
El tanquero ruso en el puerto de Matanzas.Imagen: Yamil Lage/AFP
La embarcación, sancionada por EE.UU. desde 2024, es el primer cargamento de petróleo en llegar a la isla en los últimos tres meses.
Un tanquero ruso atracó este martes (31.03.2026) en el puerto de Matanzas, en el occidente de Cuba, para entregar el primer cargamento de crudo que la isla recibe desde enero, tras el respiro concedido por Washington en medio de su bloqueo petrolero de facto.
El buque “Anatoly Kolodkin”, sujeto a sanciones estadounidenses y cargado con 730.000 barriles de crudo, ingresó al puerto de Matanzas con ayuda de remolcadores hacia las 08:15 horas locales (12:15 GMT).
La decisión del presidente Donald Trump de permitir que Rusia suministre petróleo a Cuba evita una confrontación con Moscú y ofrece un respiro a un país que ha sufrido durante los últimos meses prolongados apagones, un drástico racionamiento de combustible y disminución del transporte público.
“Nuestro agradecimiento al Gobierno y Pueblo de Rusia por todo el apoyo” y por esta “carga valiosa que llega en medio de la compleja situación energética que enfrentamos”, escribió en X el ministro de Energía y Minas, Vicente De la O Levy, en la primera reacción de La Habana.
La embajada rusa en Cuba le respondió en la misma red social: “es un deber ayudar a nuestros hermanos cubanos en estas difíciles condiciones”.
ct (afp, efe)
EE.UU. justifica petróleo a Cuba por “razones humanitarias”, pero lanza advertencia
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, justificó la decisión de la administración Trump de permitir la llegada del petrolero ruso Anatoly Kolodkin a Cuba argumentando “razones humanitarias”.
En rueda de prensa, aclaró que no ha habido ningún cambio firme en nuestra política de sanciones y advirtió que Washington se reserva el derecho de confiscar buques que se dirijan a la Isla en violación de esas sanciones.
El Anatoly Kolodkin, propiedad de Sovcomflot y sancionado por EE.UU., la Unión Europea y el Reino Unido, llegó este lunes a la terminal de Matanzas cargado con entre 700,000 y 730,000 barriles de crudo, tras zarpar del puerto ruso de Primorsk el 8 de marzo.
Ante la pregunta de por qué la administración permitió que Rusia enviara ese petróleo a Cuba y no otros países, Leavitt respondió: “Fue una decisión. Se seguirá tomando caso por caso por razones humanitarias o de otro tipo, pero no ha habido ningún cambio firme en nuestra política de sanciones”.
Cuando un periodista preguntó si eso significaba una “luz verde” permanente para Rusia, la portavoz fue tajante: “No, eso no es lo que dije. Es caso por caso”.
La advertencia más directa llegó al ser consultada sobre México, que explora distintas vías para reanudar sus envíos de crudo a Cuba.
“Nos reservamos el derecho de confiscar buques si es legalmente aplicable que se dirijan a Cuba y que violen la política de sanciones de Estados Unidos”, dijo Leavitt, aunque añadió que “el presidente y la administración también se reservan el derecho de renunciar a esas confiscaciones caso por caso”.
Las declaraciones de la vocera están en la misma línea de lo que su homólogo ruso, Dmitri Peskov, quien este lunes reveló que el envío de petróleo a Cuba no fue una decisión unilateral, sino una operación discutida previamente con Estados Unidos.
Peskov, aseguró que Moscú abordó con Washington la posibilidad de realizar suministros “humanitarios” de crudo antes de la llegada del petrolero Anatoli Kolodkin, confirmando que la administración Trump no solo permitió el envío, sino que estaba al tanto de la operación.
El presidente Trump había autorizado la llegada del buque el domingo a bordo del Air Force One, declarando: “Si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba, no tengo problema con eso”.
Trump también argumentó: “Prefiero dejarlo entrar, sea de Rusia o de cualquier otro país, porque la gente necesita calefacción, refrigeración y todas las demás cosas”.
Según el periodista especializado en el Departamento de Estado Eric Martin, la luz verde al envío ruso se produjo solo después de que el régimen cubano autorizara la importación de combustible para la embajada estadounidense en La Habana, un gesto descrito como “una acción importante hasta ahora no reportada”.
El cargamento llega en medio de la crisis energética más grave que atraviesa Cuba en décadas. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses el 3 de enero cortó entre 26,000 y 35,000 barriles diarios de petróleo venezolano, que representaban entre el 80 % y el 90 % de las importaciones cubanas.
México suspendió sus envíos el 9 de enero bajo presión de aranceles y sanciones de Washington.
Cuba necesita aproximadamente entre 100,000 y 110,000 barriles diarios para electricidad, transporte y agricultura, pero solo produce unos 40,000, lo que ha generado apagones de hasta 30 horas y un déficit de 2,000 megavatios.
El cargamento del Anatoly Kolodkin cubre apenas entre siete y diez días de consumo energético de la Isla, lo que evidencia que la crisis estructural del régimen cubano, causada por 67 años de mala gestión, no tiene solución con un solo envío de crudo.
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