
Elizabeth Warren, senadora demócrata por Massachusetts, señaló que Trump está dejando claro que, bajo su liderazgo, Washington no es un socio comercial de fiar.
John Fetterman, senador del Partido Demócrata por Pensilvania (EE.UU.), admitió que su formación política se equivocó respecto a los aranceles del presidente Donald Trump, afirmando que, hasta el momento, el país norteamericano está ganando la guerra comercial, informó el fin de semana el New York Post.
“Soy un gran admirador de[l] presentador de televisión] Bill Maher, y creo que es uno de los oráculos de mi partido, y lo reconoció. Pensó que los aranceles iban a hundir la economía, pero luego reconoció que no fue así”, afirmó. “Parece que el asunto de la Unión Europa ha ido bien, y supongo que veremos qué pasa con China”, añadió.
No obstante, muchos compañeros demócratas disienten. Por ejemplo, el senador Jack Reed, demócrata por Rhode Island, que ha pronosticado que, a pesar del aumento de los ingresos, “en unas pocas semanas o meses” empezarán a haber “aumentos significativos” en el precio de la mayoría de los productos, así como “interrupciones” en muchas de sus industrias, ya que no se podrá acceder a productos ni a suministros.
“Cuando se aplican aranceles generalizados, funciona como un impuesto nacional sobre las ventas, y creo que la gente se verá cada vez más perjudicada”, predijo el senador Chris Van Hollen, demócrata por Maryland. “Este es el presidente que dijo que iba a entrar y reducir los precios. Los precios van a subir, y subirán aún más con el tiempo”, agregó.
Por su parte, Elizabeth Warren, senadora demócrata por Massachusetts, señaló que Trump está dejando claro que, bajo su liderazgo, Washington no es un socio comercial de fiar, y eso no es conveniente. Además, afirmó que los aranceles son la razón por la que la Reserva Federal no ha bajado los tipos de interés.
“Una confusión total”: Expertos sobre los nuevos aranceles de Trump
Politólogos y economistas señalan que “las barreras a la importación se están introduciendo de forma absolutamente caótica”.

Esta semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que impone aranceles comerciales a más de 60 países, cuyos montos oscilan entre el 10 % y el 41 %.
Las tasas fueron anunciadas pocas horas antes de que en EE.UU. sea 1 de agosto, el último día establecido por Trump para que los países cerraran nuevos acuerdos comerciales con Washington. Las tarifas, que se denominan en la orden ejecutiva como “aranceles recíprocos ajustados”, entrarán en vigor la próxima semana, y solo en relación con Canadá lo hicieron de inmediato.
Ante el anuncio, los críticos de Trump, algunos políticos, medios y expertos europeos han cuestionado la eficacia de esta medida y han destacado los posibles riesgos.
El americanista Dmitri Drobnitski declaró a RT que “no calificaría lo que está ocurriendo de guerra arancelaria”. “Es una confusión total. Al fin y al cabo, las barreras a la importación se están introduciendo de forma absolutamente caótica“, explicó.
“La política arancelaria de Trump ha perdido su propósito desde el principio. Si se aumentan los aranceles con el objetivo de reindustrializar y fomentar el crecimiento de sectores individuales de la economía estadounidense, entonces deberían ser sectoriales. Y, al mismo tiempo, combinarse con ciertas medidas de apoyo a estos segmentos de la industria”, agregó.
Drobnitski afirmó que “Estados Unidos es el centro del capitalismo global, donde la única fuente de dinero es la Reserva Federal”. “Esto significa que el déficit de la balanza comercial es la fuente del poder del dólar. ¿Cómo encaja todo esto con el plan para impulsar la industria en Estados Unidos y equilibrar la balanza comercial exterior?“, preguntó.
“No son propensos al trabajo minucioso”
El politólogo Mijaíl Sinélnikov-Orishak considera que para alcanzar un objetivo tan ambicioso como la corrección del desequilibrio comercial “es necesario mucho trabajo preparatorio“.
“Al mismo tiempo, Trump y su entorno no son propensos al trabajo minucioso. Cuando se enfrentan a grandes dificultades, abandonan esta dirección y se dedican a otra”, expresó.
“Les daré un ejemplo: al imponer aranceles, Trump intenta crear empleo. Pero esta tarea no encaja en el orden económico mundial actual. Crear nuevos empleos será muy costoso y no dará sus frutos. Es muy probable que la próxima Administración tenga que lidiar con este problema“, señaló.
El director científico del Centro de Investigación de Mercados del Instituto de Investigación de la Escuela Superior de Economía, Georgui Ostapkóvich, dijo que “el aumento de los aranceles provocará naturalmente un fondo inflacionario bastante elevado“.
“Porque los productos que llegan a Estados Unidos se encarecerán debido a estos mismos aranceles. Los propios europeos no son tontos, y en un intento por neutralizar el efecto de los aranceles de Trump, empezarán a vender sus productos a Estados Unidos a un precio deliberadamente más alto, del 10 al 15 %”, sugirió.
“Es difícil extraer conclusiones fundamentales sobre el impacto en el comercio y la economía globales. Las negociaciones entre Washington y sus socios comerciales continuarán por ahora. Los acuerdos finales que alcancen solo se conocerán en un año o año y medio“, añadió.
Mientras, el mundo durante este período “probablemente vea una turbulencia comercial muy alta, lo que, a su vez, constituye un factor proinflacionario”, aseveró. “En resumen, esta situación es claramente negativa para el mundo, ya que provoca desequilibrios en la balanza comercial, la logística y fluctuaciones de precios”, resumió.
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