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Pie de foto,Tres semanas después del inicio de la guerra, el panorama es difuso e incierto.Información del artículo
- Autor,Anthony Zurcher
- Título del autor,Corresponsal en Norteamérica de BBC News
Tres semanas después de que comenzara la guerra conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto ha alcanzado un estado difuso de mensajes contradictorios e incertidumbre en el que los comentarios públicos de Donald Trump parecen a menudo verse desmentidos por lo que ocurre en el terreno.
La guerra está “muy completa, bastante”, ha dicho Trump, pero nuevas fuerzas terrestres estadounidenses, incluida una unidad expedicionaria de la Infantería de Marina, se están desplegando en la región.
Se está “desescalando”, pero los bombardeos y ataques con misiles de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes continúan sin tregua.
La apertura del estrecho de Ormuz, el punto estratégico geográfico por donde transita el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo, es una “simple maniobra militar”, pero por ahora solo los barcos autorizados por Irán transitan por sus aguas.
El ejército iraní “se ha ido”, pero los drones y misiles siguen atacando objetivos en la región, extendiendo su alcance hasta la base conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en Diego García.
En una publicación del sábado por la noche en Truth Social, Trump amenazó con una escalada, advirtiendo que si Irán no abre “completamente y sin amenazas” el estrecho de Ormuz en 48 horas, el ejército estadounidense comenzará a atacar las centrales eléctricas iraníes “empezando por la más grande”.
Sin embargo, el día anterior había utilizado su red social para proporcionar una lista numerada de objetivos militares para la guerra contra Irán que, según él, Estados Unidos estaba “muy cerca” de cumplir.
Qué busca Trump
Dichos puntos, que constituyen su declaración más detallada sobre el tema desde el inicio del conflicto, incluían degradar o destruir el ejército iraní, su infraestructura de defensa y su programa de armas nucleares, así como proteger a los aliados estadounidenses en la región.
Lo que no figuraba en la lista era el objetivo de asegurar el estrecho de Ormuz.
Según Trump, esta tarea debería recaer en otros países que dependen en mayor medida de las exportaciones de petróleo procedentes del Golfo.
Trump ha señalado con frecuencia que Estados Unidos es un exportador neto de energía y que no depende del petróleo de Medio Oriente.
Esta postura pasa por alto la naturaleza global del mercado de combustibles fósiles, en el que las fluctuaciones de precios repercuten directamente en el precio del combustible en las gasolineras estadounidenses.

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La publicación de Trump en Truth Social tampoco llamó a un cambio de régimen en Irán. Han desaparecido todas las referencias a aprobar al próximo líder o a una “rendición incondicional”, en las que Trump insistió en los primeros días de la guerra.
Según el último esbozo de sus objetivos, es posible que Estados Unidos ponga fin a su operación con el actual liderazgo antiestadounidense de Irán aún en el poder, con sus exportaciones de petróleo fluyendo y con su capacidad para ejercer cierto control sobre el estrecho de Ormuz intacta.
Las alternativas de EE.UU.
Si esa resulta ser una resolución poco atractiva para una guerra –que el presidente y sus asesores han afirmado que comenzó con la Revolución iraní de 1979 y que ellos se encargarían de concluir–, existe una ruta alternativa que involucra a las fuerzas terrestres estadounidenses que se dirigen en este momento hacia Medio Oriente.
Hace poco más de una semana, los medios de comunicación estadounidenses informaron que una unidad expedicionaria de los Marines —compuesta por cerca de 2.500 soldados de combate, así como por buques y aeronaves de apoyo— había sido desplegada desde Japón hacia Medio Oriente, región a la que se espera que llegue en los próximos días.
Asimismo, otra fuerza de los Marines de tamaño similar partió recientemente de su base en California, previéndose su llegada para mediados de abril.
Analistas militares han sugerido que Estados Unidos podría estar planeando capturar la isla de Jark, una porción de tierra de 3 km2 que alberga la principal terminal de exportación de petróleo de Irán.
De realizarse, esta acción podría, en teoría, interrumpir los envíos de petróleo de la nación, privándola de ingresos sumamente necesarios y obligándola a hacer mayores concesiones a los estadounidenses a cambio del cese de las hostilidades.

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El viernes, Trump dijo que no enviaría tropas terrestres a Irán, pero añadió: “Si lo hiciera, ciertamente no se lo diría a ustedes”. La claridad no parece ser su intención.
La amenaza de tal maniobra llevó a los medios estatales iraníes a informar el sábado que cualquier ataque contra la isla de Jark provocaría que Irán generara “inseguridad” en el mar Rojo —otro punto clave de tránsito para el transporte marítimo mundial— y “prendiera fuego” a las instalaciones energéticas de toda la región.
La advertencia de Irán subraya los peligros que conllevaría una escalada por parte de Estados Unidos, la cual expondría aún más a las fuerzas militares estadounidenses a represalias iraníes.
A principios de esta semana, medios de comunicación estadounidenses informaron que el gobierno de Trump se preparaba para solicitar al Congreso US$200.000 millones en fondos de emergencia para la operación militar en curso contra Irán.

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Dicha solicitud sugeriría que, lejos de estar concluyendo, la Casa Blanca se está preparando para una contienda larga y costosa.
La reacción inicial del Congreso, incluida la de los aliados republicanos de Trump, fue en el mejor de los casos cautelosa.
“Estamos hablando de presencia militar sobre el terreno. Estamos hablando de ese tipo de actividad prolongada”, dijo el congresista republicano Chip Roy de Texas.
“Tienen que dar muchas más instrucciones y explicar mucho más sobre cómo vamos a pagarlo y cuál es la misión aquí”, agregó.
La denominada “niebla de guerra” no solo nubla el pensamiento de los asesores militares, sino que también afecta la percepción de los políticos y de la opinión pública.
La guerra con Irán, al parecer, se encuentra en un punto de inflexión. Sin embargo, la dirección que tomará a partir de ahora sigue siendo una incógnita.
Cómo los medios del régimen de los ayatolás les cuentan a los iraníes la guerra con EE.UU. e Israel

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- Autor,Reha Kansara
- Título del autor,Unidad global de la BBC contra la desinformación
- Autor,Soroush Negahdari
- Título del autor,BBC Monitoring
Los primeros informes aparecieron en medios de comunicación foráneos, fuera del alcance de la mayoría de los iraníes.
El 28 de febrero, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que había “indicios de que el tirano ya no está”, sugiriendo que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, había muerto en un ataque conjunto entre Estados Unidos e Israel. Sin embargo, los iraníes que veían la televisión estatal se encontraron con un silencio absoluto.
Los funcionarios del gobierno no confirmaron ni desmintieron la muerte de Jamenei. En uno de los canales de la emisora estatal IRTV3, un presentador de noticias instó a los telespectadores a “confiar” en él y en la “información más reciente” del gobierno. Desestimó la noticia de la muerte de Jamenei como “rumores infundados” que “pronto se revelarían”.
No fue sino hasta la mañana siguiente que los medios estatales iraníes informaron sobre la muerte de Jamenei, horas después de que el presidente estadounidense Trump la anunciara públicamente en redes sociales.
Desde el comienzo de la guerra, que ha causado, según fuentes gubernamentales, la muerte de más de 1.200 personas en Irán y se ha extendido al Líbano y a los Estados árabes del Golfo, los medios estatales iraníes han mezclado hechos con ficción, presentando una versión oficial de los acontecimientos a su audiencia nacional.
Aunque millones de iraníes siguen canales de televisión satelital en persa con sede en el extranjero, acceder a información independiente puede ser difícil. Los cortes de internet, la censura y la restricción de canales mantienen a los iraníes prácticamente aislados del mundo exterior en medio de la inquietud y el conflicto.
La BBC siguió la primera semana de cobertura de la guerra por parte de los medios estatales iraníes y constató que centraron sus reportajes en el sufrimiento de la población civil, los llamamientos a las represalias contra sus “enemigos” y la promoción de la lealtad pública a la República Islámica, prestando escasa atención a las instalaciones militares y gubernamentales atacadas por Israel y Estados Unidos.
También encontramos ejemplos de desinformación.
El aparato mediático de Irán

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Según la organización Reporteros Sin Fronteras, Irán es uno de los países más represivos del mundo en materia de libertad de prensa.
Desde la revolución de 1979, cuando se estableció la República Islámica de Irán, todos los medios de comunicación operan bajo estrictas restricciones. La mayoría de los medios de comunicación occidentales que cuentan con plataformas informativas en persa, incluido el Servicio persa de la BBC, tienen prohibido informar desde el país.
Si bien las principales plataformas del régimen son la televisión y la radio, estas también operan en línea a través de sitios web de noticias y redes como Instagram, Telegram y X. El acceso a estas plataformas de redes sociales desde Irán generalmente requiere una red privada virtual (VPN).
Su aparato mediático se ha convertido en la principal fuente de información para la población del país, especialmente cuando se interrumpe el acceso a internet.
“Promocionan una narrativa”, afirma Mahsa Alimardani, de la organización de derechos humanos Witness. “Se presentan como victoriosos y afirman que su ejército es muy fuerte”.
Numerosos medios estatales iraníes han informado que las fuerzas iraníes mataron o hirieron a cientos de soldados estadounidenses, inflando así la cifra de bajas enemigas.
El 3 de marzo, la agencia de noticias Tasnim, una agencia semioficial vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI.), informó que 650 militares estadounidenses habían muerto en los dos primeros días de la guerra. Su fuente era un portavoz del CGRI.
La noticia fue difundida por medios de comunicación internacionales de países como India, Turquía y Nigeria.
En aquel momento, el Pentágono confirmó la muerte de seis soldados estadounidenses. El 13 de marzo, el Comando Central de Estados Unidos confirmó la muerte de otros siete militares estadounidenses.
Distorsionando la realidad

Las nuevas tecnologías también están ayudando a los medios estatales a difundir propaganda.
En una publicación de Facebook, que posteriormente fue eliminada, el canal de noticias estatal en inglés Press TV, compartió un video de un edificio en llamas, con columnas de humo elevándose hacia el cielo.
“Humo se eleva desde un rascacielos en Bahréin tras el ataque iraní”, decía la descripción.
Pero un análisis más detallado reveló detalles inusuales en el video, como dos autos que parecían fusionarse en uno solo, una señal de que el video era falso y había sido creado con inteligencia artificial.
“Si bien el uso de contenido generado por IA en la propaganda de guerra no es nuevo, el uso de falsificaciones con IA por parte de los principales medios estatales, incluso aquellos que no tienen precisamente fama de apegarse a la verdad, es sorprendente”, afirma Brett Schafer, director del Instituto de Diálogo Estratégico, un centro de estudios con sede en Reino Unido. “El uso reiterado de deepfakes por parte de los medios estatales iraníes sugiere que esto es una característica de su cobertura de guerra, más que un error”.
Al igual que gran parte del contenido basura generado por IA sobre la guerra que ha inundado las redes sociales, no está claro quién lo creó ni de dónde proviene. Sin embargo, desde que comenzó la guerra, la BBC ha visto otros ejemplos de imágenes generadas por IA compartidas por medios gubernamentales para promover su narrativa. Gran parte de estas imágenes son extremadamente irreales y tienen la intención de glorificar, no de engañar.
La Casa Blanca y el presidente estadounidense Donald Trump también comparten habitualmente imágenes o videos generados por IA con fines glorificadores. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu compartió recientemente en Instagram una imagen generada por IA que lo representa a él, a Trump y al primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill, en una pose triunfal. La publicación fue añadida por un medio de comunicación a través de la función de colaboración de Instagram.
Fragmentos de verdad

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El historial de Irán de mezclar verdades con información falsa ha sembrado dudas entre muchos críticos del régimen, tanto dentro como fuera del país.
Cuando los medios estatales iraníes informaron el 3 de marzo que más de 160 niños y personal docente murieron en un ataque a una escuela -en lo que expertos independientes consideran que probablemente fue una operación estadounidense contra una base militar cercana-, también compartieron una fotografía aérea de un funeral multitudinario. Los opositores al gobierno afirmaron que había sido generada por inteligencia artificial.
Pero la imagen era real. La geolocalizamos en un cementerio a unos 3,7 km de la escuela, confirmando que los árboles, el trazado de la carretera y un edificio cercano coincidían con los que se veían en las imágenes satelitales.
También se observaban tumbas recién cavadas en las imágenes satelitales del día después del funeral. El día anterior, el terreno estaba vacío.
“Tenemos que aceptar dos verdades a la vez”, afirma Mahsa Alimardani, de Witness.
El régimen iraní suele ocultar pruebas cuando es el autor de abusos, pero durante la guerra también invierte mucho en documentar las bajas civiles.
Si bien esa documentación puede servir a la propaganda y a la narrativa bélica del Estado, explica, no la convierte automáticamente en falsa.
En lo que respecta a las informaciones de medios estatales iraníes, señala Alimardani, conviene mantener un “sano escepticismo”.
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