November 7, 2026

La Casa Blanca no comenta sobre qué pasará con las promesas electorales de Trump, incluidos los cheques de US$ 5.000

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El presidente Donald Trump observa a la multitud

El presidente Donald Trump observa a la multitud al llegar para hablar en un mitin de campaña en Fort Myers, Florida, el 23 de octubre.Brendan Smialowski/AFP vía Getty ImagesCNN —

Por Kit Maher, CNN

6 de noviembre de 2026

El presidente Donald Trump observa a la multitud al llegar para hablar en un mitin de campaña en Fort Myers, Florida, el 23 de octubre.Brendan Smialowski/AFP vía Getty ImagesCNN — 

El presidente Donald Trump prometió entregar cheques de US$ 5.000 a cada adulto estadounidense antes de las elecciones intermedias, con una condición clave: los republicanos debían ganar.

Y no fue la única promesa de este tipo que hizo. Todas estaban vinculadas a victorias republicanas, y varias se referían a estados decisivos para el control del Senado. Durante su extensa gira de mítines en octubre, se comprometió a resolver demandas por contaminación del agua en Carolina del Norte, invertir en una planta de fabricación de medicamentos en Kentucky, facilitar el acceso a un combustible muy utilizado por los agricultores en Kansas e Iowa y mantener la ayuda federal en Alaska.

Ahora que una “ola azul” acabó de forma decisiva con el control republicano del Congreso, la Casa Blanca no comenta sobre esas promesas. Consultado sobre las novedades respecto de los cheques de US$ 5.000 y otros compromisos de Trump, el portavoz Matthew Middleton respondió de forma vaga y destacó logros anteriores.

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“De cara al futuro, el presidente trabajará con cualquiera que esté dispuesto a impulsar soluciones que fortalezcan nuestra economía. Esperamos que los demócratas antepongan al pueblo estadounidense y se unan a nosotros en ese esfuerzo”, dijo Middleton en un comunicado.

Ante la insistencia sobre si Trump había descartado oficialmente la idea de los cheques de US$ 5.000, la Casa Blanca no respondió.

El propio Trump no ha hecho comentarios públicos ni ha recibido preguntas sobre ninguna de estas promesas desde las elecciones, ni siquiera durante dos apariciones públicas en las que promocionó el salón de baile de la Casa Blanca y designó la sala del Gabinete y la Oficina Oval como monumentos históricos nacionales. También ha concedido varias entrevistas telefónicas esta semana, después de que quedara claro que los republicanos perdían el control de ambas cámaras del Congreso.

Sus comentarios en los mítines, en los que afirmaba que los republicanos debían ganar en noviembre para que los ciudadanos recibieran los cheques, fueron muy criticados en su momento. Muchos dudaban de que cumpliera su palabra —incluso si los republicanos ganaban— y los críticos calificaron la promesa como un intento poco disimulado de sobornar al electorado.

“A nuestro país le va tan bien bajo el liderazgo republicano que solo yo puedo hacer esta promesa aquí. Puede que esto sea, para algunas personas, lo más importante que diga”, afirmó Trump en Kalispell, Montana. “Si los republicanos logran ganar la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos, voy a dar a todos los ciudadanos adultos de Estados Unidos de América US$ 5.000 al año, y solo un presidente republicano puede hacer eso, porque los demócratas no pueden”.

Incluso los legisladores republicanos criticaron la promesa. El senador saliente Thom Tillis la calificó de “truco publicitario” que no resolvería problemas reales.

La presentadora de Fox News Laura Ingraham también preguntó a Trump en septiembre por qué no entregaba los cheques de inmediato. Él respondió “no pueden” y luego volvió a criticar a los demócratas.

El presidente intentó a menudo presentar sus promesas como algo que solo podría cumplir si los republicanos mantenían las mayorías en el Congreso el próximo año. No explicó por qué no había logrado esos objetivos en los últimos dos años ni si lo haría en los próximos dos meses, mientras los republicanos aún controlan ambas cámaras.

Además, en ocasiones sus afirmaciones —como que una partida de fondos cruciales aparentemente se esfumaría bajo control demócrata— carecían de sentido.

Una de esas promesas consistía en vincular una victoria republicana a la resolución de las reclamaciones por la contaminación del agua en Camp Lejeune.

Evento del candidato republicano al Senado Mike Rogers el martes 3 de noviembre. Rogers perdió su contienda por el Senado frente al demócrata Abdul El-Sayed.

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“Si ganamos la Cámara y el Senado, ordenaré al Departamento de Justicia que resuelva todas las reclamaciones legítimas pendientes lo antes posible, que cierre el asunto y lo dé por terminado. Esto se ha prolongado durante años”, dijo Trump en Greenville, Carolina del Norte, el 20 de octubre.

“Si no ganamos, no hay dinero”, continuó. “Si ganamos, lo recibirán. Por fin terminará todo: esa pesadilla que dura ya tantos años”.

En aquel momento, un portavoz de la Casa Blanca declaró: “El presidente Trump es el único que puede poner fin a esta situación y hacer justicia a las víctimas de la contaminación del agua en Camp Lejeune”. El portavoz remitió a sus declaraciones completas, en las que Trump afirmaba que el Gobierno había estado “luchando por nuestros grandes veteranos” y había pagado US$ 1.000 millones en acuerdos hasta la fecha.

Si bien la Casa Blanca y Trump han manifestado que el presidente quiere colaborar con los demócratas, el Gobierno ha retenido anteriormente ayuda para desastres destinada a estados gobernados por demócratas y admitió en julio que canceló subvenciones para energías limpias en estados que votaron por Kamala Harris en las elecciones presidenciales de 2024.

Durante la campaña, Trump había bromeado con que no otorgaría a Carolina del Norte fondos para atender los daños causados por huracanes a menos que su candidato al Senado, Michael Whatley, ganara.

“Ahora bien, si Michael pierde, no los enviaré”, dijo Trump, para luego añadir: “No, es broma”.

Aproximadamente un mes después, el vicepresidente J. D. Vance anunció, durante un mitin propio en apoyo a Whatley, que el Gobierno enviaría al estado US$ 858 millones adicionales en ayuda para desastres.

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