
14 de enero de 2026: carguero con petróleo ruso navega por el Atlántico norte.Imagen: Andy Buchanan/AFP
Arthur Sullivan
Estados Unidos ha flexibilizado aún más las sanciones al petróleo ruso en un intento de frenar la subida de los precios de la energía. La noticia supone un gran impulso para el Kremlin.
La relajación de las sanciones al petróleo ruso por parte de EE. UU. tiene como objetivo enfriar los precios globales de la energía, que se han disparado en medio del conflicto con Irán. Pero la medida también proporciona un importante impulso al Kremlin, en un momento en que lo necesita desesperadamente.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, lo anunció el jueves 12 de marzo en redes sociales. Dijo que se trataba de algo “temporal” y restó importancia a las críticas de que proporcionaría ingresos adicionales significativos a Moscú: “Esta medida específica y de corto plazo se aplica únicamente al petróleo que ya está en tránsito y no proporcionará un beneficio financiero significativo al Gobierno ruso, que obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de impuestos aplicados en el punto de extracción”, escribió.
El Reino Unido ha dicho que no seguirá a Estados Unidos y varios líderes europeos han expresado su decepción por la decisión. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha criticado la medida, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que los altos precios del petróleo “no justifican en absoluto levantar las sanciones” contra Rusia. Por su parte, el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, ha señalado que aliviar las sanciones a Rusia “reforzará la capacidad de Rusia para hacer la guerra”.
¿Qué significa esto para Rusia?
Isaac Levi, analista del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, un laboratorio de ideas con sede en Finlandia, explica a DW que la relajación de las sanciones llega en un momento en que las exportaciones de combustibles fósiles de Rusia estaban bajo una fuerte presión debido al éxito de restricciones anteriores.
“Justo antes de esta crisis con Irán, estaban empezando a entrar en pánico”, comenta Levi a DW. “Las sanciones estaban realmente haciendo efecto. Ahora vamos a ver un retroceso”. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las exportaciones de petróleo crudo y productos refinados de Rusia y sus ingresos descendieron en el mes de febrero a su nivel más bajo desde el comienzo de la invasión de Ucrania.
Ben Hilgenstock, especialista en sanciones contra Rusia de la Escuela de Economía de Kiev, asegura que la víspera de la crisis con Irán probablemente fue el punto más bajo para los combustibles fósiles rusos desde 2022. “Por primera vez, los volúmenes de producción bajaban, la exportación estaba cayendo y no podían encontrar compradores”, explica a DW. “Si hubiera durado un par de meses más, la situación habría sido muy, muy difícil para Rusia”.

Isaac Levi cree que Rusia podría acabar ganando entre 5.000 y 10.000 millones de dólares adicionales al mes como resultado de la guerra con Irán y la relajación de las sanciones, y afirma que se trata de una estimación conservadora. “Todo el mundo se pregunta cuánto tiempo permanecerá cerrado el estrecho de Ormuz. Y eso tiene un enorme impacto no solo en los precios sino también en los volúmenes”.
Hilgenstock coincide en que la situación impulsará significativamente a Moscú, sobre todo porque el precio que recibirá ahora por su petróleo es mucho más alto de lo que habría sido de otro modo. “Unos 10.000 millones de dólares adicionales al mes en ingresos por exportaciones es una cifra realista, y eso con un precio global del petróleo de 100 dólares”, dice. “Si la situación empeora, podría subir a 120 o 150 dólares por barril”.
¿Qué significa la medida para el suministro global?
La exención se aplica a barriles de petróleo que ya están en el mar. Permite la venta de petróleo crudo ruso o productos petrolíferos hasta el 11 de abril, siempre que los productos se hayan cargado antes del 12 de marzo.
Isaac Levi explica que, aunque Rusia estaba recibiendo cada vez menos dinero por su petróleo, seguía produciendo a volúmenes elevados. Gran parte de su crudo ya está en el mar en petroleros y ahora se está descargando en puertos de India y, como resultado de la última exención, también en otros de Asia.
“No creo que esto vaya realmente a resolver ninguno de los problemas del mercado global”, subraya, por su parte Hilgenstock. “Faltan al menos 10 millones de barriles en el mercado o más debido a la situación en el estrecho de Ormuz. Los 900.000 barriles diarios de Rusia no van a solucionar este problema”.
¿Qué otras sanciones podrían levantarse?
La relajación de las sanciones contra Rusia ha suscitado dudas sobre la disposición de Estados Unidos a mantener la presión sobre Moscú.
Entre las preocupaciones de Isaac Levi está el hecho de que Estados Unidos pueda levantar algunas de sus sanciones energéticas más efectivas, incluida la que pesa sobre la gran instalación rusa de gas natural licuado Arctic LNG-2. “Si Estados Unidos elimina las sanciones sobre esto, podría ser significativo y ayudar a Putin a aumentar los debilitados ingresos de Rusia por exportaciones de gas”, dice.
Hilgenstock, por su parte, apunta que el siguiente paso evidente sería eliminar las sanciones sobre compañías petroleras rusas como Lukoil y Rosneft. También rechaza las afirmaciones de Estados Unidos de que el levantamiento de sanciones no beneficiará significativamente al Kremlin. “Por supuesto, tienen que presentar esto como si no quitara demasiada presión a Rusia”, dijo. “Pero no es sincero”, sentencia.
(ms/cp)
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