
El presidente de EEUU relativiza la última oferta del régimen chiíta, y aún duda en continuar negociando con los ayatollahs o desplegar una ofensiva militar que permita abrir Ormuz y terminar con el programa nuclear iraní
Corresponsal en Washington Estados Unidos
03 May, 2026
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos
(Desde Washington, Estados Unidos) Donald Trump enfrenta una dilema político que resolvería en los próximos días. La encrucijada implica las opciones de reiniciar la guerra contra Irán o insistir con las negociaciones a través de Pakistan para cerrar un acuerdo con el régimen chiíta.
-¿Está considerando nuevos ataques contra Irán?-, le preguntaron al Presidente de Estados Unidos en la Casa Blanca.
-¿Por qué iría a decirles eso…?-, replicó Trump.
-¿Tuvo una reunión con sus asesores de seguridad nacional para tratar las distintas opciones?-. insistieron los periodistas.
-Hay diferentes opciones. ¿Queremos ir y aniquilarlos por completo o queremos intentar llegar a un acuerdo? Es decir, esas son opciones”.
Donald Trump franqueado por JD. Vance -vicepresidente de los Estados Unidos- y Marco Rubio -secretario de Estado-, los dos principales asesores en seguridad nacional del líder republicano (AP/Mark Schiefelbein)
El presidente de Estados Unidos apuesta por la salida diplomática para resolver la guerra contra Irán, pero el régimen chiíta rechaza la posibilidad de desmantelar su programa nuclear y limitar su capacidad industrial para fabricar misiles balísticos y drones de bajo costo.
Ante la ausencia de un compromiso mínimo entre Washington y Teherán, ambos enemigos mantienen su táctica de evitar que fluya el transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz.
Es decir:Trump y Mojtaba Khamenei -líder autócrata de Irán- sólo abrirán Ormuz cuando resuelvan sus diferencias respecto al proyecto nuclear y a la fabricación de misiles.
En este contexto, Trump y Khamenei protagonizan un Juego de la Gallina que afecta al planeta e impacta en la agenda doméstica de Estados Unidos e Irán.
Pero ese impacto doméstico tiene distintas consecuencias políticas.
A Trump le puede costar las elecciones de medio término y su posible legado presidencial, mientras que Khamenei lidera un régimen totalitario adonde las elecciones son un concepto abstracto.Mojtaba Khamenei, líder supremo de Irán e hijo del difunto ayatollah Ali Khamenei (REUTERS/Archivo)
El precio de la nafta en Estados Unidos subió desde 3 dólares el galón al comienzo de la guerra, a un promedio nacional de 4,39 dólares.
Trump lee historia de Estados Unidos y sabe que Jimmy Carter perdió su reelección frente a Ronald Reagan por el costo de la nafta, que se disparó por la Revolución de Irán y la Crisis de los Rehenes.
Una última encuesta que se conoció en la Casa Blanca asegura que el 61% de los americanos considera a la guerra contra Irán como “un error” político. Trump prometió durante la campaña electoral que Estados Unidos no participaría de ninguna guerra, y eso no sucedió.
Con un agravante frente a la opinión pública: el Pentágono reconoció que ya se gastaron USD 25 billones en el esfuerzo militar, una cifra que alarma a los votantes demócratas y también a los republicanos.
La importancia económica del estrecho de Ormuz y el bloqueo militar que diseñó Irán para bloquear el paso de las naves petroleras
Desde esta perspectiva, Trump debería liberar Ormuz para que bajen los precios de la nafta, y eso sólo podría ocurrir de dos maneras distintas.
Acuerda con Irán o reinicia las operaciones militares, dos opciones que significarán un desgaste político para la administración republicana.
Teherán ha dicho que sólo aceptará un acuerdo, si mantiene su programa nuclear. Y si eso sucede, la opinión pública de Estados Unidos concluirá que Trump fue a la guerra y finalmente no logró su objetivo geopolítico.
Entonces, ante el eventual fracaso de las negociaciones, Trump escuchó hace tres días diferentes alternativas militares propuestas por el almirante Brad Cooper, a cargo del Comando Central de Estados Unidos que opera en Medio Oriente.
En el Salón Oval asumen que la opción bélica no tiene un fuerte consenso público, pero sería la única posibilidad para abrir Ormuz, si la vía diplomática fracasa por las diferencias de fondo entre ambos enemigos.
El jueves pasado en la Casa Blanca, frente a Trump, JD Vance -vicepresidente de Estados Unidos-, Marco Rubio -secretario de Estado- y Pete Hegseth -secretario de Guerra-, el almirante Cooper desplegó tres alternativas diferentes:
- Un raid corto e intensivo sobre la infraestructura civil -agua potable y electricidad, por ejemplo- para forzar que Irán se siente a negociar un acuerdo
- Tomar una zona del estrecho de Ormuz controlado por Irán para habilitar el paso de los barcos petroleros
- Fuerzas especiales que ingresan a Irán para incautar las reservas nucleares del régimen chiíta
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos
Trump aguardaría hasta la semana que viene para decidir si clausura la vía diplomática y opta por las distintas alternativas que presentó el almirante Cooper en la Casa Blanca.
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