
Los candidatos a la presidencia de Chile: Jeannette Jara y José Kast.Imagen: Esteban Felix/AP Photo/picture alliance
Los sondeos y los expertos auguran un triunfo cómodo del derechista José Kast en el balotaje. Sin embargo, errores de última hora y un mal debate podrían impulsar a su rival, Jeannette Jara.
A poco menos de una semana de la segunda vuelta de las presidenciales en Chile, los sondeos —que está prohibido publicar, pero que cierta élite conoce porque circulan bajo cuerda— muestran una clara ventaja del candidato derechista José Kast por sobre la comunista Jeannette Jara.
Los analistas coinciden en que su triunfo es casi un hecho, aunque los recientes errores de su campaña (como la declaración de un diputado de su partido a favor de indultar a violadores de niños o la incapacidad del candidato para explicar su plan de expulsión de extranjeros) y su mal desempeño en el debate radial del 3 de diciembre, han aportado algo de tensión, pues algunos piensan que, en una carrera que parece corrida, puede abrirse una pequeña ventana para sorpresas de última hora.
Contrariamente a lo que podría pensarse al tener en la papeleta del balotaje a una mujer que milita en el Partido Comunista y a un hombre que fundó el ultraderechista Partido Republicano, la segunda vuelta del 14 de diciembre no va a ser una lucha entre posiciones extremas. Si bien los candidatos de centro fueron duramente derrotados en las primarias y en la primera vuelta, no se trata de un sector inerme y todavía tiene bastante que decir.
“La percepción es que hay una tendencia de ambos candidatos a moverse hacia el centro”, dice a DW Olaf Jacob, representante en Chile de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), vinculada a la Unión Cristianodemócrata alemana. “Creo que no habrá alternativa: quienquiera que gane va a tener que moderarse, porque los números en el Parlamento no dan para tener posiciones muy radicales”, dice el experto. La pregunta que él plantea es si ese movimiento hacia el centro es genuino o tiene más que ver con necesidades electorales circunstanciales.

“Un triunfo de Kast sería rupturista”
“La tensión polarizante está hacia la ultraderecha”, explica a DW Jorge Saavedra, profesor de la Universidad Diego Portales y doctor en Comunicación y Medios de la Universidad de Londres. Para el especialista, en la práctica un triunfo de Jara será la continuidad del actual Gobierno de Chile, de corte socialdemócrata. “Sí sería rupturista un triunfo de Kast, porque en distintas materias representa un camino bien extremo”.
Saavedra pone como ejemplo la idea de “gobierno de emergencia” que empuja Kast en su campaña. En sus declaraciones, el aspirante republicano suele referirse a una crisis que viviría el país sudamericano, de la que acusa directamente al actual Gobierno de centroizquierda. Este escenario obligaría a la conformación de un Ejecutivo que responda a esa emergencia, centrando la atención en la tarea de normalizar el funcionamiento del Estado y combatir el crimen y la falta de crecimiento. “Esa es su oferta. No tiene una propuesta para la etapa posterior a la emergencia. Y no es extraño pensando en sus referentes: Viktor Orbán, Donald Trump, Nayib Bukele y Jair Bolsonaro“, agrega.
De cualquier modo, para Saavedra la posibilidad de una polarización total se desvanece ante el muro de contención que supone un Parlamento fragmentado, pero proclive a la moderación. “El nuevo Parlamento no va a ser tan distinto al que tuvo el presidente Gabriel Boric y seguramente en sus decisiones finales no actuará desde la estridencia mediática, sino más bien será una suerte de moderador del debate. Nadie va a poder desarrollar medidas muy extremas, por más que quiera”, apunta el académico.
Seguridad e inmigración
Dos asuntos que casi han monopolizado la conversación durante la campaña presidencial son la inmigración y la inseguridad. Pese a ser uno de los países con las menores tasas de delitos en América, la percepción ciudadana en Chile apunta hacia una especie de crisis que, en primera vuelta, fue campo abonado para propuestas como militarizar las ciudades o crear cárceles en el desierto, y para frases del estilo “los delincuentes tendrán que elegir entre la cárcel y el cementerio”, que dijo la candidata Evelyn Matthei en primera vuelta.

“Hay una percepción de que la inseguridad está asociada a la inmigración”, dice Jacob, para quien el candidato que gane tendrá que actuar rápido. “Si logramos controlar a corto plazo o reducir los índices de percepción de inseguridad en la población, creo que muchos problemas van a resolverse”, dice el representante de la KAS.
La calculadora es clara
Jacob acude a la calculadora para responder la pregunta de si realmente Kast tiene garantizado el triunfo en la segunda vuelta, como auguran las encuestas, los expertos e incluso la conversación en la calle. “Es que si simplemente contamos los votos de primera vuelta de la derecha, ya tenemos más del 50 por ciento”, sostiene. Para el experto, el objetivo de Jara sería perder por menos de 20 puntos porcentuales.
“Las posibilidades son pocas. Muy pocas, en realidad”, complementa Saavedra. “Lo que va a hacer Jara es recortar algunos puntos de distancia, pero no va a ganar. Quizás con dos semanas más de campaña lo habría logrado, porque Kast ha tenido errores no forzados importantes en los últimos días, pero tendría que ocurrir algo extraordinario para que el republicano no gane”, agrega.
El académico apunta a otro componente que ha jugado un papel muy relevante: el hecho de que Jara sea militante del Partido Comunista. “Eso despierta percepciones que tienen que ver con la constitución neoliberal del sujeto chileno cotidiano, esta idea de que yo trabajo, yo gano mi plata y no quiero dársela a nadie. La gente confunde la posibilidad de una presidenta comunista con la redistribución, y no ve ello desde la lógica de los derechos sociales”, apunta.
Y prevé que Kast va a tener problemas, en caso de ganar. “Creo que va a tener un primer semestre muy duro de oposición”, sostiene, porque “lo que ha hecho hasta ahora es no mostrarse como el pinochetista duro que es, y cuando gane eso se va a evidenciar, habrá medidas regresivas en muchos aspectos y eso va a generar un rechazo muy rápido en distintos sectores”.
(ms)
Chile y el voto joven: todo es posible en el balotaje
27 de noviembre de 2025
El voto obligatorio en Chile ha puesto al descubierto una masa de electores, muchos de ellos jóvenes, que pueden hacer inclinar la balanza del balotaje.

Si las encuestas más recientes aciertan, José Antonio Kast será el próximo presidente de Chile. Todos los sondeos le dan la victoria por un holgado margen sobre Jeannette Jara en el balotaje del 14 de diciembre de 2025.
Pero todo es posible en política: en la primera vuelta, el candidato Franco Parisi no aparecía entre los favoritos y dio la gran sorpresa al lograr un tercer puesto, con el 19,71 por ciento de los votos, dice a Deutsche Welle Daniela Campos Letelier, politóloga chilena y profesora de la Universidad Andrés Bello.
Por eso no hay que descartar que se produzca un giro inesperado: “Esto está abierto, es como en el fútbol, el partido no está ganado hasta el pitazo final”, subraya Campos Letelier.
Un electorado “despolitizado” e “impredecible”
¿Por quién inclinarán la balanza los votos del electorado de Parisi y otros candidatos que no llegaron al balotaje? En esa cuestión juega un papel importante una nueva masa de electores, casi cinco millones, que acudió a las urnas porque ahora es obligatorio votar. “Esa gente escogió candidatos que eran más bien antisistema o más bien populistas o con una retórica anti partidos tradicionales”, comenta a Deutsche Welle Francisca Castro, doctora en Ciencias Políticas chilena asociada al centro de pensamiento International Security and Development Center, con sede en Berlín.
En ese sentido, Parisi aglutinó el apoyo de los más jóvenes, atraídos por un discurso sobre la meritocracia que lo aleja de la elite en Chile, y posicionado fuera del espectro político tradicional, tal y como resume su frase “Ni comunacho ni facho”, es decir, ni comunista, ni de derechas.
“Él comprendió muy bien a este electorado más joven que votaba obligado. Es gente despolitizada, que nació en democracia, por lo tanto, la ve por sentada, no sabe cuánto costó recuperarla, lo que significa poder ir a sufragar libremente, lo que es vivir en un Estado autoritario. No comprenden lo que significa una dictadura. Estos jóvenes no están ideologizados, son impredecibles, la mayoría son hombres de clase media-baja y baja. Su nivel socioeconómico es más vulnerable y están dentro del gran porcentaje de personas que desconfía de las instituciones chilenas”, explica a DW Daniela Campos Letelier.
Hombres jóvenes y líderes de derechas
Este perfil sociológico que describe Campos Letelier es precisamente el que apoyó a Javier Milei en las presidenciales de Argentina. ¿Se trata de una casualidad o es un patrón recurrente que llevará a ese tipo de votantes en Chile a decantarse por Kast? “Investigaciones centradas en Europa han visto cómo los hombres jóvenes están cada vez radicalizándose más hacia la derecha y ultraderecha, algo que no está pasando con las mujeres. Y no me extrañaría que, en América Latina, y concretamente en Chile, pasase algo similar”, dice, por su parte, Francisca Castro desde Berlín.
Ante problemas como la inseguridad, la migración, la economía, los candidatos situados más a la derecha del espectro político parecen conectar con los hombres jóvenes. “Ahí el candidato es Kast, con Milei, con Bukele, con Trump… Es interesante ver cómo la clase media y media baja se siente representada por ellos”, comenta a DW Campos Letelier.
Juventud chilena y pandemia
En octubre de 2019, hubo protestas en Chile. La pandemia de COVID-19 no solo interrumpió aquel estallido, sino también la formación académica y el inicio profesional de los jóvenes en un país que, como muchos otros, sufrió las sacudidas económicas provocadas por el coronavirus. “Eso todavía se está sintiendo bastante en el electorado joven, que está dándose cuenta de que quizás las expectativas económicas que tenía al ingresar al mercado laboral no se están cumpliendo”, destaca Francisca Castro.
A eso, agrega la politóloga, cabe añadir el discurso sobre la seguridad del país: “Los medios han hecho uso de la migración para dar noticias sensacionalistas sobre cómo esta afecta a la criminalidad, y eso es algo que juega un rol bastante importante en la política”. Según la experta, fue un gran error, especialmente de la izquierda, pensar que toda la gente que participaba de esas protestas tenía demandas progresistas o más asociadas a la izquierda: “Yo realmente creo que ese no fue el caso”, subraya.
“Un porcentaje de los votos de los jóvenes sin duda va a ir a Kast”, destaca Daniela Campos Letelier. “Pero otros votarán por Jara porque no viene de la elite, además muchas instituciones feministas se van a unir por la candidatura de la oficialista. Y muchos otros votarán nulo, porque no se sienten representados por ninguno de los dos candidatos. El voto es volátil y no creo que esté tan cerrada la victoria de Kast”, concluye.
(elm)
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