
El plan de Trump beneficiaría a tres actores: empresas estadounidenses, el Gobierno de Estados Unidos y a Rusia, según expertos. (Imagen de archivo).Imagen: Julia Demaree Nikhinson/AP Photo/dpa/picture alliance
Los gobiernos europeos están irritados por la reciente señal del presidente estadounidense Donald Trump: la posibilidad de utilizar miles de millones en activos rusos congelados en Europa para favorecer a empresas y al Gobierno de Estados Unidos.
La molestia aumentó después de que Trump presentara una propuesta para poner fin a la guerra en Ucrania, que incluía que Kiev cediera territorios y redujera el tamaño de sus Fuerzas Armadas. Europa entró en modo de control de daños y respondió con una contrapropuesta.
“Cada día cambia según la información que recibe”, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, tras reunirse con los europeos al margen de la cumbre del G20 en Ginebra.
Pese a ello, no está claro si Europa logrará mantener el control sobre el destino final de esos activos congelados.
Agathe Demarais, especialista en geoeconomía del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, aseguró que para Trump estos miles de millones son clave en su impulso para alcanzar un acuerdo. “Trump está extremadamente interesado en quedarse con esos miles de millones”, dijo a DW.
¿Qué son los activos rusos congelados y dónde están?
En 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, alrededor de 300.000 millones de euros de sus activos se encontraban en el extranjero. Todos quedaron congelados tras las sanciones occidentales. Se trata de cuentas bancarias, valores, bienes raíces e incluso yates.
Aunque varios países tienen parte de estos activos – Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o Japón – la mayor porción está en manos de Estados miembros de la Unión Europea, y particularmente en Bélgica.
Euroclear, un depósito financiero con sede en Bruselas, retiene más de 180.000 millones de euros en activos rusos congelados.
Desde que comenzó la guerra, los europeos debaten si es posible, y cómo, usar esos fondos para que Moscú pague por la destrucción causada. La discusión más reciente tuvo lugar en octubre, cuando Bélgica vetó un “préstamo de reparación” que la UE buscaba otorgar a Ucrania para su reconstrucción.
Bélgica teme implicaciones legales y quedar luego como el país al que Rusia reclame la devolución del dinero. Por eso se negó a firmar y pidió que la responsabilidad se reparta entre más Estados.
Bruselas esperaba calmar esas preocupaciones en una cumbre prevista para mediados de diciembre. Pero la iniciativa de Trump descarriló esos planes: plantea, según Demarais, “confiscar los activos rusos ubicados en Europa”.
¿Qué plantean el plan de Trump y la contrapropuesta europea?
Según los informes de prensa sobre el plan de 28 puntos de la Casa Blanca, 100.000 millones de dólares en activos rusos congelados serían invertidos en “esfuerzos liderados por Estados Unidos para reconstruir e invertir en Ucrania”.
En palabras de Demarais: Trump quiere tomar los primeros 86.000 millones de euros de los activos congelados en Europa y usarlos de manera que generen beneficios para el Gobierno y las empresas estadounidenses.
El plan agrega que Europa aportaría una suma equivalente para ampliar los fondos disponibles para la reconstrucción de Ucrania. Ese dinero no provendría de activos rusos congelados: “Saldría del bolsillo de los contribuyentes europeos”, señaló Demarais.

El monto restante, más de 200.000 millones de euros, se colocaría en modo conjunto de inversión entre EE. UU. y Rusia, “para crear incentivos que eviten un regreso al conflicto”.
“Ese plan beneficia a tres actores: empresas estadounidenses, el Gobierno de Estados Unidos y Rusia”, afirmó Demarais.
La contrapropuesta europea, respaldada por Alemania, Francia y el Reino Unido, apuesta por usar los activos soberanos rusos exclusivamente para la reconstrucción de Ucrania. Según el documento, los fondos rusos congelados en Europa “seguirán bloqueados hasta que Rusia compense el daño causado a Ucrania”.
“Es una forma de avanzar sin llegar a confiscar aún los activos rusos”, explicó a DW Philip Bednarczyk, director de la oficina en Varsovia del Fondo Marshall Alemán.
“Seguimos en un punto intermedio, pero mucho mejor que lo planteado en la propuesta de 28 puntos de Trump, que daba a Estados Unidos y a Rusia capacidad de decisión sobre esos fondos sin consultar a los europeos”.
Los líderes europeos ya han expresado su rechazo al plan de Trump
“Los activos rusos con sede en Bruselas no pueden entregarse a los estadounidenses. Es impensable”, dijo a DW el canciller alemán Friedrich Merz.
“Los asuntos que competen directamente a la Unión Europea, como sanciones, ampliación o activos inmovilizados, requieren la participación plena de la UE en las decisiones”, afirmó António Costa, presidente del Consejo Europeo.
El presidente francés Emmanuel Macron también fue tajante: solo los europeos pueden decidir sobre los activos que están en manos europeas.
Según Bednarczyk, los europeos no se niegan a coordinar una estrategia con Washington. Con Joe Biden, la idea era definir conjuntamente qué hacer con los activos rusos congelados. Pero eso cambió.
“La dinámica es otra”, dijo. “Trump presta mucha menos atención a la voz europea y suele pasar por encima de ella”.
(md/ el)
Dan Driscoll: el joven negociador de paz de Trump
Fue el representante estadounidense de mayor rango hasta la fecha en Kiev, negocia con los rusos en Abu Dhabi y hace poco que es Secretario del Ejército. Cercano a J.D. Vance, ¿será clave en la política hacia Ucrania?

Al recorrer la galería de Secretarios del Ejército de Estados Unidos de las últimas décadas, es raro hallar nombres familiares para el público extranjero. La descripción del puesto se centra, principalmente, en el equipamiento y los asuntos financieros de las fuerzas armadas.
Con el actual titular, Dan Driscoll, esto podría cambiar. Con 38 años al asumir el cargo, es el Secretario del Ejército más joven y, desde hace unos días, el que tiene posiblemente la misión más delicada.
El abogado, que sirvió como soldado en Irak en 2009, carece de experiencia diplomática. Pero asume ahora un rol central como nuevo Enviado Especial para Ucrania, en los esfuerzos del presidente estadounidense, Donald Trump, por poner fin a la guerra en Ucrania.
De Kellogg a Witkoff y ahora a Driscoll
Llevar las conversaciones de alto al fuego con los rusos y los ucranianos normalmente sería tarea del teniente general retirado Keith Kellogg, a quien Trump nombró Enviado Especial de EE. UU. para a Ucrania al comienzo de su segunda presidencia.
Sin embargo, Kellogg, quien aún se considera un importante defensor de Kiev en Washington, ha sido gradualmente marginado y dejará la administración a principios de 2026.
En lugar del experimentado exoficial militar, el enviado de paz de Trump, Steve Witkoff, asumió inicialmente las conversaciones con los rusos. Este exgerente inmobiliario ya había negociado con las partes en conflicto en nombre de Trump durante la guerra en Gaza y es considerado parte del círculo más cercano al presidente estadounidense.
Ahora, sin embargo, otro negociador estadounidense, Driscoll, se perfila como figura clave.
Visita de alto rango de EE. UU. a Kiev
Daniel Patrick Driscoll atrajo la atención internacional el 20 de noviembre, con una visita inesperada a la capital ucraniana. Debía ser rutinaria, centrada en cuestiones armamentísticas como los drones. Hasta que la Casa Blanca le encargó que explicara al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, el plan de 28 puntos para un posible acuerdo de paz, propuesto por EE. UU.
Desde Kiev, Driscoll viajó a Ginebra, donde el fin de semana pasado, junto con Witkoff y el Secretario de Estado Marco Rubio, mantuvo negociaciones confidenciales con representantes de Ucrania y los aliados europeos de la OTAN.
Desde ayer lunes, Driscoll se encuentra en Abu Dhabi para iniciar conversaciones con una delegación rusa. Según informes de prensa, durante estas reuniones secretas en los Emiratos Árabes Unidos, el Secretario del Ejército estadounidense también se reunió con el jefe del servicio de inteligencia militar de Ucrania, Kyrylo Budanov.
Poca experiencia, estrecha amistad
Padre de dos hijos, Driscoll aporta poca experiencia diplomática al cargo, como Witkoff. En cambio, trabajó antes como abogado y banquero de inversión, y lleva en la sangre la conexión con el Ejército. Proviene de una familia de militares en Carolina del Norte. Su abuelo luchó en la Segunda Guerra Mundial, su padre en Vietnam, y él sirvió como jefe de pelotón en una división de montaña.
Sin experiencia en altos cargos militares o políticos antes de 2025, su meteórica carrera política probablemente se deba principalmente a su larga amistad con J.D. Vance, por quien también hizo campaña. Ambos abogados se conocen desde sus estudios en la prestigiosa Universidad de Yale.
A finales de febrero, no fue el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien ahora se autodenomina Secretario de Guerra, sino el propio Vance quien juramentó a Driscoll como Secretario del Ejército. Su nombramiento contó con un fuerte apoyo de los demócratas en el Senado. En su breve discurso de asunción, Driscoll destacó su estrecha amistad con el vicepresidente y su esposa.

Un hombre para misiones delicadas
Según The Guardian, Driscoll es valorado en la Casa Blanca como persona fiable que resuelve problemas donde otros fallan. Esto se refiere principalmente a Hegseth, envuelto en controversias y considerado inadecuado para misiones delicadas. Una fuente cercana declaró a Politico que a Driscoll se le considera más capaz para transmitir mensajes complejos a líderes extranjeros.
En visitas regulares a la Casa Blanca, en relación con los controvertidos despliegues internos de la Guardia Nacional por parte de Trump, Driscoll habría cultivado estrechas relaciones de trabajo con los líderes de la administración. Así que su nuevo rol no llega de forma inesperada para los observadores.
Balance provisional positivo
Apenas unas semanas tras asumir el cargo, el ambicioso Secretario recibió responsabilidades adicionales. Desde abril, dirige temporalmente la Agencia Federal para el Control de Armas y Explosivos (ATF). En las negociaciones con Ucrania, puede ahora aprovechar la experiencia técnica de esa agencia.
Driscoll elogió públicamente la capacidad innovadora de Ucrania para desarrollar drones improvisados y sistemas de armas autónomos, que podrían servir de modelo para la industria de defensa estadounidense.
Estados Unidos planea adquirir al menos un millón de drones en unos pocos años, pero no está claro que su industria pueda suministrarlos rápidamente. Ucrania produce actualmente más de 1,5 millones de drones al año y se ha dicho dispuesta a usar esa capacidad como palanca en las conversaciones de paz. En tal contexto, Dan Driscoll parece ser un mediador idóneo para negociar un intercambio tecnológico e industrial del que ambas partes se beneficiarían.
Enfoque global
Queda por ver si Driscoll podrá cumplir la misión que le asignó Trump: lograr un avance diplomático con Rusia en la guerra en Ucrania. La imprevisibilidad del presidente estadounidense complica cualquier pronóstico. En cualquier caso, el joven Secretario del Ejército encarna una nueva generación de confianza de Trump: jóvenes, leales y dispuestos a emprender caminos poco convencionales para lograr los objetivos del presidente.
La eficacia con la que Driscoll trabajará finalmente con Witkoff y Rubio es una de las incógnitas. Pero, hasta ahora, no se ha hecho público ningún conflicto en el equipo. Como rostro visible de la iniciativa de paz de Trump para Ucrania, Dan Driscoll se encuentra ya atrapado entre las altas expectativas del presidente, la dura realidad política y el intenso escrutinio público internacional.
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