
Jair Bolsonaro, durante una de sus revisiones médicas en Brasilia el pasado 16 de agosto.Imagen: Evaristo Sa/AFP
El expresidente brasileño, que cumplía arresto domiciliario, fue detenido por orden de la Corte Suprema por riesgo de “fuga”. Su defensa había pedido la víspera que pueda cumplir su condena íntegra en arresto dociliario.
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, quien se encontraba desde agosto en prisión domiciliaria, fue preso este sábado (22.11.2025) de forma preventiva por la Policía Federal de Brasil, informó uno de sus abogados. “Fue preso pero no sé el motivo”, dijo el abogado Celso Vilardi. Según el grupo Globo, la Corte Suprema brasileña decretó la prisión preventiva del exmandatario para “garantizar el orden público”.
La Corte aclaró después que ordenó la detención ante el riesgo de “fuga”, detallando que intentó romper la tobillera electrónica que fiscalizaba sus movimientos para fugarse durante una manifestación convocada frente a su casa por uno de sus hijos, en una de las marchas y concentraciones convocadas en su apoyo que se sudecen en el país desde el mes pasado.
En la víspera, la defensa del líder ultraderechista de 70 años pidió a la Corte Suprema que pueda ccumplir en casa por razones de salud su sentencia a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, una condena que ya había intentado apelar. Un grupo de agentes acudió a la residencia de Bolsonaro, en Brasilia, y lo arrestó, llevándolo inmediatamente a dependencias policiales.
Prisión preventiva también para uno de sus colaboradores
La Policía Federal de Brasil informó en una escueta nota de que “cumplió este sábado, en Brasilia, una orden de prisión preventiva conforme una decisión de la Corte Suprema”, aunque no especificó contra quién. Un representante de la policía federal confirmó que Bolsonaro estaba siendo sometido a exámenes de ingreso en Brasilia el sábado por la mañana.
Según medios locales, la prisión preventiva de este sábado no se trata del inicio de la ejecución de la pena, lo que se esperaba para las próximas semanas, tras el rechazo por parte del Supremo de los primeros recursos de apelación contra la sentencia.
En el marco del proceso por golpismo, el Supremo también ordenó el viernes la prisión preventiva del diputado Alexandre Ramagem, exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia, aliado de Bolsonaro, tras supuestamente haberse fugado. Ramagem fue igualmente condenado (en su caso a 16 años de prisión), así como otros acusados, en el mismo juicio del expresidente. Las investigaciones apuntan a que el parlamentario dejó Brasil en septiembre pasado a través del estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, y continuó de forma clandestina hacia ese país o hacia la Guayana Francesa, antes de poner rumbo a Estados Unidos.
lgc (efe, afp, reuters)
Actualizada a las 12:30 CET con el escrito de la Corte Suprema explicando el riesgo de fuga.
Jair Bolsonaro, ex presidente de Brasil, admitió haber intentado quemar su tobillera electrónica con un soldador mientras cumplía arresto domiciliario en su residencia de Brasilia. La confesión, registrada en video y divulgada por la corte suprema, se produjo poco antes de que el ex mandatario fuera detenido de forma preventiva este sábado, bajo sospecha de planear una fuga. El caso, que involucra a un ex jefe de Estado condenado por intento de golpe de Estado, ha generado un fuerte impacto político y judicial en el país.
En la grabación difundida por el tribunal, Bolsonaro aparece con la tobillera aún colocada y con marcas de quemadura. Al ser interrogado por una agente policial sobre el estado del dispositivo, el ex presidente respondió: “Metí un soldador ahí (por) curiosidad”. Las autoridades detectaron la manipulación del equipo de monitoreo a las 00:08 hora local del sábado, lo que activó la alarma sobre un posible intento de fuga.
La corte suprema, a través del juez Alexandre de Moraes, fundamentó la orden de prisión preventiva en la existencia de un “riesgo de fuga concreto” y una “amenaza al orden público”. El magistrado señaló que la supuesta intención de Bolsonaro de romper la tobillera coincidió con una manifestación convocada frente a su residencia por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro.
Según el auto judicial, “la información confirma la intención del condenado de romper la tobillera electrónica para asegurar el éxito de su fuga, facilitada por la confusión causada por la manifestación convocada por su hijo”. De Moraes también recordó que otros aliados y familiares del ex presidente, como el diputado Eduardo Bolsonaro y el ex director de la Agencia Brasileña de Inteligencia Alexandre Ramagem, han abandonado el país en circunstancias similares
El arresto de Bolsonaro se produjo en su domicilio de Brasilia, donde cumplía prisión domiciliaria desde el 4 de agosto tras incumplir medidas cautelares impuestas en el marco del proceso por golpismo.
La detención preventiva, ejecutada por la Policía Federal a las 6:00, no constituye el inicio de la ejecución de la condena de 27 años y tres meses de prisión que le fue impuesta en septiembre por la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal. La sentencia, dictada por mayoría de cuatro votos contra uno, consideró a Bolsonaro “jefe” de una organización criminal armada que intentó impedir la toma de posesión de Luiz Inácio Lula da Silva tras las elecciones de 2022. Junto al ex presidente, fueron condenados varios ex altos funcionarios y militares, entre ellos Alexandre Ramagem, Almir Garnier, Anderson Torres, Augusto Heleno, Mauro Cid, Paulo Sérgio Nogueira y Walter Souza Braga Netto, con penas que oscilan entre 16 y 26 años de prisión.
La defensa de Bolsonaro, encabezada por los abogados Celso Vilardi y Paulo da Cunha Bueno, anunció la presentación de un recurso ante la Corte Suprema para revertir la prisión preventiva. Los letrados expresaron su “profunda perplejidad” por la medida, argumentando que “pone en riesgo su vida” debido al “delicado” estado de salud del ex mandatario, quien padece secuelas de una puñalada sufrida en 2018 y ha reportado crisis de hipo, vómitos y mareos. Además, cuestionaron la base legal de la detención, señalando que “a pesar de afirmar la ‘existencia de gravísimos indicios de una posible fuga’, lo cierto es que el expresidente fue detenido en su casa, con una tobillera electrónica y bajo vigilancia de las autoridades policiales”. También criticaron que la decisión judicial se apoye en la vigilia convocada por Flávio Bolsonaro, defendiendo el derecho de reunión y la libertad religiosa garantizados por la Constitución.
Tras su detención, Bolsonaro fue trasladado a la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde permanecerá en una sala especial de aproximadamente 12 metros cuadrados, adaptada para autoridades y personalidades públicas. El espacio, conocido como “Sala de Estado”, dispone de baño privado, cama de soltero, armario, mesa, silla, aire acondicionado, refrigerador, televisión y una ventana. La atención médica estará disponible las 24 horas, en respuesta a los antecedentes de salud del ex presidente. El régimen de visitas será restringido y requerirá autorización judicial.
El contexto judicial de la detención de Bolsonaro se enmarca en la condena por intento de golpe de Estado tras su derrota electoral en 2022. La prisión preventiva fue dictada como medida cautelar y no implica el inicio de la ejecución de la pena definitiva, que quedará pendiente hasta que el Supremo Tribunal Federal resuelva los recursos de apelación presentados por la defensa. Mientras tanto, el ex mandatario permanecerá bajo custodia en condiciones diferenciadas, con vigilancia médica permanente y medidas de seguridad reforzadas.
Reabren caso contra Bolsonaro por injerencia en la Policía
17 de octubre de 2025
La Fiscalía de Brasil puso en duda la decisión de archivar el caso en 2022 por supuesta falta de pruebas y el Supremo Tribunal Federal ordenó continuar la investigación.

La Corte Suprema de Brasil autorizó este jueves (16.10.2025) la reapertura de una investigación contra el expresidente Jair Bolsonaro que había sido archivada en 2022 y que intenta establecer si el líder ultraderechista promovió injerencias políticas e ilegales en la Policía Federal durante su Gobierno (2019-2022).
La reapertura fue ordenada por el magistrado Alexandre de Moraes, uno de los integrantes del Supremo Tribunal Federal, tras la petición hecha el miércoles por el Fiscal General de la República, Paulo Gonet.
El jefe del órgano acusador puso en duda la decisión de su antecesor en la Fiscalía, que en marzo de 2022, cuando Bolsonaro aún estaba en el Gobierno, archivó la investigación por supuesta falta de pruebas.
La investigación fue abierta inicialmente en abril de 2020, cuando el exjuez y hoy senador Sergio Moro, enemistado con su hasta ese momento aliado Bolsonaro, renunció al cargo de ministro de Justicia y justificó su decisión en el supuesto intento del presidente de interferir ilegalmente en la Policía Federal.
Moro, que fue el juez que condenó por corrupción al hoy presidente Luiz Inácio Lula da Silva en un proceso posteriormente anulado, acusó a Bolsonaro de presionar por cambios en la cúpula de la Policía Federal a fin de intentar intervenir en investigaciones del organismo.
Investigaciones por corrupción en juego
Según el exjuez, el mandatario pretendía proteger a dos de sus hijos, el senador Flavio y el concejal Carlos Bolsonaro, que eran blancos de investigaciones por corrupción de la Policía Federal.
Moro afirmó que esas presiones fueron “explícitas” en una reunión ministerial celebrada el 22 de abril de 2020, días antes de su renuncia, y que fue grabada en video.
En las imágenes, un Bolsonaro exaltado se queja de la poca información que le facilita la Policía Federal; afirma que intentaba sin éxito cambiar la cúpula de la institución y avisa que lo intentaría de nuevo, lo que ocurrió después de la renuncia de Moro.
Fiscalía alega nuevos indicios de la injerencia
En la petición de reapertura de la investigación que envió a la Corte Suprema, Gonet alegó que nuevos indicios justifican la necesidad de establecer si “efectivamente” se produjeron injerencias indebidas en la Policía Federal.
El líder ultraderechista, actualmente en prisión domiciliaria, fue condenado en septiembre a 27 años y 3 meses de cárcel por liderar un complot para dar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula.
El expresidente también es investigado por la Policía por presuntamente apropiarse de forma irregular de unas joyas, valoradas en 1,2 millones de dólares, que recibió durante su mandato como regalos durante viajes oficiales a Arabia Saudí y que deberían formar parte del acervo del Estado.
Igualmente figura como acusado en una investigación abierta en 2019 y que trata de determinar responsabilidades por la difusión de noticias falsas y mensajes de odio por parte de un supuesto gabinete montado por su Gobierno (2019-2022) para atacar a rivales políticos sirviéndose de recursos del Estado.
Bolsonaro fue condenado dos veces en 2023 por la Justicia electoral por abusos de poder cometidos en la campaña electoral de 2022. En ambos casos fue inhabilitado políticamente por 8 años, aunque las penas no se suman, así que no podrá optar a un cargo público hasta 2030.
jc (efe, UOL, Folha de S.Paulo)
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