Análisis por Alfredo Meza, CNN en Español
CNN Español —
Cuatro horas después de los potentes terremotos que asolaron sectores de la zona norte costera de Venezuela y la capital, Caracas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, publicó en X que había ofrecido ayuda al gobierno de ese país para lidiar con las consecuencias de la tragedia. Noventa minutos más tarde, la gobernante encargada Delcy Rodríguez retuiteó el mensaje del mandatario centroamericano, considerado por el chavismo como el némesis de su proyecto político, no solo agradeciendo la oferta, sino ordenando a la cancillería venezolana que coordinara el apoyo.
“La solidaridad entre nuestros pueblos es una fuerza invaluable en estos momentos”, escribió la exvicepresidenta de Nicolás Maduro.
Al margen de la solidaridad que convoca este tipo de tragedias y la retórica política que la acompaña, Delcy Rodríguez no tiene margen para rechazar a cualquier gobierno que arrime el hombro en estas horas. La situación económica del país sudamericano es muy crítica después de una pésima gestión fiscal y la imposición de sanciones económicas por parte de Washington al Banco Central de Venezuela y a la estatal Petróleos de Venezuela, que aporta el 96% de las divisas que ingresan al fisco. Entre 2013 y 2021, el país sudamericano perdió tres cuartas partes del tamaño de su economía.

Miembros del equipo internacional de búsqueda y rescate urbano (USA-2) del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles suben a un autobús antes de partir hacia Venezuela, en Pacoima, California, el 25 de junio de 2026. BLAKE FAGAN/AFP/AFP via Getty Images
Las cifras del Banco Central de Venezuela dan una idea de la magnitud de la tarea que tiene por delante Delcy Rodríguez. En 1998, el año previo a la asunción de Hugo Chávez, la deuda externa total del país era US$ 28.311 millones. Veinte años después, el último año en el que se publicaron números oficiales en ese rubro, el país adeudaba US$ 108.369 millones.
A la fecha, cálculos del economista Asdrúbal Oliveros, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, sitúan el monto en US$ 161.300 millones, una estimación mucho menor a la presentada por el diario Financial Times -US$ 240.000 millones-, revelada justo el mismo día que ocurrieron los sismos.
El sombrío pronóstico del Servicio Geológico de Estados Unidos, que proyecta pérdidas milmillonarias y miles de muertes, evoca el recuerdo de otra tragedia ocurrida hace más de 27 años, en diciembre de 1999, cuando Hugo Chávez gobernaba Venezuela. El 15 de diciembre de aquel año, justo el día que se votaba la aprobación de la nueva Constitución propuesta por el chavismo, hubo un feroz deslave en varios sectores del litoral central de Venezuela que borró un pueblo entero -Carmen de Uria- y causó centenares de muertes.
Un mes después de la llamada Tragedia de Vargas, bautizada así por el nombre del estado donde ocurrieron los peores desastres, el gobierno venezolano rechazó la llegada de dos barcos con asistencia humanitaria enviados por Estados Unidos a pedido del entonces ministro de la Defensa, el general de división Raúl Salazar, una decisión muy controversial habida cuenta del nivel de destrucción y la cantidad de desaparecidos reportados.

Años después, entrevisté a Salazar, ya retirado como militar activo, para el diario donde trabajaba y le pregunté por ese episodio. El alto oficial me dijo que Chávez se había negado porque lo consideraba como una violación de la soberanía, pero también sospechaba que esa negativa obedecía al forjamiento de una alianza con Fidel Castro, entonces incipiente. Chávez nunca se refirió a este episodio en concreto en público. En enero de 2007, el entonces presidente declaró el socialismo en Venezuela y comenzó a erigirse como el líder del antiimperialismo en América Latina al amparo no solo de su alianza con Castro sino del respaldo de los gobiernos de la época en Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia usando las inmensas riquezas del país como un arma geopolítica en su diplomacia.
“Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos”
La misma zona del deslave de 1999 es la más afectada por los terremotos del miércoles. Aquella decisión de Chávez ha vuelto a emerger en la arena de las redes sociales como el ejemplo que no debe repetirse. El contexto es otro tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y la relación estrecha -e inimaginable apenas en diciembre- que la administración Trump ha forjado con Delcy Rodríguez.

Esta vez ha sido el mismo Donald Trump quien se ha declarado “listo, dispuesto y capacitado para ayudar” sin esperar el pedido de Rodríguez, lo que refuerza la impresión que, desde el 3 de enero, cuando capturaron a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el destino de Venezuela se decide en la Casa Blanca.
“He dado instrucciones a todas las agencias de nuestro gobierno para que se preparen para actuar con rapidez”, escribió el presidente en Truth Social. “Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Estados Unidos desplegaría de inmediato equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria en el país sudamericano. Además de equipo para evaluar daños y localizar víctimas, Washington se ha comprometido a aportar US$ 100 millones a un fondo humanitario establecido por Naciones Unidas para atender la emergencia, más otros US$ 50 millones para organizaciones que operan sobre el terreno, de acuerdo con el Departamento de Estado.
Vistas las dimensiones de la tragedia, y el tamaño de su deuda externa, Venezuela necesita mucho más de esos ofrecimientos para atender a los damnificados y reconstruir su infraestructura.
Las consecuencias de los terremotos se suman a la función continuada de una crisis que ha llevado a millones de venezolanos a vivir en la última década en una economía de guerra sin vivir formalmente en un conflicto armado.
La promesa de una mejora de las condiciones de vida parece alejarse y sepulta al escaso progreso que podía presumir el gobierno de Rodríguez en poco menos de seis meses de gestión: el diseño de un marco jurídico más proclive a la inversión privada, el leve incremento de la producción petrolera del país y la caída de la inflación de mayo al 6,3% desde el 10,6% reportado en abril por el Banco Central de Venezuela.
Y esta vez, a diferencia de aquel primer año del Gobierno de Chávez, cuando existía para unos y otros una ilusión de futuro, ni la factura petrolera ni toda la ayuda internacional alcanzan para paliar los efectos de los terremoto más potentes en un siglo.
Estados Unidos envió dos buques y varias aeronaves con ayuda para Venezuela tras los terremotos
La asistencia militar estadounidense incluye tres C-17 con equipos de búsqueda urbana, MV-22 para evaluar aeródromos afectados y dos naves de la Armada ya en aguas cercanas para apoyar las tareas de socorro
26 Jun, 2026
Personal militar supervisa la carga de suministros embalados dentro de la bahía de un avión de transporte militar. (Comando Sur de Estados Unidos)
Estados Unidos desplegó buques de guerra, aviones y helicópteros en Venezuela para apoyar las labores de rescate tras los dos terremotos que dejaron al menos 920 muertos, al tiempo que suspendió temporalmente las sanciones económicas que mantenía contra Caracas para facilitar las operaciones de ayuda humanitaria.
El Pentágono informó que dos aeronaves C-17 Globemaster de la Fuerza Aérea transportaron equipos de búsqueda y rescate urbano desde Los Ángeles y Fairfax, Virginia, mientras un tercer C-17 llevó equipamiento pesado de movimiento de carga a Caracas. Aeronaves MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines trasladaron además un equipo especializado en evaluación de aeródromos, dado que las operaciones aeroportuarias cercanas al epicentro resultaron afectadas.
El mayor general de los Marines Kevin J. Jarrard llegó el jueves a Caracas para supervisar el apoyo coordinado por Washington.
Estados Unidos envía un equipo de respuesta ante desastres de 250 miembros con perros
Integrantes de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, bajo el Comando Sur, movilizan equipo militar (Comando Sur de Estados Unidos)
Estados Unidos anunció el viernes el envío de un equipo de respuesta ante desastres compuesto por más de 250 personas, incluyendo tres unidades especiales de búsqueda y rescate, para localizar sobrevivientes en Venezuela, país afectado por el terremoto.
Las tres unidades especiales están integradas por bomberos, médicos, paramédicos, ingenieros estructurales y especialistas en búsqueda canina, con un total de 18 perros entrenados para localizar personas atrapadas entre los escombros tras los potentes sismos que sacudieron la región el miércoles, según un comunicado del Departamento de Estado de EEUU.
Los equipos, enviados desde Miami, Los Ángeles y el condado de Fairfax, al oeste de Washington D.C., ya se encuentran en camino y colaborarán con los servicios de emergencia locales tras los sismos, que dejaron al menos 920 muertos.
En conjunto, el personal transportará más de 90.000 kilogramos de equipo especial de búsqueda y rescate, según el comunicado.
Buques de la Armada y helicópteros desde Honduras
El buque de transporte anfibio USS Fort Lauderdale y el buque de combate litoral USS Billings de la Armada de Estados Unidos llegaron a aguas próximas a Venezuela para iniciar operaciones de socorro. Desde la base aérea de Soto Cano, en Honduras, partieron tres helicópteros CH-47 Chinook del Ejército, asignados a la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, con la misión de transportar personal y suministros hacia las comunidades afectadas.
Una aeronave de transporte militar C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. (Comando Sur de Estados Unidos)
El componente de la Fuerza Espacial del Comando Sur de Estados Unidos aportó imágenes satelitales de las zonas devastadas para orientar a los planificadores de ayuda sobre dónde concentrar los esfuerzos de rescate y qué capacidades priorizar.
Suspensión de sanciones por cuatro meses
Personal de seguridad y unidades caninas, con su equipo y maletas, se disponen en una pista de aterrizaje junto a un avión de transporte Boeing C-17 Globemaster III, con un paisaje montañoso al fondo. (Comando Sur de Estados Unidos)
El Departamento del Tesoro publicó el jueves por la noche una autorización que levanta durante cuatro meses las restricciones económicas que pudieran obstaculizar las operaciones de rescate. “Todas las transacciones relacionadas con las operaciones de socorro tras el terremoto en Venezuela, que de otro modo estarían prohibidas, quedan autorizadas” hasta el 23 de octubre, señala el documento.
Una cargadora moviliza múltiples paquetes de suministros en la plataforma de un aeropuerto. (Comando Sur de Estados Unidos)
Washington había impuesto a Caracas un severo paquete de sanciones a partir de 2019 para presionar al entonces presidente Nicolás Maduro, a quien consideraba ilegítimo. Maduro fue capturado en Caracas por fuerzas estadounidenses en enero pasado y enfrenta cargos de narcotráfico ante la justicia de Nueva York.
Llamado de la ONU a la solidaridad internacional
Soldados supervisan y asisten la movilización de palés de carga dentro de un avión de transporte militar con la compuerta abierta en una pista de aterrizaje. (Comando Sur de Estados Unidos)
Los sismos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron Venezuela el miércoles golpearon un país de casi 30 millones de habitantes cuya economía atraviesa una crisis prolongada. El Comité Permanente Interinstitucional (IASC), que agrupa a agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales, advirtió que la catástrofe “se suma a un contexto humanitario ya de por sí difícil”.
Un helicóptero Boeing CH-47 Chinook del Ejército de Estados Unidos está estacionado en una pista de aterrizaje, junto a dos vehículos utilitarios, bajo un cielo nublado. (Comando Sur de Estados Unidos)
El IASC señaló que, antes de los terremotos, millones de venezolanos ya enfrentaban inseguridad alimentaria, colapso de los servicios sanitarios y acceso limitado a servicios básicos. El organismo exhortó a la comunidad internacional a actuar con rapidez y proporcionar financiación flexible para intensificar la ayuda de emergencia, incluyendo alojamiento, alimentos, atención sanitaria, agua y saneamiento.
Equipos de más de una decena de países ya en territorio venezolano
Un avión de transporte militar Boeing C-17 Globemaster III permanece en una pista de aterrizaje, flanqueado por áreas verdes y edificios de aeropuerto bajo un cielo claro. (Comando Sur de Estados Unidos)
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), equipos procedentes de Chile, Colombia, El Salvador, Italia, México, Suiza y Estados Unidos ya habían llegado a Venezuela al cierre de esta edición. Se movilizaban además contingentes del Reino Unido, la República Checa, Ecuador, Francia, Alemania, Jordania, los Países Bajos, Catar y España.
Personal carga palés en un avión de transporte militar C-17 Globemaster III. (Comando Sur de Estados Unidos)
El IASC reclamó “acceso humanitario rápido y sin obstáculos, condiciones operativas seguras e intercambio de información transparente” como condiciones indispensables para que la asistencia llegue a quienes más la necesitan, e instó a todas las autoridades implicadas a facilitar una coordinación íntegra y eficaz de las operaciones.
