
Miles de bolsonaristas se manifestaron en Sao Paulo, Río de Janeiro, Brasilia y otras ciudades.
Miles de simpatizantes de Jair Bolsonaro salieron a las calles este domingo (03.04.202t) en varias ciudades de Brasil tras el anuncio de Estados Unidos de imponer aranceles al país y sanciones contra el juez a cargo del juicio al expresidente.
Las movilizaciones tuvieron lugar en Sao Paulo, Brasilia o Río de Janeiro, donde los manifestantes desfilaron bajo los colores verde y amarillo de la bandera nacional y exhibiendo carteles dando las gracias al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El gran ausente de estas manifestaciones fue el propio Bolsonaro. El exmandatario de 70 años, investigado por presunta obstrucción a su juicio por intento de golpe de Estado, debe usar un brazalete electrónico, quedarse en casa las noches y los fines de semana, y tiene prohibido utilizar redes sociales.
“Él no puede hablar, pero nosotros podemos hablar por él”, dijo el congresista Marco Feliciano, arengando a los manifestantes reunidos en la Avenida Paulista, la emblemática arteria de São Paulo donde tuvo lugar la principal manifestación el domingo.
Un miembro del entorno de Jair Bolsonaro envió a la AFP un video del expresidente (2019-2022), en bermudas y con la camiseta de la selección brasileña de fútbol, viendo imágenes de las protestas en su teléfono.
Acusado de conspirar para mantener su poder a pesar de su derrota electoral de 2022 ante el actual presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, se expone a ser condenado a una larga pena de prisión en un proceso que se prevé que concluya en las próximas semanas.

El miércoles, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones financieras al juez de la corte suprema de Brasil Alexandre de Moraes, quien está a cargo del juicio y también es criticado por los bolsonaristas por su lucha contra la desinformación, que equiparan con “censura”.
El mismo día, Trump invocó una “caza de brujas” contra su aliado sudamericano de extrema derecha para imponer un recargo arancelario del 50% a productos brasileños importados por su país, una medida que entrará en vigor el 6 de agosto.
En la playa de Copacabana, donde tuvo lugar la manifestación en Río de Janeiro, Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente, celebró las sanciones impuestas al juez Moraes: “La mayor democracia del mundo lo ha designado como un violador de derechos humanos”.
Lula: “que no piensen que tenemos miedo”
Durante un acto de su Partido de los Trabajadores celebrado también este domingo, el presidente Lula se refirió al tema de los aranceles punitivos impuestos por Estados Unidos contra su país.
“Queremos negociar (…), no queremos pelear. Pero que no piensen que tenemos miedo”, dijo.
“Queremos negociar en igualdad de condiciones, queremos ser respetados en nuestro justo valor”, insistió el presidente de la mayor economía sudamericana.
En la marcha bolsonarista de Brasilia, el manifestante Erick Fabiano afirmó que el recargo aduanero decidido por Washington “no es culpa de Bolsonaro”. “Es culpa de Lula, que lleva mucho tiempo provocando a Trump”.
“Estoy totalmente de acuerdo con estas sanciones. Como no hemos encontrado una solución aquí, tenía que venir de afuera”, dijo por su lado Maristela dos Santos, de 62 años, en la movilización de Río Janeiro.
Con una bandera estadounidense sobre los hombros, esta profesora dice no estar especialmente preocupada por el impacto económico del recargo aduanero anunciado por Washington.
jc (afp, Correio Braziliense)
Lula dijo que está dispuesto a negociar con Trump pero pidió “igualdad de condiciones”
“Cuando estén listos para negociar, nuestras propuestas estarán sobre la mesa”, manifestó el presidente de Brasil durante un evento del Partido de los Trabajadores en Brasilia

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que Brasil está abierto a negociar con Donald Trump, pero solo si su país recibe un trato igual al de Estados Unidos, y reiteró que no cederá a la presión política del presidente estadounidense.
“Queremos negociar. Queremos negociar en igualdad de condiciones”, declaró Lula este domingo en un evento del Partido de los Trabajadores en Brasilia. “Apoyaremos a nuestras empresas, defenderemos a nuestros trabajadores y les diremos: ‘Miren, cuando estén listos para negociar, nuestras propuestas estarán sobre la mesa’”, añadió.
En julio, Trump colocó a Brasil en el centro de su guerra comercial global, amenazando con imponer aranceles del 50 por ciento a sus productos a menos que el Tribunal Supremo desestimara de inmediato la demanda contra el ex presidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta un juicio por intento de golpe de Estado tras su derrota electoral de 2022.
La semana pasada, Estados Unidos retrasó el aumento de aranceles, que debía entrar en vigor el 1 de agosto, aunque eximió a numerosos productos de gravámenes más altos, pero también impuso sanciones al juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, quien supervisa los casos legales de Bolsonaro y ha tenido enfrentamientos con empresas estadounidenses de redes sociales.
Trump declaró el viernes que Lula puede llamarlo, declaraciones que el ministro de Finanzas de Brasil, Fernando Haddad, celebró como un paso adelante. Haddad afirmó que pronto hablará con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sobre los aranceles y las sanciones contra Moraes, informó Bloomberg.
Aunque este domingo ha mostrado su disposición a dialogar, el mandatario brasileño también mantuvo su tono desafiante hacia Estados Unidos, afirmando que era “inaceptable” “intentar usar un asunto político para imponernos sanciones económicas” y reiteró su afirmación de que Trump intenta trastocar el multilateralismo global.
Lula también afirmó que no cejará en sus esfuerzos por desarrollar alternativas al dólar en el comercio exterior, otro tema que ha irritado a Trump, incluso cuando el bloque BRICS de países de mercados emergentes, del cual Brasil forma parte, ha avanzado poco al respecto.
“Brasil hoy no depende tanto de Estados Unidos como antes”, afirmó. “No subestimaré la importancia de nuestra relación diplomática con Estados Unidos. Pero, de ahora en adelante, necesitan saber que tenemos asuntos que negociar. Tenemos tamaño, tenemos una postura, tenemos intereses económicos y políticos que plantear”, advirtió.
Las declaraciones de Lula coinciden con las marchas de los partidarios de Bolsonaro en las principales ciudades contra el gobierno y Moraes, a quien el ex presidente ha acusado de perseguirlo políticamente a él y a sus aliados de derecha.
En la capital del país, seguidores del ex mandatario aseguraron que la “democracia fue robada” y que “se perdió la libertad para hablar”, como dijo Jacuí Anaí Campos Silva, una pensionada de 61 años que denunció la inexistencia de un “proceso político legal” para Bolsonaro.
En Río de Janeiro, el acto convocado en la playa de Copacabana estuvo liderado por el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, quien dijo que los manifestantes “están ayudando a rescatar la libertad en el país”.
Ya en São Paulo se registró la mayor concentración entre todas las ciudades del país, con un acto realizado en la tarde en la Avenida Paulista y que estuvo presidido por el pastor evangélico Silas Malafaia, uno de los principales aliados del líder ultraderechista.
Pese a que la convocatoria reunió a miles de manifestantes en las principales ciudades brasileñas, la participación fue aparentemente menor que en otras oportunidades, según lo que pudo constatar EFE en Brasilia y por las imágenes mostradas por medios locales en otras capitales.
(Con información de Europa Press y EFE)
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