
La advertencia es del Banco Mundial en un análisis sobre el impacto negativo del conflicto armado entre Irán y Estados Unidos
Por El Nuevo Diario
Guerra en Oriente Medio provocará el mayor aumento de los precios de la energía y los alimentos –
WASHINGTON.- El Banco Mundial, en su más reciente informe, revela el alcance de la crisis por la guerra en el Medio Oriente y advierte que el petróleo Brent podría promediar 86 dólares por barril; los fertilizantes subirán un 31 % y varios metales alcanzarán máximos históricos, con un impacto desproporcionado sobre los más vulnerables.
Agrega el organismo financiero internacional, en este contexto de presión global, también el comercio mundial se reinventa ante las crisis, qué brechas frenan el empleo en Europa y Asia Central, y por qué invertir para aumentar la producción de agua es fortalecer en el desarrollo.
En la última edición del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Grupo Banco Mundial, se prevé que este año los precios de la energía aumentarán un 24 %, hasta alcanzar su nivel más alto desde la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, dado que la guerra en Oriente Medio está empujando al mundo a una grave conmoción en los mercados mundiales de productos básicos.
Sostiene que los precios generales de los productos básicos aumentarán un 16 %, impulsados por el vertiginoso incremento de los precios de la energía y los fertilizantes, y por los máximos históricos que han alcanzado los precios de varios metales clave.
Resumen diario de noticias
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El análisis muestra un panorama muy oscuro para el futuro del mundo si no se buscan alternativas que pongan fin a la guerra en el Medio Oriente, donde ninguna de las partes implicadas da señales de alcanzar un alto el fuego para retornar a la normalidad.
El informe del Banco Mundial indica que la crisis tendrá graves consecuencias para la creación de empleo y el desarrollo, y que los ataques a la infraestructura energética y las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 35 % del comercio mundial de petróleo crudo transportado por mar— han desencadenado la mayor crisis de suministro de petróleo registrada hasta la fecha, con una reducción inicial en el envío del crudo mundial de alrededor de 10 millones de barriles por día.
Agrega que, incluso tras situarse en niveles moderados desde su máximo reciente a mediados de abril, los precios del petróleo Brent se mantuvieron más de un 50 % por encima de los niveles registrados a principios de año. Se pronostica que en 2026 el petróleo Brent alcanzará un promedio de US$86 por barril, un marcado aumento con respecto a los US$69 por barril registrados en 2025. Estos pronósticos suponen que las perturbaciones más agudas terminarán en mayo y que, a fines de 2026, el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz volverá gradualmente a los niveles anteriores a la guerra.
“La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el aumento de los precios de los alimentos y, por último, con el aumento de la inflación, que elevará las tasas de interés y encarecerá aún más la deuda”, señaló Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial.
Advierte que “las personas más pobres, que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos y combustibles, serán las más perjudicadas, al igual que las economías en desarrollo que ya se ven agobiadas por una pesada carga de deuda. Todo esto es un recordatorio de una cruda verdad: la guerra es el desarrollo a la inversa”.
Se prevé que en 2026 los precios de los fertilizantes aumenten un 31 %, impulsados por un alza del 60 % en los precios de la urea. La asequibilidad de los fertilizantes caerá a su peor nivel desde 2022, lo que golpeará fuertemente los ingresos de los agricultores y pondrá en peligro el rendimiento futuro de los cultivos, lo que se traducirá en un aumento de los precios de los productos que componen la canasta familiar agropecuaria.
El Programa Mundial de Alimentos pinta un cuadro muy oscuro para el futuro: si el conflicto en el Medio Oriente se prolonga, las presiones sobre el suministro y la asequibilidad de los alimentos podrían empujar a hasta 45 millones de personas más a una situación de inseguridad alimentaria aguda en el año en curso.
También se espera que los precios de los metales básicos, como el aluminio, el cobre y el estaño, alcancen máximos históricos, como reflejo de la fuerte demanda relacionada con sectores como los centros de datos, los vehículos eléctricos y la energía renovable. Los metales preciosos siguen batiendo récords de precio y volatilidad, y se prevé que en 2026 los precios promedio aumenten un 42 %, en un contexto en el que la incertidumbre geopolítica impulsa la demanda de activos refugio.
El alza de los precios de los productos básicos provocada por estas perturbaciones incrementará la inflación y frenará el crecimiento en todo el mundo. En las economías en desarrollo, ahora se proyecta que en 2026 la inflación promedio será del 5,1 % bajo los supuestos del escenario de referencia, lo que representa un punto porcentual más alto de lo esperado antes de la guerra y un aumento con respecto al 4,7 % del año pasado. El crecimiento de las economías en desarrollo también se deteriora a medida que el alza de los precios de los productos esenciales golpea los ingresos y las exportaciones de Oriente Medio se enfrentan a fuertes restricciones.
Se espera que en 2026 las economías en desarrollo crezcan un 3,6 %, una revisión a la baja de 0,4 puntos porcentuales desde enero. Las economías directamente afectadas por conflictos serán las más perjudicadas, y el 70 % de los importadores de productos básicos y más del 60 % de los exportadores de productos básicos de todo el mundo podrían registrar un crecimiento inferior al proyectado en enero.
Los precios de los productos básicos podrían aumentar aún más si se intensifican las hostilidades o si las interrupciones del suministro provocadas por la guerra se prolongan más de lo previsto. En 2026, en un escenario en el que las instalaciones críticas de petróleo y gas sufran más daños y los volúmenes de exportación tarden en recuperarse, los precios del petróleo Brent podrían alcanzar un promedio de US$115 por barril. Esto, a su vez, tendría un efecto en cadena sobre los precios de los fertilizantes y las fuentes de energía alternativas, como los biocombustibles. En este escenario, este año la inflación en las economías en desarrollo podría aumentar al 5,8 %, un nivel que solo se superó en 2022 durante la última década.
“La sucesión de perturbaciones a lo largo de la década ha reducido drásticamente el margen fiscal disponible para responder a la actual crisis histórica del suministro de energía”, afirmó Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “Los Gobiernos deben resistir la tentación de aplicar medidas de apoyo fiscal amplias y no focalizadas que podrían distorsionar los mercados y erosionar los márgenes fiscales. Por el contrario, deberían centrarse en brindar apoyo rápido y temporal dirigido a los hogares más vulnerables”.
En el artículo destacado del informe se concluye que la volatilidad de los precios del petróleo durante períodos de mayor riesgo geopolítico es aproximadamente el doble que en períodos de mayor calma, y que una disminución del 1 % en la producción de petróleo, impulsada por factores geopolíticos, eleva los precios en un promedio del 11,5 %. Cabe destacar que estos efectos se extienden a otros mercados de productos básicos clave, con un impacto aproximadamente un 50 % mayor que en condiciones normales. Según el informe, un aumento del 10 % en el precio del petróleo provocado por una perturbación geopolítica en el suministro contribuye a que los precios del gas natural alcancen un máximo de alrededor del 7 % y los de los fertilizantes superen el 5 %. Estos picos suelen producirse aproximadamente un año después de la perturbación inicial en el precio del petróleo, con consecuencias adversas para la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza.
Por qué está subiendo el precio de la gasolina en EE.UU. y cuánto podría costar este mes según expertos
Los consumidores enfrentan valores elevados tras el aumento del precio del petróleo por el conflicto en el Estrecho de Ormuz, así como por efectos estacionales y ajustes reglamentarios que afectan la oferta y la producción nacional
02 May, 2026
El precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 4.43 USD por galón, según datos de la AAA de mayo de 2026 (Imagen Ilustrativa Infobae)
El precio de la gasolina en Estados Unidos atraviesa un período de marcada volatilidad, con incrementos que han captado la atención de consumidores y analistas. Este viernes, el promedio nacional por un galón de gasolina regular alcanzó los 4.43 USD, lo que representa un aumento de 9 centavos respecto al día anterior, según informó la AAA. El fenómeno no es aislado ni pasajero: se trata de un repunte que sitúa los valores en niveles no registrados en varios años y que afecta tanto a conductores particulares como a sectores productivos.

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El principal motor de esta escalada se encuentra fuera de las fronteras estadounidenses. Uno de los factores globales más determinantes ha sido el conflicto en Medio Oriente, especialmente las tensiones con Irán y el bloqueo o cierre del Estrecho de Ormuz. Este estrecho constituye un paso estratégico para el comercio mundial de petróleo; aproximadamente el 20% del crudo global transita por allí. Cualquier interrupción en este corredor eleva los precios internacionales del petróleo, que han superado los 100 USD por barril. La sensibilidad de los mercados ante la posibilidad de un desabasto se traduce, casi de inmediato, en aumentos en el precio final de la gasolina en Estados Unidos.
El contexto internacional se combina con factores internos que, de manera cíclica, impulsan los valores al alza. El mes de mayo marca el inicio de la llamada “temporada de viajes de verano”. En estos meses, la demanda de gasolina se incrementa considerablemente porque millones de estadounidenses se desplazan por carretera para vacaciones y actividades recreativas. Este patrón estacional ejerce presión sobre la oferta y contribuye a que los precios suban de forma anticipada y sostenida.
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A este fenómeno se suma la transición anual a la “mezcla de verano”. Durante la primavera, las refinerías estadounidenses cambian la composición de la gasolina para cumplir con regulaciones ambientales más estrictas, lo que supone un proceso más costoso de producción. Esta mezcla, diseñada para reducir la contaminación y el esmog en climas cálidos, encarece los costos de refinación y, por ende, se traslada al consumidor a través de precios mayores en el surtidor. El cambio coincide, además, con periodos de mantenimiento en las refinerías, lo que puede reducir temporalmente la oferta disponible y aumentar la volatilidad del mercado.
Particularidades de California: impuestos, regulaciones y crisis de refinerías
California reporta el precio más alto del país, con 6.09 USD por galón, impulsado por altos impuestos y regulaciones estatales específicas (Imagen Ilustrativa Infobae)
En el caso de California, el impacto de estos factores se multiplica debido a una serie de condiciones propias del estado. California mantiene los impuestos más altos del país sobre el combustible, con una carga fiscal que ronda los 0.90 USD por galón al sumar el impuesto especial estatal, tarifas de programas climáticos como el “Cap-and-Trade” y el Estándar de Combustibles de Bajo Carbono (LCFS), y el impuesto federal. Adicionalmente, el estado exige el uso de una fórmula especial de gasolina denominada California Reformulated Gasoline (CaRFG), más cara de producir y que limita la capacidad de importar gasolina de otras regiones de Estados Unidos en caso de escasez.
Este aislamiento del mercado se ha visto agravado por el cierre de refinerías clave, como las de Phillips 66 en Los Ángeles y Valero en Benicia, lo que ha eliminado cerca del 20% de la capacidad de refinación de California en 2026. Estos cierres, sumados a los mantenimientos estacionales, han reducido drásticamente la oferta local, empujando los precios a máximos históricos. Por esto, California suele encabezar la lista de los estados con la gasolina más costosa del país.
Cifras actuales y diferencias estatales en el precio de la gasolina
De acuerdo con los datos más recientes de la AAA al 2 de mayo de 2026, el precio promedio nacional se ubica en 4.43 USD por galón, tras haber aumentado aproximadamente 27 centavos en la última semana. Los estados con precios más elevados son California, con un promedio de 6.09 USD por galón, seguida de Hawái (5.64 USD) y Washington (5.30 USD). Estas diferencias reflejan tanto los factores impositivos y regulatorios como las particularidades logísticas y de suministro de cada estado.
Proyecciones de precios para mayo de 2026 según expertos y organismos oficiales
Las proyecciones de expertos para mayo de 2026 estiman que el promedio nacional de la gasolina podría ubicarse entre 4.50 USD y 5.00 USD por galón (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las proyecciones para el resto de mayo varían en función de la evolución de los eventos internacionales. Si las tensiones en el Estrecho de Ormuz se mantienen, los modelos predicen que el promedio nacional podría situarse entre 4.50 USD y 5.00 USD por galón. Plataformas de mercados de predicción como Robinhood y Kalshi reflejan expectativas de que el precio supere los 4.80 USD hacia finales del mes.
No obstante, algunos expertos señalan que si las negociaciones diplomáticas con Irán prosperan y se logra reabrir el flujo del Estrecho, los precios podrían estabilizarse o incluso descender rápidamente durante el verano. El Tesoro estadounidense proyecta que, en un escenario de distensión, los precios podrían retornar a niveles cercanos a los 3.00 USD por galón en cuestión de semanas.
Riesgos y factores que pueden influir en la evolución de los precios
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