
Humo rosa para pedir plena igualdad para las mujeres en la Iglesia Católica, en el primer día del cónclave para elegir al 267º Papa, en Roma, el pasado 7 de mayo de 2025.Imagen: Bernat Armangue/AP Photo/picture alliance
Una comisión de alto nivel designada por el papa Francisco votó para mantener, por ahora, la práctica de la Iglesia global de un clero exclusivamente masculino, según un informe entregado al Papa León XIV.
La comisión, en una votación de 7 a 1, declaró que la investigación histórica y teológica “excluye la posibilidad” de permitir que las mujeres sean admitidas a la ordenación diaconal en este momento, pero recomendó un estudio más profundo del tema.
El informe de esta comisión, cuyos resultados fueron publicados por la Oficina de Prensa del Vaticano este jueves, indicó que la evaluación del grupo sobre el asunto fue sólida, pero “no permite, a día de hoy, formular un juicio definitivo”.
Esta es la segunda de dos comisiones instituidas por el difunto papa Francisco para estudiar la posibilidad de que las mujeres sirvan como diáconos católicos, quienes, al igual que los sacerdotes, son ordenados, pero no pueden celebrar la Misa.

Ambas comisiones se reunieron en secreto. Esta es la primera vez que se hacen públicos los resultados de sus discusiones, con un informe entregado al sucesor de Francisco, el papa León XIV.
El Papa Juan Pablo II prohibió a las mujeres servir como sacerdotes en 1994, pero no abordó específicamente el tema de las mujeres diaconisas.
Los defensores señalan evidencia de que las mujeres sirvieron como diaconisas en los primeros siglos de la Iglesia. Una mujer, Febe, es mencionada como diaconisa en una de las cartas del apóstol San Pablo.

rml (reuters, Vatican News)
Maria 2.0: la huelga de las mujeres de la Iglesia
13 de mayo de 2019
¿Obispa, sacerdotisa, diácona? ¿Por qué no? Las mujeres católicas protestan contra la supremacía masculina en la Iglesia Católica y exigen igualdad de derechos.

Lisa Kötter, artista de la ciudad de Münster, instó a las mujeres católicas de su parroquia a manifestarse bajo el lema “Maria 2.0”. Esta idea dio sus frutos, también fuera de Alemania. “Son cientos de grupos en los países de habla alemana, miles de personas las que colaboran”, dijo a Deutsche Welle. La artista recibió apoyo para su iniciativa desde Bratislava, Nueva York e incluso de Australia. Entretanto, el equipo organizador ha aumentado a 15 mujeres.
Durante toda una semana, mujeres católicas se manifiestan en contra del dominio masculino y la marginación de mujeres en su Iglesia, y a favor de la renovación eclesiástica. Las grandes instituciones de mujeres católicas del país, como la Asociación de Mujeres Católicas de Alemania (kfd) y la Federación de Mujeres Católicas de Alemania (KDFB) animan a secundar las manifestaciones.
Escombros ante la iglesia
En muchas partes de Alemania, en Westfalia y en Turingia, en Berlín y en Baden-Wurtemberg, las mujeres, que son pilares de apoyo en muchas congregaciones, pintan carteles de protesta. Un grupo comentó a Kötter que parte de su protesta consiste en dejar cosas rotas ante la iglesia como símbolo del estado de la institución religiosa . En Suiza, un grupo de teólogas se reúne para elaborar mitras fucsias con las que los obispos ofician las ceremonias eclesiásticas.
A Kötter le agrada sobre todo una iniciativa realizada en Kassel. Las creyentes extienden una tela blanca desde el altar a la salida de la iglesia. Tanto hombres como mujeres pueden colocar sus zapatos en dirección hacia la salida. Estos simbolizan a las mujeres, a las que la Iglesia les ha dado la espalda.

Convocados a hablar
¿Cómo reacciona la Iglesia de los hombres? ¿Cómo los obispos, en particular, se enfrentan a la creciente protesta de las mujeres? Lisa Kötter conoce varios casos en los que empleados de iglesias, que han compartido la convocatoria de huelga en su página de Facebook, han sido convocados por el jefe de personal de su diócesis para hablar sobre el tema. Ella recibe muchos correos o cartas de personal eclesiástico que la alientan, pero que prefieren permanecer en el anonimato.
En la asamblea general de primavera de la Conferencia Episcopal Alemana, a fines de febrero, unas 300 mujeres protestaron frente al portal principal de la iglesia de Lingen después del servicio religioso. Dos de los aproximadamente 70 obispos se acercaron a ellas, y algunos se fueron avergonzados.
La semana pasada, el arzobispo de Friburgo, Stephan Burger, expresó su comprensión por las demandas, como la ordenación de diaconisas y sacerdotisas en la Iglesia Católica. Pero él no ve la posibilidad de que se produzcan cambios en los reglamentos eclesiásticos.
Burger declaró al periódico “Badische Zeitung” que se puede imaginar “lo frustrante que es cuando, debido al sexo, se bloquea el acceso a esta profesión, o más bien, a esta vocación”.

“El miedo se ha ido”
Según Kötter, un solo obispo sigue en Facebook a “María 2.0”: el de Essen, Franz-Josef Overbeck. “Pero él tampoco nos contactó”, agrega. “De lo contrario, reina el silencio y el guardar silencio está ligado a la esperanza de que todo se quede en nada, pero no lo creo. Pienso que las personas ahora se están empoderando”.
Según ella, el instrumento que siempre ha funcionado tan bien, es decir, el miedo a abrir la boca, ya no funciona. “El miedo desaparece; es un gran sistema de control en la Iglesia Católica Romana, pero el miedo se ha ido. Todo esto no se quedará en nada”.
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