
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han matado al comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), Alireza Tangsiri, a quien responsabilizó del bloqueo del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Katz anunció la operación durante una reunión con altos mandos militares.
Durante el encuentro, Katz declaró que el ataque constituye un “mensaje” a la Guardia Revolucionaria Islámica y advirtió: “Las Fuerzas de Defensa de Israel los perseguirán y los eliminarán uno por uno”. Aseguró que Israel continuará operando en Irán hasta lograr los objetivos de la guerra.
Según fuentes oficiales israelíes, Tangsiri fue atacado en la ciudad portuaria de Bandar Abbas mientras mantenía una reunión con altos mandos de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica. Se informó que la acción forma parte de la estrategia israelí para frenar las operaciones consideradas hostiles en la región.
Desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, el estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de una crisis energética y naval sin precedentes recientes. Tras los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel, Irán respondió utilizando su posición geográfica para restringir el comercio global.
En las primeras horas del conflicto, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) impuso un bloqueo estratégico sobre la boca del Golfo Pérsico. La medida prohíbe el paso a buques de Estados Unidos, Israel y sus aliados directos, mientras que permite el tránsito seguro únicamente a países considerados no hostiles por Irán, como China e India. Algunos petroleros saudíes destinados a la India también han continuado navegando, aunque el flujo total de embarcaciones ha caído de decenas diarias a apenas uno a tres barcos en los días más críticos de marzo.

El área se ha transformado en una zona de combate activo, con la Guerra de Minas como uno de los principales riesgos. Se estima que Irán ha desplegado parte de un arsenal compuesto por casi 6.000 minas navales, lo que supone un peligro incluso para los buques autorizados. Desde el 28 de febrero, al menos 12 barcos comerciales han sido dañados por proyectiles o drones, según los informes disponibles.
El ataque israelí en Bandar Abbas que causó la muerte de Alireza Tangsiri se suma a una serie de bajas de alto perfil en la región reivindicadas como como objetivos de guerra alcanzados por Israel.
El cierre parcial de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, ha generado un impacto inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent tuvo un pico de 119.5 dólares el pasado 9 marzo, mientras que las primas de riesgo asegurador para navegar por la zona aumentaron en unos 250.000 dólares por viaje. Analistas comparan el actual desabastecimiento y la volatilidad de precios con la crisis petrolera de 1973.
Desde el pasado fin de semana, la tensión ha escalado debido al ultimátum emitido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien exigió la reapertura total del estrecho bajo amenaza de atacar plantas eléctricas iraníes. El régimen de Teherán ha respondido amenazando con atacar objetivos civiles estratégicos en los países aliados de Israel en la región y con extender el bloqueo al estrecho de Bab al-Mandeb, en el mar Rojo, si se produce una invasión terrestre por parte de fuerzas estadounidenses.

La muerte de Alireza Tangsiri, comandante de las fuerzas navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, marca un nuevo punto de inflexión en la escalada del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos.
Según confirmó el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, el alto mando iraní fue abatido en un ataque en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, mientras mantenía una reunión con otros líderes militares. La operación, enmarcada en la ofensiva sostenida de Israel durante el último mes, fue presentada como un “mensaje” directo a la Guardia Revolucionaria, con la advertencia de que continuarán eliminando objetivos estratégicos.
Tangsiri era considerado una figura clave en la estrategia marítima iraní y uno de los principales responsables del bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
Bajo su liderazgo, Irán implementó una política restrictiva que limitó el paso de buques vinculados a Estados Unidos, Israel y sus aliados, permitiendo únicamente la circulación de embarcaciones de países considerados “no hostiles”, como China e India. Esta medida redujo drásticamente el tráfico marítimo y generó un impacto inmediato en los mercados energéticos globales.
El cierre del estrecho, junto con ataques a buques comerciales mediante drones y proyectiles, transformó la zona en un escenario de combate activo. Además, la amenaza de minas navales —parte de un arsenal estimado en miles de unidades— incrementó el riesgo incluso para los barcos autorizados a transitar. Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, al menos una docena de embarcaciones han resultado dañadas, mientras que el flujo comercial cayó a mínimos históricos.
La figura de Tangsiri también se destacaba por su rol en el desarrollo militar iraní: supervisó pruebas de drones y misiles de crucero, lo que le valió sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2019 y 2023. En las semanas previas a su muerte, había intensificado su presencia en redes sociales, donde comunicaba decisiones operativas sobre el tráfico marítimo y lanzaba amenazas contra infraestructuras energéticas vinculadas a Washington, además de advertir sobre posibles represalias si se atacaban puntos estratégicos como la isla de Kharg.
Designado en 2018 por el ayatolá Ali Khamenei, también fallecido recientemente en un ataque aéreo al inicio de la campaña, Tangsiri era conocido por su retórica agresiva y por defender el dominio iraní sobre el estrecho de Ormuz.
Su muerte abre interrogantes sobre el futuro de la estrategia iraní en la región. Aunque Teherán había insinuado en los últimos días la posibilidad de permitir el paso de tráfico “no hostil”, no está claro si este enfoque se mantendrá o si, por el contrario, se endurecerá la postura tras la pérdida de uno de sus principales comandantes.
En paralelo, la tensión internacional continúa en aumento. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum exigiendo la reapertura total del estrecho, bajo amenaza de nuevos ataques. Irán respondió advirtiendo que podría ampliar el conflicto, incluyendo posibles acciones sobre el estrecho de Bab al-Mandeb, lo que agravaría aún más una crisis energética global que ya muestra niveles de volatilidad comparables a los de la crisis petrolera de 1973.
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