
España, Irlanda y Noruega ya reconocieron un Estado palestino en mayo de 2024. Portugal había adoptado un enfoque más cauteloso.
Portugal reconocerá oficialmente el Estado de Palestina el domingo, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores portugués en un comunicado emitido este viernes (19.09.2025).
El ministro de esta cartera Paulo Rangel ya había dicho esta semana en una visita a Reino Unido que el país estaba considerando el reconocimiento de un Estado palestino.
A diferencia de su vecina España, cuyo gobierno reconoció el Estado palestino en mayo de 2024 junto con Irlanda y Noruega y pidió a otros países de la Unión Europea (UE) que hicieran lo mismo, Portugal adoptó un enfoque más cauteloso, y afirmó que quería llegar primero a una posición común con otros países del bloque.
Solo un puñado de los 27 miembros de la UE reconoce a Palestina como Estado, en su mayoría antiguos países comunistas, así como Suecia y Chipre.
La Asamblea General de la ONU aprobó el reconocimiento de facto del Estado soberano de Palestina en noviembre de 2012, al elevar su estatus de observador en el organismo mundial a “Estado no miembro”.
Israel enfrenta una creciente condena a escala mundial debido a su ofensiva contra el grupo terrorista palestino Hamás en Gaza.
rr reuters/afpafp
La reticencia de Alemania a reconocer al Estado de Palestina
A finales de septiembre, varios países occidentales planean reconocer a Palestina como Estado en la Asamblea General de la ONU. Alemania no está entre ellos. Sin embargo, la presión sobre el Gobierno alemán aumenta.

El lunes 22 de septiembre y junto al East River de Nueva York, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, Francia, Canadá y Bélgica planean reconocer a Palestina como Estado, y probablemente el Reino Unido seguirá su ejemplo. Su objetivo es presionar a Israel para que ponga fin a la guerra en Gaza e inicie un nuevo proceso de paz.
Casi 150 de los 193 miembros de la ONU ya han reconocido a Palestina. Francia, el Reino Unido y Canadá, pesos pesados del G7, el grupo de las siete principales naciones industrializadas occidentales, se unirían ahora a ellos. Estados Unidos, por otro lado, rechaza rotundamente tal reconocimiento, al igual que Israel. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo ve como “una recompensa al terrorismo” del grupo islamista radical Hamás.
Para la Autoridad Palestina, el reconocimiento estatal por parte de Estados tan importantes sería todo un privilegio y una derrota diplomática para Israel, especialmente ahora, en medio de la escalada del conflicto en Gaza.
Requisito irreal para una solución de dos Estados
Sin embargo, el Gobierno alemán en Berlín no dará este paso “a corto plazo”, como se ha declarado oficialmente. “No nos sumaremos a esta iniciativa”, declaró el canciller Friedrich Merz, del partido conservador CDU, en agosto, durante una visita del primer ministro canadiense, Mark Carney.
La justificación de Merz fue más bien formal: “Actualmente, no consideramos que se cumplan en absoluto los requisitos para el reconocimiento estatal”. El reconocimiento, afirmó, debe ser el paso final de un proceso de paz que conduzca a una solución de dos Estados.
El problema es que no se vislumbra en absoluto una solución de dos Estados. Desde la masacre perpetrada por la organización terrorista islámica radical Hamás en Israel, el 7 de octubre de 2023, y la posterior acción militar israelí en la Franja de Gaza, que aún continúa, las probabilidades de que esto ocurra son prácticamente nulas. Por lo tanto, los críticos con el Gobierno alemán creen que simplemente está planteando este requisito irreal para el reconocimiento con el fin de evitar tomar una decisión.
Las lágrimas de Friedrich Merz
El Gobierno alemán se encuentra en un dilema particular con respecto a Israel y Palestina: por los millones de judíos asesinados durante la era nazi, siente una responsabilidad especial por la seguridad de Israel e incluso la ha confirmado como “razón de Estado” de Alemania.
Para el canciller, esto es obviamente mucho más que simples palabras. En un discurso pronunciado hace unos días en la reapertura de una sinagoga en Múnich, destruida por los nazis, Merz apenas contuvo las lágrimas al decir: “Desde el 7 de octubre, hemos estado experimentando —ustedes han estado experimentando— una nueva ola de antisemitismo, con formas viejas y nuevas, abiertamente y sin disimulo, con palabras y hechos, en redes sociales, en universidades, en espacios públicos”. Esto lo averguenza, dijo Merz, luchando visiblemente por mantener la compostura, y declaró la guerra a toda forma de antisemitismo en Alemania.
Sin embargo, el canciller separa la lucha contra el antisemitismo de su evaluación sobre las políticas de Israel, sobre todo, sobre sus acciones militares en la Franja de Gaza. Merz ha criticado duramente esto en otros foros y, en consecuencia, detuvo este verano todas las exportaciones de armas a Israel que pudieran utilizarse en la guerra de Gaza.
En una ceremonia conmemorativa del 75º aniversario de la fundación del Consejo Central de Judíos en Alemania, Merz declaró: “Criticar la política del Gobierno israelí debe ser posible, incluso puede ser necesario. Disentir en este asunto no es deslealtad a nuestra amistad”.
Presión interna y externa
Pero la presión sobre el Gobierno alemán para que adopte una postura más firme está aumentando. Proviene, por ejemplo, de la Unión Europea. La jefa de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, exige que Alemania participe en las sanciones contra Israel. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, por ejemplo, propone que la UE suspenda los beneficios comerciales con Israel.
A Jens Spahn, líder del grupo parlamentario CDU/CSU en el Bundestag, todo esto le recuerda al capítulo más oscuro de la historia alemana. “¿Cuál será entonces el resultado? ¿’No comprar más en (negocios) de judíos’? Ya tuvimos todo esto en el pasado”, declaró en ZDF, aludiendo a los llamamientos nazis a boicotear los negocios judíos en la década de 1930. En cuanto al tema de Israel y Gaza, especialmente en Alemania, “el equilibrio se pierde rápidamente y se entra en terreno antisemita”, advirtió Spahn.
La presión interna también va en aumento. Los socialdemócratas del Gobierno de coalición en Berlín sin duda pueden imaginarse aplicar sanciones. El partido de Los Verdes, en la oposición, va aún más lejos. Su colíder, Franziska Brantner, declaró a la Agencia de Prensa Alemana dpa que Merz y el ministro de Exteriores, Johann Wadephul (también de la CDU), deben decidirse: “¿Se aliarán con las fuerzas comprometidas con la paz para todos los pueblos de Israel y Palestina? ¿O se quedarán de brazos cruzados mientras un Gobierno israelí, en parte de extrema derecha, continúa sembrando el caos en Gaza, y la perspectiva de paz y la liberación de los rehenes se vuelve cada vez más remota?”
Una alianza de decenas de organizaciones de la sociedad civil también insta al Gobierno alemán, mediante una petición, a que actúe tras sus críticas a Israel.

Encuesta: mayoría en Alemania a favor del reconocimiento de Palestina
Sin embargo, el reconocimiento estatal de Palestina es un asunto diferente. Y el canciller parece mantenerse firme en este asunto, a pesar de que aparentemente la mayoría de la población alemana está en contra. En cualquier caso, en una encuesta de Forsa de principios de agosto, el 54 por ciento de los encuestados se mostró a favor, mientras que el 31 por ciento, en contra.
Entretanto, la oposición al reconocimiento del Estado palestino en la ONU está disminuyendo. Si los aliados cercanos de Alemania, como Francia, el Reino Unido y Canadá, cambian de bando, Berlín se mostrará aún más a la defensiva. Estados Unidos, en particular, se mantiene del lado de Alemania, lo que no necesariamente facilita las cosas diplomáticamente para el Gobierno alemán, dado el controvertido presidente Donald Trump.
Estados Unidos, donde se encuentra la sede de la ONU, niega la entrada al país a Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Palestina. Por lo tanto, aunque varios países occidentales reconozcan ahora a Palestina como Estado en Nueva York, Abás no tendrá ninguna plataforma para expresarse allí.
¿Qué se logra con reconocer a Palestina como Estado?
La próxima semana, varias naciones europeas reconocerán a Palestina como Estado en la ONU. Los críticos afirman que es solo “teatro político”, mientras que los partidarios afirman que podría ser un paso importante.

Este lunes 22 de septiembre de 2025, la Asamblea General de la ONU en Nueva York celebrará una cumbre especial sobre la guerra en la Franja de Gaza. Esta cita es la continuación de un proyecto diplomático liderado por Francia y Arabia Saudita para impulsar la reactivación de la solución de dos Estados —en la que Israel y Palestina coexistirían— como única respuesta al conflicto en curso desde hace décadas.
Con respecto a la reunión del lunes, varios países anunciaron que se unirán a los más de 145 miembros de la ONU que ya reconocen a Palestina como Estado. Entre ellos se encuentran Francia, Canadá, Reino Unido, Bélgica, Australia, Luxemburgo y Malta.
La mayoría de las recientes declaraciones europeas sobre el reconocimiento de Palestina como Estado se han producido a raíz de una campaña militar israelí en Gaza que ha causado la muerte de más de 65.000 personas, según el Ministerio de Salud dirigido por Hamás, aunque investigadores internacionales han estimado que el número de víctimas es mucho mayor.
El pasado lunes, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado publicó un informe que concluye que Israel está cometiendo genocidio en Gaza.
Israel y su principal aliado, Estados Unidos, han rechazado este informe y otros que han llegado a la misma conclusión y han denunciado cualquier plan de reconocer a Palestina como Estado, alegando que hacerlo sería una “recompensa por el terrorismo”, en referencia al ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel, liderado por el grupo militante Hamás, que mató a casi 1.200 personas y precedió a la campaña militar de Israel en Gaza.
Pero el reconocimiento potencial de Palestina como Estado es controvertido también por otras razones.
Solo “teatro político”
Incluso quienes apoyan a los palestinos consideran que reconocer a Palestina como Estado podría ser insuficiente si no se combina con acciones reales para proporcionar alivio mientras la guerra continúa.
“Los Estados occidentales adoptan gestos simbólicos, mientras que a los palestinos no les queda ni justicia ni condición de Estado, solo una brecha cada vez mayor entre la realidad vivida y la actuación internacional”, argumentó Inés Abdel Razek, directora de incidencia política del Instituto Palestino para la Diplomacia Pública, con sede en Ramala, Cisjordania ocupada, en un texto de agosto para el centro de estudios palestino Al Shabaka.
Este miércoles, el columnista del The Guardian Owen Jones escribió que “todas las acciones tomadas contra Israel han sido performativas, con el fin de silenciar los llamados a la acción de los ciudadanos”.
También existe cierta preocupación sobre cómo reaccionará Israel a una nueva tanda de reconocimientos, escribió esta semana Richard Gowan, director de la ONU del grupo de expertos International Crisis Group.
“El primer ministro Benjamin Netanyahu… tiene un largo historial de desafiar al resto de los miembros de la ONU”, escribió Gowan. “Un escenario que preocupa a los diplomáticos es que Netanyahu —quien declaró la semana pasada que ‘no habrá un Estado palestino’— pueda responder al proceso de reconocimiento anunciando en su discurso planes para anexar formalmente partes de los territorios palestinos”.
¿Puede el reconocimiento traer la paz?
Es evidente que el reconocimiento de un Estado palestino por sí solo no detendrá la guerra de Israel en Gaza.
“El reconocimiento es un sustituto erróneo de los boicots y las medidas punitivas que deberían tomarse contra un país que perpetúa el genocidio”, argumentó el columnista Gideon Levy en el periódico israelí Haaretz en agosto. “El reconocimiento es pura palabrería… Esto no detendrá el genocidio, que no se parará sin medidas prácticas de la comunidad internacional”.
De hecho, como señalan expertos legales, se trata de temas distintos. Sea Palestina un Estado o no, el derecho internacional ya obliga a otras naciones a hacer todo lo posible para impedir que se cometa un presunto genocidio.
Una mejora diplomática
Lo que el reconocimiento de un Estado palestino podría lograr es fortalecer los argumentos a favor de un alto al fuego dentro de las estructuras diplomáticas, burocráticas y legales internacionales existentes.
En la edición de otoño de 2025 de la revista académica trimestral The Cairo Review of Global Affairs, el analista político egipcio Omar Auf señaló que funcionarios palestinos habían intentado previamente adherirse a las Convenciones de Ginebra en 1989, pero fueron rechazados por Suiza porque, según dijeron los suizos, había “incertidumbre” sobre la existencia de un Estado palestino.
En agosto, Nomi Bar-Yaacov, negociadora de paz del Centro de Política de Seguridad de Ginebra, declaró a DW que el reconocimiento “no cambia nada inmediatamente, pero otorga a los palestinos una participación mucho mayor en las negociaciones, porque negociar entre un Estado y otro Estado no es lo mismo que negociar entre un Estado y un Estado no reconocido [o] un Estado que es simplemente una entidad”.
El reconocimiento bilateral podría considerarse una forma de mejora diplomática. Los países que reconozcan a Palestina como Estado —por ejemplo, Francia o Bélgica— deben revisar sus vínculos con Palestina, así como evaluar sus obligaciones legales con el Estado reconocido. Por eso, argumentan que esto también podría conllevar a una revisión de sus vínculos con Israel.
El reconocimiento es solo un primer paso
“El reconocimiento no es una política, es un comienzo. El verdadero trabajo comienza al día siguiente”, argumentó Anas Iqtait, profesor de economía política de Oriente Medio en la Universidad Nacional Australiana, en Akfar, publicado en agosto en Doha, por el Consejo del Medio Oriente para Asuntos Globales.
Es cierto que el reconocimiento es, sin duda, simbólico, declaró a DW Hugh Lovatt, investigador sénior de políticas del programa de Oriente Medio y Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). “Pero el simbolismo no siempre es malo. Dados los países que realizan el reconocimiento —Francia y el Reino Unido, en particular—, se trata de una reafirmación importante de los derechos y la autodeterminación de los palestinos, el derecho a vivir libres de la ocupación, el derecho a la condición de Estado, etc”.
Aun así, las medidas simbólicas deben ir acompañadas de medidas prácticas, afirmó Lovatt.
En una conferencia de prensa celebrada el miércoles en Bruselas, la jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, instó a los Estados miembros a aumentar los aranceles sobre algunos productos israelíes y a sancionar a los colonos y a dos altos cargos políticos israelíes. Estas medidas ya las habían recomendado expertos del ECFR. Una fuente en Bruselas declaró a DW que Italia, que anteriormente se había opuesto a sancionar a Israel, podría incluso retirar sus objeciones pronto.
“Hace incluso tres años, el reconocimiento podría haber sido el fin de la historia”, dijo Lovatt. “Pero creo que, dado que la situación ha cambiado drásticamente en términos de opinión pública y política, ya no se trata más de reconocer [a Palestina] o hacer otra cosa”.
Actualmente, se están impulsando múltiples medidas simultáneamente, afirmó Lovatt, lo que refleja cómo ha cambiado la opinión pública en todo el espectro político desde 2023.
“[El reconocimiento] debería considerarse como la trayectoria a seguir”, concluyó Lovatt, y “puede que no lo logremos mañana, pero la trayectoria es clara”.
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