inmigración y la frontera en una herramienta política que reaparece cada dos años, cuando toca pedir el voto, en lugar de buscar soluciones duraderas.

“Es una herramienta política que siguen utilizando cada dos años y ya está cansando. Está cansando muchísimo”, dice. Y añade: “No me importa si eres rojo ni si eres azul; somos seres humanos”.

Dice que le gustaría ver a ambos partidos trabajar en reglas claras que permitan a quienes quieren trabajar, estudiar y construir una vida en Estados Unidos hacerlo por vías legales.

Para Guerrero, esa postura también nace de su propia historia. Él creció trabajando en las obras de su familia y ha dedicado toda su vida a este oficio. “Desde chiquito yo limpiaba los job sites de mis padres”. Por eso, le cuesta aceptar que quienes llegan a trabajar y sacar adelante a sus familias sean tratados como una amenaza.

“Una persona que viene a Estados Unidos a trabajar no es una persona mala. Es una persona que está tratando de mejorar su vida para su familia, poner comida en la mesa”. dice.

Guerrero quiere que los políticos escuchen más a las comunidades fronterizas y vean a los inmigrantes trabajadores como él dice que son: gente que busca salir adelante.

“Ya no hay vida. Está muy, muy callado y es algo muy feo, porque mucha de esta gente viene para poder poner un poquito de comida en la mesa. Eso es todo. Están tratando de darles una mejor oportunidad a sus hijos o nietos, una educación aquí en Estados Unidos, para que vayan a la universidad y puedan ser doctores o maestros”.

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