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Los líderes de los BRICS se reúnen en Brasil para avanzar en su desafío a la hegemonía occidental. A medida que más naciones se unen al bloque, ¿podrán transformar el poder y el comercio en un mundo en constante cambio?
Los líderes de las economías BRICS, con su rápido crecimiento, se reúnen en Río de Janeiro desde este domingo (06.07.2025) y prometen fortalecer el comercio y el intercambio tecnológico dentro del bloque, a la sombra de la amenaza arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, será el anfitrión de las conversaciones de tres días, a las que asistirán, entre otros, el primer ministro indio, Narendra Modi (que visitó previamente Argentina), y el primer ministro chino, Li Qiang. El Kremlin ha declarado que el presidente ruso, Vladimir Putin, quien tiene una orden de arresto pendiente de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra relacionados con la invasión de Ucrania por parte de Moscú, no comparecerá.
DW recapitula la historia de los BRICS y los planes del bloque emergente para competir con Occidente.
¿Cómo se originaron los BRICS?
Jim O’Neill, economista de Goldman Sachs, acuñó el término BRIC en 2001 para identificar a Brasil, Rusia, India y China como economías emergentes de rápido crecimiento con el potencial de convertirse en potencias mundiales para 2050. El análisis destacó su creciente producto interno bruto (PIB), su gran población y su cada vez mayor influencia global.
A pesar de las diversas ideologías políticas y estructuras sociales, los responsables políticos de Brasil, Rusia, India y China retomaron la idea de conformar un grupo, manteniendo inicialmente conversaciones informales entre ministros de Asuntos Exteriores para sentar las bases de la colaboración. La primera cumbre de líderes de los BRIC se celebró en Ekaterimburgo, Rusia, en 2009. Un año después, se invitó a Sudáfrica a unirse al bloque emergente y se añadió una “S” al acrónimo para conformar el actual BRICS.
Desde entonces, la creación de los BRICS se ha descrito como un gran desafío a la hegemonía estadounidense -política, económica y financiera- establecida desde la Segunda Guerra Mundial. Los miembros originales han abogado por un orden mundial multipolar y por una mayor participación de los países del Sur Global en los asuntos internacionales.

Desde entonces, el grupo de los BRICS ha creado una alternativa al Banco Mundial, que financia proyectos de infraestructura y desarrollo, así como un nuevo mecanismo para brindar apoyo financiero durante las crisis económicas, rivalizando parcialmente con el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los responsables políticos de los BRICS también han planteado la posibilidad de lanzar su propia moneda para competir con el dólar estadounidense, la moneda de reserva mundial, pero ahí ha habido pocos avances. En parte debido a las reticencias de India, pero también por laadvertencia estadounidense de que impondría al bloque aranceles del 100 % si se anunciaba una moneda común.
El bloque se ha mostrado interesado en incorporar a otros países en desarrollo, especialmente a aquellos que buscan una mayor alineación con otras economías de rápido crecimiento.
¿Cómo han evolucionado los BRICS hasta la actualidad?
Los BRICS ahora están compuestos por 10 países: los cinco originales, junto con Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, que se unieron a principios de este año.
Aunque sigue siendo un bloque informal, el Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI) calificó la semana pasada a los BRICS como “la primera asociación transregional de Estados no occidentales” en un informe preliminar para la cumbre de Brasil de este fin de semana.
A pesar de no tener un tratado fundacional, una secretaría de apoyo ni una sede, los BRICS se han convertido, sobre el papel, en un significativo poder político y económico. El bloque representa más del 40 por ciento de la población mundial y más de un tercio del crecimiento económico mundial, calculado en paridad de poder adquisitivo, superando al del G7, el grupo de países más industrializados.
Los países BRICS también controlan importantes mercados de materias primas, incluyendo alrededor del 40 por ciento de la producción mundial de petróleo, gracias a los nuevos miembros como Irán y los Emiratos Árabes Unidos. El bloque también controla casi tres cuartas partes de las ‘tierras raras’, según el sitio web de los propios BRICS. El comercio mutuo entre los miembros ya ha superado los 850 mil millones de euros, según dicha página.
Según el brasileño CEBRI, los países BRICS solicitaron 44 millones de patentes entre 2009 y 2023, más de la mitad de todas las registradas a nivel mundial. A través de su Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), los BRICS han aprobado más de 39.000 millones de dólares para 120 proyectos, centrados en infraestructura, energía limpia y desarrollo sostenible.
¿Quién más quiere unirse a los BRICS?
Los BRICS se preparan para un crecimiento explosivo, con 44 países que han solicitado formalmente su membresía o que están realizando gestiones exploratorias para unirse, según el sitio web del bloque. Sólo este año, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Tailandia, Vietnam, Uganda y Uzbekistán se convirtieron en países asociados, un paso previo a la membresía formal, bajo el nombre de BRICS+.
Otros más de veinte países han expresado su interés en unirse al grupo, incluidos Colombia o Venezuela. Arabia Saudita, que mantiene fuertes vínculos con Estados Unidos, debía unirse al BRICS el año pasado, pero aún no ha tomado una decisión definitiva. Sin embargo, el sitio web de los BRICS aún incluye al reino como miembro. El plan de adhesión de Turquía fue vetado por India, alegando los estrechos vínculos de Ankara con su rival Pakistán.

Argentina había solicitado su adhesión, pero su solicitud fue retirada durante la presidencia de Javier Milei en diciembre de 2023, alegando la preferencia por mantener estrechos vínculos con Occidente.
¿Cómo se prevé la evolución del BRICS?
China y Rusia posicionan activamente al BRICS como un contrapeso a la hegemonía occidental, mientras que India y Brasil priorizan la cooperación económica sobre la confrontación geopolítica, lo que podría generar tensiones dentro del bloque. Además de la disputa fronteriza entre China e India, las rivalidades entre Arabia Saudita —si se une— e Irán, o Egipto y Etiopía por la presa del río Nilo, podrían obstaculizar el consenso sobre cuestiones políticas y diluir la capacidad del bloque para promover sus intereses. La reunión preparatoria en abril, por ejemplo, terminó sin acuerdo final.
Las disparidades económicas entre los miembros plantean otro desafío para los BRICS a medida que el bloque crece. El PIB de China supera con creces el de Sudáfrica o el de miembros más recientes como Etiopía, y corre el riesgo de desviar las prioridades hacia los intereses de Pekín. También existe una creciente preocupación sobre cómo democracias como India y Brasil pueden alinearse con autocracias como China, Irán y Rusia.
O’Neill, quien acuñó el término BRIC, ahora considera que la agrupación es un proyecto fallido, y escribió en noviembre que los BRICS “no tienen un propósito real más allá de generar gestos simbólicos y una retórica grandilocuente”.
(lgc/dzc)
El régimen de Irán busca alianzas con los BRICS y un nuevo orden mundial
Teherán se unirá a la cumbre del grupo de países que incluye a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Será una oportunidad para demostrar que cuenta con poderosos aliados

Golpeado por 12 días de guerra, Irán está prácticamente solo y debilitado en Medio Oriente. Sin embargo, la república islámica ha encontrado amigos en otras partes del mundo.
A partir del domingo en Río de Janeiro, Irán se unirá a una reunión de dos días del grupo de países BRICS, que incluye a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y otros países. Será una oportunidad para que Irán, recién llegado al grupo, demuestre que cuenta con poderosos aliados, incluso mientras se enfrenta a sanciones y amenazas de más ataques militares por su programa nuclear.
Después de que Israel y Estados Unidos lanzaran ataques militares contra Irán el mes pasado, el grupo BRICS emitió una declaración en la que expresaba su “grave preocupación” y calificaba los ataques de violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, la alianza, cuyos miembros representan a más de la mitad de la población mundial, no criticó abiertamente a Israel ni a Estados Unidos.
Entre bastidores, las divisiones sobre la dureza con la que los BRICS deberían condenar los ataques han puesto a prueba las ambiciones de la alianza de reequilibrar la dinámica de poder mundial al ofrecer un contrapeso a Occidente.

“No hay ningún tipo de alineación con respecto a Irán”, afirmó Oliver Stuenkel, experto en los BRICS y profesor asociado de la Fundación Getúlio Vargas, una universidad brasileña. “Así que la solución fue esta postura muy inofensiva”.
El grupo de los BRICS se fundó en 2009 con el objetivo de incrementar la influencia de las mayores economías emergentes del mundo. Desde entonces, el grupo ha crecido hasta incluir a Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán y Emiratos Árabes Unidos.
A diferencia de la OTAN, donde la cooperación militar es fundamental, el grupo se ha centrado en una agenda económica y geopolítica, aunque ha tenido dificultades para lograr avances significativos en muchos de sus objetivos concretos, sirviendo hasta ahora como una alianza sobre todo simbólica.
Los analistas esperan que Irán aproveche la próxima cumbre para conseguir un apoyo más firme del grupo, sobre todo en un comunicado que se publicará al final de la reunión.

Irán ha confirmado que enviará una delegación a Brasil, aunque aún no está claro quién representará al país ni si mantendrá reuniones bilaterales con miembros como Rusia y China.
“La óptica de formar parte de los BRICS es muy importante” para Irán en estos momentos, afirmó Sanam Vakil, directora del programa de Medio Oriente y Norte de África de Chatham House.
Pero dentro del grupo, las opiniones divergentes sobre los recientes ataques a Irán han puesto de relieve los retos que plantea la rápida expansión de la alianza, que suma miembros con visiones contrapuestas sobre el rol del bloque en la escena mundial.
“Es más difícil lograr consensos cuando hay más países sentados a la mesa”, afirmó Paulo Nogueira Batista Jr., economista y ex vicepresidente del banco de desarrollo de los BRICS.
China y Rusia ven en los BRICS una forma de desafiar la influencia de Estados Unidos en la geopolítica y la toma de decisiones, y han presionado para que el grupo crezca en tamaño.

Rusia calificó los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes de “acto de agresión no provocado”, mientras que China instó a la “moderación” y al diálogo. Brasil, anfitrión de la cumbre, condenó los ataques, al tiempo que trataba de evitar que se deterioraran sus relaciones con Estados Unidos, su segundo mayor socio comercial después de China.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha resistido a las presiones de Rusia y China para que los BRICS se posicionen como una alianza antioccidental, según los analistas. En su lugar, considera que el bloque es una forma de dar más voz a los países en desarrollo.
“Brasil no busca problemas”, afirmó Stuenkel. “Está mucho más cerca de Estados Unidos que de Irán. No tiene motivos para participar en esta batalla”.
India, otro país con estrechos vínculos con Estados Unidos, también ha discrepado en cuestiones como el ataque a Irán. Sudáfrica y Etiopía se han mostrado igualmente cautelosos a la hora de alienar a Occidente.

No es la primera vez que el grupo experimenta una división interna ante un conflicto. Tras la invasión rusa a Ucrania en 2022, la alianza luchó por acordar una postura común, y criticó la imposición de sanciones a Moscú por parte de Occidente sin abordar el papel de Rusia en la guerra.
El presidente Vladimir Putin no asistirá en persona a la reunión de Río, pero lo hará de forma virtual, según informaron los medios de comunicación estatales rusos. Existe una orden de detención contra él relacionada con la invasión a Ucrania emitida por la Corte Penal Internacional, de la que Brasil es signatario.
Por primera vez, el líder chino, Xi Jinping, tampoco acudirá a la cumbre, después de reunirse con Lula en Beijing en mayo y asistir a la cumbre del Grupo de los 20 en Río de Janeiro el año pasado. El primer ministro chino, Li Qiang, viajará a Brasil en su lugar.
Brasil ostenta la presidencia de los BRICS, y Lula esperaba consolidar la imagen de su país como líder en la promoción de una agenda centrada en la equidad de la gobernanza mundial y los sistemas financieros. Pero con el conflicto iraní como telón de fondo, los analistas afirman que el grupo tendrá dificultades para forjar un frente unido.
“Solo espero que no veamos cómo se deshacen los avances logrados el año pasado”, dijo Batista, el economista.
*Erika Solomon y David Pierson colaboraron con reportería.
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