
Alexandre Moraes, juez del Supremo Tribunal Federal, sancionado por Washington. (Archivo)Imagen: Gustavo Moreno/STF
El juez de la corte suprema de Brasil a cargo del juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro afirmó este viernes (01.08.2025) que va a “ignorar” las sanciones de Estados Unidos, y que la justicia brasileña “no se doblegará” ante las “amenazas”.
El gobierno de Donald Trump le impuso el miércoles sanciones económicas al magistrado Alexandre de Moraes, al que acusa de una “caza de brujas ilegal contra ciudadanos y empresas estadounidenses y brasileñas”.
Después de esas medidas, y de una subida arancelaria a las exportaciones brasileñas, el poderoso juez se pronunció durante una sesión muy esperada del plenario del Supremo Tribunal Federal.
En un tono duro, durante un discurso transmitido en vivo por las emisoras brasileñas, Moraes dijo que va “a ignorar las sanciones” y “continuar trabajando”.
“No solo esta corte, la Procuraduría General de la República y la Policía Federal no se doblegarán ante las amenazas”, añadió el juez.
Moraes, a quien Estados Unidos ya había revocado la visa, fue objeto de sanciones financieras personales en virtud de la ley Magnitsky, un instrumento para castigar a personas acusadas de violaciones a los derechos humanos en el mundo.
Según la Casa Blanca, Moraes “ha abusado de su autoridad judicial para amenazar, señalar e intimidar a miles de sus oponentes políticos” en coordinación con otros jueces de la alta corte brasileña.
Las sanciones contra Moraes abarcan el bloqueo de todos sus eventuales activos en Estados Unidos y la prohibición de ciudadanos y empresas estadounidenses de hacer negocios con él. Una fuente judicial brasileña dijo, sin embargo, a la AFP que “el juez no tiene bienes en Estados Unidos”.
“Absolutamente inflexible en la defensa de la soberanía nacional”
La corte suprema “siempre será absolutamente inflexible en la defensa de la soberanía nacional y en su compromiso con la democracia”, enfatizó este viernes Moraes.
El magistrado también denunció a quienes, siendo brasileños, han actuado “de manera cobarde y traicionera con la finalidad de intentar someter el funcionamiento del Supremo Tribunal Federal al escrutinio de otro Estado”.
Fue una mención velada al diputado federal Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, quien, radicado en Estados Unidos, lleva adelante un eficiente lobby ante el gobierno Trump en defensa de su padre y contra los poderes Ejecutivo y Judicial de Brasil.
El juez abrió recientemente una investigación contra Jair Bolsonaro y su hijo por presunta “obstrucción” del proceso contra el expresidente, al impulsar “actos hostiles” contra Brasil.
En el marco del proceso, el exjefe de Estado de extrema derecha (2019-2022) debe llevar una tobillera electrónica, además de la prohibición de usar redes sociales, entre otras medidas.
“Chantaje inaceptable”
Además de las sanciones contra Moraes, Trump impuso aranceles de 50% a importantes sectores de las exportaciones brasileñas, una decisión calificada como una “chantaje inaceptable” por Brasilia.
Trump y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no han conversado desde el inicio de la crisis diplomática y comercial.
Preguntado este viernes sobre la posibilidad de atender una llamada de Lula, el presidente estadounidense contestó: “Él puede hablar conmigo cuando quiera. Veremos qué pasa, pero amo al pueblo de Brasil”. Sin embargo, agregó que “la gente que gobierna Brasil cometió una equivocación”, sin mencionar a Bolsonaro.
De su lado, Lula afirmó que “siempre estuvimos abiertos al diálogo” y agregó que trabaja para “dar respuesta a las medidas arancelarias del gobierno estadounidense”, en un mensaje de X.
Protestas contra Estados Unidos
Este viernes hubo protestas frente a la embajada de Estados Unidos en Brasilia y el consulado en Sao Paulo, donde manifestantes quemaron un retrato de Trump adornado con cuernos de diablo.
“La soberanía no se negocia”, rezaba una pancarta pintada de verde y amarillo, los colores de la bandera de Brasil.
Para Moraes, Eduardo Bolsonaro asumió la autoría de intermediación con un gobierno extranjero para la imposición de medidas económicas contra su propio país.
Según el juez, la intención del diputado es “estimular una crisis económica” y facilitar “un nuevo ataque golpista”.
Ante la corte suprema, Jair Bolsonaro es acusado de conspirar para permanecer en el poder independientemente del resultado de los comicios de 2022, que ganó Lula.
El veredicto llegará “este semestre”, “sin acobardarnos por amenazas, ya sean de aquí o de cualquier otro lugar”, prometió Moraes.
Si es condenado, Bolsonaro podría enfrentar una pena de unos 40 años de prisión.
jc (afp, G1 Globo, JOTA Journalismo)
Brasil y aranceles de Trump: ¿efecto contrario al deseado?
Hubo fuertes reacciones en Brasil tras la imposición por parte de EE. UU. de elevados aranceles punitivos a la economía brasileña y sanciones al juez Alexandre de Moraes.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó de “inaceptable” la injerencia de Estados Unidos en la justicia brasileña. Para Lula, la motivación política detrás de estas medidas socava la soberanía nacional de Brasil y las relaciones históricas entre ambos países.
El Gobierno de Trump ha impuesto aranceles del 50 por ciento a las importaciones brasileñas a Estados Unidos a partir del 6 de agosto, aunque, sorprendentemente, alrededor de 700 productos han quedado exentos de las tasas.
Según expertos, esto significa que el arancel medio para los productos brasileños importados por EE. UU. sigue siendo de alrededor del 30 por ciento. Además de por los supuestos desequilibrios en el comercio bilateral, Estados Unidos justifica los aranceles con el juicio contra el expresidente Jair Messias Bolsonaro, procedimiento que preside el juez Moraes.
También a ese magistrado se le han impuesto sanciones personales, inscritas en el marco de la Ley Magnitsky de EE. UU., que, hasta ahora, solo se ha aplicado a delincuentes y dictadores. Entre otras cosas, Moraes se enfrenta a la congelación de sus activos en Estados Unidos. Anteriormente, Washington revocó las visas de entrada a Moraes y a otros jueces del Tribunal Supremo.
Abuso de la Ley Magnitsky
“La Ley Magnitsky ya se ha aplicado anteriormente contra enemigos de Estados Unidos, pero siempre basándose en los derechos humanos. Al aplicarla ahora por primera vez contra un juez en una democracia, Trump está rompiendo los fundamentos de derechos humanos de esta ley”, comenta a DW el sociólogo Demétrio Magnoli.
Según Magnoli, Trump suele utilizar los aranceles como arma en la guerra comercial. “Pero, en el caso de Brasil, utiliza tanto los aranceles como la Ley Magnitsky por motivos políticos e ideológicos. Se trata de un caso único en el mundo y de un ataque directo a un país democrático y aliado de Estados Unidos”, subraya.
El juez Alexandre de Moraes es una espina clavada para la derecha aglutinada en torno a Donald Trump en EE. UU., desde que, en 2024, sancionó durante varias semanas a la plataforma X. Moraes exigió entonces el cierre de varias cuentas de usuarios que habían infringido la legislación brasileña. Por ese motivo, el propietario de X, Elon Musk, pidió la destitución de Moraes.
Trump ve una “caza de brujas” contra Bolsonaro
Moraes entró en el punto de mira de Trump por el proceso contra su aliado Bolsonaro. Se acusa al expresidente de haber planeado un golpe de Estado contra su sucesor, Lula, a finales de 2022. Bolsonaro y sus coacusados lo niegan y Trump habla de una “caza de brujas”. Bolsonaro se enfrenta a una pena de hasta 40 años de prisión.

En los últimos años, Moraes ya ha investigado a Bolsonaro, entre otras cosas, por difusión de noticias falsas, y ha condenado a muchos de sus seguidores por el asalto al barrio gubernamental de Brasilia, ocurrido en enero de 2023. Aclamado por la izquierda de Lula como defensor de la democracia, la actividad del magistrado supone una provocación para la derecha brasileña y ahora también para la estadounidense.
Excepciones a los aranceles punitivos
El hecho de que Trump, contrariamente a lo anunciado hace dos semanas, permita ahora numerosas excepciones arancelarias demuestra que Brasil ha negociado bien con los estadounidenses, dice a DW Guilherme Casarões, politólogo del think tank Fundación Getúlio Vargas. “Pero esto también muestra claramente que la motivación de Trump es menos comercial que política. Sobre todo, porque Brasil tiene un déficit comercial con Estados Unidos”.
Según Casarões, hay tres factores políticos fundamentales detrás del ataque de Trump a Brasil: en primer lugar, las estrechas relaciones de Brasil con China, lo que convierte a Brasil en un campo de batalla en el conflicto geopolítico entre China y Estados Unidos. La segunda razón es de naturaleza ideológica: Trump debe apoyar a sus aliados en todo el mundo. Y, en tercer lugar, los intereses económicos de las empresas tecnológicas estadounidenses, que “no quieren que se regulen las redes sociales”.
En Brasil, los ataques de Trump han desencadenado una ola nacionalista, especialmente en las redes sociales. No sin razón, subraya a DW el sociólogo Celso Rocha de Barros, quien califica la “intervención estadounidense contra el Tribunal Supremo brasileño” como “una agresión imperialista inaceptable”.
Moraes sale fortalecido
Para Rocha de Barros, Moraes sale fortalecido de este episodio. Incluso los jueces del Tribunal Supremo que tienen una opinión más positiva de Bolsonaro que de Moraes no querrían dar ahora la impresión de que apoyan una intervención extranjera liderada por Trump contra su propio tribunal.
Para Demétrio Magnoli, los ataques contra Moraes encuentran eco en muchos brasileños. El experto señala que una gran parte de la población está descontenta con el Tribunal Supremo por los excesivos salarios de la judicatura, así como por las penas que, en opinión de Magnoli, son demasiado elevadas contra los “idiotas útiles del bando de Bolsonaro”, dice, que participaron en los disturbios de enero de 2023. Además, subraya Magnoli, Moraes ha acumulado demasiado poder en los procesos contra Bolsonaro.
Por otra parte, el ataque de Trump a Brasil ofrece una oportunidad al presidente Lula, que se encuentra en una mala situación en las encuestas, analiza Magnoli. Si Lula lograra convencer al Congreso de que apruebe medidas de ayuda para la economía afectada por las sanciones de Trump, esto podría ayudar a su maltrecha popularidad, lo que tendría el efecto contrario al que Trump aspiraba con su ataque.
(ms/cp)